Hasta aquí el camino es bien conocido por todos y fácil de seguir, pero ahora comienza lo que creíamos más complicado. En vez de seguir subiendo por la pista que se dirige a la izquierda hacia Vegarredonda, atravesamos las praderas de Vega la Piedra a la derecha y en suave descenso, dejando dos senderos muy marcados que van más altos. Pronto nos encontramos un sendero que baja entre piedras y prados. Cada vez se hace más ostensible el sendero y es fácil de seguir. Alcanzamos los Llanos del Burdio por una zona en la que se nota la acción de los jabalís y debemos fijarnos en una marca amarilla en una roca. Aquí comienza el camino armado que nos va a subir a lo alto de la pared que tenemos a nuestra izquierda. Poco antes, pasamos bajo una canal por la que debió corre bien el agua, a decir del barro que se escurre por ella. El camino discurre primero por la ladera de la montaña hasta que gira a la izquierda e inicia el vertiginoso ascenso por la canal de la Cuenye los Corrales. El camino serpentea en cerradas curvas ascendiendo casi en vertical. Pequeños desmoronamientos de piedra lo cortan en algunos puntos, pero es fácil de seguir. Las vueltas y revueltas se suceden hasta que alcanzamos la cima de la muralla. Allí se abren los verdes prados salpicados por la blanca roca caliza. Estamos en Vega Ciarda. Al fondo tenemos el Pico las Vidriosas y a su lado al este, el Charcón, que debemos rodear por su cara norte, siguiendo por las praderas en un continuo sube y baja. No en vano nos encontramos en los Joyos del Cuevón. A derecha e izquierda se abren profundas simas y jous. No hay un camino definido pero la orientación tiene que ser sureste.
Alcanzamos el inicio de una extensa lengua de pradera verde limitada por el norte por el abismo que cae sobre la Vega la Piedra y por el sur por las calizas pendientes del Porro Deu y Los Gurbiñales. Mientras que algunos, más cansados, se deciden por seguir por los prados hacia la Majada de las Fuentes, el resto optamos por ascender primero al Porro Deu de 1.409 metros y siguiendo la crestería terminar en Los Gurbiñales. Ni que decir tiene, que las vistas de ambos son similares y maravillosas. Al norte se extiende toda la zona de los Lagos de Covadonga hasta que la vista se pierde casi en el mar. Por el oeste el Tiatordos, Maciedome, la llambria... Y por el este la Torre de Santa Maria con sus galas de novia, resaltando contra el cielo azul. Claro que hay más que la Peña Santa de Enól. También están las Cebolledas y los Traviesos, la Canal Parda y los Argaos. Y como no, el Requesón los Poyones y el Cotalva.
Abajo casi a nuestros pies, el refugio de Vegarredonda y el río Junjumia discurriendo ruidoso por la profunda canal abierta por sus aguas. Aguas abajo, adivinamos más que vemos, los profundos abismos de la foz que forma el río. Es una visión distinta a las que normalmente tenemos cuando caminamos por estas zonas. Es la visión de los pastores, verdaderos artífices de los caminos y sendas de estos intrincados lugares. La necesidad de encontrar pasto para el ganado hizo que estos espacios remotos e intransitables, se abriesen al paso de personas y animales y por eso hoy, podemos disfrutar de estas vistas. Es una pena que se pierda esta gran labor de tantos y tantos años.
El descenso lo hicimos buscando los mejores pasos siguiendo por la cresta con dirección sureste. Más o menos a la altura de la única cabaña de la Majada de las Fuentes, descendimos por una canal hasta las verdes camperas de la majada. Allí nos esperaba el resto del grupo y ya todos juntos continuamos subiendo por las praderas hasta un collado tras el cual se abre un abismo hacia el Junjumia. Al norte hay una pequeña horcada con una franja herbosa de la que parte un sendero al principio poco visible, dando vista a la Vega Canraso y el transitado Camino del Parque. El sendero desciende poco a poco a la vez que asciende también la vega y ambos confluyen a las puertas de la Majada de la Rondiella.
El resto de la ruta no tiene historia. Descendemos por vega Canraso hasta Vega la Piedra y de allí al Pozo del Alemán y por la polvorienta pista alcanzamos las inmediaciones del Lago de Enól, donde nos espera el autocar. Fueron seis horas de tranquilo caminar, por una zona poco visitada por los montañeros y muy agradecida para la vista y para el disfrute.
Para el próximos sábado día 3 de mayo, tenemos una ruta clásica, la Calzada Romana del Caouro por los Puertos de Era, Portudera. Se trata de una ruta un poco larga pero sin mayores dificultades. La ruta propuesta es:
Tielve (700 m) – Valfrío (997 m) - Collado de la Cruz de Entrejano (1.142 m) - Jorcao la Morzal (1.167 m) - Posadorio (1.233 m) – Collado El Mojón (1.240 m) - Majada de Tordín (1.213 m) - Collado del Callejón de las Cuerres (1.122 m) - Llomba las Baturrias (1.101 m) - Collado Tambrín (979 m) - Cruz de Pruvia (800 m) - Arenas de Cabrales (150 m)
Se trata de una histórica y bonita ruta que ningún montañero ha de dejar de hacer. Tiene hermosas vista de Picos, si el tiempo acompaña. En definitiva, otra ruta para disfrutar. Espero vuestras llamadas.
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