Segunda semana consecutiva en la que utilizamos la Sierra del Cuera para nuestras andanzas y la primera vez en la que tengo vistas de Picos y de la costa desde este intrincado paraje. Por eso digo que nos reconciliamos con el Cuera. La semana pasada en el Turbina no tuvimos vistas, pero esta vez si que pudimos contemplar los tres macizos de Picos al completo.
Comenzamos a caminar en Alles saliendo por el barrio de San Roque, justo al lado de la bonita capilla del mismo santo, en la que estaban preparando el “ramu” para la puja de las fiestas. Como digo, salimos por una calle que se encuentra a la derecha de la capilla y pasamos junto a unas casas que dejamos a nuestra derecha para continuar por una pista hormigonada que comienza a ascender con buena inclinación. Vamos subiendo con rapidez y pronto vemos las casas de la capital de Peñamellera Alta a nuestros pies.
El día no parece augurar buenos presagios. Las nubes se mueven incansables sobre el Cuera y no ofrecen demasiada confianza. Prevemos un día como el sábado anterior en el Turbina y comenzamos a caminar con desgana. Sobre Picos, una gran cantidad de nubes nos impide su visión. Parece que el Cuera continúa con su maldición.
La pista se retuerce en múltiples revueltas dando vista siempre al valle en el que sobresale la peculiar figura de la Pica de Peñamellera y hasta cinco líneas de alta tensión paralelas unas a otras. Sin abandonar el hormigón y superando una dura pendiente, llegamos a las primeras cabañas de la Majada de Llabándames, donde destacan algunas ya remozadas y convertidas en casas. Aquí trocamos la pista por un camino que sube entre las cabañas hasta situarse por encima de estas. Continúa un tramo con dirección este y unos metros después de pasar una portilla metálica, lo abandonamos para seguir alguno de los senderos del ganado que parte a nuestra izquierda a subir a una collada que vemos por encima de nuestras cabezas. La ascensión la hacemos siguiendo los rastros del ganado que nos llevan por el mejor camino posible entre hierbas y rocas. Alcanzado el collado, nuestra dirección es al este y subiendo hasta llegar a una buena cabaña con un gran cercado de piedras donde se encuentra el ganado, vacas y ovejas, pastando. Dentro del cercado y al lado de la cabaña, hay un curioso depósito de agua con abrevadero, que aprovecha el agua que escurre por el tejado para llenarse.
Nos encontramos a los pies del Pico Liño. Mirando hacia arriba veremos nuestro destino. Aunque se puede endurecer la ruta subiendo prácticamente de frente a una canal que se encuentra al este del pico, nosotros vamos por la parte menos dura, es un decir, y continuando con dirección oeste, dirigiéndonos a un collado que vemos en dicha dirección y al que llega un camino bien marcado.
¡Por fin el Cuera nos ofrece sus vistas! Una mirada más a Picos y podemos contemplar la inconfundible silueta del Urriellu asomando entre la espesa capa de nubes. Pronto se abre una ventana que nos permite contemplar las cumbres más señeras del Central. El Picu, Cerredo, Cabrones, envueltos entre nubes pero se les ve claramente. Comenzamos a comprender el porque de la fama de esta sierra.
Alcanzado el collado, ya no tenemos más remedio que ascender toda la ladera en dirección norte hasta alcanzar la cumbre del Liño en la que encontramos una cruz con buzón montañero y el mojón del vértice geodésico, con un montón de piedras sobre él. Las nubes que veíamos al subir, continúan su danza y por momentos nos cubren mientras en otros se despeja. La costa se encuentra limpia y hacia ella se dirigen nuestras miradas. Vemos Llanes casi a nuestros pies y la gran mancha hoy verdosa de un calmado Cantábrico. Por el noreste la vista se pierde más allá de San Vicente de la Barquera, pero por el sur Picos vuelve a estar cubierto de nubes. De vez en cuando se abre un ventanuco que nos permite ver algo de caliza, pero por poco tiempo. Enseguida se vuelve a tapar.
Cubierta la tarjeta, hechas las fotos y recuperado las fuerzas gastadas en el ascenso, reemprendemos la marcha descendiendo al noreste por un collado que une el Liño con el cotero siguiente, para dejarlo a la izquierda y continuar atravesando la collada contigua en clara dirección este. Dejamos el Ubricario y La Muesca a la izquierda para descender lo menos posible al Collado Llanos de Morea, mientras contemplamos un embalse artificial de agua para el ganado. A media altura pasamos por la ladera sur del Pico Morea, para descender también al sur, a las inmediaciones de la cabaña con cierre de piedras de Llia. Un bonito entorno con la cabaña y los árboles, si no fuere por los plásticos que le pusieron en el tejado.
Emprendemos dirección este a introducirnos en un vallecito que se forma por el medio de la sierra. Estamos en Pejos de Hoyos Negros. Un intrincado laberinto de pequeñas cumbres y profundos jous. Debemos buscar el mejor camino y el más llano, siempre por el centro del valle. Descendemos y ascendemos varias veces preguntándonos si iremos en el buen camino. Lo importante es mantener la dirección este y pronto alcanzaremos una bonita vallada que el sábado estaba llena de vacas y en la que hay un lago artificial para el consumo del ganado. También nos encontraremos con una abrevadero con una buena fuente, al menos en esta ocasión. Quizá más adentrado el verano se encuentre seca. En esta ocasión nos hizo buen servicio, pues el calor aprieta y ya llevamos muchas horas de camino.
Aquí es donde debíamos haber girado a la derecha con dirección sur para ascender a la abandonada Majada de La Jayuela, reconocible por un cercado de piedras y una cabaña, ambos en estado ruinoso. Pero nosotros no lo hicimos. Confundimos la cabaña con otra que se veía más al este y hacia ella dirigimos nuestros ya cansadas piernas. Afortunadamente allí nos encontramos con un pastor que, además de señalarnos donde se encontraba La Jayuela, detrás nuestro y a la derecha, nos indicó donde teníamos un sendero muy poco usado, por el que podíamos bajar a Llonín.
Desde la cabaña de Ortigoso ascendimos con dirección sur hasta lo alto del collado en el que un cierre de alambre de espinos trata de evitar que el ganado descienda por la inclinada ladera. Traspasado el cierre, la vista no era de lo más tranquilizador. Una playa de hierba alta se despeñaba ladera abajo. Del camino mencionado casi ni rastro. Abajo veíamos Llonín a los pies de la Pica Peñamellera, pero ni idea de por donde bajar. Rápidamente los “serpas” comenzaron a estudiar el terreno y más con la imaginación que con la realidad, dieron con el sendero bajo el tupido manto de hierba. Después de varias dudas, vacilaciones, búsqueda de otros pasos y una buena dosis “psico-farmacológica”, emprendimos el descenso definitivo por el sendero, que realmente estaba allí. En premio a nuestra osadía, las nubes se apartaron y nos permitieron disfrutar, con muchas limitaciones por lo pindio del camino, de unas estupendas vistas de los tres Macizos de Picos de Europa.
El camino desciende primero verticalmente durante un tramo, para girar luego al oeste y comienza una serie de tornos hasta alcanzar una zona de piedras y algunos árboles, desde donde la inclinación disminuye y el sendero se hace más ostensible. Continúan los tornos y alcanzamos una nueva zona de arbolado más espeso, en el que el camino se pierde por momentos dentro del bosque. Una vez cruzado este, alcanzamos una buena pista de tierra en Canto Robao, que a la izquierda nos conduce hasta el anhelado pueblo de Llonín, tras 8 horas y media de pateo (los que llegamos los últimos).
Con esta ruta aparcamos el circuito de circunvalación del Cuera hasta el mes de Octubre que lo retomaremos con la ruta Llonín-Panes. Para el próximo sábado día 21, tenemos ruta en el Cornión. Se trata de la ruta que estaba prevista para el día 5 de julio y hubo que cambiarla. Os recuerdo que la salida es a las 6 de la mañana de San Andrés y la ruta es al Pico Gustuteru y la Vega de Aliseda. A continuación os detallo esta ruta:
Campo La Tiese (1.106 m) – Las Reblagas (1.125 m) – Vega el Paré (1.304 m) – El Tolleyu (1.398 m) – Camperas de Jaces (1.550 m) – Jorcadillin de Cueva Oscuro (1.600 m) – Las Carreteras (1.650 m) – Cilluenga (1.700 m) – Jou Los Porros (1.777 m) – Vegas de Aliseda (1.800 m) – Collado Jermoso (1.775 m) – Pico Gustuteru (1.810 m) – Ojos de Manada Vieya (1.730 m) – Forcau Valle (1.619 m) – Veguina de Pedro Crespo (1.530 m) – Vega Robles (1.400 m) – Las Fuentes (1.426 m) – Sedo el Cabrital - El Llaguiellu (1.300 m) – Las Bobias (1.200 m) – Belbín (1.046 m) – Campo La Tiese (1.106 m)
Una interesante ruta para contemplar la zona del Jultayu, La Verdilluenga, Peña Blanca y la Torre la Celada. No dejéis para el último día el tema de apuntarse, que os podéis quedar sin plaza.
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