lunes, junio 09, 2008

EL CUERA Y SUS VISTAS SOBRE PICOS (¿)

Una vez más, y van... las nubes nos han privado de las espectaculares vista que dicen, hay de los Picos, en esta emblemática sierra. Son varias las veces que asciendo a esta dura montaña con la ilusión de poder contemplar lo que otros me cuentan sobre sus vistas y aún no he tenido una vez la dicha de poder darme esa satisfacción. No queda más remedio que seguir intentándolo.

En esta ocasión la disculpa era subir al Turbina o Torvina, continuando con nuestra circunvalación del Cuera y para ello el sábado, el autocar nos dejó un kilómetro más allá de Arangas, camino de Alles, en las cercanías de la Majada de Pando, donde una carreterita asfaltada sale por la izquierda en fuerte subida.

Emprendimos la marcha cuesta arriba por las fuertes rampas del Picón, dejándolo a nuestra derecha, mientras que el asfalto se vuelve hormigón. El día esta nuboso pero no parece que pueda llover. Algunos claros nos dan la esperanza de que al llegar arriba podamos tener buenas vistas. La temperatura es buena para caminar y lo hacemos con brío. Vamos superando las revueltas de la pista hasta que se termina el hormigón, al lado de una marquesina de madera colocada por el Principado como si fuese una parada de autobús. Aquí la pista pasa a ser de tierra y unos cuantos metros más allá, a la altura de una cabaña y una finca cerrada de piedra, también la abandonamos para continuar subiendo por un sendero que sale por la izquierda a subir por encima de la cabaña.

El sendero se retuerce entre la maleza baja y seguimos cogiendo altura. Por la izquierda nos encontramos con el camino que viene de Arangas por Lodevega y Matacorta. Ahora caminamos con dirección este y nos encontramos con dos pastores que además de darnos algunos consejos, nos acompañan un buen tramo. El sendero se retuerce aún más subiendo en tornos verticalmente a buscar la caliza que se ve arriba y que marca la cumbrera de la sierra. Llevamos un ritmo fuerte: en 45 minutas ya superamos los 400 metros de desnivel. Cuando alcanzamos la Portilla de la Concha el Gobio (1.059 m), el desnivel superado es de 665 metros y llevamos una hora y quince minutos de camino.

En la Concha el Gobio, lo más duro ya quedó atrás. Un sendero muy marcado por el ganado, pasa por la falda sur del Pico Llacía, que a todos confunde creyendo que se trata del Turbina, y tras un hombro, alcanza la bonita majada de Piedra de Oso o Braña de Rozagas.

Se impone un merecido descanso antes de continuar con rumbo norte a buscar el collado que ya vemos bajo nuestro destino, el Pico Turbina, con su caseta en la cumbre. El camino o los caminos que son más de ganado que de personas, serpentea por entre un mar de caliza tratando de bordear los jous que se abren por todos lados. Desde el collado podemos contemplar ya toda la parte alta de la Sierra con dirección este y con las cumbres más significativas de esa zona: Cabeza Ledesma, el Haba, el Liño... y un sinfín de jous entre ellos. Aprovechando que la vista es buena, trazamos mentalmente la ruta que debamos seguir en el descenso, proveyendo lo que después ocurriría, que la niebla nos tapase parcialmente la zona.

Se impone subir al Turbina y así lo hacemos. Con dirección norte vamos siguiendo un sendero señalizado de vez en cuando con algunos jitos y que es fácil de seguir. Las rampas son duras en algunos momentos pero ya no lo sentimos después del entrenamiento realizado en la primera parte de la ruta. Alcanzamos la cumbre del Turbina, tras dos horas y veinte minutos de ascensión, coronada por un vértice geodésico y una caseta de madera y unos metros más al norte, la segunda cumbre de esta montaña con una cruz y buzón montañero.

Vistas..., ninguna para ninguna parte. Nada más llegar una nube nos cubrió todo el paisaje. La niebla era de quita y pon y pronto nos dejó ver lo más cercano. Toda la zona de Picos se encontraba tapada por las nubes. Por el norte, la niebla, más espesa, nonos dejó ver nada en el tiempo que estuvimos allí.

Tras un pequeño descanso para recuperar fuerzas y comer algo y luego de cubrir la tarjeta y hacer las fotos de rigor, llegó la hora de emprender el descenso, más pensando en las posibilidades de que nos tapase la niebla, que en la prisa por bajar. Algunos tenían la intención de subir al Cabeza Ledesma. Descendimos al collado desde el que habíamos subido y siguiendo en principio rumbo sur, bajamos a la izquierda a buscar una praderita desde la que, tras remontar un hombro, dimos vista a un muro de piedra junto al que hay un sendero que une las brañas del Cuera. El Cabeza Ledesma nos quedaba enfrente pero la niebla entraba y salía con lo que descartamos su ascensión. Descendimos hacia el muro cerca de la Majada de Mancornú de la que solo quedan un par de cabañas, y con dirección este continuamos por el sendero colgado sobre el vertical abismo hasta la majada de La Jorá. Un bonito remanso en el que las cabañas rodean una pradera en la que descansan las vacas. Nosotros también descansamos un poco, antes de continuar en la misma dirección para pasar junto a un cierre metálico de ganado de nueva factura, donde se inicia el camino de descenso. Pero de descenso vertiginoso. Un sendero resbaloso, baja entre la hierva haciendo algunos tornos y obligándonos a prestar la máxima atención para no dar con nuestras posaderas en el suelo. Abajo vemos dos pistas. La de la derecha baja a Rozagás, mientras que la de la izquierda, de color amarillo, baja a La Collada. Esta es la nuestra y para poder acceder a ella, al llegar a un hombro, debemos y así lo hacemos, girar a la izquierda a buscar un sendero entre la alta hierva que veíamos cuando bajábamos y que a hora nos lo tapan unos árboles. Antes de pasar junto a una cabaña este sendero se bifurca y por la parte de arriba continúa con la posibilidad de entroncar con la pista pero más alto y una vez que se produzca la bifurcación de la que luego hablaremos, para dirigirnos a Alles. Nosotros decidimos acortar la ruta y bajar a La Collada, con lo que tomamos el sendero que pasa por debajo de la cabaña y prácticamente se pierde. Por el prado descendemos directamente a la pista y continuamos por ella en dirección este y en descenso. Entonces llegamos a la bifurcación señalada y mientras que nuestro camino sigue hacia abajo, por la izquierda continúa otra pista en ascenso y que sigue a media ladera de la sierra a concluir en Alles enfrente de nosotros.

Nosotros seguimos en descenso y poco tiempo después alcanzamos el barrio de la Orteriza de la aldea de la Collada. Pocos metros más abajo alcanzamos la carretera donde ya nos espera el autocar.

El próximo sábado continuamos ruta saliendo desde Alles, para ascender al Pico Liño y continuar por la Sierra del Cuera bajo el Morea, a descender al Llonín. La ruta es:

Alles (261 m) – Llabándames (632 m) – El Coteruco (813 m) – Ustiello (994 m) – Pico Liño (1.116 m) – Joracón de Morea (880 m) – Llía (785 m) – Pejos de Hoyos Negros (781 m) – La Jayuela (738 m) – Canto Robao (309 m) – Llonín (186 m)

Ya está abierto el plazo de inscripción y no quedan muchas plazas libres. Tengo que deciros que hoy parece ser que comienza una huelga de transportes y no sabemos cuanto va a durar. Por ello os ruego que si ya estáis apuntados la ruta o lo vais a estar, salvo que la huelga se desconvoque, procuréis enteraros si la ruta se realiza o no, llamando a los teléfonos de costumbre en la tarde del viernes.

En otro orden de cosas os comunico que en Trubia estamos esta semana con la Semana Cultural y entre otros actos y charlas, dará una nuestro compañero de fatigas, aunque ahora nos acompaña poco, Manuel Antonio Huerta. La Charla versará sobre “Las construcciones de la Guerra Civil en Trubia y sus alrededores”. Esta charla será en el teatro del casino el jueves día 12 a las 20,30 horas. Así mismo y como continuación, el viernes 13 a las 16 horas se realizará una excursión gratuita, para visitar algunos ejemplos de esas construcciones. Los que estén interesados en la excursión deberán apuntarse de lunes a viernes en el teatro. Espero ver caras conocidas en la conferencia.

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