lunes, abril 14, 2008

DESDE SELLAÑO AL PICO PONDIO

El Pico Pondio es una mole rocosa cubierta de verde, que vemos al suroeste de Sellaño, entre los ríos Semeldón, por el oeste y el Ponga por el oeste. Es la primera cumbre de un corto cordal, el de Tribierto, que se extiende entre los ríos mencionados, desde Sellaño hasta estrellarse contra la gran mole de la Llambria. El Pondio no es la cumbre más alta, pero tiene unas vistas estupendas de todo lo que se mueve a su rededor.

El sábado pasado era el primer día de tregua de un temporal que nos bañó durante toda la semana, con lluvias continuas a las que ya no estamos acostumbrados. El día amaneció con nubes y grandes claros y aunque los meteorólogos vaticinaban lluvias intermitentes de escasa entidad, la verdad es que no nos calló ni una gota mientras estábamos de ruta.

Comenzamos a caminar en Sellaño por la carretera que se dirige a la Collada Moandi, donde vemos un cartel anunciador de la Senda de Semeldón, cuyo primer tramo es parte de nuestra ruta de hoy. Vamos siguiendo los indicadores del PR AS-212 y las marcas azules sobre la caja del antiguo trazado del ferrocarril maderero.

Junto a una portilla con una marca azul, dejamos momentáneamente el PR y saltando dicha portilla, continuamos por el prado en el que se distingue por donde circulaba el ferrocarril. Se puede seguir por el camino, pero a nosotros nos gusta más la senda antigua. Volvemos a cruzar otra portilla y pronto nos reintegramos nuevamente al sendero. Tenemos que atravesar el Arroyo Lladeros, que hoy baja con bastante agua y el puente de madera se encuentra en un lamentable estado: medio caído y con maderos podres y el resto muy resbalosos debido a la humedad. No que da otro remedio que cruzar por el río aprovechando las piedras que sobresalen del agua. De nuevo en el sendero, dejamos un puente a la izquierda por debajo del camino y proseguimos hasta el siguiente puente. Es el Puente Cureñu. Lo atravesamos y en ligero ascenso, caminamos por un sendero entre árboles, algunos, los más viejos, caídos al suelo y cubiertos de musgo. Por la izquierda y de la misma dirección que el nuestro, se nos une otro sendero. Es el que procede de Tribierto y se trata del antiguo Camino Real de Cazo a Taranes y al cual nos incorporamos.

El PR desciende ligeramente a la derecha para cruzar el Puente de la Sota el Cándanu y seguir por el amplio camino de la ya mencionada caja del ferrocarril, que vemos al otro lado del Río Semeldón. Pero no es ese nuestro camino. Justo donde el sendero inicia el descenso, sale a la izquierda un camino casi tapado por la maleza, pero muy marcado. Ese es el nuestro. Pronto se abre un poco y es más fácil caminar. Poco a poco va cogiendo altura y nos proporciona unas estupendas vistas del río y del camino de Semeldón en la orilla contraria. El ascenso nos permite contemplar todo el valle hasta la ubicación de la Majada de Semeldón, a los pies de la Cuesta la Morena. Una cabaña a este lado del río nos sirve de indicador. En la orilla contraria, se encuentra la majada.

Por nuestra parte llegamos a una buena cabaña aparentemente abandonada, y con un buen prado de marcada pendiente. Nos encontramos en la Casa y Prado de Roque, en los inicios del Valle del Cordal o Valdecordal. Al otro lado del río se encuentra Obania y el Valle de Covayos que termina en Viores. Por detrás de la cabaña discurre el sendero y poco a poco vamos alcanzando altura pasando entre varias cabañas, algunas derruidas, lo que nos hace pensar de la importancia de esta zona cuando la economía se basaba en la ganadería. Prados muriados y cabañas de buen porte nos dan idea de su uso en lejanos tiempos.

Junto a grupo de cabañas, parece perderse el sendero y salimos a un prado muy pendiente, por el que vamos progresando haciendo grandes zigzags para avanzar un poco más cómodamente. Una cabaña a la derecha nos indica el último repecho para alcanzar la collada en la que hay otra buena cabaña. Al fin logramos situarnos en un piso plano. Damos vistas al valle del Río Ponga y a las abismales caídas por las que discurre la pista por la que luego descenderemos. La collada Llimes se encuentra entre el pico Pondio por el norte y el Macicón al sur, por donde continúa el cordal. Al este el valle del Río Ponga y el Pierzu, mientras que por el oeste vemos toda la sierra del Valle del Moro.

Después de un merecido descanso y de algunas fotos para el recuerdo, iniciamos la ascensión a la cumbre del Pondiu, En vez de atacar la subida de frente optamos por seguir un casi imperceptible sendero que se encamina a la derecha de la cumbre, para alcanzar una cresta por la que unas veces trepando y otras siguiendo los pasos que dejan las caballerías, vamos ascendiendo. Nos fueron de mucha utilidad los caminos abiertos por el ganado, caballos, para poder caminar por los mejores lugares. Luego decidimos, algunos, cruzar la cresta a la derecha y terminar la subida por una zona de pasto muy pendiente, pero más fácil que el final rocoso.

La subida es dura pero las vistas de la cumbre lo compensa todo. Por el norte, allí abajo, vemos nuestro punto de partida y de llegada, Sellaño, junto con Tribierto, Cazo, Los Lladeros, Ambígüe... Por encima la Mota Cetín. Al este, los Picos de Europa medio tapados por las nubes y la inconfundible silueta del Pierzu. Siguiendo al sur, el Recuencu, Collau Zorro, Pileñes y todo el valle del Río Ponga con la serpenteante carretera de Beleño. Al otro lado del valle, la imponente masa rocosa del Tiatordos y más a la derecha la Peña Taranes y las verticales paredes de La Llambria. Por el oeste, el Maoño, la alargada línea del Collado Traslafuente y sobre él, la Sierra del Trayán, y su pasada, que hicimos hace dos semanas. Luego la Sierra de Aves con el Vízcares. Más a la derecha el Cunio y un sin fin de cumbres. Ya más abajo, en el valle, Vallemoro, La Cuesta la Morena, Semeldón.

Realmente no sabíamos a donde mirar. El día estaba claro y las vistas eran estupendas. Mejoradas aún más, gracias a la fina capa de nieve que coronaba la mayoría de las cumbres mencionadas.

Permanecimos allí un buen rato y nadie se acordaba del descenso. Pero había que hacerlo. Dejamos a nuestra derecha la cresta rocosa por la que algunos habían ascendido, para bajar por la pindia pradera siguiendo nuevamente el rastro dejado por los caballos. Dejamos también el lugar por el que algunos habíamos cruzado esa mencionada cresta y en la siguiente bifurcación verde a la derecha y siempre siguiendo el sendero, pasamos al otro lado, dando vista al Collado Llimes. Seguimos descendiendo ahora al oeste por la pradera, a pasar bajo un árbol caído y girando al sur bordeando la piedra, retornamos al camino de subida, siguiendo ruta por la roca hasta alcanzar el sendero por el que habíamos iniciado la ascensión, para llegar al collado.

Lo peor estaba hecho y ya lo que nos faltaba era coser y cantar. La pista sale del collado dirigiéndose a la cabaña de la derecha y haciendo amplias revueltas, baja cómodamente toda la inclinada ladera del Valle de Tobaos, dando vista siempre al Pierzu, en lo alto y al Río Ponga en lo más profundo. Algunas vacas nos miran con extrañeza y unas cabañas casi al final de la pista nos indica que estamos muy cerca de la carretera en la Sota Tobaos. Alcanzada esta, solo nos resta caminar por ella unos dos kilómetros, para cerrar la ruta en Sellaño, después de cerca de seis horas de recorrido.

Para el sábado que viene, tenemos una nueva ruta del recorrido que estamos realizando por etapas alrededor de la Sierra del Cuera. Nos vamos a Ortiguero, donde terminamos en la etapa anterior, para dirigirnos por Asiego hasta Arenas de Cabrales. La ruta es la que os describo a continuación:

Ortiguero (432 m) – Pandiello (520 m) – El Collau (503 m) – Pedrovil (526 m) – Cabaña la Escalina (444 m) – Asiego (440 m) – Collado de Tobacín (495 m) – Cuerres (338 m) – Llanu Molín (294 m) – El Collau (522 m) – Pandejana (414 m) – Canarrubia (249 m) – Arenas de Cabrales (150 m)

Os tengo que decir que no puedo ir a esta ruta y que además solo podré apuntar a los que me llamen antes del jueves a medio día. Quien tenga que comunicarse con alguien del grupo después de ese día, deberá hacerlo a través de Lito (985786775 o 669189569) o de Jorge (680358404). Ya estoy esperando vuestras llamadas. La ruta es sencilla sin casi altitud y apta para todo el mundo. La distancia total a recorrer son 18 kilómetros y el tiempo estimado para realizarlas unas 7 horas, aunque hay varios sitios desde los que se puede acortar.

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