martes, septiembre 04, 2007

A LA CUARTA FUE LA VENCIDA

Si, era el cuarto intento que hacíamos para conquistar la cumbre del Cabezo Llerosos y finalmente lo hemos conseguido. Amaneció un magnífico día, completamente despejado, a excepción de la zona entre Infiesto y Arriondas, que se encontraba, como siempre, con niebla. Pero el resto del cielo mostraba un azul limpio, sin nubes por ninguna parte.

El autocar nos dejó en las inmediaciones del Centro de Interpretación de Los Lagos de Covadonga y allí comenzamos la marcha. Por la pista nos acercamos a Belbín, atravesando toda la pradera, para girar a la derecha al encontrarnos con el Cantón de Texeu. El sendero se sigue bastante bien y va atravesando pequeños regatos en los que la piedra desnuda es nuestro camino. La orientación es claramente este y con ligera subida, por lo que no debemos seguir ningún camino en descenso. Dejamos a nuestra izquierda la Majada de Brañarredonda para acercarnos a la de Parres, dando un pequeño rodeo por un intrincado y marcado camino hasta llegar al Collado la Muda y al poco a Camplengo Viejo, donde las cabañas cada día se encuentran más y más deterioradas. Por las praderas de Camplengo ascendimos al Collado Mediu que es el que vemos frente a nuestros pasos y se encuentra más cercano al imponente Jascal. Algunos valientes, Clemente, Silvio y Mariano, ascendieron de paso, a esta altiva cima.

En el collado abandonamos el camino principal para seguir otro secundario y más alto por la izquierda, norte, pero siempre con dirección este y bordeando los Jondones para alcanzar la preciosa Majada de Beresna desde el Collado la Cistra. Beresna se encuentra arropada en un hoyo y al lado de una inmensa cueva. Sus pequeñas cabañas, muchas ya destrozadas, le dan apariencia de poblado de diminutos. Pero las trazas del antiguo camino que aún se conservan, dicen bien a las claras de su importancia en tiempos pasados. Unas preciosas vistas del Cornión completan la estampa. Es una pena que se deje desaparecer esta y tantas otras majadas que pueblan nuestros Picos de Europa, la enseña de nuestro logotipo de Paraíso Natural. Los paraísos, para que lo sean, han de cuidarse y el cuidado no va solamente por sacar un provecho económico gracias a sus visitantes, hay que mantener lo que le da identidad y ente caso pasa por mantener lo que en otros tiempos sirvió para que este espacio natural llegase a nosotros en buenas condiciones. La prueba está en que aquellas majadas totalmente abandonadas, son pasto de la maleza que provoca su desaparición.

Pero no es este el momento de filosofar. Os estaba contando nuestras peripecias camino de Llerosos, al que ya sentimos mucho más próximo. Salimos de Beresna ascendiendo a la Horcada los Bueyes que es la collada que se forma junto al Joracao de Beresna y que nos dará paso al Llerosos, cuya mole ya tenemos ante nosotros. Una inmensa canal desciende por nuestra derecha. Es la Canal de Fuentes de Rama que baja hasta el Cares. La subida al Cabezo Llerosos la hacemos sin mayores problemas, siguiendo los jitos que van orlando el sendero que se dibuja en zigzag por la cara occidental de la montaña. La amplia cumbre nos recibe con un pequeño belén, un piole a modo de buzón montañero, y el monolito cilíndrico del vértice geodésico. Las vistas son asombrosas. Todo parece estar cercano desde esta cumbre. El Central, al este, nos muestra casi todas las cumbres. Echamos en falta el emblemático Urriellu, pero sabemos que poco más adelante podremos disfrutar de su inequívoca imagen. La profunda hendidura del Cares nos separa del pastel de cumbres de los Urrieles. Al sur, como un grandioso montón de piedras, el Cornión nos muestra su cara más abrupta. Un paisaje lunar forma la inmensa ladera plagada de picos que vamos desgranando como si de un racimo de uvas se tratase. Al oeste el cercano Jascal y adivinamos más que vemos, el tortuoso camino que hicimos para llegar aquí. Por el norte... nada. Las nubes lo cubren todo y amenaza con taparnos también a nosotros, lo que pone nerviosa a la expedición. Antes de partir de este maravilloso mirador, debemos situar nuestro próximo objetivo, que no es otro que el colladín verde que vemos a nuestros pies con ligera dirección noreste y por debajo de otra franja más alargada y también del mismo color. Debemos orientarnos desde la cumbre, ya que cuando empecemos a bajar lo perderemos de vista. Es fácil de distinguir si conseguimos situar el Cuetón, ya que se encuentra entra media distancia entre los dos. Fijado el punto al que debemos llegar, descendemos nuevamente a la Horcada los Bueyes y vamos fijándonos en los jitos que nos ayudan a seguir el casi imperceptible sendero por una zona muy caótica en la que se entremezcla la piedra y la maleza. Subimos y bajamos bordeando, cuando podemos, los jous, o descendiendo hasta lo más profundo cuando no queda otro remedio. Después de un interminable sube y baja, vemos nuestro destino, el collado que nos da paso a la Majada de Beceña. Es una alargada pradera con dos cabañas. La vemos a nuestros pies en una hondonada. Una mirada al este y aparece el Urriellu. Descendemos a Beceña y recorremos la pradera en toda su longitud para salir por la parte opuesta, un collado que nos transporta a una sucesión de valladas paralelas unas a otras. La imagen del Urriellu nos acompaña. Vemos las cabañas de Ondón y comprendemos que tenemos que cambiar de valle para acceder a él. El paso al otro valle lo podemos hacer en varios puntos. Nosotros lo realizamos por un canalón casi vertical pero con buenos agarres y de fácil descenso. Llegamos a una zona de pradera por la que vamos bajando hasta que se cierra por las rocas. Giramos a la izquierda y pasamos a una zona de piedras sueltas por la que vemos algunos jitos. Los seguimos en ligero ascenso con dirección noreste y tras cruzar un pequeño collado, descendemos a la fuente de Ondón, en muy mal estado, y a continuación alcanzamos las cabañas de esta preciosa majada, desde la que deberíamos tener unas estupendas vistas del Urriellu, pero la niebla no nos lo permite. Un pequeño descanso para recuperar fuerzas y ya entre la niebla iniciamos la bajada de la Canal de las Bobias. Es fácil dar con ella. Solamente seguir el sendero marcado en la hierba que con dirección este y en descenso, nos sitúa en el inicio de la canal Luego todo es seguir el camino que serpentea en múltiples revueltas. Por cierto que lo encontramos muy diferente a nuestra última visita, allá por el mes de junio. Se nota que las tormentas y el agua hicieron un buen trabajo. Pasamos por la cabaña de Esmenadorio, dejando a la derecha el sendero que se dirige a Pregüeles. Más abajo pasamos cerca de otra cabaña, es La Rasuca. Abajo ya vemos los tejados de Camarmeña y poco después, caminamos por sus hormigonadas calles. Descansamos del fatigoso descenso, refrescándonos un poco en uno de los dos bares del pueblo, para continuar, ya por la carretera, el kilómetro largo que nos separa de Poncebos, donde nos espera el autocar.

Una preciosa y dura ruta de montaña. Dura por su longitud y por la gran cantidad de jous que se han de pasar. Es una ruta complicada y que demanda concentración para poder seguir el buen camino. Yo debo confesar que lo pasé mal y no la disfruté lo que hubiera querido. Una mala noche y algunos problemas estomacales, mermaron mis fuerzas. Pero quiero desde estas líneas, dar las gracias a todos los participantes en la ruta, por su preocupación por mi estado y en particular a los que estuvieron más cerca de mí y me animaron para poder concluirla con éxito. A todos, muchas gracias.

La próxima semana tenemos otra de las rutas que cambiaron de fecha. Nos vamos a Orlé, para por Vallu Baju, Vallu Mediu y Vallu Altu pasar por Purupintu y alcanzar la Foz de Saolla en las cercanías de la Llambria y seguir hasta la pista que une Vallemoro con Taranes para descender al Río les Cuerries y siguiendo su cauce, concluir en la carretera que une Sellaño con Beleño, en el lugar conocido como Puente Les Cuerries. La ruta es:

Orlé (660 m) – La Felguera (1.210 m) – Collau Friera (1.334 m) – Collá Los Duernos (1.423 m) – Pasada Mosquiton (1.428 m) – Mayada el Covallón (1.450 m) – Foz de Saolla (1.000 m) – La Huera (760 m) – Collau Valleyu (1.050 m) – Collado Llués (1.130 m) – Río les Cuerries (600 m) – El Escaleru (356 m) – Puente les Cuerries (300 m)

Tenemos pedido el autocar de 21 plazas. No dejéis para muy tarde el apuntaros que os podéis quedar sin plazas, como pasó la semana pasada. Espero vuestras llamadas.

lunes, agosto 27, 2007

ASCENSION A PEÑA ORNIZ Y... DESCENSO DE LA CERVATA

Antes De nada, deciros que nos encontramos todos bien y sin problemas. Este último sábado teníamos una sencilla y plácida ruta desde la Cueta a Peña Orniz, con final en Torre de Babia, después de sobrepasar la Cervata, una pequeña tachuela que hace collada con Orniz.

Comenzamos a caminar con un día extraño, climatológicamente hablando, con algo de sol y algunas nubes en los alrededores. La temperatura agradable y la pista señalizada en todo el recorrido del Río Sil, hasta su nacimiento. El camino va ascendiendo lentamente y casi sin esfuerzo hasta las Praderas de Cebolleu en las que, en vez de seguir por el margen derecho del río, para alcanzar la majada de Covalancha, cruzamos al izquierdo dejando el río a nuestra izquierda, ascendiendo cómodamente a los Puertos de Covalancha primero y a los de Cuetalvo después. En una extensa pradera a los pies de la Peña Llana y al lado de un indicador de la ruta de las Fuentes del Sil, cruzamos lo que queda de río para dirigirnos a los derrumbes que bajan del Cuetalvo, siguiendo las indicaciones aún de la mencionada ruta y acercándonos a la ya próxima Peña Orniz. Abandonamos las indicaciones del PR de la Fuentes del Sil y continuamos a nuestra izquierda por un marcado sendero, en dirección a la peña.

El día parece complicarse y las nubes ya lo cubren todo. Un frío viento nos acompaña y nos trae algunas gotas de agua que no nos dan buenos augurios. Una nueva bifurcación antes de dar vista a Las Morteras en la Collada de Orniz, aún nos permite abandonar la ascensión si seguimos por la derecha a buscar el camino que va a los pies de la Cervata hacia los Prados de Troméu. Nosotros seguimos por la izquierda ascendiendo un canalizo herboso que nos sitúa a los pies de Orniz. Una canal entre dos peñas parece factible, pero no tenemos ganas de complicarnos la vida y seguimos por el sendero que nos lleva a los pies de la peña por su cara sur. Luego ascendemos poco a poco por la terrosa ladera, para alcanzar una estrecha canal que en fácil ascenso nos sitúa en lo alto de la Peña Orniz, 2.191 metros al decir de Adrados.

El viento es aún más frío y nos obliga a poner las prendas de abrigo que llevamos, Alguien se cuerda de los guantes. Pero todo es superfluo ante las vistas que se nos presentan. Al norte y en primer término, los Albos que visitamos no hace mucho. Con imaginación hasta podemos vislumbrar un poco del lago del Valle. A nuestros pies, el paisaje lunar de Las Morteras, por la que vemos pasar un grupo de motos. A la izquierda, oeste, el vértice inconfundible del Cornón y más cercana la mole de Penachana, rodeada de un sinfín de cumbres. Al este, Peña Ubiña trata de quitarse una nube que la cubre a nuestros ojos, mientras la Pequeña se ofrece rodeada por un extraño halo luminoso. A nuestro lado, la Torre de Orniz y algo más alejadas Muria Brava, el Pico Blanco, el Calabazosa y el Morro Negro, conocidos de anteriores andanzas.

Por el sur, por tierras leonesas, la cercana Cervata unida a Orniz por una amplia collada hoy casi cubierta de ovejas que nos vienen siguiendo desde la zona de Covalancha. Más a la derecha el impresionante murallón del Montihuero, las Coloradas y Peña Redonda, con la inconfundible laguna de Las Verdes a sus pies. Y detrás, el inicio de la extensa llanura de Castilla. En el valle, tratamos de vislumbrar la zona en la que se encuentra nuestro destino, Torre de Babia.

Cubierta la tarjeta y hechas las fotos de rigor, decidimos reanudar la marcha, ya que la climatología no ofrece nada bueno. Descendemos rumbo a la ancha collada que nos une a La Cervata y por ella, en pocos minutos alcanzamos la cumbre de esta sencilla montaña. ¡Sencilla montaña! Su cara sur es un abismo de muchos metros de altura. Las caídas son impresionantes. Abajo en el pedrero, descansa un grupo de rebecos que al sentir nuestras voces, escapan de la zona. Las vistas cambian y al norte vemos todo el cierre que nos separa de Asturias, con Orniz, Muria Brava y el Pico Blanco. Por el oeste, el Montihuero está más cercano y la Laguna Verde se ve mejor. Por el sur, salvado el abismo, dos pistas que se unen en el valle y se dirigen a Torre de Babia, que no vemos.

A pesar de las vertiginosas caídas que tenemos ante nosotros, nos decidimos a bajar por ellas, para no dar un rodeo por cualquiera de los dos lados de la peña. Como dice el otro: “para atrás, ni para coger impulso”. Y nosotros no lo queremos coger. Caminamos un poco al este buscando una collada más propicia para iniciar el descenso y con mucho cuidado para evitar resbalones, iniciamos la bajada por una zona de hierba y tierra, que al estar húmeda, nos ofrece buen agarre y evita los resbalones. Buscando siempre los mejores pasos, alcanzamos una pequeña terraza donde nos espera nuestro serpa Carrete, que trata de encontrar una salida a esta situación. “Seguidme”, grita imperturbable. Y nosotros nos deslizamos ladera abajo sin querer pensar que nos vamos a encontrar más allá. Un hombro a nuestra izquierda, nos da paso a la derecha a una deslizante zona herbosa. “¡Carrete!, ¿cómo está eso? Y Carrete nos miente y nos dice: “¡Bien!”. Nosotros seguimos, algunos con un pequeño despiste, y nos acercamos a donde él se encuentra y miramos y no vemos. “Mira, por allí se ve un regato por el que baja el agua”, dice Fernando. Si, por ese regato, afortunadamente seco, debemos descender nosotros. Nos acordamos de Adolfo y echamos mano del “freno hidráulico”. Culo al suelo y a descender poco a poco por el deslizante tobogán, amarrándonos unas veces a las rocas y otras a las hierbas que no eran tal si no pinchos que no hacían mella en nosotros concentrados como estábamos en lo que hacíamos.

“¡Aquí ya está bien!”, nos hace saber una ya alegre Tere, aunque lo de estar bien, es con referencia a lo que acabamos de pasar. Una desagradable pedrera nos espera. Ya no necesitamos asentar nuestras posaderas en el suelo, pero las posibilidades de que esto ocurra se hacen patentes. La pedrera es muy desagradable. No tiene la suficiente piedra para poder deslizarnos por ella y el descenso se hace lento. Buscamos la hierba de la izquierda y conseguimos algo más de rapidez.

Al fin se acaba el duro descenso. Miramos atrás y contemplamos boquiabiertos lo que acabamos de bajar y nos parece imposible. Al tiempo, comprobamos que era la única zona más o menos factible, ya que el resto eren caídas verticales imposibles. Después todo fue coser y cantar. Alcanzamos la amplia pista y por ella fuimos descendiendo lo que nos restaba para llegar a la ansiada meta de Torre de Babia, donde nos esperaban hambrientos el resto del grupo, ya que en el pueblo no hay bar y tuvimos que desplazarnos un poco hasta la recién remozada carretera, donde una fábrica de chorizos con bar adosado, nos sirvió para dar buena cuenta de los manjares que portábamos.

Hasta aquí el relato de esta preciosa ruta que hicimos a Peña Orniz. Pero no queda aquí la cosa. La próxima semana haremos el cuarto intento para la conquista del Cabezo Llerosos y esperamos que esta sea la vencida y logremos poner nuestros pies en tan ansiada cumbre. La ruta es:

Bufarrera (1.162 m) – Majada de Belbín (1.046 m) – Braña Redonda (1.050 m) – Vega Espines (1.075 m) – Collado La Muda (1.250 m) – Camplengo Viejo (1.290 m) – Collado Verancielles (1.450 m) – Majada de Beresna (1.590 m) – Horcada de Bueyes (1.696 m) – Cabezo Llerosos (1.792 m) – Collado de Beceña (1.490 m) – Majada de Beceña – Majada de Ondón (1.330 m) – Canal de la Bobia – Esmenadorio (950 m) – Camarmeña (490 m) – Poncebos (230 m)

Una espectacular ruta que si el tiempo acompaña podremos disfrutar, con maravillosas vistas de Picos y en especial del Urriellu. La salida para esta ruta la haremos de San Andrés a las 6,30 de la mañana, (no a las 7,30 como pone en el calendario). El plazo de inscripción está abierto y no quedan muchas plazas. El que llegue tarde, se puede quedar sin poder ir. Espero vuestras llamadas.

lunes, agosto 20, 2007

LA TORRE DE ENMEDIO, EL TECHO DE ESTE AÑO

La Torre de Enmedio, en el corazón de las Peñasantas, ha caído. Fue una dura ruta, pero conseguimos colocar a 13 valientes en la cumbre.

La mañana en Los Lagos se mostraba estupenda. El cielo azul y ni una nube. La Torre de Santa María estaba radiante y como nunca la había visto. A las nueve de la mañana comenzamos a caminar animadamente por la pista que atraviesa la Vega de Enól, mientras las vacas desayunaban plácidamente. En el aparcamiento de Pan de Carmen había bastantes coches. Cruzamos Vega la Piedra al mismo tiempo que un grupo de pastores que pronto perdimos de vista. Me fijé en su calzado. La mayoría usaba escarpines y chanclos. El ya conocido camino no nos deparaba sorpresa alguna y simplemente caminábamos haciendo algunas fotos a la Torre de Santa María recortada sobre nuestras cabezas en el cielo azul. Vega Canraso, Cuenye los Pavos, La Rondiella, La Cabeza el Pare, Collada Gamonal y Vegarredonda. Un pequeño descanso para agruparnos y coger agua de la fuente y charlar un poco con Javier Malo, guarda del refugio, aprovechando para agradecerle una vez más, la ayuda que nos prestó el día que hicimos la ruta a Vega de Ario. Luego continuamos camino hacia el Refugio Viejo, donde otra fuente nos sirve para llenar las cantimploras.

Comenzamos la fuerte subida de la Cuesta la Asunciana hasta Llampa Cimera, donde los caminos se separan. Por la izquierda, continua hacia el Collado la Fragua y las Barrastrosas. Nosotros seguimos por la derecha a pasar bajo las inquietantes paredes calizas del Porru Bolu. Al poco cruzamos las camperas de Vega los Pozos donde cogemos un empedrado camino con una serie de tornos, por el que ganamos altura. Salimos a las verdes praderas de les Merines, donde el sendero serpentea en duro ascenso entre la hierba. Si miramos atrás, allá en lo más hondo vemos las azules aguas del Lago Ercina y nos damos cuenta de lo que llevamos subido. Continuamos por el marcado camino, hasta alcanzar el Collado La Mazada, bajo la atenta mirada de la mole calcárea del Requexón. En la Mazada se nos abre una magnífica ventana a la montaña de Ponga y a la de toda Asturias. El Mampodre, Ten y Pileñes, Collau Zorru, El Recuencu, la montaña de San Isidro, Maciedome, Tiatordos, Campigüeños, Peña Taranes, La Llambria, las Ubiñas y el Aramo. Toda Asturias se encuentra a nuestros pies y se pueden distinguir todas sus cumbres. Una profunda depresión, el Jou Lluengu, nos separa de La Torrezuela, mientras que por la izquierda una dura cuesta herbosa asciende a las Torres de Cebolleda.

Un marcado sendero bordea por la izquierda el Jou Lluengu pegándose a las aplomadas paredes de las Cebolledas. El sendero describe un semicírculo para perderse tras unas rocas. Pasada esta esquina contemplamos con pavor lo que nos falta por cubrir para alcanzar la anaranjada collada de la Horcada de Santa María. Pero antes pasamos por Fuente Prieta. Una diminuta tienda de campaña duerme sobre la pequeña mancha verde entre las blancas piedras. El sendero comienza a trepar por la pedrera que desciende de la horcada. Vuelta tras vuelta vamos ganando altura. A mitad de la subida esta se hace más y más penosa. El sendero casi desaparece para formar una mancha de los pasos de quienes nos precedieron, pero el camino se hace resbaladizo y casi damos más pasos hacia atrás que adelante. Nos pegamos a las paredes que por la derecha descienden de la Torre de La Horcada y ya cerca del collado, comenzamos a trepar por las rocas aprovechando un corto canalizo por el que alcanzamos lo más alto del paso.

La mirada a la cara este de la horcada nos estremece. Hace tiempo que alcancé este punto para subir a la Torre Santa, pero no era ese el recuerdo que tenía del descenso al Jou Santu. Un terreno destrozado y pendiente, lleno de piedras y tierra, por el que apenas se distingue un sendero. Con las indicaciones que nos dieron, fuimos descendiendo pegados a las paredes de la Torre Santa tratando de no resbalar en las torrenteras de piedras. Realmente teníamos que haber descendido muy poco para luego atravesar la canal en horizontal, con el fin de buscar el sendero que bajo los desplomes este, de la Torre de la Horcada, se dirige al collado que se forma entre esta y la Torre de En medio. Pero el resto del grupo se encontraba mas abajo, en una repisa a los pies de ambas torres y hacia allí dirigimos nuestros pasos tras atravesar el mermado nevero de la canal. Dejamos las mochilas y comenzamos a trepar por los canalizos en los que el único problema es la caída de piedras de los que van delante, ya que la trepada es sencilla y con múltiples asideros. Dos rebecos sobre nuestras cabezas nos observaban con interés y a escasos metros. Alcanzada la collada que se forma entre las dos cumbres, solo resta ascender a la Torre de En medio, sur, con otra sencilla trepada.

Magníficas vistas de la Peña Santa, el Central, La Torre de la Canal Parda, Peña Santa de Enól o Torre de Santa María, las Torres de Cebolleda y la cercana Torre de la Horcada, amén de toda la montaña descrita anteriormente. Las vistas son estupendas y apetece quedarse allí, pero el tiempo apremia. La ascensión nos llevó cerca de las 6 horas y luego vienen los problemas con los conductores. Descansamos un poco, cubrimos la tarjeta, hicimos las fotos de rigor y comenzamos el descenso. Más o menos utilizamos las mismas canales de subida, teniendo más precaución si cave. Dado que teníamos el precipicio frente a nosotros, pero la piedra es buena y su adherencia aún mejor y lo único que debíamos evitar eran las piedras sueltas que, además de hacernos resbalar, las podíamos echar sobre los compañeros que nos preceden.

Recuperadas las mochilas, continuamos el descenso siguiendo el sendero jitado que fácilmente nos sitúa en el Camino del Parque en la Boca del Jou Santu. Un mar de niebla cubría ya toda Asturias, mientras que nosotros seguíamos disfrutando del sol acompañado de una fría brisa que nos evitaba el pasar calor. En el Jou de los Asturianos nos paramos media hora a comer algo delas viandas que portábamos y luego continuamos por el camino de Las Barrastrosas, bajo los desplomes de los Argaos, hasta el Collado de la Fragua y poco después Llampa Cimera. Nuevamente nos encontrábamos en el camino que hicimos en la subida. El descenso a Vegarredonda fue rápido y a la altura del Refugio Viejo la niebla nos cubrió. Tomamos una cerveza en el Refugio nuevo y continuamos camino bajo la humedad de la niebla que lo empapaba todo. Siguiendo las marcas amarillas recién pintadas en las piedras que orlan el camino, pudimos realizar este descenso, ya que la visibilidad era prácticamente nula. Poco más debajo de Vega la Piedra salimos de la niebla y ya con buena visibilidad acometimos el resto de la pista por la que después de 10 horas y media, alcanzamos el punto de partida en Les Valeres.

Cansados y mojados pero felices por haber concluido una preciosa ruta por lo más intrincado del corazón del Cornión y conquistar la cumbre más alta de las programadas para este año, emprendimos el viaje de regreso a casa.

Pero esto continúa. Ya estamos pensando en la ruta del próximo sábado que tampoco es manca. Orniz es un hueso duro y más desde La Cueta, y eso es lo que tenemos. La ruta es:

La Cueta (1.442 m) – Praderas de Cebolleda (1.580 m) – Puertos de Covalancha - Puertos de Cuetalbo (1.920 m) – Peña Orniz (2.194 m) – Collado Cuetalbo (2.050 m) – Pico La Cervata (2.089 m) – Collado Cuetalbo (2.050 m) – Prados de Tremeo (1.680 m) – Torre de Babia (1.284 m)

Ya está abierto el plazo de inscripción para poder realizar esta ruta por tierras entre León y Somiedo. No deberías perdértela. Es una muy bonita ruta. Llamarme antes del jueves u os podéis quedar sin plaza.

lunes, agosto 13, 2007

CONOCIMOS OTRA CANAL DE PICOS

Este sábado, con un día estupendo, nos fuimos a conocer otra de las múltiples canales de Picos: la de Las Arredondas, en el Macizo Oriental o de Andara.

Una Vez más hubimos de ascender por la denigrada pista del Casetón de Andara para acceder al Collado de Aldea, donde variamos el rumbo de la ruta anterior al Sagrado corazón, continuando a la derecha por la indicada ruta de la Morra de Lechugales.

Pasamos bajo la impresionante Torre del Grajal, dejándola a la izquierda para acometer la ascensión por la canal del Callejón, que en continuados zigzag nos aúpa a lo alto de la Canal del Mojón, a los pies de La Rasa y del Grajal de Abajo. Es una cómoda ascensión gracias a los restos de las pistas que sirvieron de acceso a las minas que se explotaron en esta zona: Mazarrasa, Providencia, Arredondas, Evangelista...

En pocos minutos podemos alcanzar la cercana cumbre del Grajal de Abajo (2.248 m) que nos queda a la derecha (oeste) o ascender por la pedregosa ladera de la derecha hasta el punto culminante de La Rasa de la Inagotable (2.284 m). No nos será posible ir más allá, pues el abismo que encontramos en la cumbre, haciendo de magnífico mirador de la Liébana, nos lo impide. Una impresionante cortada vertical nos separa de la cercana La Junciana o Llambriales Amarillos, que se encuentra unida a su vez, con la ya conocida cumbre del Sagrado Corazón.

Volviendo la vista hacia el Collado del Mojón, una extraordinaria ventana se abre entre el Grajal de Abajo y el Grajal de Arriba. Las emblemáticas cumbres del Macizo Central hacen su aparición. Castíl, el Picu, Tiro del Oso, La Morra, Los Cuetos del Trave, El Neverón, La Párdida, Cabrones y el inconfundible cono truncado del Torrecerredo. Un abigarrado manojo de cumbres que se muestran ante nuestros ojos. Más a la izquierda, las más cercanas (¿) del Jierro, Lechugales y la Silla del Caballo Cimero y como separación, la profunda Canal de las Arredondas.

Después de un merecido y gratificante descanso, con una temperatura de lo más agradable, iniciamos el descenso hacia el vecino collado del Mojón, para, por la izquierda, acceder a los comienzos de la pista que en su día sirvió de acceso a las minas desde el lado de La Liébana. Si nos fijamos, el camino armado se dirige a nuestra izquierda, dando vista a la canal, para pronto girar a la derecha. Luego debemos abandonar el ramal que continúa con ligera ascensión y que sirve para vadear la mole rocosa del Grajal de Abajo para poder continuar el camino hacia la Pica del Jierro y la Morra de Lechugales. Aquí la zona está muy derruida a causa de las piedras y el camino casi se pierde. Algunos jitos nos dirigen al centro de la canal, pero nosotros optamos por ir un poco a la izquierda saltando entre las rocas, hasta encontrar un sendero que poco a poco nos va descubriendo los restos del ancestral camino dela mina. Este camino, poco transitado, es fácil de seguir a poco que nos fijemos, ya que baja en continuos zigzag, buscando siempre los mejores pasos. Por la derecha y casi en el centro de la canal, vemos el sendero más transitado que desciende casi vertical. El nuestro por el contrario, lo hace más en horizontal lo que evita forzar las rodillas. Quizá sea un poco más largo, pero merece la pena, entre otras cosas, por servir para que no desaparezca esta ingente obra de nuestros antepasados. Bien es verdad que se precisa atención para no perderlo en las zonas en las que se encuentra más deteriorado, pero al principio se hace más sencillo gracias a los restos de antiguas edificaciones que nos indican del paso del sendero.

Como digo, el comienzo del camino va por la parte izquierda de la canal, en el sentido del descenso, hasta que en un momento dado vira a la derecha a unirse al que decimos baja más vertical. Luego alterna los dos márgenes hasta que en la pedrera se decanta por el lado derecho, volviendo nuevamente al izquierdo al finalizar esta y convirtiéndose en un muy marcado camino cuando iniciamos la zona de las praderas ya al final de la canal, en la zona de las Cabañas de Lon.

Luego debemos cruzar el hoy cauce seco del Arroyo de la Vega que baja del Collado de Untuje de Lon, para enseguida alcanzar la pista en la que un cartel nos indica la dirección en una bifurcación. A la izquierda iríamos a Lon y por la derecha, dirección que tomamos, nos queda una hora (escasa) hasta Brez. La ahora amplia pista, asciende ligeramente para superar un hombro del Castro Las Cerras, que nos separa del pueblo montañés de Brez. Desde este hombro ya divisamos abajo en la carretera entre Brez y Tanarrio, la ansiada figura de nuestro autocar que nos está esperando. Bajamos entre las acondicionadas casas de Brez para alcanzar la carretera y en pocos minutos alcanzamos el final de esta ruta, que bien se puede realizar en 7 horas, aunque los más lentos del grupo lo hicimos en 7 y media.

La canal en cuestión, es preciosa. Es larga y muy abierta, aunque no tanto como Dobresengos, pero preciosa. No sé si lo será tanto subiéndola, pero el descenso es muy agradable y no se hace demasiado sura si se realiza como comento más arriba, por el antiguo camino de la mina o lo que queda de él.

Para el próximo sábado tenemos la que podemos denominar como ruta cumbre de este año, en lo que a altitud se refiere, ya que pretendemos ascender a la Torre de Enmedio en el Cornión, de 2.467 metros y es por tanto, la máxima cota que tenemos en el calendario de este año. Promete ser una ruta inolvidable, por la zona en la que transcurre y como observatorio de esas dos cumbres señeras del Macizo Occidental, que son la Torre de Santa María y la Peña Santa. El recorrido propuesto es:

Collado Les Valeres (1.107 m) – Pozo del Alemán (1.040 m) – Vega La Piedra (1.100 m) – Vegarredonda (1.470 m) – Llampa Cimera (1.810 m) – Llano Los Pozos (1.850 m) – Collado Les Merines (2.041 m) – Fuente Prieta (2.150 m) – Horcada de Santa María (2.354 m) – Torre de Enmedio (2.467 m) – Horcada de Santa María (2.354 m) – Boca del Jou Santu (2.095 m) – Jou de los Asturianos (2.041 m) – Las Barrastrosas – Collado La Fragua (1.913 m) – Llampa Cimera (1.810 m) – Vegarredonda (1.470 m) – Lago Enól (1.063 m)

Realmente no quedan muchas plazas para completar el autocar, así que el que no se dé prisa, se quedará sin asiento y no podrá disfrutar de esta ruta.

También os tengo que decir, que tendremos que comer en Vegarredonda a la vuelta, pues la ruta se va a hacer larga y luego no podremos hacer paradas.

También os quiero confirmar el cambio que hacemos en el calendario. Definitivamente, el día 1 de Setiembre vamos a hacer la ruta de Llerosos y el Ferreirúa lo dejamos para el día 22 del mismo mes. Ya, cuando al final de este mes, publique las próximas rutas, veréis estos cambios

lunes, agosto 06, 2007

CONTEMPLANDO LOS LAGOS DE SALIENCIA A VISTA DE PÁJARO

Coincidiendo con el anunciado día de más calor de todo el verano, el sábado pasado hicimos una bonita ruta montañera por tierras somedanas, a unos estupendos miradores, como son los Picos Albos. Modestas cumbres que nos deparan unas inmejorables vistas de los lagos de Saliencia, tal como los verían los buitres que nos acompañaron cerca de la cumbre.

El punto de partida y de llegada era el mismo: Torrestío, con lo que los que no quisieran hacer la ruta completa, solo tenían que volver por donde subieron sin problemas de orientación y sin posibilidad de perdida.

Salimos del montañero pueblo leonés, por la calle en la que la típica señal de tráfico nos indica del peligro de las gallinas y tras cruzar el puente sobre el Río la Carrera y, tras dejar a la izquierda la pista hormigonada que en duro ascenso, se dirige al Valle de Valverde, continuamos por la pedregosa pista que sube por el Valle de Sañedo, hasta su punto culminante en el Alto de la Farrapona o Collada Balbarán. EL principal entretenimiento en esta subida de aproximadamente una hora, radica en girarse en dirección a Torrestío y contemplar la imponente silueta de Ubiña y las cumbres que la acompañan.

Alcanzado el collado, vemos que con dirección este desciende una pista, hoy de tierra de un impactante color rojo, debido a las obras de acondicionamiento, que baja al pueblo de Saliencia. Nosotros seguimos, también en descenso, por la otra pista que un poco a la izquierda, sureste, sale del collado. Por ella alcanzamos el primero de los lagos del día, el Lago de La Cueva. Un bonito lago enmarcado en un terreno muy deteriorado por el uso minero que se dio a esta zona. Hoy en día se trabaja en la recuperación del entorno.

Siguiendo a la orilla del lago, la pista continúa iniciando una zigzagueante ascensión con clara orientación sur y señalizada con marcas blancas y amarillas de una ruta de pequeño recorrido. P.R. AS-15 Ruta de los Lagos de Saliencia. Bonitas vista del lago de la Cueva que va quedando en el fondo de la depresión. Poco antes de coronar en las Vegas de Cerveriz, dejaremos a la izquierda una depresión, vacía en verano, pero que en la primavera e invierno, alberga el Lago de la Mina. Luego sus aguas se sumen o evaporan dejando las marcas donde primero hubo agua. Las vegas de Cerveriz son un alargado pastizal que recorremos con la vista desde el alto al que nos lleva la pista. Aquí tenemos al frente, sur, el paredón que forman los Picos Albos, como muro de contención de las aguas del Cerveriz a nuestros pies. A la izquierda, tapado por los muros pétreos que lo contienen, se encuentra el Lago de Calabazosa. Los carteles que hay en la zona, nos dirigen a uno u otro. Nosotros seguimos por la pista que se introduce en las praderas, buscando la pequeña caseta que se ve a los pies de los Albos a la derecha del lago.

Desde el chozo de pastores, son varios los senderos que nos permiten ascender por el murallón que nos corta el paso. Uno de los más recomendables pasa sobre la zona amarronada de los excrementos de las ovejas que allí se guardan en temporadas, caminando entre las piedras hasta encontrar los primeros jitos que nos direcciónan hasta alcanzar una depresión en la que en otros tiempos también se almacenó agua, pero que hoy se encuentra seca. Son Los Pozos, una bonita vega entre calizas. La mejor opción es continuar por la derecha a buscar un incipiente sendero que nos trasporta bajo los contrafuertes que se precipitan del Albo, a superar un hombro que da paso a una nueva depresión. La cruzamos a buscar el paso, perdiendo algo de altura, por el muro de caliza que vemos enfrente, oeste, y que una vez superado alcanzaremos un sendero que retorna a la orientación lógica en dirección al collado que vemos arriba a nuestra derecha, sur. En el collado se unen las distintas posibles subidas que tiene este recorrido. Seguimos subiendo por la hierba y un poco a la derecha a buscar una horcada que por el sur, tiene el Albo Occidental y por la que la subida es más cómoda. Desde la horcada tenemos una estupenda vista del Lago del Valle con su pequeña isla en el centro. A la derecha de la horcada se descubre el sendero que trepa por la roca hasta alcanzar la cumbre del primer Albo del día, el Occidental de 1.071 metros de altitud y un estupendo mirador de la montaña de Somiedo. A nuestros pies el Lago del Valle y toda la vallada que se extiende hasta Valle de Lago y enfrente Peña Chana y más lejos el Cornón. Por el sur destacan sobre un campo lunar, los paredones de Peña Orniz, que visitaremos a finales de mes, mientras que por el este la próxima cumbre a ganar, el Albo Oriental, y tras él, las calizas murallas de Ubiña.

Descansamos contemplando este inmenso paisaje y después de un buen rato iniciamos el descenso por el mismo sitio por el que subimos, pero al poco de pasar junto a la horcada, seguimos con dirección sur para acercarnos al monolito de color terroso que tenemos enfrente que se denomina Albo Central o Pico Rubio. Debemos alcanzar una collada que mira por el oeste al Lago del Valle y por el este a una profunda sima. La atravesamos y seguimos en la misma dirección por la zona herbosa que tiene el Rubio por su ladera oeste, hasta llegar a una zona en la que entre las rocas se adivina un pasadizo que nos conduce a la cara norte del pico, por la que progresamos en sencillas trepadas hasta la cumbre del Pico Rubio, 2.052 metros. Permanecemos poco tiempo en esta cima que nos depara las mismas vistas que el anterior, pero previamente hacemos una composición de lugar para poder cruzar el caótico paisaje que tenemos a nuestro pies en dirección al Albo Oriental.

Descendemos primero por el mismo canalizo por el que subimos, para después buscar por la derecha un paso que nos lleve a un colladín desde el que también a la derecha, sur, debemos descender ligeramente para después ganar una repisa al este desde la que alcanzar con dirección primero norte y luego este, la rampa que sube a nuestro siguiente objetivo.

Caminamos penosamente por la inclinada ladera. El sol comienza a calentar y solo las tímidas ráfagas de aire nos refrescan del día de más calor al decir de los meteorólogos. Rodeando el peñón que se nos presenta enfrente, alcanzamos la cima del Albo Oriental de 1.109 metros, colgado sobre las negras aguas del lago más profundo de esta zona, el Lago Calabazosa.

Aquí vemos a tiro de piedra las Ubiñas y el resto de la montaña que ya habíamos contemplado desde las dos cumbres anteriores. De todos modos, es un buen lugar para el descanso y lo aprovechamos bien.

El descenso lo hacemos por toda la ladera por la que subimos, buscando el inicio del embudo que se ve más abajo, Una vez alcanzado, rodeamos la depresión por la derecha siguiendo un sendero, hasta alcanzar el collado norte por el que baja el camino. A nuestros pies iremos viendo agrandarse el cuenco del Lago Cerveriz, a medida que descendemos. Los jitos nos marcan nuevamente el camino a seguir y alcanzamos una pradera en la que se ve un camino a la izquierda mientras que los jitos siguen por el medio. Es más recomendable seguir los jitos de piedras aunque por cualquiera de los dos lugares se llega al mismo sitio. Un sendero zigzaguea con tendencia oeste y sin mayores problemas, alcanzamos la Vega de Cerveriz. Lo más cómodo es seguir las praderas al Oeste buscando las inmediaciones del Chozo desde el que iniciamos la ascensión, para ahorrarse primero el descenso a las orillas del lago y luego la dura subida hasta la pista del P.R. que recorrimos a la ida. Luego descendemos por el mismo camino hasta finalizar la ruta en Torrestío, ya con el calor apretando fuertemente.

El próximo sábado volvemos a Picos a su Macizo Oriental o de Andara, para ganar una sencilla cumbre, La Rasa de la Inagotable, desde la que esperamos poder contemplar unas bonitas vistas del Macizo Central, amén de las cumbres que la rodean. Pero la ruta está puesta para conocer la Canal de las Arredondas por la que descenderemos para llegar a Tanarrio. El recorrido es:

Jito de Escarandi (1.290 m) – Casetón de Andara (1.725 m) – Collada de la Aldea (1.807 m) – Castillo del Grajal (2.091 m) – Collado del Mojón (2.208 m) – La Rasa de la Inagotable (2.284 m) – Canal de las Arredondas – Cabañas de Lon (1.300 m) – Brez (730 m) – Tanarrio (650 m)

La salida la efectuamos a las 6,30 de San Andrés y ya tengo el autocar medio lleno. El que se descuide se quedará sin plaza y no podrá disfrutar de esta estupenda ruta. Además parece que vamos a tener buen tiempo.

lunes, julio 30, 2007

LA LARGA PISTA, LO UNICO MALO

La vuelta después de varios años al Esturbin del Valverde, se convirtió en una larga y penosa ruta a causa de la gran longitud de la pista de descenso a Santibáñez de Murias.

Por lo demás, la cosa fue bien y entretenida. La subida al Esturbin desde el leonés pueblo de Tonín, no tiene ninguna dificultad, salvo los 850 metros de desnivel que hay que vencer. Pero es una subida cómoda hasta la base del pico, acompañados siempre por el cantarín arroyo Tonín, primero y el del Cuadro después.

El valle estaba precioso para esta época. Otras veces que subimos por él a estas alturas del verano ya estaba completamente quemado. Hoy las flores salpicaban el verde de los prados.

El día era bueno, el sol brillaba pero la temperatura no agobiaba, ya que una suave brisa nos refrescaba. Los primeros, como casi siempre, pusieron un ritmo duro para la primera ascensión y llegaron a sacar media hora a los que subimos más pausados.

Al llegar al Collado Estrella de Cuanya, comprobamos como al otro lado, en Asturias, aún no había “amanecido”, las nubes lo cubrían todo y amenazaban con taparnos a nosotros. Por momentos, pudimos ver toda la cordalera que teníamos como cometido para el día, mientras subíamos poco a poco a la cumbre del Esturbin, en la que ya se encontraban nuestros compañeros de ruta. Por la parte de Piedrafita, este, no se veía nada. La niebla que subía a retazos, lo cubría todo por completo.

Se estaba a gusto en la cumbre y allí permanecimos un buen rato recuperando fuerzas. Cuando nos pusimos en marcha, ya comprobamos que el grueso del grupo no estaba por la labor de hacer más picos y buscaban el sendero que soslaya la cresta en toda su longitud. Solo un apretado ramillete de intrépidos caminantes tomamos la cuerda de tachuelas que teníamos enfrente. Descendimos al alargado Collado Valverde, para acometer las sucesivas cota que nos llevarían a la redondeada cumbre del Pub, como reza el letrero de su alta cruz, o el Rañaoriu, como dice en los mapas. Continuamos en dirección norte a buscar la cumbre de la Peña Cuaña, coronada por un vértice geodésico, para traspasarla y seguir camino en busca de la cuarta cumbre del día, el Cotón, anterior a los cuatro picos de La Liebre, que fuimos coronando uno a uno y dejando nuestras tarjetas de cumbres en ellos, amén de dejar constancia de nuestro paso, con las consabidas fotografías.

Coronado uno a uno, los ocho picos con nombre conocido y algunos otros de los que desconocíamos su filiación, pasamos a lo peor del día: el descenso por la interminable pista minera. Primero rodeamos por la derecha, como mandan los cánones, la tachuela de la Quemaona, para, campo a través, ir buscando la pequeña pradera verde que sobre un hombro, se desgaja por la izquierda, oeste. Aquí hay que buscar la mejor forma de descender a la marcada pista que se ve más abajo y que parte de otra verde pradera, unos cuantos metros hacia el valle de Las Mestas. Hay que tener la precaución de evitar las escobas que se ven en la dirección natural, norte, ya que bajo ellas el terreno está cortado. Debemos ir con ligera orientación sur a buscar el pequeño prado que se ve más abajo y del que sale, ya con dirección norte, el comienzo de la pista.

Una vez en ella, hay que armarse de paciencia y comenzar el descenso por la polvorienta pista. La cur4vas a derecha e izquierda se suceden, así como las ramificaciones que unas veces se dirigen al los prados y otros a los distintos chamizos de la Mina la Carmina.

Entretanto, el día mejoró y las nubes desparecieron. Lo que no fue motivo de alegría, ya que el sol caía a plomo sobre nuestras cabezas, para hacer un poco más duro el descenso. Hay que prestar mucha atención, ya que las ramificaciones son continuas. En un momento determinado llegamos a una especie de rotonda, de la que parten tres pistas. Debemos seguir por la que en descenso, sale a la izquierda en dirección sur, dejando la que también desciende al norte y otra en ascenso un poco al este. Pasamos junto a las instalaciones de la mina, descendiendo por la pista con una gran cantidad de polvo de carbón. Artos ya de tantas vueltas y revueltas, nos situamos por fin a la altura del río, después de pasar junto a un depósito de agua, cuando damos vista a una especie de barracones con aspecto de abandonados. Un poco más abajo hay una bifurcación, Puente el Beyu, en la que la pista se convierte en carretera. Dejamos el puente a la izquierda y seguimos de frente. Unos dos kilómetros nos separan de Santibáñez de Murias. La carretera asciende ligeramente, mucho para nuestras cansadas piernas. Comienzan a aparecer las primeras casas de Santibáñez. Dejamos la carretera que desciende entre las primeras casas a la izquierda y continuamos por la más ancha a rodear el alargado pueblo. Pasamos sobre la iglesia y bajo la nueva construcción del hotel Estrella de Cuaña y las antiguas escuelas, convertidas hoy en El Nido del Urogallo, un pequeño museo de esta emblemática ave. La vista del autocar nos hace enormemente felices, la ruta ha terminado después de cerca de nueve horas. Solamente está el chofer, ya que el resto del grupo ya se encuentra en Murias pues en Santibáñez no hay bar y con la hora que nos sacaron, no aguantaron más espera.

Para el próximo sábado, primero del mes de agosto, tenemos una bonita ruta por Somiedo. Nos vamos a Torrestío para subir por la Farrapona a los Lagos de Saliencia y de allí a Los Albos. El regreso nuevamente a Torrestío, con lo que el que no quiera hacer los tres albos, siempre tiene la oportunidad de esperar o dar la vuelta. La ruta es:

Torrestío (1.360 m) – Alto la Farrapona (1.707 m) – Lago la Cueva (1.614 m) – Lago la Mina (1.742 m) – Chozo de merinas (1.740 m) – Vega los Pozos (1.808 m) – Albo Occidental (2.071 m) – Pico Rubio (2.052 m) – Albo Oriental (2.109 m) – Vega de Cerveriz (1.700 m) – Lago la Cueva (1.614 m) – Alto la Farrapona (1.707 m) – Torrestío (1.360 m)

Ya estoy esperando vuestras llamadas. El que se retrase puede quedarse con las ganas de hacer esta bonita ruta.

Os comunico que está previsto hacer un cambio en las rutas del mes de setiembre. La ruta al Cabezo Llerosos, se realizaría el día 1, pasando la de Ferreirua al día 22. Próximamente se confirmarán estos cambios.

lunes, julio 23, 2007

DOS DIAS INOLBIDABLES EN PICOS

Hola a tod@s. Aquí estamos sanos y salvos después de una fantástica experiencia de dos días en el corazón del Macizo Occidental o del Cornión.

Como sabéis, dividimos la ruta que une los refugios de Vegarredonda y Vega de Ario en dos días, haciendo noche en este último refugio. Pues bien, el sábado salimos temprano de Oviedo con dirección a los Lagos de Covadonga, donde llegamos con un cielo cubierto de nubes y a baja altura. A los 1400 metros se encontraban paradas y espesas. Decidimos de todos modos intentar la ruta que teníamos propuesta y partimos con dirección a Vegarredonda a donde llegamos después de dos horas de caminar con la niebla sobre nuestras cabezas. Allí consultamos con el encargado del refugio, Javier Malo, el estado del camino que debíamos recorrer y muy amablemente nos indicó que se encontraba bien señalizado con jitos y marcas de pintura hasta Aliseda y que de allí en adelante, todo consistía en seguir el camino que nos llevaría a Ario. Le preguntamos si había muchas dificultades para hacer la ruta en condiciones de niebla y nos dijo que él la había hecho y algunos más. Que en principio no era muy difícil, siempre que se siguiesen las marcas y no se saliese del camino.

Con estas explicaciones decidimos continuar en nuestro intento y salimos por detrás del refugio y a los pocos metros, abandonamos el camino que sigue para el Jou Santu, cogiendo a la izquierda un sendero que comienza a subir pasando por una zona de piedras y tierras rojizas. Pronto comenzamos a ver los primeros jitos y al principio diseminadas marcas de pintura. Caminamos por terreno de hierba y piedras, que prácticamente era lo único que veíamos. Todos atentos a la sucesión de los jitos y a comprobar que estos se encontraban acompañados de las correspondientes marcas color rosa. Cuando entre dos jitos la distancia se hacia un poco larga para la visibilidad que teníamos, todos colaboraban para hacer nuevos jitos que permitiesen la continuidad. Por otro lado, el tener bien metidos los tracs de la ruta en el GPS, nos permitía estar aún más seguros que el camino que seguíamos era el adecuado, ya que se correspondía con la dirección que marcaba el GPS.

La hierba desapareció y la piedra, la caliza, se hizo dueña y señora del espacio. Era un continuo sube y baja por la piedra sin más referencias que los jitos y las “rositas”, las marcas de pintura que nos alegraban la vista a cada paso. Alcanzamos el collado que se forma entre el Cantulimpó y la Altiquera, donde hay un palo de colores, al que había hecho referencia Javier. Allí, siguiendo sus indicaciones, tomamos el rumbo que nos debería llevar a Llampa Buena y cargamos el trac correspondiente en el GPS. Buscamos y encontramos los jitos y las marcas de esa dirección y continuamos ruta. Pero no se donde estuvo el error, ya que según caminábamos, sin haber perdido ni las marcas ni los jitos, cada vez nos encontrábamos más lejos del punto que nos indicaba el GPS. Ante la duda, optamos por buscar el siguiente punto de referencia del GPS, el Conjurtao. Después de una buena caminata por la roca, pasando llambrias y pedreros, alcanzamos un canalón en su tramo medio, que identificamos como el Canalón de los Desvíos y lo cruzamos para buscar el Canalón del Conjurtao, que era en realidad por donde debíamos ir. Ante estas circunstancias, pensamos que en vez de ir por Llampa Buena, lo hicimos por Llampa Mala y por eso nos encontramos en los Desvíos. Como la cosa no tenía pérdida, bajamos a buscar el otro canalón, por el que alcanzamos el collado del Conjurtao y desde aquí iniciamos el descenso a las Vegas de Aliseda ya por terreno más despejado y abierto, volviendo a pisar hierba.

En las Vegas de Aliseda las marcas de pintura desaparecieron y los jitos aumentaron de número. No en vano se trata de una zona de la que parten muchas ascensiones a los picos cercanos y que hoy nosotros no veíamos a pesar de la proximidad a la que nos encontrábamos. Aquí se hizo imprescindible el GPS y la gran labor de los “buscadores de jitos” que llevábamos delante. Los jous se multiplican y las fuerzas ya se encuentran mermadas. Además el agua cae ya con mayor insistencia y son muchas las patadas que llevábamos dadas. Pronto empezamos a ver algunos puntos conocidos y al fin encontramos la pista que desde los Lagos sube al Collado del Jito. La alegría se desborda y los ánimos se recuperan para dar los últimos pasos que nos sitúan en el tan ansiado refugio de Vega de Ario.

Tras cambiar las prendas que se encontraban más mojadas, dimos cuenta de algunas de las viandas que pesadamente portábamos y nos dispusimos a pasar el resto del día lo mejor posible, teniendo en cuenta que era tontería salir del refugio, ya que el tiempo no mejoraba. Entre los juegos de cartas y las tertulias se llegó a la hora de la cena. Una muy buena cena que nos proporcionó el guarda Pedro García, a base de ensalada de arroz y carne guisada, ambas muy bien preparadas y sabrosas. Tras el postre aparecieron algunas botellas de licores caseros que los más osados se atrevieron a llevar a pesar del exceso de peso y continuamos la tertulia hasta cerca delas doce de la noche que nos dirigimos al dormitorio para un reparador descanso. Entre tanto el cielo se cubrió de estrellas que nos hacían presagiar una importante mejora en el tiempo para el día siguiente.

Y así fue. Despertamos cerca de las seis de la mañana y tras un vistazo por la ventana, comprobando que el cielo estaba azul, nos vestimos apresuradamente y cámara en ristre, nos dirigimos fuera del refugio para poder hacer las fotos que ayer se nos negaron.

El Central apareció recortado en un cielo que comenzada a llenarse de luces. Las aún negras siluetas de Torrecerredo y Cabrones comenzaron poco a poco a iluminarse, tomando unos preciosos tonos rojizos. Entre tanto, a la derecha, las cumbres a cuyos pies pasamos el día anterior sin darnos cuenta de que allí se encontraban, aparecían brillantes y también pintadas de colores rojizos que les prestaba el incipiente sol que comenzaba a salir por detrás de Cabeza Llambria. Hicimos un montón de fotografías, tratando de captar las variaciones de color y luz que se iban produciendo a cada instante. Cuando ya las luces del sol se encontraban por encima de nuestras cabezas, volvimos al refugio para dar cuenta del desayuno que entre tanto, Pedro nos había preparado. Con los estómagos llenos y una vez hubimos saldado nuestras deudas con el guarda, nos despedimos de él tras indicarnos por donde debíamos hacer la ruta que habíamos decidido emprender para llegar a Poncebos.

Emprendimos la marcha con dirección norte dejando atrás el refugio y tras subir a las inmediaciones del Cabeza Julagua, iniciamos el descenso hacia el noroeste, en dirección de la majada de Moandi a la que llegamos sin mayores dificultades. Tras atravesarla, salimos de la hondonada en la que se encuentran las pocas y destartaladas cabañas que quedan en pié, por el Collado les Cuerries desde donde enseguida dimos vista a la ancha extensión de la Vega Maór, que allá en el fondo nos estaba esperando. Tras un técnico descenso por una estrecha canal, alcanzamos las praderas de la hermosa vega en la que además de las vacas, un par de perros y su amo el pastor, nos dieron la bienvenida.

Un pequeño descanso y unas palabras con el pastor para continuar viaje con dirección sureste ya por un marcado y señalizado camino (Ruta de las Peregrinaciones), que con estupendas vistas del Central, nos llevó a la bonita majada de Ostón. En este punto, es obligado subir al cuerno que se forma sobre el Cares, la Peña de Ostón, una pequeña elevación de 1060 metros que nos ofrece unas estupendas vistas tanto de la majada como de sus aledaños, amén de las que se precipitan en el vacío en busca del cauce del río Cares. También pudimos contemplar los múltiples zigzag que se forman en la canal de Culiembro para descender a la Garganta del Cares y por la que nuestros compañeros de ruta, los más rápidos, van bajando procurando no resbalar en el pedregoso terreno.

Tras las contemplaciones decidimos seguir y saliendo por el sur de la majada por un marcado sendero, alcanzamos el inicio de la canal por la que discurre el zigzagueante camino. Muchas curvas más abajo y muchas piedras pisadas, mientras contemplamos las agrestes canales del Central, Piedra Bellida, Canal de Ría, Canal del Agua y la meseta arbórea de Amuesa, llegamos a la majada de Culiembro que nos da paso a la concurrida senda de la Garganta Divina, hoy para nosotros un poco menos divina, ya que tenemos varios kilómetros en nuestras piernas y aún nos restan unos cuantos para terminar.

Hacemos como podemos el resto de la pista, alcanzando los temidos Collaos, para descender ya muy cansados a la carretera, repleta de coches aparcados, de Poncebos, donde damos punto y final a esta ruta de dos días por el Cornión, con la agradable sorpresa de la victoria de Fernando Alonso, en el Gran Premio de Europa de Fórmula 1, en Nürburgring.

Para finalizar, quiero pasar al capítulo de agradecimientos y empiezo dando las gracias en mi nombre y en el del Grupo de Montaña que represento, a Silvio, Angel, Gripi, Lia, Manolo, Isa, Flor, Alfredo, Luis, Jorge, Gonzalo, Adolfo, Carrete, Jorge Pablo y Lito, por su empeño en realizar esta ruta pese a todas las dificultades y por su encomiable labor a la hora de buscar el camino que nos debía conducir al refugio.

También quiero agradecer a Pedro García, guarda del refugio de Ario, sus buenos servicios y el buen trato que nos dispensó en todo momento.

Por último, vaya el agradecimiento, que ya les hice llegar telefónicamente, de todos los que participamos en esta ruta, a Javier Malo y su compañera, guardas del Refugio de Vegarredonda, por su inestimable información sobre el recorrido.

Muchas gracias a todos.

Para el próximo sábado nos dirigimos a tierras leonesas para realizar una travesía entre Tonín y Santibañez de Murias, pasando por el Esturbin y los picos de la Liebre. La ruta es:

Tonín (1.270 m) - Pico Esturbin (2.123 m) - Peña Cuaña (2.028 m) - El Cotón (1.961 m) - Picos de la Liebre (1.887, 1.873 , 1854 m) - La Quemaona (1.841 m) - La Cimera - Las Mestas - Mina La Carmina (900 m) - Puente el Beyu (730 m) - Santibañez de Murias (715 m)

La ruta es interesante y muy gratificante y no excesivamente dura. Espero vuestras llamadas y procurad no dejarlas para última hora, o podéis quedaros sin plaza.

lunes, julio 16, 2007

LA BERMEJA EN TRAVESIA DE SAJAMBRE A VALDEÓN

Cuando el sábado salíamos de Oviedo todos pensábamos que el hombre del tiempo se había equivocado. El cielo estaba cubierto y el orvallu cubría el parabrisas en el que no funcionaban los limpia. Pero fue un espejismo. Cerca de Oseja comenzamos a ver retazos de cielo azul entre las nubes y cuando llegamos a Soto de Sajambre el cielo solo tenía un color: el azul.

La salida de San Andrés a las 5,30, nos permitió comenzar a caminar con la fresca. A las 9 de la mañana salíamos de Soto por la pista que llega a Vegabaño. Nos introdujimos en el bosque de Cuesta Fría y pasamos junto al Roblón y la Fuentona para salir a campo abierto poco antes del Collado el Cueto. A las 11:50 hacíamos la primera parada en el Collado el Frade.

Aquí nos separamos de los que hacían la ruta alternativa y que bajaban por Vega de Llos a Posada de Valdeón. El resto enfilamos la subida a la Cimera del Frade para tras un corto descenso embocar por la Canal del Perro la dura subida al Collado del Burro. El sol nos vigilaba desde las alturas, pero gracias a lo temprano del día, el calor no agobiaba.

Las magníficas vistas que de Peña Santa se disfruta desde el Collado del Burro, nos compensan del esfuerzo realizado. Hicimos un pequeño descanso para recuperar fuerzas y mientras que la mayoría optaban por ascender a los Moledizos, siguiendo al “guía” sin saber a donde iban, el resto continuamos bordeando los Hoyos del Caballo Cimero, para ascender por la tercera canaluca que se desprende de la cresta entre Moledizos y la Bermeja. Una fácil trepada por una canal terrosa pero con agarres y posibilidad de arrimarse a la peña para evitar los resbalones, nos aúpa a lo alto del cordal. Solo nos queda el último repecho, que se hace duro por lo mucho que ya llevamos subido, nos sitúa en la cumbre de la Torre Bermeja.

Magníficas vistas a los dos macizos de Picos, Cornión y Urrieles. El gran triángulo de la Peña Santa nos cierra las vistas al norte, mostrándonos las verticales paredes de su ladera sur. Un poco al nordeste, separado por el profundo tajo del Cares, se levanta majestuoso el Macizo central, con el Torrecerredo rodeado de acólitos que lo veneran. Por el este, las profundidades del valle sobre el que se asienta Posada de Valdeón con sus casas de juguete. Por el sur el resto de la cordillera a la que hoy no le prestamos ninguna atención, mientras que por el oeste vemos la cresta por la que accedimos y al final los Moledizos que dan paso al Tiatordos y la montaña de Ponga. Un poco más al norte, el Cantu Cabronero hace de preámbulo y unión con el Cornión en el que destaca de forma primordial la Peña Santa.

Después de un buen descanso para recuperar fuerzas y tras visualizar la ruta a seguir por la vertical cortada de la cara sur de la Bermeja, comenzamos el descenso por la zona por la que llegamos, para virar a la izquierda a bajar por una ladera terrosa en la que se marca un zigzagueante sendero. Tengo que decir, que toda la ruta está señalizada con jitos y en el descenso veremos muchas marcas de pintura roja. Alcanzado el fondo de la depresión, giramos un poco a la derecha y dejando un cotero a la izquierda, el Bolo, iniciamos la pindia Canal del Bufón. Al principio hay un sendero que baja a buscar la ladera de piedras sueltas por la que el descenso se hace mucho más entretenido y rápido. Luego al final de la canal, las piedras comienzan a ser más gruesas y el sendero continúa un poco a la izquierda, dirección que debemos seguir para salir a las verdes praderas del Collado de Pambuches.

Daba gusto estar en el collado. La hierba alta y verde plagada de florecillas. La temperatura ideal y las vistas sobre el Central hicieron que realizásemos un duro esfuerzo para continuar la marcha. EL descenso de la Canal de Pambuches es sencillo y siempre por sendero bien jitado y con trazos de pintura roja. Por momento el calor, con la ausencia del aire, se hacia insoportable. La canal gira a la derecha y comenzamos a ver en el fondo del valle las casas de Posada.

Solo nos queda hacer un largo recorrido entre praderas y donde el calor nos acosó fuertemente, para llegar al pueblo de Posada de Baldeón, en el que finalizamos esta bonita ruta, después de ocho horas y media de trayecto.

Como todo sigue, ya sabéis que el próximo sábado nos vamos a Los Lagos de Covadonga para subir por Vegarredonda a Vega de Ario para dormir en e refugio. La ruta en principio es la que os pongo a continuación. Es posible que sufra algunos cambios, al menos en la segunda parte, el domingo. El recorrido será:

Día 21: Lago Enól (1.107 m) – Vega de Enól (1.097 m) – Vega la Piedra (1.130 m) – La Rondiella (1.370 m) – Vegarredonda (1.470 m) – Caleyón del Francés – Vega el Bolo – Llampa Mala – Canalón del Conjurtao – Vega de Aliseda – Vega de Ario (1.630 m) PERNOCTA

Día 22: Vega de Ario (1.630 m) – El Jultayu (1.840 m) – Cabeza Julagua (1.722 m) – Ostón (1.000 m) – Canal de la Raya – La Viña – Poncebos (218 m)

Como ya os dije, el plazo para apuntarse a esta ruta se cierra mañana día 17, ya que hay que confirmar el miércoles el número de participantes al encargado del refugio. No lo dejéis para última hora pues tampoco hay muchas plazas libres de autocar. Espero vuestras llamadas.

lunes, julio 09, 2007

EL PRAU Y LOS FONTANES

Una de las rutas emblemáticas del Grupo de Montaña Las Xanas es la que realizamos el pasado sábado: El Prau y los Fontanes, en pleno macizo de las Ubiñas.

Realmente la ruta que hicimos resultó un poco light para lo teníamos previsto. A primeras horas de la mañana, camino del Puerto de Ventana, la niebla era dueña y señora del paisaje y el orballu cubría el parabrisas del autocar. Pero afortunadamente, al llegar al alto, el sol pudo con las nubes y el cielo azul de Castilla nos recibió con los brazos abiertos.

Cambiamos el punto de salida de la ruta, dejando la subida por Cuspasante, que probablemente se encuentre muy cerrado de maleza, por la más cómoda de Torrebarrio, en la que el acceso a las paredes del Prau y los Fontanes se realiza por la pista. Así lo hicimos y alcanzamos por ella las praderas previas a la falda de la muralla rocosa que nos cierra el paso por el norte.

Normalmente la subida siempre la realizamos por la canal que se forma entre el Prau y los Fontanes, por la que baja una lengua de piedras sueltas. Se comienza por la izquierda, subiendo la primera parte por la ladera herbosa hasta alcanzar la caliza y luego se cruza el pedrero buscando los contrafuertes rocosos de la montaña, para seguir junto a la pared hasta que la canal se abre y ya por la terrosa ladera, culminar en la cumbre del Prau. Pero en esta ocasión, al ver como unos desprendimientos en medio de la parte alta de la canal, decidimos no meternos en ella y después de llegar a las peñas de la izquierda (oeste), seguir trepando por una vira que no ofrece mayores dificultades, ya que se va subiendo como por escalones con muy buenos apoyos para pies y manos. Buscando siempre el mejor paso y continuando de frente y hacia arriba, atravesamos toda esta ladera, para salir a la parte alta de la canal de piedra y desde allí continuar hasta la cima, en la que aún se conserva el buzón que el grupo instaló en 1995, hace12 años, en la cumbre del Prau.

Las vistas en este mirador son estupendas. A un lado, oeste, el vecino Colines y más allá el Ranchón y los Huertos del Diablo. Al norte, hoy totalmente cubierto por la niebla, los Puertos de Agüeria y Peña Rueda de la que apenas podemos ver su cumbre. Y por la derecha, este, la lisa ladera de los Fontanes y más al sur, Peña Ubiña, desde la que un grupo de montañeros contemplaron nuestra ascensión. Al sur, la Babia y más al fondo y un poco al oeste, todas las cumbres de Somiedo.

Dado que Agüeria como decía, se encuentra completamente cubierto de niebla y ante la posibilidad de poder tener problemas para encontrar el paso, decidimos llamar al autocar y decirle que nos recoja nuevamente en Torrebarrio en vez de ir a esperarnos a Lindes como estaba previsto.

Una vez hechos esos trámites, emprendimos la pasada a los Fontanes. Por la cresta este descendimos en dirección al penacho rocoso que se ve más abajo y rodeándolo por el sur, continuamos hacia el este ascendiendo por una estrecha canaluca de fácil trepada, hasta alcanzar la parte horizontal que en estrecho paso se cuelga sobre los abismos de Joyo Llongo. Es un paso expuesto pero no tiene dificultad ninguna. Luego hay que realizar otra pequeña trepada y alcanzamos el inicio de la lisa ladera oeste de los Fontanes. Ladera que es común a ambos y por la que discurre un sendero que nos acerca a ambas cumbres. Subimos primero a la sur de 2.408 metros, pasando cerca de los descuelgues que se dirigen al Canalón del Buey, por donde deberíamos haber bajado hacia Agüeria, alcanzando seguidamente la primera cumbre. Luego siguiendo la cresta y en poco tiempo, nos aupamos a los 2.417 metros del Fontán Norte. Las vistas desde estos dos farallones, son similares a las del Prau, con la salvedad que desde estos podemos contemplar, hoy emergiendo de un mar de nubes, la cara norte de Ubiña, con el Crestón del Pasu Malu, El Siete, los Castillines y la Puerta de Arco, que la unen a los Fontanes, mientras que perpendicular a ellos se desprenden los Portillines. Más al este contemplamos las cumbres de la Tesa, la Mesa y Almagrera, rodeadas de nubes.

Recuperados del esfuerzo iniciamos la bajada por el mismo camino por el que accedimos y tras pasar en sentido contrario el paso sobre el abismo del Joyo Llongo, retornamos a la canal terrosa por la que iniciamos el descenso camino de Torrebarrio. Hubo disparidad de opiniones y mientras que unos bajamos destrepando por donde habíamos subido, otros se decidieron por descender toda la canal de piedras para confluir todos en las praderas en las que comienza la pista por la que llegamos nuevamente a Torrebarrio. Ni que decir tiene, que el calor en el fin de ruta fue nuestro mayor problema.

Ya estamos pensando en el próximo reto, que no es otro que la Bermeja, en travesía desde Soto de Sajambre a Posada de Valdeón. El itinerario es el siguiente:

Soto de Sajambre (900 m) – Vegabaño (1.320 m) – Roblón de Cuesta Fría (1.400 m) - Collado el Cueto (1.690 m) – Collado el Frade (1.760 m) – Cimera el Frade (1.860 m) – La Canal del Perro – El Collado del Burro (2.130 m) – La Bermeja (2.400 m) – Canal del Bufón (2.150 m) – Hoyo del Bufón – Collado Pambuches (1.890 m) – Canal de Pambuches – Fuente Hurdén (1.520 m) - Posada de Valdeón (960 m)

Una larga ruta, unas ocho horas, para la que tenemos la hora de salida a las 5,30 de San Andrés y en la que espero ver a los valientes. No os demoréis para apuntaros o puede que os quedéis sin sitio y verdaderamente, merece la pena hacer esta travesona en Picos. Las vistas de Peña Santa son espectaculares y os lo digo por experiencia.

También quiero hacer hincapié en el tema de la ruta de dos días que vamos a hacer los próximos 21 y 22. Travesía los Lagos – Vegarredonda – Vega de Ario – Ostón – Canal de la Raya – Poncebos, con pernocta en el Refugio de Ario. Para esta ruta hay que dar el número de participantes al encargado del refugio para que nos reserve las literas y nos prepare la cena. Este aviso lo tengo que hacer a primeros de la próxima semana, con lo que el plazo de inscripción para esta ruta se cerrará el martes día 17 y luego no podrá haber reclamaciones. Así que espero vuestras llamadas tanto para la ruta de la Bermeja, como para esta interesante travesía por el Cornión.

lunes, junio 25, 2007

¡AL MENOS VIMOS EL PICU!

Ni las predicciones meteorológicas están con nosotros. Todo presagiaba que tendríamos un buen día de monte y no fue así. Ya a la salida de Oviedo y a pesar de lo temprano de la hora para hacerse una composición de cómo evolucionaría el tiempo, no nos las prometíamos muy felices. El cielo encapotado y sin un resquicio que nos hiciese albergar esperanzas. Llegamos a Arriondas y todo seguía igual. Algunos pensábamos que no se podrían equivocar tanto, pero al pasar por la zona del Pozo la Oración y no ver al Picu, hasta los más animosos perdimos las esperanzas.

En Poncebos comprobamos con tristeza que las nubes ocupaban la parte alta de la Canal de las Bobias y así y todo, y a pesar de las reticencias de algunos, iniciamos la ascensión por la carretera con rumbo a Camarmeña. Traspasamos el pueblo y continuamos por un marcado sendero, siempre en ascenso, que al principio va pegado a la peña. Alcanzamos la cabaña de Esmenadorio y tras rebasarla, la canal se estrecha un poco y el camino se va centrando en ella hasta alcanzar las cabañas de Pan de Espines, donde pasa al margen izquierdo para volver nuevamente a la derecha para pasar por la canal de ese lado a la Vega de la Bobia, desde la que ya por praderas, alcanzamos la Majada de Ondón.

La niebla fue subiendo con nosotros y seguimos teniéndola sobre nuestras cabezas, con lo que las vistas hacia el Cuetón, nuestro objetivo, son nulas. ¿Y que decir delas que tanto ansiamos, en el otro margen del Río Cares? ¿Dónde está el Urriellu? Una espesa capa de niebla cubre la Canal del Tejo por encima de las casas del pueblo de Bulnes, con lo que la ansiada figura del Picu se encuentra solamente en nuestra memoria.

Por un momento nos pareció que comenzaba a clarear y en vista que el camino al este de la majada y buscando la Raxuca, estaba muy marcado, nos decidimos a seguirlo para intentar coronar en el Cuetón. Pero pronto nuestras esperanzas se truncaron. La niebla no disminuyó, más bien aumentó y no hubo más remedio que volver por donde habíamos venido.

Nuevamente en Ondón y mientras que dábamos cuenta de unos frutos secos y una botella de vino, se asomó por un momento la cumbre del Urriellu, junto a Los Albos y la zona del Torrecerredo. Pero tras de nosotros la niebla se hacía fuerte en las paredes del Cuetón. Iniciamos el descenso nuevamente por la Canal de Las Bobias y comenzamos a tener más y más vistas de lo que teníamos frente a nosotros. Se abrió una ventana y en el fuerte descenso, pudimos contemplar la inconfundible figura del Urriellu, que nos acompañó en todo el resto del recorrido.

A pesar de todo, en la zona del Cuetón las nubes permanecieron durante todo el tiempo.

Para el próximo sábado tenemos cambio de ruta. Cambio que también haré en el calendario y en la descripción de las rutas. Recabando información sobre la ruta de la Foz de Saolla, nos recomendaron que no la hiciésemos en esta época, pues nos podíamos encontrar con dificultades a la hora de atravesar el río, debido a lo mucho que llovió en esta pasada primavera.

Por ello decidimos posponerla hasta el día 8 de setiembre, con lo que la ruta programada para ese día, a la Rapaina y la Rapaona, la haremos el próximo sábado día 30 de junio. La hora de salida no se cambia y será a las 7 de San Andrés. La ruta será la siguiente:

Puente Wamba (1.450 m) – Raya Acebal (1.30 m) – Collado de las Agujas (1.42 m) – Peña del Viento (2.000 m) – Collado de las Agujas (1.842 m) – La Rapaina (2.022 m) – La Rapaona (1.975 m) – Collada Mullía (1.850 m) – Laguna Negra (1.790 m) – Isoba (1.375 m)

Seguramente que llevaremos el autocar de 21 plazas, ya que de momento solo cuento con trece inscritos, así que si tenéis pensado hacer esta fácil ruta, no dejéis para muy tarde el aviso u os quedaréis sin sitio. Espero vuestras llamadas.