Coincidiendo con el anunciado día de más calor de todo el verano, el sábado pasado hicimos una bonita ruta montañera por tierras somedanas, a unos estupendos miradores, como son los Picos Albos. Modestas cumbres que nos deparan unas inmejorables vistas de los lagos de Saliencia, tal como los verían los buitres que nos acompañaron cerca de la cumbre.
El punto de partida y de llegada era el mismo: Torrestío, con lo que los que no quisieran hacer la ruta completa, solo tenían que volver por donde subieron sin problemas de orientación y sin posibilidad de perdida.
Salimos del montañero pueblo leonés, por la calle en la que la típica señal de tráfico nos indica del peligro de las gallinas y tras cruzar el puente sobre el Río la Carrera y, tras dejar a la izquierda la pista hormigonada que en duro ascenso, se dirige al Valle de Valverde, continuamos por la pedregosa pista que sube por el Valle de Sañedo, hasta su punto culminante en el Alto de la Farrapona o Collada Balbarán. EL principal entretenimiento en esta subida de aproximadamente una hora, radica en girarse en dirección a Torrestío y contemplar la imponente silueta de Ubiña y las cumbres que la acompañan.
Alcanzado el collado, vemos que con dirección este desciende una pista, hoy de tierra de un impactante color rojo, debido a las obras de acondicionamiento, que baja al pueblo de Saliencia. Nosotros seguimos, también en descenso, por la otra pista que un poco a la izquierda, sureste, sale del collado. Por ella alcanzamos el primero de los lagos del día, el Lago de La Cueva. Un bonito lago enmarcado en un terreno muy deteriorado por el uso minero que se dio a esta zona. Hoy en día se trabaja en la recuperación del entorno.
Siguiendo a la orilla del lago, la pista continúa iniciando una zigzagueante ascensión con clara orientación sur y señalizada con marcas blancas y amarillas de una ruta de pequeño recorrido. P.R. AS-15 Ruta de los Lagos de Saliencia. Bonitas vista del lago de la Cueva que va quedando en el fondo de la depresión. Poco antes de coronar en las Vegas de Cerveriz, dejaremos a la izquierda una depresión, vacía en verano, pero que en la primavera e invierno, alberga el Lago de la Mina. Luego sus aguas se sumen o evaporan dejando las marcas donde primero hubo agua. Las vegas de Cerveriz son un alargado pastizal que recorremos con la vista desde el alto al que nos lleva la pista. Aquí tenemos al frente, sur, el paredón que forman los Picos Albos, como muro de contención de las aguas del Cerveriz a nuestros pies. A la izquierda, tapado por los muros pétreos que lo contienen, se encuentra el Lago de Calabazosa. Los carteles que hay en la zona, nos dirigen a uno u otro. Nosotros seguimos por la pista que se introduce en las praderas, buscando la pequeña caseta que se ve a los pies de los Albos a la derecha del lago.
Desde el chozo de pastores, son varios los senderos que nos permiten ascender por el murallón que nos corta el paso. Uno de los más recomendables pasa sobre la zona amarronada de los excrementos de las ovejas que allí se guardan en temporadas, caminando entre las piedras hasta encontrar los primeros jitos que nos direcciónan hasta alcanzar una depresión en la que en otros tiempos también se almacenó agua, pero que hoy se encuentra seca. Son Los Pozos, una bonita vega entre calizas. La mejor opción es continuar por la derecha a buscar un incipiente sendero que nos trasporta bajo los contrafuertes que se precipitan del Albo, a superar un hombro que da paso a una nueva depresión. La cruzamos a buscar el paso, perdiendo algo de altura, por el muro de caliza que vemos enfrente, oeste, y que una vez superado alcanzaremos un sendero que retorna a la orientación lógica en dirección al collado que vemos arriba a nuestra derecha, sur. En el collado se unen las distintas posibles subidas que tiene este recorrido. Seguimos subiendo por la hierba y un poco a la derecha a buscar una horcada que por el sur, tiene el Albo Occidental y por la que la subida es más cómoda. Desde la horcada tenemos una estupenda vista del Lago del Valle con su pequeña isla en el centro. A la derecha de la horcada se descubre el sendero que trepa por la roca hasta alcanzar la cumbre del primer Albo del día, el Occidental de 1.071 metros de altitud y un estupendo mirador de la montaña de Somiedo. A nuestros pies el Lago del Valle y toda la vallada que se extiende hasta Valle de Lago y enfrente Peña Chana y más lejos el Cornón. Por el sur destacan sobre un campo lunar, los paredones de Peña Orniz, que visitaremos a finales de mes, mientras que por el este la próxima cumbre a ganar, el Albo Oriental, y tras él, las calizas murallas de Ubiña.
Descansamos contemplando este inmenso paisaje y después de un buen rato iniciamos el descenso por el mismo sitio por el que subimos, pero al poco de pasar junto a la horcada, seguimos con dirección sur para acercarnos al monolito de color terroso que tenemos enfrente que se denomina Albo Central o Pico Rubio. Debemos alcanzar una collada que mira por el oeste al Lago del Valle y por el este a una profunda sima. La atravesamos y seguimos en la misma dirección por la zona herbosa que tiene el Rubio por su ladera oeste, hasta llegar a una zona en la que entre las rocas se adivina un pasadizo que nos conduce a la cara norte del pico, por la que progresamos en sencillas trepadas hasta la cumbre del Pico Rubio, 2.052 metros. Permanecemos poco tiempo en esta cima que nos depara las mismas vistas que el anterior, pero previamente hacemos una composición de lugar para poder cruzar el caótico paisaje que tenemos a nuestro pies en dirección al Albo Oriental.
Descendemos primero por el mismo canalizo por el que subimos, para después buscar por la derecha un paso que nos lleve a un colladín desde el que también a la derecha, sur, debemos descender ligeramente para después ganar una repisa al este desde la que alcanzar con dirección primero norte y luego este, la rampa que sube a nuestro siguiente objetivo.
Caminamos penosamente por la inclinada ladera. El sol comienza a calentar y solo las tímidas ráfagas de aire nos refrescan del día de más calor al decir de los meteorólogos. Rodeando el peñón que se nos presenta enfrente, alcanzamos la cima del Albo Oriental de 1.109 metros, colgado sobre las negras aguas del lago más profundo de esta zona, el Lago Calabazosa.
Aquí vemos a tiro de piedra las Ubiñas y el resto de la montaña que ya habíamos contemplado desde las dos cumbres anteriores. De todos modos, es un buen lugar para el descanso y lo aprovechamos bien.
El descenso lo hacemos por toda la ladera por la que subimos, buscando el inicio del embudo que se ve más abajo, Una vez alcanzado, rodeamos la depresión por la derecha siguiendo un sendero, hasta alcanzar el collado norte por el que baja el camino. A nuestros pies iremos viendo agrandarse el cuenco del Lago Cerveriz, a medida que descendemos. Los jitos nos marcan nuevamente el camino a seguir y alcanzamos una pradera en la que se ve un camino a la izquierda mientras que los jitos siguen por el medio. Es más recomendable seguir los jitos de piedras aunque por cualquiera de los dos lugares se llega al mismo sitio. Un sendero zigzaguea con tendencia oeste y sin mayores problemas, alcanzamos la Vega de Cerveriz. Lo más cómodo es seguir las praderas al Oeste buscando las inmediaciones del Chozo desde el que iniciamos la ascensión, para ahorrarse primero el descenso a las orillas del lago y luego la dura subida hasta la pista del P.R. que recorrimos a la ida. Luego descendemos por el mismo camino hasta finalizar la ruta en Torrestío, ya con el calor apretando fuertemente.
El próximo sábado volvemos a Picos a su Macizo Oriental o de Andara, para ganar una sencilla cumbre, La Rasa de la Inagotable, desde la que esperamos poder contemplar unas bonitas vistas del Macizo Central, amén de las cumbres que la rodean. Pero la ruta está puesta para conocer la Canal de las Arredondas por la que descenderemos para llegar a Tanarrio. El recorrido es:
Jito de Escarandi (1.290 m) – Casetón de Andara (1.725 m) – Collada de la Aldea (1.807 m) – Castillo del Grajal (2.091 m) – Collado del Mojón (2.208 m) – La Rasa de la Inagotable (2.284 m) – Canal de las Arredondas – Cabañas de Lon (1.300 m) – Brez (730 m) – Tanarrio (650 m)
La salida la efectuamos a las 6,30 de San Andrés y ya tengo el autocar medio lleno. El que se descuide se quedará sin plaza y no podrá disfrutar de esta estupenda ruta. Además parece que vamos a tener buen tiempo.
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