martes, septiembre 04, 2007

A LA CUARTA FUE LA VENCIDA

Si, era el cuarto intento que hacíamos para conquistar la cumbre del Cabezo Llerosos y finalmente lo hemos conseguido. Amaneció un magnífico día, completamente despejado, a excepción de la zona entre Infiesto y Arriondas, que se encontraba, como siempre, con niebla. Pero el resto del cielo mostraba un azul limpio, sin nubes por ninguna parte.

El autocar nos dejó en las inmediaciones del Centro de Interpretación de Los Lagos de Covadonga y allí comenzamos la marcha. Por la pista nos acercamos a Belbín, atravesando toda la pradera, para girar a la derecha al encontrarnos con el Cantón de Texeu. El sendero se sigue bastante bien y va atravesando pequeños regatos en los que la piedra desnuda es nuestro camino. La orientación es claramente este y con ligera subida, por lo que no debemos seguir ningún camino en descenso. Dejamos a nuestra izquierda la Majada de Brañarredonda para acercarnos a la de Parres, dando un pequeño rodeo por un intrincado y marcado camino hasta llegar al Collado la Muda y al poco a Camplengo Viejo, donde las cabañas cada día se encuentran más y más deterioradas. Por las praderas de Camplengo ascendimos al Collado Mediu que es el que vemos frente a nuestros pasos y se encuentra más cercano al imponente Jascal. Algunos valientes, Clemente, Silvio y Mariano, ascendieron de paso, a esta altiva cima.

En el collado abandonamos el camino principal para seguir otro secundario y más alto por la izquierda, norte, pero siempre con dirección este y bordeando los Jondones para alcanzar la preciosa Majada de Beresna desde el Collado la Cistra. Beresna se encuentra arropada en un hoyo y al lado de una inmensa cueva. Sus pequeñas cabañas, muchas ya destrozadas, le dan apariencia de poblado de diminutos. Pero las trazas del antiguo camino que aún se conservan, dicen bien a las claras de su importancia en tiempos pasados. Unas preciosas vistas del Cornión completan la estampa. Es una pena que se deje desaparecer esta y tantas otras majadas que pueblan nuestros Picos de Europa, la enseña de nuestro logotipo de Paraíso Natural. Los paraísos, para que lo sean, han de cuidarse y el cuidado no va solamente por sacar un provecho económico gracias a sus visitantes, hay que mantener lo que le da identidad y ente caso pasa por mantener lo que en otros tiempos sirvió para que este espacio natural llegase a nosotros en buenas condiciones. La prueba está en que aquellas majadas totalmente abandonadas, son pasto de la maleza que provoca su desaparición.

Pero no es este el momento de filosofar. Os estaba contando nuestras peripecias camino de Llerosos, al que ya sentimos mucho más próximo. Salimos de Beresna ascendiendo a la Horcada los Bueyes que es la collada que se forma junto al Joracao de Beresna y que nos dará paso al Llerosos, cuya mole ya tenemos ante nosotros. Una inmensa canal desciende por nuestra derecha. Es la Canal de Fuentes de Rama que baja hasta el Cares. La subida al Cabezo Llerosos la hacemos sin mayores problemas, siguiendo los jitos que van orlando el sendero que se dibuja en zigzag por la cara occidental de la montaña. La amplia cumbre nos recibe con un pequeño belén, un piole a modo de buzón montañero, y el monolito cilíndrico del vértice geodésico. Las vistas son asombrosas. Todo parece estar cercano desde esta cumbre. El Central, al este, nos muestra casi todas las cumbres. Echamos en falta el emblemático Urriellu, pero sabemos que poco más adelante podremos disfrutar de su inequívoca imagen. La profunda hendidura del Cares nos separa del pastel de cumbres de los Urrieles. Al sur, como un grandioso montón de piedras, el Cornión nos muestra su cara más abrupta. Un paisaje lunar forma la inmensa ladera plagada de picos que vamos desgranando como si de un racimo de uvas se tratase. Al oeste el cercano Jascal y adivinamos más que vemos, el tortuoso camino que hicimos para llegar aquí. Por el norte... nada. Las nubes lo cubren todo y amenaza con taparnos también a nosotros, lo que pone nerviosa a la expedición. Antes de partir de este maravilloso mirador, debemos situar nuestro próximo objetivo, que no es otro que el colladín verde que vemos a nuestros pies con ligera dirección noreste y por debajo de otra franja más alargada y también del mismo color. Debemos orientarnos desde la cumbre, ya que cuando empecemos a bajar lo perderemos de vista. Es fácil de distinguir si conseguimos situar el Cuetón, ya que se encuentra entra media distancia entre los dos. Fijado el punto al que debemos llegar, descendemos nuevamente a la Horcada los Bueyes y vamos fijándonos en los jitos que nos ayudan a seguir el casi imperceptible sendero por una zona muy caótica en la que se entremezcla la piedra y la maleza. Subimos y bajamos bordeando, cuando podemos, los jous, o descendiendo hasta lo más profundo cuando no queda otro remedio. Después de un interminable sube y baja, vemos nuestro destino, el collado que nos da paso a la Majada de Beceña. Es una alargada pradera con dos cabañas. La vemos a nuestros pies en una hondonada. Una mirada al este y aparece el Urriellu. Descendemos a Beceña y recorremos la pradera en toda su longitud para salir por la parte opuesta, un collado que nos transporta a una sucesión de valladas paralelas unas a otras. La imagen del Urriellu nos acompaña. Vemos las cabañas de Ondón y comprendemos que tenemos que cambiar de valle para acceder a él. El paso al otro valle lo podemos hacer en varios puntos. Nosotros lo realizamos por un canalón casi vertical pero con buenos agarres y de fácil descenso. Llegamos a una zona de pradera por la que vamos bajando hasta que se cierra por las rocas. Giramos a la izquierda y pasamos a una zona de piedras sueltas por la que vemos algunos jitos. Los seguimos en ligero ascenso con dirección noreste y tras cruzar un pequeño collado, descendemos a la fuente de Ondón, en muy mal estado, y a continuación alcanzamos las cabañas de esta preciosa majada, desde la que deberíamos tener unas estupendas vistas del Urriellu, pero la niebla no nos lo permite. Un pequeño descanso para recuperar fuerzas y ya entre la niebla iniciamos la bajada de la Canal de las Bobias. Es fácil dar con ella. Solamente seguir el sendero marcado en la hierba que con dirección este y en descenso, nos sitúa en el inicio de la canal Luego todo es seguir el camino que serpentea en múltiples revueltas. Por cierto que lo encontramos muy diferente a nuestra última visita, allá por el mes de junio. Se nota que las tormentas y el agua hicieron un buen trabajo. Pasamos por la cabaña de Esmenadorio, dejando a la derecha el sendero que se dirige a Pregüeles. Más abajo pasamos cerca de otra cabaña, es La Rasuca. Abajo ya vemos los tejados de Camarmeña y poco después, caminamos por sus hormigonadas calles. Descansamos del fatigoso descenso, refrescándonos un poco en uno de los dos bares del pueblo, para continuar, ya por la carretera, el kilómetro largo que nos separa de Poncebos, donde nos espera el autocar.

Una preciosa y dura ruta de montaña. Dura por su longitud y por la gran cantidad de jous que se han de pasar. Es una ruta complicada y que demanda concentración para poder seguir el buen camino. Yo debo confesar que lo pasé mal y no la disfruté lo que hubiera querido. Una mala noche y algunos problemas estomacales, mermaron mis fuerzas. Pero quiero desde estas líneas, dar las gracias a todos los participantes en la ruta, por su preocupación por mi estado y en particular a los que estuvieron más cerca de mí y me animaron para poder concluirla con éxito. A todos, muchas gracias.

La próxima semana tenemos otra de las rutas que cambiaron de fecha. Nos vamos a Orlé, para por Vallu Baju, Vallu Mediu y Vallu Altu pasar por Purupintu y alcanzar la Foz de Saolla en las cercanías de la Llambria y seguir hasta la pista que une Vallemoro con Taranes para descender al Río les Cuerries y siguiendo su cauce, concluir en la carretera que une Sellaño con Beleño, en el lugar conocido como Puente Les Cuerries. La ruta es:

Orlé (660 m) – La Felguera (1.210 m) – Collau Friera (1.334 m) – Collá Los Duernos (1.423 m) – Pasada Mosquiton (1.428 m) – Mayada el Covallón (1.450 m) – Foz de Saolla (1.000 m) – La Huera (760 m) – Collau Valleyu (1.050 m) – Collado Llués (1.130 m) – Río les Cuerries (600 m) – El Escaleru (356 m) – Puente les Cuerries (300 m)

Tenemos pedido el autocar de 21 plazas. No dejéis para muy tarde el apuntaros que os podéis quedar sin plazas, como pasó la semana pasada. Espero vuestras llamadas.

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