lunes, agosto 20, 2007

LA TORRE DE ENMEDIO, EL TECHO DE ESTE AÑO

La Torre de Enmedio, en el corazón de las Peñasantas, ha caído. Fue una dura ruta, pero conseguimos colocar a 13 valientes en la cumbre.

La mañana en Los Lagos se mostraba estupenda. El cielo azul y ni una nube. La Torre de Santa María estaba radiante y como nunca la había visto. A las nueve de la mañana comenzamos a caminar animadamente por la pista que atraviesa la Vega de Enól, mientras las vacas desayunaban plácidamente. En el aparcamiento de Pan de Carmen había bastantes coches. Cruzamos Vega la Piedra al mismo tiempo que un grupo de pastores que pronto perdimos de vista. Me fijé en su calzado. La mayoría usaba escarpines y chanclos. El ya conocido camino no nos deparaba sorpresa alguna y simplemente caminábamos haciendo algunas fotos a la Torre de Santa María recortada sobre nuestras cabezas en el cielo azul. Vega Canraso, Cuenye los Pavos, La Rondiella, La Cabeza el Pare, Collada Gamonal y Vegarredonda. Un pequeño descanso para agruparnos y coger agua de la fuente y charlar un poco con Javier Malo, guarda del refugio, aprovechando para agradecerle una vez más, la ayuda que nos prestó el día que hicimos la ruta a Vega de Ario. Luego continuamos camino hacia el Refugio Viejo, donde otra fuente nos sirve para llenar las cantimploras.

Comenzamos la fuerte subida de la Cuesta la Asunciana hasta Llampa Cimera, donde los caminos se separan. Por la izquierda, continua hacia el Collado la Fragua y las Barrastrosas. Nosotros seguimos por la derecha a pasar bajo las inquietantes paredes calizas del Porru Bolu. Al poco cruzamos las camperas de Vega los Pozos donde cogemos un empedrado camino con una serie de tornos, por el que ganamos altura. Salimos a las verdes praderas de les Merines, donde el sendero serpentea en duro ascenso entre la hierba. Si miramos atrás, allá en lo más hondo vemos las azules aguas del Lago Ercina y nos damos cuenta de lo que llevamos subido. Continuamos por el marcado camino, hasta alcanzar el Collado La Mazada, bajo la atenta mirada de la mole calcárea del Requexón. En la Mazada se nos abre una magnífica ventana a la montaña de Ponga y a la de toda Asturias. El Mampodre, Ten y Pileñes, Collau Zorru, El Recuencu, la montaña de San Isidro, Maciedome, Tiatordos, Campigüeños, Peña Taranes, La Llambria, las Ubiñas y el Aramo. Toda Asturias se encuentra a nuestros pies y se pueden distinguir todas sus cumbres. Una profunda depresión, el Jou Lluengu, nos separa de La Torrezuela, mientras que por la izquierda una dura cuesta herbosa asciende a las Torres de Cebolleda.

Un marcado sendero bordea por la izquierda el Jou Lluengu pegándose a las aplomadas paredes de las Cebolledas. El sendero describe un semicírculo para perderse tras unas rocas. Pasada esta esquina contemplamos con pavor lo que nos falta por cubrir para alcanzar la anaranjada collada de la Horcada de Santa María. Pero antes pasamos por Fuente Prieta. Una diminuta tienda de campaña duerme sobre la pequeña mancha verde entre las blancas piedras. El sendero comienza a trepar por la pedrera que desciende de la horcada. Vuelta tras vuelta vamos ganando altura. A mitad de la subida esta se hace más y más penosa. El sendero casi desaparece para formar una mancha de los pasos de quienes nos precedieron, pero el camino se hace resbaladizo y casi damos más pasos hacia atrás que adelante. Nos pegamos a las paredes que por la derecha descienden de la Torre de La Horcada y ya cerca del collado, comenzamos a trepar por las rocas aprovechando un corto canalizo por el que alcanzamos lo más alto del paso.

La mirada a la cara este de la horcada nos estremece. Hace tiempo que alcancé este punto para subir a la Torre Santa, pero no era ese el recuerdo que tenía del descenso al Jou Santu. Un terreno destrozado y pendiente, lleno de piedras y tierra, por el que apenas se distingue un sendero. Con las indicaciones que nos dieron, fuimos descendiendo pegados a las paredes de la Torre Santa tratando de no resbalar en las torrenteras de piedras. Realmente teníamos que haber descendido muy poco para luego atravesar la canal en horizontal, con el fin de buscar el sendero que bajo los desplomes este, de la Torre de la Horcada, se dirige al collado que se forma entre esta y la Torre de En medio. Pero el resto del grupo se encontraba mas abajo, en una repisa a los pies de ambas torres y hacia allí dirigimos nuestros pasos tras atravesar el mermado nevero de la canal. Dejamos las mochilas y comenzamos a trepar por los canalizos en los que el único problema es la caída de piedras de los que van delante, ya que la trepada es sencilla y con múltiples asideros. Dos rebecos sobre nuestras cabezas nos observaban con interés y a escasos metros. Alcanzada la collada que se forma entre las dos cumbres, solo resta ascender a la Torre de En medio, sur, con otra sencilla trepada.

Magníficas vistas de la Peña Santa, el Central, La Torre de la Canal Parda, Peña Santa de Enól o Torre de Santa María, las Torres de Cebolleda y la cercana Torre de la Horcada, amén de toda la montaña descrita anteriormente. Las vistas son estupendas y apetece quedarse allí, pero el tiempo apremia. La ascensión nos llevó cerca de las 6 horas y luego vienen los problemas con los conductores. Descansamos un poco, cubrimos la tarjeta, hicimos las fotos de rigor y comenzamos el descenso. Más o menos utilizamos las mismas canales de subida, teniendo más precaución si cave. Dado que teníamos el precipicio frente a nosotros, pero la piedra es buena y su adherencia aún mejor y lo único que debíamos evitar eran las piedras sueltas que, además de hacernos resbalar, las podíamos echar sobre los compañeros que nos preceden.

Recuperadas las mochilas, continuamos el descenso siguiendo el sendero jitado que fácilmente nos sitúa en el Camino del Parque en la Boca del Jou Santu. Un mar de niebla cubría ya toda Asturias, mientras que nosotros seguíamos disfrutando del sol acompañado de una fría brisa que nos evitaba el pasar calor. En el Jou de los Asturianos nos paramos media hora a comer algo delas viandas que portábamos y luego continuamos por el camino de Las Barrastrosas, bajo los desplomes de los Argaos, hasta el Collado de la Fragua y poco después Llampa Cimera. Nuevamente nos encontrábamos en el camino que hicimos en la subida. El descenso a Vegarredonda fue rápido y a la altura del Refugio Viejo la niebla nos cubrió. Tomamos una cerveza en el Refugio nuevo y continuamos camino bajo la humedad de la niebla que lo empapaba todo. Siguiendo las marcas amarillas recién pintadas en las piedras que orlan el camino, pudimos realizar este descenso, ya que la visibilidad era prácticamente nula. Poco más debajo de Vega la Piedra salimos de la niebla y ya con buena visibilidad acometimos el resto de la pista por la que después de 10 horas y media, alcanzamos el punto de partida en Les Valeres.

Cansados y mojados pero felices por haber concluido una preciosa ruta por lo más intrincado del corazón del Cornión y conquistar la cumbre más alta de las programadas para este año, emprendimos el viaje de regreso a casa.

Pero esto continúa. Ya estamos pensando en la ruta del próximo sábado que tampoco es manca. Orniz es un hueso duro y más desde La Cueta, y eso es lo que tenemos. La ruta es:

La Cueta (1.442 m) – Praderas de Cebolleda (1.580 m) – Puertos de Covalancha - Puertos de Cuetalbo (1.920 m) – Peña Orniz (2.194 m) – Collado Cuetalbo (2.050 m) – Pico La Cervata (2.089 m) – Collado Cuetalbo (2.050 m) – Prados de Tremeo (1.680 m) – Torre de Babia (1.284 m)

Ya está abierto el plazo de inscripción para poder realizar esta ruta por tierras entre León y Somiedo. No deberías perdértela. Es una muy bonita ruta. Llamarme antes del jueves u os podéis quedar sin plaza.

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