miércoles, marzo 27, 2013

EN LA PEÑA MOROS CON EXCELENTES VISTAS SOBRE MOREDA



23 de marzo de 2013

De vez en cuando viene bien una excursión montañera placentera, tranquila, sosegada y además corta. La paliza nos la dimos el sábado pasado. Este sábado queremos subir al pico Moros, una modesta altura, pero con vista a los dos valles: El Aller y su afluente el río Negro. Esta sierra de Mayaín separa las aguas. Vamos a subirla.

Arrancamos en Nembra, en el lugar de La Corralada, subiendo la primero carretera y luego buena pista hasta llegar al término del Cabañón. Vamos subiendo las dos revueltas en amplias lazadas de comodísimo paseo. No nos esforzamos, hoy todo va a paso tranquilo. Una construcción de madera llama nuestra atención: tiene una buena puerta metálica de seguridad, pero los laterales son palanqueras en algunos sitios, en otros ni siquiera eso. En algún momento dejamos la pista principal que forma la llamada Ruta de las Fuentes. Pasando por Los Heros ya estamos prácticamente arriba.

Superando el pequeño recuesto llegamos a la cruz y vértice geodésico. La vista muy buena hacia los dos valles. El aprovechamiento humano de la llanera es máximo. Hay en la cumbre algunas rocas grabadas con trisqueles, caras… Se ha levantado un vientecillo desagradable. Si bajáramos hasta las antenas tendríamos una salida directa a la ermita San Antonio. Pero nuestra previsión es introducirnos por el bosque.

Bajamos por la pista. Nos adelanta una legión de corredores de montaña que están entrenando para alguna prueba. Suben charlando mientras corren ladera arriba. Están bastantes sobrados. La pista desciende lentamente hasta llegar a una gran cabaña. A partir de aquí se va convirtiendo en sendero. Este se introduce por el bosque para salir a Fresnaza. En esta aldea notable nos encontramos un hórreo tipo beyusco, el único del Aller. Las casas abundan en maderas talladas.

A la salida de esta aldea hay una casa que marca un buen camino a su derecha. Lo seguimos entrando al desnudo bosque. Nos hemos equivocado en la elección. El camino verdadero está unos cuarenta metros más arriba. También hay otro paralelo que discurre más abajo de donde estamos. Ya no hay más remedio que buscar las sendas de los animales y seguir ascendiendo levemente para encontrar el camino que nos estaba esperando a la altura de una cabaña. El viejo dicho de Manolo: donde hay cabaña hay salida. El camino algo embarrado y también resbaladizo. No muy del gusto de la sección infantil que hoy nos acompaña.

Bajando continuamente llegamos a Llaneras de Arriba. Hemos flanqueado la sierra Enmedio. Conectamos con la carretera que, atravesando el puente, nos deja en la estación de Piñeres. Unos obreros están trabajando para contener el inmenso argayo que amenaza con tirar toda la ladera. Son las dos de la tarde. Nunca hemos llegado tan pronto. Pero la ruta gastronómica de hoy justifica esta prontitud. Nos espera una buena cuchipanda que haría resucitar a Carpanta. Notables los cachopinos de patata, excelente el rabo guisado, sensacional el cachopo de lenguado. Y los variados postres… Vaya hoy me temo que no cenamos. El bar Casa Menéndez nunca nos defrauda.

El Sábado Santo también tenemos ruta. Esta vez bajamos hacia Boal pasando Navia. Nos detendremos en Castanedo para subir al Gargalois de 1.165 m para volver a coger el autocar en Valdedo, unos setecientos metros más abajo. Para el monte nunca hay vacaciones en el Grupo Las Xanas.

FRESINES

miércoles, marzo 20, 2013

INVERNAL DE LAS XANAS EN EL GUANALÓN: SACAMOS NOTA



16 de marzo de 2013

Hay días en los que percibes en el ambiente un algo especial. Hoy salimos al monte calculando cuanta nieve podremos encontrar. ¿Se podrá subir a la cima? ¿Nos respetará la adversa meteorología? Las Xanas no se asusta con estas pequeñeces y tira siempre camino adelante. Las diez de la mañana en Soto de Lorío. Subimos por la pista en la que está prohibido sacar madera cuando llueve, seguramente para no estropear la pista. Esta es buena, sube tendida y calmadamente. Poco a poco vamos encontrando más y más charcos de nieve que está “aguarona” como algunos centollos. Mala de andar, poco firme.

En los mapas este itinerario figura como “el camino de Guanalón”. Así que hacia allí nos dirigimos. Como los mapas no están muy actualizados la realidad se impone: la pista sigue prácticamente hasta la Huella Carbaya a 964 metros. Hora y cuarto hasta aquí. No hace frío ninguno. La cosa pinta bien.

Dejamos la buena pista que continua a las cabañas meridionales de la Peña Llorío. (¿Recordáis que dura ruta hicimos?). Nosotros con el objetivo a la vista rodeamos por el bosque el bloque grandioso del Guanalón. La nieve lo cubre todo. Está más consistente. El bosque blanco y verde. Los prados circundantes al Condado de un verde espectacular. Tres cuartos de hora más para llegar a la Huella Rovieya a 1023 metros. Parada. Cálculo. Hay muchísima nieve en la ladera. Nuestro guía de hoy es Enrique un montañero de Soto de Agües que nos ha acompañado varias veces. Según Enrique la única posibilidad de subir es por esta arista sur tan “crespa”. Milio se lanza detrás a probar.

Yo pienso en algunos veteranos y planteo rodear el pico por el flanco este para atacarlo por la subida normal. Me repiten varias veces que hay muchísima nieve en esta ladera. Vaya. Nadie protesta mucho, voy a insistir, pues me conozco la película, cuando arrancan a subir Gripi, Lía, Tere, Isa y Rosi. Bien por las chicas, no tienen miedo a nada. No hay alternativa todos para uno y cada uno a subir como puede. El primer tramo es muy complicado con altos escalones y piedras nidias y abombadas. Nos ayudamos en esta primera escalada. Sin guantes se te quedan las manos moradas en un momento. La roca corta de frío.

Seguimos en diagonal por encima del profundo precipicio al que nos vamos asomando en sucesivas ventanas. La nieve es una bendición porque tapa los escayos. Los pocos que gallardos asoman, son un buen asidero para auparse una vez más. Por la huella cubre unos veinte centímetros, pero si tienes la osadía o la mala fortuna de salirte de ella puedes enterrar la pierna entera. La diagonal que nos han trazado es perfecta. Tiene pasos no muy complicados pero muy aéreos en los que hayn que evitar los resbalones. Cuando estamos casi enfrente del Cogollu un ruido sordo, denso, continuo acapara el inmenso silencio. Un pequeño alud de piedras y nieve ha descargado por una canal del Cogollupe. Otra cosa a valorar hoy: el riesgo de aludes es grande y nuestra propia marcha puede provocar un corte en la pala de nieve.

Ya cerca del pico buscamos el paso más fácil evitando los peligrosísimos hoyos que jalonan toda la crestería. Un último paso complicado nos lo facilita Enrique con una cinta para poder salvar un desnivel fuerte y cortado. Un detalle que se agradece. Llegamos a la cumbre. La gente que espera se desespera porque hace bastante frío. Estamos rodeados de cumbres nevadas. Hay muchísima nieve hacia Mea y el Retriñón. El sol brilla en los lejanos Picos de la Liebre. El Cullargayos es una inmensa pala de nieve intocada. La peña Llagos delante: en ella estuvimos hace un mes. La Xamoca marca el límite con Caso, en donde asoman el Vízcares y el Maoño. Tenemos una vista esplendorosa. Ha sido dura la subida. Los lentos tardamos cerca de dos horas. Nos tenemos que enfrentar a la bajada, así que hacemos fotos rápidamente para iniciar un trepidante descenso en una muy espesa capa de nieve.

Las chicas van rompiendo delante. La mejor opción es una diagonal por el oeste para evitar los afloramientos de roca que rodean la cumbre. Algunos pasos resbalan y hay que hacer fuerza con el bastón para evitar deslizarse. La nieve ayuda porque frena bastante. Cuando la ladera empieza a llanear es un alivio. Nos esperan un rato en la majada de Navarín, unos cuatrocientos metros más abajo. Se cansan de esperar porque a pié quieto no hay quien pare. Ha amagado un par de veces el granizo.

Ya en la majada estamos en terreno más que conocido. No hay marcas de animales ni de personas. Salimos por el buen camino que a ratos es torrentera. Vamos por las cabañas de Prieta, ahora a buen paso porque la bajada a Soto nos va a llevar un tiempo. Conectamos con la empinada pista encharcada de nieve y agua. Ya podemos descender más rápido. Se ve el pueblo de Soto a lo lejos y, muy marcada, la pista del Alba. Desembocamos en ella antes de la piscifactoria. Esta instalación es un rugido de mil cascadas de agua que desbordan en los vasos inferiores. Empieza a llover. Llegamos a Soto de Agües. Nuestro amigo Javier Prendes está en una terraza acompañado con un buen perro. Nos cuenta que un alud en las foces de Llaímo les impidió el paso.

Nos cambiamos en el aparcamiento. Casi siete horas de camino, para una ruta que lleva unas cuatro horas y media. La nieve ha hecho su labor y estamos cansados. Esta noche más de uno tendrá los típicos calambres en los abductores. Pero estamos muy felices. Ha sido nuestra cuarta salida en nieve. Pero hoy estaba ideal. Ni calor ni frío, buena para andar. Hemos realizado una invernal dura, exigente y preciosa. Además el grupo entero subió a la cima. Me dicen desde Turón que somos un grupo muy bregado. Debe ser verdad. Yo tengo la sensación de que hemos realizado el rutón del año. (Lo siento por los que querían la alternativa, aunque también es verdad que a la postre estaban más que orgullosos de la hazaña realizada, como si fueran jóvenes…)

Subimos a comer a Casa Linares. Todo el comedor para nosotros. Traemos hambre de lobos. La gente está muy contenta. Encima nos respetó la lluvia. Lo dicho: Las Xanas, doctores en bajadas, sobresaliente en invernales. Un orgullo de grupo.

El día 23 tenemos un agradable paseo para subir al Cuetu Moros, encima de Moreda, subiendo desde Nembra y bajando a Piñeres, donde nos esperará una muy buena pitanza en Casa Menendez. Ojalá la nieve dure.

FRESINES

jueves, marzo 14, 2013

UNA RUTA A LA REBATINA POR REDES: LA PEÑA EL CASAR (EN PRINCIPIO)



9 de Marzo de 2,013

Para este sábado teníamos ruta a la Peña el Casar y logramos un buen grupo de participantes, pero en la foto de cumbre aparecen unos pocos nada más. No es que se rajasen muchos, no. El tema fue otro y paso a relataros.

Salimos de Oviedo con el autocar lleno, 29 participantes y con buenas perspectivas en lo concerniente a la climatología. De hecho, ya desde bien temprano, el cielo aparecía limpio, casi sin nubes. La parada para el desayuno la hacemos en el bar Linares de Abantro, donde somos ya bien conocidos.

Poco mas allá de la Cueva Deboyu, Monumento Natural de origen kárstico, en el que el Río Nalón orada la roca y la atraviesa en sus 200 metros de espesor, pues poco más allá como digo, en el aparcamiento de la parrilla Mesón la Cueva Deboyu, comenzamos nuestra andadura a la sombra y con baja temperatura.

Por la carretera, con dirección este, cogemos el primer desvío a la derecha tras atravesar un puente sobre el Reguero La Viciella, para continuar camino ahora hacia el sur. Se trata de una pista minera que daba servicio a la Mina de Les Llanes, cuyos restos vemos a nuestra izquierda. A la altura del cargadero de la abandonada mina, también nosotros abandonamos la pista por un desvío a la derecha, para continuar, siempre en ascenso, al sur. Luego a la altura de la mina, volvemos a la pista que habíamos abandonado que da un rodeo.

Es un bonito camino junto al río que baja cantarín. El cerrado desfiladero no permite la entrada de los rayos del sol, lo que hace que el ambiente sea frío pero aún así, lo pindio de la pista nos hace sudar de lo lindo. Es un camino empedrado con continuos recuestos entre una espesa vegetación arbórea.

Atravesamos una portilla metálica que estaba abierta y enseguida alcanzamos las diseminadas cabañas de La Biciella y con ellas los primeros rayos del sol. El valle se abre y las praderas cambian el paisaje. Hacemos un alto para agruparnos y vemos a la izquierda nuestro objetivo, la Peña el Casar y un sendero que zigzaguea con rumbo al Collado Incós. Nosotros decidimos hacer el camino largo, la ruta se haría demasiado corta por el atajo.

Seguimos subiendo por un sendero que serpentea entre las cabañas y enseguida comenzamos a pisar las primeras nieves. Es un ascenso durillo que nos deposita en los Collaos de Braña donde el paisaje aún se abre más, dando vista a la preciosa valla de La Felguerina, cuyas casas vemos más abajo. Las nevadas crestas del Retriñón, el Arco, La Frayada y Peña blanca, cierran el valle. El paisaje es precioso.

Nuestro rumbo cambia ligeramente a sureste, siguiendo una buena pista entre prados y cabañas. La más alta y más grande, con fuente, paneles solares, gallinas y perros, parece estar habitada. No vimos a nadie, pero hasta tenía ropa tendida y un barco artesanal de juguete en la fuente. Posiblemente hasta hay niños.

El sendero va girando a la izquierda, buscando la Collaina, lugar al que debemos regresar tras la ascensión a la cumbre del día: La Conyonada de 1.415 metros. De La Collaina solo nos resta crestear por las verdes lomeras hasta el Collado Incós, para comenzar la ascensión a la cresta del Casar.

Y aquí empiezan las cosas. Hay un pequeño grupo que camina más rápido que el resto y que dieron aviso que se adelantan para hacer primero el Pico Cuervo que estamos contemplando a nuestra derecha, con una buena pala de nieve. Hay otro grupo, que caminan más despacio y que han decidido no subir al pico. Se acercarán al Collado Incós y darán la vuelta rumbo a Belerda. El grupo restante, 16, seguimos la ascensión por los repechos de la cara sur de la Peña el Casar, siguiendo los jitos que señalizan un precario sendero entre la caliza. En menos de media hora estábamos en la cumbre señalada, pero solo 13 de los que subíamos, ya que el resto, más rápidos, siguieron cresteando toda la peña hasta su extremo norte. Les esperamos para hacer la foto, pero el frío intenso que transportaba la brisa que corría, nos obligó a abandonar la espera y comenzar el descenso. Por eso en la foto solo salen 12 (el 13 es el fotógrafo).

Ya bajando nos alcanzaron los que siguieron más allá y por el camino, en dirección contraria, subiendo, nos cruzamos con otras dos de las más rápidas que venían del Cuervo. El resto siguieron camino a la conquista de cumbres más lejanas. Luego nos enteraríamos que se fueron hasta el Visu La Grande. Sin comentarios.

Descenso sin problemas hasta La Collaina y de aquí, por la pista que baja en dirección este por el Valle de Quixaorio hacia Belerda. Belerda, no Soto, ya que previamente también se había cambiado este destino previsto en el calendario. No se si para el próximo año merecerá la pena hacer calendario.

La pista de Belerda no tiene pérdida y en menos de una hora llegamos al pueblo, contemplando preciosas vistas del Maciedome que en todo tiempo tenemos enfrente.

Para el próximo sábado tenemos nuevamente ruta por Redes. Partiremos de El Condado, por el valle del Río Soto, para ascender al Pico Guanalón de 1.230 metros, descendiendo después a la otra vertiente para finalizar la ruta en Soto de Agues. La ruta tiene una duración aproximada de 7 horas, para una distancia de 12 kilómetros y un desnivel acumulado de 911 metros. Creo que pisaremos nieve y espero que no nos llueva demasiado.

JAFPA

martes, marzo 05, 2013

MARAVILLOSA RUTA DE NIEVE Y SOL SUBIENDO AL COTIELLOS



2 de marzo de 2013

Un regalo de día. Cielo azul, aire fresco, buena temperatura. A medida que vamos llegando a Rioseco se ve más y más nieve. El cordal de Les Crespes está bien cargado. Un todavía vacilante rayo de sol comienza a deshelar la pradera.  La primera subida desde Tanes es delicada por las placas de hielo en las cuestas de hormigón. Vamos pasando toda la tropa, numerosa por cierto, que hoy el autocar viene lleno.

Pasamos por encima de las cabañas de Miyares. La pista, ahora ya de tierra, es buena y llega a un curioso cobertizo en el que convergen las dos sendas que empiezan en Tanes. Vamos hace rato pisando nieve, cada vez más abundante. Unos veinte centímetros. Está en muy buen estado, ideal para caminar. Llegamos al Collado Puiciellu ya sobrevolando todo el valle. La primera postal del día se puede sacar desde este alto: en primer término el embalse, por encima el pueblecito de Villamorey, más arriba praderas intensamente verdes y culminándolo todo el Faltiñoso y sus encrespados acompañantes resplandeciendo de blancura primaveral. ¿Quien dijo que esto se parecía a Suiza? Igual es al revés y todo.

La Escrita es el mogote picudo que tenemos al oeste. Su subida es fácil. La nieve lo complica todo un poco, pero dos voluntariosos huelleros se prestan a facilitarnos el camino. En unos veinte minutos estamos en la cima. La cantidad de picos que se ven es inconmensurable. Tenemos toda la cordillera desde el Torres hasta el Canto del Oso, el Retriñón, el Cuyargayos donde hay gente esquiando, el Guanalón, Peña Mea, toda la sierra del Aramo. Y en la cara este El Vízcares, Faceu, Maoño… Una auténtica pasada. El sol brilla en multitud de laderas orientadas al este. El cielo está limpio como hace tiempo que no veíamos.

Al bajar seguimos una pista ascendente de cara siempre a las cabañas de Espines que vemos al fondo. Vaya cabañas. Un “petit hotel”, acogedor. Nos quedaríamos con gusto. Pasado el collado Braniellos giramos levemente al noroeste para llegar a la Campa Espines. Breve parada. El personal tiene muchas ganas de caminar fuerte. Apenas los retenemos. Desde este agradable collado, curiosamente más alto que la cumbre a la que vamos a subir, descendemos por las praderas, dejando a nuestra derecha un buen camino muriado.

Acabamos volviendo al redil, que para algo se inventaron los caminos. La subida al Cotiellos no tiene más misterio. Es fácil y rápida. Apenas cabemos en la estrecha cumbre. A un lao tenemos Casu y al otro Sobrescobiu. La fachada norte de este picachón cónico es el profundo barranco d’Anzó. La ladera es muy empinada y la nieve mucha, mejor rodeamos por El Moyón.

El camino del barranco nos saca directamente a la carretera. Pero luego hay que remontar esta hasta Rioseco y la carretera siempre es dura. Así que buscamos el empalme con el Camino Real, buen camino, empredrado a tramos, embarrado en otros por el abundante ganado, que poco a poco nos va dejando en el fondo del valle. Vamos rodeando el pico Gamonal, otro de los grandes de la zona. El camino antiguo a Rioseco tiene unos miradores de primera categoría sobre los dos embalses y sus presas. A la altura del pueblo cortamos por las caleyas para ir a caer al aparcamiento junto a la Casa de Cultura. Son las cuatro. Empleamos seis horas en esta ruta de cuatro, pero las dos horas de contemplación las damos por muy bien empleadas y más teniendo en cuenta el maravilloso regalo del sol, que a los que hemos sido imprudentes, nos ha puesto como cangrejillos colorados.

Nos llevan a La Pumarada, en el Condado. Bien como siempre. A nuestro aire, con nuestros cancios, recordando a Senén en aquella tarde memorable, en la que ya tocado, se emocionó cantando con nosotros una asturianada de aquellas que le subían la moral.  Mientras estamos en estas cosas ganó el Real Madrid que siempre es cosa buena para… los aficionados del Madrid. Pero el día fue de tal categoría que hasta pasamos de fútbol. Nuestro deporte es mejor, más compartido y disfrutón. Como dice Edurne Pasabén “nuestro objetivo es subir una montaña, pasarlo bien y nada más”.

El día 9 de este mes y ya en plena recta de la primavera que va llegando el grupo Las Xanas sube al Pico del Casar, interesantísima peña que cierra el valle del Nalón por su parte septentrional. Partiremos de la Cueva Deboyu, oquedad natural, estrechísima foz, declarada monumento natural. El final de ruta será en el pueblo de Soto, tras bajar por el Collado Lincos.

FRESINES

 

           

jueves, febrero 28, 2013

DESAFIAMOS EL TEMPORAL DE COSTA CAMINANDO ENTRE RIBADESELLA Y LA PLAYA ESPASA



23 de febrero de 2013

Siempre es divertido que te amenacen con una gran catástrofe y que luego se descafeine y se quede en unas nubecillas de poco rango. Mirad las fotos para creer lo que digo. Algunos meteorólogos había que mandarles a estudiar otra vez por la alarma que crean. El temporal de costa se quedo en unos manchones mansos de agua y una brisa marina a ratos muy refrescante.

Empezamos en Ribadesella, junto a la cueva de Tito Bustillo. Cruzamos el puente para seguir la avenida llena de pintorescos chalets. Salimos de la villa por su extremo más occidental a la carretera que lleva al faro. Pero al poco de empezar una “trocha” abierta en el eucaliptal nos facilitó la caminata evitando la fatigosa carretera.

La senda va subiendo lentamente y acaba por salir a la carretera del faro. Nuestra ruta lo deja de lado para seguir siempre al occidente cual peregrinos de San Barandán.  Eso sí, ahora por un rato peregrinos de carretera. Vamos a seguir paralelos a la costa hasta Los Pinos, un grupo de casas en donde tendremos que girar al norte. Hemo atravesado todo el pedrero de Tereñes en donde están los mejores ejemplares de icnitas de toda la costa española.

En la Punta de los Carreros tenemos la suficiente perspectiva para ver la carretera de Santander y la autopista A-7, que discurren bajo el manto blanco del Sueve.

Entramos al antiguo camino de Santiago y sorteando por arriba los Dunares de Vega bajamos a la playa. Es hermosa, muy abierta a las corrientes del Cantábrico. Atravesamos el río Acebo por un moderno puente desde el que se pueden apreciar los restos del antiguo puente medieval. El río a esta hora de la mañana va del mar al interior, contra toda lógica. Se ve en la distancia todo el saliente de Lastres.

En el extremo oeste de la playa, entre rocas de cuarcita, muy deterioradas, llenas de oquedades y salientes existe una charca grande, depósito de agua de las explotaciones mineras de fluorita. La llaman la zona de la Piedra Colorada, y es tal cual de este color. Los riachuelos bajan contaminados al paso por la mina Ana, que visitamos hace años. Salimos de la playa por un buen camino que poco a poco se va estrechando hasta converger en una terrible sucesión de escayos y barro.

Salimos como podemos de este paso, todo con tal de no rectificar, si no, no seríamos el Grupo Las Xanas. Nos ha llevado un tiempecito escapar de la vorágine del mar. Llueve un poco. Escampa, hay rachas de viento muy frío. Vemos en la distancia el campo de golf de Berbes. Tenemos que salir a la carretera por algún sitio. Así que nos dedicamos a saltar alambradas, cómodas para el ganadero, pero no siempre bien intencionadas ya que bastantes cierran literalmente el camino tradicional. Protestamos por esta falta de respeto al caminante.

Salimos por fin a la carretera. Este tramo ha sido bastante pesado. Salimos a la carretera, escasa de tráfico. A unos cuatrocientos metros empieza otro tramo del Camino de Santiago. Es mejor que la carretera  más variado. Atravesamos el río La Regula para salir inmediatamente después al Arenal de Morís. A partir de aquí nuestro transcurso es muy agradable porque circulamos por prados muy verdes, bien preparados los pasos, siempre cercanos al mar.

Recortamos la Punta Escalar. Salimos por las praderas a la Punta Melín Beciella que divide en dos el arenal. La pequeña playa Beciella está batida por un profundo oleaje de fondo. Un buen sitio para sentarse a contemplar.

            Ahora por fin enfilamos la playa de la Espasa. Ha comenzado a orbayar. Vamos por las seis horas de ruta, aunque las paradas han sido generosas. Son curiosos los pequeños paneles solares que hay en las lindes de la pradera. Serán para que las vacas puedan leer por la noche…

            El autocar de Jano nos está esperando al final de la playa. Agradecidos. Por lo visto en La Isla no puede aparcar ningún tipo de autocar. Pues ellos se lo pierden. Nosotros una vez secos, nos vamos a Colunga, a Las Palmeras para repostar “gasolina” y otros líquidos. Tertulia y pronto para casa que hay mucho que reflexionar con la que está cayendo en la calle.

            Cambiamos de mes. En marzo nuestra primera salida es para atacar La Peña Escrita y el Pico Cotiellos que dejamos pendientes hace unos años. Empezamos en Tanes para hacer todo el cordal y bajar a Rioseco por el Barranco de Anzo. Seguro que podremos pisar nieve a gusto. Preparad el material.

FRESINES

miércoles, febrero 20, 2013

SUBIMOS A PEÑA LLAGOS Y BAJAMOS POR LA ENSELLÁ

16 de Febrero de 2.013



El primer día bueno de este lluvioso invierno que nos atormenta, tenemos ruta por Sobrescobio y hacia allí nos dirigimos. Parada técnica en Rioseco para desayunar y rumbo al cercano pueblo de Soto de Agues, inicio de la popular Senda del Alba o Foces del Llaimo.

Abandonamos el autocar u callejeamos por el arreglado pueblo contemplando las bonitas y bien conservadas construcciones. Vamos buscando la salida por la Ruta del Alba y así pasamos junto al lavadero y enseguida también junto a la piscifactoría.

Llevamos buen ritmo, acompañados por el rugir de las aguas del río Alba o Llaimo que se despeña por el desfiladero abajo. Dejamos atrás las antiguas instalaciones de un cargadero de mineral y cruzamos Campurru, una despejada zona de prados y alguna cabaña. Estamos cerca de Retortoriu y allí, tras atravesar el Pontón, abandonamos la Ruta de las Foces del Llaimo, tomando la pista que se dirige a Lichariegu, siguiendo a la orilla del río y a Fresnos tomando la desviación de la izquierda en dura subida.

Lógicamente nosotros tomamos la que sube. No sabemos caminar de otro modo. Enfrentamos los duros repechos y las vueltas y revueltas que hace la pista y vamos dejando muy abajo la Senda del Alba. Salpicadas cabañas quedan a uno y otro lado del camino y las vistas se van despejando, permitiéndonos ver un sinfín de nevadas cumbres que nos rodean..

Poco antes de la Majada de Porciles comenzamos a pisar nieve. La Majada de Fresnos nos recibe totalmente cubierta de un precioso manto blanco de buen espesor. Hay más de medio metro en algunos lugares. Hacemos un descanso para reponer fuerzas bajo el alero de una buena cabaña y enseguida los más impacientes comienzan a caminar, dirigiéndose hacia el cercano y completamente blanco, Pico Fresnos, que tenemos justo detrás de la cabaña.

El resto seguimos sus huellas en la nieve y alcanzamos la nevada cumbre de 1065 metros en poco tiempo. Bonitas vistas hacia todos lados y nieve, mucha nieve por todas partes. La sierra del Crestón brilla con los rayos de sol que hoy nos acompañan. La rocosa mole de la Peña Llagos nos contempla y la contemplamos. Algunos deciden dar la vuelta y descender desde Fresnos por el camino de las Foces del Nozalín. El resto contemplamos el camino que nos espera. Hay que realizar un importante descenso hasta el Collado Campellín. Allí nos dirigimos tras hacernos las pertinentes fotos de cumbre.

El descenso es pronunciado y la acumulación de nieve no nos lo pone nada fácil. En algunos lugares no queda más remedio que dejarse resbalar. Alcanzamos la canalización por la que pasa la conducción de aguas de Gijón. Algunos tienen un mal pensamiento al respecto. Seguimos la conducción hasta el Collado Campellín y desde aquí aún continuamos sobre ella, dando la vuelta a la Peña Llagos por su izquierda. Pasamos junto a una especie de aireador de la tubería y al poco la abandonamos para seguir por una canal que sube a la derecha, pegada a un muro de piedra.

La nieve cubre las piedras y eso nos complica un poco el camino. Hay que ir sorteando las ramas y las piedras, pero se sube bien. Alcanzamos la pared que se desprende de la cumbre y continuamos  a la derecha a pasar por una horcada que se eleva en la zona sur y en la que hay algunos árboles. Traspasado este lugar, el resto es una semitrepada fácil y cómoda que nos sitúa en lo más alto de la peña, junto al buzón de cumbres.

Las mismas vistas de los alrededores que en el Pico fresnos, pero desde aquí podemos contemplar a nuestros pies, los pueblos de Soto y San Andrés de Agues, Ladines y un poco más al norte, Villamorey y el embalse de Rioseco. La caida por la cara norte de la peña es importante y por ese lado es por donde tenemos la intención de descender, aprovechando la conducción de aguas a Gijón. Es el conocido como Sedo de La Ensellá.

Para ello volvemos sobre nuestros pasos descendiendo por el mismo sitio por el que ascendimos hasta entroncar nuevamente con la tubería. Entonces la seguimos a la derecha, oeste, hasta un pequeño collado en el que atravesamos a la cara norte del pico. El camino, que no es muy ancho, con la nieve aún nos parece más estrecho. Lo perdemos en algunos momentos, pero no queda más que descender y lo hacemos lo mejor que podemos. Los resbalones están a la hora del día y las culadas en esta ocasión no las cobraremos en cajas de sidra: la borrachera sería demasiado.

Si la cosa no estaba suficientemente complicada, algunos argayos en el terreno, nos lo dificultan un poco más. Pero somos Las Xanas y tal como predijo Cris a primeras horas del día, hoy tocaba “xanada” y a fé que lo estamos consiguiendo.

Afortunadamente el camino no es muy largo y pronto alcanzamos una zona más practicable y con menos inclinación. Atravesamos una zona de pradera y a continuación nos metemos en un bosque siguiendo un sendero en vez de la pista, hasta que terminamos en ella poco antes de cruzar el Río Alba poco antes de llegar a Soto de Agues, donde finalizamos una bonita y “seca” ruta.

Para el próximo sábado, en el que se anuncian nevadas a la orilla del mar, nosotros nos vamos a la playa. Hacemos la segunda ruta costera de este invierno, esta vez en el centro-oriente. Salimos de Ribadesella para terminar en La Isla, después de pasar por las Playas de Vega, Arenal de Morís y Espasa. Animaros, que igual pisamos nieve en la playa.

JAFPA

martes, febrero 05, 2013

EN EL PR-101 DE COALLA LAS XANAS PRACTICA EL BARRANQUISMO



2 de febrero de 2013

Hoy vuelve a tocar tormenta. Pero no está muy frío. Vamos a hacer la ruta del Conde Coalla. Mentar al Conde Coalla en Grado es como mentar al Duque de Alba en Flandes. La ruta está señalada como PR-101.  La vamos a empezar en Bayo con un cómodo recorrido por la carretera que sube a Baselgas. Muchas casas arregladas y cerradas. Por su cercanía a Oviedo y Grado muchas viviendas se utilizan de fin de semana. Sin embargo las praderas están bien cuidadas. Siguiendo la carretera adelante vamos cogiendo alguna altura. Llueve a ratos, cae granizo rabioso, escampa. Así va a discurrir todo el día. Es lo que hay.

Llegamos al desvío que sube a la Condesa y Santo Adriano desde La Llamera. Barruntamos que con lo que ha llovido tiene que estar muy embarrado todo el camino que faldea por el monte. A pesar de ello un lanzado grupo de nueve “xanos” están animados a subir por Conforcones para llegar a La Condesa y después de varias revueltas llegar a Santo Adriano del Monte. Aldea abandonada en la que ya estuvimos un día que bajábamos del Buey Muerto hacia Sama de Grado. Tras un ligero tira y daca, decidimos la mayoría seguir a Balsera y luego dar la vuelta a la Llamera.

Precisamente el Buey Muerto es que estamos viendo el resto del grupo. Seguimos por la carretera que baja rotundamente hasta el fondo del barranco. Aquí, junto al Reguerón, les vuelve a picar el gusanillo y deciden tirar para Santo Adriano por la antigua conducción de agua. El resto, remontamos en larga cuesta hacia arriba hasta confluir en Baselgas, descanso de etapa con avituallamiento.

Es un pueblo configurado alrededor de una calle central, con buenas casas muy arregladas. Más de quince hórreos y paneras, algunas de buen tamaño dan la perfecta imagen de la típica aldea asturiana. Hay tres o cuatro casas de aldea, algunas de ellas adornadas con carros del país perfectamente armados, dispuestos a arrastrar la hierva ladera abajo. El único habitante del pueblo nos resguarda en su antojana para escapar del chubasco de las doce.

Cuenta muchas historias de lobos, de cabritos muertos y de ataques a terneros, ahí mismo junto a la fuente del pueblo. Su sobrinillo, hoy vecino forzoso, vaga por las caleyas y nos pregunta como un paisano: “¿qué es lo que quieren? ¿Qué buscan aquí?”. Amigo, aquí buscamos la Asturias que está desapareciendo. Casi nada. En el alto, al norte de Baselgas, está la ermita de la Virgen de Cébrano. Con más tiempo y algo de sol hubiéramos subido a verla. Por el mismo camino de llegada nos volvemos hasta La Llamera, en donde empiezan las marcas de pintura amarilla.

La bajada se realiza por buena senda, paralela al río Las Varas. El río hoy, con la que va cayendo es un señor río, abundante de aguas y, como diría Jorge, un río bravo. El rugiente arroyo va quedando abajo y empezamos a esquivar charcos. En un momento dado, un arroyuelo lateral muy crecido desborda sobre el camino haciéndolo difícil de transitar. Pronto se convierte en una torrentera con una sucesión de cascadas incluida. Al Grupo Las Xanas le faltaba experiencia en descenso de barrancos y a ello vamos. Con precaución, agarrándonos a los troncos de fresnos y ablanos, cuidando que no estén podres, vamos bajando por los mejores escalones posibles, escalones que en buena parte están cubiertos de agua circulante. Al final todo el mundo está abajo aunque echamos de menos un cordino de seguridad. Experiencia, ayuda en los pasos, fijarse en el que nos precede y buen uso del bastón nos han ayudado a salvar la escala.

La senda vuelve a estar cercana al río pasando al lado del Molín de Coalla, que hasta hace poco funcionó como pisón de escanda. Un cartel orientado al sur señala en dirección de la cueva de Chapipi. Es una oquedad explorada en 1934 en la que aparecieron monedas de oro romanas y alguna punta de lanza. Su mayor riqueza para los moradores de Coalla era el guano de los murciélagos, excelente abono. Para llegar a la cueva hay que pelear duro con escayos y espinos.
En el siguiente recodo del camino hay una sorpresa desagradable: el desbordado arroyo inundó el paso formando un charco que puede llegar por encima de la rodilla. Como el agua baja fuerte nos ponemos a buscar un paso por la hondonada. Paso que salvamos metiendo las dos botas en el agua (menos el patilargo de Clemente). Llegamos a Coalla, la villa del Conde Gonzalo Peláez que en 1308 saqueó la Puebla de Grado después de doce años de asedio y veinte de pillaje. Fue finalmente derrotado en el castillo del Pico Castiello en Santianes. Por cierto que en Baselgas tuvo otro castillo. Finalmente fue derrotado por las tropas del rey y los vecinos agrupados por la Carta de Hermandad con Oviedo. Parece que huyó a Navarra donde murió pobre.

La villa condal no se parece nada a lo que cuenta la historia. El exterior de la Iglesia muy restaurado nos ofrece un rato de descanso. Un cartel en la iglesia da cuenta de los ingresos y gastos de la pasada fiesta de San Antón. Hay superávit en los tiempos que corren. Otro cartel avisa a los ladrones que no hagan destrozos que no hay dinero que llevarse al bolsillo. Todo muy didáctico. Unos rayitos de sol calientan nuestros huesos por un instante.

De Coalla, siguiendo la carretera a Cuanxú. Vuelve a granizar. Dura poco. En seguida una portilla y una pista nos orientan hacia el río Las Varas. Salimos de la pradera. Está muy encharcada. La tierra no empapa una gota más. Varios meandros del río más y pasando bajo la Peña del Cuervo alcanzamos Alcubiella. Llueve de nuevo intensamente. La tejabana del bar nos facilita el secado, cambiado, peinado y atildado. A los quince minutos llegan los de Santo Adriano que han tenido que dar cera para hacer el recorrido en poco tiempo.

En el mismo bar tienen preparadas dos largas mesas en las que nos instalamos con comodidad y glotonería. Caen las viandas, se corta pan, el chorizo menudea y chosco tampoco falta. Con estas cosas vamos pasando el rato y hacemos una larga y ruidosa tertulia, que para eso estamos muy cerca de Trubia.

El sábado que viene volveremos a Covadonga, para volver a subir a Orandi, por el bosque que hace poco bajamos. Si el tiempo no lo impide haremos el Pico Sienra y el Cebeo. Luego volveremos a bajar a Covadonga por Peñalba. Ir a Picos de Europa siempre es una garantía de una excursión agradable.

FRESINES

miércoles, enero 30, 2013

LAS XANAS VISITA EL CABO VIDIO Y LA PLAYA GAVIERO




26 de enero de 2013

Terminamos con buen acuerdo la Asamblea anual y como no podemos parar, al día siguiente tenemos ruta. Esta no es montañera, pero tiene también su complejidad y una total belleza. Empezamos por el tiempo meteorológico: está despejado. Después de la gran, gran mojadura del día del Monsacro, hoy tenemos este regalo de día. Hasta hace sol. Se llega en un suspiro a San Pedro de la Ribera, gracias a las obras terminadas de la autopista del Cantábrico.

Primera parada: Villalegre. Terminamos de recoger a la última norteña y nos disponemos a vivir una nueva aventura, plena de naturaleza, plena de aire y mar. Nuestra siguiente parada en el camping de San Pedro de la Ribera, justo donde terminamos el año pasado cuando nos asomamos a las playas de Oleiros. Este concejo de Cudillero está plagado de playas escondidas, acantilados profundos y ensenadas procelosas. Teníamos muchos recelos sobre la manera de llegar al cabo Vidio. Pero la verdad es que Peña se lo curró y la jornada entera salió a la perfección sin apenas vacilaciones sobre la buena dirección a seguir.

Desde el aparcamiento empieza un largo camino junto a la valla del camping que va ascendiendo sin parar hasta penetrar en medio del eucaliptal. Pero el camino está libre y a través suyo llegamos a las primeras casas de Riego Arriba. Un nuevo camino nos encamina en dirección a la playa y puerto de Castrillón. La primera playa que podemos ver desde arriba. Es preciosa, de un azul intenso con esta suave luz. El mar está en calma en marea alta todavía. Avanzamos un poco más hasta encontrar una gran cetárea, cuyas piscinas rebosas del bueyes de mar de tamaño respetable. Toda esta zona es conocida por la calidad de sus mariscos. Junto a la cetárea se abre un túnel estrecho para pasar a Puerto Chico, que es un sitio soñado por los buceadores aficionados.  El empleado de la cetárea se desvive en darnos oportunas explicaciones de cómo llegar por La Barrera a Vidio.

Así que seguimos un rato por la ascendente carretera para desviarnos casi enseguida a la derecha en dirección a la Punta del Gallo. Si uno mira la foto aérea de todo el saliente de cabo Vidio es como una gran cuchara invertida, pero llena de puntas y resaltes rocosos encastrados en el mar. Hasta dieciséis puntas he contado en la perspectiva que nos da Google. Alrededor de la Punta del Gallo están las playas de Sable, San Cidiello y Gradas, todas inaccesibles, encerradas por acantilados de 80 metros de altura. Un conjunto de varios islotes y un más grande, El Orrión, cierra esta playa de los embates del mar abierto. Una vez que estamos a la altura de San Cidiello doblamos nuestro itinerario hacia el oeste hasta llegar al mirador de Peñadoiro, en la margen opuesta del promontorio. El faro Vidio está a unos doscientos metros.

Refugiados en su pared oeste hacemos las fotos de “cumbre”. Peña nos había predicho que era buen sitio para ventilar todos los bichitos que pudiéramos llevar. Se quedó corto y eso que el día estaba manso. Según lo lugareños el viento es una constante tal que esto parece la costa de Irlanda.  El mar golpea mansamente muy por debajo nuestro. El sol nos regala su calor. No podemos pedir más.

Avanzamos hacia la playa Peñadoiro de nuevo. Seguimos un camino paralelo a la carretera, para evitar su monotonía. Estamos por encima de la Playa de la Cueva, conocida por la gran bóveda llamada La Iglesiona, que labró la marea en su continua acción erosionadora. Al llegar a Riego Abajo bordeamos el pueblo por el oeste. La mitad del grupo siguen a Lito por la carretera. A partir de aquí les llamaremos “los del asfalto”, porque siguieron hasta Castañera carretera adelante, incansables ellos.

Nosotros más en el track (los tres GPS están en nuestro poder) seguimos en nuestro propósito de pegarnos lo más posible a la costa, en este caso a la punta El Gallo, que no vemos, ni tampoco la playa de Vivigo que rodeamos por encima. El camino que llevamos gira bruscamente al noroeste al encontrarse con el arroyo de Vivigo que se va desplomando, rico y abundante en aguas hacia el cercano mar. Su fuerza es aprovechada por dos molinos. El primero, el molino de Pudencio, se eleva sobre una riega lateral soltando el agua desde una alta represa. El segundo, el de Pulido, es una pequeña edificación edificada en roca directamente sobre la playa. Muy bellos los dos.

¿A qué habíamos venido, a acercarnos al mar? A pié de playa lo tenemos. Es la playa de Vallinas o del Gallo, estrecho corredor de 900 metros de longitud. Playa de cantos, paredes de cuarcita oscura, son unas constantes de toda la zona. Se hace fatigoso caminarla. Las amarillas espumas reposan fatigadas en la orilla batidas por una fuerza incesante. En algún momento miramos con recelo a las olas que amenazan con cortarnos la playa en dos. Desemboca en cascada el arroyo de Vallinas sobre la misma playa. Algo más allá lo mismo sucede con el de Valdredo. En el extremo está la punta Esquilón con una airosa escalera en la que nos están esperando.

Por la Llosa de Burón enfilamos el siguiente acantilado. El senderín recién limpiado, avanza casi pegado al borde. Literalmente estamos sobrevolando la playa de los Negros. El que no haya visto esto desde aquí  no conoce toda Asturias. En el horizonte próximo está la isla Fornón. Un paso en falso en el acantilado sería fatal. ¡Señores, estamos haciendo montaña! Ni una travesía sin sus cotoyas. Al llegar a la redondeada punta Rabillín hacemos un descenso tipo “xanas” sobre barro deslizante para saltar el arroyo Lindebarcas.

Por camino hormigonado se llega a la punta Noceda, en donde siempre hay pescadores. Tenemos que retroceder al sur, replegarnos a Novellana (donde nos espera una cerveza bien ganada). Se podría terminar la ruta haciendo una gran ese por la carretera. Pero esta posibilidad desvirtuaría nuestro propósito inicial de pegarnos a la costa. Así que volvemos camino del norte haciendo de tripas corazón pensando todavía en cuatro kilómetros más. Pero en realidad es mucho más corto el final de ruta. Casi en un momento subimos para poder bajar para echar un vistazo a los bellos arcos tallados por el mar en la playa de La Barquera. Nada más subir dominamos la vista de la playa Gaviero o del Silencio. Es probablemente la más bella de todo el occidente. El mar impone su ruido sobre cualquier otra cosa. El combinado de islotes cierra su boca  por sus dos lados. Inmensas paredes de cuarcita marrón brillan al sol mortecino. Nuestro único disgusto del día es no tener tiempo para bajar a sentarnos a la orilla del mar y para contemplar el silencio...  Un kilómetro todavía y llegamos a Castañeras.

El grupo del asfalto nos está esperando hace rato. Se les hizo pesada la amplia vuelta. El autocar está aparcado junto a un antiguo aserradero de aspecto decadente. Volvemos a comer a Novellana, al bar que tiene tres precios distintos del café según la amabilidad con que lo solicitemos. Por si acaso vamos a ser especialmente amables.

Este trozo de costa es verdaderamente impactante. Quisiéramos volver sobre todo en un día de temporal de mar. El primer sábado de febrero la ruta que queremos hacer es la del conde Coalla, en el concejo de Grado. Puede que se acorte, pero en principio hay que salir de Bailache pasando por Santo Adriano del Monte para bajar a Cualla. Hay barro en abundancia, estáis avisados. 

FRESINES

martes, enero 22, 2013

EN EL MACIZO DEL MONSACRO MUY PASADOS POR AGUA



19 de enero de 2013

¿Cómo se preparan los huevos para el desayuno? Algún gigante escondido nos quiso desayunar porque pasados por agua si que quedamos. Los del tiempo que son muy listos nos lo habían advertido: ¡qué no salgáis! No hicimos caso, para variar.

Ocho de la mañana, en Oviedo no llueve. Ahora nos ves en Argame haciendo planes: “Hoy ruta corta”. “Tal como está no se podrá más que ir por la carretera”. Estuvimos un buen rato atechados. “”Que hay una ciclogénesis explosiva de esas”. Peor para ella. Necios.

El autocar, compadecido, sube algo más de Otura. Pertrechos de agua. Por las cunetas torrenteras de agua. La subida a Los Llanos, y la pista que sigue, bastante llevaderas. Paramos donde  el tejo empotrado en la roca. Es bien llamativo, un prodigio de adaptación.

Saltamos por encima de la majada de las Capillas. Por la derecha seguimos hasta la Ermita d’Arriba. Ya se percibe el misterio de este Monte Sagrado. La ermita de Santiago es  del siglo XIII y está declarada monumento histórico artístico. Lo que es historia aquí se palpa por todas partes. La capilla octogonal (¿planta templaria?) está edificada sobre un pozo dolménico, evocando cultos precristianos muy antiguos. Este pozo está cubierto por el altar hueco. También es notable la cueva del ermitaño. Por fuera a dos tercios de su altura unos huecos en la pared sugieren que hubo un piso superior.

Aquí estuvo refugiada el Arca de Las Reliquias, hecha en un principio de madera de cedro y sustituida después por roble. Según cuenta la tradición viene desde Jerusalén huyendo de la invasión musulmana, pasando a Toledo y de allí, al sagrado refugio de este casi inaccesible Montesacro. Contiene las mejores reliquias de la cristiandad (leche de La Virgen, sangre de Cristo, espinas de la corona...) que en aquel momento de invasiones, peste y hambruna (año 812) significaban una gran esperanza.

En los alrededores se cita una importante necrópolis. Todo sugiere que es un lugar cercano a la experiencia más trascendente. Pero nosotros mundanos arrostramos de cara la lluvia, el viento y el ciclón “Grong”. Así que al Romiru. El camino esta lleno de trampas. Un primer grupo se marcha pista abajo hacia Viapará, a ponerse algo seco.

Una vez en el pico un segundo grupo baja por la canal de la derecha que aunque pindia es practicable. A estas alturas los paraguas son más un estorbo que otra cosa. El fuerte viento se ha encargado de destrozar más de uno. “Reclamaí a la federación, a mí déjaime en paz”.

El último grupo, en el que me encuentro, nunca tiene bastante. Tiramos para La Fayona. El viento sopla fuerte y comienza a llover racheado. Se ve nuestro autocar desde esta altura. Vamos a bajar. “¿Por esta canal de la izquierda? No fastidies”. Pues sí, por la empinadísima y resbaladiza canal. Y antes de que nos tape la niebla. Nos proponemos bajar todos juntos. Mandamos por delante a nuestro explorador más esforzado. Es factible el paso. Bajamos despacio. La hierba es una pista de patinaje. Hay  que agarrarse bien en las destrepadas. Llegamos a una plataforma verdosa. La aparente salida es pegándose al paredón rocoso.  Pero hacia el abismo se abre un senderillo de cabras. Este es el que vale. Hay que pasar por una piedra plana muy resbalosa. Nos agarramos a la pared. Despacio. Ahora tenemos que pasar una canaleta en destrepe y para poder salir a la pedriza.

Vamos camino de la cabaña. Estamos empapados. La experiencia ha sido gratificante. Realmente no hay pico pequeño. En el autocar está todo el mundo dentro cambiándose como puede. Pacientemente hacemos cola en el pasillo. Poco a poco la situación se va aclarando. Fuera llueve torrencialmente.  Volvemos a Argame. Nos han reservado un comedor. Son las dos y media y en esta inusual y muy temprana hora nos disponemos a comer. Al calor de la chimenea y ayudados por algún vinillo, vamos recuperando temperatura. Al final de la comida el guirigay que organizamos es ensordecedor. Me preguntan el domingo si fuimos capaces de salir con este perro día. “Somos de Las Xanas ¿es que no nos conoces?” Pues para pillar una pulmonía estaba la cosa.

El próximo sábado tenemos ruta costera. Saliendo de San Pedro de la Ribera pasaremos por el Faro Vidio y por la playa Gaviero (qué nombre tan evocador) para acabar en Castañeras. Esperemos ver el agua sólo desde arriba.

Recordad que este viernes tenemos la asamblea anual de socios para aprobar el calendario y para otros asuntos económicos. Es importante vuestra presencia.
  
FRESINES

martes, enero 15, 2013

RECORREMOS UN TRAMO DE LA ASTURIAS DEL INTERIOR: DE CARREÑA A BENIA



12 de enero de 2013

Estrenamos nuestro año montañero. Y lo estrenamos bien, con categoría. La salida no era difícil, no tenía grandes elevaciones, pero no estaba exenta de atractivos. Lo principal es que con un grupo hoy sólo de socios, nos atrevimos a salir a pesar de las catastróficas predicciones del tiempo.

En Carreña disfrutamos viendo los edificios tan arreglados, con tanto sabor asturiano. El puente romano llamó nuestra atención por su gran apuntamiento del arco.  Como no todo puede ser perfecto el ARROYO DE LA Ría o río Forcao baja domesticado entre paredes de cemento. Salimos del pueblo por la pista del GR-109, en concreto la etapa 3 del larguísimo Gran Recorrido denominado “Asturias del Interior”, que va desde la ría de Tina Mayor a la del Eo en veintidós etapas. Me congratulo que hayamos empezado a hacer tramos de esta magnifica y bien señalada ruta.

La pista gira sobre el Cabezo Forcao. Esbelto picacho solitario e inaccesible por esta cara. Nos lo quedamos mirando porque al montañero le llaman la atención este tipo de elevaciones. Seguro que algún día caerá. La pista sigue por un pequeño hayedo. Un panel nos informa de la existencia de una edificación grandiosa que debió ser molino. El llano Molín son varias edificaciones de, alguna de ellas de tres pisos de altura. Un magnífico ejemplar de ciervo de madera cuelga con sus cuernas del corredor de la primera casa. A la segunda o tercera revuelta del camino está magníficamente destacada toda la crestería del Central, incluido el pico de los picos, nuestro magnífico Urriellu. Poca nieve a estas alturas del año, más cargada la cara norte.

Seguimos y paramos, paramos y seguimos, sin dejar de fijar la vista en la sucesión vertiginosa de cumbres: la Morra, el Carnizoso, Castil, la Collada Bonita, la Aguja de los Martínez.... Y mucho más cercanos nuestros conocidísimos Cuetón, Lleroso, y Jascal a los que deseamos volver pronto. En el  mirador de Pedro Udauondo, desde donde el piquista puede contemplar a placer su “Picu”, existe un buen panel informativo señalando todas las cumbres señeras. La niebla nos las ocultó hace un rato, pero atendiendo a nuestro ruegos vuelve a abrir envolviendo aquellos valles de misterio y garantizada aventura. Hasta donde llega la vista se puede atisbar la profunda tajadura de las Foces del Burdio, tantas veces recorridas por nosotros, de camino al Pico Coronas.

A partir de este punto, con Asiego a vista de pájaro, el camino está bastante más embarrado. Hemos ido despacio porque en hora y media sólo hemos recorrido 5 kilómetros. Habrá que acelerar un poco porque la etapa es muy larga. Dos o tres amagos de lluvia. Por detrás nuestro hacia el Torbina las nubes están descargando. Pasado el Molín de Ricado y la sorprendente e inmensa instalación ganadera, astibamos las canteras de Ayorín, que vamos a rodear en un ángulo de casi 270º. Recuerdo que hace no mucho estos caminos estaban embarrados hasta decir basta. Sin embargo ahora una buena capa de zahorra de la propia cantera nos facilita las cosas.

Cruzamos la carretera AS-114. Una pequeña indecisión en un cruce de caminos  en la Salce. Al fin aparece la marca roja y blanca, señal de la buena dirección a pesar de que el camino vuelve a girar al oeste, en dirección contraria a donde queremos ir. Paramos junto a una muria que guarda buen ganado. ¿Seguir la pista o atravesar la colina para acortar? Este es el Grupo de Montaña Las Xanas; ¿porqué seguir una monótona pista pudiendo pelear con cotoyas y escalar cercas? Acortamos hacia el collado Alda, esta vez con permiso del dueño que amablemente nos deja cruzar. Desde estas sierras acceder al Nani Cardosa es un juego de niños. A pesar de su modestísima altitud de 587 metros es un observatorio de primera. Vértice geodésico de 2º orden (ya sabéis una distancia de 15 a 25 Km. hasta los dos siguientes vértices del triángulo). Se ve todo el valle de Onís hasta donde alcanza la vista.
Sigue amagando lluvia. Los más precavidos llegan a desplegar el engorroso paraguas. Bajamos ladera a través (¿lo imaginabais?) Forzosamente tenía que aparecer la pista que nos deja a la puerta del camping de Avín. Naturalemente acabamos pisando el asfalto durante no muchos metros. En Avín primero se pasa junto a un edificio que debe ser centro de interpretación de las minas La Milagrosa, potente explotación de cobre, activa hasta los años setenta. Justo al lado el centro de interpretación de la Fauna Glacial, naturalmente cerrado, porque no hay presupuesto para tanto.

El pueblo de Avín es una auténtica preciosidad, con sus corredores y sus escudos blasonados. Paralelos al río Güeña y por una buena acera damos vista a Benia. El Hotel-spa está a reventar de coches. La aldeana de la estatua indiferente a todo en su burra. Paramos como siempre en el polideportivo para quitarnos las telarañas del camino. Cuando nos estamos acercando a Casa Morán empieza a llover con fuerza. Nos aguantó todo el largo camino. ¡Gracias a quién corresponda!

La próxima semana discurrimos por territorio morcíniego. Vamos a descubrir el archiconocido Monsacro subiendo a todas sus cumbres desde La Foz: Mariellu, Romiru, Llano Villar, para acabar bajando al área recreativa de Viapara, para coger sitio para la Vuelta ciclista a España que este año vuelve a L’Angliru.

No olvidéis que el día 25 tenemos la Asamblea anual y que necesitamos tu opinión sobre lo hecho durante el año pasado, sobre el calendario propuesto para este año, y naturalmente también sobre los euros necesarios para tanto viaje. Contamos contigo.
 
FRESINES