2 de
febrero de 2013
Hoy vuelve a tocar tormenta. Pero
no está muy frío. Vamos a hacer la ruta del Conde Coalla. Mentar al Conde
Coalla en Grado es como mentar al Duque de Alba en Flandes. La ruta está
señalada como PR-101. La vamos a empezar
en Bayo con un cómodo recorrido por la carretera que sube a Baselgas. Muchas
casas arregladas y cerradas. Por su cercanía a Oviedo y Grado muchas viviendas
se utilizan de fin de semana. Sin embargo las praderas están bien cuidadas.
Siguiendo la carretera adelante vamos cogiendo alguna altura. Llueve a ratos,
cae granizo rabioso, escampa. Así va a discurrir todo el día. Es lo que hay.
Llegamos
al desvío que sube a la Condesa y Santo Adriano desde La Llamera. Barruntamos
que con lo que ha llovido tiene que estar muy embarrado todo el camino que
faldea por el monte. A pesar de ello un lanzado grupo de nueve “xanos” están
animados a subir por Conforcones para llegar a La Condesa y después de varias
revueltas llegar a Santo Adriano del Monte. Aldea abandonada en la que ya
estuvimos un día que bajábamos del Buey Muerto hacia Sama de Grado. Tras un
ligero tira y daca, decidimos la mayoría seguir a Balsera y luego dar la vuelta
a la Llamera.
Precisamente
el Buey Muerto es que estamos viendo el resto del grupo. Seguimos por la
carretera que baja rotundamente hasta el fondo del barranco. Aquí, junto al
Reguerón, les vuelve a picar el gusanillo y deciden tirar para Santo Adriano
por la antigua conducción de agua. El resto, remontamos en larga cuesta hacia
arriba hasta confluir en Baselgas, descanso de etapa con avituallamiento.
Es
un pueblo configurado alrededor de una calle central, con buenas casas muy
arregladas. Más de quince hórreos y paneras, algunas de buen tamaño dan la
perfecta imagen de la típica aldea asturiana. Hay tres o cuatro casas de aldea,
algunas de ellas adornadas con carros del país perfectamente armados,
dispuestos a arrastrar la hierva ladera abajo. El único habitante del pueblo
nos resguarda en su antojana para escapar del chubasco de las doce.
Cuenta
muchas historias de lobos, de cabritos muertos y de ataques a terneros, ahí
mismo junto a la fuente del pueblo. Su sobrinillo, hoy vecino forzoso, vaga por
las caleyas y nos pregunta como un paisano: “¿qué es lo que quieren? ¿Qué
buscan aquí?”. Amigo, aquí buscamos la Asturias que está desapareciendo. Casi
nada. En el alto, al norte de Baselgas, está la ermita de la Virgen de Cébrano.
Con más tiempo y algo de sol hubiéramos subido a verla. Por el mismo camino de
llegada nos volvemos hasta La Llamera, en donde empiezan las marcas de pintura
amarilla.
La
bajada se realiza por buena senda, paralela al río Las Varas. El río hoy, con
la que va cayendo es un señor río, abundante de aguas y, como diría Jorge, un
río bravo. El rugiente arroyo va quedando abajo y empezamos a esquivar charcos.
En un momento dado, un arroyuelo lateral muy crecido desborda sobre el camino
haciéndolo difícil de transitar. Pronto se convierte en una torrentera con una
sucesión de cascadas incluida. Al Grupo Las Xanas le faltaba experiencia en
descenso de barrancos y a ello vamos. Con precaución, agarrándonos a los
troncos de fresnos y ablanos, cuidando que no estén podres, vamos bajando por
los mejores escalones posibles, escalones que en buena parte están cubiertos de
agua circulante. Al final todo el mundo está abajo aunque echamos de menos un
cordino de seguridad. Experiencia, ayuda en los pasos, fijarse en el que nos
precede y buen uso del bastón nos han ayudado a salvar la escala.
La
senda vuelve a estar cercana al río pasando al lado del Molín de Coalla, que
hasta hace poco funcionó como pisón de escanda. Un cartel orientado al sur
señala en dirección de la cueva de Chapipi. Es una oquedad explorada en 1934 en
la que aparecieron monedas de oro romanas y alguna punta de lanza. Su mayor
riqueza para los moradores de Coalla era el guano de los murciélagos, excelente
abono. Para llegar a la cueva hay que pelear duro con escayos y espinos.
En
el siguiente recodo del camino hay una sorpresa desagradable: el desbordado
arroyo inundó el paso formando un charco que puede llegar por encima de la
rodilla. Como el agua baja fuerte nos ponemos a buscar un paso por la
hondonada. Paso que salvamos metiendo las dos botas en el agua (menos el patilargo
de Clemente). Llegamos a Coalla, la villa del Conde Gonzalo Peláez que en 1308
saqueó la Puebla de Grado después de doce años de asedio y veinte de pillaje.
Fue finalmente derrotado en el castillo del Pico Castiello en Santianes. Por
cierto que en Baselgas tuvo otro castillo. Finalmente fue derrotado por las
tropas del rey y los vecinos agrupados por la Carta de Hermandad con Oviedo.
Parece que huyó a Navarra donde murió pobre.
La
villa condal no se parece nada a lo que cuenta la historia. El exterior de la
Iglesia muy restaurado nos ofrece un rato de descanso. Un cartel en la iglesia
da cuenta de los ingresos y gastos de la pasada fiesta de San Antón. Hay superávit
en los tiempos que corren. Otro cartel avisa a los ladrones que no hagan
destrozos que no hay dinero que llevarse al bolsillo. Todo muy didáctico. Unos
rayitos de sol calientan nuestros huesos por un instante.
De
Coalla, siguiendo la carretera a Cuanxú. Vuelve a granizar. Dura poco. En
seguida una portilla y una pista nos orientan hacia el río Las Varas. Salimos
de la pradera. Está muy encharcada. La tierra no empapa una gota más. Varios
meandros del río más y pasando bajo la Peña del Cuervo alcanzamos Alcubiella.
Llueve de nuevo intensamente. La tejabana del bar nos facilita el secado, cambiado,
peinado y atildado. A los quince minutos llegan los de Santo Adriano que han
tenido que dar cera para hacer el recorrido en poco tiempo.
En
el mismo bar tienen preparadas dos largas mesas en las que nos instalamos con
comodidad y glotonería. Caen las viandas, se corta pan, el chorizo menudea y
chosco tampoco falta. Con estas cosas vamos pasando el rato y hacemos una larga
y ruidosa tertulia, que para eso estamos muy cerca de Trubia.
El
sábado que viene volveremos a Covadonga, para volver a subir a Orandi, por el
bosque que hace poco bajamos. Si el tiempo no lo impide haremos el Pico Sienra
y el Cebeo. Luego volveremos a bajar a Covadonga por Peñalba. Ir a Picos de
Europa siempre es una garantía de una excursión agradable.
FRESINES
No hay comentarios:
Publicar un comentario