12
de enero de 2013
Estrenamos
nuestro año montañero. Y lo estrenamos bien, con categoría. La salida no era
difícil, no tenía grandes elevaciones, pero no estaba exenta de atractivos. Lo
principal es que con un grupo hoy sólo de socios, nos atrevimos a salir a pesar
de las catastróficas predicciones del tiempo.
En
Carreña disfrutamos viendo los edificios tan arreglados, con tanto sabor
asturiano. El puente romano llamó nuestra atención por su gran apuntamiento del
arco. Como no todo puede ser perfecto el
ARROYO DE LA Ría o río Forcao baja domesticado entre paredes de cemento.
Salimos del pueblo por la pista del GR-109, en concreto la etapa 3 del larguísimo
Gran Recorrido denominado “Asturias del Interior”, que va desde la ría de Tina
Mayor a la del Eo en veintidós etapas. Me congratulo que hayamos empezado a
hacer tramos de esta magnifica y bien señalada ruta.
La
pista gira sobre el Cabezo Forcao. Esbelto picacho solitario e inaccesible por
esta cara. Nos lo quedamos mirando porque al montañero le llaman la atención
este tipo de elevaciones. Seguro que algún día caerá. La pista sigue por un
pequeño hayedo. Un panel nos informa de la existencia de una edificación
grandiosa que debió ser molino. El llano Molín son varias edificaciones de,
alguna de ellas de tres pisos de altura. Un magnífico ejemplar de ciervo de
madera cuelga con sus cuernas del corredor de la primera casa. A la segunda o
tercera revuelta del camino está magníficamente destacada toda la crestería del
Central, incluido el pico de los picos, nuestro magnífico Urriellu. Poca nieve
a estas alturas del año, más cargada la cara norte.
Seguimos
y paramos, paramos y seguimos, sin dejar de fijar la vista en la sucesión
vertiginosa de cumbres: la Morra, el Carnizoso, Castil, la Collada Bonita, la
Aguja de los Martínez.... Y mucho más cercanos nuestros conocidísimos Cuetón,
Lleroso, y Jascal a los que deseamos volver pronto. En el mirador de Pedro Udauondo, desde donde el
piquista puede contemplar a placer su “Picu”, existe un buen panel informativo
señalando todas las cumbres señeras. La niebla nos las ocultó hace un rato,
pero atendiendo a nuestro ruegos vuelve a abrir envolviendo aquellos valles de
misterio y garantizada aventura. Hasta donde llega la vista se puede atisbar la
profunda tajadura de las Foces del Burdio, tantas veces recorridas por
nosotros, de camino al Pico Coronas.
A
partir de este punto, con Asiego a vista de pájaro, el camino está bastante más
embarrado. Hemos ido despacio porque en hora y media sólo hemos recorrido 5
kilómetros. Habrá que acelerar un poco porque la etapa es muy larga. Dos o tres
amagos de lluvia. Por detrás nuestro hacia el Torbina las nubes están
descargando. Pasado el Molín de Ricado y la sorprendente e inmensa instalación
ganadera, astibamos las canteras de Ayorín, que vamos a rodear en un ángulo de
casi 270º. Recuerdo que hace no mucho estos caminos estaban embarrados hasta
decir basta. Sin embargo ahora una buena capa de zahorra de la propia cantera
nos facilita las cosas.
Cruzamos
la carretera AS-114. Una pequeña indecisión en un cruce de caminos en la Salce. Al fin aparece la marca roja y
blanca, señal de la buena dirección a pesar de que el camino vuelve a girar al
oeste, en dirección contraria a donde queremos ir. Paramos junto a una muria
que guarda buen ganado. ¿Seguir la pista o atravesar la colina para acortar?
Este es el Grupo de Montaña Las Xanas; ¿porqué seguir una monótona pista
pudiendo pelear con cotoyas y escalar cercas? Acortamos hacia el collado Alda,
esta vez con permiso del dueño que amablemente nos deja cruzar. Desde estas
sierras acceder al Nani Cardosa es un juego de niños. A pesar de su modestísima
altitud de 587 metros es un observatorio de primera. Vértice geodésico de 2º
orden (ya sabéis una distancia de 15 a 25 Km. hasta los dos siguientes vértices
del triángulo). Se ve todo el valle de Onís hasta donde alcanza la vista.
Sigue
amagando lluvia. Los más precavidos llegan a desplegar el engorroso paraguas.
Bajamos ladera a través (¿lo imaginabais?) Forzosamente tenía que aparecer la
pista que nos deja a la puerta del camping de Avín. Naturalemente acabamos
pisando el asfalto durante no muchos metros. En Avín primero se pasa junto a un
edificio que debe ser centro de interpretación de las minas La Milagrosa,
potente explotación de cobre, activa hasta los años setenta. Justo al lado el
centro de interpretación de la Fauna Glacial, naturalmente cerrado, porque no
hay presupuesto para tanto.
El
pueblo de Avín es una auténtica preciosidad, con sus corredores y sus escudos
blasonados. Paralelos al río Güeña y por una buena acera damos vista a Benia.
El Hotel-spa está a reventar de coches. La aldeana de la estatua indiferente a
todo en su burra. Paramos como siempre en el polideportivo para quitarnos las
telarañas del camino. Cuando nos estamos acercando a Casa Morán empieza a
llover con fuerza. Nos aguantó todo el largo camino. ¡Gracias a quién
corresponda!
La
próxima semana discurrimos por territorio morcíniego. Vamos a descubrir el
archiconocido Monsacro subiendo a todas sus cumbres desde La Foz: Mariellu,
Romiru, Llano Villar, para acabar bajando al área recreativa de Viapara, para
coger sitio para la Vuelta ciclista a España que este año vuelve a L’Angliru.
No
olvidéis que el día 25 tenemos la Asamblea anual y que necesitamos tu opinión
sobre lo hecho durante el año pasado, sobre el calendario propuesto para este
año, y naturalmente también sobre los euros necesarios para tanto viaje.
Contamos contigo.
FRESINES
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