martes, enero 15, 2013

RECORREMOS UN TRAMO DE LA ASTURIAS DEL INTERIOR: DE CARREÑA A BENIA



12 de enero de 2013

Estrenamos nuestro año montañero. Y lo estrenamos bien, con categoría. La salida no era difícil, no tenía grandes elevaciones, pero no estaba exenta de atractivos. Lo principal es que con un grupo hoy sólo de socios, nos atrevimos a salir a pesar de las catastróficas predicciones del tiempo.

En Carreña disfrutamos viendo los edificios tan arreglados, con tanto sabor asturiano. El puente romano llamó nuestra atención por su gran apuntamiento del arco.  Como no todo puede ser perfecto el ARROYO DE LA Ría o río Forcao baja domesticado entre paredes de cemento. Salimos del pueblo por la pista del GR-109, en concreto la etapa 3 del larguísimo Gran Recorrido denominado “Asturias del Interior”, que va desde la ría de Tina Mayor a la del Eo en veintidós etapas. Me congratulo que hayamos empezado a hacer tramos de esta magnifica y bien señalada ruta.

La pista gira sobre el Cabezo Forcao. Esbelto picacho solitario e inaccesible por esta cara. Nos lo quedamos mirando porque al montañero le llaman la atención este tipo de elevaciones. Seguro que algún día caerá. La pista sigue por un pequeño hayedo. Un panel nos informa de la existencia de una edificación grandiosa que debió ser molino. El llano Molín son varias edificaciones de, alguna de ellas de tres pisos de altura. Un magnífico ejemplar de ciervo de madera cuelga con sus cuernas del corredor de la primera casa. A la segunda o tercera revuelta del camino está magníficamente destacada toda la crestería del Central, incluido el pico de los picos, nuestro magnífico Urriellu. Poca nieve a estas alturas del año, más cargada la cara norte.

Seguimos y paramos, paramos y seguimos, sin dejar de fijar la vista en la sucesión vertiginosa de cumbres: la Morra, el Carnizoso, Castil, la Collada Bonita, la Aguja de los Martínez.... Y mucho más cercanos nuestros conocidísimos Cuetón, Lleroso, y Jascal a los que deseamos volver pronto. En el  mirador de Pedro Udauondo, desde donde el piquista puede contemplar a placer su “Picu”, existe un buen panel informativo señalando todas las cumbres señeras. La niebla nos las ocultó hace un rato, pero atendiendo a nuestro ruegos vuelve a abrir envolviendo aquellos valles de misterio y garantizada aventura. Hasta donde llega la vista se puede atisbar la profunda tajadura de las Foces del Burdio, tantas veces recorridas por nosotros, de camino al Pico Coronas.

A partir de este punto, con Asiego a vista de pájaro, el camino está bastante más embarrado. Hemos ido despacio porque en hora y media sólo hemos recorrido 5 kilómetros. Habrá que acelerar un poco porque la etapa es muy larga. Dos o tres amagos de lluvia. Por detrás nuestro hacia el Torbina las nubes están descargando. Pasado el Molín de Ricado y la sorprendente e inmensa instalación ganadera, astibamos las canteras de Ayorín, que vamos a rodear en un ángulo de casi 270º. Recuerdo que hace no mucho estos caminos estaban embarrados hasta decir basta. Sin embargo ahora una buena capa de zahorra de la propia cantera nos facilita las cosas.

Cruzamos la carretera AS-114. Una pequeña indecisión en un cruce de caminos  en la Salce. Al fin aparece la marca roja y blanca, señal de la buena dirección a pesar de que el camino vuelve a girar al oeste, en dirección contraria a donde queremos ir. Paramos junto a una muria que guarda buen ganado. ¿Seguir la pista o atravesar la colina para acortar? Este es el Grupo de Montaña Las Xanas; ¿porqué seguir una monótona pista pudiendo pelear con cotoyas y escalar cercas? Acortamos hacia el collado Alda, esta vez con permiso del dueño que amablemente nos deja cruzar. Desde estas sierras acceder al Nani Cardosa es un juego de niños. A pesar de su modestísima altitud de 587 metros es un observatorio de primera. Vértice geodésico de 2º orden (ya sabéis una distancia de 15 a 25 Km. hasta los dos siguientes vértices del triángulo). Se ve todo el valle de Onís hasta donde alcanza la vista.
Sigue amagando lluvia. Los más precavidos llegan a desplegar el engorroso paraguas. Bajamos ladera a través (¿lo imaginabais?) Forzosamente tenía que aparecer la pista que nos deja a la puerta del camping de Avín. Naturalemente acabamos pisando el asfalto durante no muchos metros. En Avín primero se pasa junto a un edificio que debe ser centro de interpretación de las minas La Milagrosa, potente explotación de cobre, activa hasta los años setenta. Justo al lado el centro de interpretación de la Fauna Glacial, naturalmente cerrado, porque no hay presupuesto para tanto.

El pueblo de Avín es una auténtica preciosidad, con sus corredores y sus escudos blasonados. Paralelos al río Güeña y por una buena acera damos vista a Benia. El Hotel-spa está a reventar de coches. La aldeana de la estatua indiferente a todo en su burra. Paramos como siempre en el polideportivo para quitarnos las telarañas del camino. Cuando nos estamos acercando a Casa Morán empieza a llover con fuerza. Nos aguantó todo el largo camino. ¡Gracias a quién corresponda!

La próxima semana discurrimos por territorio morcíniego. Vamos a descubrir el archiconocido Monsacro subiendo a todas sus cumbres desde La Foz: Mariellu, Romiru, Llano Villar, para acabar bajando al área recreativa de Viapara, para coger sitio para la Vuelta ciclista a España que este año vuelve a L’Angliru.

No olvidéis que el día 25 tenemos la Asamblea anual y que necesitamos tu opinión sobre lo hecho durante el año pasado, sobre el calendario propuesto para este año, y naturalmente también sobre los euros necesarios para tanto viaje. Contamos contigo.
 
FRESINES

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