16 de marzo de 2013
Hay días en los que percibes en el ambiente un algo especial.
Hoy salimos al monte calculando cuanta nieve podremos encontrar. ¿Se podrá
subir a la cima? ¿Nos respetará la adversa meteorología? Las Xanas no se asusta
con estas pequeñeces y tira siempre camino adelante. Las diez de la mañana en
Soto de Lorío. Subimos por la pista en la que está prohibido sacar madera
cuando llueve, seguramente para no estropear la pista. Esta es buena, sube
tendida y calmadamente. Poco a poco vamos encontrando más y más charcos de
nieve que está “aguarona” como algunos centollos. Mala de andar, poco firme.
En los mapas este itinerario figura como “el camino de
Guanalón”. Así que hacia allí nos dirigimos. Como los mapas no están muy
actualizados la realidad se impone: la pista sigue prácticamente hasta la Huella
Carbaya a 964
metros. Hora y cuarto hasta aquí. No hace frío ninguno.
La cosa pinta bien.
Dejamos la buena pista que continua a las cabañas meridionales
de la Peña Llorío.
(¿Recordáis que dura ruta hicimos?). Nosotros con el objetivo a la vista
rodeamos por el bosque el bloque grandioso del Guanalón. La nieve lo cubre
todo. Está más consistente. El bosque blanco y verde. Los prados circundantes al
Condado de un verde espectacular. Tres cuartos de hora más para llegar a la Huella
Rovieya a 1023
metros. Parada. Cálculo. Hay muchísima nieve en la
ladera. Nuestro guía de hoy es Enrique un montañero de Soto de Agües que nos ha
acompañado varias veces. Según Enrique la única posibilidad de subir es por
esta arista sur tan “crespa”. Milio se lanza detrás a probar.
Yo pienso en algunos veteranos y planteo rodear el pico por el
flanco este para atacarlo por la subida normal. Me repiten varias veces que hay
muchísima nieve en esta ladera. Vaya. Nadie protesta mucho, voy a insistir,
pues me conozco la película, cuando arrancan a subir Gripi, Lía, Tere, Isa y
Rosi. Bien por las chicas, no tienen miedo a nada. No hay alternativa todos
para uno y cada uno a subir como puede. El primer tramo es muy complicado con
altos escalones y piedras nidias y abombadas. Nos ayudamos en esta primera
escalada. Sin guantes se te quedan las manos moradas en un momento. La roca
corta de frío.
Seguimos en diagonal por encima del profundo precipicio al que
nos vamos asomando en sucesivas ventanas. La nieve es una bendición porque tapa
los escayos. Los pocos que gallardos asoman, son un buen asidero para auparse
una vez más. Por la huella cubre unos veinte centímetros, pero si tienes la
osadía o la mala fortuna de salirte de ella puedes enterrar la pierna entera.
La diagonal que nos han trazado es perfecta. Tiene pasos no muy complicados
pero muy aéreos en los que hayn que evitar los resbalones. Cuando estamos casi
enfrente del Cogollu un ruido sordo, denso, continuo acapara el inmenso
silencio. Un pequeño alud de piedras y nieve ha descargado por una canal del
Cogollupe. Otra cosa a valorar hoy: el riesgo de aludes es grande y nuestra
propia marcha puede provocar un corte en la pala de nieve.
Ya cerca del pico buscamos el paso más fácil evitando los
peligrosísimos hoyos que jalonan toda la crestería. Un último paso complicado
nos lo facilita Enrique con una cinta para poder salvar un desnivel fuerte y
cortado. Un detalle que se agradece. Llegamos a la cumbre. La gente que espera
se desespera porque hace bastante frío. Estamos rodeados de cumbres nevadas.
Hay muchísima nieve hacia Mea y el Retriñón. El sol brilla en los lejanos Picos
de la Liebre. El
Cullargayos es una inmensa pala de nieve intocada. La peña Llagos delante: en
ella estuvimos hace un mes. La Xamoca
marca el límite con Caso, en donde asoman el Vízcares y el Maoño. Tenemos una
vista esplendorosa. Ha sido dura la subida. Los lentos tardamos cerca de dos
horas. Nos tenemos que enfrentar a la bajada, así que hacemos fotos rápidamente
para iniciar un trepidante descenso en una muy espesa capa de nieve.
Las chicas van rompiendo delante. La mejor opción es una
diagonal por el oeste para evitar los afloramientos de roca que rodean la
cumbre. Algunos pasos resbalan y hay que hacer fuerza con el bastón para evitar
deslizarse. La nieve ayuda porque frena bastante. Cuando la ladera empieza a
llanear es un alivio. Nos esperan un rato en la majada de Navarín, unos
cuatrocientos metros más abajo. Se cansan de esperar porque a pié quieto no hay
quien pare. Ha amagado un par de veces el granizo.
Ya en la majada estamos en terreno más que conocido. No hay
marcas de animales ni de personas. Salimos por el buen camino que a ratos es
torrentera. Vamos por las cabañas de Prieta, ahora a buen paso porque la bajada
a Soto nos va a llevar un tiempo. Conectamos con la empinada pista encharcada
de nieve y agua. Ya podemos descender más rápido. Se ve el pueblo de Soto a lo
lejos y, muy marcada, la pista del Alba. Desembocamos en ella antes de la
piscifactoria. Esta instalación es un rugido de mil cascadas de agua que
desbordan en los vasos inferiores. Empieza a llover. Llegamos a Soto de Agües.
Nuestro amigo Javier Prendes está en una terraza acompañado con un buen perro.
Nos cuenta que un alud en las foces de Llaímo les impidió el paso.
Nos cambiamos en el aparcamiento. Casi siete horas de camino,
para una ruta que lleva unas cuatro horas y media. La nieve ha hecho su labor y
estamos cansados. Esta noche más de uno tendrá los típicos calambres en los
abductores. Pero estamos muy felices. Ha sido nuestra cuarta salida en nieve.
Pero hoy estaba ideal. Ni calor ni frío, buena para andar. Hemos realizado una
invernal dura, exigente y preciosa. Además el grupo entero subió a la cima. Me
dicen desde Turón que somos un grupo muy bregado. Debe ser verdad. Yo tengo la
sensación de que hemos realizado el rutón del año. (Lo siento por los que
querían la alternativa, aunque también es verdad que a la postre estaban más
que orgullosos de la hazaña realizada, como si fueran jóvenes…)
Subimos a comer a Casa Linares. Todo el comedor para nosotros.
Traemos hambre de lobos. La gente está muy contenta. Encima nos respetó la
lluvia. Lo dicho: Las Xanas, doctores en bajadas, sobresaliente en invernales. Un
orgullo de grupo.
El día 23 tenemos un agradable paseo para subir al Cuetu
Moros, encima de Moreda, subiendo desde Nembra y bajando a Piñeres, donde nos
esperará una muy buena pitanza en Casa Menendez. Ojalá la nieve dure.
FRESINES
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