miércoles, marzo 20, 2013

INVERNAL DE LAS XANAS EN EL GUANALÓN: SACAMOS NOTA



16 de marzo de 2013

Hay días en los que percibes en el ambiente un algo especial. Hoy salimos al monte calculando cuanta nieve podremos encontrar. ¿Se podrá subir a la cima? ¿Nos respetará la adversa meteorología? Las Xanas no se asusta con estas pequeñeces y tira siempre camino adelante. Las diez de la mañana en Soto de Lorío. Subimos por la pista en la que está prohibido sacar madera cuando llueve, seguramente para no estropear la pista. Esta es buena, sube tendida y calmadamente. Poco a poco vamos encontrando más y más charcos de nieve que está “aguarona” como algunos centollos. Mala de andar, poco firme.

En los mapas este itinerario figura como “el camino de Guanalón”. Así que hacia allí nos dirigimos. Como los mapas no están muy actualizados la realidad se impone: la pista sigue prácticamente hasta la Huella Carbaya a 964 metros. Hora y cuarto hasta aquí. No hace frío ninguno. La cosa pinta bien.

Dejamos la buena pista que continua a las cabañas meridionales de la Peña Llorío. (¿Recordáis que dura ruta hicimos?). Nosotros con el objetivo a la vista rodeamos por el bosque el bloque grandioso del Guanalón. La nieve lo cubre todo. Está más consistente. El bosque blanco y verde. Los prados circundantes al Condado de un verde espectacular. Tres cuartos de hora más para llegar a la Huella Rovieya a 1023 metros. Parada. Cálculo. Hay muchísima nieve en la ladera. Nuestro guía de hoy es Enrique un montañero de Soto de Agües que nos ha acompañado varias veces. Según Enrique la única posibilidad de subir es por esta arista sur tan “crespa”. Milio se lanza detrás a probar.

Yo pienso en algunos veteranos y planteo rodear el pico por el flanco este para atacarlo por la subida normal. Me repiten varias veces que hay muchísima nieve en esta ladera. Vaya. Nadie protesta mucho, voy a insistir, pues me conozco la película, cuando arrancan a subir Gripi, Lía, Tere, Isa y Rosi. Bien por las chicas, no tienen miedo a nada. No hay alternativa todos para uno y cada uno a subir como puede. El primer tramo es muy complicado con altos escalones y piedras nidias y abombadas. Nos ayudamos en esta primera escalada. Sin guantes se te quedan las manos moradas en un momento. La roca corta de frío.

Seguimos en diagonal por encima del profundo precipicio al que nos vamos asomando en sucesivas ventanas. La nieve es una bendición porque tapa los escayos. Los pocos que gallardos asoman, son un buen asidero para auparse una vez más. Por la huella cubre unos veinte centímetros, pero si tienes la osadía o la mala fortuna de salirte de ella puedes enterrar la pierna entera. La diagonal que nos han trazado es perfecta. Tiene pasos no muy complicados pero muy aéreos en los que hayn que evitar los resbalones. Cuando estamos casi enfrente del Cogollu un ruido sordo, denso, continuo acapara el inmenso silencio. Un pequeño alud de piedras y nieve ha descargado por una canal del Cogollupe. Otra cosa a valorar hoy: el riesgo de aludes es grande y nuestra propia marcha puede provocar un corte en la pala de nieve.

Ya cerca del pico buscamos el paso más fácil evitando los peligrosísimos hoyos que jalonan toda la crestería. Un último paso complicado nos lo facilita Enrique con una cinta para poder salvar un desnivel fuerte y cortado. Un detalle que se agradece. Llegamos a la cumbre. La gente que espera se desespera porque hace bastante frío. Estamos rodeados de cumbres nevadas. Hay muchísima nieve hacia Mea y el Retriñón. El sol brilla en los lejanos Picos de la Liebre. El Cullargayos es una inmensa pala de nieve intocada. La peña Llagos delante: en ella estuvimos hace un mes. La Xamoca marca el límite con Caso, en donde asoman el Vízcares y el Maoño. Tenemos una vista esplendorosa. Ha sido dura la subida. Los lentos tardamos cerca de dos horas. Nos tenemos que enfrentar a la bajada, así que hacemos fotos rápidamente para iniciar un trepidante descenso en una muy espesa capa de nieve.

Las chicas van rompiendo delante. La mejor opción es una diagonal por el oeste para evitar los afloramientos de roca que rodean la cumbre. Algunos pasos resbalan y hay que hacer fuerza con el bastón para evitar deslizarse. La nieve ayuda porque frena bastante. Cuando la ladera empieza a llanear es un alivio. Nos esperan un rato en la majada de Navarín, unos cuatrocientos metros más abajo. Se cansan de esperar porque a pié quieto no hay quien pare. Ha amagado un par de veces el granizo.

Ya en la majada estamos en terreno más que conocido. No hay marcas de animales ni de personas. Salimos por el buen camino que a ratos es torrentera. Vamos por las cabañas de Prieta, ahora a buen paso porque la bajada a Soto nos va a llevar un tiempo. Conectamos con la empinada pista encharcada de nieve y agua. Ya podemos descender más rápido. Se ve el pueblo de Soto a lo lejos y, muy marcada, la pista del Alba. Desembocamos en ella antes de la piscifactoria. Esta instalación es un rugido de mil cascadas de agua que desbordan en los vasos inferiores. Empieza a llover. Llegamos a Soto de Agües. Nuestro amigo Javier Prendes está en una terraza acompañado con un buen perro. Nos cuenta que un alud en las foces de Llaímo les impidió el paso.

Nos cambiamos en el aparcamiento. Casi siete horas de camino, para una ruta que lleva unas cuatro horas y media. La nieve ha hecho su labor y estamos cansados. Esta noche más de uno tendrá los típicos calambres en los abductores. Pero estamos muy felices. Ha sido nuestra cuarta salida en nieve. Pero hoy estaba ideal. Ni calor ni frío, buena para andar. Hemos realizado una invernal dura, exigente y preciosa. Además el grupo entero subió a la cima. Me dicen desde Turón que somos un grupo muy bregado. Debe ser verdad. Yo tengo la sensación de que hemos realizado el rutón del año. (Lo siento por los que querían la alternativa, aunque también es verdad que a la postre estaban más que orgullosos de la hazaña realizada, como si fueran jóvenes…)

Subimos a comer a Casa Linares. Todo el comedor para nosotros. Traemos hambre de lobos. La gente está muy contenta. Encima nos respetó la lluvia. Lo dicho: Las Xanas, doctores en bajadas, sobresaliente en invernales. Un orgullo de grupo.

El día 23 tenemos un agradable paseo para subir al Cuetu Moros, encima de Moreda, subiendo desde Nembra y bajando a Piñeres, donde nos esperará una muy buena pitanza en Casa Menendez. Ojalá la nieve dure.

FRESINES

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