jueves, marzo 24, 2011

EL PICO TEXERA: EXCEPCIONAL MIRADOR DE LA CORDILLERA

19 de MARZO de 2011

Día de los Pepes. Nos llega un regalo en forma de buen tiempo. Ya está aquí la primavera. El raitán en las ramas, los regatos cargados de agua. El día promete. Llegamos a Carpienzo. El autocar pasa bajo el Pico Xanas en cuya cueva habitan las xaninas que diz se aparecen a los puros de corazón. A las diez menos veinte arrancamos carretera arriba. Veinte minutos después estamos bajo el cartel que nos indica la altitud: 775 metros en Conforcos. Buscamos la pista que sale de Cimalavilla. Es una pista bien trazada. La pista es a trechos un regato porque hoy el agua rebosa de todas las praderías. El murmullo del agua nos acompaña durante toda la subida. El grupo que marcha delante tiene azoguillo por llegar pronto. Se van marcando todas las bifurcaciones. Menos una en la zona de Rebildeo. A todos nos parece evidente el camino pero los primeros siguen la senda por abajo y los que vienen detrás siguen un sendero por arriba. “¡Vaya!, esta vez no marcasteis el desvío”.

Bueno, pues nos veremos arriba, si hay un poco de suerte. Total que seguimos cada grupo por su lado. Pasada una cabaña llegamos a unas brañas que interpretamos como la Braña l’Osu. Buscamos las prometidas cascadas en el regueru Las Pasas. Nada de nada. (¿Despiste con un mapa que tiene dos rutas de acceso? ¿o necesidad de un curso de topografía rápida?) Total que estamos justo frente al contrafuerte de la Peña Texera. Hay multitud de sendas que se cruzan y vamos saltando de una a otra como “salteadores” de caminos, mejor dicho, en nuestro caso más modesto, “saltadores” de caminos. Subida fuerte y por tallado contrafuerte a la collada y de ahí al pico.

Perdimos de vista al resto de la expedición. Aquí hacemos un cambio de narrador. Los que tienen más prisa, ya se encuentran en lo alto del Pico la Texera. Los rezagados que caminan con algo más de lastre, continúan por un tramo un poco perdidos. Una de las bifurcaciones se tomó mal y la maleza se adueñó del camino. Cruzamos una de tantas riegas por las que baja alegre el agua y retornamos al amplio camino de la Braña Cordal.

El camino atraviesa un bonito bosque en el que las fayas centenarias son su principal aliciente. Entrelazados troncos cubiertos de verde y brillante musgo jalonan el camino. Vamos subiendo constantemente y en las últimas riegas aparecen las ansiadas cascadas. La primera es una preciosa cola de caballo que cae desde el propio camino perdiéndose entre los árboles, no sin antes dejarnos la visión de su retorcido deslizamiento. Hacia arriba el reguero se pierde entre la maleza mostrándonos los verdes del musgo alumbrados por lso rayos de sol que se cuelan entre las hojas.

Poco más allá, una nueva cascada, esta más ancha que larga, nos saluda con sus cantarines sones. Entre fayas continuamos, ahora algo más llano, por el buen camino que nos lleva a la Braña el Cordal, una buena zona de pastos desde la que apreciamos todo el valle que se dirige a Conforcos. El sendero continúa en ascenso al Alto el Cordal entre las praderas de la braña. Comenzamos a pisar nieve y ya esta no nos abandona hasta el Atro la Vallinosa, uaa amplia collada con el pico la Texera al frente, el Aramo y las Ubiñas a la izquierda y las nevadas cumbres de San Isidro a la derecha. A nuestras espaldas, también nevadas, tenemos todo el cordal de Piedrafita. Ya solo nos queda continuar por la pista hasta la cumbre de la Texera, donde nos esperan nuestros trepadores compañeros. ¡Para una vez que la pista llega al pico, ellos optan por subir agarrándose a las árgumas! Le cedo la pluma a Fresines.

Todo se ve rozagante de vegetación. El Estorbín, soberbio rodeado de sus súbditos el Cuaña, el Robequeras, Los Picos de la Liebre. Brillan al sol las cimas nevadas. El Torres, Toneo, Fuentes, Faro, Nogales... Ante nosotros toda la serranía de Cotobello, intenso verde en la pradería. Todo el Aramo. La gran Ubiña y sus ayudantes. Cambiamos la vista al este: la carretera a San Isidro es un hilo que recorre el valle del Aller. Detrás Peña Mea, soberbia silueta oscura enmarcada en un cielo azul. Y más y más cordilleras... Un pico tan modesto que tiene una vista muy amplia.

A las dos y cuarto salimos del alto bajando por los neveros. Buscamos la pista que nos mete bajo el Pico Cueto. A la altura de las cuadras del Rebellao cambiamos a otra pista que se introduce en un bosque de fayas. Nuevo cambio de dirección y enfilamos hacia Collanzo. No sé si vimos “cascadas” pero lo cierto es que estamos bien “cascados”. No importa. Ponerse guapos y a por la comida, que después de siete horas de ruta ya está bien ganada. Nos esperan en Piñeres. Nuestro querido bar Menéndez que nos pone merienda-comida como si fuera a acabarse el mundo. Tras el flan de piña (soberbio) regalo de vajilla fina para las montañeras y un reconstituyente ribereño para ellos. Bien por la mozas de Piñeres. Paéceme que volveremos.

Con algún kilo de más, y muchas ganas de jolgorio por aquello de la “superluna” hacemos propósitos para la próxima semana. Iremos otra vez al concejo de Laviana, al Pico Cordal con subida desde Lorio siguiendo el PR AS-53 y vuelta al mismo sitio. Si nos vuelve a acompañar el tiempo puede ser una ruta muy interesante. Que el buen humor os acompañe.

FRESINES

martes, marzo 15, 2011

INVERNAL POR EL CUETO DE ARBÁS

12 de MARZO de 2011

De madrugada subíamos al autobús pensando en el largo camino hasta Leitariegos. Hicimos una parada técnica en Cangas del Narcea, tierra de buen pan por lo que pudimos comprobar. Después, otros treinta y tantos kilómetros por el cauce del rio Naviego que se nos hicieron eternos.

Al fin paramos en el puerto de Leitariegos. Buena carga de nieve. El aparcamiento de la estación de esquí bastante lleno. Muchas conversaciones en gallego. Nosotros a lo nuestro. Por la pista que empieza junto a la Posada comenzamos poco a poco la subida por el sendero local AS-20. Estamos en la Reserva natural Parcial del Cueto de Arbás. Esta cima marca justamente la divisoria de provincias. Es un anfiteatro natural de modelado glaciar. Este modelado se aprecia en sus grandes morrenas y en las cubetas de agua que forman las dos lagunas permanentes.

Pronto llegamos al área recreativa. El espesor de nieve empieza a aumentar. La ruta es muy sencilla pero la abundancia de nieve nos va a complicar la ascensión. Llegamos a la laguna. Está cubierta de blanco. Por debajo es puro hielo. La laguna de Arbás tiene unos 250 metros de radio, pero hoy se confunde con el paisaje.

El camino hacia la collada Fanetina se adivina entre la niebla. Comenzamos la verdadera ascensión. La primera pala de nieve se hace con alguna dificultad. Vamos tallando escalones en la nieve en polvo. Parece que la vía está libre y se puede seguir. Atacamos con fuerza la segunda pendiente importante. Con un liguero desvío hacia la derecha intentamos mantener un paso constante. No llovía, pero la niebla moja lo suyo. Al final en lo alto de la collada a 1878 m. nos reagrupamos. Sólo nos queda seguir por la afilada arista que hace de límite de las dos provincias. Vamos dejando huellas lo más alejadas posible del abismo que hay a nuestra derecha. Pronto estamos a la altura del vértice geodésico. 2007 m. El último dos mil de la Cordillera Cantábrica. Es una pena, pero la niebla lo uniforma todo. Tardamos dos horas y cuarto desde abajo. Estamos un ratillo allí arriba. Pero hace mucho frío y hay que bajar. Se ha levantado una cellisca fuerte desde el suroeste y que trae nieve racheada. Bajamos rápidamente hacia cotas más protegidas del viento.

Hay preocupación por el descenso. Mejor por la nieve virgen. Cada uno a su ritmo. Pero ante todo prudencia. Se nos da bastante bien, mejor de lo que pensábamos. En la segunda pala ya hay más confianza. Tanta que alguien inventa el “sistema Taboada” de descenso rápido. Poco recomendable. Llegamos de nuevo a la laguna de Arbás. Un montañero con esquís de travesía la cruzó arriesgadamente por en medio.

Cuando llegamos al aparcamiento el telesilla de La Laguna casi no lleva gente. El tiempo es muy invernal y además es la hora de comer. Nosotros buscamos un lugar bajando hacia Cangas del Narea. Al final en Casa María Luisa se portan con nosotros y nos organizan como para una boda. La ruta, con el añadido de la nevada, le dio un puntillo de aventura.

El día 19 queremos hacer el Pico Texera de 1557 m. por el Aller. Subiremos desde Conforcos a este gran mirador de la cordillera. Antes pararemos por el Alto la Vallinosa. Luego en largo descenso llegaremos hasta Collanzo. A la vuelta comeremos en Casa Menendez, en Piñera. Un buen menú por 13 euros. La cosa promete.

FRESINES

sábado, marzo 12, 2011

EL PICO EL CASTILLO DE CIEBANA: UN BALCÓN EN EL CENTRO DE PILOÑA

5 de MARZO de 2011

Por fin un trozo de buen tiempo. La ruta prevista promete mucho. Hace tiempo que no hacemos un pico de los de verdad. El Castillo de Ciebana es una cumbre modesta. (Bueno en realidad son dos picos según el magnífico mapa de Manuel Carrero: La Peña Ciebana de 955 m. y El Castiello de 967 m. Sea uno o sean dos ahí arriba estuvimos y que nadie desprecie su modesta altura porque la vista desde la cumbre es muy difícil de olvidar.

Las 9h. 50. Estamos en La Fragua a 310 m. sobre el nivel del mar. Ascendemos por la carretera en una larguísima cuesta que hay que procurar vencer despacio y con una buena conversación. Llegamos hasta la aldea de Ligüeria a 640m. Desde este precioso lugar se domina todo el valle del río Infierno. El pueblo está muy bien conservado con edificaciones restauradas y alguna reciente. Está habitado y podemos hablar con un habitante que nos informa de la mejor aproximación. La ermita pequeña, abierta, blanca y dedicada a San Tirso. Salen dos caminos desde aquí. Nos aconsejan seguir el que arranca a la izquierda de la ermita. El otro también sube pero es mucho más pindio. Es un camino empedrado, importante. Cuando cogimos algo de altura miramos hacía atrás. Se ve Omedal, su foz y su río. A los pocos minutos tenemos la primera vista de nuestro objetivo de hoy. Es un monolito bastante vertical que parece vigilar toda la comarca desde su impresionante torre.

Alcanzamos el Collado Ciebana a 880 m. El haber llegado hasta aquí ya merece la pena. La vista es extraordinaria. La nieve enmarca todas las cimas. Estamos rodeados de belleza en estado puro. El sol sigue luciendo para nosotros. No se puede pedir más. Sin embargo queremos hacer pico. La subida parece sencilla por una rampa hacia la izquierda que sube bruscamente para luego hacer toda la crestería. Vamos poco a poco. La caída hacia los dos lados es importante. La roca no muy segura en algunos tramos. Hay que hacer alguna pequeña trepada. Subida con mucho estilo montañero. Por fin arriba. Subimos las dos cimas. La vista desde lo alto nos quita la respiración. No podemos movernos apenas pues la plataforma es muy pequeña para los ventitantos. Se adivinan precipicios a ambos lados. Son las doce y media. Se subió a buen ritmo. Ahora vamos a descansar un poco y a contemplar, mudos de admiración.

¿Qué podemos decir de esta vista circular, brillante al Sol, cercana y a la vez lejana? Enfrente El Vízcares, a nuestra derecha El Maoñu, detrás la Sierra de Xiblaniella y el Faceu. Entre todas estas alturas y con la referencia del Maoñu se ve un extraordinario conjunto de tres colosos alineados: La Llambria, El Campigüeños y El Tiatordos y un poco más lejos, en la tajadura que deja el Collado Traslafuente, la inconfundible silueta blanca de la Peña Santa. Con alguna dificultad logramos hacer fotos del grupo. Hay que pensar en bajar lo que produce algún respingo de respeto.

Contrariamente a lo que parecía la bajada es buena si se toma con calma. Volvemos al Collado. En la base la Cueva Oscura con una placa a una joven montañera fallecida hace trece años. Nos recuerda que siempre hay que ir con precaución.

Una aventura nueva empieza: nadie conoce esta bajada. El sendero está muy marcado aunque encharcado en varias zonas. Las cabañas derruidas, testigos de un tiempo pasado. Siguiendo este sendero que cada vez es mejor saltamos varias riegas con cuidado por lo resbaladizo de la piedra. El camino se va volviendo extraordinario entre fayas centenarias. La Pesanca debe quedar muy debajo de nosotros en el valle. Pasado el río Ortigal volvemos a rodear la Ciebana, ahora por debajo. Es un camino armado, muy bien trazado, muy conservado.

En el recodo del camino que salta un pequeño contrafuerte erizado de rocas picudas, observamos toda la falda del Vízcares con riegas y cascadas y sendas de subida. Una gozada. Estos contrafuertes forman en el fondo del valle las foces del Infierno. Las ramas desnudas semejan los demonios de este Infierno, dispuestos a abrazarnos con algún encantamiento misterioso. Por si acaso vamos siguiendo el camino con susurros de voz. Volvemos a ver todo el valle. Bajamos con una amplia curva a Riofabar. El autocar está junto a la ermita. Vamos a reponer fuerzas a Espinaredo en el siempre acogedor Mesón Vízcares.

La gente está muy contenta. Una excursión montañera inolvidable. Intercambiamos pareceres sobre la próxima ruta que recorreremos por estos valles: la primera semana de mayo nada menos que la Pasada del Trallán subiendo por la Foz de los Maserones. El territorio alto de Piloña está literalmente cuajado de “foces”. Algunas ya conocidas. Pero hay un montón de nombres sugerentes: “Del Molín”, “de los Cubilones”, “del Abeyón”, “del Pedregal”, “del Potral”, “del río Omedal”... ¿nos animaremos a recorrerlas todas? En un mundo en el que casi ha desaparecido la aventura, quedan rincones en Piloña en los que se puede vivir intensamente.

Tras la larga sobremesa nos encontramos un grupo que viene desde Nava por el GR-105 que atraviesa Les Praeres en etapa hacia Covadonga. Esta etapa ya la hizo el Grupo Las Xanas.

Próximo sábado: un clásico entre los clásicos, la subida al Cueto de Arbás en ruta circular desde Leitariegos. Fácil y bonita excursión. Allí nos veremos de nuevo.

FRESINES

jueves, marzo 03, 2011

LA RUTA DE LOS MIRADORES: SAN ESTEBAN DE PRAVIA- CUDILLERO

26 de FEBRERO de 2011

Empezamos el recorrido en San Esteban de Pravia recorriendo su puerto y su largo espigón. Cualquiera puede darse cuenta de que el puerto ha venido a menos con sólo fijarse en el estado en que se encuentran sus repintadas grúas. El superpuerto del carbón, al que llegaba el mineral por barcazas navegando Nalón abajo y, más modernamente, mediante el tren que a través varias conexiones, recogía el mineral de las cuencas del Nalón, del Caudal, de los valles de Trubia y del Narcea. Hoy parece un pueblo fantasma, declarado de interés histórico-industrial. Sólo se ha salvado el astillero de barcos deportivos. Paseando por esas piedras uno no deja de sentir nostalgia de un pasado esplendoroso. Hay quién opina que la mayor mina de Asturias está hoy debajo de estas aguas después de ciento cincuenta años de actividad ininterrumpida.

Entre neblina vislumbramos las playas de Bayas y de los Quebrantos. Al otro lado del Nalón San Juan de la Arena hoy reconvertido en lugar turístico.

Llegamos a las playas de la Guardada y el Garruncho. Hoy el mar está de color plomizo, reflejando un cielo pesado. Subimos al mirador del Espíritu Santo en la punta del mismo nombre. Cuatrocientos doce escalones. (Fifi los contó) La vista buena. Lamentaciones por lo nublado del día. Se ve a lo lejos la playa de Aguilar, nuestro primer destino. La bruma es parte del paisaje de una costa emborrinada. No deja de tener su belleza. El orvallo nos acompaña todo el camino. Es un compañero de viaje, aunque algo pesado, muy de esta tierra.

Pasamos por encima de la playa Cazonera recorriendo el bosque Reborio poblado de ocalitos que, siendo extraños, se han convertido en parte del paisaje de toda la costa cantábrica. La conversación buena, el camino calmo, la pendiente de bajada resbaladiza. Cruzamos con cuidadín los puentes de madera. ¡cómo puede llegar a resbalar tanto! Subimos al Alto de las Llanas. Breve parada a cubierto de la lluvia, aunque como es racheada entra por todas partes. La sección infantil del grupo entrenando en este punto para tomar la alternativa. Algunos bajan hasta el mirador de los Glayos. Pasamos por encima de las playas de las Llanas y de la Cazonera solitarias y batidas por el mar. Muy bellas en su soledad. La lluvia arrecia. Bajamos hasta la playa de Aguilar. Son las doce y media. Dos horas hasta aquí. Nos refugiamos bajo los soportales de un merendero. Un paisano sale de nadar en la frígida mar. Coloradote y sano. No vemos la Xana de la cueva por ningún lado. A lo mejor porque la ruta la hacen con nosotros algunas hechiceras...

Ahora toca carretera hasta Cudillero. Pero este es el Grupo de Montaña Las Xanas ¿quién dijo carretera? ¡Al monte que es lo nuestro! Añoranza de las cotoyas. Subimos el promontorio, nos metemos en el bosque de ocalitos, vamos directos a una riega profunda. Rectificamos buscando caminos en los bordes del sembrado. Volvemos a la carretera. Hemos ahorrado un kilómetro de carretera con tres cuartos de hora de vueltas y revueltas. Eso sí: descubrimos, gracias a Diana “puntos románticos” para estar juntos mirando al mar mano con mano. Y nosotros que no sabíamos que P.R. en los mapas significa Punto Romántico. Hay que viajar para saber.

De nuevo en el asfalto, buscamos carreteras comarcales que nos separen de la general. A ella acabamos volviendo a la altura del Pito. Las Escuelas Selgas, hoy Instituto de Enseñanza Secundaria y el Palacio del Pito cuyo jardín se vislumbra entre ráfagas de lluvia, nos dan una idea de la importancia de los indianos en la zona. Torcemos a la derecha hacia la Atalaya. Volvemos a lamentar la falta de visibilidad. El panorama de Cudillero desde la altura merece la pena. Bajamos por un tobogán de rampas y escaleras. A pesar del día el aparcamiento del puerto está bastante lleno y la gente se acerca a los bares a comer. Cosa que pretendemos también hacer nosotros pues va siendo hora y llevamos casi cinco horas caminando, aunque hoy nos lo hemos tomado con mucha calma. Comemos en el bar del puerto y aunque parezca increíble cabemos todos. Luego practicamos un rato de risoterapia concentrada por aquello del dicho de que “a mal tiempo, buena cara”. Lo que dan de sí los “P.R”. de la costa. En resumen quinientos metros de desnivel , ocho playas, dos puertos, varios miradores, lluvia abundante, lamentos por el clima, buen humor, gente contenta.

La próxima semana cambio de registro total: en el concejo de Piloña subiremos al Pico Ciebana (966 m) y pasando por el auténtico museo forestal vivo de La Pesanca (un lujazo), bajaremos a Riofabar.

FRESINES

miércoles, febrero 23, 2011

CONOCER A FONDO LAS BRAÑAS TEVERGANAS

19 de FEBRERO de 2011

Ha hecho muy mal tiempo toda la semana. Esperamos una buena carga de nieve. Somos veintiuno dispuestos a enfrentarnos a cualquier temporal con tal de conocer estos rincones de Teverga, en los que el tiempo parece haberse detenido. A las nueve y media empezamos la ruta en el puerto de San Lorenzo. Nuestra sorpresa es que hay poca nieve. La subida de temperatura de ayer ha dado buena cuenta de ella. Para nosotros estar en esta zona es como estar en casa. Sin embargo la ruta prevista nos va a ofrecer buenas emociones al entrar por rincones por los que va poca gente.

La subida al pico Mirandiella (1568 m.) es una breve subida por buena pista. Pero no despreciemos esta cumbre y a su antena de televisión. Es un mirador de primer orden. Tenemos todos los cordales de la zona central de Asturias a la vista. Las sierras de Tineo donde han brotado extraños árboles blancos con aspas de molino, la neblina del mar, el cercano Somiedo, la sierra Manteca, la colosal silueta de la Ubiña... Un auténtico espectáculo de luz. Pero si algo nos llama verdaderamente la atención son los pequeños valles teverganos que desde el río suben trepando las laderas para acompañar a las aguas en dirección a Torre.

Subimos a un pico intermedio que según los mapas debería ser el Pico L’Abeja de 1483. Sin embargo la placa colocada en la cumbre lo nombra como Pico Mirandiella de 1579 metros de altitud. No está claro el pequeño lío de nombres y altitudes. Bajada pronunciada con bastante más nieve en la cara norte. Vamos a la braña de Campos. Hay numerosas huellas de corzo cruzando nuestro itinerario. Unos trazos en la nieve nos hace detenernos: “¿son pisadas de lobo?”. Parece que sí. Rosi las siguió, encontrando restos de sangre y pelo, restos de una comida invernal. A veces idealizamos la naturaleza sin tener en cuenta que la lucha por la supervivencia es diaria, y que esta lucha es cruel y pasa por la sangre de los débiles para que los fuertes vivan.

Una duda nos asalta. En medio de nuestro camino está el picachón amenazante de las peñas de Santa Ana. La descripción de Ortega traza el sendero por la cumbre. Pero el riesgo que pueden suponer las placas de hielo nos aconseja bordearlo por la derecha. Es la zona dura del recorrido, peleando con la nieve y las escobas. Finalmente hemos logrado atravesar tras un pequeño destrepe usando estribos escalonados.

Estamos en una braña abandonada hace tiempo. Según Jorge son las Brañas de Veiciella. Todavía se pueden ver los corros de lajas de piedra desafiando a la decadencia inevitable en estos parajes perdidos. Y eso que estamos al lado de la civilización pues tenemos a la vista todo el tiempo la carretera que sube a San Lorenzo por el valle que trazó el río Carzana. En la otra vertiente el valle se cierra en la Foz de la Estrechura. ¡Vaya postal!

Hemos hecho un cambio en el programa para alargar la excursión: en lugar de bajar a La Torre pretendemos salir por Campos hacia San Martín. Vamos a recorrer toda la larga sierra de Monreal. Subimos al pico Monreal: la vista de Taja merece la pena desde aquí. También vislumbramos los caseríos de Vixidel, donde estuvimos el año pasado en un día lluvioso como pocos. Estamos todavía a 974 metros. Nos quedan por bajar quinientos treinta y tantos metros.

Poco a poco nos metemos en el bosque. Seguimos una senda.¿Quién puede describir la belleza de un bosque en invierno? Estamos pasando por encima de Villanueva. Hay un monumento en el Pozo Tárano, dedicado a las más de cien víctimas de la guerra incivil cuando cayó el frente de Ventana el 21 de noviembre de 1937. El odio y las envidias arrastraron incluso a civiles lejanos a la contienda. La RTPA emitió en su día el documental “Tárano, la obsesión de Caín”.

Atravesando el bosque vamos bajando hacia las brañas. Los caminos están muy embarrados lo que nos obliga a saltar cercados. Entramos en la pista que nos bajará a Campos. Larga bajada por sendas boscosas en un terreno adueñado por los líquenes, el musgo y las hiedras.

En ruta de descenso, paralelos siempre a la Sierra de La Verde, llegamos a Campos. Es una aldea de cuento entre la tradición y la modernidad. Casas de aldea recién restauradas con colores “resultones”, ajenos a nuestras costumbres. De lejos vemos la Sierra de la Sobia ahora iluminada por un tímido sol. En la distancia destacan muy bien las aldeas de Sobrevilla, Monteciello y Berrueño. Enmarcan el sedo del Fresno por donde bajamos desde La Siella el 20 de junio de 2009 en un día memorable pues habíamos subido nada menos que por el Sedo de La Padiella. Impresionante fue aquel día también la bajada por la Canal de Faya. Ahora también tenemos una larga bajada hasta entrar en la carretera del puerto. Sólo nos queda llegar a La Plaza. Sigue pareciéndonos un sitio detenido en otro siglo. La Colegiata del siglo XI amenaza ruina. No podemos perder la herencia de nuestros antepasados. Sin embargo cincuenta metros más abajo un feísimo monumento de hormigón con pinta de parada de autobús se comió un pellizco del presupuesto que hubiera necesitado el monumento. ¡Qué ironía!

A las cuatro entramos en San Martín. Caramba con la ruta fácil. La larga bajada y las laderas de Santa Ana con nieve hasta la rodilla nos han dejado cansados. El resto del tiempo lo vamos a dedicar a restaurarnos por dentro y por fuera. La satisfacción es general. Si quieres conocer Asturias viaja con Las Xanas, si quieres entrar hasta el último rincón de Teverga vente con nosotros. Verás valles increíbles, ríos caudalosos en su deshielo, sendas olvidadas, pueblos muy conservados.

La vuelta tuvo un pequeño incidente con el reventón de una rueda que nos obligó a parar en la gasolinera de Proaza un ratillo suplementario. Comenta Tino con ironía que vaya grupo de montaña: igual os metéis una ruta de mil ochocientos de desnivel, como entráis por caminos que nadie ha hecho. Y si de propina hay que cambiar una rueda ¡pues se cambia!

La próxima semana cambiamos de palo: ruta por la costa entrando por San Esteban y subiendo y bajando hasta la playa del Aguilar llegaremos hasta Cudillero. Si el día está guapo puede ser un buen espectáculo. De momento descansar por semana para coger fuerzas y nos vemos de nuevo el sábado.

FRESINES

miércoles, febrero 16, 2011

NOTAS CUANDO NO HAY CRONISTA

Esta semana no hay crónica de la ruta ya que ninguno de los cronistas oficiales pudimos asistir a la ruta del Pico Mofrechu. Pero no por eso vamos a dejar esta sección sin cubrir.

Sin haber asistido a la ruta si que tengo conocimiento de todo o casi todo lo ocurrido, pero no es el lugar en el que se deban dilucidar estas cosas. De todos modos si que me gustaría hacer algunas puntualizaciones.

Personalmente tengo la convicción de que cada ruta la marca el calendario oficial. Es decir, las rutas son las que figuran en el calendario oficial que año a año se publica. Y creo que es así con todos los condicionantes. Previamente a su publicación, se expone para que los miembros del grupo puedan hacer sus alegaciones y los cambios oportunos. Una vez publicado debemos ceñirnos a él.

Cuando se hacen las descripciones de las rutas en nuestro blog, se siguen los criterios fijados en ese calendario oficial y se describe la ruta a seguir según las premisas del mismo. También se preparan los tracs para el GPS siguiendo las mismas directrices.

¿Qué a que viene esto? Muy sencillo. Últimamente se están dando casos de rutas que se tratan de cambiar sobre la marcha, aduciendo… conveniencias o deseos particulares. Yo estoy de acuerdo con cambiar una ruta cuando las condiciones meteorológicas, ambientales o físicas así lo condicionen. En un momento dado puede desaparecer el camino por estar cerrado y no hay forma de realizarlo por donde estaba previsto. O la niebla nos cubre, o hay alguien que está imposibilitado para realizar la ruta. Pueden ser muchas las causas. Pero no creo que pueda ser una causa que alguien quiera ir por otro lugar porque si. Ni tampoco me parece de recibo cambiar la ruta por querer correr más que los demás, sin conocer el camino y llevando al resto del grupo por donde no era. Aunque esto deberían evitarlo los propios miembros de la directiva.

Quizá muchas veces sea por falta de organización y de eso tenemos culpa los miembros de la directiva del grupo, pero también se nos pone muy complicado poder dirigir una ruta si al mismo tiempo tenemos que estar pendientes de los que se quedan más retrasados. Siempre es de suponer que quien va delante, sabe que es lo que tiene que hacer, aunque en muchas ocasiones no es así.

Estas cosas no dan buena imagen del grupo y tenemos que tener en cuenta que nos acompaña gente nueva en casi todas las rutas. Si queremos que vuelvan debemos evitar discusiones en las decisiones y mucho más las deserciones. La sensación de grupo la tenemos que lograr mediante la unión de decisiones. Siempre puede haber dudas en una encrucijada, pero la decisión tiene que ser unánime y todos debemos ir por el mismo sitio, aunque sea el equivocado. Ultima mente más que un grupo parecemos una banda. Cada uno va por un sitio diferente. Esto tiene que acabarse. Al menos esta es mi opinión y los demás tenéis las facultades para sacarme del error si es que creéis que no debe ser así.

Se puede aplicar el mismo criterio para todos los momentos de la ruta, ya que esta comienza cuando el autocar sale de la cochera y termina cuando entra en ella. A buen entendedor pocas palabras le bastan. No da buena imagen y parece que siempre estamos esperando a que haya alguien nuevo para hacerlo. No es de recibo.

El próximo sábado queremos hacer una ruta entre el Puerto de San Lorenzo, límite entre los concejos de Teverga y Somiedo, para subir al Pico Mirandiella y descender, en principio, a Villanueva. Digo en principio pues la ruta es más bien corta y siempre tenemos la oportunidad de alargarla un poco, si las condiciones lo permiten. Ya se que estoy tirando por tierra todo lo que dije más arriba, pero esto si que es organizable. Se puede consensuar la continuidad de esta ruta hasta Teverga si lo creemos factible. Algunas veces también la organización se equivoca y me parece que esta ruta, tal como está puesta, es corta para nuestro grupo. Lo hablamos.

JAFPA

miércoles, febrero 09, 2011

PEÑAMAYOR BAJO UN MANTO BLANCO

5 de FEBRERO de 2011

Todas las señales apuntan a que hoy vamos a tener un gran día de montaña. El cielo está despejado y de un azul intenso. Hace frío en Sama donde hacemos parada de repostaje. Continuamos la larga subida a la Faya de los Lobos. Hay alguna duda sobre donde iniciar la bajada para poder encontrarnos con el autocar. Lo mejor seguir la ruta prevista. Claro que con tal cruce de “pistas” es fácil “despistarse” (¡qué juego de palabras me ha salido!).

Un poco más allá de la Faya, concretamente en La Casilla, junto al bar “La Faya” empieza el PR-139 en suave ascenso bordeando el pico del Raso que queda a nuestra izquierda. Son las 10 y media. Vamos caminando hasta el letrero que indica un área recreativa. Nuestro andar está orientado a un sol bajo y potente que está subiendo con el día. Molesta en los ojos. Tenemos que quitar ropa. Subimos a buen ritmo. Pasamos junto a la Fuente Fría, de exquisitas aguas. A la altura de los Sierros de la Baúa la nieve empieza a ser una compañera de viaje. Ya no la vamos a abandonar hasta muy abajo, al regreso.

Mientras nos reagrupamos un poco nos adelantan dos jóvenes ciclistas dispuestos a hacer ruta por encima del hielo. Al poco les volvemos a adelantar. Nos vuelven a pasar, pero tienen que desmontar otra vez, el hielo en la sombra resbala mucho. Nosotros también tenemos que cambiar continuamente de carril porque las placas de hielo son soberbias.

La vista de toda la Cordillera y de los montes del Aller y las Ubiñas es digna de un cuadro. Toda la silueta de los picos blancos, brillando al sol, destacando sobre un cielo azul intenso. Vista que grabamos en nuestra memoria. Las fotografías se parecen al original, pero éste es mucho más grandioso. Subimos hasta la campera de la Bahúa. Unos quince centímetros de nieve. El característico crujido de la nieve helada al pisarla. Seguimos el rastro de un montañero que provisto de raquetas hizo huella esta mañana. (¿Tino subió por aquí?). Gracia a estas marcas la subida es más llevadera.

Tras la última cabaña entramos en las laderas de Peñamayor. El grupo que va en cabeza decide aprovechar este rastro para subir cómodamente al collado. Nos perderemos el pozo Funeres, pero qué le vamos a hacer. Incluso hay un tramo de nieve virgen que pisar y es agotador, aunque María José está fuerte. Otro grupo, más ortodoxo, armado de GPS y con conocimiento del terreno (y que además se ha leído toda la hoja de ruta hasta el final), continúa a Funeres. Ya sabéis la historia: es una sima natural a la que fueron arrojadas el 13 de abril de 1948 unas 22 personas no muy amigas del mandamás de turno. Existe una placa conmemorativa de 1984 que nos recuerda estos hechos.

Llegamos al Collado Llagos a 1229 metros de altura. Esperamos al grupo que viene por abajo, como lagartos al sol. Siete personas deciden que hay que hacer un pico. El Triguero queda un poco lejos y hay mucha nieve, unas tres cuartas en algunas zonas. Subimos al serrote del Cerro Trigueros a 1276 metros. Pero con cuidadín que la pala de nieve está muy helada. Además el terreno kárstico es muy traidor bajo la nieve. Debajo de nosotros, no muy lejos, debe estar la Cueva de Mozacín y unas antiguas minas de cobre.

Ya todos juntos, nueva división de opiniones. (“¿Para qué pondremos el mapa en el blog, señores?”) Un pequeño grupo baja por la pista de las antenas de telefónica, que haciendo zig-zag baja por la Campa Fresneu y el Cordal. Los demás, mayoría disciplinada y más o menos silenciosa, sigue a la majada Breza. Allí están Tino y sus amigos descansando de la pateada de la mañana.

Larga bajada hasta la iglesia del Condado. Guerra de bolas de nieve entre mozos y mozas aguerridos. El reportaje gráfico nos dirá quién ganó. Bajando y atajando, seguimos hasta encontrar el reguero del Monte que ya nos encamina hacia el Condado, "hermosa aldea toda en un llano, bañada por el río, adornada de frondosa arboleda; suave, coqueta y silenciosa..."(La aldea perdida). Unos 800 metros más abajo nos espera la ropa seca que falta hace ya. El Condado en la margen derecha del Nalón fue pueblo ejemplar en 1969. Destaca su Torreón. En Cimalavilla se conservan restos de la antigua fábrica (1884) -La Fábrica- de fundición de cobre, "instalada con todos los adelantos modernos en su maquinaria, incluso la luz eléctrica, y puesta en comunicación con las minas de cobre, situadas al otro lado del río, en las alturas de Llampaces, por un cable sin fin de mil metros", en palabras de E. García Jove; Hay material para presumir de pueblo bonito, como dice la copla:

“Tres coses tien el Condaú

que nun les tien Xixón

Piedrablanca, La Xamoca

y La Cueva'l Barriyón.”

Llegmos a las 5 de la tarde. La ruta estaba prevista para menos horas. Nos ha llevado seis horas y media, pero con una larga parada y la dificultad añadida del suelo blanco. Javier G. Lavín tiene contados los pasos en su podómetro de bolsillo y son nada menos que 23.000 redondos. Eso es precisión y lo demás cuentos.

En La Pomarada nos reciben muy bien, como siempre. La comida de hermandad y los cumpleaños de María Isabel y de Angel (en la distancia) redondean un día que ha tenido un poco de todo. El Sol nos ha dado de lo lindo y las caras están coloradas, y hasta puede que de la solana. Estamos felices, tonaducas con Senén y risas de autocar garantizadas.

La próxima semana un agradable paseo para contemplar la costa desde el Mofrechu en Ribadesella, con 437 metros de subida y 745 de bajada a Santianes de Ola. Puede ser una bonita excursión invernal. Es una ruta fácil y con una cómoda pista de subida.

FRESINES