De madrugada subíamos al autobús pensando en el largo camino hasta Leitariegos. Hicimos una parada técnica en Cangas
del Narcea, tierra de buen pan por lo que pudimos comprobar. Después, otros treinta y tantos kilómetros por el cauce del rio Naviego que se nos hicieron eternos.
Al fin paramos en el puerto de Leitariegos. Buena carga de nieve. El aparcamiento de la estación de esquí bastante lleno. Muchas conversaciones en gallego. Nosotros a lo nuestro. Por la pista que empieza junto a la Posada co
menzamos poco a poco la subida por el sendero local AS-20. Estamos en la Reserva natural Parcial del Cueto de Arbás. Esta cima marca justamente la divisoria de provincias. Es un anfiteatro natural de modelado glaciar. Este modelado se aprecia en sus grandes morrenas y en las cubetas de agua que forman las dos lagunas permanentes.
Pronto llegamos al área recreativa. El espesor de nieve empieza a aumen
tar. La ruta es muy sencilla pero la abundancia de nieve nos va a complicar la ascensión. Llegamos a la laguna. Está cubierta de blanco. Por debajo es puro hielo. La laguna de Arbás tiene unos 250 metros de radio, pero hoy se confunde con el paisaje.
El camino hacia la collada Fanetina se adivina entre la niebla. Comenzamos la verdadera ascensió
n. La primera pala de nieve se hace con alguna dificultad. Vamos tallando escalones en la nieve en polvo. Parece que la vía está libre y se puede seguir. Atacamos con fuerza la segunda pendiente importante. Con un liguero desvío hacia la derecha intentamos mantener un paso constante. No llovía, pero la niebla moja lo suyo. Al final en lo alto de la collada a 1878 m. nos reagrupamos. Sólo nos queda seguir por la afilada arista que hace de límite de l
as dos provincias. Vamos dejando huellas lo más alejadas posible del abismo que hay a nuestra derecha. Pronto estamos a la altura del vértice geodésico. 2007 m. El último dos mil de la Cordillera Cantábrica. Es una pena, pero la niebla lo uniforma todo. Tardamos dos horas y cuarto desde abajo. Estamos un ratillo allí arriba. Pero hace mucho frío y hay que bajar. Se ha levantado una cellisca fuerte desde el suroeste y que trae nieve racheada. Bajamos rápidamente hacia cotas más protegidas del viento.
Hay preocupación por el descenso. Mejor por la nieve virgen. Cada uno a su ritmo. Pero ante todo prudencia. Se nos da bastante bien, mejor de lo que pensábamos. En la segunda pala ya hay más confianza. T
anta que alguien inventa el “sistema Taboada” de descenso rápido. Poco recomendable. Llegamos de nuevo a la laguna de Arbás. Un montañero con esquís de travesía la cruzó arriesgadamente por en medio.
Cuando llegamos al aparcamiento el telesilla de La Laguna casi no lleva gente. El tiempo es muy invernal y además es la hora de comer. Nosotros buscamos un lugar bajando hacia Cangas del Narea. Al final en Casa María Luisa se portan con nosotros y nos organizan como para una boda. La ruta, con el añadido de la nevada, le dio un puntillo de aventura.
El día 19 queremos hacer el Pico Texera de 1557 m. por el Aller. Subiremos desde Conforcos a este gran mirador de la cordillera. Antes pararemos por el Alto la Vallinosa. Luego en largo descenso llegaremos hasta Collanzo. A la vuelta comeremos en Casa Menendez, en Piñera. Un buen menú por 13 euros. La cosa promete.
FRESINES
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