Ha hecho muy mal tiempo toda la semana. Esperamos una buena carga de nieve. Somos veintiuno dispuestos a
enfrentarnos a cualquier temporal con tal de conocer estos rincones de Teverga, en los que el tiempo parece haberse detenido. A las nueve y media empezamos la ruta en el puerto de San Lorenzo. Nuestra sorpresa es que hay poca nieve. La subida de temperatura de ayer ha dado buena cuenta de ella. Para nosotros estar en esta zona es como estar en casa. Sin embargo la ruta prevista nos va a ofrecer buenas emociones al entrar por rincones por los que va poca gente.
La subida al pico Mirandiella (1568 m.) es una breve subida por buena pista. Pero no despreciemos esta cumbre y a su antena de televisión. Es un mirador de primer orden. Tenemos todos los cordales de la zona central de Asturias a la vista. Las sierras de Ti
neo donde han brotado extraños árboles blancos con aspas de molino, la neblina del mar, el cercano Somiedo, la sierra Manteca, la colosal silueta de la Ubiña... Un auténtico espectáculo de luz. Pero si algo nos llama verdaderamente la atención son los pequeños valles teverganos que desde el río suben trepando las laderas para acompañar a las aguas en dirección a Torre.
Subimos a un pico intermedio que según los mapas debería ser el Pico L’Abeja de 1483. Sin embargo la placa colocada en la cumbre lo nombra como Pico Mirandiella de 1579 metros de altitud. No está claro el pequeño lío de nombres y altitudes. Bajada p
ronunciada con bastante más nieve en la cara norte. Vamos a la braña de Campos. Hay numerosas huellas de corzo cruzando nuestro itinerario. Unos trazos en la nieve nos hace detenernos: “¿son pisadas de lobo?”. Parece que sí. Rosi las siguió, encontrando restos de sangre y pelo, restos de una comida invernal. A veces idealizamos la naturaleza sin tener en cuenta que la lucha por la supervivencia es diaria, y que esta lucha es cruel y pasa por la sangre de los débiles para que los fuertes vivan.
Una duda nos asalta. En medio de nuestro camino está el picachón amenazante de las peñas de Santa Ana. La descripción de Ortega
traza el sendero por la cumbre. Pero el riesgo que pueden suponer las placas de hielo nos aconseja bordearlo por la derecha. Es la zona dura del recorrido, peleando con la nieve y las escobas. Finalmente hemos logrado atravesar tras un pequeño destrepe usando estribos escalonados.
Estamos en una braña abandonada hace tiempo. Según Jorge son las Brañas de Veiciella. Todavía se pueden ver los corros de lajas de piedra desafiando a la decadencia inevitable en estos parajes perdidos. Y eso que estamos al lado de la civilización pues tenemos a la vista todo el tiempo la carretera que s
ube a San Lorenzo por el valle que trazó el río Carzana. En la otra vertiente el valle se cierra en la Foz de la Estrechura. ¡Vaya postal!
Hemos hecho un cambio en el programa para alargar la excursión: en lugar de bajar a La Torre pretendemos salir por Campos hacia San Martín. Vamos a recorrer toda la larga sierra de Monreal. Subimos al pico Monreal: la vista de Taja merece la pena desde aquí. También vislumbramos los caseríos de Vixidel, donde estuvimos el año pasado en un día lluvioso como pocos. Estamos todavía a 974 metros. Nos quedan por bajar quinientos treinta y tantos metros. 
Poco a poco nos metemos en el bosque. Seguimos una senda.¿Quién puede describir la belleza de un bosque en invierno? Estamos pasando por encima de Villanueva. Hay un monumento en el Pozo Tárano, dedicado a las más de cien víctimas de la guerra incivil cuando cayó el frente de Ventana el 21 de noviembre de 1937. El odio y las envidias arrastraron incluso a civiles lejanos a la contienda. La RTPA emitió en su día el documental “Tárano, la obsesión de Caín”.
Atravesando el bosque vamos bajando hacia las brañas. Los
caminos están muy embarrados lo que nos obliga a saltar cercados. Entramos en la pista que nos bajará a Campos. Larga bajada por sendas boscosas en un terreno adueñado por los líquenes, el musgo y las hiedras.
En ruta de descenso, paralelos siempre a la Sierra de La Verde, llegamos a Campos. Es una aldea de cuento entre la tradición y la modernidad. Casas de aldea recién restauradas con colores “resultones”, ajenos a nuestras costumbres. De lejos vemos la Sierra de la Sobia ahora iluminada por un tímido sol. En la distancia
destacan muy bien las aldeas de Sobrevilla, Monteciello y Berrueño. Enmarcan el sedo del Fresno por donde bajamos desde La Siella el 20 de junio de 2009 en un día memorable pues habíamos subido nada menos que por el Sedo de La Padiella. Impresionante fue aquel día también la bajada por la Canal de Faya. Ahora también tenemos una larga bajada hasta entrar en la carretera del puerto. Sólo nos queda llegar a La Plaza. Sigue pareciéndonos un sitio detenido en otro siglo. La Colegiata del siglo XI amenaza ruina. No podemos perder la herencia de nuestros antepasados. Sin embargo cincuenta metros más abajo un feísimo monumento de hormigón con pinta de parada de autobús se comió un pellizco del
presupuesto que hubiera necesitado el monumento. ¡Qué ironía!
A las cuatro entramos en San Martín. Caramba con la ruta fácil. La larga bajada y las laderas de Santa Ana con nieve hasta la rodilla nos han dejado cansados. El resto del tiempo lo vamos a dedicar a restaurarnos por dentro y por fuera. La satisfacción es general. Si quieres conocer Asturias viaja con Las Xanas, si quieres entrar hasta el último rincón de Teverga vente con nosotros. Verás valles increíbles, ríos caudalosos en su deshielo, sendas olvidadas, pueblos muy conservados.
La vuelta tuvo un pequeño incidente con el reventón de una rueda que nos obligó a parar en la gasolinera de Proaza un ratillo suplementario. Comenta Tino con ironía que vaya grupo de montaña: igual os metéis una ruta de mil ochocientos de desnivel, como entráis por caminos que nadie ha hecho. Y si de propina hay que cambiar una rueda ¡pues se cambia!
La próxima semana cambiamos de palo: ruta por la costa entrando por San Esteban y subiendo y bajando hasta la playa del Aguilar llegaremos hasta Cudillero. Si el día está guapo puede ser un buen espectáculo. De momento descansar por semana para coger fuerzas y nos vemos de nuevo el sábado.
FRESINES
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