martes, diciembre 07, 2010

PASEANDO POR VARIOS CONCEJOS: EL PICO FARIO

4 de DICIEMBRE de 2010

Mientras nos acercábamos a La Collada en Siero observábamos el manto de nieve que cubría los prados. La helada de la noche fue bastante dura. Íbamos preparados para un día muy frío, pero la verdad es que luego templó bastante. A las diez estábamos ya caminando por la pista que sube al Fario. Con mucho cuidado porque hay numerosos charcos de hielo en el suelo.

Tardamos poco en subir los 737 metros que tiene de altitud el pico Fario. Como observatorio no lo hay mejor. La Asturias nevada está entera a la vista. El contraste de las cadenas montañosas con el cielo azul es espléndido. Abarcamos desde Peña Manteca hasta el Cornión. Buena discusión sobre que es este Pico o detrás de cuál está el otro. Y a nuestra derecha el Musel y la inmensa explanada del mar. Buenas fotos. Sobrevolamos con la vista Gijón, Grado, Oviedo y Siero. Las chimeneas de Lada y Soto de Ribera nos marcan con precisión el territorio.

Con pesar nos tenemos que ir. Hay que seguir bajando pisando la dura y blanquísima nieve. ¡Uf!, sobra ropa. Caminando hace calor. Sin más incidentes seguimos por la Sierra del Fario. Sin darnos cuenta hemos cruzado la autopista por encima del tunel. Nos cruzamos con alguna moto quas desbocada. Una última parada para repostar fuerzas. Se ve ahora a vista de pájaro la ría de Villaviciosa. Estamos muy cerca de La Campa. A las dos de la tarde entramos en el bar a ver cómo le va al “Guaje”. Tranquilo, armado con un farias y copazo de orujo de guindas.

Charla en el bar. Pero no hemos tenido bastante. Bajamos por las pistas hormigonadas a Valdediós. Al fondo del valle primera sorpresa: “El Conventín está envuelto en andamios pues lo están retejando para reinstaurar la primitiva teja romana”. Nos avisa Peña que ha concertado una visita al Claustro del Convento. Fenomenal. El valle de Puelles es un auténtico foco natural, cultural, histórico y artístico. Además está situado en el camino primitivo a Santiago de Compostela. Alfonso IX de león funda el convento el 27 de noviembre de 1200. El Conventín está erigido desde trescientos siete años antes. Es un monasterio Cisterciense, a orillas del río Asta con mil ciento diecisiete años de antigüedad.

Nos espera un hermano mejicano de la Orden de San Juan. Lleva un año y pico en Asturias y está abrigado para soportar esta humedad. Nos enseña el Claustro de los siglos XVII y XVIII. Agradecemos esta visita que hacemos pausadamente rodeando el momumento. Nos recuerda que todo el conjunto es Monumento Nacional desde 1931 y Patrimonio de la Humanidad, declarado por la UNESCO en 1985.

El Concejo de Villaviciosa siempre guarda sorpresas. Por ejemplo varias iglesias románicas alrededor del Camino Primitivo. Pero si uno tiene tiempo y curiosidad hay otros nueve museos y Centros de Interpretación en la Villa y alrededores. Nos ha gustado mucho la visita. Nos prometemos volver en cuanto tengamos ocasión.

La próxima semana estamos en la idea es partir del Puente Gallegos para poner el Belén de cumbres en la zona del Pico Paisanu, en el Pico Cuervo o Llampaya, para bajar luego a Lugones. No sé si tendremos muchas ganas de andar, pero sí de celebrarlo en amistad y buen ambiente lo que siempre es muy bueno en estos momentos de crisis. Así que preparad viandas agradables, espumosos y champán. No hace falta que esté muy frío. La naturaleza también colabora y se va a encargar de ello. Besos a todas, si nos vemos. Y si no es así UNAS FELICÍSIMAS FIESTAS PARA TODOS.

FRESINES

miércoles, diciembre 01, 2010

LA RUTA MAS DURA DEL AÑO

El autocar nos abandonó a nuestra suerte en Teverga, delante del restaurante Aladino, con los pocos bártulos que portábamos, a las 9,30 de la tarde, para iniciar nuestra segunda ruta nocturna del año.

Tras un buen rato de calentamiento en los distintos tugurios de la zona, nos pusimos en marcha entrando en el comedor, tras cambiar a las damas los bastones por claveles, mientras que los paisanos iniciábamos ruta sin bastón ni piole.

Pronto nos enfrentamos con la primera de las tachuelas del día, un buen plato de sopa de marisco que sirvió de calentamiento para poder ascender al segundo de los picos reservados para este día, la merluza con pulpo y su buena salsa, que a muchos nos obligó a realizarla por segunda vez para poder catar su belleza.

Como cumbre principal y más pindia, un buen plato de cabritu con su guarnición, todo ello regado con buenos caldos de la Rioja, para poder pasar el trago.

Como postre y acompañado de unas copichuelas de sidra achampañada, un buen trozo de sabroso mantecado Peñasanta, nunca más acertado para una ruta montañera que se precie. Luego vinieron unas cumbres menores a base de café y chupitos, que nos pusieron en guardia para el duro final de la travesía.

El clima cambió y fuertes estridencias comenzaron a sonar en forma de seudo notas musicales arrancadas de un órgano electrónico. Gritos o aullidos de los animales, nos pusieron en marcha, unos hacia la barra del bar y otros al centro de la pista de baile, para comenzar la larga marcha final de la ruta.

La tormenta no cesó en todo el rato y los saltos y cabriolas de los afectados tampoco. Sudor por todos los cuerpos a pesar de la gélida temperatura y cansancio, si, mucho cansancio pero sin posibilidad de pararse para nada. Había que continuar bajo la tormenta sin descanso hasta llegar a destino.

Al final, tras la dura y penosa marcha, sentimos los ansiados sones del solo te pido, con el que pusimos el punto final, a las 5,15 de la madrugada, a esta marcha nocturna, la más dura de todo el año.

Tal fue así, que en el autocar de vuelta, se vieron muchas caras desencajadas y cuerpos que no se tenían. Aunque el ínclito Carrete mantenía el ritmo y nos deleitaba con lo que querían ser canciones, con voz ronca y desgarrada por el esfuerzo.

Así fue un año más, la ruta de la Cena de Hermandad de nuestro grupo. Hemos de aclarar que en el transcurso de la misma, a los postres, se hizo mención especial a la persona que a juicio de todos los socios, merecía ser premiada por su constancia, camaradería, trabajo, etc., etc., que recayó en la persona de nuestra querida compañera Lia, que por motivos familiares, no pudo acompañarnos personalmente, pero si que sintió de nuestro apoyo gracias al teléfono.

Hoy, cuando escribo estas líneas, puedo daros la buena noticia de que sus problemas ya son menos. Ya todos están en casa y las perspectivas son mucho más halagüeñas y felices. Nos alegramos por todos.

Para el próximo sábado volvemos a las andas habituales y nos vamos a las cercanías de Gijón y Pola de Siero, para ascender al Picu Fario y continuar en ruta hasta llegar a Valdedíos, en el concejo de Villaviciosa. Las inscripciones para esta ruta están abiertas y quiero advertir a todos, que no apunté a nadie el pasado sábado. Las fuerzas no me lo permitían. Así que espero vuestras llamadas.

JAFPA

martes, noviembre 23, 2010

POR LA NIEVE CAMINO DE VALGRANDE

Para esta semana pasada teníamos previsto hacer las Primeras Jornadas de Montaña del Grupo LAS XANAS, pero la falta de local para realizarlas, nos obligó a posponerlas y en su lugar, el sábado día 20, nos fuimos a Pajares para realizar una ruta extra.

El autocar nos dejó en la estación de esquí del Brañillin, bajo amenazadoras nubes negras, pero sin agua y con algún tímido resplandor de sol.

Para subir al Cuitu Nigru utilizamos dos de las posibles vías. Unos se fueron por el Valle del Sol y el resto lo hicimos por las pistas que ascienden bajo los telesillas que en esos momentos estaban probando, ante la inminente apertura de la estación.

La nieve ya hizo su aparición y enseguida comenzamos a pisarla nosotros. Una nieve recién caída que cubría una placa de hielo que crujía al clavar nuestros bastones. La subida se hace entretenida y cómoda gracias a las pistas de mantenimiento.

Con una buena capa de nieve en algunos lugares, alcanzamos la estación superior del telesilla, echando una mirada a las Ubiñas, sobre las que se amontonaba una buena maraña de nubes. Solo el Fariñentu, Siegalavá y Tapinon quedaban libres y visibles y con ellos compusimos nuestras fotografías de la mañana. Al otro lado, las Tres Marías tenían una visión espectacular. Sus paredes heladas y el gris plomizo de la luz afectada por los negros nubarrones, les daban una tonalidad magnífica, especialmente a la más pequeña, El Palero.

Tras las fotos de rigor y la unión de “casi” todo el grupo, continuamos camino en la misma dirección traspasando el edificio que corona el Cuitu Nigru hacia el Negrón. Un camino cubierto de nieve nos lleva casi en llano, a los pies de una gran torre de alta tensión donde nos encontramos con un poste del PR AS-151, a la orilla de una buena pista, seguramente de mantenimiento de la línea eléctrica, que desciende hacia el Valle de Valgrande al oeste.

Tan entretenidos y cómodos bajábamos, que no nos dimos cuenta de las indicaciones, trazos verde y blanco, que había junto al siguiente poste del PR, y seguimos descendiendo hasta que el GPS nos confirmó el error. Mientras algunos continuaban pista abajo, hasta finalizar esta, para seguir un tramos entre los árboles, un pequeño grupo decidimos reencontrarnos con el trazado marcado por el GPS y también entre árboles, pero cuesta arriba, nos salimos por la izquierda del camino. Unos 80 metros por encima encontramos nuevamente las marcas verde y blanca, repartidas por toda la crestería, de no muy buen paso en algunos tramos, pero factible.

Peleándonos con las urces y las escobas, conseguimos abrirnos paso hasta retornar nuevamente a la pista en la que ya se encontraban nuestros compañeros. Ya todos juntos, continuamos la marcha comprobando nuestro rumbo con el GPS para evitar nuevas equivocaciones.

Tengo que decir, que sobre la cresta, abandonamos a la izquierda el camino marcado de verde y blanco, siguiendo por la lomera hasta la pista que ya veíamos frente a nosotros. Ese camino nos lo encontramos posteriormente y mucho más abajo, desembocando también en la pista.

Siguiendo siempre por la pista principal dejando a la derecha una bifurcación que solo llega hasta la torre de alta tensión, descendemos con la Peña del Castillo a nuestra derecha, para alcanzar la amplia pista del Ruchu, que une este enclave junto al pueblo de Pajares y la estación de mantenimiento de la autopista, cerca del mal llamado túnel del Negrón.

Ya en la pista, en nuestras cabezas solo queda una duda: ¿podremos pasar el río sin el puente? Los arroyos bajan con bastante agua y a medida que nos cercamos al fatídico lugar, el murmullo del agua se hace más y más ostensible.

Rodeamos de izquierda a derecha la Peña del Castillo, con el Río Valgrande a muchos metros por debajo pero escuchando su cantar. El bosque ya está pelado, pero a medida que descendemos, aún podemos apreciar algunos restos de color del otoños ya casi pasado.

Afortunadamente las fuerzas vivas de la comarca, dieron como útil esta amplia y cómoda pista y comenzaron su reparación y entre otras cosas, habilitaron un paso sobre el arroyo de Mestas, que bajaba con suficiente agua para ponernos las cosas difíciles si lo teníamos que vadear. Poco más adelante, nos cruzamos con el Camino de Santiago y con una indicación sobre un cruce. Por la izquierda en descenso, sigue el camino hasta San Miguel del Río. Nosotros seguimos de frente el camino de Pajares.

Con algo más de barro, debido a las obras de mejora de la pista, finalizamos en el Ruchu este antiguo camino y ya por la carretera del Puerto de pajares, hasta donde tenemos el autocar aparcado, en el alto pueblo de Payares, punto y final de esta ruta extraordinaria por el bosque de Valgrande.

Para el próximo sábado no tenemos salida. Es ese sábado en el que hacemos nuestra cena de hermandad con la que tratamos de agradecer su labor a esa persona del grupo que destacó de alguna forma a ojos de sus compañeros. Una muy dura ruta en la que tras una buena comida, bailaremos hasta altas horas de la madrugada, siempre que el cuerpo aguante.

Para el día 4 de diciembre tenemos ruta Por el Pico Fario, entre Llanera y Siero, para continuar por Campo de la Morena y las Camperas de las Cruces hasta el Monasterio de Valdedios. Los interesados en hacer esta ruta, ya saben lo que tienen que hacer: llamar al teléfono 985 78 51 10 para apuntarse. Espero vuestras llamadas.

JAFPA

martes, noviembre 16, 2010

EN LAS BRAÑAS DE SOMIEDO

13 de noviembre de 2010

Cuando empezamos en Llamardal el reloj marca las diez y cuarto. El cielo está encapotado en la cordillera. Parece muy negro y amenazador. El dia es fresco e invita a caminar con energía. La senda nos lleva sin pérdida a la Braña Mumián en unos cuarenta minutos. Legamos a la Fuente del Caño y sus famosas “olleras” donde antaño se ponía la leche a enfriar aprovechando el fresco manantial que atraviesa la braña. Los teitos se alzan soberbios testigos de una época de vaqueiros que ya pasó, pero que nos recuerda la lucha de estas gentes para hacer habitable un terreno tan hostil que “da mieu”.

Seguimos monte arriba hacia el Pico Gúa entre aulagares y piornos que es lo único que crece en estos terrenos tan calizos. Muy pronto estamos pisando nieve. La primera de este otoño. El día está frío y la roca algo resbaladiza. Hay que tener cuidado en varias trepadas. Llegamos pronto al pico. Nadie se queda en la cumbre. Estamos refugiados de un viento que literalmente te tumba. La vista debe ser excepcional hacia el Pico Mocosu y la Sierra el Páramu, enfrente de nosotros y hacia la Peña Salgada detrás nuestro. Íbamos a intentar el Pico Altu pero habrá que dejarlo para mejor ocasión. A cambio un grandioso arco iris se exhibe apoyando sus extremos en los dos contrafuertes del valle. La bajada la hacemos por la collada evitando todos los destrepes complicados.

Refugiados en una cabaña nos calentamos con “líquidos energéticos”. Todo sea por entrar en calor. Seguimos hacia abajo por el hayedo de la Enraimada que es terreno totalmente restringido por las autoridades del parque. Dejamos la Peña el Molinón a la izquierda. (La peña del Sporting que mañana va a ganar al Madrid). Entre revueltas de la pista se adivina la aldea de Urria. Alguien nos recuerda que en la aldea de Gúa Fernando II fundó un monasterio a finales del siglo XII. Quedan pequeños restos románicos en la iglesia parroquial. En la primera mitad del siglo XVI, el Real Monasterio de Sta. María de Gúa-Somiedo, dedicado a la Virgen, es trasladado primero a León y despues a Avilés. En ésta época y al igual que ocurría en más Monasterios Cistercienses, en Gúa se arrastraba una vida lánguida y decadente.

La abadesa perpetua, se llamaba Dª Inés de Miranda, la cual, tras unas tormentosas relaciones con D. Alfonso López de Tineo había encontrado cobijo en dicha comunidad. Su condición prelacial y a la vez de MADRE, debió ser perturbadora de la existencia monástica y nada propensa a fervores conventuales.

Fue el Abad General-Reformador el que quiso acabar con todo ello, trasladando el Monasterio. Se renovó el oficio de abadesa, mediante la renuncia de Dª Inés que se retiró a la casa de Pola de Somiedo donde vivió como una gran señora con criados y rentas, ya que había sido compensada económicamente con generosidad. (Recogido en diversos libros)

El haya va dejando paso a los avellanos, las espineras y los pastizales. El camino sigue entre fresnos y arces. Estamos llegando al Coto de la Buena Madre. Curioso nombre. Cuenta la leyenda que el nombre de COTO DE LA BUENAMADRE, se debe a una monja del Monasterio de Gúa, que habiendo quedado embarazada, decide tener a su hijo, ante lo cual se decide darle las propiedades que el Monasterio tiene en El Coto y allí se trasladan a vivir . Recordamos aquí que en El Coto estuvo el Monasterio de S. Miguel, anterior al de Gúa y que La Pola perteneció a la Parroquia de S. Miguel de la Llera en el Coto. Tal vez haya sido Dª Inés nuestra BUENAMADRE.

Vemos muy abajo la Pola de Somiedo. Fundada en 1269 por Alfonso X para contrarrestar el poder de los monasterios, creando núcleos de población que concentraran la capitalidad administrativa de la zona. Nos acercamos poco a poco y desde lo alto vemos la confluencia de los dos ríos Somiedo y del Valle, muy caudalosos con la nieve fundida de esta semana. El agua pasa a ser un elemento económico de primer orden en el valle de Somiedo con dos centrales eléctricas en muy pocos kilómetros: La Malva y la Riera. La fuerza del agua cuando pasamos por el puente es formidable. Casi logra apagar nuestras conversaciones.

Estamos llegando. Cinco horas escasas. La vieja Pola hoy tiene un rostro totalmente renovado. Casi no se ven las antiguas casas solariegas. Se ha construido por todas partes. Se ha urbanizado muy bien. Con la declaración del Parque de Somiedo como RESERVA DE LA BIOSFERA ha llegado el nuevo maná del turismo. Nosotros nos aprovechamos de la numerosa oferta hostelera y comemos en un hotel restaurante nuevo que, a su vez, también sabe aprovecharse de nosotros.

Y así hemos pasado esta jornada que, aunque fría en lo meteorológico, tuvo el encanto de pisar la primera nieve de este otoño, de un espectacular arco iris a pesar de las rachas de peligroso viento. Somiedo nunca nos decepciona y siempre hay alguna leyenda que contar en esta tierra milenaria.

Como ya sabéis casi todos se han aplazado las Jornadas de Montaña que con motivo de LOS VENTICINCO AÑOS DEL GRUPO estaba previsto que se celebraran. Problemas de infraestructura que obligan a trasladar la convocatoria para enero. Como no podemos parar quietos en este grupo tan IN-QUIETO, saldremos por el bosque de Valgrande desde el Brañillín para registrar todavía los colores del otoño. La salida está prevista a las ocho desde los lugares habituales. Llamad a Jorge si tenéis deseos de asistir. Ya sabéis: 680 358 404. Nos vemos pronto.

FRESINES
(Colgado desde El Cairo por JAFPA)

lunes, noviembre 08, 2010

EN EL CORAZÓN DEL MONTEGRANDE DE TEVERGA

6 de noviembre de 2010

Comenzamos a caminar en el Puerto Ventana. Luce el Sol, la mañana está fresca y limpia. En muy poco tiempo entramos en el corazón del bosque. El hayedo está ya adelantado en su muda de color. El suelo es un tapiz de hojas marrones y tostadas. Vamos bajando lentamente hasta la majada Las Cadenas. Aquí la presencia humana fue muy importante y nos quedan algunas buenas cabañas y los corros, un ejemplo prodigioso de construcción popular. Con los elementos que ofrece el entorno sobre todo la piedra caliza, y una vieja sabiduría adquirida a base de pruebas y de errores, alzaron estas pequeñas edificaciones camufladas con el paisaje de tal manera que el techo es una cubierta vegetal viva. Además en estas majadas teverganas los techos se hacían con piedras redondas, no con lajas como en las Navariegas, y se tapaban con tapines para sellarlos. Un prodigio de construcción que nos viene heredado nada menos que de las culturas castreñas. ¡Y qué abandono en el tiempo! Parece mentira que estas construcciones sobrevivan a su albur...

Continuamos bajando. Ahora acompañamos al río Páramo en su eterna bajada al valle. El riachuelo canta, la sinfonía es total. Este rumor del bosque adormecido al sol nos reserva la sorpresa de la vida que anida por todas partes. Antes de desnudarse, el bosque se viste de dorado para admiración de sí mismo. Nosotros nos sentimos los intrusos. Caminamos tranquilos entre fayas que se retuercen en escorzos imposibles. Aquí una faya centenaria, allí tres troncos que se abrazan en una promesa de fidelidad eterna... En efecto el bosque es intemporal y se nos ha dado la oportunidad de sumergirnos en él.

Por un momento abandonamos el río. Subimos brevemente en busca de la senda que baja hacia la Villa de Sub. Una vez que nos metemos en ella cambia el panorama totalmente: entramos en un inmenso robledal de altísimos ejemplares de roble albar. La mayor mancha forestal de este tipo en Europa. Un ecosistema total que vive en equilibrio permanente con el suelo, el agua, los animales que lo habitan, los impresionantes líquenes que cuelgan como luengas barbas, las setas y hongos.

En algún momento caminamos junto a la estrechura del río encajonado entre rocas. El murmullo del agua es toda una sinfonía. Nos acordamos con pena de gente que conocemos condenada a vivir en el estrés de la gran ciudad. Aquí todo es tranquilo. La armonía es fundamental. Todo está en equilibrio. Hay que respirar a pleno pulmón. Los árboles brotan de los pequeños huecos del roquedo. La vida se agarra al terreno con fuerza. Todo contribuye a este canto coral. Hasta las viejas fayas caídas bajo el peso de la nieve alimentan el suelo en su decadencia final.

Las setas merecen en especial nuestra atención. Poco a poco nos vamos contagiando todos. Miramos atentamente el terreno. Aquí una amanita muscaria, allá un corro de lactarius, un poco más allá el carnoso boletus, los pleurotus eryngii, agrocybe aegerita, lentinula edode, pleurotus ostreatus,... y un montón de latinajos más que todos acabamos chapurreando. En Asturias se conocen más de 400 variedades de macromicetos. En el bosque observamos unos ejemplares muy variados. Este monte es muy generoso para el que sabe mirar de una determinada manera, mirar donde otros no miran, apreciar sus tesoros tan olorosos. Ha llovido a tiempo. Los troncos de los árboles caídos son un abono excelente y una reserva permanente de humedad para que crezcan estos rizomas.

El camino se ha ido convirtiendo en senda, la senda ha llegado a ser pista. Bajamos alegres por la cañada. Los sentidos llenos de esta explosión de luz. Los rayos del sol tamizados por las hojas tostadas en su otoñal ciclo. Aparece el inevitable hormigón. La revuelta en la que nos encontramos ahora nos permite ver caprichosas agujas desafiantes al cielo. Toda la bajada del puerto está serpenteando por debajo de nosotros. Los matices del color son muy delicados. Al fondo se adivina la braña de las Navariegas enmarcada en el bosque de La Puerca. Por delante de nosotros la Villa de Sub colgada en la ladera bajo el farallón de caliza blanca. Bajamos despacio. Sólo nos queda entrar por el antiguo camino de Páramo donde nos espera el autocar que vemos desde La Collada setecientos metros más arriba. Llegamos a Páramo después de cuatro horas y media de gozoso camino. Hoy hemos disfrutado de manera total. Para redondear el día bajamos a las Jornadas Gastronómicas de Teverga en Casa Aladino, que nos ofrece picadillo de dos clases, pote de berzas y callos. Luego para aligerar la digestión arroz con leche, borrachinos y la tarta en honor de nuestro querido Senén, otro roble del grupo Las Xanas. Desde estas líneas queremos agradecer a los dueños del restaurante la amabilidad con la que nos tratan y decir que la tarta fue obsequio de la casa.

Nos cuentan que hace tres días termino la filmación de la película “¿Para qué vale un oso?”, en la que intervienen unos cuantos extras de la zona. Lo mejor de todo es que esta película divulgará por el mundo la magnificencia de los paisajes teverganos, el paraíso de los últimos osos y urogallos... Ojalá todo valga para la mejor promoción de estos valles tapizados por la faya y el roble.

Nos queda un magnífico recuerdo del día. Sólo hay que avisar aquí que el día 13 queremos ir al Pico Gua y al coto de la Buena Madre. Pasaremos antes por la Braña Mumián lugar de esbeltos teitos. La subida al pico es sencilla y allí vamos a encontrar otro mirador de primer orden, ¡Y ya van unos cuantos! Recordaros que para esta ruta hay que llamar al teléfono de Jorge 680 35 84 04.

FRESINES

INTENTAMOS LA PEÑA MORA

(Hay días en los que uno no está en lo que celebra. Creia haber puesto ya la crónica de Peña Mora y hoy me di cuenta de que estaba sin publicar. Espero que Fernando y todos los lectores, sepan perdonarme este decuido.)

30 de octubre de 2010.

Nos habían avisado de que estaba preparada una cortina de agua para nosotros.

Efectivamente la lluvia nos estaba esperando ya nada más bajar del autocar. A las 10 estábamos en La Uña. El cielo cerrado y comenzando un ligero aguacero que poco a poco fue a más. El bosque increíble vestido de todos los colores del otoño. Poco a poco subimos por la pista hasta el Collado Mascaredo. Pingábamos agua. Los paraguas dejaron de ser útiles porque las rachas de viento eran fuertes. Nevaba a ratos. Nos quedábamos helados al esperarnos para agruparnos. En medio de aquella ventisca había que tomar una decisión. Lo sensato era volver. Pues, no. La tercera de las “aventuras arriesgadas”. La primera ya estaba hecha: no quedarnos en casa. La segunda también: no salir del autocar. Íbamos a por la tercera: seguir subiendo, primero a los Puertos de la Funfría y luego por la cresta, alcanzando nada menos que los 1882 metros, para bajar a posteriori al Collado de Valdemagán, a 1.737 metros de altura, por un sendero con trazas de nieve, con una ventisca que nos azotaba la cara y unas ráfagas de viento racheado que literalmente nos movían del camino. La cuesta comenzó a empinarse y todo lo teníamos en contra. Nos acordábamos de Amundsen en su solitario viaje por el Polo Norte. Dejamos la cumbre para mejor ocasión.

En fin, logramos bajar aquella pendiente tan resbaladiza, con las manos heladas a pesar de los guantes y seguimos por todo el valle de Villahormas. Al coger de nuevo la pista ¡un refugio de montaña!. Bien por el que pensó que allí era algo necesario. Nos refugiamos allí un buen rato para entrar de nuevo en calor, ayudados por algunos caldos generosos.

Luego ya sólo hubo que continuar pista abajo hasta Polvoredo donde pudimos ponernos ropa seca en el atrio de la iglesia. Cinco horas y media de ruta y no dejó de llover ni un momento. Bien por la calefacción del autocar que por la mañana nos sobraba. Bajamos Tarna, entre hayedos encendidos. Encima y para recochineo en Asturias no había caído ni gota de agua e incluso había ráfagas de Sol. Y luego dicen que en Asturias llueve mucho. Hasta Casa Linares donde nos acogieron bien como siempre, y donde pudimos comer callos calientes y picantones que nos devolvieron la temperatura.

El próximo sábado visitamos la majada Las Cadenas entrando por el puerto Ventana y atravesando el bosque en su momento de mayor esplendor. Acabaremos en Páramos y luego con las Jornadas Gastronómicas en Casa Aladino, terminaremos con buenos alimentos y “tarta” una gloriosa jornada montañero. Por favor que son ochenta y dos... ¡Ah! Y los encargados de la ruta ponerla esta vez por donde no llueva ¡por favor!.

FRESINES

miércoles, octubre 27, 2010

TRAVESIA DE TUIZA A XOMEZANA, CON EL MIRADOR DEL PICO FOXÓN EN MEDIO

23 de octubre de 2010.

Con algunas dudas en la meteorología al final el día fue abriendo. El valle de Tuiza despertó prácticamente con nosotros y fue levantando la cortina de nubes bajas tras las que se ocultaba. Fantástico amanecer con las siluetas de los picos recortándose a contraluz. Con toda la calma del mundo empezamos a subir hasta el Collado del Visu. Decidimos que el mejor camino para salvar el desnivel de Peña Foxón era darle la vuelta por detrás siguiendo el marcado sendero de acceso a la Vega el Forcau, que sube a media altura. Acertamos, pues por las otras vertientes el desnivel era muy marcado.

Dos rebecos en una canal hicieron nuestra delicia con su delicado y rápido trotar peña arriba. Hacia el oeste todo el roquedo de las Ubiñas y los Fontanes fue el telón de fondo de esta subida sencilla y agradable. Una vez en el pico ¡qué vista, señores! Vaya mirador hemos escogido. Bajo el Tapinón, el pico Foxón no se amilana y nos reserva unas magníficas perspectivas, incluida en el fondo por el este La Peña Santa. Debajo de nosotros la Braña de Foxón, junto a la que hemos pasado un montón de veces sin verla porque esta pegada a la peña. Todas las vistas están enmarcadas por agujas calizas que despuntan alto en la Peña Foxón. Estamos flotando encima de las nubes. Por debajo de nosotros vuelan los cuervos y algunas águilas. Es un placer verles evolucionar en las corrientes ascendentes sin hacer apenas esfuerzos.

Hora y media en el pico, se está muy a gusto. Las máquinas de fotos están recalentadas. Foto de grupo y a bajar hacia la Braña de Pidival camino de Xomezana. Efectivamente hay una enorme losa apoyada contra un muro de lo que queda de la cabaña. El bosque empieza a tener todos los colores del mundo, mientras que los abundantes acebos conservan su verde intenso sazonado con los frutos rojos del otoño. Qué bien se está aquí. El día está resultando grandioso. El sol empieza a apretar y hay que quitarse abrigo. Bajamos por el camino antiguo, en vez de por la moderna pista, mucho más larga.

Nos espera una sorpresa en forma de pegajoso barro que, removido por las vacas primero y por las ruedas después, cubre prácticamente tramos enteros del camino. El bosque es precioso y el río baja cantando a nuestra izquierda. Pero sólo vemos barro, y más barro. Encima alguna vaca algo suelta ha ido dejando una estela que enturbia más este camino. Optimistas algunos lavamos las botas en el primero cruce de un riachuelo. Al fin este camino va a dar a las cabañas de las Bobias y acaba desembocando en la pista que en poco tiempo nos baja a Xomezana d’Arriba. ¿Por qué dejaran esos enormes desmontes tan feos junto a las pistas? Con un poco de esfuerzo se volvía a dejar todo tapado.

Comemos en el mismo bar de Xomezana, contemplando la autopista del Huerna como una hendidura en medio del monte. Pero como dice Manolo, mejor una gran carretera que seis carreteras pequeñas por el mismo valle. Como vamos muy bien de tiempo tenemos que parar en Mieres a tomar unas sidras de La Viuda de Angelón. El día invita a ello. Al salir de la sidrería nos fijamos en una cita de José Hierro, el poeta: “Hay tres lugares en el mundo donde uno puede encontrarse realmente a gusto porque supieron no perder su sabor a pueblo: las isla de Maniatan en Nueva York, el barrio romano del Trastévere y la Plaza de Requexu de Mieres”. No se puede decir mejor, no se puede sentir más.

El sábado que viene, día 30, (no 31 como pone en el calendario de rutas) a perdernos por los terrenos de Ponga, la comarca de ensueño, para subir a la Peña Mora por la que pasamos cerca este año un par de veces, y acabar en Polvoredo. Ruta muy interesante: el bosque otoñal de Sajambre se va a desplegar ante nuestros ojos para que lo guardemos en nuestra memoria. Nos vemos chic@s.

FRESINES

jueves, octubre 21, 2010

BIEN ESTÁ LO QUE BIEN ACABA

Este título de una comedia se acopla perfectamente a nuestra ruta del pasado día 16 al Pico María Santinos en las inmediaciones de Caliao. Pero aunque me tachen de aguafiestas, ya que como un grato y entretenido acontecimiento lo celebramos al terminar, el descenso que realizamos de dicha cumbre fue imprudente y nada meditado.

Si en el transcurso del descenso se pone a llover, algo nada extraño tal y como estaba el día climatológicamente hablando, los problemas se nos hubiesen multiplicado y las posibilidades de un accidente también. Tampoco meditamos con que personal realizábamos la acción y pudimos tener un importante inconveniente si alguien sufre cualquier contratiempo de índole físico, como una torcedura o un tirón. La dificultad que de por sí ofrecía el camino seria aún mayor.

Estoy de acuerdo que es un poco nuestra forma de ser, digo de nuestro grupo. Pero no pensamos muchas veces que también nos acompañan otras personas que no tienen nuestros mismos gusto o nuestras mismas ganas de aventura o nuestro mismo ritmo. Pienso que estas cosas las debemos dejar para cuando no hay más remedio. Aquellas ocasiones, que las hay, en las que por un error o equivocación en el trayecto, cambiamos la ruta prevista y no nos queda otro remedio que apechar con lo que nos encontramos en el camino. Pero nunca buscarlo alegremente. Es jugar con fuego. Y en este caso pareció que lo que se pretendía era ahorrar tiempo y distancia. El tiempo desde luego, no lo ahorramos.

Todo terminó bien y nuestro espíritu se siente alegre por el desafío cumplido y por el consumo de adrenalina. El descenso fue interesante y muy, muy entretenido. No nos quedó tiempo para pensar en ninguna otra cosa. Las llambrias se sucedían unas a otras y cuando la piedra se acababa, la sustituían las hiervas y las gorbizas. Los canalizos por los que suele bajar el agua en torrentera, los ocupamos nosotros para descender la pindia ladera, agarrados a las escobas y a las punzantes cotoyas si hacía falta y utilizando las posaderas a modo de freno eléctrico. No es de extrañar que los lugareños nos mirasen con cara extraña cuando se enteraban por donde habíamos descendido del María Santinos. Todos decían que el descenso directo a La Fontona era imposible y se quedaban meditando si les decíamos o no, la verdad. Al final, todos estamos contentos tras la “hazaña” y dispuestos para lo que sea. Pero no por ello debemos bajar la guardia y dejarnos llevar por nuestros sueños de aventura.

Una vez más, es mi sino, me toca hacer de Pepito Grillo dentro del grupo. Yo también disfruté y también soy culpable de lo realizado. En mi caso por permitirlo. Pero me gustaría que no tomemos esto como algo natural y que pensemos antes de emprender una aventura de este estilo. Es suficiente cuando ocurre sin buscarlo. Los accidentes están detrás de cualquier árbol o cualquier piedra. Seamos conscientes.

JAFPA

miércoles, octubre 20, 2010

FUIMOS AL MARIA SANTINOS

16 de octubre de 2010.

Un pico que no nos sonaba a muchos. Hubo que buscarlo en el mapa. Justo encima de la Fontona de los Arrudos. La ruta marcada no parecía muy complicada. El día frío pero estable en la madrugada. Aviso de chubascos. A ver cómo se nos da el día.

Aparcamos en Caleao casi a las diez de la mañana. Arrancamos enseguida, el fresco de la madrugada invita a caminar. Al llegar a Sucos Les Campes nos desviamos a la izquierda, por las cabañas de Fresneo para seguir algo más altos, por buena pista por el valle Artayo. Al llegar al regato doblamos totalmente a nuestra derecha para seguir la empinada senda que sube a través del bosque de hayas. Entramos en un bosque profundo y limpio como sólo se ven en estas tierras. Todo el tiempo hacia arriba. La ruta exige esfuerzo. Volvemos a torcernos a la derecha para enfilar la sierra de Contorgán. Las setas abundan, los expertos nos enseñan sus nombres. Algunos hacen buena provisión. ¡Que aproveche!

Poco a poco estamos en la collada Coipo. Hemos subido unos quinientos metros. Faltan trescientos más. La ladera se hace mucho más empinada. A esta altura los árboles empiezan a otoñar. Hay que subir agarrándose a los gorbizos. La cuesta se nos hace eterna. Vamos siguiendo una especie de senda que sin duda utilizan los jabalíes. Pasamos junto a varios revolcaderos. Por fin logramos llegar a lo alto de la loma. Nos ha costado lo nuestro. Ahora cresteamos doblando hacia la derecha en busca de la cresta más a la orilla de esta sierra. En cada bifurcación o paso complicado alguien del grupo espera. Hay gestos que unen mucho más que las palabras. Llegamos al pico. Somos dieciocho. Alguien exclama: ¡Este es el pico de María Santísima, lo que nos ha costado!

La visión de Caso desde arriba es de ensueño. El otoño ha empezado y hay que disfrutarlo con toda la calma del mundo. Corteguerón, Cascayon, nuestros conocidos Tabierna y Retriñón, La Vegalencia, el Torres, La Puerta L’Arco…

Dominamos también la senda de los Arrudos. Hasta aquí hemos seguido fielmente las indicaciones de los GPS. Pero ¿por qué vamos a retroceder hacia atrás teniendo justo enfrente La Fontona de los Arrudos? A bajar en directo. Los dos nuevos que han venido con nosotros alucinan. “¿siempre hacéis esto?” Pues la verdad es que llevábamos una temporada muy comedidos. Pero este es el Grupo Las Xanas. Nada, bajada en directo, algunos usando las llambrias como toboganes. Larga y entretenida bajada.

Cruzamos el río Roxecu. La ruta prevista parecía un paseo de seis horas. Pero estamos llegando cuando falta un cuarto de hora para cumplir las ocho horas. Este pico ha sido exigente y la gente ha respondido como siempre. Hemos disfrutado y nos hemos ganado una buena comida. Bajamos a Abantro, a Casa Linares y cumplimos como campeones. El día ha resultado muy satisfactorio y hemos acabado bien cansados pero contentos como buenos masoquistas.

El día 23 volvemos a los queridos parajes de las Ubiñas para hacer el P. Foxón saliendo de Tuiza para pasar a Xomenzana, con quinientos sesenta y seis metros de subida y mil ochenta y cuatro de bajada. Una ruta sencilla y agradable para disfrutarla.

FRESINES