martes, julio 13, 2010

POR LA ALTIQUERA Y JUSTILLAGAR

El 10 DE JULIO de 2010, partimos 21 amigos del madrugón hacia el paraíso de la Vega de Enol. Cuando atravesamos el mar de nubes, oh maravilla, el Sol nos estaba esperando. Un protagonista nuevo que llenó de luz y calor nuestra jornada. Calor, por cierto, más que de sobra. Subimos lanzados a Vegarredonda, demasiado lanzados en opinión de algunos. El Collado La Fragua no fue problema. Subimos La Altiquera. Lo siento por los que se quedaron en casa dudando. Un pico precioso, una subida muy montañera, con trepada fácil, pero algo expuesta y la necesidad de acometer la subida por los dos pasillos naturales que tiene. Vistas buenísimas como ya estaba escrito en la hoja de ruta. Nos gustó especialmente ver la aguja gregoriana, airosa, recortada contra el cielo azul. Mucha nieve en La Fragua, que convirtió el vino en una delicia.


Empezamos el descenso avanzando por el Jou Sin Tierri, hacia el Conjurtado. (Vista preciosa de La Llampa Buena y la Llampa Mala, del Canalón de los Desvíos y la Canal de las Perdices, que bajamos el año pasado). Aquí nos dividimos en dos grupos: todos a la vega de Justillagar, pero `por distinto camino: algunos subimos al Cantu Limpó, que no dejaba de ser una chincheta en la ruta. Luego nos reencontramos camino del Hou Llaguiellu, para salir por el monte Palomberu a la Vega de Enol.


Atravesamos en silencio el bosque. "El bosque enseña, y la memoria de él sigue almacenada en nosotros. Bastaría que fueran llegando a él con humildad, mirándolo con respeto antes de entrar, indagando sus gestos, y luego pisando dentro de él con cuidado, ... dejándose atrapar por todos sus sentidos..."(Pedro de Silva)


Comimos en el viejo merendero, con sombra y una brisa deliciosa, mirando extasiados el lago extendido a nuestros pies.


La vuelta: gran cachondeo en el autocar. Nueva ministra portavoz allegada al Secretario ´Contable adjunto al Secretario General. ¿Por qué las rutas no son duras de verdad para que la gente se duerma de una p--- vez?
El próximo sábado nos espera nada menos que la Peña Castil de 2.444 metros. Tenemos que subir 1.500 para llegar, aunque los que se queden en la majada Castil se pueden ahorrar unos cuatrocientos metros. Creo que es un reto que merece la pena. Allí nos veremos. Y os recuerdo que la salida es a las 6 de la mañana de San Andrés y no a las 5, 30 como decíamos en el autocar.

Texto: FRESINES

Fotos: FRESINES y JAFPA

AL DERRABAU ENTRE LA NIEBLA

Está claro que hay dos clases de gentes: los listos y los otros. Los listos se quedaron en casa, los más listos empezaron la ruta y se dieron la vuelta. Los tontinos seguimos para comprobar a que sabe un 99,99999999% de humedad. Comenzamos la ruta al revés de lo previsto porque con el piso tan mojado era muy arriesgado subir al Derrabau por el viejo camino de Puente Huera. Así que arrancamos en la cascada de Aguasalió tan bien acondicionada por los dueños del hotel de Vidosa. Llegamos pronto al pueblo abandonado de Rubriellos, con buenas casas y los cerezales a punto. Con una pequeña desorientación en el camino continuamos por un precioso bosque. El agua ya nos corría a chorros y todo esto sin llover ni gota.

En una pequeña vaguada el explorador no encontró el camino así que nos metimos de lleno a nadar con los felechos (FELECHOS GIGANTES, ¡LO JURO!) y a sentir los pequeños placeres de miles, miles, miles de ortigas dando pinchacitos a nuestros dediditos. Claro que nos reíamos porque Carrete venía en pantalón corto. Una pindia subida, haciendo sendero en una vegetación que nos llegaba al hombro, con una ropa que ya entonces pesaba kilos, y con las botas convertidas en pequeñas piscinas... logramos salir a un sitio despejado desde donde se veía el Derrabau a unos 200 metros. Bronca de Carrete porque no queríamos subir más.

Cuando estamos de vuelta: un GRAN CONSUELO. Un grupo de unos veinticinco vascos dirigidos por un GPS atado a una especie de explorador. ¡¡¡NO ESTABAMOS SÓLOS!!!! y además NO ESTAMOS PIRADOS. (O por lo menos no somos los únicos, que siempre es un consuelo).

Volviendo algún dios Nuberu se compadeció de nosotros: estaba casi seco y pudimos ver Casielles con su senda de la Verganza y Biamón y toda la Senda del Cartero. Cuando llegamos al autocar corriendo a por toallas nuestros exploradores del grupo de los "listos" nos habían ojeado un estupendo bar en Viegu. Javier González Lavin con su presto objetivo avizor inmortalizó a todas en secuencias inolvidables. Como para enamorarse.

Ah, besos a todas.

Texto: FRESINES
Fotos: JAFPA

DE LA UÑA A PIO POR EL POZALÓN Y UNA RUTA FALLIDA A CAZOLI

Por falta de tiempo, no se publicaron las crónicas de las rutas del Pozalón y la de Cazoli. Subsanado el problema con el reloj, desde este momento, las rutas realizadas las realiza nuestro compañero Fernando Resines, FRESINES. Espero que sean del agrado de todos. Al menos os liberáis de la pesadez de mi prosa.

Los días 19 y 26 de junio de 2010 hicimos las rutas del Pozalón y la de la majada Cazoli, ambas en Ponga, ambas bordeando por un lado o el otro el magnífico bosque de Peloño.


Para ir al Pozalón arrancamos en el bonito pueblo leonés de La Uña, base de varias rutas de montaña. Por la pista y siguiendo contra corriente al río bastante crecido llegamos al puerto de la Fonfría y como no podía ser menos hacía bastante frío. Paramos poco, pues la ruta es muy larga. Continuamos bajo las estribaciones de Peña Ten hasta acercarnos a la ermita del Arcenorio, en la que Javier, el fotógrafo, nos hizo fotos de boda a varias parejas (¡pues estamos que lo tiramos!).


Contiuamos subiendo por muy buen sendero y fuerte subida hasta la Collada LLaete. La mayoría subimos desde allí al Pozalón, por una cornisa con bastante patio, en la que había que poner cuidado. Cuando yo llegué con José Manuel, recolector de setas, foto, dos minutos arriba y fuera. Por cierto desde la cumbre dos cosas muy interesantes: Delante de nosotros a unos cincuenta metros estaba el Niajo invitándonos a subirlo. No pudimos por andar escasos de tiempo como casi siempre. Y la segunda cosa es que la vista desde arriba es inenarrable (por lo tanto, no la puedo narrar). Pero a la izquierda dominábamos la collada Granceno, buena parte de Peloño y la tajadura que da a nuestro visitado río Canalita; y la vista a la derecha: todo Sajambre a nuestros pies, los siete pueblos y la senda del Arcediano. Muy bien.


En la vuelta nos pusimos de "des-acuerdo" para bajar en cuatro grupos por tres rutas distintas. Y casualmente casi todos llegamos a Pío. Luego comida en Puente Vidosa, tormenta descargada y afeite a la hora de pagar.


La ruta a Cazoli nos estaba saliendo de libro. Avanzamos a muy buen paso hacia las estribaciones del Recuenco, y continuamos por la alta ruta bajo la falta del Pico Luengu, por aquel paso entre la roca caliza que a algunos nos embelesa. Gran cantidad de flores, alguna zona bajo el Zorru, muy argañada.


Paramos un kilómetro más allá para deliberar: toda la zona desde allí al Niajo se estaba cubriendo de nubes bajas que se movían a gran velocidad. La niebla podía ser un problema. Deliberamos: Carry que palante; Manolo y Peña que ojito.


Se impuso la voz de la experiencia y bajamos por un camino conocido hasta la pista de Les Bedules-Granceno, mirando continuamente al cielo que cada vez amenazaba más. Al llegar a Les Valeres empezó a llover ya, y nos acompañó la lluvia todo el tiempo hasta la Foz de los Andamios.


Secamos y comimos en Puente Huera, y estuvimos haciendo planes para llegar a Cazoli por otros caminos. Además un pastor nos informó de como estaban los caminos de acceso al Derrabau, nuestro próximo objetivo. Y así pasamos otro sábado tan ricamente, con tal de no quedar en casa, no sea que se nos caiga encima.


Texto: FRESINES
Fotos: JAFPA

jueves, junio 17, 2010

Y VAN TRES

Por tercera vez, la climatología adversa, nos impide realizar la denominada como Ruta del Gustuteru, en la que pretendemos rutear por Aliseda con partida y retorno a Los Lagos. En esta ocasión ha sido la lluvia y la niebla los elementos que nos impidieron realizar esta ansiada ruta, pero tener por cuenta, que el próximo año esta ruta volverá a ocupar un hueco en nuestro calendario.


En su lugar, lo que hicimos fue bajar desde Los Lagos a Demues, por la pista, pasando por Balbín. Una ruta sin mayores alicientes, salvo el de patear una serie de kilómetros, que nos adormezcan el gusanillo. La cosa no daba para más, ya que la pertinaz lluvia nos acompañó durante todo el camino.


Como esta ruta no nos dijo nada, esperamos que la que tenemos planeada para el próximo sábado nos compense de lo no realizado en este ya pasado. Para el día 19 tenemos ruta por Arcenorio, partiendo desde la Uña, para luego ascender al Pozalón y rendir viaje en Cobarcil. Lo que queremos hacer es:


La Uña (1.200 m) – Campos de Maria (1.320 m) – Puerto de la Fonfria (1.699) – Canal del Focicu – La Vega de la Casa (1.440 m) – Collada Campa (1.534 m) – Collada de Llaete (1.494 m) – Pozalon (1.743 m) – Ribota (550 m) – Cobarcil (500 m)


Solamente me quedan 3 plazas por cubrir, así que no os durmáis si quereis hacer esta ruta, un poco larga, pero muy interesante. Espero vuestras llamadas.

miércoles, junio 09, 2010

PEÑA RUEDA POR LA RUTA CLÁSICA

Cuando mencionamos Peña Rueda, casi siempre decimos “La Ruedona”, dando a entender que se trata de una montaña con cierta dureza. Dureza que se manifiesta por cualquiera de sus caras y sea por donde sea que realicemos su ascensión. Quizá la más cómoda sea la subida desde Lindes, y digo la más cómoda, no la más suave, pues suavidad no la tiene en ningún lado.

Pues por esa subida “clásica” fue por donde nosotros la atacamos el pasado sábado, temiendo el posible calor que sería un nuevo hándicap en nuestro progreso hacia la cumbre. Pero ese calor no se presentó. La mañana amaneció con niebla y hasta con orbayu en algunos sitios persistente.

Comenzamos a caminar en Lindes, pasando junto al antiguo bar de “Los Pulcros”, a uno de ellos lo vimos en la carretera junto a la iglesia, para salir del pueblo por el camino del Carrilón. La primera parte de la subida la compartimos con el camino de los Puertos de Agüeria, cuya desviación dejamos a la izquierda, señalizada, después de pasar las revueltas del Carrilón.

Poco después nos introducimos en un bonito bosque de hayas, donde la niebla nos presta preciosas imágenes propias de una película de terror. Pero no es terror lo que a nosotros nos provoca este paisaje. La subida en este primer tramo, así amenizada, nos hace caminar sin prestar atención a lo empinado del terreno.

Cuando salimos del bosque, la luz y el sol, aunque este no mucho, se hace ante nuestros ojos. Estamos en Manín Cimeru con su única cabaña de feo tejado de uralita, sobre el que aparece imponente la Peña Arpín y detrás el Tapinón y Siegalavá. Está preciosa la verde campiña de Manín con los primeros rayos de sol que vemos en el día. Tras de nosotros, sobre el resto de Asturias, se extiende una gruesa capa de nubes que lo cubre casi todo. Solo las sierras más altas emergen del blanco manto.

Ya con sol pero sin calor, seguimos camino atravesando la Veiga de Manín, siempre subiendo y con tendencia a la derecha, a buscar un estrechamiento entre los paredones que cierran la vega por el oeste. El sendero se pierde un poco en la pradera, pero pronto se recobra y se hace más evidente. El estrecho paso de la Vallina Grande, lo realizamos por un marcado camino que sube en zigzag hasta alcanzar la parte más alta.

Aquí nos encontramos con dos posibilidades. Una es seguir al sur por la lomera más cercana, para alcanzar el Vaso de Rueda y desde allí subir a la cumbre de esta montaña. El otro es el que nosotros tomamos y se trata de alcanzar la cresta que vemos frente a nosotros al oeste. Una cresta de caliza que nos llevará hasta la cumbre. Es el Cuchillar de Rueda, pero para eso aún nos falta un largo y duro camino.

Tras descansar un poco y reponer fuerzas, continuamos subiendo siguiendo los jitos y un desdibujado sendero, siempre en ascenso con dirección oeste. Piedras y maleza es lo que pisamos en este tramo. Afortunadamente el sol no calienta, pues en este lugar no hay con que defenderse de sus rayos. Cuando alcanzamos la cresta, se nos abre una nueva ventana. Por el oeste aparecen como islas, la Sobia y más al norte el Aramo.

Nos queda caminar todo el cuchillar. Una franja de terreno calcáreo con algo de hierba, que se asoma continuamente a un cortado precipicio que nos separa precisamente de la vallada por la que luego bajaremos a Cortes. La ascensión, a la para que dura, se hace monótona. Nos faltan vistas hacia Quirós. La niebla lo cubre todo y aunque el mar de nubes es algo poco común, llevamos toda la mañana viéndolo.

La cresta se convierte en un sube y baja, pero por fin alcanzamos la cumbre, de la que ha desaparecido el buzón. Aquí si cambian las vistas. Aparecen las Ubiñas, el Fariñentu, los Fontanes, el Prau, Colines, La Cigacha, el Ranchón, el Panchón, Los Huertos del Diablo, Peñón Ameno, Prau la Silla, Tambarón y Campufaya, amén de los que ya veníamos viendo toda la mañana.

La cumbre parece una romería, de la cantidad de gente que hay a pesar del frío aire que corre. Se agradecen los rayos del sol y cuando el aire para se está muy a gusto. Permanecemos un buen rato en la cumbre aprovechando lo benigno del día y disfrutando de las preciosas vista del macizo de Ubiña en toda su extensión.

Después del descanso y de hacer un sinfín de fotos, reemprendemos la marcha para descender al suroeste, a la derecha de Lingleo, por una pendiente de tierra y piedras. Hay un sendero muy marcado en el que debemos tener cuidado con los resbalones y de no tirar piedras a los que caminan delante nuestro.

Cuando alcanzamos los prados en los que pastan las vacas, la niebla comienza a cubrirnos, con lo que perdemos perspectiva para seguir el camino bueno. Siguiendo los senderos más marcados, y siempre con rumbo oeste, alcanzamos una amplia pista en la que había un par de coches aparcados. Es la larga pista que baja a Santa Marina. En algún lugar tenemos que encontrar el paso a nuestro valle que va paralelo a la pista pero más ala derecha.

Por fin vemos un poste indicador con las direcciones arrancadas, pero sabemos que el camino que sale a la derecha es el que nos llevará a nuestro destino y lo seguimos. Ascendemos una loma y a continuación descendemos al otro lado siguiendo un sendero que ya no perderemos hasta Cortes.

La niebla se disipa y podemos contemplar la gran mole de Peña Rueda a nuestra derecha. Nos separa de ella una vallada que no podemos contemplar por las nubes que lo que hicieron fue descender un poco. Seguimos nuestro camino, unas veces entre árboles y otras entre matorrales. Llegamos a una preciosa y verde pradera en la que vemos restos de corros de piedra. Es la antigua braña de Cabón. La abandonamos siguiendo en la misma dirección y tendiendo un poco a la derecha, encontrando nuevamente el camino, que ahora desciende al este decididamente.

Después volvemos a recuperar la dirección norte que llevábamos y que es la que nos conduce a Cortes. Pasamos por la cabaña de Collau Cimeru y aquí el camino parece ir en la dirección contraria, pero es solo durante un tiempo, pues enseguida vuelve al norte, muy cerca del arroyo que no vemos, pero si escuchamos. Pasamos junto a un par de cabañas y una suave cuesta nos lleva a una horcada, desde la que bajamos a las inmediaciones de otra cabaña, es el Bouchal.

Cruzamos un bonito bosque y cuando lo abandonamos a la altura del Picón, ya tenemos una buena vista de Cortes en la lejanía. Aún nos falta una buena caminata. Estamos muy altos y debemos descender. Lo hacemos por un ancho camino que va marcando un sinfín de vueltas y revueltas. Afortunadamente está seco, pues de lo contrario los resbalones serían continuos.

Tras el largo descenso entre árboles, después de pasar por Pozo L’Oro, llegamos al fin a una pista, esta entre prados, desde la que ya divisamos muy cercanas las primeras casas del pueblo. Una suave cuesta nos lleva a Cortes tras pasar junto a su cementerio. Atravesamos todo el pueblo pasando junto a la casa en la que nació San Melchor García Sanpedro, protomartir asturiano, muerto en Vietnam y a continuación acabamos en la carretera junto a la iglesia y al lado del hotel. Fin de la ruta de Peña Rueda. Ahora ya no nos parece que sea tan dura.

Para el sábado día 12 volvemos a intentar una ruta que ya se nos negó en otras dos ocasiones. Me refiero a la ruta entre Los Lagos de Covadonga y Vega Aliseda, donde queremos alcanzar el Gustuteru para retornar nuevamente a los Lagos por el camino de Vega de Ario. Esperemos que en esta ocasión la niebla nos de una tregua y lo podamos lograr. La ruta prevista es:

Bufarrera (1.063 m) – Entrelagos (1.158 m) - Campo La Tiese (1.106 m) – Las Reblagas (1.125 m) – Vega el Paré (1.304 m) – El Tolleyu (1.398 m) – Camperas de Jaces (1.550 m) – Jorcadillin de Cueva Oscuro (1.600 m) – Las Carreteras (1.650 m) – Cilluenga (1.700 m) – Jou Los Porros (1.777 m) – Vegas de Aliseda (1.800 m) – Collado Jermoso (1.775 m) – Pico Gustuteru (1.810 m) – Ojos de Manada Vieya (1.730 m) – Forcau Valle (1.619 m) – Veguina de Pedro Crespo (1.530 m) – Vega Robles (1.400 m) – Las Fuentes (1.426 m) – Sedo el Cabrital - El Llaguiellu (1.300 m) – Las Bobias (1.200 m) – Campo La Tiese (1.106 m) – Bufarrera (1.063 m)

La inscripción está abierta y las plazas que quedan no son muchas, por lo que no debes dormirte si quieres acompañarnos en esta ruta, que si el tiempo nos acompaña, tiene que ser preciosa y con importantes vistas de las cumbres del Cornión. Así que no lo dejes para mañana si no quieres quedarte en casa. Espero tu llamada.

jueves, junio 03, 2010

LABERINTO DE HIERBA Y PIEDRA

Después de un intento fallido por causas meteorológicas, he conseguido hacer la Pasada del Picayo y puedo decir con todas las de la ley, que realmente ¡¡¡es una pasada!!!

Ya me lo decían los afortunados que el año pasado la habían realizado por primera vez y que este año volvieron a repetirla. Me hablaban de lo interesante, agobiante e incalificable que les había parecido y se quedaron cortos. La verdad es que no se si encontraré las palabras para deciros lo que es aquello.

La llegada a San Esteban de Cuñaba por aquella serpenteante y estrecha carretera, ya es de por si, un reto visto desde dentro del autocar que a duras penas se dobla entre las revueltas y las fuertes rampas. San Esteban no nos es visible hasta que abandonamos el autocar, que no puede pasar de la desviación hacia el pueblo, y caminamos unos cuantos metros por la carretera.

Entre tanto, solo la visión de los recortados y agudos picachos de la Sierra de Cocón, por donde deberemos caminar, nos encoge el ánimo por lo abruptos que se nos presentan. Los que somos nuevos en esta experiencia, tratamos de adivinar por donde pasa el camino, que me dicen que lo hay, pero es un intento baldío.

Cruzamos San Esteban dejando su bonito caserío a la derecha para comenzar la ruta, PR PNPE-29, por un ancho camino muy cuidado, en el que vemos el cartel anunciador y un indicador de la ruta, en el que dice que su duración hasta Tresviso es de 4 horas. Nada hace presagiar en este punto, lo que nos espera. Pero que no sirvan estas mis palabras de disculpa para no hacer esta ruta. Tengo que decir, que en todo momento hay camino o sendero, muy marcado, la señalización es buena y los pasos más comprometidos están protegidos bien por cables, bien por barandillas de madera. No quiere decir esto que esté abierta a todos. Hay que contar que en algunos lugares los pasos son estrechos y con importantes caídas. Además no es muy recomendable para quienes padezcan de vértigo y por otro lado, es un recorrido que exige un continuado esfuerzo, pues aunque no son demasiados metros de desnivel, unos 700, la subida es continuada y con algunas rampas fuertes.

Dicho esto, sigamos con nuestro camino. Nos introducimos en un bonito bosque de hayas, con un camino, como digo, muy cuidado y con bancos en las orillas. Así llegamos al mirador, un lugar habilitado desde el que tenemos unas preciosas vistas de los alrededores, cosa que no faltará en casi toda la ruta. Poco más allá nos encontramos con el área recreativa situada en un lugar de cuento de nomos y hadas, aunque muy cerrada por las copas de los árboles.

El amplio camino desaparece y comenzamos subiendo por un sendero que nos acerca a una riega seca por la que caminamos un rato para irnos dirigiendo a la izquierda, sureste. Vamos por un precioso bosque de hayas y helechos. La humedad ambiental es muy grande y nos hace sudar a pesar de que está nublado. Tampoco nos importa demasiado, ya que casi no podemos ni ver las nubes por lo espeso del bosque.

Pasamos sobre algunos árboles derribados y ahora repletos de setas que parasitan la madera en vías de descomposición. Disfrutamos del bosque a pesar de la dureza de la continua ascensión y del bochorno del ambiente.

Finalmente salimos del bosque y comenzamos a situarnos. A nuestras espaldas vemos la subida realizada y más o menos por donde queda San Esteban. Delante nuestro se eleva a tocar las nubes, una muralla calcárea que nos corta el paso. Seguimos pegados a la pared de piedra y seguimos también subiendo. Los buitres nos contemplan desde los riscos que tenemos delante.

El sendero continúa a gran altura entre la caliza y el verde de la hierba que se desparrama ladera abajo en una caída vertiginosa. Tenemos que pasar la muralla por alguna parte y al fin, después de varios quiebros y muchas subidas, aparece el resquicio. Llegamos al primer cable. Un embudo ascendente, cubierto de hierba, deja ver apenas unos escalones de piedra sumamente resbaladizos. Por eso la ayuda del cable, muy bien situado.
Una vez superado este primer cable, miramos atrás y observamos como el embudo desciende por un hueco inverosímil. Seguimos subiendo otra vez pegados a la muralla de piedra. Otro tramos resbaloso, también esta protegido por un nuevo cable. Ganamos así un cerrado collado desde el que contemplamos la subida que acabamos de hacer. No vemos el sendero y así parece imposible el haber subido por semejante paredón herboso.

Un tramo de barrera de madera nos separa del inminente abismo y nos permite continuar sin problemas. Bajo nuestros pies las laderas se deslizan hasta lo más profundo y no somos capaces a ver el fondo. Por eso nos lo imaginamos. Por arriba los picachos se suceden y en ellos los buitres, como pájaros agoreros, montan guardia, esperando cualquier desliz.

A los compañeros que nos preceden los vemos en lo alto de un inclinado prado, ya sobre la media luna que forma la collada. Es lo que nos espera a nosotros. Mientras descansamos, contemplamos muy abajo los tejados de San Esteban, Parece mentira que podamos estar tan altos.

Ahora nos queda un descenso que se nos pone cuesta arriba, pensando que luego tendremos que volver a subir otro tanto y más. Descendemos por el marcado sendero y volvemos a subir por el zigzagueante camino hasta situarnos en donde varios minutos antes, vimos a los que caminan más rápido.

Dos picachos pétreos nos dan la bienvenida. En uno, en todo lo alto, crece como puede una faya que no padece de vértigo. Estamos en el extremo de la sierra y empezamos a darle la vuelta para mirar por la cara del río Urdón. Pero aún nos falta pasar algún repecho más.

Vemos la carretera que sube a Cuñaba y el desfiladero con el río Deva emparejado a la carretera que se dirige a Panes. Seguimos a la derecha y aparece el Cuetu Dave. Entramos en la parte cántabra de la ruta y ya nos situamos en la vertiente de nuestro destino Tresviso. Un sedo sin protección nos lleva a la zona de la Cueva de Árguma que vemos delante nuestro. Alcanzamos un collado desde el que accederemos a la conocida como la Pasada del Picayu.

Nos toca descender nuevamente por una ladera herbosa y muy pendiente, en la que el sendero va girando a derechas para situarnos en una canal más amplia en la que el camino está protegido con barreras y pasamanos de madera. Acabada esta protección, un cable fijado a la roca nos proporciona la ayuda necesaria para ascender a la estrecha abertura que vemos entre las peñas. Estamos propiamente dicha en la Pasada del Picayu.

El cable continúa protegiéndonos en el sedo que continúa después del estrecho pasadizo y por él alcanzamos un colgado collado con una estaca pintada de color rojo, con un banderín de un grupo cántabro. El Cuetu Dave con la caseta de la centra y dos preciosas cascadas que manan del canal, los tenemos frente a nosotros, casi los podemos tocar con la mano. Por la izquierda del Cuetu, la carretera de la Hermida y a la derecha la zona de Bejes y las primeras estribaciones nevadas de la zona de la Samelar.

Tras el descanso continuamos ruta subiendo un poco para enseguida volver a bajar por una inclinada pedrera cubierta en parte por la hierba. Hay que tener cuidado con la inclinada ladera, sobre todo si está mojada la piedra. Llegamos asía a la cueva el Tombu Sulabara, utilizada para guardar el ganado.

Un nuevo y colgado sedo protegido con cable nos lleva a una nueva bajada por una ladera muy inclinada pero que se camina bien. Vamos ganando colladas que nos proporcionan el paso a una más ancha que utilizamos como descanso. Estamos ya muy cerca de Tresviso y podemos decir que lo peor ya pasó. Algunos de nuestros compañeros aprovechan nuestra parada para subir a un picacho que vemos desde nuestro descanso. Los vemos alejarse y progresar lenta y penosamente. La subida es dura, como nos comentarían más tarde.

Tras el descanso seguimos caminando por el último tramo protegido con cables de la ruta. Es un nuevo sedo que nos baja al sendero que casi en horizontal atraviesa una alargada y pindia ladera bajo el pico al que subieron nuestros compañeros. Al otro lado de la ladera y por debajo nuestro, damos vista a las cabañas de los Invernales de Prias y poco después, vemos frente a nosotros los tejados de Tresviso. Por debajo nuestro, vemos la pista que procedente de Urdón sube a este bonito pueblo cántabro, por el conocido como Balcón de Pilatos.

El sendero poco a poco y cómodamente va descendiendo hasta llegar al pueblo y recibiéndonos este con una fuente con pilón, que nos sirve para refrescarnos y acondicionar un poco nuestra presencia, para dirigirnos a continuación al bar, donde daremos cuenta de unas frescas cervezas que tenemos bien ganadas. Tardamos unas 4 horas y media, con varias paradas y una de ellas de más de media hora.

Puedo decir que todos quedaron encantados de la ruta y que hay muy pocos que no dejasen entrever la disposición de volver a repetirla no tardando mucho. Alguien la pidió una vez al año. Realmente es una ruta muy entretenida y fácil de realizar sino se tiene vértigo. Las subidas son fuertes pero se hacen bien y dada su longitud, no es una ruta en la que haga falta correr. Se puede y se debe hacer despacio, disfrutando de la zona y aunque las vistas no varían demasiado, la visión de los abismos que nos acechan, son impresionantes.

El próximo sábado día 5 de Junio, nos vamos a tierras de Quirós para hacer la Peña Rueda. Tenemos la intención de hacerla desde Lindes con descenso a Cortes, pero no descartamos que cambiemos de opinión y subamos desde Bueida para bajar bien a Cortes o bien a Lindes.

En principio nuestro itinerario es:

Lindes (930 m) – Manin Fonderu (1.100 m) – Manin Cimeru (1.260 m) – Vallina Grande (1.564 m) – Cuchillar de Rueda – Peña Rueda (2.155 m) – Las Colladiellas (1.583 m) – La Siete (1.500 m) – Cabón (1.500 m) – Collau Cimeru (1.301 m) – La Fellichega (1.200 m) – Cortes (900 m)

Espero vuestras llamadas para esta ruta. Esperamos buen tiempo, que no se si es una buena cosa o mala. Pero mejor caminar sin agua. Lo dicho: aún queda alguna plaza, pero no creáis que son muchas. Al final, igual alguien se queda en tierra.

martes, mayo 25, 2010

DURA RUTA POR LA SIERRA COLLARROCES

Comenzamos la ruta con un día espléndido, en el allerán pueblo de Pola del Pino, en la carretera que se dirige al Puerto de San Isidro. Cruzamos el pueblo con dirección norte para adentrarnos en el Valla del Coto.


Una buena pista por el margen izquierdo del valle enseguida se bifurca, debiendo seguir la de la derecha, más cercana al río que veremos precipitarse en forma de cascada. Nosotros esa cascada no la vimos, pues el camino que hay que coger, se encontraba totalmente embarrado y nos pareció más lógico seguir el de mejor estado de la izquierda. El error se subsana poco más arriba, atravesando una portilla y descendiendo un poco hasta las inmediaciones del río donde retomamos el buen camino.


Vamos subiendo por el Valle del Coto de la Pola, por el margen derecho del río, este queda a nuestra derecha, por una pista empedrada que nos da a entender la importancia de este camino. La espesura del bosque nos sirve de cobijo de los rayos del sol, que serían una muy pesada losa, unidos a la dureza de la subida.


Dejamos todos los caminos menores que salen a una y otra mano y continuamos subiendo siempre, con el cantarín murmullo del arroyo, que a veces se convierte en estruendo, cuando las verticalidades de las foces que estamos atravesando, le obligan a realizar profundos saltos. Verticales paredes se elevan a ambos lados del camino, que sigue ascendiendo y dejando atrás, muy abajo, nuestro punto de salida, Pola del Pino.


A nuestras espaldas van apareciendo las aún nevadas cumbres de las Sierras de Fuentes de Invierno y del Ajo, con Peña Redonda en el centro destacando sobre todas las cumbres. Más a la derecha vemos el cordal de Cuaña, del que distinguimos fácilmente los Picos e la Liebre. Por la izquierda, al este, la cónica figura del Pico Torres se hace notar sobre los altos del Puerto de San Isidro.


Una portilla nos introduce en la majada de El Coto. Seguimos por el camino y otra portilla nos da paso a las fértiles camperas de esta bonita zona de Aller. Una cabaña a la izquierda y la agreste cumbre del Praera a la derecha, son nuestros puntos de referencia. Al frente las estribaciones del Pico Cuchu y a su derecha el Collado Fierro, nuestro objetivo próximo.


Subiendo por las empinadas praderas volvemos a salir al camino que tiene dos trayectorias: una a la izquierda que rodea a pasar junto a la cabaña que se ve más arriba, y otra por la derecha que termina en una nueva campera desde la que se asciende sin sendero definido. Por ambos lugares se llega con prácticamente el mismo esfuerzo, a lo alto de la collada Fierros, desde la que tenemos unas bonitas vistas del concejo de Sobrescobio.


Tras un merecido descanso para recuperar el resuello, continuamos camino, bien por la cresta a la derecha, este, en un continuo sube y baja, o bien descendiendo un poco en la ladera sur, para coger el sendero que recorre en la misma dirección toda la ladera por debajo de Les Aberrugues, que son los peñascos que vemos por encima de nuestras cabezas. El último de estos peñascos lo pasamos por la izquierda para volver a la cresta por la que caminaremos unos metros. Desde aquí se puede acceder a la cumbre del Praera con unas trepaditas. Nosotros optamos por descender al norte por un poco marcado sendero muy pendiente, en el que hay que poner todos los sentidos para no resbalar, ya que la ladera es muy deslizante y las caídas importantes. No es recomendable con lluvia y mucho menos con nieve. Hay que tener especial cuidado a la mitad del camino entre una y otra collada, pues el terreno se hace más deslizante en una zona donde la nieve de los últimos días se deslizó abundantemente, por el estado en el que quedaron las ralas hierbas a las que nos agarramos para no descender antes de tiempo.


Tras esta insegura pasada, alcanzamos la collada Praera desde la que la ascensión del pico del mismo nombre es un juego de niños.


Desde la collada continuamos en la misma dirección este, bien por la cresta, ascendiendo al alomado Pico la Forada, o bien sorteándolo por su ladera sur, siguiendo un sendero que se pierde por momentos, pero que fácilmente nos lleva al final de esta cumbre, donde se produce un fuerte descenso por una empinada ladera, que afortunadamente estaba limpia de maleza gracias al incendio que en ella se produjo en algún momento.


El ascenso lo realizamos rápidamente a una bonita y verde collada, La Vegona, desde donde con toda facilidad podemos encumbrarnos en la Peña Furacada o La Verdasca.


Desde La Vegona descendemos por el valle del mismo nombre con tendencia la principio a la derecha, para después de pasar un hombro desde el que damos vista a la Collada Valencia y a la majestuosidad del Retriñón, volver al centro del valle para irnos introduciendo en un bosquecillo con magníficos ejemplares de hayas y algunos acebos. Un sendero que lo cruza nos lleva nuevamente a la derecha a una zona de camperas, la mayada Valsemana, en la que encontramos el camino que vuelve a descender a la izquierda para enseguida tomar rumbo norte.


Descendemos entre árboles por un camino muy definido hasta unas camperas en las que este se pierde, pero unos jitos nos indican por donde salir. Desde este punto ya no hay pérdida ninguna, pues el sendero se hace muy ostensible y los jitos también nos ayudan a no perderlo, con lo que podemos dedicarnos a disfrutar del entorno si las fuerzas aún nos lo permiten.


Fuerzas que deberemos reservar para poder concluir la ruta, pues cuando lleguemos al fondo de la foz, en el lugar conocido como La Cruz de los Ríos, donde hay una cabaña de pastores, nos enfrentaremos a una pista de ocho kilómetros, al lado del río Llaímo. Es la conocida Ruta del Alba por la que alcanzamos Soto de Agues, punto y final de esta dura ruta por los concejos de Aller y Sobrescobio.


El sábado próximo día 29 de este mes de mayo, volvemos a intentar la Pasada del Picayu que hace quince días no pudimos realizar por culpa del mal tiempo. Por tanto los que en aquella ocasión no pudieron venir, tienen ahora una nueva oportunidad. La ruta es:


San Esteban de Cuñaba (263 m) – Collado Medio (480 m) – Agruma – Pasada del Picayo (863 m) – Canto Morón (920 m) – Concha Cuvarón (952 m) – Tresviso (899 m)


Aún quedan plazas, pero si te retrasas no puedo asegurarte que entonces la tengas. Os recuerdo que no hay más de 29 plazas en total. No lo dejes para mañana si realmente quieres hacer esta ruta. Las oportunidades se acaban. Espero vuestras llamadas.

lunes, mayo 17, 2010

CAMBIO DE RUTA

Debido a ls malas condiciones climatológicas sufridas el pasado sábado día 15 de mayo, no se pudo realizar la ruta prevista de la Pasada del Picayo.

La Junta Directiva presente en dicha excursión, propuso sustituir la ruta prevista para el día 29 del mismo mes a La Patana, por esta ruta hoy fallida, lo que fue aceptado por unanimidad.

Por ello, pongo en conocimiento de todos, que la ruta a realizar el próximo día 29 de mayo, será la de LA PASADA DEL PICAYO, dejando la que figura en el calendario del PICO LA PATANA, para otra ocasión.

LA JUNTA DIRECTIVA

miércoles, mayo 12, 2010

EL FRAILON

Cada vez que se pasa por el Desfiladero de Los Beyos dirección León, poco más allá de Puente Huera, nuestra vista se dirige a la izquierda, hacia la punta de flecha que amenaza al cielo. Es el Frailón o La Plana o La Erre, que todos ellos son los nombres por los que se le conocen. Es una modesta cumbre de tan solo 1.286 metros de altitud, pero su afilado perfil nos impacta siempre. Bajo sus faldas, a modo de hijos, Los Cuatro Picos o Les Monxines, rematan la espectacular figura.

Pues ese es nuestro objetivo, pero no desde la carretera de los Beyos, pues eso son palabras mayores y solo es apta para expertos escaladores. Nosotros, más modestos, trataremos de conquistar su cumbre desde Soto de Sajambre.

El autocar nos deja una vez más en este bonito pueblo leones y por la ya conocida pista marcada como GR y que corresponde a la conocida como Ruta del Arcediano, iniciamos nuestra andadura camino de Los Collaos. La pista en su primera parte se encuentra muy embarrada debido a las lluvias y las nieves caídas esta semana. Pronto comenzamos a pisar la nieve que ya no nos abandonará hasta el regreso.

Las nubes amenazan lluvia y las previsiones tampoco auguran nada bueno. Pero de momento no llueve y el sol trata de abrirse paso entre las nubes, dejándonos ver retazos de cielo azul. A medio camino nos encontramos con los restos de un corzo del que solo quedan los huesos, lo que nos da a entender que las inclemencias del tiempo afectan a la fauna autóctona y no tienen más remedio que buscarse la vida a costa de la de los demás.

Al cabo de hora y cuarto arribamos a las hoy blancas praderas de Los Collaos y observamos un paisaje distinto al que pudimos contemplar hace menos de un mes, cuando llegamos a este mismo lugar para dirigirnos al Cantu Loto. En aquella ocasión el verde era el color dominante y hoy lo es el blanco.

Tras un descanso para reagruparnos, continuamos camino atravesando Los Collaos con dirección oeste, dejando a nuestra izquierda Peña Parcia y descendiendo camino de Pandemones y Las Magüetas. Nuestro compañero Tino nos va abriendo camino y no tenemos más que seguir sus huellas marcadas en la nieva, que cada vez es más abundante.

El sol se hace hueco y el paisaje se hace más y más guapo y ameno. El descenso se alarga. Pasamos por las cabañas e Pandemones y junto al abrevadero casi cubierto por la nieve. Seguimos bajando y alcanzamos los Llagos de Jesús, un cono abierto en cuyo fondo vemos un pequeño lago. Una sola cabaña casi pasa desapercibida a causa de la nieve.

Al poco alcanzamos el Collado Valdelillo y damos vista por fin a La Plana. Ante nosotros un nuevo descenso hasta las inmediaciones de las paredes que ascienden a la cumbre y nuevamente la punta de lanza apuntando al cielo.

Hacemos un alto en el collado aprovechando que entre la manada de caballos que allí se encuentran, hay un potrillo recién nacido que está mamando y es objeto prioritario para los disparos de nuestras cámaras fotográficas.

Luego, la mayoría reemprendemos el descenso para tratar de alcanzar la puntiaguda cumbre del Frailón. Cuando iniciamos las primeras rampas de la inclinada ladera, vemos descender a Tino que nos precedía y que nos comunica que para subir hay que volver a bajar y buscar una canal a la derecha de donde nos encontramos, pero que hay placas de nieve muy inclinadas y que puede ser peligroso.

Ante estas premisas, optamos por quedarnos a media altura, justo donde comienza la cortada desde la que debemos volver a descender. En aquel punto ya nos damos cuenta de las caídas que la cumbre tiene hacia los Beyos y podemos ver allí muy abajo, la serpenteante carretera que más bien parece un trozo de cuerda.

También nos percatamos de la perpendicularidad dela pared del Frailón por donde se encuentran las principales vías de escala de esta empericotada cumbre.

Un pequeño grupo, formado por Ángel, Lía, Maria José, Gripi y Silvio, Jose Manuel, Carrete y Norniella, continuaron hasta alcanzar lo más alto del Frailón, superando las duras condiciones impuestas por la inclinación de la ladera y la humedad de la hierba. Al final consiguieron conquistar la cumbre.

El tiempo mientras estábamos en la ladera se comportó y el sol brilló en un precioso cielo azul, que nos permitió realizar las mejores fotos del día. Pero por detrás nuestro, llegando de la zona del Tiatordos, negros nubarrones presagiaban tormenta. Tratando de evitar en lo posible una mojadura, iniciamos el descenso-ascenso, puesto que primero bajamos de la ladera para luego iniciar una continuada ascensión al Collado Valdelillo, primero, siguiendo luego por todos los lugares por los que habíamos venido: Llagos de Jesús, Las Magüetas, Pandemones, Los Collaos.

Desde Los Collaos teníamos intención de descender a Soto de Sajambre por un camino distinto al de la ida, pero con la cantidad de nieve que nos habíamos encontrado y el tiempo que amenazaba lluvia, decidimos descender por la misma pista que habíamos subido.

Y así fue la ruta de La Plana, La Erre o El Frailón. Una bonita ruta que no desechamos volver a realizar nuevamente, tratando de llegar todos a su cumbre.

Para el próximo sábado tenemos repetición de ruta por solicitud generalizada. Volvemos a la Pasada del Picayu, en tierras entre Asturias y Cantabria. Iniciaremos la ruta en San Esteban de Cuñaba, Asturias, para finalizarla en Tresviso, peculiar pueblo perteneciente a Cantabria pero que solamente tiene acceso rodado desde Asturias. La ruta propuesta es:

San Esteban de Cuñaba (263 m) – Collado Medio (480 m) – Agruma – Pasada del Picayo (863 m) – Canto Morón (920 m) – Concha Cuvarón (952 m) – Tresviso (899 m)

Para esta ruta de momento tenemos un autocar de 29 plazas, ya que el grande no nos permitiría subir a San Esteban ni tampoco podría llegar a Tresviso. Las 29 plazas están ya cubiertas, pero estamos a la espera de ver si conseguimos un autocar un poco mayor, lo que nos permitiría poder dar cabida a más personas. Los que estén interesados en hacer la ruta, que me llamen de todas formas, ya que si conseguimos más plazas, serán entregadas por riguroso orden de solicitud. Espero vuestras llamadas.

martes, mayo 04, 2010

EL PICO SOBREPALACIOS

Este sabado primero de mayo, los montañeros del grupo de montaña Las Xanas de Trubia, nos desplazamos al concejo de Teverga para hacer la ruta prevista desde el Puerto de San Lorenzo, Braña de Tsamaraxil, collado del Pando, Pico Sobrepalacios, braña Rebetsada y descenso por el valle de Cualmundi hasta el pueblo de Vixidel.

A las 09.45 y con alto en la carretera que enlaza las localidades de la Plaza (Teverga) y la Riera (Somiedo) llegamos al alto de San Lorenzo. Los vaqueiros de alzada costeban la fiesta del Santu en el puerto, y así nos lo recuerda la vaqueirada que dice: La fiesta de san Tchaurienzu nun faltou quien la fayeri. Fízula Mingo d´Antón, moitos años viva eli.... Se trata de una carretera que siendo comarcal está adscrita a los municipios de Teverga y Somiedo. Fue inaugurada en la primavera de 1987. La ventaja que supone situarse con el vehículo en este lugar, lo hace ser un importante punto de apoyo de las travesías por el Camín Real de la Mesa.

Tras caminar por pista desde este lugar durante unos 40 minuntos llegamos al campo de Piedrajueves, formado de tupidas camperas al pie del Mitsu, montaña que se extiende al borde del Camín Real de la Mesa entre las brañas de la Corra y la Piedra, mientras que su linea cumbrera establece el lindero entre las tierras de Teverga (este) y Somiedo (oeste). Gracias a mi padre aprendí en su dia que Piedrajueves era un vocablo que precedía de Petra Jovis al haber existido en este lugar una lápida dedicada al Dios Júpiter y además este lugar fue elegido en la Edad de Bronce por los astures para el reposo de sus familiares. Así pues hay en este sitio signos de la cultura castreña, romana y cristiana, muchos años de historia en este apacible lugar.

Atravesamos los verdes campos de Piedrajueves en dirección al collado Xuegu La Bola, buscando antes un sendero que a media ladera y en dirección oeste nos conduce entre matas de piornos y posteriormente brezos, acebos y abedules a la laguna de la Degotsada (1h, 20min). El sendero se pierde en ocasiones por lo que hay que mantener la dirección oeste y a media ladera hasta visualizar la la laguna y buscar el mejor lugar para descender los cincuenta metros de desnivel que nos separan de ella. Desde esta sale una pista hacia el este que en pocos minutos en descenso nos coloca en la braña de Tsamaraxil, lugar salpicado de la mas variada tipología de cabañas: unas teitadas de escoba otras tetsadas con tsávanas, otras con tejado de teja y corros de falsa cúpula todo ello en medio de un paraje confortante. Punto obligado de parada para contemplar el entorno posar la mochilas y beber "un buen tragu vino". Hermosa braña con buena fuente que nos hace reflexionar sobre su popularidad en los años de trashumancia por los concejos vecinos de Teverga. Los paisajes acompañan, los despejados senderos se prestan a caminar, falta que la impertinente niebla y el orbayu, nos dejen en paz y podamos de una vez visualizar todos los cordales que nos rodean. De Tsamaraxil partimos manteniendo rumbo oeste y en ligero descenso cruzamos dos regatos (uno creo que se llama Bayo) que nos marcan la linea de la vaguada a partir de la que tendremos que empezar el remonte en dirección al collado del Pando, nuestro próximo objetivo. El cual alcanzamos tras media hora de la cual veinte minutos son puñeteramente enrepechaos desde la braña. El Collado del Pando es el punto medio que divide la cuerda formada desde el pico Sobrepalacios y el pico la Coyona y abre la puerta hacia el valle de Cualmundi. En este punto la niebla juega con los collados y a veces nos deja ver el pico y otras veces nos cierra éste pero nos muestra el maravilloso valle que se abre a través de la braña de la Rebetsada hacia el pueblo de Vixidel, nuestro descenso. Desde este collado y siguiendo instrucciones de los sabios montañeros, la niebla nos deja "barruntar" las cumbres del Picu Baxinas y Pena Falgueras. Teniendo a "tiru piedra" (oeste) el Picu Sobrepalacios al cual y aprovechando una "ventana de buen tiempo" desde el collado decidimos acometer en pindio repecho de veinte minutos que nos quedaba hasta coronarlo. Más por necios que por otra cosa, ya que la niebla limitaba las vistas. Varios montañeros del grupo de montaña Las Xanas hicimos cumbre para contemplar desde una mas alta perspectiva el valle de Cualmundi y las cercanas montañas de Tromeu y La Paxarina. La verdad que la climatología valoró nuestro esfuerzo y aunque timidamente nos dejó disfrutar de la cima. Tras las fotos y volviendo al collado del Pando sobre nuestros pasos, cogimos camino dirección a nuestro próximo objetivo, la braña de la Rebetsada,formada por cabanas y cuadras de pastores de cubierta de teja y paredes de piedra, cuenta con buena fuente y buen agua, quince minutos desde el collado. A partir de aqui sólo nos queda coger la pista que tras una larga hora en descenso entre maravillosas hayas y robles con sus hojas de colores superverdes y el animado camino a la vera del catarín regatu que marca el fondo de las vertientes del valle de Cualmundi, llegamos a la tevergana aldea de Vixidel, punto final donde nos espera nuestro autocar tras cinco horas largas de libiana y agradecida caminata por unos de mis concejos preferidos, Teverga.

( ) algunos textos son prestados y adaptados a este escrito por mi, de mi amigo Pepín Menéndez y su libro De Babia a Pravia.

JAVIER PRENDES

Para el proximo sábado nos amos nuevamente a Ponga para asomarnos una vez más, a los avismos que cuelgan sobre el Río Sella y el Desfiladero de los Beyos. La ruta que vamos a realizar es:

Soto de Sajambre (925 m) - Los Collados (1.399 m) - Pandemones (1.324 m) - El Frailon (1.286 m) - Los Collados (1.399 m) - Güembres (1.116 m) - Soto de Sajambre (925 m)

Para esta ruta llevaremos el autocar de 29 plazas, pues uno mayor no puede subir a Soto de Sajambre, con lo que las plazas son limitadas. El que no se de prisa, se queda sin plaza. Y ya tengo 21 cubiertas. Espero vuestras llamadas.