martes, mayo 25, 2010

DURA RUTA POR LA SIERRA COLLARROCES

Comenzamos la ruta con un día espléndido, en el allerán pueblo de Pola del Pino, en la carretera que se dirige al Puerto de San Isidro. Cruzamos el pueblo con dirección norte para adentrarnos en el Valla del Coto.


Una buena pista por el margen izquierdo del valle enseguida se bifurca, debiendo seguir la de la derecha, más cercana al río que veremos precipitarse en forma de cascada. Nosotros esa cascada no la vimos, pues el camino que hay que coger, se encontraba totalmente embarrado y nos pareció más lógico seguir el de mejor estado de la izquierda. El error se subsana poco más arriba, atravesando una portilla y descendiendo un poco hasta las inmediaciones del río donde retomamos el buen camino.


Vamos subiendo por el Valle del Coto de la Pola, por el margen derecho del río, este queda a nuestra derecha, por una pista empedrada que nos da a entender la importancia de este camino. La espesura del bosque nos sirve de cobijo de los rayos del sol, que serían una muy pesada losa, unidos a la dureza de la subida.


Dejamos todos los caminos menores que salen a una y otra mano y continuamos subiendo siempre, con el cantarín murmullo del arroyo, que a veces se convierte en estruendo, cuando las verticalidades de las foces que estamos atravesando, le obligan a realizar profundos saltos. Verticales paredes se elevan a ambos lados del camino, que sigue ascendiendo y dejando atrás, muy abajo, nuestro punto de salida, Pola del Pino.


A nuestras espaldas van apareciendo las aún nevadas cumbres de las Sierras de Fuentes de Invierno y del Ajo, con Peña Redonda en el centro destacando sobre todas las cumbres. Más a la derecha vemos el cordal de Cuaña, del que distinguimos fácilmente los Picos e la Liebre. Por la izquierda, al este, la cónica figura del Pico Torres se hace notar sobre los altos del Puerto de San Isidro.


Una portilla nos introduce en la majada de El Coto. Seguimos por el camino y otra portilla nos da paso a las fértiles camperas de esta bonita zona de Aller. Una cabaña a la izquierda y la agreste cumbre del Praera a la derecha, son nuestros puntos de referencia. Al frente las estribaciones del Pico Cuchu y a su derecha el Collado Fierro, nuestro objetivo próximo.


Subiendo por las empinadas praderas volvemos a salir al camino que tiene dos trayectorias: una a la izquierda que rodea a pasar junto a la cabaña que se ve más arriba, y otra por la derecha que termina en una nueva campera desde la que se asciende sin sendero definido. Por ambos lugares se llega con prácticamente el mismo esfuerzo, a lo alto de la collada Fierros, desde la que tenemos unas bonitas vistas del concejo de Sobrescobio.


Tras un merecido descanso para recuperar el resuello, continuamos camino, bien por la cresta a la derecha, este, en un continuo sube y baja, o bien descendiendo un poco en la ladera sur, para coger el sendero que recorre en la misma dirección toda la ladera por debajo de Les Aberrugues, que son los peñascos que vemos por encima de nuestras cabezas. El último de estos peñascos lo pasamos por la izquierda para volver a la cresta por la que caminaremos unos metros. Desde aquí se puede acceder a la cumbre del Praera con unas trepaditas. Nosotros optamos por descender al norte por un poco marcado sendero muy pendiente, en el que hay que poner todos los sentidos para no resbalar, ya que la ladera es muy deslizante y las caídas importantes. No es recomendable con lluvia y mucho menos con nieve. Hay que tener especial cuidado a la mitad del camino entre una y otra collada, pues el terreno se hace más deslizante en una zona donde la nieve de los últimos días se deslizó abundantemente, por el estado en el que quedaron las ralas hierbas a las que nos agarramos para no descender antes de tiempo.


Tras esta insegura pasada, alcanzamos la collada Praera desde la que la ascensión del pico del mismo nombre es un juego de niños.


Desde la collada continuamos en la misma dirección este, bien por la cresta, ascendiendo al alomado Pico la Forada, o bien sorteándolo por su ladera sur, siguiendo un sendero que se pierde por momentos, pero que fácilmente nos lleva al final de esta cumbre, donde se produce un fuerte descenso por una empinada ladera, que afortunadamente estaba limpia de maleza gracias al incendio que en ella se produjo en algún momento.


El ascenso lo realizamos rápidamente a una bonita y verde collada, La Vegona, desde donde con toda facilidad podemos encumbrarnos en la Peña Furacada o La Verdasca.


Desde La Vegona descendemos por el valle del mismo nombre con tendencia la principio a la derecha, para después de pasar un hombro desde el que damos vista a la Collada Valencia y a la majestuosidad del Retriñón, volver al centro del valle para irnos introduciendo en un bosquecillo con magníficos ejemplares de hayas y algunos acebos. Un sendero que lo cruza nos lleva nuevamente a la derecha a una zona de camperas, la mayada Valsemana, en la que encontramos el camino que vuelve a descender a la izquierda para enseguida tomar rumbo norte.


Descendemos entre árboles por un camino muy definido hasta unas camperas en las que este se pierde, pero unos jitos nos indican por donde salir. Desde este punto ya no hay pérdida ninguna, pues el sendero se hace muy ostensible y los jitos también nos ayudan a no perderlo, con lo que podemos dedicarnos a disfrutar del entorno si las fuerzas aún nos lo permiten.


Fuerzas que deberemos reservar para poder concluir la ruta, pues cuando lleguemos al fondo de la foz, en el lugar conocido como La Cruz de los Ríos, donde hay una cabaña de pastores, nos enfrentaremos a una pista de ocho kilómetros, al lado del río Llaímo. Es la conocida Ruta del Alba por la que alcanzamos Soto de Agues, punto y final de esta dura ruta por los concejos de Aller y Sobrescobio.


El sábado próximo día 29 de este mes de mayo, volvemos a intentar la Pasada del Picayu que hace quince días no pudimos realizar por culpa del mal tiempo. Por tanto los que en aquella ocasión no pudieron venir, tienen ahora una nueva oportunidad. La ruta es:


San Esteban de Cuñaba (263 m) – Collado Medio (480 m) – Agruma – Pasada del Picayo (863 m) – Canto Morón (920 m) – Concha Cuvarón (952 m) – Tresviso (899 m)


Aún quedan plazas, pero si te retrasas no puedo asegurarte que entonces la tengas. Os recuerdo que no hay más de 29 plazas en total. No lo dejes para mañana si realmente quieres hacer esta ruta. Las oportunidades se acaban. Espero vuestras llamadas.

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