martes, julio 13, 2010

AL DERRABAU ENTRE LA NIEBLA

Está claro que hay dos clases de gentes: los listos y los otros. Los listos se quedaron en casa, los más listos empezaron la ruta y se dieron la vuelta. Los tontinos seguimos para comprobar a que sabe un 99,99999999% de humedad. Comenzamos la ruta al revés de lo previsto porque con el piso tan mojado era muy arriesgado subir al Derrabau por el viejo camino de Puente Huera. Así que arrancamos en la cascada de Aguasalió tan bien acondicionada por los dueños del hotel de Vidosa. Llegamos pronto al pueblo abandonado de Rubriellos, con buenas casas y los cerezales a punto. Con una pequeña desorientación en el camino continuamos por un precioso bosque. El agua ya nos corría a chorros y todo esto sin llover ni gota.

En una pequeña vaguada el explorador no encontró el camino así que nos metimos de lleno a nadar con los felechos (FELECHOS GIGANTES, ¡LO JURO!) y a sentir los pequeños placeres de miles, miles, miles de ortigas dando pinchacitos a nuestros dediditos. Claro que nos reíamos porque Carrete venía en pantalón corto. Una pindia subida, haciendo sendero en una vegetación que nos llegaba al hombro, con una ropa que ya entonces pesaba kilos, y con las botas convertidas en pequeñas piscinas... logramos salir a un sitio despejado desde donde se veía el Derrabau a unos 200 metros. Bronca de Carrete porque no queríamos subir más.

Cuando estamos de vuelta: un GRAN CONSUELO. Un grupo de unos veinticinco vascos dirigidos por un GPS atado a una especie de explorador. ¡¡¡NO ESTABAMOS SÓLOS!!!! y además NO ESTAMOS PIRADOS. (O por lo menos no somos los únicos, que siempre es un consuelo).

Volviendo algún dios Nuberu se compadeció de nosotros: estaba casi seco y pudimos ver Casielles con su senda de la Verganza y Biamón y toda la Senda del Cartero. Cuando llegamos al autocar corriendo a por toallas nuestros exploradores del grupo de los "listos" nos habían ojeado un estupendo bar en Viegu. Javier González Lavin con su presto objetivo avizor inmortalizó a todas en secuencias inolvidables. Como para enamorarse.

Ah, besos a todas.

Texto: FRESINES
Fotos: JAFPA

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