lunes, junio 30, 2008

ENTRE RUTAS IMPOSIBLES

Una vez más, al igual que la semana pasada, no pudimos realizar la ruta que teníamos propuesta por las vegas de Aliseda, debido al socavón que días atrás se produjo en la carretera CO-4 entre Covadonga y Los Lagos. Su reparación obligó a cerrar la mencionada carretera para el tránsito de camiones y autocares.
Ante este inconveniente buscamos una alternativa próxima y nos acordamos de la ruta por las Foces del Burdio con ascenso al Pico Coronas, que ya intentamos dos veces y nos fue imposible realizarla completa por la nula visibilidad producida por la espesa niebla. Por eso el título de esta entrada. Van dos veces que intentamos la ruta del Gustuteru y dos veces que lo hicimos con la del Coronas y en ambos casos fueron imposibles.
Pero en esta ocasión creemos que la cosa va a salir bien. Aunque hay niebla a nuestra llegada a Inguanzo, las previsiones meteorológicas son halagüeñas y se prevé que el tiempo va a ser bueno. Como digo, salimos de Inguanzo con niebla, cruzando entre las casas y pasando cerca de la curiosa iglesia del pueblo, para seguir una buena pista de hormigón entre huertos y praderas de siega, con dirección sur. La pista rodea el montículo de Los Llanos del Pando por la izquierda en la dirección de la marcha, aunque hay la posibilidad de hacerlo también por la derecha, pasando junto al cementerio del pueblo. Es un poco más larga pero al final confluyen las dos en La Trapiella, donde una pista sale con dirección sur hacia las paredes calizas de la Sierra Dobros, que ya vemos completamente, ya que la niebla se disipó, dejándonos un precioso cielo azul lleno de sol.
Esta nueva pista va subiendo para dar una curva a la derecha y ya convirtiéndose en camino llano, dirigirse a una cabaña que tapa la maleza y unos metros antes de la portilla sale un sendero a la izquierda entre felechos, hoy de gran altura. Caminamos sin apenas ver donde ponemos los pies debido a la abundante maleza. El sendero va haciendo amplios zigzags que nos aúpan poco a poco con ligera orientación suroeste, buscando una entalladura que se aprecia junto a un mogote de caliza que se desprende del Cueto Llovedo.
El camino se estrecha y se pega a la pared rocosa para entrar en la foz. Atravesamos una playa herbosa que se desliza ladera abajo a nuestra derecha y entramos propiamente en la foz, por un estrecho sedo tallado en la piedra. A nuestra derecha, en lo profundo del estrecho valle, circula el Río Burdio, culpable de la existencia de esta foz. El primer tramo es cuesta arriba y no ofrece mayores dificultades. Eso sí, es imprescindible prestar la máxima atención pues el terreno está húmedo y los resbalones pueden ser peligrosos. Después de pasar un hombro, el camino comienza a descender y es aquí donde se encuentra la parte más problemática, siempre debido a la humedad y la piedra. Cerca de un recodo hay que bajar una piedra casi lisa que debido al agua y el posible barro que llevemos en nuestras botas, puede ser resbalosa. Pero tenemos la ayuda de la pared rocosa de nuestra izquierda a la que debemos arrimarnos y siempre como último recurso, nos queda la posibilidad de echar culo a tierra para pasar con mayor seguridad. El sendero sigue bajando un poco más para volver a tomar la inclinación contraria nuevamente ya por terreno menos comprometido y con el río mucho más cercano. El sedo se convierte en camino de ganado y va ascendiendo hacia el collado que vemos frente a nosotros, por encima de la Fuente de Hombre Muerto, nacimiento del Río Burdio.
Alcanzado el collado, por la derecha vemos una amplia canal en la que se encuentra la majada de Ternas con las cabañas alineadas en la falda del Pico Mozqueta, a orillas de una bonita vega en la que pasta el ganado vacuno y caballar. Por la izquierda y siempre en ascenso, seguimos un sendero del ganado que recordamos de la última vez que estuvimos aquí. El sendero recorre la zona sur del pico Coronas por el Recuesto la Espina camino del collado la Maneda donde confluye con el sendero que baja del Cuetón por la cercana majada de Dubriello a nuestra derecha. Enfrente tenemos un profundo valle que desciende vertiginoso hasta el Cares y la carretera de Arenas a Poncebos. Por la izquierda el sendero continúa dando vuelta al Coronas y pasando por la majada de Cananda, apostada en un hombro herboso que se desprende del Cueto Cananda.
Nosotros tomamos dirección norte pero hacia arriba a buscar la cercana cumbre del Pico Coronas, que alcanzamos en pocos minutos. Esta cumbre es un espléndido mirador de la zona norte del Cornión. Por el sur la inconfundible silueta del Llerosos nos sirve de guía para reconocer la zona del Cuetón, al que nuestro compañero Tino subió mientras nosotros lo hacíamos al Coronas. Por el este, el valle del Cares con el río y la carretera en lo más profundo y por encima los agudos picachos del Ariscu Sonllanu, Cabeza Llanedo, Peña Crimenda y Peña Redonda, dando paso al Monte Caouro. Más al sur se asoma tímidamente Peña Castil. Por el norte y de este a oeste vemos la Pica Peñamellera y la Sierra de Juan Robre; Arenas de Cabrales, El Cuera, Asiego, Puertas, Berodia, Pandiello y Ortiguero, amén de las sierras de Cuaña, Ordiales y Benzua.
Después de más de una hora de estancia en la cumbre contemplando el precioso paisaje y disfrutando de la bonanza del día, comenzamos el descenso por la cara norte del pico, por la Cuesta del Mediodía, a buscar el collado verde en el que se ubican las cabañas de Cananda. Allí seguimos hacia le oeste por el marcado camino que recorre la zona sur de la Sierra de Dobros, hasta una hoya que se forma cerca de la caliza, la Vega Sal de la Piedra y que rodeamos para entrar en ella por la izquierda. Allí se encuentra el Portillo Busnuevu por el que pasamos a la cara norte de Dobros y al imponente abismo que se abre sobre los campos de Inguanzo. Aquí un senderillo que toma dirección este nos introduce en un nuevo sedo en el que un cierre de red metálica nos separa del abismo que se forma con las caidas de la Sierra Dobros hacia el Valle el Texu. El camino armado que sirvió de acceso a la mina allí existente, se retuerce en cerradas curvas en un prodigioso y cómo descenso. Después de un sinfín de vueltas y revueltas nos introducimos nuevamente en los felechos para seguir sin casi verlo, un sendero que nos sitúa nuevamente en la pista por la que ascendimos por la mañana, justo al lado del cierre de la cabaña tapada por la maleza. De aquí nuevamente a la pista y a Inguanzo, donde pusimos fin a una interesante y cómoda ruta.
Para el próximo sábado día 5 de julio, tenemos ruta por Cangas de Narcea. Nos vamos a Leitariegos para caminar hasta Genestoso. La propuesta es:
Leitariegos (1.513 m) – Pico Picarín (1.803 m) – Laguna Viveiro (1.675 m) – Vaitserona (1.595 m) – Collado Recuélabre (1.667 m) – Chao Los Bueyes (1.925 m) – Collado Tres Lagunas (1.726 m) – Genestoso (1.150 m)
Ya sabéis, las llamadas para reservar plaza, antes del próximo jueves o podéis quedaros sin hacer la ruta. La hora de salida para esta ruta es a las 7 de la mañana de San Andrés.

lunes, junio 23, 2008

EL HUMILDE Y GRANDIOSO PORRON DE VIAÑO

Para el pasado sábado día 21, teníamos programada una excursión por el Cornión, con salida y regreso a los Lagos de Covadonga, visitando las Vegas de Aliseda y ascendiendo al Gustuteru. Pero un blandón en la carretera de Covadonga a Los Lagos, frustró nuestras pretensiones, ya que esta fue cerrada para realizar la reparación, con lo que hubimos de cambiar de ruta y nos decidimos por realizar la que estaba prevista para el día 28 por tierras de Ponga.

Por ello transportamos nuestras personas y enseres al pueblo leonés de La Uña, punto de partida de gran número de rutas por tierras ponguetas. El autocar nos dejó un kilómetro antes del pueblo, concretamente en el Puente Las Vegas o de Martín por el que cruzamos el río Valdosín y continuamos por una buena pista a la izquierda siguiendo contracorriente, el cauce del río. Caminamos entre praderas con un precioso color verde y plagadas de flores de todos los colores. Vamos siguiendo las indicaciones del PR LE-20 PUERTO DE VENTANIELLA, pues es este puerto el que utilizaremos de entrada para alcanzar el Cordal de Collau Zorro.

Cruzamos una primera portilla poco antes de la Peña Castiellu y otra más antigua después, para alcanzar las concurridas camperas de la majada de Valdosín, hoy con abundante ganado bovino y caballar. Nuestro señalizado sendero transcurre por la parte trasera de una buena cabaña, para cruzar el Arroyo de La Castellana y comenzar a ganar altura, alcanzando las praderas del Puerto de Ventaniella, por las que continuamos nuestro camino hasta el momento de iniciar el descenso.

El camino normal, continúa bajando por la pista que se dirige a la casa y ermita de Ventaniella hasta la majada de El Xerru, donde se sigue a la derecha para ascender por las praderas de Mediome hasta la collada del mismo nombre. Justo antes de comenzar a bajar, observamos un sendero bien marcado a la derecha, que en varios zigzags asciende por la ladera. Con el fin de evitar perder altura decidimos continuar por ese sendero, que nos sube a una campera de la que salimos por una colladita a la derecha. Siguiendo el sendero cruzamos una canal que desciende de una alta collada también a nuestra derecha y comenzamos a bordear a media altura la pindia ladera, hasta alcanzar una zona en la que tras un corto descenso, volvemos a luchar con una dura cuesta que nos aúpa a lo alto de una pradera desde la que ya divisamos, frente a nosotros, la Collada Miedome, entre El Poyero a la izquierda y Les Pandes a la derecha. Desde las alturas contemplamos las alargadas praderas de Miedome y el camino que debíamos haber seguido para alcanzar la collada. Pero hemos ganado bastante altura y aunque debemos perder un poco, para cruzar una cortada, cosa que también se puede hacer por arriba, pero sin sendero, el cambio nos ha salido bien.

Desde la collada vemos a una vertiente toda la zona de Miedome y a la otra el bonito Valle de Viaño con las derruidas cabañas al fondo y un poco más allá el Porrón de Viaño, nuestra cumbre del día, aunque no el punto más alto por el que pasamos que es en el que ahora nos encontramos. Por la derecha cierra el valle la alta cumbre del Pileñes y desprendiéndose de ella, vemos el pindio sendero que hay que vencer para su conquista por este lado.

Un rápido descenso y estamos entre las cabañas de Viaño. Unos cuantos montones de piedras en los que aún se denotan vestigios de que en otro tiempo fueron cabañas. Hoy nos sirven de referencia para realizar las fotos al Maciedome y al Tiatordos que nos miran desde lejos. Una vez atravesada la majada de Viaño iniciamos un nuevo ascenso a una horcada desde la que un poco más allá contemplamos las verdes praderas de la Collada La Bobia a los pies del Porrón de Viaño. Descendemos a ella y en pocos minutos alcanzamos la cumbre del Porrón siguiendo cualquiera de los senderos que se nos ofrecen y que con facilidad nos ponen en la cima de esta modesta cumbre. Modesta en lo que se refiere a la altura, pero grande en las estupendas vistas que nos ofrece. Es un mirador extraordinario de toda la zona. Al noreste los Picos de Europa con la inconfundible silueta del Cornion de la que destaca la Peña Santa. Aquí, muy cerca de nosotros el Pileñes y más al sur la puntiaguda figura de Les Pandes llama nuestra atención. Luego vemos un buen número de cumbres de San Isidro, entre las que distinguimos claramente la Peña el Viento y el Canto del Oso. Siguiendo en la misma dirección, el Maciedome, el Tiatordos y el Collau Zorro cierran el círculo volviendo nuevamente al Cornión. La cara norte del Porrón de Viaño es una profunda cortada que cae sobre el Valle de Carbonedu por el que discurre el Río Tornerín que vierte sus aguas al Ponga, cerca de La Venta. Por este valle se ven entre la espesura del bosque, algunos caminos que pueden servir de descenso a la pista de Ventaniella a Sobrefoz.

Nuestro descenso de momento es a la Collada La Bobia para continuar por buen camino hasta la contigua Collada Obrango a los pies de La Peña, cuya ascensión por este lado se antoja muy dificultosa. Como tras ella se encuentran los Puertos de Sus, nuestro próximo paso, no nos queda más remedio que bordearla por la izquierda, siguiendo un marcado sendero que al final asciende entre las rocas que se desprenden de la montaña, hasta desembocar en las verdes camperas de Sus, a los pies de la alargada cuerda del Collau Zorro. Dejando a este a nuestra izquierda, descendemos a buscar el Valle del Antiguo que se descuelga del Zorro ganando profundidad hasta la mancha boscosa de Peloño. Cruza el valle el Camino les Oveyes que nos permite el paso bajo los derrumbes del Pico Lluengo y por el que accedemos a la Collada Pumerín, previa a l a Collada Caldes a los pies del altivo Recuencu.

Desde Caldes nos hacemos una idea de lo que aún nos resta por recorrer. Descubrimos allá enfrente el Pierzu a y a su lado el Carria y en el fondo un poco a la izquierda ya vemos San Juan de Beleño. Sin llegar a la collada en la que campean a sus anchas un buen número de caballos, seguimos el sendero más alto por la derecha, al borde del arbolado, hasta confluir en las praderas de Les Llampes con la pista que nos llevará a Les Bedules.

Al final de la campera la pista se bifurca en dos. Por cualquiera de los lados llegaremos a Les Bedules. Por la derecha la pista en ascenso, se dirige a la Curva de Pierva para continuar por la Biforcadera hasta Les Bedules. Nosotros preferimos descender por la izquierda a pasar por Les Foyaques y Biforcu, para ascender al final una corta cuesta que nos sitúa en Les Bedules donde un buen número de coches se encuentran estacionados, aprovechando la bonanza de la pista que nosotros seguimos para llegar después de 7 horas y media a la carretera que una San Juan de Beleño con Viego y Puente Vidosa, en el lugar conocido como El Cabañón, donde nos esperaba el autocar, dando fin a una preciosa y dura ruta, al decir de todos los participantes.

Para el próximo sábado día 28 vamos a realizar, si no hay más imponderables, la ruta del Gustuteru por las Vegas de Aliseda, con salida y llegada en las orillas del Lago Ercina. La ruta discurrirá de la siguiente forma:

Bufarrera (1.063 m) – Entrelagos (1.158 m) - Campo La Tiese (1.106 m) – Las Reblagas (1.125 m) – Vega el Paré (1.304 m) – El Tolleyu (1.398 m) – Camperas de Jaces (1.550 m) – Jorcadillin de Cueva Oscuro (1.600 m) – Las Carreteras (1.650 m) – Cilluenga (1.700 m) – Jou Los Porros (1.777 m) – Vegas de Aliseda (1.800 m) – Collado Jermoso (1.775 m) – Pico Gustuteru (1.810 m) – Ojos de Manada Vieya (1.730 m) – Forcau Valle (1.619 m) – Veguina de Pedro Crespo (1.530 m) – Vega Robles (1.400 m) – Las Fuentes (1.426 m) – Sedo el Cabrital - El Llaguiellu (1.300 m) – Las Bobias (1.200 m) – Belbín (1.046 m) – Campo La Tiese (1.106 m) – Bufarrera (1.063 m)

Los que estén interesados en hacer esta ruta, que llamen lo antes posible, pues prevemos que puede haber muchos interesados y si tardamos en solicitar el autocar, nos podemos quedar muy cortos de plazas. Aunque siempre os lo digo, en esta ocasión creo que va a ser así. De momento tenemos asignado el bus de 27 plazas, pero es posible que sean pocas. Cuanto primero os apuntéis mejor.

lunes, junio 16, 2008

NOS RECONCILIAMOS CON EL CUERA

Segunda semana consecutiva en la que utilizamos la Sierra del Cuera para nuestras andanzas y la primera vez en la que tengo vistas de Picos y de la costa desde este intrincado paraje. Por eso digo que nos reconciliamos con el Cuera. La semana pasada en el Turbina no tuvimos vistas, pero esta vez si que pudimos contemplar los tres macizos de Picos al completo.

Comenzamos a caminar en Alles saliendo por el barrio de San Roque, justo al lado de la bonita capilla del mismo santo, en la que estaban preparando el “ramu” para la puja de las fiestas. Como digo, salimos por una calle que se encuentra a la derecha de la capilla y pasamos junto a unas casas que dejamos a nuestra derecha para continuar por una pista hormigonada que comienza a ascender con buena inclinación. Vamos subiendo con rapidez y pronto vemos las casas de la capital de Peñamellera Alta a nuestros pies.

El día no parece augurar buenos presagios. Las nubes se mueven incansables sobre el Cuera y no ofrecen demasiada confianza. Prevemos un día como el sábado anterior en el Turbina y comenzamos a caminar con desgana. Sobre Picos, una gran cantidad de nubes nos impide su visión. Parece que el Cuera continúa con su maldición.

La pista se retuerce en múltiples revueltas dando vista siempre al valle en el que sobresale la peculiar figura de la Pica de Peñamellera y hasta cinco líneas de alta tensión paralelas unas a otras. Sin abandonar el hormigón y superando una dura pendiente, llegamos a las primeras cabañas de la Majada de Llabándames, donde destacan algunas ya remozadas y convertidas en casas. Aquí trocamos la pista por un camino que sube entre las cabañas hasta situarse por encima de estas. Continúa un tramo con dirección este y unos metros después de pasar una portilla metálica, lo abandonamos para seguir alguno de los senderos del ganado que parte a nuestra izquierda a subir a una collada que vemos por encima de nuestras cabezas. La ascensión la hacemos siguiendo los rastros del ganado que nos llevan por el mejor camino posible entre hierbas y rocas. Alcanzado el collado, nuestra dirección es al este y subiendo hasta llegar a una buena cabaña con un gran cercado de piedras donde se encuentra el ganado, vacas y ovejas, pastando. Dentro del cercado y al lado de la cabaña, hay un curioso depósito de agua con abrevadero, que aprovecha el agua que escurre por el tejado para llenarse.

Nos encontramos a los pies del Pico Liño. Mirando hacia arriba veremos nuestro destino. Aunque se puede endurecer la ruta subiendo prácticamente de frente a una canal que se encuentra al este del pico, nosotros vamos por la parte menos dura, es un decir, y continuando con dirección oeste, dirigiéndonos a un collado que vemos en dicha dirección y al que llega un camino bien marcado.

¡Por fin el Cuera nos ofrece sus vistas! Una mirada más a Picos y podemos contemplar la inconfundible silueta del Urriellu asomando entre la espesa capa de nubes. Pronto se abre una ventana que nos permite contemplar las cumbres más señeras del Central. El Picu, Cerredo, Cabrones, envueltos entre nubes pero se les ve claramente. Comenzamos a comprender el porque de la fama de esta sierra.

Alcanzado el collado, ya no tenemos más remedio que ascender toda la ladera en dirección norte hasta alcanzar la cumbre del Liño en la que encontramos una cruz con buzón montañero y el mojón del vértice geodésico, con un montón de piedras sobre él. Las nubes que veíamos al subir, continúan su danza y por momentos nos cubren mientras en otros se despeja. La costa se encuentra limpia y hacia ella se dirigen nuestras miradas. Vemos Llanes casi a nuestros pies y la gran mancha hoy verdosa de un calmado Cantábrico. Por el noreste la vista se pierde más allá de San Vicente de la Barquera, pero por el sur Picos vuelve a estar cubierto de nubes. De vez en cuando se abre un ventanuco que nos permite ver algo de caliza, pero por poco tiempo. Enseguida se vuelve a tapar.

Cubierta la tarjeta, hechas las fotos y recuperado las fuerzas gastadas en el ascenso, reemprendemos la marcha descendiendo al noreste por un collado que une el Liño con el cotero siguiente, para dejarlo a la izquierda y continuar atravesando la collada contigua en clara dirección este. Dejamos el Ubricario y La Muesca a la izquierda para descender lo menos posible al Collado Llanos de Morea, mientras contemplamos un embalse artificial de agua para el ganado. A media altura pasamos por la ladera sur del Pico Morea, para descender también al sur, a las inmediaciones de la cabaña con cierre de piedras de Llia. Un bonito entorno con la cabaña y los árboles, si no fuere por los plásticos que le pusieron en el tejado.

Emprendemos dirección este a introducirnos en un vallecito que se forma por el medio de la sierra. Estamos en Pejos de Hoyos Negros. Un intrincado laberinto de pequeñas cumbres y profundos jous. Debemos buscar el mejor camino y el más llano, siempre por el centro del valle. Descendemos y ascendemos varias veces preguntándonos si iremos en el buen camino. Lo importante es mantener la dirección este y pronto alcanzaremos una bonita vallada que el sábado estaba llena de vacas y en la que hay un lago artificial para el consumo del ganado. También nos encontraremos con una abrevadero con una buena fuente, al menos en esta ocasión. Quizá más adentrado el verano se encuentre seca. En esta ocasión nos hizo buen servicio, pues el calor aprieta y ya llevamos muchas horas de camino.

Aquí es donde debíamos haber girado a la derecha con dirección sur para ascender a la abandonada Majada de La Jayuela, reconocible por un cercado de piedras y una cabaña, ambos en estado ruinoso. Pero nosotros no lo hicimos. Confundimos la cabaña con otra que se veía más al este y hacia ella dirigimos nuestros ya cansadas piernas. Afortunadamente allí nos encontramos con un pastor que, además de señalarnos donde se encontraba La Jayuela, detrás nuestro y a la derecha, nos indicó donde teníamos un sendero muy poco usado, por el que podíamos bajar a Llonín.

Desde la cabaña de Ortigoso ascendimos con dirección sur hasta lo alto del collado en el que un cierre de alambre de espinos trata de evitar que el ganado descienda por la inclinada ladera. Traspasado el cierre, la vista no era de lo más tranquilizador. Una playa de hierba alta se despeñaba ladera abajo. Del camino mencionado casi ni rastro. Abajo veíamos Llonín a los pies de la Pica Peñamellera, pero ni idea de por donde bajar. Rápidamente los “serpas” comenzaron a estudiar el terreno y más con la imaginación que con la realidad, dieron con el sendero bajo el tupido manto de hierba. Después de varias dudas, vacilaciones, búsqueda de otros pasos y una buena dosis “psico-farmacológica”, emprendimos el descenso definitivo por el sendero, que realmente estaba allí. En premio a nuestra osadía, las nubes se apartaron y nos permitieron disfrutar, con muchas limitaciones por lo pindio del camino, de unas estupendas vistas de los tres Macizos de Picos de Europa.

El camino desciende primero verticalmente durante un tramo, para girar luego al oeste y comienza una serie de tornos hasta alcanzar una zona de piedras y algunos árboles, desde donde la inclinación disminuye y el sendero se hace más ostensible. Continúan los tornos y alcanzamos una nueva zona de arbolado más espeso, en el que el camino se pierde por momentos dentro del bosque. Una vez cruzado este, alcanzamos una buena pista de tierra en Canto Robao, que a la izquierda nos conduce hasta el anhelado pueblo de Llonín, tras 8 horas y media de pateo (los que llegamos los últimos).

Con esta ruta aparcamos el circuito de circunvalación del Cuera hasta el mes de Octubre que lo retomaremos con la ruta Llonín-Panes. Para el próximo sábado día 21, tenemos ruta en el Cornión. Se trata de la ruta que estaba prevista para el día 5 de julio y hubo que cambiarla. Os recuerdo que la salida es a las 6 de la mañana de San Andrés y la ruta es al Pico Gustuteru y la Vega de Aliseda. A continuación os detallo esta ruta:

Campo La Tiese (1.106 m) – Las Reblagas (1.125 m) – Vega el Paré (1.304 m) – El Tolleyu (1.398 m) – Camperas de Jaces (1.550 m) – Jorcadillin de Cueva Oscuro (1.600 m) – Las Carreteras (1.650 m) – Cilluenga (1.700 m) – Jou Los Porros (1.777 m) – Vegas de Aliseda (1.800 m) – Collado Jermoso (1.775 m) – Pico Gustuteru (1.810 m) – Ojos de Manada Vieya (1.730 m) – Forcau Valle (1.619 m) – Veguina de Pedro Crespo (1.530 m) – Vega Robles (1.400 m) – Las Fuentes (1.426 m) – Sedo el Cabrital - El Llaguiellu (1.300 m) – Las Bobias (1.200 m) – Belbín (1.046 m) – Campo La Tiese (1.106 m)

Una interesante ruta para contemplar la zona del Jultayu, La Verdilluenga, Peña Blanca y la Torre la Celada. No dejéis para el último día el tema de apuntarse, que os podéis quedar sin plaza.

lunes, junio 09, 2008

EL CUERA Y SUS VISTAS SOBRE PICOS (¿)

Una vez más, y van... las nubes nos han privado de las espectaculares vista que dicen, hay de los Picos, en esta emblemática sierra. Son varias las veces que asciendo a esta dura montaña con la ilusión de poder contemplar lo que otros me cuentan sobre sus vistas y aún no he tenido una vez la dicha de poder darme esa satisfacción. No queda más remedio que seguir intentándolo.

En esta ocasión la disculpa era subir al Turbina o Torvina, continuando con nuestra circunvalación del Cuera y para ello el sábado, el autocar nos dejó un kilómetro más allá de Arangas, camino de Alles, en las cercanías de la Majada de Pando, donde una carreterita asfaltada sale por la izquierda en fuerte subida.

Emprendimos la marcha cuesta arriba por las fuertes rampas del Picón, dejándolo a nuestra derecha, mientras que el asfalto se vuelve hormigón. El día esta nuboso pero no parece que pueda llover. Algunos claros nos dan la esperanza de que al llegar arriba podamos tener buenas vistas. La temperatura es buena para caminar y lo hacemos con brío. Vamos superando las revueltas de la pista hasta que se termina el hormigón, al lado de una marquesina de madera colocada por el Principado como si fuese una parada de autobús. Aquí la pista pasa a ser de tierra y unos cuantos metros más allá, a la altura de una cabaña y una finca cerrada de piedra, también la abandonamos para continuar subiendo por un sendero que sale por la izquierda a subir por encima de la cabaña.

El sendero se retuerce entre la maleza baja y seguimos cogiendo altura. Por la izquierda nos encontramos con el camino que viene de Arangas por Lodevega y Matacorta. Ahora caminamos con dirección este y nos encontramos con dos pastores que además de darnos algunos consejos, nos acompañan un buen tramo. El sendero se retuerce aún más subiendo en tornos verticalmente a buscar la caliza que se ve arriba y que marca la cumbrera de la sierra. Llevamos un ritmo fuerte: en 45 minutas ya superamos los 400 metros de desnivel. Cuando alcanzamos la Portilla de la Concha el Gobio (1.059 m), el desnivel superado es de 665 metros y llevamos una hora y quince minutos de camino.

En la Concha el Gobio, lo más duro ya quedó atrás. Un sendero muy marcado por el ganado, pasa por la falda sur del Pico Llacía, que a todos confunde creyendo que se trata del Turbina, y tras un hombro, alcanza la bonita majada de Piedra de Oso o Braña de Rozagas.

Se impone un merecido descanso antes de continuar con rumbo norte a buscar el collado que ya vemos bajo nuestro destino, el Pico Turbina, con su caseta en la cumbre. El camino o los caminos que son más de ganado que de personas, serpentea por entre un mar de caliza tratando de bordear los jous que se abren por todos lados. Desde el collado podemos contemplar ya toda la parte alta de la Sierra con dirección este y con las cumbres más significativas de esa zona: Cabeza Ledesma, el Haba, el Liño... y un sinfín de jous entre ellos. Aprovechando que la vista es buena, trazamos mentalmente la ruta que debamos seguir en el descenso, proveyendo lo que después ocurriría, que la niebla nos tapase parcialmente la zona.

Se impone subir al Turbina y así lo hacemos. Con dirección norte vamos siguiendo un sendero señalizado de vez en cuando con algunos jitos y que es fácil de seguir. Las rampas son duras en algunos momentos pero ya no lo sentimos después del entrenamiento realizado en la primera parte de la ruta. Alcanzamos la cumbre del Turbina, tras dos horas y veinte minutos de ascensión, coronada por un vértice geodésico y una caseta de madera y unos metros más al norte, la segunda cumbre de esta montaña con una cruz y buzón montañero.

Vistas..., ninguna para ninguna parte. Nada más llegar una nube nos cubrió todo el paisaje. La niebla era de quita y pon y pronto nos dejó ver lo más cercano. Toda la zona de Picos se encontraba tapada por las nubes. Por el norte, la niebla, más espesa, nonos dejó ver nada en el tiempo que estuvimos allí.

Tras un pequeño descanso para recuperar fuerzas y comer algo y luego de cubrir la tarjeta y hacer las fotos de rigor, llegó la hora de emprender el descenso, más pensando en las posibilidades de que nos tapase la niebla, que en la prisa por bajar. Algunos tenían la intención de subir al Cabeza Ledesma. Descendimos al collado desde el que habíamos subido y siguiendo en principio rumbo sur, bajamos a la izquierda a buscar una praderita desde la que, tras remontar un hombro, dimos vista a un muro de piedra junto al que hay un sendero que une las brañas del Cuera. El Cabeza Ledesma nos quedaba enfrente pero la niebla entraba y salía con lo que descartamos su ascensión. Descendimos hacia el muro cerca de la Majada de Mancornú de la que solo quedan un par de cabañas, y con dirección este continuamos por el sendero colgado sobre el vertical abismo hasta la majada de La Jorá. Un bonito remanso en el que las cabañas rodean una pradera en la que descansan las vacas. Nosotros también descansamos un poco, antes de continuar en la misma dirección para pasar junto a un cierre metálico de ganado de nueva factura, donde se inicia el camino de descenso. Pero de descenso vertiginoso. Un sendero resbaloso, baja entre la hierva haciendo algunos tornos y obligándonos a prestar la máxima atención para no dar con nuestras posaderas en el suelo. Abajo vemos dos pistas. La de la derecha baja a Rozagás, mientras que la de la izquierda, de color amarillo, baja a La Collada. Esta es la nuestra y para poder acceder a ella, al llegar a un hombro, debemos y así lo hacemos, girar a la izquierda a buscar un sendero entre la alta hierva que veíamos cuando bajábamos y que a hora nos lo tapan unos árboles. Antes de pasar junto a una cabaña este sendero se bifurca y por la parte de arriba continúa con la posibilidad de entroncar con la pista pero más alto y una vez que se produzca la bifurcación de la que luego hablaremos, para dirigirnos a Alles. Nosotros decidimos acortar la ruta y bajar a La Collada, con lo que tomamos el sendero que pasa por debajo de la cabaña y prácticamente se pierde. Por el prado descendemos directamente a la pista y continuamos por ella en dirección este y en descenso. Entonces llegamos a la bifurcación señalada y mientras que nuestro camino sigue hacia abajo, por la izquierda continúa otra pista en ascenso y que sigue a media ladera de la sierra a concluir en Alles enfrente de nosotros.

Nosotros seguimos en descenso y poco tiempo después alcanzamos el barrio de la Orteriza de la aldea de la Collada. Pocos metros más abajo alcanzamos la carretera donde ya nos espera el autocar.

El próximo sábado continuamos ruta saliendo desde Alles, para ascender al Pico Liño y continuar por la Sierra del Cuera bajo el Morea, a descender al Llonín. La ruta es:

Alles (261 m) – Llabándames (632 m) – El Coteruco (813 m) – Ustiello (994 m) – Pico Liño (1.116 m) – Joracón de Morea (880 m) – Llía (785 m) – Pejos de Hoyos Negros (781 m) – La Jayuela (738 m) – Canto Robao (309 m) – Llonín (186 m)

Ya está abierto el plazo de inscripción y no quedan muchas plazas libres. Tengo que deciros que hoy parece ser que comienza una huelga de transportes y no sabemos cuanto va a durar. Por ello os ruego que si ya estáis apuntados la ruta o lo vais a estar, salvo que la huelga se desconvoque, procuréis enteraros si la ruta se realiza o no, llamando a los teléfonos de costumbre en la tarde del viernes.

En otro orden de cosas os comunico que en Trubia estamos esta semana con la Semana Cultural y entre otros actos y charlas, dará una nuestro compañero de fatigas, aunque ahora nos acompaña poco, Manuel Antonio Huerta. La Charla versará sobre “Las construcciones de la Guerra Civil en Trubia y sus alrededores”. Esta charla será en el teatro del casino el jueves día 12 a las 20,30 horas. Así mismo y como continuación, el viernes 13 a las 16 horas se realizará una excursión gratuita, para visitar algunos ejemplos de esas construcciones. Los que estén interesados en la excursión deberán apuntarse de lunes a viernes en el teatro. Espero ver caras conocidas en la conferencia.

lunes, junio 02, 2008

LA NIEBLA NOS IMPIDIÓ HACER LA RUTA

Una espesa niebla poco más arriba del Puerto de Cono, no nos permitió hacer la ruta que teníamos programada para el sábado pasado entre el Cono y el Pozo de las Mujeres Muertas, con ascenso al Pico Cazarnoso.

La niebla y la ausencia de caminos definidos, nos hizo desistir en la realización de la ruta. Lo intentamos, subiendo por la pista que con dirección oeste se abre en el Puerto del Cono. Pero los senderos estaban tapados de maleza, brezo en su mayoría y muy alto y la escasa visibilidad por culpa de la niebla, hizo que nos planteásemos abandonar. No merecía la pena ya que no tenía visos de que las cosas cambiasen con el tiempo.

Decidimos continuar en el autocar hasta Cecos y allí realizar la Senda del Oro. Una entretenida ruta entre Cecos, San Antolín de Ibias y regreso a Cecos.

En Cecos cruzamos el puente y nos acercamos a su iglesia, pasando junto a las obras del hotel rural que se está construyendo. Las marcas blancas y rojas y blancas y amarillas de dos rutas se unen en una columna al lado de la iglesia. Seguimos las indicaciones y salimos del pueblo por un buen camino en el que pronto encontramos un cartel indicador de la Senda del Oro y un cruce. Se trata de la misma senda que es circular. Nosotros nos decidimos por empezar subiendo y seguimos por la amplia pista de la derecha y en ascenso, que se adentra en un bosque de pinos y castaños. A lo largo de todo el recorrido iremos encontrando paneles en los que se nos describe distintos trabajos que se realizaban para obtención del oro, así como los lugares en los que se hicieron estos trabajos. La pista asciende dando vueltas ajustándose a la ladera del monte hasta que comienza a llanear ofreciéndonos unas buenas vistas de la zona Cecos y los pequeños pueblos que lo rodean. Podemos ver el estrecho valle por el que hicimos nuestra llegada y la carretera que se dirige a Degaña, además de toda la pelada y roma sierra que cierra el Valle del Ibias por el oeste.

En poco tiempo alcanzamos las primeras casas del pueblo de Villamayor. Los indicadores de la ruta nos llevan por la parte baja del pueblo pero merece la pena caminar por sus calles apreciando las formas de los edificios con tejado de pizarra, así como los pequeños y bonitos hórreos. Una pequeña ermita dedicada a San Martín, nos abre el paso a la carreterita hormigonada que desciende a San Antolín. Si seguimos por ella, en pocos metros debemos coger un sendero que sale por la izquierda y que retrocede hasta desembocar en la senda que traíamos y en la que hay un indicador que nos dice por donde continúa el camino. Y este es en claro descenso entre praderas. Caminamos por el Monte el Trigal y en sucesivas curvas nos acercamos a La Pena, lugar en el que se visita un cortín con algunas colmenas o truébanos. Los cortines, hay muchos en el concejo, se empleaban antiguamente para evitar que los osos se comiesen la miel y destrozasen las colmenas. Son edificaciones de piedras en círculo, de altura suficiente para que el oso no pueda saltar y dentro se reunían los truébanos, casi siempre construidos de un tronco vaciado y con una laja encima.

El sendero continúa y al final tenemos un pequeño mirador armado con unas barandillas de madera desde donde podemos contemplar unas bonitas vistas de la capital del concejo. Volviendo sobre nuestros pasos, continuamos el descenso por el camino debidamente señalizado. El sendero se hace más estrecho y cerrado. Los madroños y otras especies se ciernen sobre nosotros. Un conjunto de altos y derechos pinos nos miran desde el cielo. Cuando el paisaje se abre, nos encontramos con un terreno plantado de vides con los verdes y tiernos sarmientos mecidos por la brisa. Caminamos al lado del viñedo hasta un nuevo cruce. Por la derecha seguiríamos hasta San Antolín, concretamente a un área de descanso e interpretación, con acceso al pueblo cruzando un puente sobre el Río Ibias. Por la izquierda regresamos a Cecos. Este es el camino que nosotros escogimos y por debajo del viñedo y con el río a nuestra derecha y más abajo, pasamos por una pasarela con varal de gruesa soga para evitar caídas al abierto vacío.

La senda camina ahora a la orilla del río, unas veces más bajas y otras más alta, conformándose a los accidentes del terreno. Los avellanos nos acompañan colgados de la ladera del monte hasta que el espacio se abre al llegar a un antiguo molino y al Caserío Peña del Cuervo. Se trata de un edificio habilitado como vivienda, un hórreo en el centro, una capilla y la cuadra, con lavadero adosado en el exterior, tofo ello cerrado en cuadro. Por fuera, la huerta y se adivina que antiguamente, aprovechando la ladera, había viñas plantadas. Un bonito y tranquilo lugar, solo interrumpido por el monótono sonido del agua al correr.

Ya estamos en el último tramo de la ruta y enseguida vemos las primeras casas de Cecos cuando alcanzamos el lugar en el que unas dos horas y media antes habíamos visto el panel anunciador de la ruta. Por una vez y sin que sirva de precedente, comimos a una hora prudencial.

Para el próximo sábado día 7, tenemos ruta por el Cuera. Continuamos con la circunvalación por etapas de esta sierra y para ello nos desplazamos al pueblo de Arangas, donde terminamos la última ruta de esta serie y desde allí subiremos por Piedradosu hasta el Turbina, para finalizar ruta en Alles, capital del concejo de Peñamellera Alta. La ruta propuesta es:

Arangas (342 m) – Lodevega (489 m) – Matacorta (637 m) – La Concha (1.059 m) – Piedradosu (1.086 m) – Pico Turbina (1.316 m) – Mancornú (1.077 m) – La Jorá (1.043 m) – Canal de La Jorá – El Collau (616 m) – La Collada (243 m) – Alles (261 m)

La ruta tiene un fuerte desnivel y una longitud aproximada de unos 20 kilómetros. El tiempo previsto para su realización es de 7 hora y media y lo que sí os aseguro es que si el tiempo acompaña, las vistas sobre Picos y de la costa, son inmejorables. Y creo que en esta ocasión el tiempo va a ser bueno. Confiemos en que la niebla no nos obligue a abandonar.

Quedo a la espera de vuestras llamadas. No lo dejéis para muy tarde que os podéis quedar sin plaza.

lunes, mayo 26, 2008

SALERAS Y BARRISCAL. ATRAVESANDO EL CORDAL DE LA SOBIA

Una dura ruta la que realizamos el pasado sábado. Dura, no precisamente por la ascensión, que fue a la postre lo más liviano, sino por el descenso a Coañana. Pero vallamos por partes.

El día amaneció con algunas nubes y extensos claros que no presagiaban lo que los meteorólogos vaticinaban de fuertes chubascos tormentosos. De todos modos, como la tónica de los días precedentes era la de fuertes tormentas al atardecer, ya nos preparábamos para recibirlas al final de la ruta.

Comenzamos a caminar en el Puerto de Ventana por la amplia pista que sale a la izquierda según se va hacia la provincia de León. Pasamos junto a la buena fuente de Ventana y por buen camino casi en llano vamos dejando a derecha e izquierda otras pistas unas en ascenso y otras en descenso, hasta llegar a las inmediaciones de la Ermita del Trobaniellu, que se encuentra a nuestra izquierda en una hondonada cerca del camino. Seguimos por la pista como un kilómetro en descenso y en una cerrada curva a derechas, debemos abandonarla por un sendero que baja a una pequeña pradera, Collado Garrafe, de la que sale con la misma dirección un sendero ascendente. La verdad es que nosotros vimos ese sendero gracias a la limpieza que hace poco se hizo de este tramo de la ruta, cortando las abundantes escobas que lo cubrían. Por este collado cruza el camino antiguo que une la Villa del Sub y Entrago con Ricabo, a donde también se dirige la pista que acabamos de abandonar.

Nos queda una buena caminata por las laderas del Garrafe y Grandamullida, hasta alcanzar el Collado Bosbigre, donde el escobal se torna pradera y en el día que nos ocupa, llena de vacas pastando.

Cruzamos las praderas y comenzamos a subir por la ladera oeste de La Tacha el Fierru. La ruta normal casi pasa por la cumbre, pero nosotros no hicimos la ruta normal. Al frente teníamos una muralla de piedra que nos separaba del Barriscal, primero y del Saleras más allá y en la muralla se veía una canal por la que parecía que se podía traspasar, con lo que hacia allí dirigimos nuestros pasos. Atravesamos a media altura una ancha canal herbosa que desciende del collado que se forma entre La Tacha el Fierru y el Sobre Bosbigre, aprovechando un sendero que se abría camino por la parte baja de la muralla y poco a poco fuimos ascendiendo hasta alcanzar la parte alta. Desde este punto pudimos contemplar todo el recorrido realizado hasta el momento y lo que aún nos restaba para alcanzar la cima del Saleras, que ya contemplábamos frente a nosotros identificada por el mojón del vértice geodésico que lo corona. A nuestra izquierda y algo más cerca, el Barriscal nos llamaba para hoyar su cumbre. Sobre ella también veíamos una especie de mojón y hacia él encaminamos nuestros pasos, buscando las praderas por los senderos del ganado. Una vez a sus pies, no queda más remedio que comenzar a subir por la piedra, de buen agarre, hasta alcanzar la cumbre en la que hay un mojón. Un pequeño descanso para hacer la foto de rigor y vuelta a caminar rumbo al Saleras donde ya nos esperaba el resto del grupo. Las amenazantes nubes se convirtieron en lluvia y en granizo, afortunadamente poco abundantes ambos, mientras nos dirigíamos a la cumbre del Saleras, coronada como dijimos, por el vértice geodésico.

Tras las fotos y después de cubrir la tarjeta, iniciamos el descenso hacia el noroeste, gracias a las indicaciones de un pastor. Al este abajo, se veía una baliza a la que debíamos ir para seguir camino por Vega de Duernas hasta Canchongo, pero en vez de eso, bajamos primero al norte para derivar suavemente al oeste a buscar un sendero muy marcado, que proveniente de Fresnedo, pasa por el Valle Canderin y llega rápidamente a la concurrida y bonita braña de Canchongo. Las cabañas se encuentran alrededor de la pradera y por el este sale una buena pista que se dirige a Villamarcel. Nosotros cruzamos la braña con dirección norte hasta las inmediaciones de la laguna, rodeada de árboles y casi cubierta de vegetación. Aquí volvimos a cambiar la ruta que teníamos fijada. En vez de seguir al oeste donde la laguna, para pasar por el Collado Piedrafita y descender por el largo valle del Reguero de Coañana, continuamos dejando a la izquierda la laguna hasta un lugar en el que hay dos viejas cruces de madera y a su vera, un ancho camino casi cubierto de hierva, pero bien marcado y de buen caminar a pesar de la humedad. El camino desciende vertiginosamente entre árboles, cruzando pequeñas praderas y pasando junto algunas cabañas, hasta cruzar el arroyo y unirse al que baja de Piedrafita, a la altura de las diseminadas cabañas de L’Altar. Aquí empezaron nuestros mayores sufrimientos. Al barro que ya veníamos pisando, se unió la piedra, lisa y bien mojada, en perfectas condiciones para deslizarse y darse una buena culada. No en vano a este camino lo llaman Mazaculos.

El último tramo, hasta llegar a Coañana, se hizo eterno. La piedra parecía no tener fin y donde no había piedra, el barro nos obligaba a caminar despacio buscando los mejores pasos, so pena de quedar para siempre clavados en la pegajosa arcilla. Para completar el panorama, una fina y constante lluvia nos acompañó durante un buen rato en el descenso, aunque nuestras preocupaciones eran bien distintas a las de mojarnos.

Por fin alcanzamos las primeras casas de Coañana y con ellas el hormigón que nos devolvió a la tranquilidad en el caminar. Nunca pensé que podría echar tanto de menos la civilización. Para remate final, un perro que permanecía inmóvil a la vera del camino, ya en Coañana, quiso probar mi pierna y me tiró una dentellada al pasar junto a él. Afortunadamente el mordisco fue a parar a la parte alta de la bota y no sufrí ningún daño. Ya en el amplio aparcamiento del pueblo y cuando nos estábamos cambiando, comenzamos a escuchar los truenos que se acercaban, provenientes de la zona por la que habíamos bajado. Fue cuando comíamos cuando la esperada tormenta descargó su furia sobre el concejo de Quirós. Al final la ruta duró casi siete horas desde que comenzáramos a caminar en Ventana.

El próximo sábado día 31 tenemos ruta por Cangas de Narcea. Caminaremos entre los Puertos del Conio y de Las Mujeres Muertas. Podremos contemplar desde las alturas el inmenso bosque de Muniellos. Caminaremos sobre las Sierras de Cazarnoso y Cansacaballos. La ruta propuesta es:

Puerto del Conio (1.316 m) – Braña Cimera (1.400 m) – Pico La Carcabina (1.501 m) – Llano los Cepos (1.419 m) – Pico Cazarnoso (1.473 m) – La Carcabina (1.464 m) – Llano de la Laguna (1.215 m) – El Tabulón (1.307 m) – Chao del Pozo (1.428 m) – Brañas de Folgueiras (1.300 m) – Braña de Valvaler (1.246 m) – Campalonga (1.205 m) – Pozo de las Mujeres Muertas (1.097 m)

Ya está abierto el plazo de inscripción para esta bonita ruta por el occidente. Como podéis ver, el desnivel es pequeño y la única salvedad es su longitud. Pero no tiene mayores problemas. Espero vuestras noticias. Os diré que tenemos el autocar de 27 plazas solamente, ya que los otros están ocupados. Esto quiere decir, que si tardáis mucho en apuntaros, os podéis encontrar sin plaza.

lunes, mayo 19, 2008

POR LA SIERRA DE JUAN ROBRE

El pasado sábado hicimos otra de las rutas pertenecientes a la circunvalación del Cuera. Continuamos en Cabrales, próximos a abandonar este concejo para pasar a Peñamellera Alta.

Partimos de Arenas de Cabrales, donde habíamos llegado en la etapa anterior procedentes del Alto de Ortiguero, concretamente desde la carretera que se dirige a Panes y casi saliendo ya de Arenas, al lado de un supermercado Dia. Allí nos dejó el autocar para continuar en dirección al pueblo por una calle que sale a la izquierda hasta la altura de una capilla que se encontraba en obras y donde giramos a la derecha para tomar la dirección hacia donde realmente tenemos que ir, al este. Después de pasar junto al Hogar del Pensionista y del Centro de Día, salimos del pueblo por una ancha pista entre prados, con el inicio de la Sierra de Juan Robre frente a nosotros y el Cares y la Sierra de Portudera a nuestra derecha.

Si nos fijamos, veremos unas marcas rojas y algunas flechas que nos irán señalando el camino a seguir hasta el Collado de Arniás, con lo que la primera parte de la ruta ya la tenemos trazada. Por tanto dejaremos todas las ramificaciones que se formen y seguiremos siempre por los puntos rojos, que además se encontraban recién pintados. Abandonamos las praderas y comenzamos una suave ascensión, ya por camino y entre encinas, Pasamos junto a dos cabañas, una de ellas derruida y abandonamos el bosquecillo para seguir subiendo poco a poco dejando el Cares en el fondo del valle. Si miramos atrás podremos ver las casas de Arenas que hace poco habíamos abandonado.

El camino es cómodo y las vistas son buenas. Nos vamos acercado al Barranco de Bazanes y ya oímos y vemos la cascada que desciende por él. Antes pasaremos por debajo de las cabañas de El Costazu y enseguida pasaremos sobre la espumeante cascada. Algunos alargados zigzag y alcanzamos las primeras cabañas de la majada de La Nava. Una preciosa pradería salpicada de fresnos y cabañas, a los pies del Cabezu Robre.

Es preceptiva una parada en este bonito paraje y disfrutar de la soledad que proporciona. Luego continuaremos con dirección este atravesando a lo largo la extensa pradera. Como digo, las marcas rojas continúan pintadas en las piedras, facilitándonos la orientación. Tras un ligero ascenso nos situamos en la Collada Arniás, a los pies del Forcau del Cuerno. Aquí abandonamos las marcas rojas. Una profunda depresión se forma al otro lado de la collada, es la Canal de Somarribas y por ese mismo lado viene el otro camino de ascenso al Forcau del Cuerno, procedente de Cáraves, por el que vemos llegar a otro grupo de montañeros.

Una pindia canal con dirección norte y por la parte izquierda del pico nos anima a ascenderla. Apretamos los dientes y después de pasar una alambrada comenzamos la ascensión. Pasamos junto a una gran cueva pero de poca profundidad y continuamos subiendo en cortos zigzag, hasta alcanzar la caliza. Pequeños círculos verdes se forman entre la piedra con lo que caminamos un poco más cómodamente. La cumbre coronada por un vértice geodésico se encuentra al este y hacia allí dirigimos nuestros pasos, ya sin tanta inclinación.

Aunque el día no es todo lo bueno que deseábamos, las vistas que podemos contemplar desde la cumbre no desmerecen. Por el norte la sierra del Cuera con nuestros próximos objetivos, Torvina y Liño, se tapa y destapa con la niebla en un continuo juego del escondite. Por el este, cerrando el valle, la Pica Peñamellera con su atractiva silueta. Y por el Sur la Sierra de Caouro y el pueblecito de Oceño asentado en una alta pradería y al que sube una serpenteante carretera. También por esos lares tenemos ruta este año, pero eso será para el mes de octubre.

Después del descanso y el refrigerio, continuamos ruta, ya con amenazas de lluvia, con rumbo norte para dirigirnos a las cabañas que vemos abajo. No hay un camino definido y debemos buscar los mejores pasos evitando en lo posible la caliza en la que es fácil encontrarse con peligrosos hoyos. Pasamos junto a un conjunto de fayas de buen porte y descendemos por una pradera buscando la última cabaña al oeste, de la majada de los Puertos de Lles. Se puede pasar junto a la cabaña y seguir un sendero que con dirección oeste se dirige a una zona cárstica, pasada la cual se llega al Collado de Cueto Llovero. Pero también se puede seguir la misma dirección sin bajar a la cabaña y bordear ese cars, llegando al mismo punto. Aquí nos cogió la lluvia con ganas. Lluvia abundante y aire con lo que la mojadura estaba asegurada.

Situados en el Collado podemos ver un sendero que a media altura va por la ladera oeste de Cueto Lloveru, dejando a nuestra izquierda un profundo valle por el que discurre la Riega Asprón. Nuestro sendero desciende lentamente adosado a los pliegues de la montaña hasta un pequeño horcado en el que damos vista al norte y a las praderas de Pando. Desde aquí el descenso es un poco más pronunciado y poco tiempo nos situamos junto a dos cabañas. La de la izquierda de mayores dimensiones y casi en ruinas y la de la derecha más pequeña y con un buen cercado de piedra. Junto a esta última sale un sendero que se adentra en el bosque por el que desciende con dirección este, un camino de tierra y piedras hasta los Invernales de Pando, ya en la carretera que se dirige a Alles. Allí nos estaba esperando el autocar y pusimos así punto y final a esta bonita ruta por la Sierra de Juan Robre, después de unas cinco horas de camino.

Para el próximo sábado día 24, tenemos ruta por Sobia. Nos vamos al Puerto Ventana para caminar hasta el Saleras y descender luego a Coañana en el concejo de Quirós. La ruta es:

Puerto de Ventana (1.586 m) – Sierros Negros (1.612 m) – Trobaniellu (1.533 m) – Collado Vusbigre (1.484 m) – Sobre Vusbigre (1.734 m) – Pico Saleras (1.778 m) – Vega de Duernos (1.461 m) – Brañas de Coañana (1.437 m) – La Revellada (1.225 m) – Mortera de Coañana (900 m) – Coañana (600 m)

Ya estoy esperando vuestras llamadas para hacer esta ruta.

Aprovecho para comunicaros un cambie en las rutas de los meses de Junio y Julio. La ruta que tenemos el día 21 de Junio al Puerto de Leitariegos y al Chao los Bueyes, la vamos a hacer el día 5 de julio y por lo mismo, la que estaba previsto hacer el día 5 de julio al Gustuteru y la vega de Aliseda, pasamos a hacerla el día 21 de junio. Los horarios y puntos de partida son los correspondientes a cada ruta. Ya está hecho el cambio en el calendario que figura en este blog.

lunes, mayo 12, 2008

RODEANDO PEÑA SIÑA

No era lo que estaba previsto, pero eso fue lo que pudimos hacer, rodear Peña Siña. El pasado sábado fue uno de esos días que antes se daban con mayor frecuencia y a los que ya no estamos acostumbrados. La verdad es que ya llevábamos con lluvia desde el jueves sin parar y ese día no iba a ser menos. Se pasó toda la ruta lloviendo y con ganas. Así pudimos disfrutar del paisaje que el agua exaltaba.

El autocar nos dejó en Vega de Sebarga ante el temor de que no pudiese dar la vuelta en Pen. Temor infundado ya que la carretera es lo suficientemente ancha y en Pen hay sitio para dar la vuelta. Pero nosotros optamos por subir por la carretera los 3 kilómetros que separan ambas poblaciones.

Una vez en Pen, continuamos por la carretera que se dirige a Villaverde unos cuantos metros más allá, hasta una curva a la izquierda con un puente bajo el que pasa el agua de una riega, que en el día que nos ocupa era muy abundante. En la curva también hay una solitaria casa y poco más allá sale por la derecha una pista que es la que debemos coger.

La pista nos va subiendo poco a poco por las faldas de Peña Siña, que es la mole que tenemos a nuestra izquierda. Al comienzo de la subida aún la podíamos ver, pero la niebla comenzó a descender hasta taparla y también el collado al que dirigíamos nuestros pasos y que se encuentra a la derecha, sur, haciendo collada con las estribaciones del Pico Pierzu, al que no pudimos ojear en todo el día.

A mitad de camino por la pista, parte a la izquierda un camino que se dirige a un hombro también a la izquierda de Peña Siña, desde el que se puede realizar la ascensión si el tiempo lo permite, ya que se trata de una ladera muy inclinada y con hierva. Nosotros seguimos subiendo hasta que la pista finaliza junto a una fuente abrevadero. Aquí comenzamos a subir por un sendero marcado en la enguarachada pradera. Más arriba observamos una pista que va de derecha a izquierda para dirigirse al collado al que debemos llegar. Subimos por los prados, unas veces por sendero y las más campo a través hasta alcanzar la pista y girando a la izquierda llegar al collado La Valleya, punto desde el que deberíamos ascender al Pico Siña, pero como ya comenté antes, la niebla lo cubría todo y no era plan el aventurarse para no ver nada. Debo comentar que junto a nosotros ascendió un lugareño junto a sus dos perros. Esto viene a cuento ya que él nos indicó la canal de descenso para evitar problemas de posibles despistes por la ladera que teníamos enfrente.

Para descender, desde el collado nos dirigimos a la derecha casi en horizontal, para pasar a la ladera opuesta de la vallada que se formaba a nuestra izquierda. Pasamos sobre un terreno cubierto de piedras con diversos tonos azules y verdes. Alguien dijo que era cobalto. Poco más allá unos cables que se descuelgan por la canal, nos hablan de antiguas explotaciones mineras en la zona. Al poco el pastor nos indica que debemos descender por la canal, siguiendo un imperceptible sendero por el que pasa el ganado, por la huellas que vemos. El descenso es vertiginoso y hasta en algún punto tenemos la opción de esquiar, ya que desaparece la hierva y la arena nos permite descender esquiando hasta recuperar nuevamente el verde. Comenzamos a ver algo y lo que vemos me pone el corazón en un puño. Aviso a los más rápidos para que esperen y nos reunimos en un hombro colgado sobre el estrecho valle. Abajo un espeso bosque nos espera y el rugir de un río. Es el Río Cormenero que con el agua caída, corre estruendoso valle abajo. A nuestro alrededor solo vemos vegetación hasta donde la niebla nos permite. Por el oeste tenemos las paredes de Peña Siña y al este descienden profundas valladas cubiertas de bosques, para encontrase en el fondo del valle con otro espeso bosque que no nos permite ver el río que ruge bajo las hojas. Comprobamos con el GPS nuestra situación y seguimos por el sendero aún en descenso. Al poco nos encontramos con un marcado camino que nos cruza de derecha a izquierda y nos devuelve la confianza.

Ya en el camino lo seguimos a la izquierda y enseguida topamos con una cabaña. Estamos en El Valleyón. Un pequeño descanso bajo la lluvia que no nos impide comer y beber algo, para continuar por el camino hasta las inmediaciones del río casi cubierto por la arboleda y la espesa vegetación. A la derecha parte otro sendero que intuimos se dirige a cruzar el río Cormenero para ir a buscar una pista que vemos al otro lado y que se dirige a Argolibio. Nosotros seguimos a la izquierda bajo los resaltes rocosos de Peña Siña. Al fondo observamos unas buenas praderas con vacas que suponemos pertenezcan a la majada de Cormenero y hacia ellas dirigimos nuestros pasos. Dejamos un sendero que sube y otro circula más abaja del nuestro. Creemos que no por cualquiera de ellos se alcanza el mismo punto. El de abajo entra en las praderas y el de arriba nos saca por encima del bosque que oculta las cabañas de Cormenero, donde llegamos por el camino del medio.

Un nuevo vistazo al GPS nos indica que debemos ascender por el bosque sobre el hombro que protege las cabañas por el norte y desde el que vemos nuestro próximo destino, Siña, muy por debajo de donde nos encontramos y con un cerrado desfiladero separándonos. El desfiladero lo salvamos por medio de un sedo que va dejando a nuestra derecha las profundas caídas verticales hacia el río. Vamos primero en horizontal para iniciar un descenso vertiginoso en múltiples revueltas, hasta alcanzar la pista en las inmediaciones de la ermita de San Antonio, derecha, que se encuentra antes de las cuatro casas que componen Siña. Merece la pena hacer la visita a este lugar. La ermita de bajo porte, tiene su frontis cubierto dando acceso a la entrada a la iglesia bien conservada y con bancos. Siguiendo por la carreterita a los pocos metros nos encontramos con un edificio a la izquierda medio destruido y poco más allá, otra casa de buen porte a la derecha para llegar a la que parece la casa principal con adosados y frontal de piedra labrada así como la jamba de la puerta principal tallada con dos cordones que recorrer toda su perímetro. Sobre la puerta, una especie de ventana y sobre ella el hueco donde debió haber un escudo. A la derecha un pequeño ventanuco con el típico estriado de concha de peregrino y a media altura una especie de escudo con una inscripción que data la obra en el siglo XV. Poco más abajo hay otra casa de trazas modernas.

De vuelta a la pista, dejando a la izquierda por donde habíamos llegado, continuamos de frente hasta el pueblo de Pen, donde damos por finalizada la preciosa y húmeda ruta de hoy. Mojadura que damos por bien empleada ante las luces y los verdes colores que el paisaje nos deparó.

Pero ya estamos pensando en la siguiente. Y la del día 17 nos devuelve una vez más a Cabrales. Nos vamos a Arenas para continuar con la circunvalación del Cuera. La ruta es la que os describo a continuación:

Arenas de Cabrales (150 m) – Praderías de La Nava (662 m) – Collada de Arniás (819 m) – Jorcau del Cuerno (976 m) – Puerto de Lles (740 m) – Collada del Cueto Llovero (825 m) – Invernales del Pando (436 m) – Arangas (352 m)

La ruta, con una dureza media es fácil de seguir y nos proporcionará unas estupendas vistas del valle del Cares y de la Pica Peñamellera, así como de la Sierra de Portudera por la que anduvimos hace una semana y como no, la Sierra del Cuera.

No os la perdáis. Es una ruta de unas cinco horas en la que lo más reseñable es el desnivel de subida que es de unos 800 metros. Espero vuestras llamadas.

martes, mayo 06, 2008

POR LA CALZADA ROMANA DE CAOURO

Los Puertos de Era

El pasado sábado día 3 del recién comenzado mes de mayo, las huestes del Grupo de Montaña LAS XANAS, se detrajeron en la historia para cabalgar junto a las huestes de Roma, en el sometimiento de las tribus de orgenomescos que se refugiaban en las impenetrables tierras del Monte Vindio.

La Calzada Romana de Caouro es una ruta obligada para adentrarse en la conquista de Los Picos de Europa, no emulando a los romanos, pero sí a los pastores y montañeros que abrieron las vías de comunicación que hoy conocemos en estos parajes.

Así que nosotros abandonamos la comodidad (¿) del autocar en el bonito pueblo de Tielve y tras aprovisionarnos del exquisito Queso de Cabrales, iniciamos la marcha atravesando el pueblo para salir con rumbo este junto al lavadero fuente. La ruta está bien indicada con la señalización del PR AS-127 y comienza en una pista hormigonada en dura subida. Al llegar al depósito de agua que abastece al pueblo, abandonamos la pista que gira a la izquierda, cambiándola por el antiguo camino que sale de frente, manteniendo el rumbo este. Las indicaciones echas en las piedras señalizando el PR con las típicas rayas blanca y amarilla, nos sacan de la duda al encontrarnos con otros senderos de menos orden que se cruzan con el nuestro. Baste saber que el caminar válido es el que asciende, por lo que debemos desechar por principio, todo lo que sea descenso.

Así alcanzaremos la majada de Valfrío y nuevamente la pista de hormigón. A nuestra izquierda observaremos una vallada que finaliza en un collado. Ese collado es nuestro próximo destino, por lo que nuevamente dejamos el hormigón y volvemos al sendero, ahora menos marcado, pero en el que siguen apareciendo las señales del PR y algunos jitos. Ya antes de alcanzar el collado, si miramos a nuestras espaldas, comenzaremos a ver la inconfundible silueta del Picu, el Urriellu, que poco a poco se va haciendo cada vez más grande. Una vez en el collado podremos contemplarlo en toda su plenitud al tiempo que descansamos del esfuerzo realizado. Estamos en el Collado Entrejano donde un indicador nos marca la dirección de Arenas al oeste, pasando bajo las estribaciones del Cueto de Tordín.

Enseguida nos situamos en el Collado Posadoiro en el que podremos observar una piedra con una extraña inscripción grabada. Aquí se contempla una estupenda vista de los macizos central y Oriental de los Picos de Europa. Del occidental adivinaremos algunas de sus más importantes cumbres. El camino continúa al norte bordeando un jou para alcanzar el Mojón desde donde ya vemos la preciosa majada de Tordín.

Aunque no es necesario, si que es recomendable acercarse a las cabañas y pasear entre ellas, contemplando la buena y aprovechada fábrica que tienen. Del mismo modo, paseando por las verdes y mullidas praderas que la forman, podemos acercarnos al la cueva de La Grayera, remontando luego por la izquierda al collado Fuente de Viña descendiendo a continuación a una depresión que nos lleva a las majadas de Tambrín. Las cabañas desperdigadas por todas partes, se caracterizan por los amplios cierres de piedras. Las puertas de algunas de esas cabañas se encuentran totalmente grabadas con nombres y fechas, con una caligrafía envidiable. En algunos puntos podremos ver a la derecha y en el fondo del valle, la carretera entre Arenas y Panes y el agua azul del Río Cares que la acompaña. Al otro lado, por delante de la muralla de las Sierra del Cuera, una pequeña sierra, la Sierra de Juan Robre, salpicada de cabañas y por la que en un par de semanas caminaremos a la conquista del Forcau del Cuernu, en travesía entre Arenas y Arangas.

El descenso se hace cada vez más palpable. Luego del Collado de las Baturrias pasamos por la majada de Humardo y comenzamos a descender por un camino empedrado que se interna en el bosque. Las majadas se suceden por todos lados. El camino parece encabritarse y las revueltas se suceden unas tras otras, entre fayas, encinas y espineras. Cuando estamos a punto de volvernos locos de tanta piedra, alcanzamos el Collado Castiello, reconocible por un grande y viejo castaño con el tronco quemado. Terminamos el suplicio de la piedra y el camino se suaviza ahora ya de tierra. Los viejos castaños se salpican a uno y otro lado del sendero y les cuerres rememoran viejos tiempos, cuando las castañas eran alimento primordial.

Arenas de Cabrales ya está a la vista desde hace un buen rato, pero parece aún inalcanzable. Al fin pasamos tras una portilla, por encima de la canal, procedente de Poncebos, que lleva el agua a la central que unos metros más atrás pudimos ver entre los árboles. Ya solo resta descender lo que queda de senda, para terminar en la carretera entre Arenas y Poncebos, muy cerca del puente sobre el Cares, por donde alcanzaremos Arenas de Cabrales para poner el punto y final a una ruta de unas 6 horas por unas tierras llenas de historia.

Para el día 10 tenemos ruta por Amieva, en las inmediaciones del Pico Pierzu. Nos vamos a los Picos de Siña, concretamente a Peña Siña o Pico del Teyeu, de 1047 metros. La ruta a seguir es:

Pen (386 m) – El Fresnedu (429 m) – La Llamargona (570 m) – Collada Llampra (895 m) – Peña Siña (1.054 m) – Collada La Valleya (895 m) – El Valleyón (550 m) – El Cormeneru (480 m) – Ermita de San Antonio (470 m) – Collado Sevarella (444 m) – Los Llanos (390 m) – El Beyu de Pen (237 m) – Santillán (145 m)

Os aviso que tenemos el autocar de 27 plazas asignado y no tenemos posibilidades de llevar el de 47 por lo que cuando se terminen las plazas no habrá nada que hacer. No dejéis para última hora el apuntaros.

lunes, abril 28, 2008

LOS GURBIÑALES. UNA VISTA DE PICOS, CON OJOS DE PASTOR

La ruta de los Gurbiñales resultó de lo más gratificante. El autocar nos dejó en el Collado Les Valeres, donde comienza la pista que tras atravesar la Vega de Enól y pasar por Vega la Cueva, se bifurca en dos en Pan de Carmen, dirigiéndose por la derecha hacia el Mirador del Rey y el Bosque de Pome y por la izquierda, camino que nosotros tomamos, baja a la Vega el Huerto y el Pozo del Alemán. Tras cruzar el puente sobre el Río Pomperi iniciamos la subida por el Camino del Parque hasta la majada de Vega la Piedra, fácil de distinguir por la enorme piedra que nos encontramos en el camino al llegar a ella.

Hasta aquí el camino es bien conocido por todos y fácil de seguir, pero ahora comienza lo que creíamos más complicado. En vez de seguir subiendo por la pista que se dirige a la izquierda hacia Vegarredonda, atravesamos las praderas de Vega la Piedra a la derecha y en suave descenso, dejando dos senderos muy marcados que van más altos. Pronto nos encontramos un sendero que baja entre piedras y prados. Cada vez se hace más ostensible el sendero y es fácil de seguir. Alcanzamos los Llanos del Burdio por una zona en la que se nota la acción de los jabalís y debemos fijarnos en una marca amarilla en una roca. Aquí comienza el camino armado que nos va a subir a lo alto de la pared que tenemos a nuestra izquierda. Poco antes, pasamos bajo una canal por la que debió corre bien el agua, a decir del barro que se escurre por ella. El camino discurre primero por la ladera de la montaña hasta que gira a la izquierda e inicia el vertiginoso ascenso por la canal de la Cuenye los Corrales. El camino serpentea en cerradas curvas ascendiendo casi en vertical. Pequeños desmoronamientos de piedra lo cortan en algunos puntos, pero es fácil de seguir. Las vueltas y revueltas se suceden hasta que alcanzamos la cima de la muralla. Allí se abren los verdes prados salpicados por la blanca roca caliza. Estamos en Vega Ciarda. Al fondo tenemos el Pico las Vidriosas y a su lado al este, el Charcón, que debemos rodear por su cara norte, siguiendo por las praderas en un continuo sube y baja. No en vano nos encontramos en los Joyos del Cuevón. A derecha e izquierda se abren profundas simas y jous. No hay un camino definido pero la orientación tiene que ser sureste.

Alcanzamos el inicio de una extensa lengua de pradera verde limitada por el norte por el abismo que cae sobre la Vega la Piedra y por el sur por las calizas pendientes del Porro Deu y Los Gurbiñales. Mientras que algunos, más cansados, se deciden por seguir por los prados hacia la Majada de las Fuentes, el resto optamos por ascender primero al Porro Deu de 1.409 metros y siguiendo la crestería terminar en Los Gurbiñales. Ni que decir tiene, que las vistas de ambos son similares y maravillosas. Al norte se extiende toda la zona de los Lagos de Covadonga hasta que la vista se pierde casi en el mar. Por el oeste el Tiatordos, Maciedome, la llambria... Y por el este la Torre de Santa Maria con sus galas de novia, resaltando contra el cielo azul. Claro que hay más que la Peña Santa de Enól. También están las Cebolledas y los Traviesos, la Canal Parda y los Argaos. Y como no, el Requesón los Poyones y el Cotalva.

Abajo casi a nuestros pies, el refugio de Vegarredonda y el río Junjumia discurriendo ruidoso por la profunda canal abierta por sus aguas. Aguas abajo, adivinamos más que vemos, los profundos abismos de la foz que forma el río. Es una visión distinta a las que normalmente tenemos cuando caminamos por estas zonas. Es la visión de los pastores, verdaderos artífices de los caminos y sendas de estos intrincados lugares. La necesidad de encontrar pasto para el ganado hizo que estos espacios remotos e intransitables, se abriesen al paso de personas y animales y por eso hoy, podemos disfrutar de estas vistas. Es una pena que se pierda esta gran labor de tantos y tantos años.

El descenso lo hicimos buscando los mejores pasos siguiendo por la cresta con dirección sureste. Más o menos a la altura de la única cabaña de la Majada de las Fuentes, descendimos por una canal hasta las verdes camperas de la majada. Allí nos esperaba el resto del grupo y ya todos juntos continuamos subiendo por las praderas hasta un collado tras el cual se abre un abismo hacia el Junjumia. Al norte hay una pequeña horcada con una franja herbosa de la que parte un sendero al principio poco visible, dando vista a la Vega Canraso y el transitado Camino del Parque. El sendero desciende poco a poco a la vez que asciende también la vega y ambos confluyen a las puertas de la Majada de la Rondiella.

El resto de la ruta no tiene historia. Descendemos por vega Canraso hasta Vega la Piedra y de allí al Pozo del Alemán y por la polvorienta pista alcanzamos las inmediaciones del Lago de Enól, donde nos espera el autocar. Fueron seis horas de tranquilo caminar, por una zona poco visitada por los montañeros y muy agradecida para la vista y para el disfrute.

Para el próximos sábado día 3 de mayo, tenemos una ruta clásica, la Calzada Romana del Caouro por los Puertos de Era, Portudera. Se trata de una ruta un poco larga pero sin mayores dificultades. La ruta propuesta es:

Tielve (700 m) – Valfrío (997 m) - Collado de la Cruz de Entrejano (1.142 m) - Jorcao la Morzal (1.167 m) - Posadorio (1.233 m) – Collado El Mojón (1.240 m) - Majada de Tordín (1.213 m) - Collado del Callejón de las Cuerres (1.122 m) - Llomba las Baturrias (1.101 m) - Collado Tambrín (979 m) - Cruz de Pruvia (800 m) - Arenas de Cabrales (150 m)

Se trata de una histórica y bonita ruta que ningún montañero ha de dejar de hacer. Tiene hermosas vista de Picos, si el tiempo acompaña. En definitiva, otra ruta para disfrutar. Espero vuestras llamadas.