lunes, marzo 17, 2008

CAMBIOS PARA LAS PROXIMAS RUTAS

El sábado pasado, por motivos particulares, no pude realizar la ruta que teníamos propuesta a las peñas los Fueyos y Escrita. Luego me enteré que hubo algunos problemillas para su realización. Por ese motivo no os puedo dar el relato de esa ruta y lo que hago, es dejar el campo libre para alguien que quiera hacerlo, de los que, tampoco, hicieron la ruta.

Como dice en el encabezado de este escrito, hay algunos cambios en las rutas propuestas para el resto del mes. Por motivos táctico, hemos pospuesto una vez más la ruta de la Pasada del Trayan y en su lugar adelantamos la de la Canal de Osina.

La cosa queda como sigue:

Día 22 de Marzo: Canal de Osina. Salida de San Andrés a las 7 de la mañana.

Día 29 de Marzo: Pasada del Trayan. Salida de San Andrés a las 7,30 de la mañana.

Por lo tanto la ruta que haremos el próximo sábado es la que a continuación os expongo:

La Hermida (110 m) – Canal de Osina – Cabaña el Fresno (450 m) – Collado de Osina (556 m) – Sendero Bermejo (685 m) – Cueto Dave (828 m) – Collado de Osina (556 m) – Sierra de Bejes (850 m) – Collado de Hoja (822 m) – Bejes (590 m) – Barrio de Quintana (550 m) – Collado de Pebe (699 m) – Canal de Pebe – Cuadra el Castillo (430 m) – Los Mollares (290 m) – La Hermida (110 m)

Con respecto a esta ruta tengo que decir que la ascensión al Cueto Dave es, según la descripción del libro de Desnivel, 50 EXCURSIONES POR LOS PICOS DE EUROPA-MACIZO ORIENTAL, escrito por CESAR DE PRADO, complicada y se desaconseja hacerla si hay humedad. Parece que existen algunos pasos de cierta dificultad y el Sendero Bermejo es estrecho y expuesto, amén de la panza de burra que hay que salvar, y en la que dice que hay que pasar agachados y mejor sin mochila. El resto no tiene ningún problema reseñable y es un cómodo paseo. La ventaja es que no es necesario hacer el Cueto Dave, ya que siempre hay que continuar desde el Collado de Osina.

Así que ya lo sabéis, nos vamos a la Canal de Osina en la Hermida el próximo día 22. Los que estén dispuestos a caminar un poco por los aledaños cántabros de Picos, que me llamen lo antes posible. En esta ocasión no va a haber posibilidades de buscar a última hora un autocar mayor y alguien se puede encontrar sin plazas. No lo dejéis para el último día. Llama ya.

lunes, marzo 10, 2008

POR LA LEYENDA DE FAVILA Y EL OSO

El pasado día 8, Día de la Mujer Trabajadora, realizamos una ruta en las inmediaciones de la que fuera capital de Asturias, Cangas de Onís. Partiendo de la emblemática ciudad a la altura del aparcamiento habilitado para los autocares que suben a Los Lagos de Covadonga, caminamos por el barrio de la Pedrera hasta la Avenida de Contranquíl, para cruzar la carretera AS-114 por encima del túnel y salir por la CO-1 a coger la señalizada carreterita que asciende por la derecha a los pueblos de Jelgueras y Celango.

Poco después de pasar por Jelgueras llegamos a Celango donde finaliza la carretera y allí tomamos una pista hormigonada que sale por la izquierda y que pronto llega a una bifurcación. Continuamos ahora por la derecha, este, y que va ascendiendo poco a poco y luego revuelve con dirección norte, bordeando por la derecha el cerro del Cenicero. Desechamos las pistas y caminos secundarios hasta la zona de Cabaña Curada, donde hay una bifurcación en la que nuestra pista comienza un suave descenso mientras otra por la izquierda sigue ascendiendo con dirección sur, que pronto se torna a norte para alcanzar el collado que estamos viendo frente a nosotros.

Parte del grupo optó por esta segunda opción, mientras que el resto seguimos en descenso, recorriendo hacia el este la falda de la sierra. Pasamos junto a la remozada cabaña de Artodesu, poco antes de alcanzar la Cholla Cardes. La pista continúa rodeando por la otra vertiente la sierra que aquí se forma. Buscamos un paso para acceder a la cumbre y poder continuar por la lomera de la sierra, pero no se ven caminos y el terreno se encuentra completamente cubierto de maleza. Encontramos un senderillo que nos condujo a una pista medio tapada por la maleza, pero transitable. Sigue la misma dirección por la que veníamos y pasa sobre la cabaña de Artodesu, para iniciar un ligero descenso que tras una curva a la derecha, se convierte en una fuerte pendiente hasta el collado que se forma entre las cumbres del Cantu el Abedul y Pico Onao, máxima altitud de esta sierra con sus 577 metros.

Desde aquí optamos por seguir al oeste por un sendero medio cubierto de brezos y cotoyas, hasta hacer cumbre en el Pico Onao donde nos esperaba Manolo, después de subir por la otra pista comentada.

El día está desapacible, cubierto de nubes y con las cumbres circundantes tapadas por la niebla. La temperatura no es mala para caminar, pero en los picos sopla el aire y es frío. Las vistas con este tiempo se limitan a las de los valles circundantes y el comienzo de los cordales, ya que como digo, las cumbres están tapadas. Cubierta la tarjeta y realizadas las fotos de rigor, descendemos a la collada contigua para volver a subir al siguiente pico del que no tenemos nombre, para tras un nuevo y corto descenso, volver a subir en esta ocasión al Pico Arbolín, al decir del Mapa Topográfico nacional de Cangas de Onís, hoja 31-III, edición 2ª del 2000, realizado por el Instituto Geográfico Nacional, que le da una altitud de 575 metros. También parecía certificarlo el que fuese la única cumbre de la zona en la que había algún árbol, pinos en concreto. Así cubrimos la tarjeta y realizamos la foto de grupo. Luego de reponer fuerzas y entonar algún cántico que nos propuso nuestro compañero Javier González Lavín, del Monsacro, reanudamos la ruta descendiendo a otro collado en el que seguimos un sendero que bien marcado asciende por una canal terrosa entre la roca. Por él alcanzamos una nueva cumbre, La Corona según el dicho mapa topográfico. Pero resultó ser el Arbolín, por lo que rezaba en la placa colocada en una cruz metálica cubierta de espejo. Pico Arbolín con 557 metros. Debo decir que no había ningún árbol en la pelada y rocosa cumbre.

Buenas vistas de la ciudad de Cangas de Onís, ya que se encuentra justo sobre ella. Este pico es renombrado por la leyenda que cuenta que en sus cercanías un oso mató al Rey Favila, tal como reza en una inscripción que hay junto a la ermita de Santo Toribio, en el cercano pueblo de Llueves.

Repetimos la tarjeta y la foto, para a continuación iniciar un nuevo descenso, esta vez al Collado de Llueves, por el que pasa una pista hormigonada a modo de carretera que une los pueblos de Llueves y Triongo, este en la carretera de Arriondas a Ribadesella. Cruzamos la pista y por un sendero volvemos una vez más a tomar la inclinación de la siguiente cumbre, el Timuertu, siempre según el topográfico.

Desde el Timuertu los caminos casi se pierden. Encontramos dos, uno a izquierda y otro a derecha y nuevamente dividimos las fuerzas. Parte siguió el que seguía la dirección norte en descenso entre la maleza, a buscar la conexión con el que se veía al otro lado dela riega y que se dirigía a un collado. No lo encontraron y hubieron de descender entre los artos hasta alcanzar el collado del Monte Olicio. El resto seguimos al oeste por un marcado sendero que las escobas no nos dejaban ver. Caminamos con las escobas a nuestra derecha, empujándonos al precipicio que se abría a la izquierda. Una estrecha franja de tierra y piedra, por la que pasó Marimar, nos separaba del abismo que caía hacia una cerrada canal de vertiginoso descenso hacia Las Rozas, muy cerca de nuestro destino final. Coronamos a duras penas el picacho cubierto por la maleza y a renglón seguido iniciamos el descenso al collado en el que ya se encontraba el resto del grupo.

Aquí de nuevo enlazamos con una buena pista, pero por poco tiempo ya que pocos metros después no tenía continuidad. Nueva separación de fuerzas. Mientras que unos buscaban un paso por la ladera de la Peña Pandu hacia una columna del tendido eléctrico, el resto optamos por descender por una pista medio cubierta de vegetación, al fondo de una vallada donde vimos un caminillo que en ascenso a la izquierda, nos llevó a una cabaña con buenos prados, al otro lado de la mencionada peña, donde encontramos nuevamente la pista con dirección oeste y que ya no abandonaríamos. Alcanzamos la Collada Ordial y decidimos dejar el Pico Faes para otra ocasión. Si que lo conquistó nuestro compañero Florentino, que en un alarde de fortaleza, nos llevaba a todos un buen trecho de ventaja.

Ya siguiendo por amplia pista en descenso al sur, en poco tiempo alcanzamos el punto final de nuestra ruta del día en el Aliso, a orillas de la carretera de Arriondas a Cangas de Onís y muy cerca del pueblo de Las Rozas, después de 6 horas y media de caminata.

Para el próximo sábado, por motivos estratégicos, tenemos cambio de ruta. Realizaremos la que está programada para el día 22, con comienzo en El Condao y final en Soto de Agues, después de subir a las Peñas Llampaces y La Escrita. Entonces la ruta propuesta para el día 15 por la Pasada del Trayan, la realizaremos, en principio, el día 22.

Para el próximo día 15 tenemos la siguiente ruta:

El Condau(345 m) – Soto Llorio (345 m) – Campa Fondera (560 m) – Camino de les Pericuetes (565 m) – Cabañas de les Pericuetes – Collada La Enrayá (1.102 m) – Peña el Fueyu o Llampaces (1.154 m) – Collada La Enrayá (1.102 m) – Peña Faltiñosu o La Escrita (1.158 m) – Collada La Enrayá (1.102 m) – Collada Llampaces (979 m) – Mayá la Escrita (843 m) – Fuente de la Llera (800 m) – Mayá Sobre Ablimes (550 m) – Soto de Agues (440 m)

El autor del relato de esta ruta, no recomienda subir a Peña La Escrita a las personas que padezcan vértigo y desaconseja realizarla si el piso está mojado o hace viento, ya que el ascenso a la cumbre obliga a pasar por una arista.

Ya estoy esperando vuestras llamadas y os diré que tengo 18 apuntados y pedido el autocar de 27 plazas. No os despistéis que os quedaréis sin plaza.

lunes, marzo 03, 2008

LAS SENDAS DE PEQUEÑO RECORRIDO ABANDONADAS

Para el pasado sábado teníamos una ruta por el trazado del PR AS-50, RUTA MARIÑANA DE LOS MOLINOS. Se trata de una ruta que tiene su inicio en el Puerto de tazones, precioso lugar que en el día de autos nos recibió con una mañana radiante de sol y de temperatura muy agradable. La ruta incluye en su recorrido, el PR AS-199 RUTA DEL AZABACHE. No es que sea imprescindible hacer este recorrido, pero para empezar en Tazones, no hay más remedio si queremos que sea congruente. Según el cartel anunciador del PR, la duración dela caminata es de 4 hora y media, para un recorrido total de 15 kilómetros.

Salimos del Puerto de Tazones subiendo por entre las casas, comenzando por la que se encuentra totalmente cubierta de conchas y caracolas. Al principio son escaleras y luego se convierte en un camino de tierra que nos conduce a la atalaya en la que se encuentra el Faro de Tazones. Entre tanto, según vamos subiendo, contemplamos las estupendas imágenes, que a vista de pájaro, nos ofrece el camino, del pueblo que dejamos atrás.

Continuamos después por la carretera a la izquierda, para coger más allá un camino entre cierres de piedra de las fincas colindantes. Las señales del PR AS-199 por este lugar, son abundantes y fáciles de seguir. Este sendero se acerca entre ocalitos y pinos a la costa. Vamos en descenso casi todo el tiempo y a veces por terreno embarrado. Atravesamos un argayo y continuamos adelante dejando a nuestra derecha la indicación de otra ruta superpuesta, la de Los Dinosaurios. Tras una pequeña subida, tenemos que volver a bajar dejando un carreterita a la izquierda, para llegar a la Punta del Olivo. Un bonito lugar con praderas y un cortado acantilado desde el que se suelen lanzar los parapentistas.

El sendero continúa por la costa al oeste para ir adentrándose poco a poco hacia el sur y con ello al interior, abandonando momentáneamente la costa. Llegamos a las inmediaciones del Pueblo de Oles, concretamente a su bonita y cuidada iglesia de San Félix. El sendero discurre por carretera hasta las inmediaciones de una casa en Arquillami, en la que gira a la derecha en descenso. Por allí va la Ruta del Azabache. No es imprescindible seguirla, ya que luego hay que dar la vuelta al mismo lugar. Nosotros, teniendo en cuenta el tiempo que tiene fijado para la ruta completa, decidimos bajar y seguimos la carreterita hasta las cercanías de una casa con un alto muro. Un sendero indicado, sale a la izquierda entre la maleza y discurre en descenso hasta el área recreativa en la que finaliza este camino y en la que se encuentra una mina de azabache, en las inmediaciones de un arroyo. Siguiendo por el arroyo a la izquierda, sur, se pueden ver tres molinos, pero el camino se encuentra muy cerrado de maleza y no teníamos seguridad de que hubiese salida, por lo que desistimos de continuar por él.

Después de un descanso aprovechando la descuidada área, volvimos sobre nuestros pasos sin llegar al punto en el que tomamos el camino, Poco antes continuamos por una pista a la derecha que nos llevó de nuevo al trazado del sendero, ya convertido en el de los molinos. Las indicaciones desde este momento están mucho más espaciadas y casi borradas. Dejamos Mienagos y Las Arenas a la izquierda y llegamos a La Lloraza, pasando al lado de su bonita ermita de Santa Eulalia, del siglo XII.

Aquí equivocamos el camino y seguimos de frente, cuando teníamos que haber seguido a la izquierda por una carretera que se dirige al Gobernador y antes de llegar, pasar a una pista que nos llevaría al Puente Robledo. Al equivocarnos, continuamos por la carretera hasta llegar a Manzanedo, cogiendo luego la carretera VV-4, dirección a la Venta de Cuatro Caminos, hasta llegar al Puente Robledo.

Casi no parece ni un puente. Hay una casa y después de cruzar sobre el arroyo, sale a la derecha un camino que bordea el cierre de dicha casa. No existe indicador alguno y cuando preguntamos a los moradores de la vivienda, nos dijeron que estaba el camino perdido y que no podríamos llegar a la Playa de Merón. Los que se internaban en el sendero llegaban al primer molino y de allí daban la vuelta. Con estas perspectivas y antes de abandonar, decidimos continuar hasta donde pudiésemos y ver que pasaba.

El sendero, después de bajar por unas deterioradas y resbaladizas escaleras, cruza el río por un endeble puente de madera y continua por el margen derecho en un estrecho caminillo. Pasamos bajo las ruinas de un primer molino y poco más allá alcanzamos otro pero completamente restaurado y enclavado en un bonito paraje en la otra orilla del río, donde pasamos por un buen puente. Siguiendo la dirección del Río, cruzamos una portilla metálica y pasamos por una finca hasta salir a una pista. Seguimos un poco por ella y volvemos nuevamente a la orilla del río, que nunca debemos abandonar.

El camino sigue unas veces por una orilla y otras por otra, cruzando el arroyo en múltiples ocasiones. Cruces que podemos realizar gracias a la sequedad de este invierno, ya que existen muy pocos puentes y la mayoría de los cruces se realizan por las piedras ancladas al fondo del río, cosa arduo imposible si contuviese más agua. Fuimos descubriendo uno tras otros los más de 15 molinos en un muy lamentable estado de conservación y casi cubiertos por la maleza, dueña y señora de casi todo el terreno. Hay momentos en que es difícil, no imposible, seguir el camino. Algunas señales nos indican el camino a seguir y casi la única premisa a tener en cuenta es la de no abandonar la orilla del río.

Lo mismo que criticamos el abandono tanto de los molinos como de la senda, a pesar de la mucha propaganda que se hace de la ruta, también criticamos la mala información existente a cerca de la duración del recorrido. Nosotros somos un grupo de montaña acostumbrado a caminar y desde la salida de Tazones hasta la Playa de Merón nos llevó un total de 7 horas y media, sin hacer mayores paradas. Si no contamos esas paradas nunca lo haríamos, a paso normal, en menos de 6 horas, cuando en el indicador de inicio de la ruta en Tazones, dice que se hace en 4 horas y 30 minutos. Tampoco creemos que la distancia sea de 15 kilómetros, pues el río hace un sin fin de vueltas y revueltas antes de desembocar en el mar, y tampoco se ven posibilidades de acortar las distancias por caminos alternativos, ya que la maleza lo cubre todo.

Después del largo recorrido por el bosque que se forma en las orillas del Río Merón, alcanzamos la luz y el espacio abierto de la pequeña y bonita playa del mismo nombre, en la que hay las instalaciones de una especie de merendero y unas cuantas casas prefabricadas en sus inmediaciones.

Dejando la carretera que sube a la derecha de la playa, cruzamos el río por ultima vez y comenzamos a subir por un sendero que se adentra en un espeso bosque de ocalitos en dirección oeste. Pronto el camino se convierte en pista de la que salen unas cuantas bifurcaciones a derecha e izquierda y que no deberemos tomar, siguiendo siempre por la pista principal, hasta alcanzar la iglesia de la Iría, en cuyas inmediaciones nos esperaba el autocar.

Conseguimos así, realizar todo el recorrido propuesto, pensando en que las indicaciones que nos hicieron sobre la imposibilidad de realizar el camino por el río, estaban más basadas en los deseos de los dueños de las fincas colindantes, que en las propias dificultades del trazado. Sí es verdad que la senda se encuentra totalmente abandonada y necesita una buena limpieza y una nueva señalización, pero al menos en las condiciones en que encontramos el río, con bajo caudal, la ruta se puede hacer sin mayores dificultades.

Parta el próximo sábado nos vamos a tierras de Cangas de Onís para hacer una ruta hasta el Pico Arbolín, desde el que podremos contemplar, si el tiempo lo permite, unas estupendas vistas del valle del Sella y de los Picos de Europa. La ruta propuesta es:

Cangas de Onís (87 m) – Contranquil (63 m) – Helgueras (210 m) – Celango (300 m) – Cabaña Curada (380 m) – Cholla Cardes (429 m) – Canto Abedul (525 m) – Picu Arbolín (575 m) – La Corona (528 m) – Collado de Llueves (367 m) – Timuertu (476 m) – Peña Pandu (401 m) – Collada Ordial (274 m) – Picu Faes (404 m) – Collada Ordial (274 m) – El Aliso (37 m)

El plazo para apuntarse ya está abierto y me encuentro esperando vuestras llamadas. No os retraséis mucho que os podéis quedar sin plazas.

lunes, febrero 25, 2008

PEÑA COLLADA Y LA BELLEZA DE MENGOYU

El pasado sábado día 23 hicimos una ruta corta en extensión pero grande en belleza y con un cierto grado de dificultad que puso a prueba a muchos de los nuevos montañeros y montañeras que nos acompañan últimamente.

La ruta no presenta ninguna dificultad a primera vista. Iniciamos la andadura en el pueblo de Caranga de Arriba, lugar en el que se celebra la muy renombrada festividad de la Virgen de los Remedios. Atravesando su caserío para cruzar el Río Trubia después de que este abandone el embalse de Valdemurio y antes de que reciba las aguas del Río Teverga. Una ancha pista con un ascenso endiablado va cogiendo altura rápidamente, entre viejos castaños primero y más tarde entre pinos, que debido a las altas temperaturas y la falta de agua en este invierno, ya están soltando el polen de sus flores para disgusto de todos los que padecen alergia a este elemento.

La subida no presenta más dificultad que la de la pendiente, con rampas muy duras seguidas de pequeños descansos en los que poder recuperar el resuello. El río Zarameo nos acompaña en el fondo del tupido valle que tenemos a nuestra izquierda y al otro lado, vamos viendo entre los árboles, las formaciones calizas que se desprendes de la Sierra del Gorrión, cuyo inconfundible Pico Mayor o más conocido como Gorrión, comenzamos a distinguir.

La subida comienza a suavizarse a medida que ganamos altura y ahora, entre pinos, caminamos con menor esfuerzo. En el Collado de Oliz recibimos por la derecha la pista que sube desde las inmediaciones de Caranga de Abajo, una pista que vemos a la izquierda después de cruzar el puente para dirigirnos a Teverga. Desde aquí nuestro camino desciende un poco para volver a ascender hasta alcanzar las hermosas praderías de Mengoyu.

Aquí el paisaje se abre y despejado de árboles, nos permite contemplar la conocida silueta del Gorrión y toda la ladera occidental por la que tantas veces ascendimos a esta agradecida cumbre. Digo lo de agradecida por lo que nos depara una vez sufrida su dura ascensión. Unas vistas preciosas de sus alrededores, con la estupenda estampa del Embalse de Valdemurio a vista de pájaro.

Mengoyo es una sucesión de verdes praderías en las que en otros tiempos existieron un buen número de viviendas hoy prácticamente desaparecidas. La leyenda o las historias más o menos verosímiles hablan de la muerte de todos los habitantes de este lugar, menos uno. Un pastor que no pudo asistir ala fiesta en la que se dice perecieron todos. Dice la leyenda que el agua de la fuente con la que amasaron el pan del ramu estaba envenenada por una salamandra y eso hizo que todos los que comieron ese pan murieran. Nada más se sabe de lo ocurrido. El caso es que las casas que poblaban este lugar y sus habitantes, desaparecieron hace ya muchos años.

La pista al entrar en las praderas, se difumina y es más difícil seguir su trazado, pero si nos fijamos, podemos distinguir el camino atravesando la campiña a pasar junto a una cabaña que tiene un curioso árbol delante. Luego continúa dejando aparentemente la Peña Collada atrás, para describir un arco que nos vuelve a dirigir hacia ella. Alcanzamos el Colladín desde el que se contempla más abajo la Collada Michandoiro con unas cabañas y a los pies de la Peña Collada o Rebollosa. Solo nos queda descender a Michandoiro para comprobar las dificultades que tenemos para ascender a nuestra cumbre de hoy, aunque ya vemos en la cumbre a nuestro compañero Florentino, lo que quiere decir que tiene que haber paso.

Pasando entre los cierres de las cabañas, accedemos a un prado cerrado por la muralla pétrea de la peña. Buscamos por la derecha un hueco de paso, pero está cerrado de maleza y rocas. Siguiendo por la base del muro a la izquierda, encontramos una chimenea que no nos parece en principio lo más idóneo. Al final de la muralla de piedra, un sendero de las cabras nos hace albergar esperanzas. La maleza cubre casi por completo el estrecho sendero y tenemos que abrirnos paso entre las escobas y los brezos. Bordeando las altivas rocas, trepando agarrados a las ramas, luchando contra los golpes que nos dan las escobas, vamos ascendiendo poco a poco. El sendero se despeja y caminamos entre piedras y agrumas. La cumbre no acaba de aparecer. Abajo vemos los tejados de las cabañas. Unos pasos más hacia arriba y alcanzamos la cumbre tapada de maleza. A pesar de todo, un buzón montañero nos da la bienvenida.

Después del esfuerzo se agradecen las vistas que nos depara. El siempre presente Gorrión y la Sierra del Aramo, con la Gamonal y el Gamoniteiru inconfundibles. La sierra La Verde, como un barco, separada de todo, aparece magnífica y nos hace recordar la bonita ruta que no hace mucho hicimos por sus cumbres. Detrás, al oeste, los pueblos de Fabar y Bustiellu colgados de las faldas de la Sierra de Peña Gradura y más al sur, la carretera del Puerto de San Lorenzo casi tapada por la Sierra de la Sobia.

Nos tomamos un tiempo para reponer fuerzas y para pensar en el descenso que nos espera. Tras las fotos de rigor, llega el momento de emprender el descenso. Decidimos bajar por donde subieron algunos miembros del grupo, tras atravesar la chimenea que comentamos antes. El sendero está mas despejado y se baja mejor. Pronto nos situamos en el estrecho pasillo de entrada a la chimenea. Aquí comienzan los apuros y el descenso se relentiza. Uno a uno vamos descendiendo por la inclinada abertura de la roca, utilizando todo lo que encontramos como asidero y haciendo uso del freno que nos ofrecen nuestras posaderas. Unos con más problemas y otros con menos, todos conseguimos atravesar la estrechura y posar nuestros pies al fin, en la mullida superficie, ya plana, de la hierva.

Comentarios: ¡Que miedo pasé! Pero, ¡¡que güay!! Al poco ya nadie se acordaba de lo que había sufrido, tanto en la subida como en el descenso. Eso son recuerdos que desparecen después de la agradable sensación del reto superado.

El resto del camino ya no tiene historia. Una amplia pista desciende por la ladera oeste a buscar primero las cabañas de Gromolateicha y poco más tarde el pueblo de Santa Maria, donde la pista se convierte en carretera asfaltada hasta Las Vegas, caserío formado a orillas entre la carretera de Teverga y el rió.

Después de cinco horas y media, con muchas paradas y descansos, disfrutando del paisaje y de la estupenda climatología que estamos teniendo, dimos por finalizada la ruta del día.

Para el próximo sábado estrenamos mes y nos vamos de ruta a la costa nuevamente. En esta ocasión nos trasladaremos al bonito y marinero pueblo de Tazones, concretamente a su puerto, para iniciar la Ruta Mariñana de los Molinos de Merón. Precisamente en la playa de Merón, donde desemboca este río, pondremos punto y final. La ruta es:

Puerto de Tazones (10 m) – Faro de Tazones (116 m) – Punta del Olivo (50 m) – San Felix de Oles (143 m) – Oles (150 m) – Las Arenas (159 m) – La Lloraza (169 m) – Puente Robleu (120 m) – Río Merón – Puentón de la Grua – Las Vegas (46 m) – Playa de Merón (10 m) – Careñes (140 m)

Como podéis ver, la ruta finaliza en principio en Careñes, lugar al que llega la carretera. Esperamos que el autocar nos pueda recoger allí, ya que de lo contrario tendríamos que caminar unos cuatro kilómetros hasta el cruce con la carretera de Villaviciosa a Gijón. La ruta hasta Merón está programada en unas cuatro horas y media, lo que supondría agregarle otra hora más para llegar al cruce. Este dato espero conocerlo a lo largo de esta semana. Espero vuestras llamadas.

lunes, febrero 18, 2008

UN PASEO ENTRE LOS VALLES DEL HUERNA Y EL PAJARES

El día 16 nos dimos una larga y agradable caminata por el filo entre los valles del Huerna y del Pajares. Digo larga, ya que las circunstancias así nos lo depararon. Con el aumento de participantes en la ruta, aumenta en proporción el tamaño del autocar que nos transporta y esto hace que en determinados lugares sea complicado, difícil o imposible transitar. Así nos ocurrió el sábado. Nuestra intención era comenzar a caminar en Llanos de Somerón pero nos dijeron que no podía subir el autocar de 47 plazas que llevábamos y no hubo otro remedio que realizar a pie los cuatro kilómetros que separan Puente de los Fierros del antaño conocido como pueblo de los arveyos.

Superado el tramo de carretera y pensando que al final también tendríamos sorpresa conocida, salimos de Llanos con dirección sur y siguiendo una ancha pista hoy con varios todoterrenos de cazadores. En la primer bifurcación continuamos por la pista de abajo, dejando la que sale por la derecha a buscar la cresta del Cordal de los Llanos de Somerón, que se dirige al mismo lugar, pero más alta y al decir de las gentes del pueblo, luego hace un descenso para unirse a la que nosotros seguimos, en el Collado Pando.

Con el Río Pajares siempre en el fondo del valle a nuestra izquierda y el Cordal de los Llanos a la derecha, vamos cogiendo altura y saludando a los cazadores apostados en los bordes del camino. Una serie de serpenteantes y duros repechos, nos sitúan en Collado Pando tras pasar entre las diseminadas cabañas de Chelvás.

La pista cabalga ahora sobre la cresta del cordal, dando vista al valle del Huerna y a las magníficas postales de Ubiña, Siegalavá, Tapinon, Castillines, Fontanes, Fariñentu y La Tesa. Después de un tramo con apenas desnivel, en el que dejamos a derecha e izquierda caminos que descienden a los dos valles, reiniciamos la subida bordeando la Peña Piqueras por su izquierda hasta alcanzar una bifurcación a la derecha, que se dirige a una torre de alta tensión. Superamos la torre y debemos seguir un sendero casi completamente cubierto por la vegetación, con algunas marcas rojas, que nos llevará por la cresta, hasta lo más alto de la Peña Piqueras.

A nuestros pies queda la autopista de León y la Foz de las Cadichera. Enfrente, las Ubiñas y más cercano, el cono imposible de La Tesa, vigilante sobre el Valle del Huerna. Al sur, nuestro próximo objetivo, el Pico Bocarones, ya coronado por parte del grupo que no quiso subir a Peña Piqueras.

Descendemos nuevamente a la Torre de alta tensión y retornamos al camino que sigue a la derecha bordeando la peña y acercándose al collado que la separa del siguiente hito. El camino serpentea entre la maleza y sobrepasa el pico hacia el oeste siguiendo la ladera hasta que comienza a subir en fuerte repecho escalonado con dirección sur. Alcanzamos la cresta y dejando el camino que continúa ya en descenso, buscamos el mejor paso entre la maleza siguiendo la cresta que nos llevará a lo más alto del Pico Bocarones de 1419 metros de altitud.

Perdemos un poco las vistas panorámicas de Ubiña y en cambio vemos nuestra anterior cumbre. Por el sur y también a nuestros pies, los túneles que atraviesa la utopista bajo nuestro pico. Un poco al oeste, la collada de Vegaviesga y enfrente las nevadas cumbres de la zona del Negrón.

Descendemos de la cúspide por donde habíamos venido y continuamos por el camino que descendía con dirección sur, a buscar la cercana collada de Vegaviesga. El camino, cortado en la roca, desciende vertiginoso y sin problemas hasta las camperas del collado. De aquí, un sendero continua el descenso entre la maleza, a buscar la autopista, pasando sobre la salida del tunes de Vegaviesga con dirección este tomando una amplia pista de tierra junto a un canal de desagüe de la autopista. La pista desciende buscando la dirección norte con el Río Pajares a nuestra derecha y al otro lado la pista del Huerna. Junto a una cuadra a la derecha, cruzamos una amplia portilla y continuamos descendiendo hasta la orilla del río, que cruzaremos sobre un curioso puente, formado por una viga de hormigón y un cable de acero a modo de único pasamanos. Por el otro lado del Pajares alcanzamos enseguida las primeras casas de San Miguel del Río, donde tenemos la segunda de las sorpresas ya comentadas. Como el autocar tampoco puede acceder a este pueblo, no nos queda más remedio que remontar los doscientos metros de desnivel que nos separan del pueblo de Pajares en la Carretera de León.

Por entre las casas del pueblo, dejando atrás la iglesia y el viejo tejo, asciende una callejuela que a la salida del pueblo se convierte en pista y que tras un duro repecho casi vertical, gira a la izquierda suavizando un poco el remonte, para volver nuevamente a la derecha y tras pasar junto a una cabaña, concluir en la carretera tras un último repecho que deja nuestras fuerzas algo tocadas.

Al fin alcanzamos el pueblo de Pajares y el final de nuestro caminar del día. En total empleamos unas 7 horas para hacer todo el recorrido. Y puedo decir que la ruta no fue muy dura, ya que tras la comida en el bar del pueblo, aún hubo fuerzas para marcarse unos bailes al son de la música con la que amablemente nos amenizó la comida y la sobremesa la dueña del bar, que también quiso participar del jolgorio, cantando algunas de las canciones que nosotros bailábamos.

Para el último sábado de febrero, tenemos ruta por tierras entre Proaza y Teverga. Nos vamos a Caranga de Arriba para ascender a Peña Collada y luego bajar a Las ventas en la carretera de Teverga. La ruta es:

Caranga de Arriba (270 m) – Canto la Bobia (550 m) – Mengoyo (875 m) – El Colladín (875 m) – La Collada (960 m) – Peña Collada (1.103 m) – Santa María (550 m) – Las Ventas (280 m)

Tras este bonito recorrido, iremos a comer a Entrago, al bar del portugués que tan bien nos trata. Un buen final para una ruta fácil y entretenida.

Quiero deciros que hemos cambiado el día en el que finaliza el plazo para poder apuntarse a las rutas. Desde esta ruta las inscripciones deben hacerse antes del miércoles a las cinco de la tarde. Después de esa hora, no se asegura que puedan quedar plazas. Espero vuestras llamadas.

martes, febrero 05, 2008

PUEBLOS ABANDONADOS

El día 2 del recién estrenado mes de febrero, encaminamos nuestros pasos al cercano concejo de Yernes y Tamiza para hacer una ruta sencilla, con ascensión a la Loral y el Buey Muertu, pasando luego por dos pueblos abandonados: San Adriano del Monte y La Condesa, ambos pertenecientes al concejo de Grado.

Para ir a Yernes utilizamos la carretera AS-311 que parte de Grado con dirección a Tameza. En Alcubiella pasamos a la GR-1, que se dirige a Rañeces y Rodiles. En Rañeces la abandonamos para continuar por una carretera comarcal que pasa por Pando, Panicera, Trillapeña, cerca de Rubiano, y tras un largo recorrido por buena carretera, un poco estrecha, llega a la localidad de Yernes.

Atravesamos este bonito pueblo, desconocido para muchos, y por el lateral de la iglesia llegamos a una plaza con fuente, de la que al fondo sale una pista que pronto comienza a ascender. Cuando llegamos a la altura del depósito del agua, la abandonamos para continuar por un antiguo camino que sale en duro ascenso a nuestra izquierda. La nieve comienza a hacerse presente y por primera vez en este año, pisamos su blancura. Alcanzamos nuevamente la pista en la braña de Senra, donde comprobamos que las cabañas están siendo rehabilitadas. Seguimos por la pista que por momento se hace interminable y cada vez con más nieve y algo de hielo en las rodadas del vehículo que pasó antes que nosotros.

Enseguida damos vista al Pico Loral totalmente blanco. A la derecha vemos entre las nubes que tratan de deshacerse, las cumbres de Maravio, con el Caldoveiro como altura dominante. Llegados a la Collada Fancualla abandonamos la pista para ascender por las lomeras de La Loral. Aquí la nieve ya tiene un espesor curioso, unos diez centímetros y su suave consistencia nos proporciona un agradable caminar, que nos compensa de las duras rampas por las que alcanzamos la cumbre, en la que continua caído el vértice geodésico. A su lado, la cruz con el buzón de cumbres instalado por el Grupo de Montaña ENSIDESA de Gijón en 1982. El frío y las nubes que no paran, nos hacen permanecer poco tiempo en la cumbre y pronto desandamos el camino para volver al la Collada Fancualla, desde la que nos dirigimos a la cercana braña del mismo nombre, donde hay una cabaña en la que se encuentra el Aula Vital, abastecido únicamente por Energías Renovables, y en el que se forman en naturaleza, muchos grupos de jóvenes de nuestra región.

Tras atravesar la braña de Fancualla, comenzamos a subir por las praderas para situarnos en la cumbrera de la pequeña sierra y alcanzar así la modesta cumbre del Buey Muerto. Ya no hay nieve y el día comienza a mejorar. El sol nos calienta y nos permite alargar la estancia. Contemplamos la Loral y hacia el norte, nuestra vista llega hasta Oviedo y el Naranco.

El descenso lo hacemos desde la propia cumbre por entre las cotoyas, en fuerte desnivel. Siguiendo los caminos del ganado alcanzamos la pista que ya sin pérdida nos acerca al primero de los dos pueblos abandonados: San Adriano del Monte. Un nutrido grupo de buenas casas, deterioradas por el abandono, nos recibe. Paseamos por sus callejuelas contemplando las viejas viviendas y dándonos cuenta de la importancia que este lugar debió tener. Con las imágenes en nuestra retina y en nuestras cámaras, abandonamos el lugar siguiendo por la pista que desciende al sur, dando un largo rodeo para alcanzar el Río de las Varas y cruzarlo, siguiendo a cruzar el arroyo del Barranco de la Cardanosa, para llegar a las primeras casas de La Condesa, también abandonadas en su mayoría.

Abandonamos la pista y comenzamos a subir a la derecha por los empinados prados. Pasamos a una nueva pista que se dirige, izquierda a otras casas y aquí lo dejamos también para seguir subiendo por los prados, por un camino bastante ostensible que en vueltas, nos eleva hasta alcanzar una portilla metálica. La cruzamos y el camino continúa en ascenso. El final lo tenemos en una collada en la que hay una cabaña y desde donde tenemos ya a la vista el caserío de Sama.

Descendemos ahora por el prado, también muy empinado y con alguna chamuerga que debemos evitar y al final volvemos a encontrarnos con una nueva pista que ya no abandonamos hasta llegar a Pedredo, donde la cambiamos ya por la carretera que lo une a Gadía y a Sama. Junto al bar nos está esperando el autocar y allí ponemos punto y final a esta ruta, después de seis horas y media de caminata por lugares semidesconocidos para la mayoría y llenos de encanto e historia antigua.

Para el día 9 tenemos ruta nuevamente por la costa. Nos dirigimos a Llovio para recorrer la Sierra de los Cuetos Negros o de la Cueva Negra, entre este lugar y el llanisco pueblo de Nueva. La ruta es:

Llovio (44 m) – La Cuadrota (45 m) – La Mata (50 m) – Alto la Cueva (530 m) – Pico Jorovitayo (719 m) – Altu Tayadera (743 m) – Los Cuetos Medios (643 m) – Pico Bacia (566 m) – Tejucas (564 m) – Pico Maor (368 m) – Molino de Vallaña (90 m) – Nueva de Llanes (74 m)

Ya tengo a la venta las plazas y espero que me llaméis pronto. La ruta promete ser entretenida y vistosa. Las miradas a la costa y a Picos creo que son estupendas. Os espero.

lunes, enero 28, 2008

UNA LARGA RUTA POR MONTE MORO

La ruta que hicimos este último sábado día 26, con ascensión al Pico Moro, resultó más larga de lo que parecía. Al final fueron 20 kilómetros de camino con infinidad de subidas y bajas.

Comenzamos a caminar en las calles de Arriondas con una niebla bien cerrada, que no nos permitía ver la situación de nuestro objetivo. Ese fue el motivo de que en la primera parte perdiésemos un montón de tiempo tratando de ubicar el Monte Moro y la zona de La Xibil, desde donde teníamos que comenzar la ascensión.

También he de decir, que los caminos antiguos que teníamos intención de recorrer, se encuentran totalmente abandonados y cerrados de maleza.

Salimos de Arriondas por la calle Inocencio del Valle, siguiendo por la carretera que se dirige a Pendas. Este premier tramo no tiene pérdida y la carretera va subiendo entre bonitas y arregladas casas hasta finalizar en Pendas. Aquí abandonamos la carretera asfaltada para transitar por una pista de tierra y hormigón, al menos al principio. Luego se convierte en camino y está señalizada por un PR. Siguiendo siempre el camino principal, dejando los que salen a derecha e izquierda, llegamos a un punto en el que había un par de buenas casas, donde nos dijeron que habíamos dejado atrás el camino que debíamos seguir.

Volvimos sobre nuestras pisadas y seguimos, más o menos, las indicaciones que nos dieron. Junto a unas señales del gaseoducto cogimos un camino que salía a la izquierda, medio tapado por la maleza y por él llegamos a una pradera en la que teníamos dos camino. Uno seguía por el borde de la pradera sin meterse en la zona boscosa de la derecha, mientras que el otro, y las indicaciones del GPS, se adentraba en el bosque y seguía más o menos paralelo al anterior. Por el bosque encontramos un amplio camino con cierre de piedra pero en muy malas condiciones. La maleza lo cubría casi por completo, haciendo imposible el tránsito por él. Siguiendo las indicaciones del GPS llegamos a una cárcava por la que bajaba el Río Rode y sentíamos frente a nosotros el tintinear de las campanas de las vacas, con lo que suponíamos que habría una pradera. Mientras, por la parte de arriba, el resto del grupo alcanzó la carretera AS-241, de Arriondas a Ribadesella. Ante las dificultades existentes para caminar por el camino antiguo, lo mejor es ir por dicha carretera hasta la zona de La Xibil, tomando una pista con dirección sur hasta un cierre en el que indica la existencia de perros guardianes y siguiendo por el camino a la derecha del cierre, seguir poco más allá, por el camino que sale a la izquierda en ascenso, y seguirlo todo él, hasta alcanzar un hombro o collado.

En el collado, nosotros seguimos subiendo para tras coronar en el Alto Xibil, descender por la cara sur, por un pedregoso sendero de cabras. Se puede seguir mejor a la izquierda en horizontal, a buscar el siguiente collado entre este y el Pico Moro, que ya vemos a nuestra izquierda con su puntiaguda cima. Luego todo es subir hasta el pico, coronado con una gran cruz con buzón montañero, hecha de chapas de quitamiedos de la carretera.

Ya el día estaba en su plenitud. Un hermoso cielo azul nos permitía contemplar las estupendas vistas de Picos y de la montaña de Ponga, de las que disfrutamos durante toda la travesía. Abajo, Arriondas se encontraba completamente cubierta por un inmenso mar de nubes. Al norte, el Sueve y las Peñas las Coronas, muy cercanas a nosotros. Mientras, al este, todo el largo recorrido que nos queda por hacer. Tras las fotos de rigor y una vez recuperadas las fuerzas, iniciamos un prolongado descenso hasta las casas de Busternales. Tengo que comentar que en La Xibil se nos unió una cabra con la que hicimos todo el camino hasta Busternales y precisamente pertenecía a este lugar y allí la dejamos. Continuamos nuestro camino atravesando una amplia y verde finca al pie de una muralla caliza que la cierra por el norte. Junto a una cuadra de cabras, seguimos por un sendero que comienza a subir por la izquierda. Las pistas que veíamos por toda la ladera sur de nuestra sierra, son pistas forestales y están cerradas con alambradas, por lo que la circulación por ellas es complicada. De todos modos, más adelante hay posibilidades de bajar a Cuevas por otra pista.

Siguiendo el sendero alcanzamos nuevamente lo alto de la sierra en el Alto La Blanona. De nada sirve llegar arriba, ya que nuevamente debemos iniciar el descenso, esta vez por una amplia pista que hace las veces de cortafuegos y por el que haremos una buena parte del recorrido que nos falta. Poco antes de alcanzar el Alto La Blanona, sale a la derecha un camino medio cubierto de maleza, por el que se accede a una pista por la que se puede llegar a Cuevas enlazando con la Ruta de los Molinos.

Tras el descenso una nueva subida para continuar por una pista que desciende un poco por la cara sur del Alto la Genosa, para alcanzar el Collado la Genosa y continuar a pasar junto anas antenas que dejamos a la izquierda (norte). Seguimos el camino y se nos presenta una nueva subida y una pista a la derecha con un cartel indicador de pista particular, prohibida al tránsito. Por esa pista también se accede a Cuevas.

Nos afanamos con la nueva subida para alcanzar el vértice geodésico de la Perullalina o Pie Labrado. Las vistas similares a las del Pico Moro, pero más abiertas a la zona de Ribadesella y con el mazacote calizo de la Peña Pegadín, rodeada de pequeños núcleos habitados, ante nuestros ojos.

Nuevo descanso y nuevas fotos y un nuevo descenso hasta el collado en el que se encuentra la denominada Área Recreativa de Monte Moro, a la que llega una nueva carretera y en la que hay dos mesas de madera con protecciones contra el viento. Ni que decir tiene, que también por la carretera se puede alcanzar otra pista que también se dirige a Cuevas. Nosotros seguimos en ligera ascensión por el camino que pasa junto a los bancos del área y dejando unas antenas a la derecha, comenzamos a descender por una pista que baja por un bosque. En una de las revueltas de la pista, la abandonamos por un sendero a la derecha, buscando el mejor camino para alcanzar otra pista que cruza unos metros mas abajo. Hay dos modos: el de Las Xanas, primer camino que baje adelante o el de mirar un poco y descubrir a la derecha un sendero entre la hierba, que se dirige primero al este y que al poco hace una curva volviendo al oeste para llegar al mismo terraplén por el que descendieron el resto del grupo.

Ya abajo seguimos por la pista con dirección este y nuevamente tenemos que estar atente, pues en una de las curvas a la izquierda debemos abandonarla para seguir por el camino señalizado por un poste de un PR a la derecha, por el que ya sin más, alcanzamos el bonito pueblo de Cuevas del Agua, después de ocho horas de caminata.

A pesar de los muchos kilómetros que teníamos en las piernas, a algunos aún nos sobraron fuerzas para ir a conocer La Cuevona, la única entrada rodada a este bonito pueblo. Luego, atravesando todo el pueblo y pasando junto a la estación del FEVE, continuamos a cruzar la vía para seguir paralelos a ella por la otra orilla, hasta que el camino gira a buscar la orilla del Sella para atravesarlo por un puente colgante que nos deposita en la carretera de Arriondas a Ribadesella por Llovio, donde nos espera el autocar y donde ponemos, ahora si, punto y final a esta larga pero entretenida y vistosa ruta.

Para el Próximo sábado día 2 de febrero nos vamos al, para muchos, desconocido concejo de Yernes y Tameza. Desde Yernes realizaremos una ruta ascendiendo, el que quiera, al Loral y posteriormente al Buey Muerto, para pasar luego por dos pueblos abandonados, Santo Adriano del Monte y La Condesa, terminando en Sama de Grao. La ruta es:

Yernes (670 m) – Collada Foncuaya (1.086 m) – Pico Loral (1.248 m) – Braña de Foncuaya (1.086 m) – Pico Buey Muerto (1.022 m) – Santo Adriano del Monte (710 m) – La Condesa (490 m) – Casas de Ortigal (680 m) – Vega Santiago (585 m) – El Palacio (340 m) – Sama Grao (285 m)

Una buena ruta caminando por zonas antaño densamente pobladas y hoy desiertas a causa del abandono de la ganadería. Creo que se trata de una ruta sencilla y a la vez interesante. Espero vuestras llamadas. No os retraséis que podéis encontraros sin plazas.

martes, enero 22, 2008

PRECIOSA RUTA POR LOS KARTS DEL CUERA

Con un estupendo día de sol y una temperatura muy agradable para caminar, pero fría para estar parados, iniciamos este pasado sábado la ruta de El Mazucu a Ortiguero, con ascensión a la Peña Blanca.

Salimos del pueblo atravesándolo en dirección sur y después de las últimas casas continuamos por la pista que sale a la derecha, alcanzando en poco tiempo La Batuda. El camino va subiendo con dirección noroeste para alcanzar una zona de un verde intenso con cierres de piedra y algunas cabañas. Estamos en la majada de La Grandiella. Un poco más arriba atravesamos entre las diseminadas cabañas de Reburdiellu.

Por encima de estas majadas tenemos que atravesar un pliegue calizo para alcanzar una zona de pradera desde la que divisamos arriba a la izquierda nuevas cabañas. Es El Cotayu. Buscando los mejores paso y tratando de seguir los senderos del ganado, vamos ascendiendo por las duras pendientes hasta alcanzar las cabañas por la izquierda, pasando al lado de unos árboles.

Continuamos la ascensión con un pequeño giro a la derecha a traspasar un nuevo pliegue calizo, para adentrarnos en una canaleta que sube con dirección sureste. Para llegar a esta canaleta debemos seguir el marcado camino en llano, con dirección oeste, buscando las paredes que se desprenden del Cabeza Ubena. Luego abandonamos ese sendero para comenzar a subir por otro menos marcado pero que nos lleva a lo alto de la collada que se forma entre la Peña Blanca a la izquierda y la Cabeza Ubena a la derecha. Pasamos junto a dos profundos jous dejándolos a nuestra izquierda y, siguiendo el marcado camino y los jitos que comienzan a aparecer, atravesamos los karts que desciende de la Peña Blanca, alcanzando su cruz en pocos minutos.

Magníficas vistas de Picos, hoy en silueta, pues el sol lo tenemos sobre ellos y los vemos en contraluz. De todos modos alcanzamos a distinguir un buen número de cumbres, con el Urriellu como indiscutible protagonista. Por el oeste, el Tiedu y la Cabeza Ubena o Bubena que nos quedan muy cerca y a donde iremos enseguida. Por el norte, el Mar Cantábrico y toda la costa llanisca. Y al este, una estupenda perspectiva del Cuera completamente limpio de nubes, como muy pocas veces lo podremos ver.

Hace frío en la cumbre y nos queda mucho camino por delante. Después de hacer la foto de rigor y de recuperar las fuerzas, continuamos camino descendiendo por el mismo sitio por el que habíamos subido, para colocarnos en el colladito que veíamos desde la cumbre en dirección al Mazucu. Allí nos dividimos. Una parte del grupo prefirió cruzar el karts con dirección oeste, mientras que el resto buscamos el camino que habíamos visto en la subida. No fue muy buena la elección, ya que perdimos cerca de 300 metros de altura, que más tarde tuvimos que volver a ganar. Alcanzamos el sendero y fuimos dándole vuelta a la ladera que baja del Cabeza Buena, hasta un punto en el que el camino comenzaba a descender nuevamente. Entonces fuimos buscando los mejores y más cómodos pasos, que no había muchos, para ir subiendo la empinada ladera. Alcanzado el hombro que se forma al este de Ubena, iniciamos la ascensión al pico más alto del concejo de Llanes. En pocos minutos alcanzamos la cumbre en la que nos esperaban nuestros compañeros. Las vistas son las mismas que desde Peña Blanca, con la salvedad que desde aquí la vemos a ella.

Descendemos por la cara sur para continuar de seguido con la corta ascensión del Tiedo, de similares características y en el que se encuentra el vértice geodésico que el topográfico fija en Cabeza Buena. Mas de lo mismo. Aunque apetece quedarse a contemplar las estupendas vistas, ya con una temperatura más agradable, debemos continuar y lo hacemos descendiendo al sur en busca de los fértiles pastos de la Vega de Brañes y tras entre las cabañas de La Mata, llegamos en poco tiempo a la Majada de Tebrandi, donde cogemos la pista que desciende a Asiego. En Tebrandi contemplamos la curiosa figura de La Señorona, una roca a modo de mujer sentada, que se encuentra al norte del serrote que hay al oeste de la majada. Descendemos por la pista hasta la Collada de Tebrandi, lugar en el que el camino hace una curva a la izquierda, mientras que un camino sale en ascenso hacia la derecha. Tomamos este camino pasando entre fincas y junto a una cabaña, para alcanzar el collado de Ricao. Aquí se nos ofrecen dos alternativas: seguir de frente ascendiendo hacia la loma que tenemos delante, o bien tomar el sendero que desciende suavemente por la izquierda, a media altura, y que vemos se dirige a un nuevo collado. Algunos siguieron hacia arriba, mientras la mayoría buscaba el camino más cómodo. Al final se llega al mismo sitio. Alcanzado el collado, seguimos el camino por una campera en la que hay varios árboles. Estamos en Los Cerraos. Al final de esta campera, algunos metros después de pasar una cabaña, encontramos un sendero, y a los que habían subido a la loma, que desciende rápidamente a Ayorin.

Alcanzamos una pista completamente embarrada en algunos tramos, obligándonos a pasar por los prados adyacentes. Luego debíamos pasar por la cantera, pero no vimos el sendero y seguimos por la pista, pasando junto a unas naves nuevas y algo más allá, alcanzamos la carretera. Siguiendo por ella a la izquierda, pasamos por el Alto de Ortiguero y finalizamos nuestra ruta de hoy en Canales, donde nos esperaba el autocar, después de siete horas de caminata.

El próximo sábado no será tan dura la ruta que tenemos prevista. Se trata de un recorrido por la sierra del Pico Moro, entre Arriondas y el bonito pueblo de Cuevas del Agua, en Ribadesella. La ruta es:

Arriondas (24 m) – Pendas (200 m) – El Cierru (150 m) – La Xibil (200 m) – Altu Xibil (380 m) – Pico Moro o Failleyo (549 m) – Pico Moro (475 m) – Bustemales (301 m) – Collado La Blanona (415 m) – Collado La Genosa (448 m) – Collado de Valdefuentes (434 m) – Pielabrado o Perullalina (495 m) – El Canto (426 m) – Área Recreativa de Monte Moro (322 m) – Cuevas del Agua (30 m)

Es una bonita ruta con estupendas vistas de Picos y del Sueve, así como de la costa. No os la perdáis. Como esperéis mucho os podéis quedar sin plaza. Ya tengo 25 apuntados. Espero vuestras llamadas.

martes, enero 15, 2008

PRIMERA RUTA DEL AÑO: PORRUA – EL MAZUCU

Primera y casi podemos decir que masiva ruta del año. Para empezar aumentamos considerablemente el número de participantes a pesar de los malos augurios que nos daban los hombres del tiempo.

Pero todo salió a pedir de boca y ni la climatología nos puso pegas a esta primera ruta de un total de diez, que durante todo el año iremos realizando para circunvalar la Sierra del Cuera. Circunvalarla y ascenderla, ya que en estas rutas iremos coronando los más importantes picos de ese cordal.

Pero hoy empezamos en Porrua y lo hacemos atravesando este bonito pueblo buscando la carretera que se dirige a Parres. Atravesada la plaza del pueblo, donde se encuentra la bolera y el Museo Etnográfico, seguimos hasta la carretera y al poco, unos 150 metros, debemos abandonarla a la derecha, pasando junto a una gran casa de tres pisos. Poco después la carretera se convierte en pista de hormigón.

Siguiendo siempre el camino principal, vamos dejando prados y pequeños bosque a derecha e izquierda, conformando un interesante paisaje. Estamos en la Mañanga. Frente a nosotros tenemos la mole caliza del Piedra Llabre, fácil de distinguir por las antenas que coronan su cima. El camino parece dirigirse a la collada que se forma entre dos montes, pero hace una gran curva que nos va separando de ellos. Después de una buena cuadra a la izquierda, encontraremos un camino que sale por la derecha y por el que creemos que también se puede ir, pero nosotros optamos por continuar por la pista principal para alcanzar la carretera que viniendo de Porrua se dirige a el Mazucu. Creo que si seguimos por el valle que se forma a la derecha de la carretera, podemos sin dificultad llegar a las caserías que hay en las faldas del Piedra Llabre, al menos desde la carretera parece factible.

Nosotros subimos con rumbo al Alto de la Tornería por el asfalto, dejando el Llabre a la derecha y viendo al frente la pista que se dirige al coronado pico. La carretera serpentea con duros repechos y poco antes de llegar al alto, en una zona donde se produce una cerrada curva a la izquierda, la abandonamos saliendo por un sendero que se va acoplando a la ladera de nuestra derecha. Mantenemos el valle a la derecha y lo vamos recorriendo pero a buena altura. Frente a nosotros y por encima de nuestras cabezas pasa la pista de acceso a las antenas de Piedra Llabre. El sendero va subiendo poco a poco hasta alcanzar la pista y por ella continuamos, dando vista a un nuevo valle y a el Mazucu, teniendo la carretera ahora por debajo nuestro.

Siguiendo la pista que va buscando la cara norte del pico, alcanzamos la cumbre después de unas cuantas revueltas. Olvidándonos de las antenas que rompen la belleza del paisaje, contemplamos las estupendas vistas que desde esta modesta atalaya tenemos de toda la costa llanisca. Pero no solo de costa vive el hombre y al sureste podemos contemplar las hoy un poco nevadas cumbres más importantes del Cuera. La caseta que corona el Torbina se distingue fácilmente por detrás del Cerro de los Zajones. Aquí, más cerca de nosotros, vemos el próximo objetivo de la siguiente ruta: la Peña Blanca y la Cabeza Bubena.

Después de descansar un poco y cubrir la tarjeta, retornamos por el mismo camino hasta el Alto de la Tornería, donde cogemos un camino que sale a la derecha de la carretera con marcada dirección sur. El camino sube y baja hasta que llegamos a la zona del Collar Rubiera, dejamos el camino que en descenso sigue hacia el sur y seguimos el sendero que vemos a la derecha y que se adentra en una zona con varias cabañas, alguna con gran número de útiles en sus inmediaciones y con una caseta y un perro. Por los senderos que unen las distintas cabañas vamos acercándonos al cotero que tenemos de frente y al que subimos en cómodo ascenso desde su ladera noreste. Es el pico Burizas, que nos depara una bonita vista del Cuera, al sur y al este, el Mazucu al oeste, y el mar con el Piedra Llabre delante, al norte.

Tras el merecido descanso decidimos seguir adelante sin volvernos a buscar el camino que traíamos. Avanzamos con mucho cuidado por la ladera sur del pico en descenso al valle que se forma más abajo y por el que discurre el Arroyo Bolugas al que tenemos que descender.

Ya en el valle, un buen camino carretero con dirección oeste nos lleva a atravesar un pequeño bosque de castaños y robles y tras pasar junto a un hondonada en la que vemos una cueva, el camino gira ligeramente al norte y en poco tiempo alcanzamos las primeras casas de El Mazucu. Al lado de su iglesia, con una curiosa campana hecha de la ojiva de un obús, damos por terminada la primera ruta de este año.

El próximo sábado volvemos a El Mazucu para iniciar la segunda de las rutas alrededor del Cuera. El camino a seguir es el siguiente:

El Mazucu (372 m) – La Batuda (407 m) – La Grandiella (656 m) – Reburdiellu (530 m) – El Cotayu (880 m) – Peña Blanca (1.182 m) – Vega Brañes (965 m) – Cruz de Vierzu (979 m) – La Mata (899 m) – Tebrandi (790 m) – Collado Tebrandi (721 m) – Collado de Ricao (650 m) – Los Cerraos (604 m) – Ayorin (504 m) – Ortiguero (432 m)

Una bonita ruta si el tiempo nos acompaña, con preciosas vistas sobre los Picos de Europa y como no, con estupendas vistas del Urriellu. No os entretengáis. Si tenéis pensado acompañarnos, no lo dejéis para el último momento o podéis encontraros sin plaza. La pasada ruta fue muy bien acogida y para esta ya tengo 21 plazas ocupadas. Nos vemos en la montaña.

miércoles, enero 02, 2008

FIN DE AÑO EN LA MONTAÑA DE LLANES

Para terminar el año nos desplazamos al concejo de Llanes, pero esta vez para hacer una ruta de montaña. Concretamente empezamos a caminar en el pueblo de Vibaño, a pocos kilómetros de Posada de Llanes, por la carretera que por el valle del Río les Cabres se dirige a Ortiguero en Cabrales.

Atravesamos el pueblo y al pasar las últimas casas de Santoveña, el camino se bifurca, dejando a la derecha el que continúa mas bajo, por el valle y cogiendo el que comienza a subir. Ambos caminos nos llevan al mismo sitio, pero es preferible coger el del monte.

En sus primeros tramos, el camino, se encuentra completamente enfangado. A pesar de que nos encontramos inmersos en una pertinaz sequía, el barro es abundante, con lo que algunos optan por tomar senderos adyacentes que tampoco se libran del pegajoso compañero. En un momento dado nos encontramos con un camino que sigue de frente, mientras que el principal gira bruscamente a la izquierda con tendencia hacia el punto de partida, pero es precisamente este el que debemos seguir, ya que tras atravesar una portilla que dejamos luego cerrada, vuelve a girar a la derecha retornando a la dirección del collado Valleyón, que vemos al final del Valle del Llabres, que nos acompaña a la derecha, pero mucho más bajo.

El camino se hace más ancho y sin barro. Está armado y algunas marcas de pintura nos hacen comprender su pronta desaparición para convertirse en otra pista de hormigón. Las vistas son estupendas cuando volvemos los ojos atrás. El pueblo de Vibaño y la Sierra Benzua, con el pico del mismo nombre, destacándose con su forma puntiaguda. Más al oeste, las sierras de Cuana, Ordiales y Escapa, y más al sur, la inconfundible cima del Hibeo. A nuestra derecha, al otro lado del Valle de Llabres, la Sierra de Peña Villa nos tapa la Sierra del Cuera, de la que comenzamos a ver el pico Cabeza Bubena.

Siguiendo el buen camino empedrado, alcanzamos el Collado Valleyón, en el que hay algunas cabañas y ganado. En este punto desaparece el camino y debemos ir buscando alguno de los utilizados por el ganado, que nos suban por la empedrada ladera que tenemos al norte. Siempre buscando los mejores pasos, vamos ascendiendo hasta llegar a una depresión en la que al otro lado, vemos la cumbre de Cabeza Brañeta, coronada por un vértice geodésico, que el topográfico nos sitúa en Peña Llabres. Alcanzamos esta modesta cumbre y al otro lado podemos ver nuestro destino, la muralla de Peña Llabres, que no nos deja ver el mar. Al sur ya surge con plenitud el Cuera y distinguimos muy cercanas a la ya mencionada Cabeza Bubena y la Peña Blanca. A sus pies imaginamos el pueblo del Mazucu, final de nuestra próxima ruta.

Descendemos a La Collá, campera anterior a la Peña Llabres, y comenzamos a ascender por las rampas calizas, para en poco tiempo, coronar nuestro objetivo del día, la Peña Llabres, en la que hay una cruz con buzón de cumbres.

Poco tiempo pudimos contemplar las vistas de este espléndido mirador del Cantábrico. La niebla nos cubrió casi de inmediato. Pudimos ver a nuestros pies Posada de Llanes, ya en la costa, la Playa de San Antolín de Bedón y toda la rasa costera con Barro, Celorio Poo y Llanes. No hubo tiempo para más. La niebla se hizo dueña del lugar y tras cubrir la tarjeta comenzamos el descenso nuevamente a La Collá, para continuar hacia el este siguiendo un sendero que pronto nos llevó al conocido como Camín del Cura, por el que continuamos descendiendo hasta las inmediaciones de Lledías y ya por las calles del pueblo, llegar a la altura del Polideportivo Municipal, donde no esperaba el autocar.

Fueron cinco horas de camino por una zona desconocida para muchos montañeros, pero de gran belleza y muy entretenida. Una ruta ideal para este tiempo invernal, en el que los días son más cortos y no permiten grandes rutas.

Con esto terminamos un buen año de montaña. El próximo sábado día 5 de enero del año 2008, no tenemos programada ninguna ruta, pero si que un buen número de componentes del grupo tienen pensado caminar por el Camín Francés, desde Maravio hasta Castañeu del Monte. Los que estén interesados en hacer esa ruta, deben ponerse en contacto en los números de teléfono habituales.

El día 12 de Enero comenzamos con el calendario del 2008 y tenemos la primera etapa de lo que va a ser una circunvalación de la Sierra del Cuera, que pretendemos realizar en varias etapas a lo largo del año. Esta primera ruta enlaza los pueblos llaniscos de Porrua y El Mazucu. El itinerario es:

Porrua (44 m) – La Mañanga – Alto de la Tornería (410 m) – Pico Burizas (617 m) – Los Corros (576 m) - Prida (518 m) – Arroyo de las Bolugas (371 m) – El Mazucu (355 m)

Tanto para la ruta del día 5 como para esta del día 12, están abiertas las inscripciones. Os comento que el número de participantes en la última ruta fue de 26 personas y que el autocar que normalmente llevamos es de 27 plazas. El que no ande vivo, se puede quedar sin sitio.