Para el pasado sábado teníamos una ruta por el trazado del PR AS-50, RUTA MARIÑANA DE LOS MOLINOS. Se trata de una ruta que tiene su inicio en el Puerto de tazones, precioso lugar que en el día de autos nos recibió con una mañana radiante de sol y de temperatura muy agradable. La ruta incluye en su recorrido, el PR AS-199 RUTA DEL AZABACHE. No es que sea imprescindible hacer este recorrido, pero para empezar en Tazones, no hay más remedio si queremos que sea congruente. Según el cartel anunciador del PR, la duración dela caminata es de 4 hora y media, para un recorrido total de 15 kilómetros.
Salimos del Puerto de Tazones subiendo por entre las casas, comenzando por la que se encuentra totalmente cubierta de conchas y caracolas. Al principio son escaleras y luego se convierte en un camino de tierra que nos conduce a la atalaya en la que se encuentra el Faro de Tazones. Entre tanto, según vamos subiendo, contemplamos las estupendas imágenes, que a vista de pájaro, nos ofrece el camino, del pueblo que dejamos atrás.
Continuamos después por la carretera a la izquierda, para coger más allá un camino entre cierres de piedra de las fincas colindantes. Las señales del PR AS-199 por este lugar, son abundantes y fáciles de seguir. Este sendero se acerca entre ocalitos y pinos a la costa. Vamos en descenso casi todo el tiempo y a veces por terreno embarrado. Atravesamos un argayo y continuamos adelante dejando a nuestra derecha la indicación de otra ruta superpuesta, la de Los Dinosaurios. Tras una pequeña subida, tenemos que volver a bajar dejando un carreterita a la izquierda, para llegar a la Punta del Olivo. Un bonito lugar con praderas y un cortado acantilado desde el que se suelen lanzar los parapentistas.
El sendero continúa por la costa al oeste para ir adentrándose poco a poco hacia el sur y con ello al interior, abandonando momentáneamente la costa. Llegamos a las inmediaciones del Pueblo de Oles, concretamente a su bonita y cuidada iglesia de San Félix. El sendero discurre por carretera hasta las inmediaciones de una casa en Arquillami, en la que gira a la derecha en descenso. Por allí va la Ruta del Azabache. No es imprescindible seguirla, ya que luego hay que dar la vuelta al mismo lugar. Nosotros, teniendo en cuenta el tiempo que tiene fijado para la ruta completa, decidimos bajar y seguimos la carreterita hasta las cercanías de una casa con un alto muro. Un sendero indicado, sale a la izquierda entre la maleza y discurre en descenso hasta el área recreativa en la que finaliza este camino y en la que se encuentra una mina de azabache, en las inmediaciones de un arroyo. Siguiendo por el arroyo a la izquierda, sur, se pueden ver tres molinos, pero el camino se encuentra muy cerrado de maleza y no teníamos seguridad de que hubiese salida, por lo que desistimos de continuar por él.
Después de un descanso aprovechando la descuidada área, volvimos sobre nuestros pasos sin llegar al punto en el que tomamos el camino, Poco antes continuamos por una pista a la derecha que nos llevó de nuevo al trazado del sendero, ya convertido en el de los molinos. Las indicaciones desde este momento están mucho más espaciadas y casi borradas. Dejamos Mienagos y Las Arenas a la izquierda y llegamos a La Lloraza, pasando al lado de su bonita ermita de Santa Eulalia, del siglo XII.
Aquí equivocamos el camino y seguimos de frente, cuando teníamos que haber seguido a la izquierda por una carretera que se dirige al Gobernador y antes de llegar, pasar a una pista que nos llevaría al Puente Robledo. Al equivocarnos, continuamos por la carretera hasta llegar a Manzanedo, cogiendo luego la carretera VV-4, dirección a la Venta de Cuatro Caminos, hasta llegar al Puente Robledo.
Casi no parece ni un puente. Hay una casa y después de cruzar sobre el arroyo, sale a la derecha un camino que bordea el cierre de dicha casa. No existe indicador alguno y cuando preguntamos a los moradores de la vivienda, nos dijeron que estaba el camino perdido y que no podríamos llegar a la Playa de Merón. Los que se internaban en el sendero llegaban al primer molino y de allí daban la vuelta. Con estas perspectivas y antes de abandonar, decidimos continuar hasta donde pudiésemos y ver que pasaba.
El sendero, después de bajar por unas deterioradas y resbaladizas escaleras, cruza el río por un endeble puente de madera y continua por el margen derecho en un estrecho caminillo. Pasamos bajo las ruinas de un primer molino y poco más allá alcanzamos otro pero completamente restaurado y enclavado en un bonito paraje en la otra orilla del río, donde pasamos por un buen puente. Siguiendo la dirección del Río, cruzamos una portilla metálica y pasamos por una finca hasta salir a una pista. Seguimos un poco por ella y volvemos nuevamente a la orilla del río, que nunca debemos abandonar.
El camino sigue unas veces por una orilla y otras por otra, cruzando el arroyo en múltiples ocasiones. Cruces que podemos realizar gracias a la sequedad de este invierno, ya que existen muy pocos puentes y la mayoría de los cruces se realizan por las piedras ancladas al fondo del río, cosa arduo imposible si contuviese más agua. Fuimos descubriendo uno tras otros los más de 15 molinos en un muy lamentable estado de conservación y casi cubiertos por la maleza, dueña y señora de casi todo el terreno. Hay momentos en que es difícil, no imposible, seguir el camino. Algunas señales nos indican el camino a seguir y casi la única premisa a tener en cuenta es la de no abandonar la orilla del río.
Lo mismo que criticamos el abandono tanto de los molinos como de la senda, a pesar de la mucha propaganda que se hace de la ruta, también criticamos la mala información existente a cerca de la duración del recorrido. Nosotros somos un grupo de montaña acostumbrado a caminar y desde la salida de Tazones hasta la Playa de Merón nos llevó un total de 7 horas y media, sin hacer mayores paradas. Si no contamos esas paradas nunca lo haríamos, a paso normal, en menos de 6 horas, cuando en el indicador de inicio de la ruta en Tazones, dice que se hace en 4 horas y 30 minutos. Tampoco creemos que la distancia sea de 15 kilómetros, pues el río hace un sin fin de vueltas y revueltas antes de desembocar en el mar, y tampoco se ven posibilidades de acortar las distancias por caminos alternativos, ya que la maleza lo cubre todo.
Después del largo recorrido por el bosque que se forma en las orillas del Río Merón, alcanzamos la luz y el espacio abierto de la pequeña y bonita playa del mismo nombre, en la que hay las instalaciones de una especie de merendero y unas cuantas casas prefabricadas en sus inmediaciones.
Dejando la carretera que sube a la derecha de la playa, cruzamos el río por ultima vez y comenzamos a subir por un sendero que se adentra en un espeso bosque de ocalitos en dirección oeste. Pronto el camino se convierte en pista de la que salen unas cuantas bifurcaciones a derecha e izquierda y que no deberemos tomar, siguiendo siempre por la pista principal, hasta alcanzar la iglesia de la Iría, en cuyas inmediaciones nos esperaba el autocar.
Conseguimos así, realizar todo el recorrido propuesto, pensando en que las indicaciones que nos hicieron sobre la imposibilidad de realizar el camino por el río, estaban más basadas en los deseos de los dueños de las fincas colindantes, que en las propias dificultades del trazado. Sí es verdad que la senda se encuentra totalmente abandonada y necesita una buena limpieza y una nueva señalización, pero al menos en las condiciones en que encontramos el río, con bajo caudal, la ruta se puede hacer sin mayores dificultades.
Parta el próximo sábado nos vamos a tierras de Cangas de Onís para hacer una ruta hasta el Pico Arbolín, desde el que podremos contemplar, si el tiempo lo permite, unas estupendas vistas del valle del Sella y de los Picos de Europa. La ruta propuesta es:
Cangas de Onís (87 m) – Contranquil (63 m) – Helgueras (210 m) – Celango (300 m) – Cabaña Curada (380 m) – Cholla Cardes (429 m) – Canto Abedul (525 m) – Picu Arbolín (575 m) – La Corona (528 m) – Collado de Llueves (367 m) – Timuertu (476 m) – Peña Pandu (401 m) – Collada Ordial (274 m) – Picu Faes (404 m) – Collada Ordial (274 m) – El Aliso (37 m)
El plazo para apuntarse ya está abierto y me encuentro esperando vuestras llamadas. No os retraséis mucho que os podéis quedar sin plazas.