El día 2 del recién estrenado mes de febrero, encaminamos nuestros pasos al cercano concejo de Yernes y Tamiza para hacer una ruta sencilla, con ascensión a la Loral y el Buey Muertu, pasando luego por dos pueblos abandonados: San Adriano del Monte y La Condesa, ambos pertenecientes al concejo de Grado.
Para ir a Yernes utilizamos la carretera AS-311 que parte de Grado con dirección a Tameza. En Alcubiella pasamos a la GR-1, que se dirige a Rañeces y Rodiles. En Rañeces la abandonamos para continuar por una carretera comarcal que pasa por Pando, Panicera, Trillapeña, cerca de Rubiano, y tras un largo recorrido por buena carretera, un poco estrecha, llega a la localidad de Yernes.
Atravesamos este bonito pueblo, desconocido para muchos, y por el lateral de la iglesia llegamos a una plaza con fuente, de la que al fondo sale una pista que pronto comienza a ascender. Cuando llegamos a la altura del depósito del agua, la abandonamos para continuar por un antiguo camino que sale en duro ascenso a nuestra izquierda. La nieve comienza a hacerse presente y por primera vez en este año, pisamos su blancura. Alcanzamos nuevamente la pista en la braña de Senra, donde comprobamos que las cabañas están siendo rehabilitadas. Seguimos por la pista que por momento se hace interminable y cada vez con más nieve y algo de hielo en las rodadas del vehículo que pasó antes que nosotros.
Enseguida damos vista al Pico Loral totalmente blanco. A la derecha vemos entre las nubes que tratan de deshacerse, las cumbres de Maravio, con el Caldoveiro como altura dominante. Llegados a la Collada Fancualla abandonamos la pista para ascender por las lomeras de La Loral. Aquí la nieve ya tiene un espesor curioso, unos diez centímetros y su suave consistencia nos proporciona un agradable caminar, que nos compensa de las duras rampas por las que alcanzamos la cumbre, en la que continua caído el vértice geodésico. A su lado, la cruz con el buzón de cumbres instalado por el Grupo de Montaña ENSIDESA de Gijón en 1982. El frío y las nubes que no paran, nos hacen permanecer poco tiempo en la cumbre y pronto desandamos el camino para volver al la Collada Fancualla, desde la que nos dirigimos a la cercana braña del mismo nombre, donde hay una cabaña en la que se encuentra el Aula Vital, abastecido únicamente por Energías Renovables, y en el que se forman en naturaleza, muchos grupos de jóvenes de nuestra región.
Tras atravesar la braña de Fancualla, comenzamos a subir por las praderas para situarnos en la cumbrera de la pequeña sierra y alcanzar así la modesta cumbre del Buey Muerto. Ya no hay nieve y el día comienza a mejorar. El sol nos calienta y nos permite alargar la estancia. Contemplamos la Loral y hacia el norte, nuestra vista llega hasta Oviedo y el Naranco.
El descenso lo hacemos desde la propia cumbre por entre las cotoyas, en fuerte desnivel. Siguiendo los caminos del ganado alcanzamos la pista que ya sin pérdida nos acerca al primero de los dos pueblos abandonados: San Adriano del Monte. Un nutrido grupo de buenas casas, deterioradas por el abandono, nos recibe. Paseamos por sus callejuelas contemplando las viejas viviendas y dándonos cuenta de la importancia que este lugar debió tener. Con las imágenes en nuestra retina y en nuestras cámaras, abandonamos el lugar siguiendo por la pista que desciende al sur, dando un largo rodeo para alcanzar el Río de las Varas y cruzarlo, siguiendo a cruzar el arroyo del Barranco de la Cardanosa, para llegar a las primeras casas de La Condesa, también abandonadas en su mayoría.
Abandonamos la pista y comenzamos a subir a la derecha por los empinados prados. Pasamos a una nueva pista que se dirige, izquierda a otras casas y aquí lo dejamos también para seguir subiendo por los prados, por un camino bastante ostensible que en vueltas, nos eleva hasta alcanzar una portilla metálica. La cruzamos y el camino continúa en ascenso. El final lo tenemos en una collada en la que hay una cabaña y desde donde tenemos ya a la vista el caserío de Sama.
Descendemos ahora por el prado, también muy empinado y con alguna chamuerga que debemos evitar y al final volvemos a encontrarnos con una nueva pista que ya no abandonamos hasta llegar a Pedredo, donde la cambiamos ya por la carretera que lo une a Gadía y a Sama. Junto al bar nos está esperando el autocar y allí ponemos punto y final a esta ruta, después de seis horas y media de caminata por lugares semidesconocidos para la mayoría y llenos de encanto e historia antigua.
Para el día 9 tenemos ruta nuevamente por la costa. Nos dirigimos a Llovio para recorrer la Sierra de los Cuetos Negros o de la Cueva Negra, entre este lugar y el llanisco pueblo de Nueva. La ruta es:
Llovio (44 m) – La Cuadrota (45 m) – La Mata (50 m) – Alto la Cueva (530 m) – Pico Jorovitayo (719 m) – Altu Tayadera (743 m) – Los Cuetos Medios (643 m) – Pico Bacia (566 m) – Tejucas (564 m) – Pico Maor (368 m) – Molino de Vallaña (90 m) – Nueva de Llanes (74 m)
Ya tengo a la venta las plazas y espero que me llaméis pronto. La ruta promete ser entretenida y vistosa. Las miradas a la costa y a Picos creo que son estupendas. Os espero.
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