lunes, enero 28, 2008

UNA LARGA RUTA POR MONTE MORO

La ruta que hicimos este último sábado día 26, con ascensión al Pico Moro, resultó más larga de lo que parecía. Al final fueron 20 kilómetros de camino con infinidad de subidas y bajas.

Comenzamos a caminar en las calles de Arriondas con una niebla bien cerrada, que no nos permitía ver la situación de nuestro objetivo. Ese fue el motivo de que en la primera parte perdiésemos un montón de tiempo tratando de ubicar el Monte Moro y la zona de La Xibil, desde donde teníamos que comenzar la ascensión.

También he de decir, que los caminos antiguos que teníamos intención de recorrer, se encuentran totalmente abandonados y cerrados de maleza.

Salimos de Arriondas por la calle Inocencio del Valle, siguiendo por la carretera que se dirige a Pendas. Este premier tramo no tiene pérdida y la carretera va subiendo entre bonitas y arregladas casas hasta finalizar en Pendas. Aquí abandonamos la carretera asfaltada para transitar por una pista de tierra y hormigón, al menos al principio. Luego se convierte en camino y está señalizada por un PR. Siguiendo siempre el camino principal, dejando los que salen a derecha e izquierda, llegamos a un punto en el que había un par de buenas casas, donde nos dijeron que habíamos dejado atrás el camino que debíamos seguir.

Volvimos sobre nuestras pisadas y seguimos, más o menos, las indicaciones que nos dieron. Junto a unas señales del gaseoducto cogimos un camino que salía a la izquierda, medio tapado por la maleza y por él llegamos a una pradera en la que teníamos dos camino. Uno seguía por el borde de la pradera sin meterse en la zona boscosa de la derecha, mientras que el otro, y las indicaciones del GPS, se adentraba en el bosque y seguía más o menos paralelo al anterior. Por el bosque encontramos un amplio camino con cierre de piedra pero en muy malas condiciones. La maleza lo cubría casi por completo, haciendo imposible el tránsito por él. Siguiendo las indicaciones del GPS llegamos a una cárcava por la que bajaba el Río Rode y sentíamos frente a nosotros el tintinear de las campanas de las vacas, con lo que suponíamos que habría una pradera. Mientras, por la parte de arriba, el resto del grupo alcanzó la carretera AS-241, de Arriondas a Ribadesella. Ante las dificultades existentes para caminar por el camino antiguo, lo mejor es ir por dicha carretera hasta la zona de La Xibil, tomando una pista con dirección sur hasta un cierre en el que indica la existencia de perros guardianes y siguiendo por el camino a la derecha del cierre, seguir poco más allá, por el camino que sale a la izquierda en ascenso, y seguirlo todo él, hasta alcanzar un hombro o collado.

En el collado, nosotros seguimos subiendo para tras coronar en el Alto Xibil, descender por la cara sur, por un pedregoso sendero de cabras. Se puede seguir mejor a la izquierda en horizontal, a buscar el siguiente collado entre este y el Pico Moro, que ya vemos a nuestra izquierda con su puntiaguda cima. Luego todo es subir hasta el pico, coronado con una gran cruz con buzón montañero, hecha de chapas de quitamiedos de la carretera.

Ya el día estaba en su plenitud. Un hermoso cielo azul nos permitía contemplar las estupendas vistas de Picos y de la montaña de Ponga, de las que disfrutamos durante toda la travesía. Abajo, Arriondas se encontraba completamente cubierta por un inmenso mar de nubes. Al norte, el Sueve y las Peñas las Coronas, muy cercanas a nosotros. Mientras, al este, todo el largo recorrido que nos queda por hacer. Tras las fotos de rigor y una vez recuperadas las fuerzas, iniciamos un prolongado descenso hasta las casas de Busternales. Tengo que comentar que en La Xibil se nos unió una cabra con la que hicimos todo el camino hasta Busternales y precisamente pertenecía a este lugar y allí la dejamos. Continuamos nuestro camino atravesando una amplia y verde finca al pie de una muralla caliza que la cierra por el norte. Junto a una cuadra de cabras, seguimos por un sendero que comienza a subir por la izquierda. Las pistas que veíamos por toda la ladera sur de nuestra sierra, son pistas forestales y están cerradas con alambradas, por lo que la circulación por ellas es complicada. De todos modos, más adelante hay posibilidades de bajar a Cuevas por otra pista.

Siguiendo el sendero alcanzamos nuevamente lo alto de la sierra en el Alto La Blanona. De nada sirve llegar arriba, ya que nuevamente debemos iniciar el descenso, esta vez por una amplia pista que hace las veces de cortafuegos y por el que haremos una buena parte del recorrido que nos falta. Poco antes de alcanzar el Alto La Blanona, sale a la derecha un camino medio cubierto de maleza, por el que se accede a una pista por la que se puede llegar a Cuevas enlazando con la Ruta de los Molinos.

Tras el descenso una nueva subida para continuar por una pista que desciende un poco por la cara sur del Alto la Genosa, para alcanzar el Collado la Genosa y continuar a pasar junto anas antenas que dejamos a la izquierda (norte). Seguimos el camino y se nos presenta una nueva subida y una pista a la derecha con un cartel indicador de pista particular, prohibida al tránsito. Por esa pista también se accede a Cuevas.

Nos afanamos con la nueva subida para alcanzar el vértice geodésico de la Perullalina o Pie Labrado. Las vistas similares a las del Pico Moro, pero más abiertas a la zona de Ribadesella y con el mazacote calizo de la Peña Pegadín, rodeada de pequeños núcleos habitados, ante nuestros ojos.

Nuevo descanso y nuevas fotos y un nuevo descenso hasta el collado en el que se encuentra la denominada Área Recreativa de Monte Moro, a la que llega una nueva carretera y en la que hay dos mesas de madera con protecciones contra el viento. Ni que decir tiene, que también por la carretera se puede alcanzar otra pista que también se dirige a Cuevas. Nosotros seguimos en ligera ascensión por el camino que pasa junto a los bancos del área y dejando unas antenas a la derecha, comenzamos a descender por una pista que baja por un bosque. En una de las revueltas de la pista, la abandonamos por un sendero a la derecha, buscando el mejor camino para alcanzar otra pista que cruza unos metros mas abajo. Hay dos modos: el de Las Xanas, primer camino que baje adelante o el de mirar un poco y descubrir a la derecha un sendero entre la hierba, que se dirige primero al este y que al poco hace una curva volviendo al oeste para llegar al mismo terraplén por el que descendieron el resto del grupo.

Ya abajo seguimos por la pista con dirección este y nuevamente tenemos que estar atente, pues en una de las curvas a la izquierda debemos abandonarla para seguir por el camino señalizado por un poste de un PR a la derecha, por el que ya sin más, alcanzamos el bonito pueblo de Cuevas del Agua, después de ocho horas de caminata.

A pesar de los muchos kilómetros que teníamos en las piernas, a algunos aún nos sobraron fuerzas para ir a conocer La Cuevona, la única entrada rodada a este bonito pueblo. Luego, atravesando todo el pueblo y pasando junto a la estación del FEVE, continuamos a cruzar la vía para seguir paralelos a ella por la otra orilla, hasta que el camino gira a buscar la orilla del Sella para atravesarlo por un puente colgante que nos deposita en la carretera de Arriondas a Ribadesella por Llovio, donde nos espera el autocar y donde ponemos, ahora si, punto y final a esta larga pero entretenida y vistosa ruta.

Para el Próximo sábado día 2 de febrero nos vamos al, para muchos, desconocido concejo de Yernes y Tameza. Desde Yernes realizaremos una ruta ascendiendo, el que quiera, al Loral y posteriormente al Buey Muerto, para pasar luego por dos pueblos abandonados, Santo Adriano del Monte y La Condesa, terminando en Sama de Grao. La ruta es:

Yernes (670 m) – Collada Foncuaya (1.086 m) – Pico Loral (1.248 m) – Braña de Foncuaya (1.086 m) – Pico Buey Muerto (1.022 m) – Santo Adriano del Monte (710 m) – La Condesa (490 m) – Casas de Ortigal (680 m) – Vega Santiago (585 m) – El Palacio (340 m) – Sama Grao (285 m)

Una buena ruta caminando por zonas antaño densamente pobladas y hoy desiertas a causa del abandono de la ganadería. Creo que se trata de una ruta sencilla y a la vez interesante. Espero vuestras llamadas. No os retraséis que podéis encontraros sin plazas.

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