lunes, marzo 10, 2008

POR LA LEYENDA DE FAVILA Y EL OSO

El pasado día 8, Día de la Mujer Trabajadora, realizamos una ruta en las inmediaciones de la que fuera capital de Asturias, Cangas de Onís. Partiendo de la emblemática ciudad a la altura del aparcamiento habilitado para los autocares que suben a Los Lagos de Covadonga, caminamos por el barrio de la Pedrera hasta la Avenida de Contranquíl, para cruzar la carretera AS-114 por encima del túnel y salir por la CO-1 a coger la señalizada carreterita que asciende por la derecha a los pueblos de Jelgueras y Celango.

Poco después de pasar por Jelgueras llegamos a Celango donde finaliza la carretera y allí tomamos una pista hormigonada que sale por la izquierda y que pronto llega a una bifurcación. Continuamos ahora por la derecha, este, y que va ascendiendo poco a poco y luego revuelve con dirección norte, bordeando por la derecha el cerro del Cenicero. Desechamos las pistas y caminos secundarios hasta la zona de Cabaña Curada, donde hay una bifurcación en la que nuestra pista comienza un suave descenso mientras otra por la izquierda sigue ascendiendo con dirección sur, que pronto se torna a norte para alcanzar el collado que estamos viendo frente a nosotros.

Parte del grupo optó por esta segunda opción, mientras que el resto seguimos en descenso, recorriendo hacia el este la falda de la sierra. Pasamos junto a la remozada cabaña de Artodesu, poco antes de alcanzar la Cholla Cardes. La pista continúa rodeando por la otra vertiente la sierra que aquí se forma. Buscamos un paso para acceder a la cumbre y poder continuar por la lomera de la sierra, pero no se ven caminos y el terreno se encuentra completamente cubierto de maleza. Encontramos un senderillo que nos condujo a una pista medio tapada por la maleza, pero transitable. Sigue la misma dirección por la que veníamos y pasa sobre la cabaña de Artodesu, para iniciar un ligero descenso que tras una curva a la derecha, se convierte en una fuerte pendiente hasta el collado que se forma entre las cumbres del Cantu el Abedul y Pico Onao, máxima altitud de esta sierra con sus 577 metros.

Desde aquí optamos por seguir al oeste por un sendero medio cubierto de brezos y cotoyas, hasta hacer cumbre en el Pico Onao donde nos esperaba Manolo, después de subir por la otra pista comentada.

El día está desapacible, cubierto de nubes y con las cumbres circundantes tapadas por la niebla. La temperatura no es mala para caminar, pero en los picos sopla el aire y es frío. Las vistas con este tiempo se limitan a las de los valles circundantes y el comienzo de los cordales, ya que como digo, las cumbres están tapadas. Cubierta la tarjeta y realizadas las fotos de rigor, descendemos a la collada contigua para volver a subir al siguiente pico del que no tenemos nombre, para tras un nuevo y corto descenso, volver a subir en esta ocasión al Pico Arbolín, al decir del Mapa Topográfico nacional de Cangas de Onís, hoja 31-III, edición 2ª del 2000, realizado por el Instituto Geográfico Nacional, que le da una altitud de 575 metros. También parecía certificarlo el que fuese la única cumbre de la zona en la que había algún árbol, pinos en concreto. Así cubrimos la tarjeta y realizamos la foto de grupo. Luego de reponer fuerzas y entonar algún cántico que nos propuso nuestro compañero Javier González Lavín, del Monsacro, reanudamos la ruta descendiendo a otro collado en el que seguimos un sendero que bien marcado asciende por una canal terrosa entre la roca. Por él alcanzamos una nueva cumbre, La Corona según el dicho mapa topográfico. Pero resultó ser el Arbolín, por lo que rezaba en la placa colocada en una cruz metálica cubierta de espejo. Pico Arbolín con 557 metros. Debo decir que no había ningún árbol en la pelada y rocosa cumbre.

Buenas vistas de la ciudad de Cangas de Onís, ya que se encuentra justo sobre ella. Este pico es renombrado por la leyenda que cuenta que en sus cercanías un oso mató al Rey Favila, tal como reza en una inscripción que hay junto a la ermita de Santo Toribio, en el cercano pueblo de Llueves.

Repetimos la tarjeta y la foto, para a continuación iniciar un nuevo descenso, esta vez al Collado de Llueves, por el que pasa una pista hormigonada a modo de carretera que une los pueblos de Llueves y Triongo, este en la carretera de Arriondas a Ribadesella. Cruzamos la pista y por un sendero volvemos una vez más a tomar la inclinación de la siguiente cumbre, el Timuertu, siempre según el topográfico.

Desde el Timuertu los caminos casi se pierden. Encontramos dos, uno a izquierda y otro a derecha y nuevamente dividimos las fuerzas. Parte siguió el que seguía la dirección norte en descenso entre la maleza, a buscar la conexión con el que se veía al otro lado dela riega y que se dirigía a un collado. No lo encontraron y hubieron de descender entre los artos hasta alcanzar el collado del Monte Olicio. El resto seguimos al oeste por un marcado sendero que las escobas no nos dejaban ver. Caminamos con las escobas a nuestra derecha, empujándonos al precipicio que se abría a la izquierda. Una estrecha franja de tierra y piedra, por la que pasó Marimar, nos separaba del abismo que caía hacia una cerrada canal de vertiginoso descenso hacia Las Rozas, muy cerca de nuestro destino final. Coronamos a duras penas el picacho cubierto por la maleza y a renglón seguido iniciamos el descenso al collado en el que ya se encontraba el resto del grupo.

Aquí de nuevo enlazamos con una buena pista, pero por poco tiempo ya que pocos metros después no tenía continuidad. Nueva separación de fuerzas. Mientras que unos buscaban un paso por la ladera de la Peña Pandu hacia una columna del tendido eléctrico, el resto optamos por descender por una pista medio cubierta de vegetación, al fondo de una vallada donde vimos un caminillo que en ascenso a la izquierda, nos llevó a una cabaña con buenos prados, al otro lado de la mencionada peña, donde encontramos nuevamente la pista con dirección oeste y que ya no abandonaríamos. Alcanzamos la Collada Ordial y decidimos dejar el Pico Faes para otra ocasión. Si que lo conquistó nuestro compañero Florentino, que en un alarde de fortaleza, nos llevaba a todos un buen trecho de ventaja.

Ya siguiendo por amplia pista en descenso al sur, en poco tiempo alcanzamos el punto final de nuestra ruta del día en el Aliso, a orillas de la carretera de Arriondas a Cangas de Onís y muy cerca del pueblo de Las Rozas, después de 6 horas y media de caminata.

Para el próximo sábado, por motivos estratégicos, tenemos cambio de ruta. Realizaremos la que está programada para el día 22, con comienzo en El Condao y final en Soto de Agues, después de subir a las Peñas Llampaces y La Escrita. Entonces la ruta propuesta para el día 15 por la Pasada del Trayan, la realizaremos, en principio, el día 22.

Para el próximo día 15 tenemos la siguiente ruta:

El Condau(345 m) – Soto Llorio (345 m) – Campa Fondera (560 m) – Camino de les Pericuetes (565 m) – Cabañas de les Pericuetes – Collada La Enrayá (1.102 m) – Peña el Fueyu o Llampaces (1.154 m) – Collada La Enrayá (1.102 m) – Peña Faltiñosu o La Escrita (1.158 m) – Collada La Enrayá (1.102 m) – Collada Llampaces (979 m) – Mayá la Escrita (843 m) – Fuente de la Llera (800 m) – Mayá Sobre Ablimes (550 m) – Soto de Agues (440 m)

El autor del relato de esta ruta, no recomienda subir a Peña La Escrita a las personas que padezcan vértigo y desaconseja realizarla si el piso está mojado o hace viento, ya que el ascenso a la cumbre obliga a pasar por una arista.

Ya estoy esperando vuestras llamadas y os diré que tengo 18 apuntados y pedido el autocar de 27 plazas. No os despistéis que os quedaréis sin plaza.

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