El día 16 nos dimos una larga y agradable caminata por el filo entre los valles del Huerna y del Pajares. Digo larga, ya que las circunstancias así nos lo depararon. Con el aumento de participantes en la ruta, aumenta en proporción el tamaño del autocar que nos transporta y esto hace que en determinados lugares sea complicado, difícil o imposible transitar. Así nos ocurrió el sábado. Nuestra intención era comenzar a caminar en Llanos de Somerón pero nos dijeron que no podía subir el autocar de 47 plazas que llevábamos y no hubo otro remedio que realizar a pie los cuatro kilómetros que separan Puente de los Fierros del antaño conocido como pueblo de los arveyos.
Superado el tramo de carretera y pensando que al final también tendríamos sorpresa conocida, salimos de Llanos con dirección sur y siguiendo una ancha pista hoy con varios todoterrenos de cazadores. En la primer bifurcación continuamos por la pista de abajo, dejando la que sale por la derecha a buscar la cresta del Cordal de los Llanos de Somerón, que se dirige al mismo lugar, pero más alta y al decir de las gentes del pueblo, luego hace un descenso para unirse a la que nosotros seguimos, en el Collado Pando.
Con el Río Pajares siempre en el fondo del valle a nuestra izquierda y el Cordal de los Llanos a la derecha, vamos cogiendo altura y saludando a los cazadores apostados en los bordes del camino. Una serie de serpenteantes y duros repechos, nos sitúan en Collado Pando tras pasar entre las diseminadas cabañas de Chelvás.
La pista cabalga ahora sobre la cresta del cordal, dando vista al valle del Huerna y a las magníficas postales de Ubiña, Siegalavá, Tapinon, Castillines, Fontanes, Fariñentu y La Tesa. Después de un tramo con apenas desnivel, en el que dejamos a derecha e izquierda caminos que descienden a los dos valles, reiniciamos la subida bordeando la Peña Piqueras por su izquierda hasta alcanzar una bifurcación a la derecha, que se dirige a una torre de alta tensión. Superamos la torre y debemos seguir un sendero casi completamente cubierto por la vegetación, con algunas marcas rojas, que nos llevará por la cresta, hasta lo más alto de la Peña Piqueras.
A nuestros pies queda la autopista de León y la Foz de las Cadichera. Enfrente, las Ubiñas y más cercano, el cono imposible de La Tesa, vigilante sobre el Valle del Huerna. Al sur, nuestro próximo objetivo, el Pico Bocarones, ya coronado por parte del grupo que no quiso subir a Peña Piqueras.
Descendemos nuevamente a la Torre de alta tensión y retornamos al camino que sigue a la derecha bordeando la peña y acercándose al collado que la separa del siguiente hito. El camino serpentea entre la maleza y sobrepasa el pico hacia el oeste siguiendo la ladera hasta que comienza a subir en fuerte repecho escalonado con dirección sur. Alcanzamos la cresta y dejando el camino que continúa ya en descenso, buscamos el mejor paso entre la maleza siguiendo la cresta que nos llevará a lo más alto del Pico Bocarones de 1419 metros de altitud.
Perdemos un poco las vistas panorámicas de Ubiña y en cambio vemos nuestra anterior cumbre. Por el sur y también a nuestros pies, los túneles que atraviesa la utopista bajo nuestro pico. Un poco al oeste, la collada de Vegaviesga y enfrente las nevadas cumbres de la zona del Negrón.
Descendemos de la cúspide por donde habíamos venido y continuamos por el camino que descendía con dirección sur, a buscar la cercana collada de Vegaviesga. El camino, cortado en la roca, desciende vertiginoso y sin problemas hasta las camperas del collado. De aquí, un sendero continua el descenso entre la maleza, a buscar la autopista, pasando sobre la salida del tunes de Vegaviesga con dirección este tomando una amplia pista de tierra junto a un canal de desagüe de la autopista. La pista desciende buscando la dirección norte con el Río Pajares a nuestra derecha y al otro lado la pista del Huerna. Junto a una cuadra a la derecha, cruzamos una amplia portilla y continuamos descendiendo hasta la orilla del río, que cruzaremos sobre un curioso puente, formado por una viga de hormigón y un cable de acero a modo de único pasamanos. Por el otro lado del Pajares alcanzamos enseguida las primeras casas de San Miguel del Río, donde tenemos la segunda de las sorpresas ya comentadas. Como el autocar tampoco puede acceder a este pueblo, no nos queda más remedio que remontar los doscientos metros de desnivel que nos separan del pueblo de Pajares en la Carretera de León.
Por entre las casas del pueblo, dejando atrás la iglesia y el viejo tejo, asciende una callejuela que a la salida del pueblo se convierte en pista y que tras un duro repecho casi vertical, gira a la izquierda suavizando un poco el remonte, para volver nuevamente a la derecha y tras pasar junto a una cabaña, concluir en la carretera tras un último repecho que deja nuestras fuerzas algo tocadas.
Al fin alcanzamos el pueblo de Pajares y el final de nuestro caminar del día. En total empleamos unas 7 horas para hacer todo el recorrido. Y puedo decir que la ruta no fue muy dura, ya que tras la comida en el bar del pueblo, aún hubo fuerzas para marcarse unos bailes al son de la música con la que amablemente nos amenizó la comida y la sobremesa la dueña del bar, que también quiso participar del jolgorio, cantando algunas de las canciones que nosotros bailábamos.
Para el último sábado de febrero, tenemos ruta por tierras entre Proaza y Teverga. Nos vamos a Caranga de Arriba para ascender a Peña Collada y luego bajar a Las ventas en la carretera de Teverga. La ruta es:
Caranga de Arriba (270 m) – Canto la Bobia (550 m) – Mengoyo (875 m) – El Colladín (875 m) – La Collada (960 m) – Peña Collada (1.103 m) – Santa María (550 m) – Las Ventas (280 m)
Tras este bonito recorrido, iremos a comer a Entrago, al bar del portugués que tan bien nos trata. Un buen final para una ruta fácil y entretenida.
Quiero deciros que hemos cambiado el día en el que finaliza el plazo para poder apuntarse a las rutas. Desde esta ruta las inscripciones deben hacerse antes del miércoles a las cinco de la tarde. Después de esa hora, no se asegura que puedan quedar plazas. Espero vuestras llamadas.
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