lunes, febrero 25, 2008

PEÑA COLLADA Y LA BELLEZA DE MENGOYU

El pasado sábado día 23 hicimos una ruta corta en extensión pero grande en belleza y con un cierto grado de dificultad que puso a prueba a muchos de los nuevos montañeros y montañeras que nos acompañan últimamente.

La ruta no presenta ninguna dificultad a primera vista. Iniciamos la andadura en el pueblo de Caranga de Arriba, lugar en el que se celebra la muy renombrada festividad de la Virgen de los Remedios. Atravesando su caserío para cruzar el Río Trubia después de que este abandone el embalse de Valdemurio y antes de que reciba las aguas del Río Teverga. Una ancha pista con un ascenso endiablado va cogiendo altura rápidamente, entre viejos castaños primero y más tarde entre pinos, que debido a las altas temperaturas y la falta de agua en este invierno, ya están soltando el polen de sus flores para disgusto de todos los que padecen alergia a este elemento.

La subida no presenta más dificultad que la de la pendiente, con rampas muy duras seguidas de pequeños descansos en los que poder recuperar el resuello. El río Zarameo nos acompaña en el fondo del tupido valle que tenemos a nuestra izquierda y al otro lado, vamos viendo entre los árboles, las formaciones calizas que se desprendes de la Sierra del Gorrión, cuyo inconfundible Pico Mayor o más conocido como Gorrión, comenzamos a distinguir.

La subida comienza a suavizarse a medida que ganamos altura y ahora, entre pinos, caminamos con menor esfuerzo. En el Collado de Oliz recibimos por la derecha la pista que sube desde las inmediaciones de Caranga de Abajo, una pista que vemos a la izquierda después de cruzar el puente para dirigirnos a Teverga. Desde aquí nuestro camino desciende un poco para volver a ascender hasta alcanzar las hermosas praderías de Mengoyu.

Aquí el paisaje se abre y despejado de árboles, nos permite contemplar la conocida silueta del Gorrión y toda la ladera occidental por la que tantas veces ascendimos a esta agradecida cumbre. Digo lo de agradecida por lo que nos depara una vez sufrida su dura ascensión. Unas vistas preciosas de sus alrededores, con la estupenda estampa del Embalse de Valdemurio a vista de pájaro.

Mengoyo es una sucesión de verdes praderías en las que en otros tiempos existieron un buen número de viviendas hoy prácticamente desaparecidas. La leyenda o las historias más o menos verosímiles hablan de la muerte de todos los habitantes de este lugar, menos uno. Un pastor que no pudo asistir ala fiesta en la que se dice perecieron todos. Dice la leyenda que el agua de la fuente con la que amasaron el pan del ramu estaba envenenada por una salamandra y eso hizo que todos los que comieron ese pan murieran. Nada más se sabe de lo ocurrido. El caso es que las casas que poblaban este lugar y sus habitantes, desaparecieron hace ya muchos años.

La pista al entrar en las praderas, se difumina y es más difícil seguir su trazado, pero si nos fijamos, podemos distinguir el camino atravesando la campiña a pasar junto a una cabaña que tiene un curioso árbol delante. Luego continúa dejando aparentemente la Peña Collada atrás, para describir un arco que nos vuelve a dirigir hacia ella. Alcanzamos el Colladín desde el que se contempla más abajo la Collada Michandoiro con unas cabañas y a los pies de la Peña Collada o Rebollosa. Solo nos queda descender a Michandoiro para comprobar las dificultades que tenemos para ascender a nuestra cumbre de hoy, aunque ya vemos en la cumbre a nuestro compañero Florentino, lo que quiere decir que tiene que haber paso.

Pasando entre los cierres de las cabañas, accedemos a un prado cerrado por la muralla pétrea de la peña. Buscamos por la derecha un hueco de paso, pero está cerrado de maleza y rocas. Siguiendo por la base del muro a la izquierda, encontramos una chimenea que no nos parece en principio lo más idóneo. Al final de la muralla de piedra, un sendero de las cabras nos hace albergar esperanzas. La maleza cubre casi por completo el estrecho sendero y tenemos que abrirnos paso entre las escobas y los brezos. Bordeando las altivas rocas, trepando agarrados a las ramas, luchando contra los golpes que nos dan las escobas, vamos ascendiendo poco a poco. El sendero se despeja y caminamos entre piedras y agrumas. La cumbre no acaba de aparecer. Abajo vemos los tejados de las cabañas. Unos pasos más hacia arriba y alcanzamos la cumbre tapada de maleza. A pesar de todo, un buzón montañero nos da la bienvenida.

Después del esfuerzo se agradecen las vistas que nos depara. El siempre presente Gorrión y la Sierra del Aramo, con la Gamonal y el Gamoniteiru inconfundibles. La sierra La Verde, como un barco, separada de todo, aparece magnífica y nos hace recordar la bonita ruta que no hace mucho hicimos por sus cumbres. Detrás, al oeste, los pueblos de Fabar y Bustiellu colgados de las faldas de la Sierra de Peña Gradura y más al sur, la carretera del Puerto de San Lorenzo casi tapada por la Sierra de la Sobia.

Nos tomamos un tiempo para reponer fuerzas y para pensar en el descenso que nos espera. Tras las fotos de rigor, llega el momento de emprender el descenso. Decidimos bajar por donde subieron algunos miembros del grupo, tras atravesar la chimenea que comentamos antes. El sendero está mas despejado y se baja mejor. Pronto nos situamos en el estrecho pasillo de entrada a la chimenea. Aquí comienzan los apuros y el descenso se relentiza. Uno a uno vamos descendiendo por la inclinada abertura de la roca, utilizando todo lo que encontramos como asidero y haciendo uso del freno que nos ofrecen nuestras posaderas. Unos con más problemas y otros con menos, todos conseguimos atravesar la estrechura y posar nuestros pies al fin, en la mullida superficie, ya plana, de la hierva.

Comentarios: ¡Que miedo pasé! Pero, ¡¡que güay!! Al poco ya nadie se acordaba de lo que había sufrido, tanto en la subida como en el descenso. Eso son recuerdos que desparecen después de la agradable sensación del reto superado.

El resto del camino ya no tiene historia. Una amplia pista desciende por la ladera oeste a buscar primero las cabañas de Gromolateicha y poco más tarde el pueblo de Santa Maria, donde la pista se convierte en carretera asfaltada hasta Las Vegas, caserío formado a orillas entre la carretera de Teverga y el rió.

Después de cinco horas y media, con muchas paradas y descansos, disfrutando del paisaje y de la estupenda climatología que estamos teniendo, dimos por finalizada la ruta del día.

Para el próximo sábado estrenamos mes y nos vamos de ruta a la costa nuevamente. En esta ocasión nos trasladaremos al bonito y marinero pueblo de Tazones, concretamente a su puerto, para iniciar la Ruta Mariñana de los Molinos de Merón. Precisamente en la playa de Merón, donde desemboca este río, pondremos punto y final. La ruta es:

Puerto de Tazones (10 m) – Faro de Tazones (116 m) – Punta del Olivo (50 m) – San Felix de Oles (143 m) – Oles (150 m) – Las Arenas (159 m) – La Lloraza (169 m) – Puente Robleu (120 m) – Río Merón – Puentón de la Grua – Las Vegas (46 m) – Playa de Merón (10 m) – Careñes (140 m)

Como podéis ver, la ruta finaliza en principio en Careñes, lugar al que llega la carretera. Esperamos que el autocar nos pueda recoger allí, ya que de lo contrario tendríamos que caminar unos cuatro kilómetros hasta el cruce con la carretera de Villaviciosa a Gijón. La ruta hasta Merón está programada en unas cuatro horas y media, lo que supondría agregarle otra hora más para llegar al cruce. Este dato espero conocerlo a lo largo de esta semana. Espero vuestras llamadas.

lunes, febrero 18, 2008

UN PASEO ENTRE LOS VALLES DEL HUERNA Y EL PAJARES

El día 16 nos dimos una larga y agradable caminata por el filo entre los valles del Huerna y del Pajares. Digo larga, ya que las circunstancias así nos lo depararon. Con el aumento de participantes en la ruta, aumenta en proporción el tamaño del autocar que nos transporta y esto hace que en determinados lugares sea complicado, difícil o imposible transitar. Así nos ocurrió el sábado. Nuestra intención era comenzar a caminar en Llanos de Somerón pero nos dijeron que no podía subir el autocar de 47 plazas que llevábamos y no hubo otro remedio que realizar a pie los cuatro kilómetros que separan Puente de los Fierros del antaño conocido como pueblo de los arveyos.

Superado el tramo de carretera y pensando que al final también tendríamos sorpresa conocida, salimos de Llanos con dirección sur y siguiendo una ancha pista hoy con varios todoterrenos de cazadores. En la primer bifurcación continuamos por la pista de abajo, dejando la que sale por la derecha a buscar la cresta del Cordal de los Llanos de Somerón, que se dirige al mismo lugar, pero más alta y al decir de las gentes del pueblo, luego hace un descenso para unirse a la que nosotros seguimos, en el Collado Pando.

Con el Río Pajares siempre en el fondo del valle a nuestra izquierda y el Cordal de los Llanos a la derecha, vamos cogiendo altura y saludando a los cazadores apostados en los bordes del camino. Una serie de serpenteantes y duros repechos, nos sitúan en Collado Pando tras pasar entre las diseminadas cabañas de Chelvás.

La pista cabalga ahora sobre la cresta del cordal, dando vista al valle del Huerna y a las magníficas postales de Ubiña, Siegalavá, Tapinon, Castillines, Fontanes, Fariñentu y La Tesa. Después de un tramo con apenas desnivel, en el que dejamos a derecha e izquierda caminos que descienden a los dos valles, reiniciamos la subida bordeando la Peña Piqueras por su izquierda hasta alcanzar una bifurcación a la derecha, que se dirige a una torre de alta tensión. Superamos la torre y debemos seguir un sendero casi completamente cubierto por la vegetación, con algunas marcas rojas, que nos llevará por la cresta, hasta lo más alto de la Peña Piqueras.

A nuestros pies queda la autopista de León y la Foz de las Cadichera. Enfrente, las Ubiñas y más cercano, el cono imposible de La Tesa, vigilante sobre el Valle del Huerna. Al sur, nuestro próximo objetivo, el Pico Bocarones, ya coronado por parte del grupo que no quiso subir a Peña Piqueras.

Descendemos nuevamente a la Torre de alta tensión y retornamos al camino que sigue a la derecha bordeando la peña y acercándose al collado que la separa del siguiente hito. El camino serpentea entre la maleza y sobrepasa el pico hacia el oeste siguiendo la ladera hasta que comienza a subir en fuerte repecho escalonado con dirección sur. Alcanzamos la cresta y dejando el camino que continúa ya en descenso, buscamos el mejor paso entre la maleza siguiendo la cresta que nos llevará a lo más alto del Pico Bocarones de 1419 metros de altitud.

Perdemos un poco las vistas panorámicas de Ubiña y en cambio vemos nuestra anterior cumbre. Por el sur y también a nuestros pies, los túneles que atraviesa la utopista bajo nuestro pico. Un poco al oeste, la collada de Vegaviesga y enfrente las nevadas cumbres de la zona del Negrón.

Descendemos de la cúspide por donde habíamos venido y continuamos por el camino que descendía con dirección sur, a buscar la cercana collada de Vegaviesga. El camino, cortado en la roca, desciende vertiginoso y sin problemas hasta las camperas del collado. De aquí, un sendero continua el descenso entre la maleza, a buscar la autopista, pasando sobre la salida del tunes de Vegaviesga con dirección este tomando una amplia pista de tierra junto a un canal de desagüe de la autopista. La pista desciende buscando la dirección norte con el Río Pajares a nuestra derecha y al otro lado la pista del Huerna. Junto a una cuadra a la derecha, cruzamos una amplia portilla y continuamos descendiendo hasta la orilla del río, que cruzaremos sobre un curioso puente, formado por una viga de hormigón y un cable de acero a modo de único pasamanos. Por el otro lado del Pajares alcanzamos enseguida las primeras casas de San Miguel del Río, donde tenemos la segunda de las sorpresas ya comentadas. Como el autocar tampoco puede acceder a este pueblo, no nos queda más remedio que remontar los doscientos metros de desnivel que nos separan del pueblo de Pajares en la Carretera de León.

Por entre las casas del pueblo, dejando atrás la iglesia y el viejo tejo, asciende una callejuela que a la salida del pueblo se convierte en pista y que tras un duro repecho casi vertical, gira a la izquierda suavizando un poco el remonte, para volver nuevamente a la derecha y tras pasar junto a una cabaña, concluir en la carretera tras un último repecho que deja nuestras fuerzas algo tocadas.

Al fin alcanzamos el pueblo de Pajares y el final de nuestro caminar del día. En total empleamos unas 7 horas para hacer todo el recorrido. Y puedo decir que la ruta no fue muy dura, ya que tras la comida en el bar del pueblo, aún hubo fuerzas para marcarse unos bailes al son de la música con la que amablemente nos amenizó la comida y la sobremesa la dueña del bar, que también quiso participar del jolgorio, cantando algunas de las canciones que nosotros bailábamos.

Para el último sábado de febrero, tenemos ruta por tierras entre Proaza y Teverga. Nos vamos a Caranga de Arriba para ascender a Peña Collada y luego bajar a Las ventas en la carretera de Teverga. La ruta es:

Caranga de Arriba (270 m) – Canto la Bobia (550 m) – Mengoyo (875 m) – El Colladín (875 m) – La Collada (960 m) – Peña Collada (1.103 m) – Santa María (550 m) – Las Ventas (280 m)

Tras este bonito recorrido, iremos a comer a Entrago, al bar del portugués que tan bien nos trata. Un buen final para una ruta fácil y entretenida.

Quiero deciros que hemos cambiado el día en el que finaliza el plazo para poder apuntarse a las rutas. Desde esta ruta las inscripciones deben hacerse antes del miércoles a las cinco de la tarde. Después de esa hora, no se asegura que puedan quedar plazas. Espero vuestras llamadas.

martes, febrero 05, 2008

PUEBLOS ABANDONADOS

El día 2 del recién estrenado mes de febrero, encaminamos nuestros pasos al cercano concejo de Yernes y Tamiza para hacer una ruta sencilla, con ascensión a la Loral y el Buey Muertu, pasando luego por dos pueblos abandonados: San Adriano del Monte y La Condesa, ambos pertenecientes al concejo de Grado.

Para ir a Yernes utilizamos la carretera AS-311 que parte de Grado con dirección a Tameza. En Alcubiella pasamos a la GR-1, que se dirige a Rañeces y Rodiles. En Rañeces la abandonamos para continuar por una carretera comarcal que pasa por Pando, Panicera, Trillapeña, cerca de Rubiano, y tras un largo recorrido por buena carretera, un poco estrecha, llega a la localidad de Yernes.

Atravesamos este bonito pueblo, desconocido para muchos, y por el lateral de la iglesia llegamos a una plaza con fuente, de la que al fondo sale una pista que pronto comienza a ascender. Cuando llegamos a la altura del depósito del agua, la abandonamos para continuar por un antiguo camino que sale en duro ascenso a nuestra izquierda. La nieve comienza a hacerse presente y por primera vez en este año, pisamos su blancura. Alcanzamos nuevamente la pista en la braña de Senra, donde comprobamos que las cabañas están siendo rehabilitadas. Seguimos por la pista que por momento se hace interminable y cada vez con más nieve y algo de hielo en las rodadas del vehículo que pasó antes que nosotros.

Enseguida damos vista al Pico Loral totalmente blanco. A la derecha vemos entre las nubes que tratan de deshacerse, las cumbres de Maravio, con el Caldoveiro como altura dominante. Llegados a la Collada Fancualla abandonamos la pista para ascender por las lomeras de La Loral. Aquí la nieve ya tiene un espesor curioso, unos diez centímetros y su suave consistencia nos proporciona un agradable caminar, que nos compensa de las duras rampas por las que alcanzamos la cumbre, en la que continua caído el vértice geodésico. A su lado, la cruz con el buzón de cumbres instalado por el Grupo de Montaña ENSIDESA de Gijón en 1982. El frío y las nubes que no paran, nos hacen permanecer poco tiempo en la cumbre y pronto desandamos el camino para volver al la Collada Fancualla, desde la que nos dirigimos a la cercana braña del mismo nombre, donde hay una cabaña en la que se encuentra el Aula Vital, abastecido únicamente por Energías Renovables, y en el que se forman en naturaleza, muchos grupos de jóvenes de nuestra región.

Tras atravesar la braña de Fancualla, comenzamos a subir por las praderas para situarnos en la cumbrera de la pequeña sierra y alcanzar así la modesta cumbre del Buey Muerto. Ya no hay nieve y el día comienza a mejorar. El sol nos calienta y nos permite alargar la estancia. Contemplamos la Loral y hacia el norte, nuestra vista llega hasta Oviedo y el Naranco.

El descenso lo hacemos desde la propia cumbre por entre las cotoyas, en fuerte desnivel. Siguiendo los caminos del ganado alcanzamos la pista que ya sin pérdida nos acerca al primero de los dos pueblos abandonados: San Adriano del Monte. Un nutrido grupo de buenas casas, deterioradas por el abandono, nos recibe. Paseamos por sus callejuelas contemplando las viejas viviendas y dándonos cuenta de la importancia que este lugar debió tener. Con las imágenes en nuestra retina y en nuestras cámaras, abandonamos el lugar siguiendo por la pista que desciende al sur, dando un largo rodeo para alcanzar el Río de las Varas y cruzarlo, siguiendo a cruzar el arroyo del Barranco de la Cardanosa, para llegar a las primeras casas de La Condesa, también abandonadas en su mayoría.

Abandonamos la pista y comenzamos a subir a la derecha por los empinados prados. Pasamos a una nueva pista que se dirige, izquierda a otras casas y aquí lo dejamos también para seguir subiendo por los prados, por un camino bastante ostensible que en vueltas, nos eleva hasta alcanzar una portilla metálica. La cruzamos y el camino continúa en ascenso. El final lo tenemos en una collada en la que hay una cabaña y desde donde tenemos ya a la vista el caserío de Sama.

Descendemos ahora por el prado, también muy empinado y con alguna chamuerga que debemos evitar y al final volvemos a encontrarnos con una nueva pista que ya no abandonamos hasta llegar a Pedredo, donde la cambiamos ya por la carretera que lo une a Gadía y a Sama. Junto al bar nos está esperando el autocar y allí ponemos punto y final a esta ruta, después de seis horas y media de caminata por lugares semidesconocidos para la mayoría y llenos de encanto e historia antigua.

Para el día 9 tenemos ruta nuevamente por la costa. Nos dirigimos a Llovio para recorrer la Sierra de los Cuetos Negros o de la Cueva Negra, entre este lugar y el llanisco pueblo de Nueva. La ruta es:

Llovio (44 m) – La Cuadrota (45 m) – La Mata (50 m) – Alto la Cueva (530 m) – Pico Jorovitayo (719 m) – Altu Tayadera (743 m) – Los Cuetos Medios (643 m) – Pico Bacia (566 m) – Tejucas (564 m) – Pico Maor (368 m) – Molino de Vallaña (90 m) – Nueva de Llanes (74 m)

Ya tengo a la venta las plazas y espero que me llaméis pronto. La ruta promete ser entretenida y vistosa. Las miradas a la costa y a Picos creo que son estupendas. Os espero.

lunes, enero 28, 2008

UNA LARGA RUTA POR MONTE MORO

La ruta que hicimos este último sábado día 26, con ascensión al Pico Moro, resultó más larga de lo que parecía. Al final fueron 20 kilómetros de camino con infinidad de subidas y bajas.

Comenzamos a caminar en las calles de Arriondas con una niebla bien cerrada, que no nos permitía ver la situación de nuestro objetivo. Ese fue el motivo de que en la primera parte perdiésemos un montón de tiempo tratando de ubicar el Monte Moro y la zona de La Xibil, desde donde teníamos que comenzar la ascensión.

También he de decir, que los caminos antiguos que teníamos intención de recorrer, se encuentran totalmente abandonados y cerrados de maleza.

Salimos de Arriondas por la calle Inocencio del Valle, siguiendo por la carretera que se dirige a Pendas. Este premier tramo no tiene pérdida y la carretera va subiendo entre bonitas y arregladas casas hasta finalizar en Pendas. Aquí abandonamos la carretera asfaltada para transitar por una pista de tierra y hormigón, al menos al principio. Luego se convierte en camino y está señalizada por un PR. Siguiendo siempre el camino principal, dejando los que salen a derecha e izquierda, llegamos a un punto en el que había un par de buenas casas, donde nos dijeron que habíamos dejado atrás el camino que debíamos seguir.

Volvimos sobre nuestras pisadas y seguimos, más o menos, las indicaciones que nos dieron. Junto a unas señales del gaseoducto cogimos un camino que salía a la izquierda, medio tapado por la maleza y por él llegamos a una pradera en la que teníamos dos camino. Uno seguía por el borde de la pradera sin meterse en la zona boscosa de la derecha, mientras que el otro, y las indicaciones del GPS, se adentraba en el bosque y seguía más o menos paralelo al anterior. Por el bosque encontramos un amplio camino con cierre de piedra pero en muy malas condiciones. La maleza lo cubría casi por completo, haciendo imposible el tránsito por él. Siguiendo las indicaciones del GPS llegamos a una cárcava por la que bajaba el Río Rode y sentíamos frente a nosotros el tintinear de las campanas de las vacas, con lo que suponíamos que habría una pradera. Mientras, por la parte de arriba, el resto del grupo alcanzó la carretera AS-241, de Arriondas a Ribadesella. Ante las dificultades existentes para caminar por el camino antiguo, lo mejor es ir por dicha carretera hasta la zona de La Xibil, tomando una pista con dirección sur hasta un cierre en el que indica la existencia de perros guardianes y siguiendo por el camino a la derecha del cierre, seguir poco más allá, por el camino que sale a la izquierda en ascenso, y seguirlo todo él, hasta alcanzar un hombro o collado.

En el collado, nosotros seguimos subiendo para tras coronar en el Alto Xibil, descender por la cara sur, por un pedregoso sendero de cabras. Se puede seguir mejor a la izquierda en horizontal, a buscar el siguiente collado entre este y el Pico Moro, que ya vemos a nuestra izquierda con su puntiaguda cima. Luego todo es subir hasta el pico, coronado con una gran cruz con buzón montañero, hecha de chapas de quitamiedos de la carretera.

Ya el día estaba en su plenitud. Un hermoso cielo azul nos permitía contemplar las estupendas vistas de Picos y de la montaña de Ponga, de las que disfrutamos durante toda la travesía. Abajo, Arriondas se encontraba completamente cubierta por un inmenso mar de nubes. Al norte, el Sueve y las Peñas las Coronas, muy cercanas a nosotros. Mientras, al este, todo el largo recorrido que nos queda por hacer. Tras las fotos de rigor y una vez recuperadas las fuerzas, iniciamos un prolongado descenso hasta las casas de Busternales. Tengo que comentar que en La Xibil se nos unió una cabra con la que hicimos todo el camino hasta Busternales y precisamente pertenecía a este lugar y allí la dejamos. Continuamos nuestro camino atravesando una amplia y verde finca al pie de una muralla caliza que la cierra por el norte. Junto a una cuadra de cabras, seguimos por un sendero que comienza a subir por la izquierda. Las pistas que veíamos por toda la ladera sur de nuestra sierra, son pistas forestales y están cerradas con alambradas, por lo que la circulación por ellas es complicada. De todos modos, más adelante hay posibilidades de bajar a Cuevas por otra pista.

Siguiendo el sendero alcanzamos nuevamente lo alto de la sierra en el Alto La Blanona. De nada sirve llegar arriba, ya que nuevamente debemos iniciar el descenso, esta vez por una amplia pista que hace las veces de cortafuegos y por el que haremos una buena parte del recorrido que nos falta. Poco antes de alcanzar el Alto La Blanona, sale a la derecha un camino medio cubierto de maleza, por el que se accede a una pista por la que se puede llegar a Cuevas enlazando con la Ruta de los Molinos.

Tras el descenso una nueva subida para continuar por una pista que desciende un poco por la cara sur del Alto la Genosa, para alcanzar el Collado la Genosa y continuar a pasar junto anas antenas que dejamos a la izquierda (norte). Seguimos el camino y se nos presenta una nueva subida y una pista a la derecha con un cartel indicador de pista particular, prohibida al tránsito. Por esa pista también se accede a Cuevas.

Nos afanamos con la nueva subida para alcanzar el vértice geodésico de la Perullalina o Pie Labrado. Las vistas similares a las del Pico Moro, pero más abiertas a la zona de Ribadesella y con el mazacote calizo de la Peña Pegadín, rodeada de pequeños núcleos habitados, ante nuestros ojos.

Nuevo descanso y nuevas fotos y un nuevo descenso hasta el collado en el que se encuentra la denominada Área Recreativa de Monte Moro, a la que llega una nueva carretera y en la que hay dos mesas de madera con protecciones contra el viento. Ni que decir tiene, que también por la carretera se puede alcanzar otra pista que también se dirige a Cuevas. Nosotros seguimos en ligera ascensión por el camino que pasa junto a los bancos del área y dejando unas antenas a la derecha, comenzamos a descender por una pista que baja por un bosque. En una de las revueltas de la pista, la abandonamos por un sendero a la derecha, buscando el mejor camino para alcanzar otra pista que cruza unos metros mas abajo. Hay dos modos: el de Las Xanas, primer camino que baje adelante o el de mirar un poco y descubrir a la derecha un sendero entre la hierba, que se dirige primero al este y que al poco hace una curva volviendo al oeste para llegar al mismo terraplén por el que descendieron el resto del grupo.

Ya abajo seguimos por la pista con dirección este y nuevamente tenemos que estar atente, pues en una de las curvas a la izquierda debemos abandonarla para seguir por el camino señalizado por un poste de un PR a la derecha, por el que ya sin más, alcanzamos el bonito pueblo de Cuevas del Agua, después de ocho horas de caminata.

A pesar de los muchos kilómetros que teníamos en las piernas, a algunos aún nos sobraron fuerzas para ir a conocer La Cuevona, la única entrada rodada a este bonito pueblo. Luego, atravesando todo el pueblo y pasando junto a la estación del FEVE, continuamos a cruzar la vía para seguir paralelos a ella por la otra orilla, hasta que el camino gira a buscar la orilla del Sella para atravesarlo por un puente colgante que nos deposita en la carretera de Arriondas a Ribadesella por Llovio, donde nos espera el autocar y donde ponemos, ahora si, punto y final a esta larga pero entretenida y vistosa ruta.

Para el Próximo sábado día 2 de febrero nos vamos al, para muchos, desconocido concejo de Yernes y Tameza. Desde Yernes realizaremos una ruta ascendiendo, el que quiera, al Loral y posteriormente al Buey Muerto, para pasar luego por dos pueblos abandonados, Santo Adriano del Monte y La Condesa, terminando en Sama de Grao. La ruta es:

Yernes (670 m) – Collada Foncuaya (1.086 m) – Pico Loral (1.248 m) – Braña de Foncuaya (1.086 m) – Pico Buey Muerto (1.022 m) – Santo Adriano del Monte (710 m) – La Condesa (490 m) – Casas de Ortigal (680 m) – Vega Santiago (585 m) – El Palacio (340 m) – Sama Grao (285 m)

Una buena ruta caminando por zonas antaño densamente pobladas y hoy desiertas a causa del abandono de la ganadería. Creo que se trata de una ruta sencilla y a la vez interesante. Espero vuestras llamadas. No os retraséis que podéis encontraros sin plazas.

martes, enero 22, 2008

PRECIOSA RUTA POR LOS KARTS DEL CUERA

Con un estupendo día de sol y una temperatura muy agradable para caminar, pero fría para estar parados, iniciamos este pasado sábado la ruta de El Mazucu a Ortiguero, con ascensión a la Peña Blanca.

Salimos del pueblo atravesándolo en dirección sur y después de las últimas casas continuamos por la pista que sale a la derecha, alcanzando en poco tiempo La Batuda. El camino va subiendo con dirección noroeste para alcanzar una zona de un verde intenso con cierres de piedra y algunas cabañas. Estamos en la majada de La Grandiella. Un poco más arriba atravesamos entre las diseminadas cabañas de Reburdiellu.

Por encima de estas majadas tenemos que atravesar un pliegue calizo para alcanzar una zona de pradera desde la que divisamos arriba a la izquierda nuevas cabañas. Es El Cotayu. Buscando los mejores paso y tratando de seguir los senderos del ganado, vamos ascendiendo por las duras pendientes hasta alcanzar las cabañas por la izquierda, pasando al lado de unos árboles.

Continuamos la ascensión con un pequeño giro a la derecha a traspasar un nuevo pliegue calizo, para adentrarnos en una canaleta que sube con dirección sureste. Para llegar a esta canaleta debemos seguir el marcado camino en llano, con dirección oeste, buscando las paredes que se desprenden del Cabeza Ubena. Luego abandonamos ese sendero para comenzar a subir por otro menos marcado pero que nos lleva a lo alto de la collada que se forma entre la Peña Blanca a la izquierda y la Cabeza Ubena a la derecha. Pasamos junto a dos profundos jous dejándolos a nuestra izquierda y, siguiendo el marcado camino y los jitos que comienzan a aparecer, atravesamos los karts que desciende de la Peña Blanca, alcanzando su cruz en pocos minutos.

Magníficas vistas de Picos, hoy en silueta, pues el sol lo tenemos sobre ellos y los vemos en contraluz. De todos modos alcanzamos a distinguir un buen número de cumbres, con el Urriellu como indiscutible protagonista. Por el oeste, el Tiedu y la Cabeza Ubena o Bubena que nos quedan muy cerca y a donde iremos enseguida. Por el norte, el Mar Cantábrico y toda la costa llanisca. Y al este, una estupenda perspectiva del Cuera completamente limpio de nubes, como muy pocas veces lo podremos ver.

Hace frío en la cumbre y nos queda mucho camino por delante. Después de hacer la foto de rigor y de recuperar las fuerzas, continuamos camino descendiendo por el mismo sitio por el que habíamos subido, para colocarnos en el colladito que veíamos desde la cumbre en dirección al Mazucu. Allí nos dividimos. Una parte del grupo prefirió cruzar el karts con dirección oeste, mientras que el resto buscamos el camino que habíamos visto en la subida. No fue muy buena la elección, ya que perdimos cerca de 300 metros de altura, que más tarde tuvimos que volver a ganar. Alcanzamos el sendero y fuimos dándole vuelta a la ladera que baja del Cabeza Buena, hasta un punto en el que el camino comenzaba a descender nuevamente. Entonces fuimos buscando los mejores y más cómodos pasos, que no había muchos, para ir subiendo la empinada ladera. Alcanzado el hombro que se forma al este de Ubena, iniciamos la ascensión al pico más alto del concejo de Llanes. En pocos minutos alcanzamos la cumbre en la que nos esperaban nuestros compañeros. Las vistas son las mismas que desde Peña Blanca, con la salvedad que desde aquí la vemos a ella.

Descendemos por la cara sur para continuar de seguido con la corta ascensión del Tiedo, de similares características y en el que se encuentra el vértice geodésico que el topográfico fija en Cabeza Buena. Mas de lo mismo. Aunque apetece quedarse a contemplar las estupendas vistas, ya con una temperatura más agradable, debemos continuar y lo hacemos descendiendo al sur en busca de los fértiles pastos de la Vega de Brañes y tras entre las cabañas de La Mata, llegamos en poco tiempo a la Majada de Tebrandi, donde cogemos la pista que desciende a Asiego. En Tebrandi contemplamos la curiosa figura de La Señorona, una roca a modo de mujer sentada, que se encuentra al norte del serrote que hay al oeste de la majada. Descendemos por la pista hasta la Collada de Tebrandi, lugar en el que el camino hace una curva a la izquierda, mientras que un camino sale en ascenso hacia la derecha. Tomamos este camino pasando entre fincas y junto a una cabaña, para alcanzar el collado de Ricao. Aquí se nos ofrecen dos alternativas: seguir de frente ascendiendo hacia la loma que tenemos delante, o bien tomar el sendero que desciende suavemente por la izquierda, a media altura, y que vemos se dirige a un nuevo collado. Algunos siguieron hacia arriba, mientras la mayoría buscaba el camino más cómodo. Al final se llega al mismo sitio. Alcanzado el collado, seguimos el camino por una campera en la que hay varios árboles. Estamos en Los Cerraos. Al final de esta campera, algunos metros después de pasar una cabaña, encontramos un sendero, y a los que habían subido a la loma, que desciende rápidamente a Ayorin.

Alcanzamos una pista completamente embarrada en algunos tramos, obligándonos a pasar por los prados adyacentes. Luego debíamos pasar por la cantera, pero no vimos el sendero y seguimos por la pista, pasando junto a unas naves nuevas y algo más allá, alcanzamos la carretera. Siguiendo por ella a la izquierda, pasamos por el Alto de Ortiguero y finalizamos nuestra ruta de hoy en Canales, donde nos esperaba el autocar, después de siete horas de caminata.

El próximo sábado no será tan dura la ruta que tenemos prevista. Se trata de un recorrido por la sierra del Pico Moro, entre Arriondas y el bonito pueblo de Cuevas del Agua, en Ribadesella. La ruta es:

Arriondas (24 m) – Pendas (200 m) – El Cierru (150 m) – La Xibil (200 m) – Altu Xibil (380 m) – Pico Moro o Failleyo (549 m) – Pico Moro (475 m) – Bustemales (301 m) – Collado La Blanona (415 m) – Collado La Genosa (448 m) – Collado de Valdefuentes (434 m) – Pielabrado o Perullalina (495 m) – El Canto (426 m) – Área Recreativa de Monte Moro (322 m) – Cuevas del Agua (30 m)

Es una bonita ruta con estupendas vistas de Picos y del Sueve, así como de la costa. No os la perdáis. Como esperéis mucho os podéis quedar sin plaza. Ya tengo 25 apuntados. Espero vuestras llamadas.

martes, enero 15, 2008

PRIMERA RUTA DEL AÑO: PORRUA – EL MAZUCU

Primera y casi podemos decir que masiva ruta del año. Para empezar aumentamos considerablemente el número de participantes a pesar de los malos augurios que nos daban los hombres del tiempo.

Pero todo salió a pedir de boca y ni la climatología nos puso pegas a esta primera ruta de un total de diez, que durante todo el año iremos realizando para circunvalar la Sierra del Cuera. Circunvalarla y ascenderla, ya que en estas rutas iremos coronando los más importantes picos de ese cordal.

Pero hoy empezamos en Porrua y lo hacemos atravesando este bonito pueblo buscando la carretera que se dirige a Parres. Atravesada la plaza del pueblo, donde se encuentra la bolera y el Museo Etnográfico, seguimos hasta la carretera y al poco, unos 150 metros, debemos abandonarla a la derecha, pasando junto a una gran casa de tres pisos. Poco después la carretera se convierte en pista de hormigón.

Siguiendo siempre el camino principal, vamos dejando prados y pequeños bosque a derecha e izquierda, conformando un interesante paisaje. Estamos en la Mañanga. Frente a nosotros tenemos la mole caliza del Piedra Llabre, fácil de distinguir por las antenas que coronan su cima. El camino parece dirigirse a la collada que se forma entre dos montes, pero hace una gran curva que nos va separando de ellos. Después de una buena cuadra a la izquierda, encontraremos un camino que sale por la derecha y por el que creemos que también se puede ir, pero nosotros optamos por continuar por la pista principal para alcanzar la carretera que viniendo de Porrua se dirige a el Mazucu. Creo que si seguimos por el valle que se forma a la derecha de la carretera, podemos sin dificultad llegar a las caserías que hay en las faldas del Piedra Llabre, al menos desde la carretera parece factible.

Nosotros subimos con rumbo al Alto de la Tornería por el asfalto, dejando el Llabre a la derecha y viendo al frente la pista que se dirige al coronado pico. La carretera serpentea con duros repechos y poco antes de llegar al alto, en una zona donde se produce una cerrada curva a la izquierda, la abandonamos saliendo por un sendero que se va acoplando a la ladera de nuestra derecha. Mantenemos el valle a la derecha y lo vamos recorriendo pero a buena altura. Frente a nosotros y por encima de nuestras cabezas pasa la pista de acceso a las antenas de Piedra Llabre. El sendero va subiendo poco a poco hasta alcanzar la pista y por ella continuamos, dando vista a un nuevo valle y a el Mazucu, teniendo la carretera ahora por debajo nuestro.

Siguiendo la pista que va buscando la cara norte del pico, alcanzamos la cumbre después de unas cuantas revueltas. Olvidándonos de las antenas que rompen la belleza del paisaje, contemplamos las estupendas vistas que desde esta modesta atalaya tenemos de toda la costa llanisca. Pero no solo de costa vive el hombre y al sureste podemos contemplar las hoy un poco nevadas cumbres más importantes del Cuera. La caseta que corona el Torbina se distingue fácilmente por detrás del Cerro de los Zajones. Aquí, más cerca de nosotros, vemos el próximo objetivo de la siguiente ruta: la Peña Blanca y la Cabeza Bubena.

Después de descansar un poco y cubrir la tarjeta, retornamos por el mismo camino hasta el Alto de la Tornería, donde cogemos un camino que sale a la derecha de la carretera con marcada dirección sur. El camino sube y baja hasta que llegamos a la zona del Collar Rubiera, dejamos el camino que en descenso sigue hacia el sur y seguimos el sendero que vemos a la derecha y que se adentra en una zona con varias cabañas, alguna con gran número de útiles en sus inmediaciones y con una caseta y un perro. Por los senderos que unen las distintas cabañas vamos acercándonos al cotero que tenemos de frente y al que subimos en cómodo ascenso desde su ladera noreste. Es el pico Burizas, que nos depara una bonita vista del Cuera, al sur y al este, el Mazucu al oeste, y el mar con el Piedra Llabre delante, al norte.

Tras el merecido descanso decidimos seguir adelante sin volvernos a buscar el camino que traíamos. Avanzamos con mucho cuidado por la ladera sur del pico en descenso al valle que se forma más abajo y por el que discurre el Arroyo Bolugas al que tenemos que descender.

Ya en el valle, un buen camino carretero con dirección oeste nos lleva a atravesar un pequeño bosque de castaños y robles y tras pasar junto a un hondonada en la que vemos una cueva, el camino gira ligeramente al norte y en poco tiempo alcanzamos las primeras casas de El Mazucu. Al lado de su iglesia, con una curiosa campana hecha de la ojiva de un obús, damos por terminada la primera ruta de este año.

El próximo sábado volvemos a El Mazucu para iniciar la segunda de las rutas alrededor del Cuera. El camino a seguir es el siguiente:

El Mazucu (372 m) – La Batuda (407 m) – La Grandiella (656 m) – Reburdiellu (530 m) – El Cotayu (880 m) – Peña Blanca (1.182 m) – Vega Brañes (965 m) – Cruz de Vierzu (979 m) – La Mata (899 m) – Tebrandi (790 m) – Collado Tebrandi (721 m) – Collado de Ricao (650 m) – Los Cerraos (604 m) – Ayorin (504 m) – Ortiguero (432 m)

Una bonita ruta si el tiempo nos acompaña, con preciosas vistas sobre los Picos de Europa y como no, con estupendas vistas del Urriellu. No os entretengáis. Si tenéis pensado acompañarnos, no lo dejéis para el último momento o podéis encontraros sin plaza. La pasada ruta fue muy bien acogida y para esta ya tengo 21 plazas ocupadas. Nos vemos en la montaña.

miércoles, enero 02, 2008

FIN DE AÑO EN LA MONTAÑA DE LLANES

Para terminar el año nos desplazamos al concejo de Llanes, pero esta vez para hacer una ruta de montaña. Concretamente empezamos a caminar en el pueblo de Vibaño, a pocos kilómetros de Posada de Llanes, por la carretera que por el valle del Río les Cabres se dirige a Ortiguero en Cabrales.

Atravesamos el pueblo y al pasar las últimas casas de Santoveña, el camino se bifurca, dejando a la derecha el que continúa mas bajo, por el valle y cogiendo el que comienza a subir. Ambos caminos nos llevan al mismo sitio, pero es preferible coger el del monte.

En sus primeros tramos, el camino, se encuentra completamente enfangado. A pesar de que nos encontramos inmersos en una pertinaz sequía, el barro es abundante, con lo que algunos optan por tomar senderos adyacentes que tampoco se libran del pegajoso compañero. En un momento dado nos encontramos con un camino que sigue de frente, mientras que el principal gira bruscamente a la izquierda con tendencia hacia el punto de partida, pero es precisamente este el que debemos seguir, ya que tras atravesar una portilla que dejamos luego cerrada, vuelve a girar a la derecha retornando a la dirección del collado Valleyón, que vemos al final del Valle del Llabres, que nos acompaña a la derecha, pero mucho más bajo.

El camino se hace más ancho y sin barro. Está armado y algunas marcas de pintura nos hacen comprender su pronta desaparición para convertirse en otra pista de hormigón. Las vistas son estupendas cuando volvemos los ojos atrás. El pueblo de Vibaño y la Sierra Benzua, con el pico del mismo nombre, destacándose con su forma puntiaguda. Más al oeste, las sierras de Cuana, Ordiales y Escapa, y más al sur, la inconfundible cima del Hibeo. A nuestra derecha, al otro lado del Valle de Llabres, la Sierra de Peña Villa nos tapa la Sierra del Cuera, de la que comenzamos a ver el pico Cabeza Bubena.

Siguiendo el buen camino empedrado, alcanzamos el Collado Valleyón, en el que hay algunas cabañas y ganado. En este punto desaparece el camino y debemos ir buscando alguno de los utilizados por el ganado, que nos suban por la empedrada ladera que tenemos al norte. Siempre buscando los mejores pasos, vamos ascendiendo hasta llegar a una depresión en la que al otro lado, vemos la cumbre de Cabeza Brañeta, coronada por un vértice geodésico, que el topográfico nos sitúa en Peña Llabres. Alcanzamos esta modesta cumbre y al otro lado podemos ver nuestro destino, la muralla de Peña Llabres, que no nos deja ver el mar. Al sur ya surge con plenitud el Cuera y distinguimos muy cercanas a la ya mencionada Cabeza Bubena y la Peña Blanca. A sus pies imaginamos el pueblo del Mazucu, final de nuestra próxima ruta.

Descendemos a La Collá, campera anterior a la Peña Llabres, y comenzamos a ascender por las rampas calizas, para en poco tiempo, coronar nuestro objetivo del día, la Peña Llabres, en la que hay una cruz con buzón de cumbres.

Poco tiempo pudimos contemplar las vistas de este espléndido mirador del Cantábrico. La niebla nos cubrió casi de inmediato. Pudimos ver a nuestros pies Posada de Llanes, ya en la costa, la Playa de San Antolín de Bedón y toda la rasa costera con Barro, Celorio Poo y Llanes. No hubo tiempo para más. La niebla se hizo dueña del lugar y tras cubrir la tarjeta comenzamos el descenso nuevamente a La Collá, para continuar hacia el este siguiendo un sendero que pronto nos llevó al conocido como Camín del Cura, por el que continuamos descendiendo hasta las inmediaciones de Lledías y ya por las calles del pueblo, llegar a la altura del Polideportivo Municipal, donde no esperaba el autocar.

Fueron cinco horas de camino por una zona desconocida para muchos montañeros, pero de gran belleza y muy entretenida. Una ruta ideal para este tiempo invernal, en el que los días son más cortos y no permiten grandes rutas.

Con esto terminamos un buen año de montaña. El próximo sábado día 5 de enero del año 2008, no tenemos programada ninguna ruta, pero si que un buen número de componentes del grupo tienen pensado caminar por el Camín Francés, desde Maravio hasta Castañeu del Monte. Los que estén interesados en hacer esa ruta, deben ponerse en contacto en los números de teléfono habituales.

El día 12 de Enero comenzamos con el calendario del 2008 y tenemos la primera etapa de lo que va a ser una circunvalación de la Sierra del Cuera, que pretendemos realizar en varias etapas a lo largo del año. Esta primera ruta enlaza los pueblos llaniscos de Porrua y El Mazucu. El itinerario es:

Porrua (44 m) – La Mañanga – Alto de la Tornería (410 m) – Pico Burizas (617 m) – Los Corros (576 m) - Prida (518 m) – Arroyo de las Bolugas (371 m) – El Mazucu (355 m)

Tanto para la ruta del día 5 como para esta del día 12, están abiertas las inscripciones. Os comento que el número de participantes en la última ruta fue de 26 personas y que el autocar que normalmente llevamos es de 27 plazas. El que no ande vivo, se puede quedar sin sitio.

lunes, diciembre 24, 2007

BELEN DE CUMBRES EN LA PEÑA PRIEDE

El pasado sábado fuimos a colocar el belén de cumbres de este año, a la Peña Priede, en el concejo de Piloña.

La ruta propuesta, comenzaba en el pueblo de Priede, pero a última hora nos dimos cuenta que la ruta desde ese punto, sería muy corta, y decidimos alargarla un poco con el beneplácito de todos los participantes. Por tanto, iniciamos el camino en La Piñera, poco antes de llegar a Sevares y casi en la misma carretera.

Atravesando todo el pueblo cruzamos el Río Color, para mantenerlo siempre a nuestra derecha, comenzamos a caminar por una pista con algo de barro, denominada RUTA DEL COLESTEROL, al decir del cartel que en ella encontramos. La pista se encuentra en buen estado y pronto comenzamos a encontrarnos con caminos que salen de ella y a los que no hacemos caso. En un momento determinado nos encontramos con una bifurcación, en la que la pista comienza a descender a buscar el río, mientras que un camino asciende a la izquierda. Como nos encontrábamos ya dando vistas entre los árboles, al Collado el Cabezu, decidimos seguir el camino en ascenso que tenía mejor dirección hacia donde pretendíamos ir.

Nos adentramos en un bosque y al llegar a una riega, nos encontramos nuevamente en la duda. En esta ocasión no hay caminos que seguir. Las alternativas son cruzar la riega a la derecha y subir por el bosque, o subir por la izquierda entre felechos pero con terreno libre. Decidimos seguir esta segunda opción y para que se vea que se trataba de una ruta de Las Xanas, comenzamos a penar por la dura ladera, tratando de alcanzar la cota que veíamos sobre nuestras cabezas.

Nos encontramos un primer sendero que seguimos hasta su desaparición. Continuamos el ascenso y un nuevo camino, este más marcado, nos hizo comprender que deberíamos haber tomado alguno de los caminos que habíamos visto en la pista. El sendero nos lleva a cruzar la riega y continúa un poco en descenso, para volver a tomar la dirección hacia arriba. Va haciendo eses para ganar altura más fácilmente, hasta que toma una dirección totalmente recta hacia lo alto. Vemos arriba la continuidad del empinado sendero y por él alcanzamos el Collado el Cabezu, justo a los pies de la Peña de Priede o los Foyos. Al otro lado del collado vemos las casas del pueblo de Priede y comprobamos que de haber empezado allí la ruta, ya la habríamos terminado.

Nos reagrupamos y continuamos camino cruzando el collado y buscando el sendero que serpentea por la ladera este de la peña. El camino está bien marcado y es imposible perderlo. Alcanzamos una horcada desde la que contemplamos un grupo de cabras que nos hicieron creer que eran rebecos y las abismales caídas hacia el Río Tendi y la carretera que se dirige a la Collada Moandi. Continuamos la subida buscando la cresta a la derecha, para alcanzar un nuevo collado desde el que ya en pocos casos alcanzamos la cumbre de la Peña de Priede, coronada por una cruz y un buzón de cumbres.

Ya sabíamos que la lotería no nos había agraciado con su primer premio, con lo que nos lo tomamos con tranquilidad y colocamos el belén bien parapetado entre buenas rocas, al tiempo que nos deleitábamos con un poco de sidra achampanada, turrón y mazapanes. Intentamos algunos villancicos y contemplamos el paisaje tranquilamente. Solamente habíamos empleado unas dos horas en la ascensión y teníamos todo el tiempo del mundo.

Realmente nos fuimos cuando el aire refrescó y nos obligó a sacar hasta los guantes. Fuimos siguiendo la cresta en dirección sur, salvando un promontorio, para llegar al inicio de una canal que descendía vertiginosamente. Aunque la canal parecía transitable, decidimos descender por la derecha hasta encontrar un hombro por el cual se hacía menos comprometido el descenso, aunque el sendero de las cabras tenía mucha piedra suelta y un buen abismo por la izquierda, pero sin mayores problemas. Abajo nos esperaba un collado del que partían dos senderos, uno por cada lado de la cresta. Nos decidimos por el de la derecha y fuimos contemplando las múltiples revueltas del Río Color en el fondo del valle. Otra horcada y enseguida damos vista a las casas de La Matosa, situadas sobre una collada a nuestros pies. Un suave descenso y alcanzamos las primeras casas del pueblo. Tras comprobar que el autocar no se encontraba allí, decidimos seguir bajando por la carretera de acceso al pueblo, hasta alcanzar la carretera de la Collada Moandi. Tampoco estaba allí nuestro transporte y no teníamos cobertura para los móviles.

Decidimos seguir por la carretera, camino de Sevares, hasta que conseguimos comunicar con el conductor y le dimos nuestra posición. Con todo y con esto, la ruta fue de unas cinco horas, tiempo normal para una ruta de Las Xanas en temporada invernal.

Para el próximo sábado tenemos ruta casi por la costa. Nos vamos al pueblo llanisco de Santoveña, para ascender a la Peña Llabres y bajar luego a Posada de Llanes. La ruta es:

Santoveña (90 m) – Ermita San Isidro (90 m) – EL Tilo (100 m) – Las Conchas (400 m) – Peña Llabres (689 m) – Valle de Llabres – Collado La Prida (314 m) – Senda la Casa el Cura – Lledías (55 m) – Posada de Llanes (52 m)

Una sencilla ruta para acabar el año. Aún nos sobró algo de turrón para degustar en este día. Un aliciente más para que os apuntéis a esta ruta cómoda y que sirve de cierre a un calendario amplio, variado y creo del gusto de todos. Esperemos que el próximo se le parezca.

Que paseéis una muy buena velada en esta noche entrañable y que la Navidad os sea propicia.

miércoles, diciembre 12, 2007

SOLO FALTO LA NIEVE

Frío, calor, agua viento y sol. Solo nos faltó la nieve para completar los elementos más usuales en la montaña. La climatología sigue persiguiéndonos y está dispuesta a no darnos tregua. Pero nosotros no nos doblegamos y a pesar de todos los elementos, seguimos firmes en nuestros propósitos y no cejamos hasta alcanzar los objetivos que nos proponemos.

En esta ocasión la ruta era sencilla. La ascensión al Monsacro no tiene complicaciones y aunque hicimos la ascensión por un sitio nuevo para nosotros, tampoco hubo ningún problema. En la Foz de Morcín, comenzamos a caminar a la altura de la iglesia con dirección oeste, mirando a nuestro objetivo. Por entre las casas alcanzamos el final del pueblo y aquí, junto a una fuente, sale un amplio camino en la dirección contraria a la que se encuentre el Monsacro. Debemos seguir por dicho camino en ascenso y entre árboles, hasta conectar con la carretera que sube desde la Foz a Otura.

Seguimos por la carretera que vuelve a llevarnos en la dirección correcta y en amplias revueltas va alcanzando altura. En Otura, junto a una casa rural muy bonita, veremos un cartel indicador que dice: “PA LES CAPILLES, TODO PA ARRIBA”. No nos queda más que hacerle caso y seguir el camino que nos indica, pese a que comienza a llover con ganas. Pronto encontramos un desvío. Seguimos de frente obviando el camino que sigue a la izquierda y que muere en una casa un poco más arriba. Ya no hay pérdida. El camino va dibujando amplias revueltas que ascienden por la ladera de la montaña, entre estaciones del vía crucis marcadas en las peñas y en las que los peregrinos hacen sus oraciones el día de la fiesta que se celebra en la Vega Les Capilles todos los años.

Alcanzamos un recodo casi arriba, en el que un tejo nace directamente de la roca. Alguien preguntaba que quien fue primero, si el tejo o la montaña.

Alcanzamos el collado y vemos frente a nosotros una hondonada por la que sigue el camino, pero no es ese el rumbo que nosotros seguiremos. A nuestra izquierda (oeste), tallado en la roca, se aprecia un sendero por el que vamos remontando en zigzag, hasta alcanzar una nueva pradera por la que vemos discurrir nuevamente el camino anterior. Descendemos un poco para alcanzarlo y ya por él, llegaremos a la Vega Les Capilles, donde podremos ver la Capilla de Santiago de forma octogonal y al sur, un pequeño lago artificial y una cabaña en el centro y otra capilla de forma rectangular, la Madalena, al norte. Precisamente junto a esta última capilla se encuentra el camino que procedente de Los Collaos, sube en un sinfín de zigzag, hasta este bonito lugar.

Un nuevo chaparrón nos dejó mojados como sopas. Además el fuerte viento hizo que no sirviese de nada los medios que teníamos para evitar la mojadura. Pese a todo, alcanzamos la capilla de Santiago, donde encontramos a un grupo de Morcín, acompañados por el Presidente de la Federación, Rionda.

Después de un corto descanso, reanudamos la marcha por detrás de la capilla, para acercarnos a la cresta de la montaña, dando vista al Aramo y a la zona de Viapará. Siguiendo las marcas amarillas pintadas en la roca, alcanzamos primero la cumbre denominada La Fayona y a la que yo agrego “del este”, para poder diferenciarla de la otra Fayona que se encuentra en el oeste, una vez pasado el Romiru. Entre tanto, el resto del grupo alcanza el objetivo del día, y ya se les ve en la cumbre del Romiru o Monsacro, hacia el que dirigimos también nuestros pasos. Las vistas de ambas cumbres son idénticas. Por el sur, el Aramo, hoy cubierto de negras nubes que amenazan lluvia, y las praderas de Viapará. Más al fondo se vislumbra la Cordillera. Por el este, La Foz y el cresterío de las Peñas Garcillero y Manteca. Mientras por el norte tenemos les Capilles, el embalse de Alfilorios, la Térmica de Soto de Rivera, Oviedo y la sierra del Naranco.

Dejamos pronto la cumbre, ya que la amenaza de lluvia era inminente. Justo cuando comenzábamos a bajar, una fuerte ventolera nos obligó a acercarnos al suelo para evitar las fuertes embestidas. Cuando el aire aflojó, continuamos con el descenso, buscando por el oeste la canal existente entre el Romiru y la Fayona Oeste y que se dirige casi vertical, hacia Viapará. Pese a su inclinación, no tiene problemas. Hay que ir buscando las terrazas de hierba y piedras, hasta ganar la boca de la canal. Luego el sendero existente nos llevará hacia donde necesitemos, ya que sigue a izquierda y derecha para poder ir hacia los dos lados. Nosotros seguimos a la derecha, oeste, para comunicar con el camino que pronto entronca con la pista que a su vez desemboca en la carretera que se dirige al Angliru y por la que en poco tiempo llegamos al aparcamiento del área de Viapará, donde se encuentra nuestro autocar.

Como ya sabéis, el próximo sábado no tenemos salida ya que celebramos nuestra Cena Anual de Hermandad, pero para el siguiente tenemos una interesante ruta por tierras de Piloña, para poner el Belen de Cumbres en el Pico Los Foyos. La ruta es:

Priede (332 m) – La Collada (400 m) – Peña La Prida (520 m) – Pico Los Foyos (615 m) – Collar Llaciu (452 m) – Pico la Cuesta (494 m) – Collar la Roblosa (458 m) – El Xerru (334 m) – La Matosa (313 m).

Ya estamos guardando plazas para esta ruta en la que no faltará el turrón. Si tienes interés en hacerla, no lo dejes para muy tarde, que te puedes quedar sin plaza.

lunes, diciembre 03, 2007

NIEBLA Y AGUA POR PILOÑA Y SOBRESCOBIO

Parece que se nos acaba la buena suerte y comenzamos a tener días malos en las rutas. Este ya es el segundo seguido que no hacemos la ruta como es debido. El día anterior el tiempo fue estupendo pero el sábado todo se torció y la climatología nos jugó una mala pasada.

Iniciamos la ruta en La Marea, un pueblo a unos 11 kilómetros de Infiesto, por la carretera que va de la capital de Piloña a Campo de Caso. Junto a la iglesia, que se ve desde la carretera, parte un buen camino que pronto comienza a empinarse. Sin hacer caso a los caminos que nos van saliendo, casi todos en descenso, continuamos la subida por el principal, muy embarrado y que va pasando entre cabañas, algunas muy deterioradas.

La subida es dura y el barro la endurece aún más. Vamos entre árboles y con un manto de hojas en el suelo, en las zonas en las que el barro no es el dueño del lugar. Alcanzamos le Collado Texeu casi sin saber por donde estamos. Lo espeso del bosque, la lluvia y la niebla, no nos dejan ver nada. Y encima tenemos que mirar constantemente para el suelo para no quedar pegados en el barro.

Un nuevo collado, el Árbol, más abierto y con algo de visibilidad entre las nubes, nos permite cerciorarnos de que nos encontramos muy cerca de la Carba, nuestra cumbre de hoy, que decidimos no hacer. El tiempo no nos da opciones y ante las dudas, aprovechamos la presencia de unos cazadores para conocer el mejor camino hacia Rioseco.

Por una amplia y marcada pista de piedra, nos dirigimos a la majada de la Carbazosa y desde aquí fuimos subiendo por la izquierda y por un poco marcado sendero, hasta la campera cimera y desde allí, rodeando la Carba por su izquierda, alcanzamos el collado Unqueru, donde encontramos las marcas de un sendero de gran recorrido. Buscamos la cabaña un poco más abajo del collado y siguiendo el sendero marcado con las rayas blanca u roja, fuimos descendiendo en grandes resultas y entre las cabañas de Espines y Felguera, hasta el fondo del valle del Río Güergu, donde una muy buena pista, ya de hormigón, nos facilitó el paso hasta Rioseco, donde pusimos punto y final a esta ruta. Tengo que decir, que en la última parte de la misma, dejó de llover y cuando llegábamos a Rioseco, quiso despuntar el sol.

Para el próximo sábado día 8, tenemos ruta por las cercanías de Oviedo. Nos vamos a la Foz de Morcín para ascender al Monsacro. La ruta es:

La Foz de Morcín (200 m) – Otura (500 m) – Cantu la Sierra (814 m) – La Fayona este (885 m) – El Romiru (1.055 m) – La Fayona oeste (1.057 m) – Canal de Covariella – Viapará (669 m)

Como siempre, ya estoy esperando vuestras llamadas. Igual, si tardáis un poco, os quedáis sin plaza para realizar esta bonita, fácil y entretenida ruta montañera, por un lugar entrañable de la historia de nuestra tierrina.