jueves, abril 03, 2014

SENDA COSTERA: TRAMO DESDE LA ESPASA AL FARO DE LUCES



22 de marzo de 2014

Pronósticos agoreros, gente que se desapunta, valientes que no temen al agua. A la costa volvemos. La ruta que tenemos por delante es corta pero tiene el aliciente de ver toda la costera de Lastres. Empezamos donde lo dejamos el año pasado, junto al chiringuito de la playa. Que contraste con el verano. En este día sólo estamos nosotros dando vueltas por el arenal.

Salimos por el final de la playa. Hay un estrecho corredor por encima del acantilado. Casas que caen directamente encima de la playa con poco respeto del espacio público. Los temporales de mar han hecho de las suyas y el acantilado se ve muy golpeado. El tránsito se ha convertido en casi peligroso. Superada la primera línea de casas salimos a espacio abierto. La sucesión de recortados cantiles es continua. Muchos han servido de trampolín para el embravecido temporal y la fuerza de este se deja sentir en los muros caídos y con sus piedras a mitad del prado.  Descendemos por la desembocadura de un río por un arenal no muy seguro. Es que este es un grupo de montaña y necesita laderas descendentes hasta en la calle Uría. Al arenal de La Isla. Todo bien marcado pues es el camino de Santiago por la costa.

Después llegamos a la primera punta con buen mirador marino. Algunos siguen por la playa hasta escalar las rocas del fondo y jugársela con la creciente marea. El buen camino es cada vez más ancho y se mete al bosque con una larga subida entre eucaliptos. Todo lo que se ha subido hay que descenderlo por el otro lado. Vamos en un sol y sombra continuos, amaga lluvia, pero no se resuelve a caer. Atravesamos el sendero que lleva a la Griega. Algunos bajan al mirador recorriendo toda la playa. Otros, los más, saltamos a la carretera, más cómoda ahora que amaga el orbayo. Entramos en Lastres justo cuando empieza a caer agua. Refugiados en un bar nos mojamos sólo por dentro.

Cuando salimos ya está prácticamente seco. Atravesamos Lastres por la carretera general. Las casas dejan rincones muy cuidados en este televisivo pueblo. Subimos hasta las antenas y la capilla que dominan el pueblo. Descendemos por el otro lado siguiendo en dirección a Luces. Atravesamos varios barrios de Luces, se hace algo pesado este caminar por asfalto. Por fin salimos más a campo abierto. El autocar viene a buscarnos mientras seguimos un par de kilómetros más para llegar a la punta del Faro, que está sobre un acantilado alto y muy vertical. No sé por dónde seguiremos el año que viene. Desde luego por el acantilado no creo.

Como el autocar se ha acercado damos por terminada esta agradable ruta, soleada a ratos, ventosa casi siempre. Comemos en un bar restaurante delante del instituto de Luces. Ha salido muy bien, los del miedo al agua se lo perdieron.

El sábado que viene tenemos uno de los grandes: por fin llega la montaña, el Carriá nos espera. Larga subida desde Puente Pombayon y largo descenso a Vega de Cien. Ruta muy montañera de las que enganchan.

FRESINES

No hay comentarios: