19 de abril de 2014
El grupo Las Xanas estrena
autocar. Un flamante minibús de veintisiete plazas que huele a tapicería nueva,
y es todo suavidad. Se agradece la comodidad y el tonillo rojo como de
discoteca años ochenta. Montados en tan suave medio de locomoción es la primera
vez que recorremos el recién estrenado corredor del Aller. Pasado Moreda nos
salimos a nuestra querida Casa Menéndez en Piñeres con la sorpresa de que está
cerrado, a pesar del aviso telefónico. Algún malentendido. Total que cogemos
los bártulos y bajamos a Cabañaquinta a aquel bar que nos atiende tan bien.
Muy pronto por la mañana
aparcamos en Pelúgano. Las cumbres están todas cubiertas de niebla. ¿Podremos
hacer actividad montañera? Vamos a comprobarlo. Son las diez menos diez cuando
empezamos a subir primero al barrio de Cimaderriba y una hora después a la
Collá Pelúgano. El muy conocido camino enfoca hacía la canal del Arcón. Subimos
bufando porque hace calor aunque está
nublado. Pequeña parada ante el mal llamado Ojo de Buey y mejor conocido por
los lugareños como L’Arcón de Peña Mea. Superada la antigua mayada hacemos una
parada para que unos pocos suban al Ojo por detrás y otros bajemos a la Cueva
que hay a nuestros pies, la conocida como la Iglesiona y que se ve bien desde
Tolivia.
Pasamos a la Canal de Les Cueves
y la mayoría del grupo opta por subir a Peña Mea en directísima, a pesar de que
tal como está el cielo no se va a ver nada. Otro grupillo de seis subimos por
la ruta prevista hacia La Campa Mea, ya sabéis, que hay que pasar por encima
del enorme barranco, que aunque no tiene mucha dificultad siempre impone
respeto. Superamos la Fuente‘l Gatu que echa un hilillo de agua. Allí esperamos
recogidos tras un peñasco del desagradable vientecillo que se ha levantado. Se
despeja algo en la cumbre, por allí aparecen nueve esforzados montañeros con
ganas de cumbrear.
Ya reunidos atacamos el serrote
de las Peñas Negras que tiene cierta incomodidad por causa del blando terreno
tan pisado por el ganado. Si se sube por detrás la ascensión es cómoda y se
pasa bien de un serrote al siguiente. Una vez arriba estamos por encima de un
algodonoso mar de nubes que tapa toda Asturias. Sólo lo superan algunos montes
de la cordillera y por supuesto el Torres, el Retriñón y el Cuchu. Nuestra
primera intención era seguir hasta la Forcá, pero es que ni se ve desde aquí.
Total que hacemos dos grupos: uno que sigue la ruta por la sierra adelante
hacia la collá la Padiella y otro que se da la vuelta para buscar a Gil y a
Lito que se quedaron en la Campa Mea.
Según el mapa del libro de Guari
hay una bajada directa junto a la Paré de Riegos siempre hacia el Este. No
encontramos está directísima y bajamos por una riega de no mal caminar que
empieza justo al final de la rampa. Se nos juntan tres simpáticos jóvenes
gallegos que no saben por dónde han subido y que no tienen idea de cómo se
puede bajar. Al final de la riega (no vemos en ningún momento dónde acaba) hay
una ladera más bien bastante inclinada que sin embargo está aterrazada por el
ganado y nos facilita el perder muchos metros. Queda un tramo de bosque, de mal
piso y buen andar. Ni rastro de civilización. Bajamos otro tramo más, mirando
hacia arriba para ver si se distingue la silueta de la collada Pandiella,
mirando hacia abajo para buscar una salida airosa. La pista tiene que estár ahí
debajo. Era un importante camino de acceso a la mina. Cuando salimos del bosque
hay un peñón que divide en dos el panorama. Saliendo por el noroeste es más probable
que encontremos la buena dirección. Nueva bajada, perdemos mucha altura, la
galleguiña diciendo que quiere llegar al trabajo el lunes y nosotros contándole
historias de lobos… Por fin divisamos praderías y cabañas, pero de cerca nada.
Hay un camino importante al final de la cuesta y lo seguimos con dedicación.
El siguiente paso es salirse de
este caminito para seguir otro que bordeando la roca nos lleva a una cabaña. Al
cambiar al valle siguiente aparece un gran zig-zag muy marcado que es por dónde
tendríamos que haber vuelto. Desde la cabaña todo es mucho más fácil. Acabamos,
en las cabañas de Campa Fonso, encontrando la pista que con algún sube baja nos
llevará a Pelúgano. De camino recibimos la llamada de la dueña de Casa Menéndez
disculpándose por un malentendido, y como no somos nada rencorosos le
anunciamos que bajamos a comer allí. Otra llamada nos informa que los Manuel,
Miguel y compañía están en Pelúgano hace media hora. Caray con las alternativas
inferiores, qué peligro tienen en este grupo. Y María que siempre se apunta en
el grupo más trabajado.
Pero, en cualquier caso, somos
cumplidores y en lugar de llegar a las cuatro, como estaba previsto llegamos un
cuarto de hora después, lo que se puede perdonar. Nos está esperando José Juan
para bajar a comer. Así que al autocar que estamos muertos de hambre. Sólo hay
que esperar a Isa que siempre se deja el paraguas. Los gallegos se despiden
agradecidos. Comemos bien como siempre, con viandas propias y de la casa, más
postres de Rosa y de Hugo. Nos hace ilusión volver en el nuevo bus y pronto a
casa a por una ducha. Ha sido un buen día de montaña, contando con la niebla y
todo. La prueba es que estamos bastante “coloraos”.
El 26 tenemos la excursión a LOS
BÍGAROS, desde Torrestío en dónde llevamos recalando una buena temporada.
Queremos bajar a Teverga por la Collada Aguil y terminar en Torce. Seguro que
la parada siguiente será Casa Aladino. AVISO IMPORTANTE: LA SALIDA DE ESTE
SÁBADO 26 ES A LAS 8 DE LA MAÑANA, DE OVIEDO, NO DE SAN ANDRÉS.
Recordad que estamos apuntando a
la gente para los dos Refugios del verano, ya tenemos reservadas las plazas y
hay mucha demanda. No lo dejéis para última hora. Los precios de reserva son de
10 € cada refugio.
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