jueves, abril 03, 2014

LOS PICOS BUSLLAR Y EL CABEZU DOS FÁCILES CIMAS EN CAMPO DE CASO



15 de marzo de 2014

Con una mañana clara y fresca tomamos la dirección de la Collada de Arnicio, tras pasar por Casa Linares, nuestra vieja guarida de tantas rutas. Subimos por la estrecha carretera y ya en Arnicio empezamos a andar hacia la primera cabaña, centro de la majada. Subimos de forma travesera, atravesando el regato, entrando al bosque y rodeándolo por su parte oeste, para llegar a una colladina donde ya claramente hay que empezar a subir todo lo que hasta ahora hemos perdonado. La subida es brusca pero interesante por uno de los muchos senderillos de ganado que cortan el mato.
           
Luego entramos a la cumbrera que es larga y afilada y enfoca al este decididamente. Es una fácil travesía que vuelve a subir (siempre hay otra cima detrás de la cima). Por fin llegamos arriba. Los tres que subieron en directísima desde Arnicio nos llevan esperando una media hora. La vista es muy buena sobre  el embalse de Tanes. Por encima no se puede ver mucho porque está muy neblinoso.  A ratos despeja dejando buenas vistas del Tiatordos, la Llambria y la Crespa. Nos confunde una silueta triangular entre el Tiatordos y la cordillera que cubre el horizonte sobre  las antenas del pico Piquero. Descartando otras opciones resulta ser la Peña Blanca que hicimos recientemente coincidiendo con la primera nevada invernal.

No tenemos ninguna clase de urgencia en bajar, pero nos obliga a ello un fresco vientecillo que hace incómodo estar expuesto en la  altura. Bajamos por la ladera contraria a la  de subida. La bajada se hace un poco al estilo Xanas y finalmente llegamos a la collada de la que parten varios caminos. Seguimos hacia El Cabezu, en orientación Norte. Atravesamos la Collada Espines, cruce de caminos entre concejos y poblaciones. Subimos al Cabezu que no deja de ser una gran pandona.  Buena vista de Tanes y Coballes. Seguimos con la vista la ruta que hicimos aquel día bajando luego a  Soto de Agües.

Volvemos a descender a la pista que baja a Tanes. Las cabañas por aquí son pequeños chalets en el monte. La larga pista desciende en lazos.  Es el momento de la buena conversación y en ello estamos. En algún momento abandonamos esta buena pista para coger un sendero que lleva a una explotación  industrial de miel. Una enorme cuadra, auténtico museo etnográfico en sí misma, dividida en tres partes es testigo de formas de vida antiguas. Parte de este punto una buena senda, hormigonada en las pendientes y  que acaba en el pueblo de Abantro.

La de veces que habremos pasado por este pueblo y sin embargo es la primera vez que lo cruzamos. Es un bello pueblo. Los campos aledaños son una explosión de  margaritas. La primavera ya está aquí. Un pequeño trecho de carretera y estamos de nuevo en Casa Linares. Son las dos y media. Estiramos la ruta para que durara cinco horas. Nos espera un guisado de jabalí, capaz de calmar nuestra consabida “gusa”. Alargamos la espera en los bancos del exterior, al buen solín, esperando que lleguen José Juan, el cazador que nos obsequia con esta pieza de caza, y Eugenia que hoy no estaba en condiciones de caminar.

Por fin llegan y tenemos el comedor para nosotros. Se sucede el pastel de cabracho, obsequio de la casa, la sopa y guiso de jabalí con patatinos y cebollinos y el postre de la casa. Lo regamos todo generosamente con vino y chupitos. Nuestros temores sobre lo fuerte que podría resultar la caza  se han disipado. El cerdín estaba sencillamente delicioso. En un breve discurso, dado el ruido del bar, es nuestro turno de obsequiar a José Juan con un tratamiento en un “spa” (no del inglés sino del latín “salus per aquam) para que alivie un poco su atormentada espalda. Esperamos haber acertado.

Y con estas alegrías gastronómicas nos volvemos a casa, contentos por la hermandad de los de las Xanas una vez más bien trabada, lo que constituye la fuerza del grupo. Estas rutas gastronómicas, además de duras, cumplen su función y son esperadas para dar una alegría al cuerpo.

La próxima semana tenemos ruta costera, la segunda del año. Vamos a empezar en La Espasa, para pasar por la playa de la Isla y desde allí, subir por el camino de Santiago, para volver a bajar a la Griega. Pararemos, seguro en Lastres, y subiremos a la ermita. Terminaremos esta interesante jornada con la visita al faro de Luces.

FRESINES

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