domingo, noviembre 03, 2013

DESCUBRIMOS LA TEJEDA DEL MONTE LA CHOMBA BAJO EL CUETO NIDIO EN LA LACIANA.



26 de octubre de 2013

Un ya lejano día de verano en lo alto de la Ubiña nos habían hablado del bosque de Rioscuro en la lejana Laciana. Lo prometido se cumplió. Hicimos el viaje hasta cerca de Villablino,  entrando en Rioscuro por la LE-493 para parar a 2 km- aproximadamente en un desviadero de la carretera. De allí nace una pista. Luis, al que conocimos con nuestros amigos gallegos aquel día del homenaje a Jorge Pablo en la Ubiña,  nos estaba esperando y muy amablemente se prestó a acompañarnos durante todo el día.

Desde allí mismo sale una pista que nos conduce en directo a una cabaña que es en sí misma un pequeño tesoro botánico, con sus plantaciones de romero, menta y melisa entre otras muchas especies. Luis nos enseña el interior, un pequeño museo artesano con toda clase de objetos hechos a mano, cucharas, bastones, castañuelas, un archivo de plumas de rapaces, otro de plantas medicinales, licores de elaboración casera ( podeis ver un recetario en la página personal de Luis).

Estamos un buen rato dando vueltas por la cabaña, y sus alrededores. Luis y Gripi practican una nueva variedad de golf rural con resultado de más de una bola en arroyo Braña Ronda. Dejamos el buen camino para ascender levemente y encontrar un buen sendero que discurre por encima de la cabaña-refugio-museo. Nuestros próximos pasos, atravesando el bosque de fresnos y abedules, se dirige a las cascadas que forma el río. Fuerte caída de agua, en una sucesión de desniveles que bajan raudos de la lejana cordillera. Tengo la impresión de estar en una catedral natural. No conocíamos esta vertiente de Laciana. Luis nos está descubriendo su pequeño hogar natural. Si queréis seguir sus andanzas o calibrar las rutas que realiza por la zona buscarle en luisrioscurolaciana.blogspot.com.es Salimos de una pequeña cascada para entrar a otra mayor. Sin solución de continuidad estamos en la siguiente. Pasamos por la Poza La Cirvienza (el nombre nos suena mucho a bable). Caminamos muy despacio. El bosque es una maravilla. Se le podría llamar el monte de “Las amanitas muscarias” por la cantidad de ejemplares que estamos viendo. El suelo está teñido de manchas rojas. El otoño está mucho más avanzado que en Asturias. El bosque mixto sólo tiene un calificativo: Precioso, un tesoro a conservar.

Subimos por la ladera para reencontrar el sendero. El siguiente paraje pasa por el tejedal. Ejemplares grandes, de buen porte y formas caprichosas. Este árbol totémico, esencial para los druidas celtas, lugar de reunión de las tribus, abriga un soto bosque totalmente vivo. Los brotes jóvenes del tejo crecen circundando el tronco principal. Luis nos cuenta que en la cata que han efectuado se le calcula una edad superior a los dos mil años. Casi nada. Nada más precioso que las vetas oscuras de la madera en las zonas descortezadas.

Uno de los tejos está hueco, formando una caverna profunda. Otro tiene una enorme rama desgajada, pero está totalmente cubierta de nuevos brotes que crecen verticales. Las formas de estos arbolones son caprichosas, se doblan sobre sí mismas, nacen ramajes a media altura, que se convierten en raíces. Tejedal bellísimo. Abandonamos despacio para llegar a la Braña Las Murias, donde comemos algo. Probamos también un tierno queso de cabra, muy parecido en su textura a nuestro afuega el pitu.

Hasta aquí escasos cuatrocientos metros. Tenemos que apurarnos para coger altura de verdad. Seguimos cuesta arriba desviándonos del sendero que llevábamos. La subida es buena y tendida. A cierta altura abandonamos el monte bajo para entrar de nuevo en el bosque, ahora serbales y hayas. Gran variedad de setas. Estamos a unos mil quinientos. El sendero se prolonga durante varios kilómetros hacia el norte. Cierra el valle por el sur toda la Cuerda de San Justo, con el Pico Cabañas, la Peña Grande, el collado la Muesca y la Curriecha. Cumbres a los que algún día tendremos que ir a echar un vistazo, pues tienen muy buena pinta.

Varias paradas para fotografiar setas, sobretodo corras de amanitas y de micenas. Los servales tienen sus frutos rojos y las ramas envueltas en líquenes. El contraste es brutal. Por fin salimos a un claro desde el que se ve cerca el Cueto Nidio y sus antenas.  Hay que tomar una decisión: bajar para volver al bosque o subir los doscientos y pico metros que nos quedan para llegar a la cima. Finalmente todos optamos por subir. El pico es más bien feo, con sus antenas y su olor a gasoil, pero es un observatorio de primera de los montes de Somiedo y León: El Cornón. Los Muxivenes, el Pico Blanco, La Crespa, la Chana, e infinidad de cordales más hasta perderse en la lejanía. También es una gran vista de Villablino y del embalse de Las Rozas.

Villablino villa muy antigua fue dotada con tal título en su carta Puebla por Alfonso X, El Sabio. “Sepan quantos este privillegio vieren y oyeren como nos, don Alfonso por la gracia de Dios rey de Castilla, de Toledo, de León, de Galicia, de Sevilla, de Córdova, de Murcia, de Jaem e del Algarbe, en uno con la reyna donna Violante mi muger e con nuestros fijos el infante don Fernando, primero e heredero, e con don Sancho e don Pedro e don Juan e don Jayme. Porque los omes de la tierra Laziana, se nos enviaron querellar muchas vezes que recibían muchos males e muchos tuertos de caballeros e de escuderos e de otros omes malfechores queles rovaban e tomavan lo suyo sin su plazer. E pidierom nos merced queles diésemos un lugar qual touviésemos por bien en que poblasen, e les otorgásemos los nuestros regalengos e los nuestros derechos que aviemos en esta tierra sobredicha e que nos darían lo que touviésemos por bien”

Bajamos pronto para cumplir el horario previsto. La bajada la hacemos por todo el cordal que desciende suavemente hasta la cabaña-refugio abierta y a disposición de cualquiera. Estamos en la majada Vilforcos. Todavía tenemos que tirar otra hora de descenso esta vez por un precioso robledal, joven a pesar de su aspecto añoso, con el suelo tapizado de suaves hojas. Salimos a una buena pista que desciende en suaves revueltas hasta la carretera junto a la central eléctrica del arroyo Zarambral. Que recibe el agua por dos enormes tuberías acostadas en la falda de enfrente. Son justo las cuatro. El horario nos ha salido de cine.

Luis nos lleva a Robles de Laciana, un guapísimo pueblo construido casi con un belén de montaña. La iglesia de San Xuliano, precioso ejemplar de románico rural, fue parte de un convento benedictino. Este pueblo salió en los periódicos de este verano porque un oso descontrolado mató a trece ovejas y despeñó a una vaca y a su ternero. Algo excepcional. Comemos en el hotel rural. Es un local muy agradable y pasamos un buen rato. Son las seis, hora de volver.

Nos despedimos de Luis cambiando direcciones y teléfonos. Prometemos volver a vernos. La Laciana ha sido para nosotros una sorpresa muy agradable, tenemos que hacer más montaña por aquí, ahora que tenemos un contacto. Volvemos en un suspiro oyendo cantar los goles del Barsa. A las siete y media entramos en Oviedo.

El dos de noviembre atacamos la cumbre más alta del Aller: El Retriñón, entrando por Felechosa y bajando luego a Soto de Agües, excursión larga y con potente desnivel. Si nos acompaña el tiempo podremos hacer una gran y montañera excursión, ruta de bosque incluida.

A partir de la próxima semana emepezamos a recoger el dinero de la campaña de lotería de navidad. Hay tiempo de sobrar así que tomarlo con calma.

Recordad que del 4 al ocho de noviembre es la SEMANA DE MONTAÑA DE OVIEDO,  en el Auditorio. Y que el Grupo ha organizado las Segundas Jornadas de Montañas en el Casino de Trubia los días 20-21-22. Ya visteis el cartel. También está puesto en Internet.

Para la ruta del sábado seguid llamándome a mi. Peña no está así que para apuntaros los que no lo hicisteis el sábado pasado llamarme al 692 510 114 o al correo fresines@telecable.es , en donde acusaré recibo de vuestros mensajes. Hasta el sábado.

FRESINES

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