martes, noviembre 26, 2013

LLEGAMOS A LA PEÑA BLANCA EN MEDIO DE LA PRIMERA NEVADA DE LA TEMPORADA



16-11-2013

Algo estamos aprendiendo: el ser constante tiene su premio. Cuando parecía que íbamos a soportar otro sábado imposible de lluvia y frío, a tenor de todo lo que cayó del cielo durante todo el viernes y la madrugada del día siguiente, todo cambió en cuestión de un par de horas. Incluso cuando nos acercamos a la vertical de Peña Mea, se ve de lejos nevadísima. Así que nos disponemos a una ruta nevada. Bien pertrechados de ropa de abrigo que, sin embargo, no hace mucha falta porque la temperatura aunque algo baja es muy buena para la segunda quincena de noviembre.

Bajamos en Covalles, exactamente junto al puente que cruza el río Caleao. El buen camino que va subiendo en varias revueltas está cubierto de hojas de castaño y roble. El otoño va avanzado desnudando los pocos árboles que todavía resisten. Muy bellos en su aparente muerte. Llegamos hasta la segunda de las cabañas. Abandonamos el sendero. Ahora la subida es pindia, pindia, a través del hayedo monte arriba. Empezamos a pisar escarcha en abundancia. Chasquea al pisarla. Remontamos toda la larga ladera hasta lo alto de la cresta cimera. Aquí ya es nieve. Cuatro dedos de espesor.

Seguimos esta cumbrera. Bajo arcos de ramas cubiertas de hielo. Un túnel de cristal como en un poema. Llueve bajo los árboles. Van descargando su peso bajo el primer sol del día. Los troncos chapeados de bolones de nieve. Hubo batalla campal en esta arboleda. Está todo cubierto. Las fotos de Pablo, de Miguel y de Javier Lavín son una declaración de intenciones: la belleza de la naturaleza, cuando muestra su rostro amable, es superior. Poesías en foto.

Al llegar a una gran peña el paso parece imposible. Una pequeña trepada para auparse y subimos a un corredor largo y estrecho, que bordea la peña. No tiene peligro porque la nieve caída es de calidad excelente. Salimos de este pasillo para seguir en la lomera cada vez más ancha. Intuimos la silueta de la Peña Blanca a la izquierda, borrosa en la neblina. Llegamos a la collada. La orientación hoy es fácil porque las huellas están marcadísimas en el bosque. Por cierto el track de Peña excelente, milimétrico. Luis reparte su bollo de “socorro” para dar vida a los hambrientos que somos muchos. ¡Qué rico este bollo, Don Luis!

Nuestros compañeros se han dado maña y están hace rato en el pico. Vamos despacio tras ellos. Hay que pasar un senderillo muy alto pero bien trazado que va sorteando toda la crestería. Pasamos por encima de dos precipicios que caen nevados sobre una angosta estrechura. En uno de ellos nos retiramos hace años al intentar atravesar una pala de nieve-hielo imposible. Pero hoy si que se puede. Avanzamos despacio pero seguido. Nuestros amigos de la cumbre ya están en la parte baja de la larga ladera. No nos extraña que se hayan marchado porque el cielo negro amenaza con una tormenta inmediata. Está descargando ya en la cordillera, y también hacia la costa.

Estamos muy poco tiempo en la cima. Lo justo para apreciar la silueta del Visu La Grande y el pico la Senda, y la Foz de Cueva Devoyu. Se ven varios pueblos: por supuesto Caso y La Felguerina. Salimos volando de la cumbre, bajamos volando la ladera, da gusto deslizarse en esta blanda nieve. En el pico unos 11º de temperatura.

Abajo en el bosque más de 17º. Atravesamos un bosquecillo bajo por el que culebrea un senderillo de ganado. Mal que bien salimos de él en dirección al Collado Bustiellu. Luego ya en una serie de revueltas vamos acertando con la bajada despreciando los evidentes caminos a La Felguerina. Breve alto en el caserío Pereu.

Y a bajar casi a la carrera por el buen camino de bosque que, embarrado y todo, nos saca a la carretera, unos doscientos metros antes de la Encruciyá. Junto a la Ermita, hay nada menos que dos bares para calmar nuestra sed. Tardamos en esta extraordinaria aventura cinco horas y media exactas los más tardones. Animados por los buenos paisajes que vimos, con el ramaje cubierto de hielo en la retina, nos vamos a comer a Casa Linares, nuestra segunda casa. Aunque parezca mentira el tiempo sigue aguantando.

Y así termina esta grandiosa jornada montañera, que esperábamos pasada por agua y resultó una de las mejores rutas de todo el año. El próximo día 23 tenemos una travesía que arrancando en el pueblo de Tarna y subiendo la Cerra de Altu Pasu llega a Ventaniella y termina en Sobrefoz. Terreno conocido. Promesa de buenos paisajes. Lo demás lo ponemos nosotros: la amistad, el buen hacer, la camaradería, y… los postres. 

Recordad que ya iniciamos la campaña de la lotería. También estamos apuntando para la Cena de Hermandad. Recordad también que esta semana tenemos organizadas las II Jornadas de Montaña del Grupo Las Xanas. Y es que nos atrevemos con todo. Por cierto se cambió el orden y el primer día intervendrá el piloto del grupo de Socorro del Principado, y los hermanos Madrera lo harán el segundo día metiéndonos por barrancones y cuevas. No nos lo vamos a perder. Para todos estos asuntos y para apuntarse a la próxima ruta podéis contar conmigo en el 692510114 o en el correo electrónico fresines@telecable.es

FRESINES

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