jueves, octubre 04, 2012

EN MONASTERIO DE HERMO CAMINO DEL PICO CANIELLAS, AL QUE NO PUDIMOS ASCENDER.

29 de septiembre de 2012

Hoy hicimos una ruta al estilo antiguo: sin GPS, con mapas, brújula, varias someras indicaciones y exploradores por los caminos. Primero había que llegar hasta el lejanísimo Monasterio de Hermo. Nombre de grandes evocaciones, tierra lejana, verde y agua, bosque y pistas mineras. Allá fuimos y nos costó lo nuestro. Al llegar primera decepción: al norte no había pico alguno, todo tapado por densos nubarrones. Preguntamos a una señora y a su marido, únicos habitantes, y nos dicen que está todo tomado, que imposible pasar.

Con estos mimbres ¿quién hace un cesto? Así que decidimos seguir a las Brañas de Narcea de Monasterio, siguiendo el curso del pequeño Narcea. Pudimos haber seguido en bus, pero si no hay pico que subir por lo menos obligaremos a las piernas a moverse. Subimos rápido. Al llegar a la braña de cuatro casas la pista gira a la derecha y al bosque. Como las indicaciones que llevamos escritas son muy poco precisas, empezamos a explorar los caminos por la izquierda. No sin discusión, claro. Encontramos una pequeña cascada. Damos la vuelta. Intentamos un sendero. Tampoco es. Al final la  hoja de ruta y el paisano del pueblo tenían razón: a la izquierda. Pero aparentemente este camino va en dirección contraria.

Silvio nos saca de la duda. Es por allí. Acortamos. Más discusiones. Estamos en un buen sendero y en media hora más bordeando el Pico las Barrosas por la derecha y las Peñas de Fanao por la izquierda, encontramos una senda que debe ser el llamado “Camino Real” que debe llevar a la laguna de la Vega del Palo y a Caboalles de Arriba. Afortunadamente no picamos y seguimos en dirección norte un pequeño regato que resulta ser el arroyo Chauchina. A continuación entramos en una llanada encharcada y con aspecto de turbera, que resulta ser la laguna de la Chauchina. Pequeña, y coquetona. Estamos a 1700 metros y superando la Pea Mora nos faltarían escasos doscientos metros para llegar a la cima del Caniellas. Pero nadie se atreve a dar el paso: hemos dejado el pico muy al oeste y además hay un profundo valle en medio.

Total que sin apenas parar seguimos camino. Ahora es una auténtica y pedregosa pista, que asciende por un empinado puerto. Parte de la turbera de la Chauchina desagua hacia el norte siguiendo los meandros de Riomolín para acabar en la Laguna de los Cobradores. Pocas veces hemos visto algo tan bello. El Valle del Riomolín se abre en un profundo tajo cuya pared norte es el pico del Fraile (1873) . Se adivinan varios caseríos. Echando la vista hacia atrás está majestuoso el Cueto de Arbás en el que estuvimos un glorioso día de paisaje nevado.

Seguimos la eterna pista. Pasa a lado de varias casas remozadas y elegantes. La pista es larguísima. Atajamos para evitar todas las revueltas del monte. A pesar de no hacer pico cansados que hay una kilometrada hasta Gillón. Preguntamos en un caserío por la subida. Por este lado está bien , abierta y con una pista forestal que permite llegar hasta la collada Chana. Estuvo un grupo hace una semana. Parece que es más fácil plantear esta excursión desde Gillón. Y luego buscarse la vida para bajar a Monasterio de Hermo.

Llegamos a Gillón. Hemos tardado cinco horas y media sin apenas parar. No está nada mal. Sensación agridulce por no hacer cumbre alguna pero el cielo no estaba para más y lo más que pudimos fue entrever el triángulo del Caniellas entre dos ráfagas de nube.

Bajamos a Penlés a comer. Ya nos lo tienen todo preparado desde la mañana. Incluso han reservado bolsas extra de rosquillas por si alguien nos invita. Pero por ahí “ná de ná”. Nos espera otra sorpresa: nuestra querida y embarazadísima María, acompañada de Vicente, y de Pablo y Alicia nos han ido a ver y a escuchar los buenos consejos de Isa y tal y tal. Nos alegramos un montón de verla tan guapetona y ya casi en plan madre. ¡Que tenemos otra nueva socia dentro de un mes!

Me llaman por teléfono para comunicarme que ha muerto en Sevilla la hermana de Gracia. No podemos por menos que hacer piña con ella en estos dolorosos momentos. Un beso Gracia, de toda la familia de las Xanas.

El sábado que viene otra excursión autocarera. Si logramos no perdernos en las varias carreterillas en las que hay que desviarse, llegaremos a Los Montes de la Ermita para subir desde allí al Catoute y luego cruzar a las Colinas del Campo de Martín Moro (vaya título tan grande para un pueblo tan pequeño). La zona me garantizan que es bellísima y los pueblos una auténtica delicia.

FRESINES





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