13
de octubre de 2012
Zona
poco conocida. Precisamente vamos a eso: a conocer mejor esta serranía
abundante de cimas que están entre los 1.700 y los 2.200. La mayoría son
grandes pandas muy desgastadas por la erosión, especialmente demoledora en la
cuarcita que se cuartea fácilmente.
Entramos
por la Babia Baja. Vemos pocas praderías y mucho monte de roble con escasa
producción. Montes buenos para la caza. Las cuadrillas están preparadas en
Villabandín. No nos miran con mucho agrado. Nosotros a ellos con cierto recelo.
Afortunadamente salen cinco todoterrenos por una pista al sur, mientras que
nuestro destino es el contrario. Curiosa la iglesia de Villabandín, con una
imponente fachada de piedra sin labrar y un arco de puerta tapiado y del que
sobresale una original fuente. El río va bien de aguas a pesar de la seca que
hay unos kilómetros más abajo. El pantano de Barrios de Luna hoy era un dolor.
La
mañana está fría, obliga a subir con gracia y estilo. Cogemos una senda entre
los dos barrios que rápidamente y atajando nos permite ascender entre robles
añosos pero chaparros. Encontramos pronto la pista y nos prometemos una jornada
feliz. Esto esta chupado. ¡Ja! ¡ja! No es que sea muy difícil pero trabajoso de
subir bastante. La pista se va perdiendo en una larga pradera que tiene un
pequeño laguito. Creo que es la cabaña de Piedrasmoras, porque hoy la
orientación no ha sido mi fuerte. ¿Estaremos pillando la gripe?
Aquí
se acaba la alegría. El sendero es evidente pero está bloqueado por multitud de
piornos que impiden seguir con alegría. Probablemente hubiera sido mucho más
factible seguir hasta el collado de la Cañada y desde ahí acometer toda la
cumbrera. Manuel y los “rapidillos” por allí van. Otros preferimos salir a la
pedrera que por lo menos está libre de urcias. Pero la subida al cabo de un
rato se hace incómoda. Un grupo tira de frente con Peña, otro con Javier
prefiere subir por la derecha tras encontrar un sendero despejado. Lito y
Fanjul tiran mucho a la izquierda para encontrar las zonas más despejadas de la
ladera hacia una cumbre muy evidente que se ve al fondo.
Llegamos
a ella unos pocos. La mayoría están en lo que resulta ser el Rabinalto.
¿Entonces dónde estamos nosotros? A discutir: o el Pico La Arena o el Alto de
Terreiras de 2.061. El caso es que tiene un gran hito de piedras que fue lo que
nos atrajo. Si nos riñe Peña, decirle que los piornos tuvieron la culpa. Al
Oeste las Ubiñas, el norte el Montihuero, la Orniz, el Cornón y el Muxivén.
Mucho más al Oeste la Penouta de Babia, pico triangular muy característico y
que tiene su personalidad, no como esta Sierra de Villabandín. Se ve Piedrafita
a lo lejos y a su izquierda las minas a cielo abierto que afean terriblemente
el paisaje. Un buen rato en el pico (para más de ocho el único del día)
mientras llegan los tardones que lo quieren hacer todo. Nos enfriamos otra vez.
Después de la foto arrancamos a bajar otra incomodísima pedrera en bajada
lateral para volver a subir una buena cuesta que continua sin descanso al
Valgrán, potente pandona que lo domina todo.
Sube
la mayoría. El grupo de Manuel sube a un esbelto roquedo a nuestra izquierda,
los que vamos de retirada seguimos faldeando hacia el arroyo Valgrán, y el
resto de la compañía sube a este último
y largo pandón. Abajo nos encontraremos. El arroyo va abundante de aguas.
Crecen en su lecho los fresnos y abedules. La pista de ganado va girando al
oeste y tras una remontada al norte, otra vez al oeste. Allí en el pueblo
comentamos a la gente que venimos de Villabandín. El paisano se quita la gorra
como diciendo: << ¡Venga, ya!>>. Pero es lo que hay. Salimos a las
10 y diez y llegamos a las cinco menos diez. Total una buena pateada de unos
veinte kilómetros. En Cabrillanes el primer bar que vemos abierto nos sirve
para calmar la sed y el hambre. Los que comemos fuera estamos en la gloria
mientras dura el sol. Luego hay que buscar refugio rápidamente. Tercer
enfriamiento.
Luego
volviendo de viaje ya notamos algunos los calambres y las tiritonas. Para mí
que esta ruta ha sido muy dura. Por lo menos nos valió para conocer el paso de
la Babia Baja a la Alta, de la zona pobre a la zona minera pegada a la raya de
Asturias.
La
próxima semana volvemos a Asturias. Hicimos unas cuantas por León: Huevo de
Nocedo, Peñas Pintas, Catuote, Rabinalto. Ahora ya va a tocar el bosque. Y nada
menos que la bajada por las Foces del Casaño partiendo desde la Buferrera para
salir a la civilización por Canales. Promete ser una excursión extraordinaria.
Preparar las cámaras de fotos.
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