6 de
octubre de 2012
Para
allá fuimos. Seis horas abundantes de autocar y cinco de caminar. Aún así
mereció la pena. Salimos pronto, pero hasta las once menos diez no empezamos a
caminar. Desayuno de lujo con churros y todo. Al fin llegamos mareados después
de atravesar toda la Omaña. Todo lleno de explotaciones mineras. Llevábamos una
duda clavada desde hace días: ¿se podría entrar hasta los Montes de la Ermita
con el autocar?
Decidimos
resolver sobre la marcha. Pero el libro del Alto Sil apuntaba que la pista está
sin asfaltar. Decidimos seguir a Colinas del Campo de Martín Moro Toledano.
Llevábamos la ruta bien estudiada desde las dos alternativas. Esta segunda
tiene sus ventajas: es circular y se hace todo el cordal para bajar a las
lagunas de Rebezu. Además es un PR-LE 45 señalado. El pueblo es una auténtica
preciosidad, arregladísimo, con un inconfundible sabor rural, cantarín río
incluido.
Atravesamos
el gracioso arco de la iglesia que comunica con el Norte del pueblo. A la vera
del río sigue el camino flanqueado de robles y abedules. El río debe tener
fuertes crecidas porque las pesqueras de contención están bien mantenidas. El
canal que lleva al molino ya no lleva agua. Hace calor, unos 21º. El camino
está muy bien señalado. Poco a poco y sin descanso alguno vamos cogiendo
altura. El río se sume o está entubado por debajo. Hay una casa de madera
prefabricada enorme, preciosa. Para vallar una pradería han instalado somieres
pintados, unos sesenta, salidos a saber de que internado o cuartel.
Ahora
el camino sigue entre urcias y serbales cargados de frutos rojos. Torcemos a la
derecha para encarar el valle. Por delante una pandona bastante monótona. Pero
la subimos con premura. A la una yo estoy en el inicio de la loma final. Ya hay
un grupo de seis personas arriba. Mil metros en menos de dos horas ¡Esta gente
no tiene límites!
El
camino está muy bien trazado en continuas lazadas ascendentes por encima de la
pedrera. Todo son cuarcitas cuarteadas. Llegamos veinte minutos más tarde a la
cima. Segunda tarjeta de cumbres, que la primera ya estaba cubierta. Frío, la
caída del termómetro se acerca a los diez grados. Aplauso a las rezagadas y
foto de los que quedamos que Carrete y compañía hoy vuelan.
Se
ve la central térmica de Anllares mucho más allá de Gistredo, enmarcada contra
la sierra de los Ancares. Todo lejanísimo. En la cercanía tenemos potente el
Valmartín tapando parcialmente las Ubiñas. El día está muy brumoso y a pesar de
todo es gozoso estar en esta cumbre. Otro grupo de seis bajamos por la cara norte en unos cómodos escalones.
Perdemos unos cien metros siguiendo toda la cuerda cuarcítica. En la pradería
cercana vemos por el norte las lagunas
Los Frieyos, pequeñas, formando turbera. A pesar de la seca los ríos
corren.
Seguimos
todo el circo lacustre hasta el pico Rebezu. Es una pandona inmensa. Decidimos
bajar hacia las lagunas del Rebezu. Descenso vertiginoso por el pedregal. Las
lagunas son dos y no de mal tamaño. En invierno tiene que ser todo un espectáculo.
La pequeña alimenta a la mayor que a su vez se desborda por el río Susano.
Este
hace una serie de hoyas y pequeñas cascadas en un profundo tajo en la roca. A
muy buen ritmo atravesamos los prados de Susano y volvemos al sitio en el que
empezó nuestra bifurcación por la mañana. Seguimos comiendo millas a Colinas
del Campo. Ya está preparado el sitio de la pitanza. Es una coqueta taberna,
que cuenta con un espeso vino de la tierra y es muy generosa sirviendo
“chupos”. Pretendemos salir a las seis porque todavía queda una tirada. Casi lo
logramos y ya sin parada ninguna volvemos a nuestro querido terruño. La ruta ha
sido placentera, la puntación alta y además ha sido otra ruta “romántica”
realizada a golpe de intuición, brújula y mapa. (Es trampa todo está muy bien
señalado)
Para
el sábado que viene tenemos el Pico Rabinalto, empezando en Villabandín y
terminando en Mena de Babia. Novecientos cuarenta metros subiendo y un poco más
bajando. Está en la zona de Babia y es un bonito pico triangular de los que
últimamente estamos acostumbrándonos a trepar.
FRESINES
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