Después de las emociones de las semanas pasadas nos merecíamos un día tranquilo. Y lo tuvimos hasta un poco de más
pues la niebla en las tres primeras horas fue nuestra constante compañera.
El día se resume fácilmente: empezamos en Monasterio. Con indecisión sobre el mejor paso a tomar. Los habitantes del lugar nos dieron opiniones contradictorias: se puede subir a la Silla de Cabestredo por la majada Ovia pero p
uede estar muy tomada. Un grupo sigue este sendero. La mayoría subimos por la parte alta del pueblo hacia el barrizal que nos está esperando. Es nuestra segunda salida de Monasterio después de dudar sobre el verdadero camino. Cosas de la niebla. Seguimos hasta llegar a la carretera: hoy es mejor opción seguirla hasta la Collada Llomena tal como está el suel
o.
Seguimos el tradicional camino del Pierzu, desviándonos a la derecha a los dos kilómetros para seguir monte arriba al Calderón de la Arena. Contento general de las garrapatas, siempre acechando sangre fresca. Bordeamos sin ver a penas nada el Pico Valeru, subimos hacia el serrote y sin darnos cuenta estamos en la Silla de Cabestredo. Mucha humedad. Tres horas escasas y 569 metros ascendidos. Breve parada de repostaje.
Un poco más abajo, en el Collado Trecho salimos de debajo de la nube que nos envolvía. Se ve el valle de Carmenero.
Una larga bajada. Cinco compañeros deciden subir al Carria por la Collada Carriá, entrando por un profundo canalizo. Bravo por ellos. Más que caminar vuelan porque llegan media hora después de los últimos al autocar.
Desde Trecho pasamos al concejo de Amieva. Una larga bajada entre helechos y ortigas gigantes. El camino algo desdibujado a ratos y ba
rro, lodo en su categoría más pegajosa. Al fin acertamos a pasar junto a una cabaña y siguiendo el camino antiguo vamos paralelos al río Carmenero al que oímos cantar muy por debajo nuestro. En el fondo del valle, casi cubiertos por la vegetación, varios corros de piedra pequeños y perfectos.
Seguimos camino, ahora por el es
peso bosque. Esta es una auténtica catedral vegetal con sus arcos enramados cruzándonos por encima. En las ventanas que deja la pared verde asoma ahora soleado el Pierzu y al otro lado del valle el Teyeu en la Peña Siña, que intentamos hace poco. La cabecera del valle es un denso bosque que baja desde las alturas del Pierzu y el Cabezo Boes. Por algún vericueto oculto tiene que estar la majada Dobru desde la que suben algunos aventureros al Pierzu
por su difícil cara este.
Bajamos por senderos de bosque, un buen descenso. Descansamos un poco en un saliente de la Peña Praniella. En nuestro frente el Collado Valleyu y la Cuesta las Verdes de la Peña Siña. Continuamos nuestra pelea con el b
arro, pero a partir de aquí la senda se hace pista y el tránsito es mucho más cómodo y seco. Buenas conversaciones acortan lo largo del camino. Las botas hoy pesan lo suyo.
Cumplidas las seis horas entramos en Argolibio. En total llevamos seis horas caminadas en un descenso de novecientos veinte metros. Esperam
os una media hora a que aparezcan los marchosos del Carriá. Tiempo aprovechado para quitar barro de las botas y tomar un poco el sol. Charlamos con la gente de Argolibio. El suceso del ahorcado en el Porro Moneru les ha impactado. La vista del Cornión nevado siempre reconforta.
Sin más novedades bajamos al Bodegón del Dobra, cuyas mesas en el prado invitan a una comida muy agradable, con buen tiempo ahora, buenas viandas y mejor compañía. Para remate de esta tranquila sobremesa, se nos muestra el Pierzu atravesando la nube que lo bordea. Como en los cuentos.
El sábado 4 de junio la excursión que vamos a realizar es la siguiente: La Felgerina (817 m.) –La Gallera (1.225 m.)- VISU LA GRANDE (1.709 M.) y vuelta a La Felguerina. La salida comienza a las 7,30 en San Andrés y esta vez no se admiten gafes que atraigan el mal tiempo.
FRESINES
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