Un día de montaña casi perfecto. Grupo seleccionado de montañeros con ganas de conocer los pasos entre sierras. Esta vez,
siendo ambiciosos como somos, teníamos pensado atravesar desde la Collada Nochendi hasta Viego por los vericuetos trazados entre rocas.
La Senda Degüera nos aguarda. Subimos con ritmo. El gracioso de turno afirma que “vamos a limpiar de garrapatas el monte”. Será mejor dejarlas en el sitio, digo yo. El prim
er tramo es fatigoso pero afortunadamente el día está algo encapotado. En la ladera opuesta al desfiladero de los Beyos vemos el camino del Derrabau que intentamos el año pasado. En una hora subimos trescientos sesenta metros y tenemos Biamon a la vista. Una ventana nos deja contemplar la zona del Derrabau y el Jucantu. Intenta despejar. A ver si hay suerte.
Una casa habitada. Un pueblo fantasma rodeado de nieblas. Entre
casas continúa la senda que en sucesivas terrazas nos va acercando a la collada. Restos de cabañas centenarias. El único hórreo beyusco que queda en pie, parece hacerlo por poco tiempo. A las dos horas, con la niebla tapando el paisaje, estamos en Nochendi (643 m. subidos). Un cuarto de hora más tarde decidimos subir a Peña Salón que debe estar a nuestra izquierda. El cielo sólo se pinta de gris de niebla. Para casi todos es una
ascensión inédita por esta cara de la montaña.
El hayedo es centenario. Los ejemplares son estatuas vivas en este museo natural que visitan los animales del bosque y pocas gentes más. Salimos a una zona más abierta y con un sencillo faldeo hacemos cumbre en Peña Salón. ¡Premio! Se está despejando y podemos ver una enorme extensión de terreno: Desde Peña Subes y Sen de los Mulos, pasando por el Zorru, el Recuenco, el Tiatordos, la Llambria y el Pierzu. Más a la derecha la Silla de Cabestredo que queremos pisar la próxima semana y a continuación la altiva silueta del Carria. Por
el este aparece la montaña de Amieva y Pnga, con la Sierra de Beza. Entre el Valdepino y el Cantu Cabroneru, la inconfundible silueta de la Peña Santa. Bajo la cruz que corona la cumbre de Peña Salón, la inmensa caída a Víboli, el furacu en la cumbre... experiencias ya vividas y siempre dignas de ser repetidas. Este rato en el pico en tan buena compañía es otro tesoro que acumulamos en nuestro recuerdo. Llegan los del Pulide en plan invasión. Vamos a dejarles sitio. Foto y abajo. Al norte, a volver al Camín de la Tobera que era nuestro programa de hoy.
Bajamos por el bosque doscientos metros. En un momento embocamos el embudo que forma el Canto del T
oyu, formidable espolón que baja desde Peña Salón y que debemos atravesar. El paso baja directamente a la Cueva del Toyu. Impresionante paisaje. La oquedad está tallada en escalones que facilitan el paso. La humedad que venimos padeciendo durante toda la ruta, se acrecienta en esta cavidad y nos obliga a poner todos los sentidos al atravesarla. Al salir al otro lado (la cueva se atraviesa en pocos segundos) nos quedamos literalmente sin aliento: Una pared
blanca y gris, veteada en naranja, precipitándose hacia el valle. El sedo cruza debajo del roquedo como pidiendo perdón por molestar a los señores de las cumbres. Abajo vemos el resto del grupo que no quiso subir a Salón. Ellos deciden seguir hasta el camino que une Viego con Viboli, para bajar por la pista. El resto nos aventuramos por las playas herbosas que descienden paralelas a la Sierra del Toyu.
Es una bajada de enorme entidad: una larguísima ladera que primero es bosque y luego pedrero. Es la Canal de Tuba, impresionante y silenciosa. Por el bosque alta hierba húmeda, no pisada nos obliga a afianzar los pasos. Luego la piedra suelta a ratos “esquiable”. En muchos tramos es más segura la zona herbosa. Pero ¿no estamos en los Picos de Europa? Muchos recordamos la Canal de Pied
ra Bellida.
Al final de largo pedrero hay que tirar hacia la izquierda. Estamos terminando la ruta tras cinco horas intensas. Hay un sendero que sigue hacia una torre eléctrica que se encuentra ya en la carretera. La dejamos a la derecha siguiendo algo similar a un sendero ocu
lto por la maleza. La senda se interrumpe bruscamente en una bajada algo extraplomada pero con buenos apoyos y agarres. Una rama de árbol ayuda. Para más seguridad tendemos un cordino doble a modo de pasamanos.
Pero alguien se atasca y no es capaz a bajar. Los nervios pueden. Deslizándote por el senderillo estás en la remozada carretera a Viego en dos minutos. Hay problemas arriba. Tratamos de buscar una alternativa, que no es fácil. Recorremos de nuevo el bosque repleto de abrazadores espinos. Subir al acantilado para bajar bruscamente por una especie de embudo puede ser la solución. Pero ahora hay que salvar un doble desnivel: el primero del bosque a la plataforma y luego de la inclinada plataforma a la carretera. Han traído una escalera del pueblo. Puede valer. Con ayuda del cordino y la escalera salvam
os fácilmente el primer desnivel. El segundo es mucho más complicado pues aquella meseta está repleta de piedras de tamaño considerable y todo parece muy inestable. Hay muchos nervios en la preparación. Cae un derrubio de piedras. Los que aguantan la escalera tienen su mérito. La primera persona es “descolgada” para caer literalmente encima de la escalera, que ahora se ha convertido en móvil como las de las estaciones.
Aplausos de alivio. Los seis “rescatadores” bajan
en rapel sin especial dificultad. La escalera ha sido la clave de la airosa bajada. Nadie lesionado. Dos horas muy intensas. ¿Merece la pena poner en riesgo a tanta gente? La ruta ha sido una maravilla, pero se ha complicado en su tramo final de un modo que nadie podía prever. En Viego todo son comentarios sobre la experiencia vivida.” ¿Qué grupo de montaña dices que nos ha pedido una escalera de madera? Cosas veredes, amigo Sancho....
La semana que viene partimos de Viego y esperamos que sin ninguna clase de sobresaltos podamos llegar a Argolibio por la margen derecha del río Carmenero, después de pasar por la cima de la Silla de Cabestredo. ¡Que todos tengamos una feliz excursión!
FRESINES
1 comentario:
La S.N.P.G. (Sociedad Nacional Protectora de Garrapatas) ha denunciado al G.M. Las Xanas de Trubia por invadir y destruir el hábitat del protegido insecto en reiteradas ocasiones.
E.F.E.
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