Extraordinaria salida la que hicimos este sábado. Llegamos pronto a la Felguerina. Según la Wikipedia “uno de sus célebres
vecinos fue José González, afamado cazador de Brañafría que fue contratado por el rey Carlos IV como cazador real y vivió en la corte de Madrid, pero añorando los bosques y las montañas casinas, renunció a todas las comodidades para volver a su tierra. También vivió otro singular personaje, Manolín de Balquemau, inventor del cordero a la estaca, especialidad que trajo de Argentina en los años 30, amén de Enrique el de la Gaita que amenizó muchos bailes del concejo, otro vecino importante por lo que significó en el impulso de la vaca casina, ganando infinidad de concursos con sus reses fue Eladio el del Pandu”. 
Comenzamos por la monótona pista hasta llegar a Les Collades en donde hay una buena mayada. Luego torciendo hacia la derecha y un poco más arriba llegamos a La Gallera, donde paramos hace tiempo para refugiarnos de la cellisca que arreciaba y de la que escapamos por el colláu Incós. Los amplios horizontes se dejan ver entre praderías bien cuidadas, montes verdes y blanca caliza. La foz que
forman la Peña’l Casar y la Peña Blanca cierra todo el horizonte. Seguimos a muy buen ritmo de marcha camino del Visu. La Xerra L’Canalina es una larguísima pared de roca que va de norte a sur hasta La Pelacera donde se dobla 90º para formar el Serrote de Brañapiñueli.
Dos personas se atreven con El Cuervu (1581). Una pared bastante vertical, que cae directame
nte a La Gobia. El resto del grupo (los veintidós al completo) están ya por encima del colláu La Xistra (1530) y en cómoda subida llegamos al Visu la Grande (1709 metros). Dos horas y media para salvar los novecientos metros de desnivel. Los pueblos desde aquí arriba parecen un belén que inspira tranquilidad. La vista circular es completísima desde Ten y Pileñes, El Tiatordos y el Campigüeños y la afilada arista d
e la Llambria. En medio lo que nos parece Sen de los Mulos. A lo lejos la Peña Santa almena de un castillo firme. Por el otro lado el Torres, triángulo negro, con el Pierzu, y la Cabeza l’Arcu, encima de Caleao. Soberbia vista. Decenas de cumbres. Decía el geógrafo francés Franz Schrader (dibujante de mapas, pirineista destacado, inventor del orógrafo en 1874 con el que dibujar “tours d’horizon”),
viendo un día unas puesta de sol en el horizonte que “Cuando la montaña os ha robado el corazón todo viene de ella y todo conduce a ella”. Este es el mejor balcón para completar y admirar el parque de Redes. Literalmente sentimos que la montaña nos ha vuelto a robar el alma y los sentimientos...
De nuevo en ca
mino. Nuestro próximo objetivo la Becerrera de Atambos. Una profunda garganta marca un vertiginoso descenso al valle Llinde la Gobia. Rodeamos la Peña Gain que Gelu también sube (bravo por sus cinco de hoy). Atacamos por la cara oeste la sinuosa senda trazada por buena roca. En la cumbre un chulo farol de mina que hace las veces de buzón montañero. Para los que sabéis
asturiano de verdad “atambo” parece significar sitio u oquedad que sirve de abrigo. Fotos de rigor. Por “semeyas” que no quede. Buena vista de pájaro sobre la majada Atambos, llena ya de ganado. Todo esta vestido por la generosa primavera. Arrebatos líricos de un poeta que nos acompaña y quiere confundirse con el vacuno habitante de este miniparaíso. Bajada entretenida entre gorbizos. El grupo se divide: la
mitad decide subir a La Pelacera y el resto gira hacia la Felguerina pues la ruta hoy es circular.
La Pelacera (1709) nos la dejamos en el tintero para una mejor ocasión cuando atravesamos desde el lago Ubales por la Canalina. Una pared inmensa, cortada, difícil. Desde la majada hay fuerte aunque breve subida por el sur hacia un canalizo entre los dos picos. Hay que echar las manos pa
ra superar el canal y luego hacia la izquierda está la cumbre. Pasamos arrimados al canto entre dos buenos precipicios. Pero nos ha tocado el premio gordo: tenemos a la vista el Canto del Oso y Brañagallones y estamos literalmente encima de la braña Piñueli. A finales de este mes contamos con coronar el Canto del Oso. ¡Si es que no nos podemos perder ni una!¡Vaya calendario este año! Las consabidas fotos. Poco espacio para moverse. Hacemos un descenso
tranquilo por la canal procurando asegurar los pasos. Hay gritos de satisfacción por la adrenalina liberada.. Empezamos el descenso a buen ritmo, ya que el resto del grupo está ya cerca de la aldea.
Nuestro propósito es evitar lo que podamos de pista. Bajamos a través de la pradería por un senderillo que nos tiene que
llevar a la majada Les Campes donde está instalada la piscina- azud de recogida de agua para incendios. El camino cada vez mejor marcado. Por extraño que parezca no dejamos de extrañar la escasez de barro. Parece que no estamos en nuestro medio natural. “¡Cachiparros, vamos a por vosotros!”. Alivio rápido en la fuente. Bajamos por el antiguo camino a través del bosque siguiendo el río Truebanones. Nuevas cabañas, la senda se hace camino. Desembocamos en la pista. Ate
ntos a los cruces para no acabar en La Infiesta. Se hace largo el recorrido. Vista de la Felguerina desde un recodo del monte. Llegaremos pronto. Un último esfuerzo que la pista acaba en cuesta arriba.
Una cerveza bien ganada en el centro social-bar, antiguas escuelas. Los dueños se las enseñaron muy amablemente a nuestros compañeros, y todos que
daron admirados por el impecable estado del aula. Vamos a merendar junto al embalse de Tanes, y es siempre un placer intercambiar impresiones del día y preparar las próximas ascensiones por Picos con gente tan competente.
En la semana que viene otra imprescindible: La subida a la Peña Crimienda desde Tielve y la bajada por la pindia canal de Llamedo hasta Poncebos. Hay que ascender trescientos cincuenta metros y bajar unos ochocientos hasta La Trapa. Si el tiempo nos acompaña como hoy, las vistas pueden ser inmejorables. Dicen los que han hecho la Canal de Llamedo que no defrauda a nadie.
FRESINES
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