miércoles, mayo 29, 2013

HISTORIA DE UNA INVERNAL A FINALES DE MAYO. DE CÓMO EMPEZAMOS ENVUELTOS EN GRUESOS ANORAKS Y TERMINAMOS EN CAMISETA



25 de mayo de 2013

Continúa el cielo encapotado. El jueves llovió, el viernes también. Para hoy nubes y claros. De momento sólo nubes y más nubes. Vamos a Tarna. Parada en Abantro, donde Casa Linares, para hacer algo de tiempo para ver si mejora. Desde el pueblo de Tarna no se ven las cimas. Al salir del autocar el viento corta en dos. Hace muchísimo frío. La primera operación es ponerse toda la ropa posible.

Subimos, como es de recibo, por la linde de alambre que marca el límite provincial. Luego el senderillo va girando hacia el sur encarando unas terriblemente pindias cuestas. El suelo está lleno de unos misteriosos cristalillos de hielo en forma de mangos de navaja. ¡Qué intriga! ¿De dónde saldrán estos hielos alargados y cóncavos? –“Oye, fíjate en los alambres. Están cubiertos de hielo. El viento arranca estas fundas heladas”.

Algo más altos son las matas de hierbas blanquecinas las que están heladas. Siempre  por la cara sureste. Esta noche ha tenido que soplar una cellisca impresionante. La temperatura, no exagero, no sube a esta hora de los cinco o seis grados. Al menos la sensación térmica que tenemos; es que si te quedas quieto te congelas. El viento se cuela por cualquier rendija. Subimos rápido, muy rápido, casi sin aliento. Pero es que no hay quien se pare a contemplar.

Por fin el pico. Manuel divisó a un ciervo. Debajo de la cima y al abrigo del viento se puede estar un poco al abrigo. Sigue todo cubierto. Maldecimos nuestra mala suerte. Los optimistas insisten: -“Confiad, que va a abrir”. Casi sin recuperar el aliento estamos caminando otra vez. Seguimos la cuerda montañera a los Porrones de Moneo

Se esta abriendo una ventanita azul en la espesa masa de nubes. Hacia el Maciédome se empieza a vislumbrar el horizonte de montañas. Por los Porrones no hace tanto frío, estamos protegidos en la hondonada. Grandes masas de nieve que atravesamos. Un montañero solitario hace ski de travesía a gran velocidad. Nos asomamos al impresionante circo que se abre sobre el valle La Verde. La aldea de Tarna minúscula en el fondo. Unos rebecos corren por la nieve. Bajamos a Les Llastres. El tiempo sigue mejorando ya de manera clara. Detrás, al sur, el Pico Lago que subimos en una invernal durísima, y poco a poco, descorriéndose la cortina de nubes, majestuoso El Mampodre. Muy nevados todos los valles que suben de Isoba: Rapaína, Rapaona, un pequeño triángulo, que debe ser la Peña El Viento, Y sobre todo cerrando el horizonte oeste, la afiladísima cresta del Canto del Oso. Otro día de recuerdos inolvidables: ¡qué bajada hicimos por esta ladera entrando en el monte Fabucao!

Con estos recuerdos y casi sin darnos cuenta subimos al Moneo para descender vertiginosamente al Collado Musquiellu, por la arista entre los dos valles. El camino que deberíamos haber seguido está cubierto por una espesa pala de nieve, así que nos toca buscarnos la vida. Mientras nos agrupamos en el Collado, un grupillo con ganas de más suben al Cueto Requexada que no deja de ser más que una inmensa ladera de subida y aún más larga de bajada. La señal del PR-60 en el Collado nos confirma que estamos en el buen camino. Descendemos por el sendero siguiendo las marcas. Saltamos varias riegas. La principal en el medio del valle forma una airosa cascadilla. El valle es una preciosidad. Lentamente vamos llegando a la majada Mongallu tras haber descendido 600 metros desde el Remelende. Efectivamente en las ruinas de la cabaña una flecha amarilla indica que hay que bajar paralelos a la riega para entrar correctamente a la cascada por su izquierda.

Empieza una nueva aventura. El descenso es rápido y hay que andar con ojo sobre la piedra húmeda. Hace hasta calor, cosa de agradecer. El río va precipitándose a saltos. En cuanto doblamos algo al oeste aparece un roquedo impresionante con una vira inferior que nos mete en el buen camino de bajada. Cuando salimos de la inclinada pared la travesera por el bosque se hace más fácil hasta que toca atravesar una intrincada zona de escobas, pelea a la que estamos más que habituados.

Saliendo de este túnel vegetal hay que saltar al otro margen de la riega Mongayo y bajar algo más. Acabamos por salir a la zona descubierta desde la que se puede ver una buena parte de la caída de agua. Subimos a hacer las fotos de rigor aguantando la pulverizada llovizna que refresca hasta “les cascarries”. (Javier dijo).

­El resto de la ruta es muy sencillo pero tan hermoso o más que las cumbreras. Llegando a La Campona tenemos que coger la buena senda que nos meterá al monte Saperu. Maldita sea, hay que volver a subir algo. No hay mucho problema. Avanzamos con toda la calma posible. El bosque está esplendoroso, vestido con sus nuevas galas de primavera. El color de la hoja nueva, digno de la paleta de un buen pintor. Todo huele a limpio, a renovado, el milagro se ha vuelto a producir. La vida empuja inevitablemente y es un delito que nos perdamos la ocasión de comprobarlo en el mejor de los sitios, el Concejo de Caso.

Pasamos el primer puente, con su mesa de descanso y merienda. El agua salta varias veces al camino. Pasado el segundo puente del río Requexada, que saltamos alegremente muchos metros más arriba, y que ahora es un señor torrente, alimento del Nalón junto al Mongayu, hay una riega que atraviesa la ahora pista, por una canaliza hormigonada. Tiene su peligro en un escondido verdín que resbala lo suyo y que casi nos traslada a Tere a la presa De Tanes. Un sustillo de nada; bien por el fornido rescatador. Cinco minutos más tarde entramos en Tarna con calor, sed y hambre. Todo lo cual vamos a remediar a Casa Linares en Abantro, donde somos de sobra conocidos. Llegamos a pensar que alguno va hasta allí por los mantecados, viendo lo que le gustan al niño.

En resumen una gran expedición montañera, un paisaje bellísimo, un paisanaje mejor. Todo casi perfecto. La próxima semana cambiamos de puerto. Vamos a San Isidro para hacer el Toneo y el Agujas, los dos buenos dosmiles. ¿Habrá pasado ya el invierno para entonces?

Atención los del Refugio de Jermoso: a partir de esta semana empezamos a cobrar por adelantado el precio de la pernocta, el autocar y el teleférico. Son 58 euros para los federados nacionales y 67 para el resto, independientemente de la licencia autonómica que se posea. Tened en cuenta que en caso de no ir por una causa no justificada tendría que abonarse el autocar de dos días y el 10% de la estancia. En total 28 euros.

FRESINES

AMAGO DE ASCENSION AL PIENZU. RUTA GASTRONOMICA



18 de mayo de 2013

La primavera sigue avanzando pero sólo en el calendario, porque lo que en calor no hace ninguno. No nos enteramos de cuando va a hacer bueno de una vez. Pero a pesar de todo el G.M. LAS XANAS, inasequible al desaliento, salió a su cita semanal con la montaña. Hoy teníamos un clásico. Recorrer toda la sierra del Sueve, siempre es asomarse a un balcón privilegiado. Camino de Infiesto ya llueve aunque con poca intensidad.

Subimos al Alto La Llama con más moral que el famoso Alcoyano. Abrigarse para la invernada. Con el paraguas a punto. Cogemos la pista que sale en dirección a la Collada Espines. La subida, guapa, tranquila, sin sobresaltos. Hay que caminar para no quedarse frío en un momento.

Vamos llegando a la primera caseta de la majada Espines, sitio perguapo, pero tapado por una espesa niebla. Tomamos un tentempié más que nada para mantener el calor corporal que se nos escapa por todas las esquinas. Ahora no llueve. Nos preguntamos si merece la pena meterse en la espesa niebla camino de una cima incierta. Según los mapas hay un sendero. Sobre el terreno no se ve nada claro.

Tomamos la decisión colectiva de volver sobre nuestros pasos. Afortunadamente el autocar todavía no ha marchado del Alto la Llama y logramos conectar con el conductor con el móvil. Volvemos apresurados. El Restaurante El Asturcón acaba de abrir. Llueve intensamente. Al local que por lo menos estará seco. Nada más entrar nos saluda un olorcillo como de guiso de pote, que despierta nuestro adormecido estómago. La dueña, consciente de nuestra apurada situación y con buen sentido del negocio, nos ofrece comer allí mismo. Pero son todavía las doce y media. ¿Qué hacemos aquí tanto tiempo?

Sin problema. Entretenemos la espera con algunos tragos de un infumable blanco caliente. Y entre conversaciones y chistes van siendo las dos. ¿Para qué vamos a ir más lejos? Comemos como si se fuera a acabar. Rico, rico. Más tiempo de bar que de ruta real. Esto degenera. Habrá días mejores. Esperamos con ilusión e impaciencia la ruta del próximo sábado al Remelende y al Tabayón del Mongayu. Que nos respete el tiempo ¡por favor! 

FRESINES            

martes, mayo 21, 2013

Montegrande, degradación de un espacio maduro


Os incluyo en esta sección el artículo de opinión del montañero, escritor y librero, ALBERTO CARLOS POLLEDO ARIAS, aparecido el día 16 de este mes en LA NUEVA ESPAÑA, con el fin de que toméis conciencia del desastre que se puede perpetrar en nuestro bosque emblemático: EL BOSQUE DE MONTEGRANDE, a los pies de nuestro querido Ferreirua.

Desde este modesto órgano de noticias, el GRUPO DE MONTAÑA "LAS XANAS", quiere hacer oír su voz en contra de todo lo que pueda ser perjudicial para este espacio natural, por otro lado rodeado de todos los mecanismos en contra de su deterioro: "Parque Natural de las Ubiñas-La Mesa, es territorio declarado Reserva de la Biosfera, Lugar de Interés Comunitario (LIC), Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y zona de uso restringido.

Sería gracioso que se pusiesen trabas a los montañeros para moverse por estos lugares y luego la misma administración lo degrade de una forma mecánica y total. No consentiremos ninguna actuación en este espacio protegido y de una belleza y vida fantástica. Esperemos que todo sea un equívoco. Espero vuestros comentarios al respecto.

Montegrande, degradación de un espacio maduro

Ante el proyecto para explotar forestalmente el hayedo situado entre Quirós y Teverga

16.05.2013 | 00:00
Montegrande, degradación de un espacio maduro Alberto Carlos Polledo Arias. Los montes en general, y los bosques en particular, han provocado, provocan y provocarán actitudes polémicas y sentimientos encontrados entre las personas comprometidas con la conservación de su ecosistema y las que pretenden el aprovechamiento forestal. Cuando utilizamos la palabra bosque podemos referirnos a un espacio vital dominado por pinos, encinas, robles, castaños, rebollos, chopos, álamos? en plantaciones dirigidas, desde su inicio, a la explotación comercial. Cuando así sucede no hay confrontación posible porque son plantaciones programadas; sus gestores siempre intentarán tomar decisiones adecuadas para un halagüeño porvenir económico. En las antípodas nos situamos si se trata de un bosque mixto maduro: este sí que es intocable y hay respetarlo íntegramente porque las actividades humanas sobre él, no es que puedan provocar cambios transcendentales en el funcionamiento de su ecosistema, es que trastornarán el papel que cada ser vivo desempeña con el resto de los componentes. Está demostrado que la intervención humana sobre estos espacios influyen en la fauna. Cada árbol, planta, hoja, flor y fruto dentro de una umbría más o menos profunda proporciona unas particulares condiciones de vida y favorece a determinadas especies animales, porque para cumplir sus necesidades vitales necesitan determinadas estructuras vegetales.

Viene esto a cuento porque parece que quieren «aprovechar» forestalmente el hayedo de Montegrande. Todos ustedes saben que está situado entre los concejos de Quirós y Teverga, aunque en el primero de ellos ocupa una mínima parte. Lo que quizás no conozcan es que dicho bosque, Montegrande, forma un conjunto indivisible con los montes de Corros, Troncu, Braniella y La Puerca. Preside y vigila su estructura el altivo Ferreirúa y cierran sus lindes La Focella, Páramo, Puerto Ventana y el cordal correspondiente hasta Braña las Navariegas. Si no la primera, segunda mancha forestal de Asturias. Crecen por sus agrestes laderas abedules, acebos, hayas, robles, tejos, espineras, cerezos, avellanos, arces, arandaneras, piornales? bosque milenario con troncos espectaculares y rincones de ensueño que guardan lo más representativo de la fauna y flora asturiana. Osos y urogallos -dos especies en peligro de extinción-, lobos, ciervos, corzos, rebecos, jabalíes, zorros, jinetas, nutrias, perdices, torcaces? conviven bajo un manto sobrevolado por todo tipo de aves rapaces.

Este sobresaliente espacio geográfico se encuentra integrado en el Parque Natural de las Ubiñas-La Mesa, es territorio declarado Reserva de la Biosfera, Lugar de Interés Comunitario (LIC), Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y zona de uso restringido. Parece ser que toda esta catalogación, toda esta rimbombante protección no sirve para nada porque hablan de «ordenar» este monte de titulación pública y, por experiencia, debemos ponernos en lo peor.

No sé si cuando hablan de «ordenar» Montegrande quieren decir cortar, arreglar o barrer debajo de la alfombra. Puede ser que nos vengan con la manida monserga de limpiar el monte y a la vez lograr un aprovechamiento, cuando el hábitat de oso y urogallo, especies en las que, para su recuperación, se han invertido y se prosiguen invirtiendo importantes cantidades de dinero, es, a todas luces, sagrado. El sotobosque bajo las hayas suele estar despejado pero alberga ramas y troncos caídos por doquier que, además de cobijar numerosas especies, conforman el medio ideal para el urogallo. Nunca faltan zonas de matorral en el que se resguardan otros animales y son imprescindibles para la supervivencia. Por ello, mal que les pese a algunos, el monte debe estar «sucio»; siempre en el buen sentido de la palabra.

Vienen a mi mente los nefastos trabajos silvícolas realizados hace tres o cuatro años en el Parque Natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias para «mejorar el hábitat del urogallo», en donde fueron utilizadas excavadoras tipo araña que desbrozaron y eliminaron la vegetación, de tal forma que convirtieron el alrededor de los cantaderos en puro desierto. Si a esto añadimos la construcción de pistas que facilitarán la caza furtiva y los derivados de su utilización en áreas críticas de oso y urogallo, es fácil predecir que estamos a la puerta de un descalabro ambiental.

Mira que no habrá en Asturias bosques para «ordenar» y clarear. Pues no señor, como el sentido común escasea, tienen que destruir, precisamente, uno monumental. Olvidan que la óptima consolidación de un espacio natural, de un bosque, requiere cientos de años. Por el contrario, la actividad humana es capaz de perturbar un ecosistema forestal en días.

miércoles, mayo 15, 2013

HACEMOS OTRA LARGA TRAVESÍA: LA INTEGRAL COMPLETA DEL ARAMO



11 de mayo de 2013

Nos dimos otra paliza. Pero mereció la pena. El monte estaba precioso con retazos de nieve y una pujante vegetación recién estrenada. Desde el principio esto es lo que pasó: Primero, parada para desayunar en Proaza. Hoy el autocar vuelve a estar completo. Así da gusto. Y la gente, por lo que se ve, con muchas ganas de monte. Además hoy es un día histórico: Ha vuelto con nosotros Manolo. Hará la ruta por la parte final. Pero lo que importa es que  está aquí con su grupo y no podemos de contentos.

El autocar sigue hasta la Cobertoria y Luis, nuestro conductor de hoy, es bravo y tira para adelante ahorrándonos unos cuatro kilómetros de carretera. Nos quitamos hora y media de encima. Y logra dar la vuelta en un sitio inverosímilmente pequeño. Un aplauso espontáneo se lleva.  Con estos ánimos y con el gran madrugón empezamos prontísimo a caminar. Las nueve y veinte. Llegamos al Gamoniteiro. Bajamos por la pista para buscar el mejor paso al Barriscal. Cuatro o cinco caminos distintos para un objetivo único. Nos apartamos algo del track previsto que era subir por el collado entre los dos picos próximos. Algunos vienen desde el Xistras, hubiera sido la ascensión más razonable. Una vez en el Barriscal hacemos acopio de alimentos para reparar la energía gastada y prevenir la mucha que todavía queda por gastar.

Para bajar al valle del Angliru hay que hacer primero un largo descenso, luego enfrentar un estrecho paso nevado y luego llegar al aparcamiento previsto para uso ganadero. Desde allí la subida a La Gamonal está bien trazada aunque hay más de una senda entrecruzada en la ladera. Coronamos en relativamente poco tiempo. Breve parada de descanso y mucha discusión sobre los montes que se ven, las canteras del fondo, la nevada Rueda y el lejano Cornón. Todo de una belleza aplastante.

La parte más dificultosa de la excursión viene ahora. Para evitar dar un gran rodeo a Pan de la Forca, hay que bajar en diagonal dirección noroeste para salir por un sendero en el fondo de valle entre los picos Mortera y Cazá. Ocho valientes, incluida la sección infantil se lanzan a conquistar el Monrasiello y el Cazá. El resto vamos cayendo a la canal del fondo del valle. Estamos todavía a 1402. Según Lito está canal es la de TRAS-TRAS-TRAS Y A LA DERECHA. Efectivamente, la bien trazada senda va bajando de forma ondulada y al segundo TRAS ya se adivina un senderillo que se introduce en el bosque. Un poco de barro, unas cuantas pinchosas cotoyas, algunos saltos de regatos y ya entramos en las praderías de abajo. Todavía queda un mundo. Hemos descendido por los Puertos de Andrúas. Me paro varias veces a mirar las siluetas de los agudos cuetos que dejamos atrás. Este Aramo sigue siendo un gran desconocido, esta zona para la mayoría es totalmente nueva. Y por cierto bien, pero bien, guapa.

Pasamos por los lugares de la Fonfría y de Fontazán . Ahora el camino más evidente va enfoscándonos a un paso Entrecuetos. Angel aprovecha para subir al picudo Cutiay, acompañado por la sección infantil. ¡Esti guaje no cansa nunca, rediez! Cuando les volvemos a encontrar pasada la Rebollada llevan entre los dos una inmensa cuerna de ciervo de siete puntas. Un buen ejemplar debe ser para portar semejante adorno en la testuz.

Cuando ya por fin enfocamos el camino de La Rebolla, nos adelanta un ganadero que quiere bajar una punta de caballerías al pueblo. Con el macho y las tres hembras van dos potrillos recién nacidos. Mejor no molestarles. El macho es bravo e indómito y como va a lo suyo intenta la monta de una hembra tirando a un indefenso potrillo cuneta abajo. La guiá de Luis hace milagros para obligarle a seguir su descenso. En La Rebollá, un joven leñador nos pregunta por sus seis vacas, bastante famélicas porque no hay hierba que comer.

Largo descenso a lo fondero de la foz de Coveyada. Un paisano mayor armado con dos muletas desciende lento a cerrar un prado. Nos pregunta también por sus seis vacas. El río cae presuroso junto a los restos del molín de Secundino. El desfiladero magnífico, como siempre. La vegetación lo invade todo. El rumor del agua se hace más tenue, a medida que avanzamos. El canto de los pájaros también ha desaparecido. Hacemos estos últimos kilómetros lo más deprisa posible. La placa del G.M. LAS XANAS, da pena, pide una buena limpieza.

Dando la consabida vuelta llegamos, por fin, al aparcamiento del Molín. Ocho horas y media.  Mil quinientos treinta y cinco metros de desnivel directo. Nos espera otra sorpresa: José Juan nuestro accidentado de Vallemoro, nos está esperando armado de dos buenas empanadas con dulce y salado. Damos cuenta de todo en el bar Las Xanas, empieza a hacer frío. No hemos tenido mucho calor por las cumbres, pero ahora hay que meterse dentro del bar para los postres. Y de paso hacer alguna canturriada con Manolo de tenor improvisado. Como en los viejos tiempos, ¿eh?

El día 18 de mayo tenemos por delante otra travesera pistonuda: toda la sierra del Pienzu: Alto la Llama- Pico La Mua - P. Mirueñu - Pico Pienzu y bajada por la Texuca (no dejar de admirar el tejedal de montaña más cercano al mar de toda Europa) para llegar finalmente a Gobiendes. Es una ruta conocida en buena parte. Pero hoy la queremos hacer entera. Está calificada con la A, de andar p’alante. Esperamos que disfrutéis.

FRESINES

miércoles, mayo 08, 2013

ATRAVESAMOS EL CORAZÓN DEL PARAÍSO: TRAVESÍA DESDE LA PESANCA HASTA TARANES PASANDO POR VALLE MORO



4 de mayo de 2013

Por fin disfrutamos de un día soleado. Tenemos por delante una larga marcha, sin ningún pico programado. La ruta en sí tiene los suficientes atractivos para ser una de las grandes que hagamos durante este año. Así que decididos vamos hasta La Pesanca. El conductor logra pasar por la estrechura de las casas de Riofabar y tardamos muy poco en llegar al área recreativa. Por cierto, la carretera de acceso está en un penoso estado de conservación. Pero nos hemos prohibido hablar de crisis. Crisis ¿qué es eso Sr. Rajoy?

Sin bromas. El día amaneció despejado. Ya era hora, que tenemos escamas en la piel. A las 10 de la mañana en marcha. Por el conocido camino del río del Infierno. Nos comentan que al puente Mercadín se lo ha llevado el agua. Pero no es cierto se pasa bien, como siempre. El itinerario discurre por encima del arrroyo Degoes que baja fuerte de agua. Nos vamos internando en las laderas del Vízcares. Está levemente cubierto de nieve. Pero nuestro objetivo es el Collado Traslafuente, superada la majada Cureño. Hasta aquí más de quinientos metros superados.

El llegar aquí ya merece una recompensa. Y la tenemos bien a la vista. No tendríamos que movernos de aquí. Un grupo sube rápido al Maoño. No deben haber leído la hoja de ruta, porque al final pagaran el sobreesfuerzo. Nosotros a lo nuestro: vistas a la Peña Santa, cargadísima de nieve. Y con la mirada hacia atrás, siempre recordaremos el día que cruzamos la Pasada del Trayán, subiendo desde la Foz de los Maserones.

Si nos centramos en la ruta de hoy su parte más delicada es la bajada a la foz de Llivarda por que el sendero no está muy claro en los mapas. Afortunadamente el monte está cada día más urbanizado y toda la bajada está pintada y jitada a tramos con lo que no hay ningún problema en atravesar el bosque. Bajada profunda hasta alcanzar el arroyo Llivarda que por dos veces se sume en el suelo. Todo el bosque está renaciendo con la primavera. Esta travesía es un auténtico regalo.

Al salir del bosque la vista se aclara dejando transparente toda la zona de Valle Moro. Sobre la una y media llegamos a Valle Moro. Vaya enclave natural. Puede que no haya en toda Asturias otra aldea mejor ubicada. Y eso es mucho decir. El pueblo está enmarcado entre La Bolera de los Moros, imponente, y el inmenso Porro. Y por delante cerrando todo el horizonte sur, inmensa, La Llambria salpicada de nieve en sus innumerables escalones. Vaya espectáculo. A la entrada del pueblo hay una bolera de reciente construcción. Casi todas las casas del pueblo están arregladas. Qué tranquilidad se respira. Nos sentamos un ratito para descansar.

Todavía queda muchísimo por subir. Para empezar la segunda parte del día subimos a echar una ojeada a la Paré Rubiello, encima de Valle Moro, con una cortada aplomante sobre la canal Nozales. Una sucesión de valles cerrados por el Pico Pondio. Se puede ver también el Pierz. De postal, oiga. Tiramos por una calle a media altura para empezar un vertiginoso descenso al río Semeldón. Antes paramos para hacer fotos delante de la foz de Saolla, tan recordada (y que tenemos en el calendario de este año, concretamente en junio. Ruta r-e-c-o-m-e-n-d-a-d-í-s-i-m-a). Otra imagen que queremos dejar grabada a fuego en la memoria.

Llegamos al río. Hacemos las fotos de rigor en el antiguo molino. Hemos realizado un buen descenso y ahora toca remontar. El puente sobre el Semeldón está en buen estado de conservación. Ahora todo el camino es prácticamente pista. Pero no nos hagamos ilusiones. Hay que remontar los quinientos metros que hemos perdido en el descenso de Valle Moro. Es la hora en la que hace más calor y la marcha se hace lenta. A media altura divisamos a los esforzados del Maoño que están llegando a Valle Moro. Les llevamos hora y media. Pensamos que pronto nos adelantaran pues vamos bastante despacio. Nos convertimos en amigos de las sombras, agradecidos de contar con ellas. Primero la cabaña de Rotelles, luego mucho más arriba la majada de Cuadramoño. Otro premio: La mejor vista del Cornión, intensamente cubierto de nieve, que puedas encontrar. Hemos ganado altura: el resto tiene que estar chupado. Pues no.

Aunque ahora llaneamos más. En la Collada Llués reponemos agua. Estamos girando sobre el vértice de la Llambria, que hoy se ha vestido de gala para nosotros. Al ir doblando La Llamaría, el Tiatordos se deja ver, completamente cubierto.  En medio la Foz de la Escalada, tajo inmenso entre montes. Nos encontramos en la Collada Taranes y las vistas aquí son inmejorables.

De izquierda a derecha tenemos el Pierzu y el Cornión completamente blancos; por delante la Cruz de Valdore y la Huerfana. Siguiendo a la altura del Cornión, el Cantu Cabroneru y la Peña Beza; después el Jario, una mancha blanca destacada en el cielo azul. Luego unas cuantas cumbres menores y el Recuencu. Aquí la nieve no se puede mantener por su cortada figura. Seguimos y al poco aparece el Pico Luengo unido al Collar Zorro. La nieve los cubre a los dos al igual que el Pileñes y la Peña Ten. Y por fin, aquí, muy cercano, el Tiatordos y sobre su cumbre helada, me pareció ver la sombra de nuestro añorado Jorge.


En estas estamos cuando recibimos una llamada de los del Maoño: hay una persona con problemas que pide rescate. Se organiza la correspondiente parada y empezamos a quemar los móviles para contactar con Luis que acaba de llegar a Taranes. Le pedimos un vehículo que pueda subir por lo menos hasta el argayo. En estas sentimos el sordo y atemorizante ruido de un alud de nieve que se ha venido abajo en abanico. Día peligroso en las canales.

Con estas paradas volvemos a descansar otro poco. Mandan un cuad de rescate. Agradecidos, porque si no, lo íbamos a tener bastante crudo. Contactamos con los primeros del último grupo, que no saben que está pasando atrás. Afortunadamente no es grave, sólo cuestión de calambres. Al poco rato la moto de cuatro ruedas nos pasa de ida y vuelta a buena velocidad. Nosotros, metidos en la pista hormigonada emprendemos un largo descenso con Taranes siempre a la vista. A la entrada del pueblo nos comenta un agricultor que ha helado por la noche con lo que el manzano, en flor incipiente, tiene pocas posibilidades de prosperar. Poco a poco va llegando todo el mundo. Una mujer nos pregunta cuantas horas llevamos andando:
-“Señora, exactamente ocho horas y cuarenta minutos”.
-“Seguro que lo hacéis para adelgazar.” Jua, jua, jua…si funcionara la receta tendríamos un tren de gente cada sábado.

El autocar ha podido subir a Taranes después de las últimas obras en el acceso. Lo malo es que tiene que salir a las siete y media, con lo que tenemos apenas veinticinco minutos para engullir algo a toda prisa, y sobre todo para beber. Eso que la tarta de queso y la tortilla de pan estaban extraordinarias. Un poco más de tiempo hubiera venido bien. Fue una ruta muy completa, muy del gusto y del estilo de Jorge, de quien nos acordamos numerosas veces en éste su terreno favorito. De alguna manera somos sus herederos en la montaña. <<Esta ruta va por ti, amigo>>.  Dura ruta para el cuerpo, larga, larga travesía, puro alimento para el alma. Volvemos cansados pero nuevos.

El sábado 11 queremos hacer la travesera del Aramo entrando por el Gamoniteiru para subir de sur a norte los picos Barriscal y Gamonal, y bajar por la ruta de las Xanas, tan nuestra, tan de la casa. El grupo Las Xanas no se la puede perder.     

FRESINES

lunes, abril 29, 2013

EL INVIERNO VUELVE CON TODA SU FUERZA. NO PUDIMOS LLEGAR A LA PEÑA SALERAS



27 de abril de 2013

Creíamos que el mal tiempo nos había abandonado. Pero no, el temporal volvió y con qué fuerza. Todas las cumbreras pinceladas de blanco. Va será poco. Vamos camino de la Villa de Sub. Amplia parada en Aladino, para hacer tiempo. Pero hay que animarse. Nuestra idea era subir por el camino viejo hasta la villa cimera. Pero el conductor es bravo y logra atravesar con el autocar por el difícil y mal señalado acceso desde Páramo. Ahora no hay problemas para dar la vuelta en el amplio aparcamiento que han dejado en Sub, al concluir las obras. Qué pueblo tan bonito.

Comentamos la posibilidad de subir por la izquierda del pueblo, por el antiguo camino de los pastores para acceder a las majadas de la Sobia. Pero tal como está el día mejor seguimos por el camino muriado que sale a la derecha de la fuente. Vamos a subir despacio por la nieve recién caída. Las nidias piedras del camino son deslizantes. Nada más salir comienza a nevar. Al principio tímidamente, luego se va animando hasta casi cubrir nuestras pisadas. Esta nieve de primavera es buena para andar. Llegamos a los carteles de la reserva de urogallo. Seguimos caminando por la braña Sabariegos. No se ve nada ni a derecha ni a izquierda. Poco margen nos ofrece la meteorología. Valoramos incluso saltar a Villamarcel  o seguir la pista hasta Trobaniello. Pero recordamos el quitanieves que en Páramo espera para limpiar el puerto.

Al llegar a la braña Busbigre (1489 m.) pensamos que lo que se podía hacer hoy ya está hecho. Si se viera al menos la horcada La Codorniz tendríamos un elemento de juicio, teniendo en cuenta que el terreno por arriba es francamente malo, sin caminos definidos y con multitud de oquedades y desmontes. Mejor lo dejamos para otro día. Adaptarse es otra forma de inteligencia.

Emprendemos el regreso a Páramo. Seguimos todo el tiempo por la pista hasta Sub, pueblo siempre amenazado por el farallón de rocas que tiene encima. El pueblo está muy bien señalado con unos vistosos carteles amarillos. Uno de ellos nos acerca al molino de rabil. Ya sabéis un molino movido por la fuerza humana y que servía para separar el grano de escanda. Sólo existen en Palencia y Teverga. Hacemos un alto muy bien aprovechado en una antojana agradable. Luego por el antiguo camino o por la carretera vamos reuniéndonos en el bar de Páramo. Es la una y media y nosotros ni nos lo creemos. Habrá que tomar algo antes de comer.

Las fotos tienen que estar preciosas. Ya tenemos una ruta para el calendario del año que viene. No todo iban a ser inconvenientes. Recordaremos esta última y tardía nevada y el espectacular bajón de la temperatura.

En mayo nos estrenamos con una ruta larga pero muy interesante. Queremos subir desde la Pesanca hasta el Collado Traslafuente, para luego seguir por unas preciosas praderías y atravesar por debajo de la Llambria para salir por Vallemoro y bajar por la pista a Cuadramoño y acabar la excursión en Taranes. ¿Podrá recogernos allí el autocar? La última vez estaban en obras. Sólo falta un poco de sol; habrá que encargarlo.

FRESINES      

martes, abril 16, 2013

UN LARGO PASEO POR LAS BRAÑAS DE TEVERGA



Cada vez que salimos de ruta por las tierras teverganas, retornamos a nuestros inicios como grupo de montaña. Teverga es para Las Xanas un refugio y un volver a los orígenes. Siempre es bueno retornar a lo conocido, no por ya visto, menos bonito. Hoy lo hacemos con un buen número de participante, 36, que después de los escasos de rutas anteriores, nos dan ánimos.

Tras el consabido café en Aladino, volvemos al autocar para ascender por la pindia carretera del Puerto  de San Lorenzo con posterior descenso a la carretera del Puerto de Somiedo, en el pueblo de La Riera. Luego, tras pasar la Central de La Malva, giramos a la derecha, atravesando un túnel, para seguir por la cartera que se dirige a Sapiencia y al Alto de la Farrapona. Pero antes, al pasar por el bonito pueblo de Arbellales, abandonamos el autocar.
 
En Arbellales, pegado a la piedra de la montaña. Comenzamos a caminar atravesando las calles del pueblo y siguiendo las indicaciones del PR de las Brañas de Sapiencia. Pronto nos introducimos en una estrecha foz al lado de un cantarín arroyo. Se trata del Arroyo del Valle de Murias que baja con bastante agua, debido sin duda, a las muchas lluvias que padecimos en los últimos meses. También el deshielo de las últimas nieves caídas, engrosan el poblado caudal.

La Foz de la Güérgola es un antiguo camino por el que llegar a las altas brañas de Sapiencia. Un camino labrado en la roca aprovechando el trabajo realizado por el agua en su incansable descenso. Un camino empedrado que asciende con fuerte pendiente, siempre con la compañía del río, encajonado entre paredes de roca. Luego un giro a la izquierda nos presenta un muro de piedras, bien construido y entre él y la montaña, un escalonado camino también empedrado. El río cae más brusco aún, formando una bonita cola de caballo.

Ya queda menos para alcanzar el final de la foz. Ya el cielo se abre y permite que los rayos de sol iluminen el espacio. Un verde valle por el que sigue discurriendo el río, algo más aposentado, se abre ante nuestros ojos. Un valle que aún permanece cerrado, ya que deberemos seguir subiendo.

Son 665 metros de desnivel los que tenemos que salvar hasta llegar a la cota más alta de hoy, que se encuentra en el Xuegu la Bola, en pleno Camín Real de la Mesa.

Nos reagrupamos y abandonamos el mencionado PR de la Brañas e Saliencia, que continúa a la derecha, mientras que nosotros tomamos otro buen camino que sale por la izquierda y como digo, siempre en ascenso.

Tenemos los primeros escarceos típicos de las últimas rutas. Ya hay gente con deseos de superación que quieren ascender al Michu y para ello inician una carrera que los demás no podemos ni queremos seguir. Se forma una pequeña desbandada al principio pero pronto todo vuelve a su cauca y los que nos vamos al Michu hacemos una larga hilera por el zigzagueante y bien marcado camino.

Alcanzamos la primera braña del día. Es la Braña de Murias en la que destacan algunas cabañas derruidas y un buen número de teitos en buen estado. Destaca el primero con un cierre de piedras en el lateral y que según vamos adentrándonos en la braña va ocupando un lugar primordial: la cabaña y como fondo, toda la montaña que nos separa de la Veiga Camayor y de los conocidos como Lagos de Saliencia. Se trata de los Montes Grande y las Bustariegas, que forman el Cordal del Tarambicu, cuya cumbre cimera le da nombre.

Por la izquierda de la braña, continúa el sendero, ahora algo desdibujado debido a que caminamos por camperas, pero pronto lo volvemos a encontrar cuando nos acercamos a los desplomes que vienen de la sierra del Michu. El camino asciende por la vallada que baja del Xuegu la Bola, pero antes de llegar a él, gira a la derecha entre las escobas, para dirigirse a la Braña de La Corra, ya en el Camín Real de la Mesa.

La corra es otra preciosa braña de teitos bien cuidados y con unas estupendas vistas al sur. Por la derecha se eleva el cono pétreo de Peña Negra y la braña se esparce en la escalonada ladera. Un descanso se hace imprescindible para poder contemplar todo el paisaje. Como digo, las vistas son al sur y por la izquierda va apareciendo, medio cubierta por una nube, Peña Ubiña. Delante la explanada del Collado del Muñón o Puerto de la Mesa y a la izquierda el Pico Las Piedras, mientras al otro lado contemplamos la altiva silueta del Muñón y los Bígaros. Siguiendo a la derecha, el Valle de Sapiencia y el Alto La Farrapona. El Cordal del Tarambicu nos tapa la vista de los Lagos de Sapiencia pero distinguimos las cumbres de los Albos. Luego se va desarrollando toda la montaña somedana, hasta concluir por la derecha con la fantástica silueta del Cornón, convertida hoy en un cono blanco por el manto de nieve que lo cubre.

Tras el descanso no queda más remedio que seguir ascendiendo, ahora un poco más suavemente, por el trazado del Camín Real hasta alcanzar los pastos del Xuegu la Bola, cerrados por la izquierda por las estribaciones del Pico Michu, hoy nevado, en el que vemos a nuestros compañeros más esforzados.

Otro grupo baja del Michu con intención de hacer el mismo camino que nosotros, Ellos cruzan el valle y lo afrontan por la derecha del río Bayo, nuestro nuevo compañero de viaje. Nosotros seguimos un poco más por el Camín Real para tomar un sendero desdibujado dejando al río a la derecha. El track lo tenemos mucho más pegado al río, pero queremos probar el sendero que veníamos viendo y que al principio está un poco cerrado por las escobas, pero pronto se abre, ya que han cortado las escobas y la campera es más transitable.

Con la inestimable ayuda de Carrete, que hace las veces de serpa adelantado, vamos buscando los mejores pasos hasta que el Alto Juan García en la zona de El Cuervo, nos cierra el paso y nos obliga a buscar un sendero que nos baje al río. Para ello nos servimos de una pequeña riega y tras atravesar un laberinto de escobas, encontramos nuevamente el estrecho sendero que nos lleva a la orilla del río y al track que teníamos marcado.
 
El camino está expedito hacia la braña de Chamaraxil que ya vamos viendo. Esta braña, situada entre el Picu el Cuerno y el Río Bayo, tiene una buena extensión en sus verdes pastos. Las cabañas están situadas en la parte alta de la braña, formando terrazas y se encuentran en muy buen estado de conservación, a lo que ha contribuido sin duda, la buena pista que se abrió no hace muchos años y que la comunica con la Braña de Tuiza en las inmediaciones de la carretera del Puerto de San Lorenzo.

El descanso fue corto. Quizá la duda de cómo poder cruzar el Río Bayo nos hizo continuar camino rápidamente. Unas fotos ante las cabañas y a tirar abajo, a buscar el río. Ya de lejos vemos el camino que tenemos que tomar para dirigirnos a las inmediaciones del Pico Sobrepalacios, que vemos erguirse como un cuerno al este. Descendemos la aguada pradera, fruto de lo mucho que llovió estos meses y alcanzamos el río que por el mismo motivo baja bravo.

No es muy ancho, pero el mucho caudal nos hace dudar. Los primeros valientes cruzan sin mayores problemas y son ellos los que ayudan al resto del grupo a saltar de piedra en piedra para superarlo. Ya todos en la otra orilla, continuamos entre regatos hasta coger el camino que empieza una nueva dura subida por un prado a cuya izquierda aparece el Pico Sobrepalacios.

Nuevamente se produce una desbandada. Hay gente que no tiene bastante y quieren subir a la cubre, por lo  inician una apurada ascensión, mientras que el resto subimos con las pocas fuerzas que ya nos quedan. Alcanzamos lo alto de la Collá las Mulas donde nos encontramos con un rebaño de cabras vigiladas de cerca por dos mastines, que tras avisarnos con sus ladridos, nos permitieron descansar contemplando las nuevas vistas que se abrieron ante nuestros ojos.

Al frente, según el camino que llevamos, se abre un profundo valle que por el otro lado se encuentra cerrado por los desventíos del Vaxinas, formando el Valle de Cualmonde por el que discurre el río del mismo nombre. En el fondo vemos las cabañas de la Braña la Rebechada a la que debemos dirigirnos. Entre las montañas mas cercanas se destacan las nevadas cumbres de los Huertos del Diablo y por la izquierda, donde el valle se abre, la Peña Gradura y la Sobia forman el estrecho desfiladero de Valdecerezales.

Seguimos camino con un fuerte descenso hasta la Braña la Rebechada donde nos espera una buena fuente de abundantes y frías aguas que consumimos con fruición. Encuentro la braña muy arreglada, más que en la anterior ocasión en la que estuve aquí. Probablemente gracias a la nueva pista que la une con Vixidel y que no tiene muchos años. Por ella realizaremos el descenso.
La pista sale a la izquierda de las cabañas y se va acoplando al agreste terreno, dando vueltas y revueltas para descender con cierta suavidad. Es mucho más larga que el viejo camino, pero en estos momentos más segura. Ya tenemos un cierto cansancio en nuestras piernas y no queremos forzar más. La pista es un buen camino y bonito, circulando entre árboles, aún pelado y con el canto del río al que no vemos pero si que sentimos.

Un largo rodeo a la derecha y con dirección sur, nos lleva al fondo del valle y a la orilla del precioso río. Cuando recuperamos la dirección norte que es la nuestra, en poco tiempo pasamos junto a la Cabaña de Tablaos que dejamos a la derecha.

El camino continúa ahora por donde lo hacia el antiguo y ya no lo abandonamos hasta Vixidel. Pasa entre prados y cruzando el río varias veces por sus remodelados puentes. Es una pista por la que anduve muchas veces en busca de setas y silencio. Normalmente solo el murmullo del río y el trino de los pájaros es lo que se siente en este bonito paraje. Hoy nuestras voces producen contaminación acústica.

Vixidel es un bonito pueblo muy arreglado de buenas casas y fincas y a poco más de un kilómetro de Villanueva. Por la carretera damos los últimos pasos hasta el autocar, que nos espera en la carretera del Puerto de San Lorenzo a la entrada de Villanueva.

Para el próximo sábado tenemos ruta por Allande. Desde el Puerto de la Marta podremos ascender a las accesibles cumbres de La Marta, Picaratín, Pico Cotón, Pico Hospital y Pico del Águila, antes de bajar a Pola de Allande.

Para apuntaros a esta ruta podéis llamar a Peña al 985 78 51 10, hasta el miércoles inclusive. Luego deberéis hacerlo al 669 18 95 69 que es el de Lito. Que lo paséis muy bien.

JAFPA





miércoles, abril 10, 2013

A PESAR DEL TEMPORAL LAS XANAS LOGRÓ PASAR POR LA FOZ DE COVELLAYO. DE NUEVO LA NIEVE SE ADUEÑA DEL MONTE



6 de abril de 2013

Esta semana pasada no hizo más que llover. Pero lo peor estaba reservado al viernes: nuevo temporal con bajada de temperaturas y nieve a los 400 m. Muchas llamadas de teléfono. Intercambio de correos: “¿qué hacemos?”. Busca rutas alternativas.  Vale, hasta cuatro llevábamos preparadas por lo que pudiera pasar.

El viernes llueve toda la tarde. El sábado amanecemos con una intensa lluvia. ¿Dónde vamos así?. “¿Recordáis la mojadura del Pico Romiru en el Monsacro?. La de hoy puede superarla de largo. Paramos en Las Palmeras de Laviana  a hacer tiempo y de paso a comer un “bartolo”, por cierto, exquisito. “Vaya humor tenéis”, nos suelta la camarera mientras abre su negocio. Esta dejando de llover cuando llegamos al Acebal. Hoy no hay ningún tom-tom, y Luis suelta con gracia que no importa, que ya va Lito de “tomtón”. Vaya ironía.

Todavía no está claro nuestro último destino. O subir por los Tornos, o salir por el área recreativa de Cabeza de Arco. “¿Por qué no intentamos la Foz de Covellayo hasta donde se pueda?”Ahí vamos. Pasado el Molín de Pelusa torcemos en Les Mestres para seguir el curso del río Raigosu. Ha dejado de llover. Preguntamos por la subida a los Tornos. A la altura de la cabaña de La Egesa se aprecia a media ladera el camino por el que podríamos subir. Porque no sabemos si podremos cruzar el río. Un dato positivo: hoy baja la mitad de agua que aquel histórico día del año pasado en el que casi llegaba a la pista.

Vamos a tirar lo que podamos. Superados los tendejones de cabras cruzamos el arroyuelo. Hoy se  puede saltar sin problema. Torcemos siguiendo la Foz. Un kilómetro más allá el río se cruza con la pista. El puente desapareció. Pero hay cruzado unas grandes tuberías en el río y están tapadas con tierra. Se puede cruzar. ¿Seguimos pista arriba? Vale. Está todo nevado. Los árboles doblados bajo el peso de los copos. Especialmente los acebos que brillan intensamente intentando deshacerse de los hielos que doblan las ramas. Subimos fuerte. Hace más bien calor. Van haciendo huella Clemente y María José. Al principio es fácil pero ya en la segunda revuelta hay dos buenas cuartas de nieve. Está todo inmaculado, como de estreno. El blanco es el color dominante.

Vamos cogiendo altura. La pista gira a la izquierda, a la altura de las instalaciones abandonadas de la mina. Durante un rato me quedo sólo esperando a los retrasados. Nos hemos desviado del fragoroso río y la soledad es absoluta. No se oye nada. La nevada se come todos los ruidos. Fantástico. Seguimos media hora más hasta la Collada. Hace frío, empieza a nevar menudo. Mejor bajamos por el mismo camino. El Pico Covallones lo tenemos justo delante  a muy poca altura más, pero está tapado y más vale renunciar. Bajar por la cresta hoy sería suicida así que nos decidimos por lo sensato, por una vez, y sin que sirva de precedente. Dos horas y media para subir, una media hora parados y dos para bajar.

Sin más incidencia que no encontrar el autocar en el Acebal, seguimos imperturbables carretera adelante. Vaya por Dios, vuelve a llover. Un kilómetro más para completar los dieciocho. Por fin en Ribota, y chigre abierto, para calmar la sed, secarse un poco y poder comer algo que nos aproveche. Un buen chigre que llenamos con ruidos y risas. Milio, el reciente abuelo, nos invita a café y chupitos. Se agradece, hombre.

El día 13 de abril nuestra excursión es por Arbeyales para subir el maravilloso camino de La Güergola, pasar a la Braña de la Corra y Bajar por Xamaril y Vixidel a Villanueva en Teverga. Buena excursión factible para todo el mundo. Para apuntarse esta semana hay que llamar a Peña al 985 785 110, a Lito al 638 193 522 o a Gelu en el 637  377 797. Recordad que estamos cerrando las plazas del refugio para la ruta de dos días.

FRESINES

miércoles, abril 03, 2013

LA AMENAZA DE LLUVIA NO ASUSTÓ A LOS VALIENTES. SUBIMOS AL GARGALOIS

30 de marzo de 2013

Larga la excursión en autocar. Hasta Navia, bien. Luego a Villayón, vaya. Pero los kilómetros finales a Castanedo, puf. Vaya revoltura de estómago. Eso que el “piloto” abría la puerta de vez en cuando para ventilar el interior de la cabina. El balance es 7 horas de autocar, para cinco horas de ruta. Gana por goleada el autocar. Se ve que nos gusta, y más hoy que siendo un autocarín hay “cobertura” en casi todos los asientos. Bueno, en bromas y veras llegamos hasta Castanedo. ¿Cómo lograría dar la vuelta el autocar en aquella caleya? Un misterio.

Estamos en el concejo de Villayón. El lugar es hermoso. El día desapacible. Nubarrones negros corren a toda velocidad sobre nuestras cabezas. Empezamos a subir a las diez y media hacia Barandón. Nada más salir de Castanedo se puede ver la mecedura de dos ríos que bajan presurosos a encontrarse, cada uno flanqueando por un lateral una misma montaña. Son los ríos de la Velgua y el de Pontigo. Buena postal. En Barandón está el final de la carretera-pista. En la curiosa ermita de San Juan el camino sale por la derecha. El bosque es sobre todo roble. En tiempos recientes hubo una gran explotación.

La subida es muy suave. Algún nubarrón se rompe sobre nosotros. Nada. Paso firme, mirada al frente, sobra ropa. Llegamos a la Collada Entrerrios. Preside la pradera el Dolmen del mismo nombre. Nos gusta mucho el dolmen, testigo pétreo de aquellos astures antiguos que habitaron estos altos. Ya sabéis que en aquellas remotas épocas elegir un terreno elevado y con buenas vistas de todo lo que se acercaba, era elemental. Me conmueve que ante el misterio de la muerte decidieran edificar un monumento megalítico construido con el esfuerzo de todo el castro. A lo mejor este humilde monumento toca más el corazón que la catedral gótica de Paris.

Seguimos por la pista que bordea la loma. Fuerte la pendiente y muy tendida, que empieza a suavizar en las cercanías del Collado Capellín. Una intensa granizada despide la lluvia para el resto del día. Tenemos en lontananza los dos Gargalois. Por la arista se sube con facilidad pasando por el Pico Castelo. Llegamos al Gargalois más alto, el del vértice geodésico. Con cuidado en la cima de roca. La cuarcita resbala mucho. Estamos a caballo entre Illano y Vilayón. En el culo del mundo, vamos. Las suaves y redondeadas lomas, los profundísimos valles, escasos los núcleos habitados. Por el oeste está toda la sierra de Carondio y al fondo el Mulleiroso de pésimo recuerdo. Hacia Galicia el embalse de Doiras refleja un cielo muy cubierto. Una señal cuadrada y plana, de plástico amarillo y agujereada por el medio está clavada en la cima. ¿servirá para orientación topográfica?

Al Norte tenemos el pico de Prado Roque, techo de Boal. Es una subida fácil. La bajada es inmediata a la cercana collada Gubia. Una pista que la circunvala nos lleva en descenso al lugar de partida. No vemos a nadie. El concejo de Illano no llega hoy a los 500 habitantes. Todas las poblaciones se colocan en las orillas del Navia. Y es que un río siempre es vida.
Los que no han tenido bastante castigo se meriendan en un cuarto de hora La Veiga Raposa que pilla de camino. No presumais que no era más que una chinchetona. La coqueta pista se va metiendo en un pinar cada vez más abundante. Huele de maravilla. Aquí de contaminación, nada de nada. Tras cinco horas y media de marcha relajada llegamos a Valdedo. La ermita tiene tres tallas románicas muy interesantes, como de marionetas antiguas, de una ingenuidad aplastante. Toscas y bellas imágenes.

En el bar de Valdedo nos atienden de primera. Los precios son de los de antes. Tenemos un comedor entero para armar ruido. Comemos opíparamente siempre atendidos por aquella paisana tan servicial. El café de pota una delicia. Los chupitos a 1,20. ¿Se puede pedir más? Si queremos parar en Otur para que la vuelta no sea tan larga. El día ha resultado muy bien.

Estrenamos el mes de abril con una marcha por las foces de Covellayo para intentar subir al Pico Corgallones. Tenemos el inconveniente de que hay que atravesar el rio Raigosu que baja muy crecido. Estamos buscando una alternativa viable. Lo perfecto hubiera sido dejar esta extraordinaria ruta para después de deshielo. Pero haremos lo que podamos. Y estoy convencido que de verdad merece la pena. Para apuntarse llamar a Fernando al 692 510 114.

Otra cosa: Estamos apuntando a la gente para la ruta de dos días para el 24/25 de agosto. Las plazas son limitadas con un tope de veintisiete montañeros. Así que apuntaos pronto. Los precios estarán alrededor de 58 euros para los que tengan licencia nacional y 67 para el resto. Si hubiera más solicitudes que plazas, habría que dar prioridad a los socios del grupo. Nos vemos el sábado que viene.

FRESINES

miércoles, marzo 27, 2013

EN LA PEÑA MOROS CON EXCELENTES VISTAS SOBRE MOREDA



23 de marzo de 2013

De vez en cuando viene bien una excursión montañera placentera, tranquila, sosegada y además corta. La paliza nos la dimos el sábado pasado. Este sábado queremos subir al pico Moros, una modesta altura, pero con vista a los dos valles: El Aller y su afluente el río Negro. Esta sierra de Mayaín separa las aguas. Vamos a subirla.

Arrancamos en Nembra, en el lugar de La Corralada, subiendo la primero carretera y luego buena pista hasta llegar al término del Cabañón. Vamos subiendo las dos revueltas en amplias lazadas de comodísimo paseo. No nos esforzamos, hoy todo va a paso tranquilo. Una construcción de madera llama nuestra atención: tiene una buena puerta metálica de seguridad, pero los laterales son palanqueras en algunos sitios, en otros ni siquiera eso. En algún momento dejamos la pista principal que forma la llamada Ruta de las Fuentes. Pasando por Los Heros ya estamos prácticamente arriba.

Superando el pequeño recuesto llegamos a la cruz y vértice geodésico. La vista muy buena hacia los dos valles. El aprovechamiento humano de la llanera es máximo. Hay en la cumbre algunas rocas grabadas con trisqueles, caras… Se ha levantado un vientecillo desagradable. Si bajáramos hasta las antenas tendríamos una salida directa a la ermita San Antonio. Pero nuestra previsión es introducirnos por el bosque.

Bajamos por la pista. Nos adelanta una legión de corredores de montaña que están entrenando para alguna prueba. Suben charlando mientras corren ladera arriba. Están bastantes sobrados. La pista desciende lentamente hasta llegar a una gran cabaña. A partir de aquí se va convirtiendo en sendero. Este se introduce por el bosque para salir a Fresnaza. En esta aldea notable nos encontramos un hórreo tipo beyusco, el único del Aller. Las casas abundan en maderas talladas.

A la salida de esta aldea hay una casa que marca un buen camino a su derecha. Lo seguimos entrando al desnudo bosque. Nos hemos equivocado en la elección. El camino verdadero está unos cuarenta metros más arriba. También hay otro paralelo que discurre más abajo de donde estamos. Ya no hay más remedio que buscar las sendas de los animales y seguir ascendiendo levemente para encontrar el camino que nos estaba esperando a la altura de una cabaña. El viejo dicho de Manolo: donde hay cabaña hay salida. El camino algo embarrado y también resbaladizo. No muy del gusto de la sección infantil que hoy nos acompaña.

Bajando continuamente llegamos a Llaneras de Arriba. Hemos flanqueado la sierra Enmedio. Conectamos con la carretera que, atravesando el puente, nos deja en la estación de Piñeres. Unos obreros están trabajando para contener el inmenso argayo que amenaza con tirar toda la ladera. Son las dos de la tarde. Nunca hemos llegado tan pronto. Pero la ruta gastronómica de hoy justifica esta prontitud. Nos espera una buena cuchipanda que haría resucitar a Carpanta. Notables los cachopinos de patata, excelente el rabo guisado, sensacional el cachopo de lenguado. Y los variados postres… Vaya hoy me temo que no cenamos. El bar Casa Menéndez nunca nos defrauda.

El Sábado Santo también tenemos ruta. Esta vez bajamos hacia Boal pasando Navia. Nos detendremos en Castanedo para subir al Gargalois de 1.165 m para volver a coger el autocar en Valdedo, unos setecientos metros más abajo. Para el monte nunca hay vacaciones en el Grupo Las Xanas.

FRESINES