30 de marzo de 2013
Larga la excursión en
autocar. Hasta Navia, bien. Luego a Villayón, vaya. Pero los
kilómetros finales a Castanedo, puf. Vaya revoltura de estómago.
Eso que el “piloto” abría la puerta de vez en cuando para
ventilar el interior de la cabina. El balance es 7 horas de autocar,
para cinco horas de ruta. Gana por goleada el autocar. Se ve que nos
gusta, y más hoy que siendo un autocarín hay “cobertura” en
casi todos los asientos. Bueno, en bromas y veras llegamos hasta
Castanedo. ¿Cómo lograría dar la vuelta el autocar en aquella
caleya? Un misterio.
Estamos en el concejo de
Villayón. El lugar es hermoso. El día desapacible. Nubarrones
negros corren a toda velocidad sobre nuestras cabezas. Empezamos a
subir a las diez y media hacia Barandón. Nada más salir de
Castanedo se puede ver la mecedura de dos ríos que bajan presurosos
a encontrarse, cada uno flanqueando por un lateral una misma montaña.
Son los ríos de la Velgua y el de Pontigo. Buena postal. En Barandón
está el final de la carretera-pista. En la curiosa ermita de San
Juan el camino sale por la derecha. El bosque es sobre todo roble. En
tiempos recientes hubo una gran explotación.
La subida es muy suave.
Algún nubarrón se rompe sobre nosotros. Nada. Paso firme, mirada al
frente, sobra ropa. Llegamos a la Collada Entrerrios. Preside la
pradera el Dolmen del mismo nombre. Nos gusta mucho el dolmen,
testigo pétreo de aquellos astures antiguos que habitaron estos
altos. Ya sabéis que en aquellas remotas épocas elegir un terreno
elevado y con buenas vistas de todo lo que se acercaba, era
elemental. Me conmueve que ante el misterio de la muerte decidieran
edificar un monumento megalítico construido con el esfuerzo de todo
el castro. A lo mejor este humilde monumento toca más el corazón
que la catedral gótica de Paris.
Seguimos por la pista que
bordea la loma. Fuerte la pendiente y muy tendida, que empieza a
suavizar en las cercanías del Collado Capellín. Una intensa
granizada despide la lluvia para el resto del día. Tenemos en
lontananza los dos Gargalois. Por la arista se sube con facilidad
pasando por el Pico Castelo. Llegamos al Gargalois más alto, el del
vértice geodésico. Con cuidado en la cima de roca. La cuarcita
resbala mucho. Estamos a caballo entre Illano y Vilayón. En el culo
del mundo, vamos. Las suaves y redondeadas lomas, los profundísimos
valles, escasos los núcleos habitados. Por el oeste está toda la
sierra de Carondio y al fondo el Mulleiroso de pésimo recuerdo.
Hacia Galicia el embalse de Doiras refleja un cielo muy cubierto. Una
señal cuadrada y plana, de plástico amarillo y agujereada por el
medio está clavada en la cima. ¿servirá para orientación
topográfica?
Al Norte tenemos el pico
de Prado Roque, techo de Boal. Es una subida fácil. La bajada es
inmediata a la cercana collada Gubia. Una pista que la circunvala nos
lleva en descenso al lugar de partida. No vemos a nadie. El concejo
de Illano no llega hoy a los 500 habitantes. Todas las poblaciones se
colocan en las orillas del Navia. Y es que un río siempre es vida.
Los que no han tenido
bastante castigo se meriendan en un cuarto de hora La Veiga Raposa
que pilla de camino. No presumais que no era más que una
chinchetona. La coqueta pista se va metiendo en un pinar cada vez más
abundante. Huele de maravilla. Aquí de contaminación, nada de nada.
Tras cinco horas y media de marcha relajada llegamos a Valdedo. La
ermita tiene tres tallas románicas muy interesantes, como de
marionetas antiguas, de una ingenuidad aplastante. Toscas y bellas
imágenes.
En el bar de Valdedo nos
atienden de primera. Los precios son de los de antes. Tenemos un
comedor entero para armar ruido. Comemos opíparamente siempre
atendidos por aquella paisana tan servicial. El café de pota una
delicia. Los chupitos a 1,20. ¿Se puede pedir más? Si queremos
parar en Otur para que la vuelta no sea tan larga. El día ha
resultado muy bien.
Estrenamos el mes de
abril con una marcha por las foces de Covellayo para intentar subir
al Pico Corgallones. Tenemos el inconveniente de que hay que
atravesar el rio Raigosu que baja muy crecido. Estamos buscando una
alternativa viable. Lo perfecto hubiera sido dejar esta
extraordinaria ruta para después de deshielo. Pero haremos lo que
podamos. Y estoy convencido que de verdad merece la pena. Para
apuntarse llamar a Fernando al 692 510 114.
Otra cosa: Estamos
apuntando a la gente para la ruta de dos días para el 24/25 de
agosto. Las plazas son limitadas con un tope de veintisiete
montañeros. Así que apuntaos pronto. Los precios estarán
alrededor de 58 euros para los que tengan licencia nacional y 67 para
el resto. Si hubiera más solicitudes que plazas, habría que dar
prioridad a los socios del grupo. Nos vemos el sábado que viene.
FRESINES
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