lunes, julio 26, 2010

CRÓNICA DEL CAMINO REAL DE LA MESA

El día apareció soleado, cuando superamos en lo alto de Ventana el mar de nubes típico de Asturias. Los quince participantes decidimos tomarnos el día con mucha calma porque las vistas en Somiedo son extraordinarias. Tras partir de Torre4stio y ya superados los Bígaros entramos en terreno somedano para acercarnos a la gélida fuente de los Güesos.

Continuamos tranquilamente hacia la Braña Busllaz admirando la maestría de aquellos pastores capaces de construir corros tan perfectos. Unos metros más allá podíamos ver los altivos Albos y la Peña Chana.

Continuamos hacia la Magdalena, por la supermarcada senda hasta colocarnos debajo de la Peña Negra, siempre inquietante por el aspecto de su piedra suelta. Veíamos bien las bajadas a Saliencia y Arbeyales por la maravillosa Güérgola. Pasamos por la bien conservada Braña La Corra, habitada en verano.

Con toda la calma del mundo subimos al Xuegu la Bola. Paramos un ratito en el sitio que hacia de fielato, entre dos peñas, cuando se cobraban aranceles por el paso de mercancías de Castilla. Según Guillermo Mañana se cobraba un arancel especial por el paso de ataúdes.

Mientras tres compañeros subían al altivo Michu, descansamos un rato en la pradería. Bajamos al alto de San Lorenzo, por la hormigonada pista que está amenazando con cubrir el milenario camino.

Ya en San Martín celebramos el cumple de Mila, con tarta y todo. Y así, sin perdernos por tan complicada ruta, abandonados por todos nuestros jefes, tan ocupados en acontecimientos sociales, dimos fin a esta jornada de media montaña. La gente satisfecha (puntuación 9), sol y una buena brisa, la tarta extraordinaria, el hotel de San Martín, nuestra segunda casa y a las siete y cuarto en casa.

La próxima semana nos espera una ruta de una extraordinaria calidad montañera pues subimos nada menos que la Collada Bonita y la canal de la Celada, que tan bien veíamos el otro día desde Castil. Tras la noche en el refugio de Urriellu (no arméis jaleo por la noche) al día siguiente tenemos que subir La Párdida (2.596 m) y Cabrones (2.034 m) para luego bajar 2.400 metros hasta Poncebos. ¡Id cogiendo fuerzas y ánimo porque el camino lo merece!.

FRESINES

Con respecto a esta ruta, solo me resta deciros que mañana martes, por la tarde, daré al encargado del Refugio de Urriellu, Tomas, el número exacto de personas que pernoctaremos allí. Por tanto, solo tenéis hasta entonces los que queráis ir a esa ruta y aún no estéis apuntados.

Los que van a hacer esta ruta, que no olviden llevar el DNI y la tarjeta de federado, los que la tengan, ya que sin ella no podrán disfrutar de los descuentos que se realizan a los montañeros federados en los refugios.

También quisiera pedir por este medio, ya que no tengo otro, a aquellos que hace tiempo se apuntaron para esta ruta y que desde entonces no volvieron a salir con el grupo, que se pongan en contacto con el teléfono 985 78 51 10, lo antes posible, para confirmar su asistencia.

PEÑA

martes, julio 20, 2010

PEÑA CASTIL, 17 JULIO DE 2010

A la temprana hora de las seis de la mañana, arrancamos de Oviedo, con la fresca más que garantizada. 23 personas dispuestas a todo. En la estación de autobuses coincidimos con los de “vamos a por la última”, gente muy ruidosa. Subimos hasta la curvona de Sotres bajo una densa niebla. No hay desánimo. Hala, hasta Pandébano.

-“¿Tiraremos hasta las Moñas?”

-“Sí, es la ruta prevista.”

-“Pero si no vamos a ver nada… ¡Ho!”

-“Oye, que Manolo se va al refugio a por agua, y con él van cinco”…

-“¿Qué se fue hasta el Urriellu?...”

En fin, dudas, pequeña confusión. ¿PERO ES QUE NO SABEÍS CON QUÉ GRUPO SALÍS? ¡QUE ÉSTOS SON DE LAS XANAS…!. Total, que subimos entre la niebla, cada vez más puré. Afortunadamente la senda hasta la majada de las Moñas está bastante marcada. Pero en algún momento dejamos de vernos y hubo que reagruparse a voces para no perdernos. Estábamos ya a 1890 metros. No se veía nada. ¿Dónde está Cabezo Tortorios?

Momento mágico para el grupo: todo el mundo agrupado. Atravesamos un nevero de casi dos metros de espesor. “Nada, el GPS nos guía en la niebla”. ¡Bendito invento! Os juro que apenas nos veíamos.

Y así, bien fresquitos llegamos a la Collada Camburero: Breve jirón entre las nubes y ¡zas!, allí está un jitu muy grandote. Javier dice que seguro que lo ha puesto uno de Bilbao… ¡¡¡EL PICU!!!. Nuestra seña de identidad asturiana.

Nada menos que diecisiete continuamos la ruta: hay que salvar unos duros 400 metros en suelo muy descarnado y pendiente. Nada, apretar uno contra otro… -“¡Pero ónde va esi, ho!, ¡paíceme Mariano!”

Llegamos. Todo despejado. Mar de nubes y mar Cantábrico. Todo a vista de pájaro: Los Albos, la Brecha de los Cazadores, el Neverón de Urriellu, la cara Norte-Este del Urriellu, que están subiendo por encima del hombro cinco escaladores. La Torre de la Párdida y los Cabrones detrás, Horcados Rojos, Peña Vieja, Cuchallón de Villasobrada, la collada Bonita, y el inicio de la Canal de la Celada, ambos con grupos de gente. Y todo el Oriental a la vista.

No se puede pedir más. Estamos flotando encima de las nubes. ¡Esto no hay dinero que lo pague!. ¡Apuntaros a las Xanas, malditos, y veréis mundo! ESTO ENGANCHA. No estamos locos, estamos a 2.444 metros por encima del mar, en Peña Castil.

Hay que irse. Bajar despacito los famosos 400 metros. Esquivamos un gran nevero y entramos en la Canal de Fresnedal. El tiempo cubierto, el Sol sale a tirones, nos permite bajar sin agobios. Al poco se ve la pista de Áliva. Pero qué bajada… Tres horas por lo menos hasta pisarla. La ruta es preciosa, mullida, la campera de Fresnedal, domina amplios horizontes, bajo el Escamellao. Enfrente tenemos las canales del Jierru y de Jidiellu (¿os acordáis de aquella subida al Sol, con Silvio de llanero solitario para auparnos en las Piquetas de Valdominguero?)

Total nueve horas de ruta, unos mil seiscientos de desnivel acumulado, buen humor a raudales, comida en Tielve donde nos atendieron magníficamente como siempre, y vuelta para casa, felices, satisfechos y … acompañados de tropecientas moscas incordionas, que ni siquiera pagaron billete.

TEMAS PARA LA POLÉMICA:

1-¿Hay una bajada desde la Collada Camburero a Collado Vallejo? Parece que hay gente que la conoce. Pero ¿por dónde?

2-Algo que nos reconcome de angustia: ¿qué pasa con el paisano de la Tenderina Alta? ¿Morreú?¿Está de vacaciones?¿Se ha suicidado tirándose al cubo de la basura (para no manchar)? ¡¡¡Una respuesta, por favor!!!

FRESINES

Para el próximo sábado tenemos ruta por la Babia y Teverga. Nos vamos a Torrestio para hacer parte del Camin Real de la Mesa. La ruta prevista es:

Torrestio (1.370 m) – Collado del Muñón (1.794 m) – Braña de La Mesa (1.768 m) – Collado del Muro (1.703 m) – Puertos de La Madalena (1.546 m) – Alto de la Granda Blanca (1.643 m) – Braña de La Corra (1.550 m) – El Xuegu la Bola (1.623 m) – Piedraxueves (1.541 m) – Puerto de San Lorenzo (1.349 m)

Un día distendido tras la dureza de la ruta de Peña Castil. Aún quedan plazas y cualquiera puede hacer esta ruta. Sencilla en su trazado y sin grandes desniveles, discurriendo casi toda ella por pistas y marcados caminos. Un paseo por la historia.

También quedan plazas para la ruta de dos días del próximo 31 de julio y 1 de agosto. Queremos hacer la travesía desde Fuente Dé hasta Vega Urriellu, donde dormiremos, pasando por la Collada Bonita. Al día siguiente saldremos del refugio para encaminarnos a la Brecha de los Cazadores y la Collada Arenera y desde allí emprender la ascensión a la Párdida. Luego bajaremos al Jou de los Cabrones y por las laderas de los Cuetos del Trave a Amuesa, Bulnes y punto final en Poncebos.

SI estas interesado en cualquiera de las dos rutas, ponte en contacto con nosotros y tendrás plaza para pasar un agradable fin de semana con nosotros. Te esperamos.

martes, julio 13, 2010

POR LA ALTIQUERA Y JUSTILLAGAR

El 10 DE JULIO de 2010, partimos 21 amigos del madrugón hacia el paraíso de la Vega de Enol. Cuando atravesamos el mar de nubes, oh maravilla, el Sol nos estaba esperando. Un protagonista nuevo que llenó de luz y calor nuestra jornada. Calor, por cierto, más que de sobra. Subimos lanzados a Vegarredonda, demasiado lanzados en opinión de algunos. El Collado La Fragua no fue problema. Subimos La Altiquera. Lo siento por los que se quedaron en casa dudando. Un pico precioso, una subida muy montañera, con trepada fácil, pero algo expuesta y la necesidad de acometer la subida por los dos pasillos naturales que tiene. Vistas buenísimas como ya estaba escrito en la hoja de ruta. Nos gustó especialmente ver la aguja gregoriana, airosa, recortada contra el cielo azul. Mucha nieve en La Fragua, que convirtió el vino en una delicia.


Empezamos el descenso avanzando por el Jou Sin Tierri, hacia el Conjurtado. (Vista preciosa de La Llampa Buena y la Llampa Mala, del Canalón de los Desvíos y la Canal de las Perdices, que bajamos el año pasado). Aquí nos dividimos en dos grupos: todos a la vega de Justillagar, pero `por distinto camino: algunos subimos al Cantu Limpó, que no dejaba de ser una chincheta en la ruta. Luego nos reencontramos camino del Hou Llaguiellu, para salir por el monte Palomberu a la Vega de Enol.


Atravesamos en silencio el bosque. "El bosque enseña, y la memoria de él sigue almacenada en nosotros. Bastaría que fueran llegando a él con humildad, mirándolo con respeto antes de entrar, indagando sus gestos, y luego pisando dentro de él con cuidado, ... dejándose atrapar por todos sus sentidos..."(Pedro de Silva)


Comimos en el viejo merendero, con sombra y una brisa deliciosa, mirando extasiados el lago extendido a nuestros pies.


La vuelta: gran cachondeo en el autocar. Nueva ministra portavoz allegada al Secretario ´Contable adjunto al Secretario General. ¿Por qué las rutas no son duras de verdad para que la gente se duerma de una p--- vez?
El próximo sábado nos espera nada menos que la Peña Castil de 2.444 metros. Tenemos que subir 1.500 para llegar, aunque los que se queden en la majada Castil se pueden ahorrar unos cuatrocientos metros. Creo que es un reto que merece la pena. Allí nos veremos. Y os recuerdo que la salida es a las 6 de la mañana de San Andrés y no a las 5, 30 como decíamos en el autocar.

Texto: FRESINES

Fotos: FRESINES y JAFPA

AL DERRABAU ENTRE LA NIEBLA

Está claro que hay dos clases de gentes: los listos y los otros. Los listos se quedaron en casa, los más listos empezaron la ruta y se dieron la vuelta. Los tontinos seguimos para comprobar a que sabe un 99,99999999% de humedad. Comenzamos la ruta al revés de lo previsto porque con el piso tan mojado era muy arriesgado subir al Derrabau por el viejo camino de Puente Huera. Así que arrancamos en la cascada de Aguasalió tan bien acondicionada por los dueños del hotel de Vidosa. Llegamos pronto al pueblo abandonado de Rubriellos, con buenas casas y los cerezales a punto. Con una pequeña desorientación en el camino continuamos por un precioso bosque. El agua ya nos corría a chorros y todo esto sin llover ni gota.

En una pequeña vaguada el explorador no encontró el camino así que nos metimos de lleno a nadar con los felechos (FELECHOS GIGANTES, ¡LO JURO!) y a sentir los pequeños placeres de miles, miles, miles de ortigas dando pinchacitos a nuestros dediditos. Claro que nos reíamos porque Carrete venía en pantalón corto. Una pindia subida, haciendo sendero en una vegetación que nos llegaba al hombro, con una ropa que ya entonces pesaba kilos, y con las botas convertidas en pequeñas piscinas... logramos salir a un sitio despejado desde donde se veía el Derrabau a unos 200 metros. Bronca de Carrete porque no queríamos subir más.

Cuando estamos de vuelta: un GRAN CONSUELO. Un grupo de unos veinticinco vascos dirigidos por un GPS atado a una especie de explorador. ¡¡¡NO ESTABAMOS SÓLOS!!!! y además NO ESTAMOS PIRADOS. (O por lo menos no somos los únicos, que siempre es un consuelo).

Volviendo algún dios Nuberu se compadeció de nosotros: estaba casi seco y pudimos ver Casielles con su senda de la Verganza y Biamón y toda la Senda del Cartero. Cuando llegamos al autocar corriendo a por toallas nuestros exploradores del grupo de los "listos" nos habían ojeado un estupendo bar en Viegu. Javier González Lavin con su presto objetivo avizor inmortalizó a todas en secuencias inolvidables. Como para enamorarse.

Ah, besos a todas.

Texto: FRESINES
Fotos: JAFPA

DE LA UÑA A PIO POR EL POZALÓN Y UNA RUTA FALLIDA A CAZOLI

Por falta de tiempo, no se publicaron las crónicas de las rutas del Pozalón y la de Cazoli. Subsanado el problema con el reloj, desde este momento, las rutas realizadas las realiza nuestro compañero Fernando Resines, FRESINES. Espero que sean del agrado de todos. Al menos os liberáis de la pesadez de mi prosa.

Los días 19 y 26 de junio de 2010 hicimos las rutas del Pozalón y la de la majada Cazoli, ambas en Ponga, ambas bordeando por un lado o el otro el magnífico bosque de Peloño.


Para ir al Pozalón arrancamos en el bonito pueblo leonés de La Uña, base de varias rutas de montaña. Por la pista y siguiendo contra corriente al río bastante crecido llegamos al puerto de la Fonfría y como no podía ser menos hacía bastante frío. Paramos poco, pues la ruta es muy larga. Continuamos bajo las estribaciones de Peña Ten hasta acercarnos a la ermita del Arcenorio, en la que Javier, el fotógrafo, nos hizo fotos de boda a varias parejas (¡pues estamos que lo tiramos!).


Contiuamos subiendo por muy buen sendero y fuerte subida hasta la Collada LLaete. La mayoría subimos desde allí al Pozalón, por una cornisa con bastante patio, en la que había que poner cuidado. Cuando yo llegué con José Manuel, recolector de setas, foto, dos minutos arriba y fuera. Por cierto desde la cumbre dos cosas muy interesantes: Delante de nosotros a unos cincuenta metros estaba el Niajo invitándonos a subirlo. No pudimos por andar escasos de tiempo como casi siempre. Y la segunda cosa es que la vista desde arriba es inenarrable (por lo tanto, no la puedo narrar). Pero a la izquierda dominábamos la collada Granceno, buena parte de Peloño y la tajadura que da a nuestro visitado río Canalita; y la vista a la derecha: todo Sajambre a nuestros pies, los siete pueblos y la senda del Arcediano. Muy bien.


En la vuelta nos pusimos de "des-acuerdo" para bajar en cuatro grupos por tres rutas distintas. Y casualmente casi todos llegamos a Pío. Luego comida en Puente Vidosa, tormenta descargada y afeite a la hora de pagar.


La ruta a Cazoli nos estaba saliendo de libro. Avanzamos a muy buen paso hacia las estribaciones del Recuenco, y continuamos por la alta ruta bajo la falta del Pico Luengu, por aquel paso entre la roca caliza que a algunos nos embelesa. Gran cantidad de flores, alguna zona bajo el Zorru, muy argañada.


Paramos un kilómetro más allá para deliberar: toda la zona desde allí al Niajo se estaba cubriendo de nubes bajas que se movían a gran velocidad. La niebla podía ser un problema. Deliberamos: Carry que palante; Manolo y Peña que ojito.


Se impuso la voz de la experiencia y bajamos por un camino conocido hasta la pista de Les Bedules-Granceno, mirando continuamente al cielo que cada vez amenazaba más. Al llegar a Les Valeres empezó a llover ya, y nos acompañó la lluvia todo el tiempo hasta la Foz de los Andamios.


Secamos y comimos en Puente Huera, y estuvimos haciendo planes para llegar a Cazoli por otros caminos. Además un pastor nos informó de como estaban los caminos de acceso al Derrabau, nuestro próximo objetivo. Y así pasamos otro sábado tan ricamente, con tal de no quedar en casa, no sea que se nos caiga encima.


Texto: FRESINES
Fotos: JAFPA

jueves, junio 17, 2010

Y VAN TRES

Por tercera vez, la climatología adversa, nos impide realizar la denominada como Ruta del Gustuteru, en la que pretendemos rutear por Aliseda con partida y retorno a Los Lagos. En esta ocasión ha sido la lluvia y la niebla los elementos que nos impidieron realizar esta ansiada ruta, pero tener por cuenta, que el próximo año esta ruta volverá a ocupar un hueco en nuestro calendario.


En su lugar, lo que hicimos fue bajar desde Los Lagos a Demues, por la pista, pasando por Balbín. Una ruta sin mayores alicientes, salvo el de patear una serie de kilómetros, que nos adormezcan el gusanillo. La cosa no daba para más, ya que la pertinaz lluvia nos acompañó durante todo el camino.


Como esta ruta no nos dijo nada, esperamos que la que tenemos planeada para el próximo sábado nos compense de lo no realizado en este ya pasado. Para el día 19 tenemos ruta por Arcenorio, partiendo desde la Uña, para luego ascender al Pozalón y rendir viaje en Cobarcil. Lo que queremos hacer es:


La Uña (1.200 m) – Campos de Maria (1.320 m) – Puerto de la Fonfria (1.699) – Canal del Focicu – La Vega de la Casa (1.440 m) – Collada Campa (1.534 m) – Collada de Llaete (1.494 m) – Pozalon (1.743 m) – Ribota (550 m) – Cobarcil (500 m)


Solamente me quedan 3 plazas por cubrir, así que no os durmáis si quereis hacer esta ruta, un poco larga, pero muy interesante. Espero vuestras llamadas.

miércoles, junio 09, 2010

PEÑA RUEDA POR LA RUTA CLÁSICA

Cuando mencionamos Peña Rueda, casi siempre decimos “La Ruedona”, dando a entender que se trata de una montaña con cierta dureza. Dureza que se manifiesta por cualquiera de sus caras y sea por donde sea que realicemos su ascensión. Quizá la más cómoda sea la subida desde Lindes, y digo la más cómoda, no la más suave, pues suavidad no la tiene en ningún lado.

Pues por esa subida “clásica” fue por donde nosotros la atacamos el pasado sábado, temiendo el posible calor que sería un nuevo hándicap en nuestro progreso hacia la cumbre. Pero ese calor no se presentó. La mañana amaneció con niebla y hasta con orbayu en algunos sitios persistente.

Comenzamos a caminar en Lindes, pasando junto al antiguo bar de “Los Pulcros”, a uno de ellos lo vimos en la carretera junto a la iglesia, para salir del pueblo por el camino del Carrilón. La primera parte de la subida la compartimos con el camino de los Puertos de Agüeria, cuya desviación dejamos a la izquierda, señalizada, después de pasar las revueltas del Carrilón.

Poco después nos introducimos en un bonito bosque de hayas, donde la niebla nos presta preciosas imágenes propias de una película de terror. Pero no es terror lo que a nosotros nos provoca este paisaje. La subida en este primer tramo, así amenizada, nos hace caminar sin prestar atención a lo empinado del terreno.

Cuando salimos del bosque, la luz y el sol, aunque este no mucho, se hace ante nuestros ojos. Estamos en Manín Cimeru con su única cabaña de feo tejado de uralita, sobre el que aparece imponente la Peña Arpín y detrás el Tapinón y Siegalavá. Está preciosa la verde campiña de Manín con los primeros rayos de sol que vemos en el día. Tras de nosotros, sobre el resto de Asturias, se extiende una gruesa capa de nubes que lo cubre casi todo. Solo las sierras más altas emergen del blanco manto.

Ya con sol pero sin calor, seguimos camino atravesando la Veiga de Manín, siempre subiendo y con tendencia a la derecha, a buscar un estrechamiento entre los paredones que cierran la vega por el oeste. El sendero se pierde un poco en la pradera, pero pronto se recobra y se hace más evidente. El estrecho paso de la Vallina Grande, lo realizamos por un marcado camino que sube en zigzag hasta alcanzar la parte más alta.

Aquí nos encontramos con dos posibilidades. Una es seguir al sur por la lomera más cercana, para alcanzar el Vaso de Rueda y desde allí subir a la cumbre de esta montaña. El otro es el que nosotros tomamos y se trata de alcanzar la cresta que vemos frente a nosotros al oeste. Una cresta de caliza que nos llevará hasta la cumbre. Es el Cuchillar de Rueda, pero para eso aún nos falta un largo y duro camino.

Tras descansar un poco y reponer fuerzas, continuamos subiendo siguiendo los jitos y un desdibujado sendero, siempre en ascenso con dirección oeste. Piedras y maleza es lo que pisamos en este tramo. Afortunadamente el sol no calienta, pues en este lugar no hay con que defenderse de sus rayos. Cuando alcanzamos la cresta, se nos abre una nueva ventana. Por el oeste aparecen como islas, la Sobia y más al norte el Aramo.

Nos queda caminar todo el cuchillar. Una franja de terreno calcáreo con algo de hierba, que se asoma continuamente a un cortado precipicio que nos separa precisamente de la vallada por la que luego bajaremos a Cortes. La ascensión, a la para que dura, se hace monótona. Nos faltan vistas hacia Quirós. La niebla lo cubre todo y aunque el mar de nubes es algo poco común, llevamos toda la mañana viéndolo.

La cresta se convierte en un sube y baja, pero por fin alcanzamos la cumbre, de la que ha desaparecido el buzón. Aquí si cambian las vistas. Aparecen las Ubiñas, el Fariñentu, los Fontanes, el Prau, Colines, La Cigacha, el Ranchón, el Panchón, Los Huertos del Diablo, Peñón Ameno, Prau la Silla, Tambarón y Campufaya, amén de los que ya veníamos viendo toda la mañana.

La cumbre parece una romería, de la cantidad de gente que hay a pesar del frío aire que corre. Se agradecen los rayos del sol y cuando el aire para se está muy a gusto. Permanecemos un buen rato en la cumbre aprovechando lo benigno del día y disfrutando de las preciosas vista del macizo de Ubiña en toda su extensión.

Después del descanso y de hacer un sinfín de fotos, reemprendemos la marcha para descender al suroeste, a la derecha de Lingleo, por una pendiente de tierra y piedras. Hay un sendero muy marcado en el que debemos tener cuidado con los resbalones y de no tirar piedras a los que caminan delante nuestro.

Cuando alcanzamos los prados en los que pastan las vacas, la niebla comienza a cubrirnos, con lo que perdemos perspectiva para seguir el camino bueno. Siguiendo los senderos más marcados, y siempre con rumbo oeste, alcanzamos una amplia pista en la que había un par de coches aparcados. Es la larga pista que baja a Santa Marina. En algún lugar tenemos que encontrar el paso a nuestro valle que va paralelo a la pista pero más ala derecha.

Por fin vemos un poste indicador con las direcciones arrancadas, pero sabemos que el camino que sale a la derecha es el que nos llevará a nuestro destino y lo seguimos. Ascendemos una loma y a continuación descendemos al otro lado siguiendo un sendero que ya no perderemos hasta Cortes.

La niebla se disipa y podemos contemplar la gran mole de Peña Rueda a nuestra derecha. Nos separa de ella una vallada que no podemos contemplar por las nubes que lo que hicieron fue descender un poco. Seguimos nuestro camino, unas veces entre árboles y otras entre matorrales. Llegamos a una preciosa y verde pradera en la que vemos restos de corros de piedra. Es la antigua braña de Cabón. La abandonamos siguiendo en la misma dirección y tendiendo un poco a la derecha, encontrando nuevamente el camino, que ahora desciende al este decididamente.

Después volvemos a recuperar la dirección norte que llevábamos y que es la que nos conduce a Cortes. Pasamos por la cabaña de Collau Cimeru y aquí el camino parece ir en la dirección contraria, pero es solo durante un tiempo, pues enseguida vuelve al norte, muy cerca del arroyo que no vemos, pero si escuchamos. Pasamos junto a un par de cabañas y una suave cuesta nos lleva a una horcada, desde la que bajamos a las inmediaciones de otra cabaña, es el Bouchal.

Cruzamos un bonito bosque y cuando lo abandonamos a la altura del Picón, ya tenemos una buena vista de Cortes en la lejanía. Aún nos falta una buena caminata. Estamos muy altos y debemos descender. Lo hacemos por un ancho camino que va marcando un sinfín de vueltas y revueltas. Afortunadamente está seco, pues de lo contrario los resbalones serían continuos.

Tras el largo descenso entre árboles, después de pasar por Pozo L’Oro, llegamos al fin a una pista, esta entre prados, desde la que ya divisamos muy cercanas las primeras casas del pueblo. Una suave cuesta nos lleva a Cortes tras pasar junto a su cementerio. Atravesamos todo el pueblo pasando junto a la casa en la que nació San Melchor García Sanpedro, protomartir asturiano, muerto en Vietnam y a continuación acabamos en la carretera junto a la iglesia y al lado del hotel. Fin de la ruta de Peña Rueda. Ahora ya no nos parece que sea tan dura.

Para el sábado día 12 volvemos a intentar una ruta que ya se nos negó en otras dos ocasiones. Me refiero a la ruta entre Los Lagos de Covadonga y Vega Aliseda, donde queremos alcanzar el Gustuteru para retornar nuevamente a los Lagos por el camino de Vega de Ario. Esperemos que en esta ocasión la niebla nos de una tregua y lo podamos lograr. La ruta prevista es:

Bufarrera (1.063 m) – Entrelagos (1.158 m) - Campo La Tiese (1.106 m) – Las Reblagas (1.125 m) – Vega el Paré (1.304 m) – El Tolleyu (1.398 m) – Camperas de Jaces (1.550 m) – Jorcadillin de Cueva Oscuro (1.600 m) – Las Carreteras (1.650 m) – Cilluenga (1.700 m) – Jou Los Porros (1.777 m) – Vegas de Aliseda (1.800 m) – Collado Jermoso (1.775 m) – Pico Gustuteru (1.810 m) – Ojos de Manada Vieya (1.730 m) – Forcau Valle (1.619 m) – Veguina de Pedro Crespo (1.530 m) – Vega Robles (1.400 m) – Las Fuentes (1.426 m) – Sedo el Cabrital - El Llaguiellu (1.300 m) – Las Bobias (1.200 m) – Campo La Tiese (1.106 m) – Bufarrera (1.063 m)

La inscripción está abierta y las plazas que quedan no son muchas, por lo que no debes dormirte si quieres acompañarnos en esta ruta, que si el tiempo nos acompaña, tiene que ser preciosa y con importantes vistas de las cumbres del Cornión. Así que no lo dejes para mañana si no quieres quedarte en casa. Espero tu llamada.

jueves, junio 03, 2010

LABERINTO DE HIERBA Y PIEDRA

Después de un intento fallido por causas meteorológicas, he conseguido hacer la Pasada del Picayo y puedo decir con todas las de la ley, que realmente ¡¡¡es una pasada!!!

Ya me lo decían los afortunados que el año pasado la habían realizado por primera vez y que este año volvieron a repetirla. Me hablaban de lo interesante, agobiante e incalificable que les había parecido y se quedaron cortos. La verdad es que no se si encontraré las palabras para deciros lo que es aquello.

La llegada a San Esteban de Cuñaba por aquella serpenteante y estrecha carretera, ya es de por si, un reto visto desde dentro del autocar que a duras penas se dobla entre las revueltas y las fuertes rampas. San Esteban no nos es visible hasta que abandonamos el autocar, que no puede pasar de la desviación hacia el pueblo, y caminamos unos cuantos metros por la carretera.

Entre tanto, solo la visión de los recortados y agudos picachos de la Sierra de Cocón, por donde deberemos caminar, nos encoge el ánimo por lo abruptos que se nos presentan. Los que somos nuevos en esta experiencia, tratamos de adivinar por donde pasa el camino, que me dicen que lo hay, pero es un intento baldío.

Cruzamos San Esteban dejando su bonito caserío a la derecha para comenzar la ruta, PR PNPE-29, por un ancho camino muy cuidado, en el que vemos el cartel anunciador y un indicador de la ruta, en el que dice que su duración hasta Tresviso es de 4 horas. Nada hace presagiar en este punto, lo que nos espera. Pero que no sirvan estas mis palabras de disculpa para no hacer esta ruta. Tengo que decir, que en todo momento hay camino o sendero, muy marcado, la señalización es buena y los pasos más comprometidos están protegidos bien por cables, bien por barandillas de madera. No quiere decir esto que esté abierta a todos. Hay que contar que en algunos lugares los pasos son estrechos y con importantes caídas. Además no es muy recomendable para quienes padezcan de vértigo y por otro lado, es un recorrido que exige un continuado esfuerzo, pues aunque no son demasiados metros de desnivel, unos 700, la subida es continuada y con algunas rampas fuertes.

Dicho esto, sigamos con nuestro camino. Nos introducimos en un bonito bosque de hayas, con un camino, como digo, muy cuidado y con bancos en las orillas. Así llegamos al mirador, un lugar habilitado desde el que tenemos unas preciosas vistas de los alrededores, cosa que no faltará en casi toda la ruta. Poco más allá nos encontramos con el área recreativa situada en un lugar de cuento de nomos y hadas, aunque muy cerrada por las copas de los árboles.

El amplio camino desaparece y comenzamos subiendo por un sendero que nos acerca a una riega seca por la que caminamos un rato para irnos dirigiendo a la izquierda, sureste. Vamos por un precioso bosque de hayas y helechos. La humedad ambiental es muy grande y nos hace sudar a pesar de que está nublado. Tampoco nos importa demasiado, ya que casi no podemos ni ver las nubes por lo espeso del bosque.

Pasamos sobre algunos árboles derribados y ahora repletos de setas que parasitan la madera en vías de descomposición. Disfrutamos del bosque a pesar de la dureza de la continua ascensión y del bochorno del ambiente.

Finalmente salimos del bosque y comenzamos a situarnos. A nuestras espaldas vemos la subida realizada y más o menos por donde queda San Esteban. Delante nuestro se eleva a tocar las nubes, una muralla calcárea que nos corta el paso. Seguimos pegados a la pared de piedra y seguimos también subiendo. Los buitres nos contemplan desde los riscos que tenemos delante.

El sendero continúa a gran altura entre la caliza y el verde de la hierba que se desparrama ladera abajo en una caída vertiginosa. Tenemos que pasar la muralla por alguna parte y al fin, después de varios quiebros y muchas subidas, aparece el resquicio. Llegamos al primer cable. Un embudo ascendente, cubierto de hierba, deja ver apenas unos escalones de piedra sumamente resbaladizos. Por eso la ayuda del cable, muy bien situado.
Una vez superado este primer cable, miramos atrás y observamos como el embudo desciende por un hueco inverosímil. Seguimos subiendo otra vez pegados a la muralla de piedra. Otro tramos resbaloso, también esta protegido por un nuevo cable. Ganamos así un cerrado collado desde el que contemplamos la subida que acabamos de hacer. No vemos el sendero y así parece imposible el haber subido por semejante paredón herboso.

Un tramo de barrera de madera nos separa del inminente abismo y nos permite continuar sin problemas. Bajo nuestros pies las laderas se deslizan hasta lo más profundo y no somos capaces a ver el fondo. Por eso nos lo imaginamos. Por arriba los picachos se suceden y en ellos los buitres, como pájaros agoreros, montan guardia, esperando cualquier desliz.

A los compañeros que nos preceden los vemos en lo alto de un inclinado prado, ya sobre la media luna que forma la collada. Es lo que nos espera a nosotros. Mientras descansamos, contemplamos muy abajo los tejados de San Esteban, Parece mentira que podamos estar tan altos.

Ahora nos queda un descenso que se nos pone cuesta arriba, pensando que luego tendremos que volver a subir otro tanto y más. Descendemos por el marcado sendero y volvemos a subir por el zigzagueante camino hasta situarnos en donde varios minutos antes, vimos a los que caminan más rápido.

Dos picachos pétreos nos dan la bienvenida. En uno, en todo lo alto, crece como puede una faya que no padece de vértigo. Estamos en el extremo de la sierra y empezamos a darle la vuelta para mirar por la cara del río Urdón. Pero aún nos falta pasar algún repecho más.

Vemos la carretera que sube a Cuñaba y el desfiladero con el río Deva emparejado a la carretera que se dirige a Panes. Seguimos a la derecha y aparece el Cuetu Dave. Entramos en la parte cántabra de la ruta y ya nos situamos en la vertiente de nuestro destino Tresviso. Un sedo sin protección nos lleva a la zona de la Cueva de Árguma que vemos delante nuestro. Alcanzamos un collado desde el que accederemos a la conocida como la Pasada del Picayu.

Nos toca descender nuevamente por una ladera herbosa y muy pendiente, en la que el sendero va girando a derechas para situarnos en una canal más amplia en la que el camino está protegido con barreras y pasamanos de madera. Acabada esta protección, un cable fijado a la roca nos proporciona la ayuda necesaria para ascender a la estrecha abertura que vemos entre las peñas. Estamos propiamente dicha en la Pasada del Picayu.

El cable continúa protegiéndonos en el sedo que continúa después del estrecho pasadizo y por él alcanzamos un colgado collado con una estaca pintada de color rojo, con un banderín de un grupo cántabro. El Cuetu Dave con la caseta de la centra y dos preciosas cascadas que manan del canal, los tenemos frente a nosotros, casi los podemos tocar con la mano. Por la izquierda del Cuetu, la carretera de la Hermida y a la derecha la zona de Bejes y las primeras estribaciones nevadas de la zona de la Samelar.

Tras el descanso continuamos ruta subiendo un poco para enseguida volver a bajar por una inclinada pedrera cubierta en parte por la hierba. Hay que tener cuidado con la inclinada ladera, sobre todo si está mojada la piedra. Llegamos asía a la cueva el Tombu Sulabara, utilizada para guardar el ganado.

Un nuevo y colgado sedo protegido con cable nos lleva a una nueva bajada por una ladera muy inclinada pero que se camina bien. Vamos ganando colladas que nos proporcionan el paso a una más ancha que utilizamos como descanso. Estamos ya muy cerca de Tresviso y podemos decir que lo peor ya pasó. Algunos de nuestros compañeros aprovechan nuestra parada para subir a un picacho que vemos desde nuestro descanso. Los vemos alejarse y progresar lenta y penosamente. La subida es dura, como nos comentarían más tarde.

Tras el descanso seguimos caminando por el último tramo protegido con cables de la ruta. Es un nuevo sedo que nos baja al sendero que casi en horizontal atraviesa una alargada y pindia ladera bajo el pico al que subieron nuestros compañeros. Al otro lado de la ladera y por debajo nuestro, damos vista a las cabañas de los Invernales de Prias y poco después, vemos frente a nosotros los tejados de Tresviso. Por debajo nuestro, vemos la pista que procedente de Urdón sube a este bonito pueblo cántabro, por el conocido como Balcón de Pilatos.

El sendero poco a poco y cómodamente va descendiendo hasta llegar al pueblo y recibiéndonos este con una fuente con pilón, que nos sirve para refrescarnos y acondicionar un poco nuestra presencia, para dirigirnos a continuación al bar, donde daremos cuenta de unas frescas cervezas que tenemos bien ganadas. Tardamos unas 4 horas y media, con varias paradas y una de ellas de más de media hora.

Puedo decir que todos quedaron encantados de la ruta y que hay muy pocos que no dejasen entrever la disposición de volver a repetirla no tardando mucho. Alguien la pidió una vez al año. Realmente es una ruta muy entretenida y fácil de realizar sino se tiene vértigo. Las subidas son fuertes pero se hacen bien y dada su longitud, no es una ruta en la que haga falta correr. Se puede y se debe hacer despacio, disfrutando de la zona y aunque las vistas no varían demasiado, la visión de los abismos que nos acechan, son impresionantes.

El próximo sábado día 5 de Junio, nos vamos a tierras de Quirós para hacer la Peña Rueda. Tenemos la intención de hacerla desde Lindes con descenso a Cortes, pero no descartamos que cambiemos de opinión y subamos desde Bueida para bajar bien a Cortes o bien a Lindes.

En principio nuestro itinerario es:

Lindes (930 m) – Manin Fonderu (1.100 m) – Manin Cimeru (1.260 m) – Vallina Grande (1.564 m) – Cuchillar de Rueda – Peña Rueda (2.155 m) – Las Colladiellas (1.583 m) – La Siete (1.500 m) – Cabón (1.500 m) – Collau Cimeru (1.301 m) – La Fellichega (1.200 m) – Cortes (900 m)

Espero vuestras llamadas para esta ruta. Esperamos buen tiempo, que no se si es una buena cosa o mala. Pero mejor caminar sin agua. Lo dicho: aún queda alguna plaza, pero no creáis que son muchas. Al final, igual alguien se queda en tierra.