jueves, noviembre 26, 2009

LANGREO DESDE LAS ALTURAS

El pasado sábado hicimos una de esas rutas que en principio..., como que no apetecen. Es una zona muy industrial y muy deteriorada por las minas de interior y aún más por las de cielo abierto. Se encuentran un montón de motivos para pasar de ellas. Y sin embargo resultó una bonita ruta muy amena y placentera, aunque un poco larga.


Comenzamos a caminar en Ciaño dejando a nuestra derecha la Casa de la Buelga y siguiendo por la carretera que se dirige a Les Cuestes, hasta encontrarnos con un cartel que marca el inicio de la “Senda Verde Ferrocarril de Carbones de la Nueva”. Continuamos por él y desde este punto la ruta está toda ella señalizada con las marcas blanca y amarilla de los PR. Concretamente nuestro sendero es el AS-44 que en algunos puntos se entremezcla con otros de la zona.


El camino se encuentra limitado por un arroyo a la izquierda y las casas de Les Cuestes a la derecha y al principio caminamos sobre unas losetas de hormigón. Pasamos bajo un túnel que en la parte superior alberga lo que fue la bocamina de La Trechora y poco más allá salimos a la carretera a la entrada del Pozo Samuño. Son pocos los metros que tenemos que hacer de carretera, pues enseguida nos encontramos con el cartel anunciador del Plano inclinado Tilano, donde la abandonamos para seguir por una pista que hay a la izquierda. Antes el camino seguía por las instalaciones del pozo pero ahora ese paso está cortado y nos obliga a hacer un descenso por un tablero de obra. Suponemos que este desvío es provisional, pues de otro modo ese paso no es apto para todo el mundo.


Superado el destrepe, ascendemos por el plano Tilano hasta ganar nuevamente la pista por la que continuamos hasta las inmediaciones del pozo San Luis. Aquí retornamos a la carretera y por ella seguimos hasta el pueblo de La Nueva.


Aquí abandonamos la carretera para seguir por la izquierda por una pista hormigonada que asciende con una importante pendiente, pasando por las casas de La poya y posteriormente alcanza el pueblo del Corralón, entre cuyas casas asciende el camino unas veces por pista y otras hasta por escalones.


Del corralón salimos siguiendo un sendero amplio al principio, que luego se va cerrando de maleza. El sendero, con algo de barro, va subiendo en cerradas ese y lo de cerradas no es solo por lo apretadas, si no por lo cubiertas de vegetación. Así llegamos a la primera casa en obras del precioso y abandonado pueblo de La Texuca. Lo de abandonado no es del todo cierto, lo que ocurre es que solamente se utiliza como fin de semana. En esta ocasión estaba bastante concurrido, pues celebraban un amagüestu.


Salimos de La Texuca por la carretera hasta un cruce en el que seguimos por la derecha y en descenso, hasta un nuevo cruce en el que giramos a la izquierda ya en ascenso hasta llegar a la bonita campera del Mayau Miguel. Aquí realizamos el primer descanso con aperitivo del día, antes de seguir por un camino que sale por la izquierda del montículo que cierra por el sur el mayau.


El sendero bien marcado pasa por encima de una cabaña y va recorriendo toda la crestería de la zona sur de la Sierra de La Espada hasta el Alto de Las Cruces al que se puede subir si las fuerzas aguantan. Nosotros lo pasamos por su cara norte para llegar al Alto de la Faya donde existe un cruce de caminos en el que uno desciende a la izquierda hacia Urbiés; otro, por la derecha está indicado como PR AS-44, pero nosotros lo dejamos para seguir de frente, siguiendo el indicador del San Justo. El viento anunciado por nuestros meteorólogos, sopla con fuerza, haciéndonos perder el equilibrio.


La amplia pista se va acercando al pico que ya veníamos observando desde hace un buen rato. Antes pasamos por el Mirador del Valle de Samuño, donde se encuentra una mesa indicadora de la zona y se obtiene una estupenda vista de todo el valle y del recorrido que ya hicimos y del que aún nos resta. Por la derecha de la pista sale un sendero que se introduce en la maleza y asciende a un primer collado desde el que la ascensión al pico San Justo no existe más remedio que estirar las fuerzas que quedan en las piernas para abrirse camino entre las cotoyas cuesta arriba.


Alcanzada la cumbre, nos encontramos con una cruz de hierro colocada por el Jultayu y un buzón de cumbres instalado en marzo de este año por nuestro compañero Cosme. Las vistas son prácticamente las mismas que desde el mirador anterior, pero con la salvedad de que al sureste tenemos la inconfundible figura de Peña Mea.

El descenso lo hacemos al oeste hacia una campera que cruzamos para seguir en descenso por los prados con dirección norte, hasta confluir nuevamente con la pista, después de cruzar un cierre junto a una cabaña. Se podría seguir por la pista tanto a la izquierda como a la derecha. Nosotros optamos por descender por la derecha y al poco se va cerrando de maleza pero no hay mayores problemas.


Pronto desembocamos en una pista mucho más ancha y cómoda, por la que el descenso se hace más agradable, hasta que alcanzamos la carretera en el pueblo del Cau. Por la carretera seguimos hasta el cercano lugar de La Tiyera, donde además de un buen restaurante, hay un Monumento a la Libertad.


Aquí pusimos fin a la ruta, ya que prácticamente lo que nos quedaba eran unos 6 kilómetros de carretera que no nos hacía ninguna gracia. Así que el resto del camino hasta Lada lo hicimos en el autocar. Todos menos los dos valientes, Maria José y Tino, que siguieron a pie hasta situarse en Lada, donde les esperábamos.


El próximo sábado día 28 no tenemos ruta de caminar. Tenemos pitanza y bailoteo. Celebramos la tradicional Cena de Hermandad en la que la comida y la bebida sustituirán los sudores de la ruta y eso, sudar, lo haremos posteriormente, pero bailando o saltando la ritmo de la música.


Pero para el día 5 de Diciembre volvemos a esos caminos de Dios y en concreto nos vamos a la costa. Desde San Juan de Nieva caminaremos hasta San Juan de la Arena. La ruta que queremos hacer es:


Playa del Espartal (10 m) – Salinas (8 m) – Arnao (20 m) – Santa María del Mar (37 m) – Playa de Bahinas (4 m) – Playa de Munielles (4 m) – Playa del Regueru (4 m) – Cabo Vidrias (50 m) – Bayas (118 m) - Playón de Bayas (4 m) – San Juan de la Arena (10 m)


El plazo de inscripción está ya abierto. Es una bonita y sencilla ruta que nos deparará preciosas vistas de esta parte de la costa asturiana, incluyendo la de la mayor isla de nuestro litoral, la Isla de Deva. Así que ya estoy a la espera de vuestras llamadas.

domingo, noviembre 15, 2009

LA MONTAÑA DE LACIANA

Si amigos, en Laciana, León, también hay montaña. Ya, ya lo se. No son los Picos de Europa. Pero la montaña no solo son los Picos de Europa y para el otoño, el invierno y la primavera, necesitamos otros lugares para hacer nuestras correrías sabatinas.


Y en esta ocasión, nos fuimos a Laciana y la cosa no decepcionó a casi nadie. Bueno, algunos o algunas siguen pensando en picos como única alternativa. Pero que le vamos a hacer. Digo que en esta ocasión nos tocó caminar en León por el Valle de Laciana. Concretamente nos fuimos a Cuevas del Sil, a unos diez kilómetros de Villablino por la carretera de Ponferrada.


Salimos por el principio del pueblo, viniendo del Puerto de Pajares y tras cruzar el puente romano sobre el río Sil, iniciamos la ruta por una buena pista que se introduce en el valle que forma el reguero de La Seita, acompañándolo primero por su margen izquierda, esto es, dejando el reguero a nuestra izquierda.


La pista va ascendiendo poco a poco con el alegre cantar del agua a nuestro lado. Dejamos un ancho camino herboso que sale en ascenso a nuestra derecha, para bajar un poco hasta situarnos a la altura del reguero. Antes de cruzarlo, cosa que hace la pista, a nuestra izquierda tenemos un puente de madera para ese menester. La pista inicia una nueva subida y en poco tiempo llegamos a la Braña de La Seita. Una bonita braña de cabañas muy bien cuidadas y de unas formas y dimensiones muy distintas a las que estamos acostumbrados a ver en nuestra tierra. Por cierto, un amable morador de la braña nos regaló una botella de vino que luego resulto ser un licor de moras.


La pista comienza a empinarse al abandonar la braña y en múltiples revueltas vamos ganando altura con cierta velocidad. Estamos subiendo por El Reventón. Caminamos entre un bonito bosque vestido de otoño con algunos tejos diseminados a orillas del camino. Las setas abundan en los pies de las escobas y la retama aún nos regala con algunas esporádicas flores amarillas. Los pelados, de hojas, servales de los cazadores y los acebos, nos enseñan sus rojos frutos.


Ya estamos muy altos y los árboles nos dejan ver el paisaje de altura y así podemos contemplar por encima de nuestras cabezas, una nueva braña. En esta ocasión se trata de la Braña de Zarameo, de dimensiones aún mayores que la de la Seita y con cabañas mayores y muy, muy arregladas. La braña es preciosa y el lugar en el que se encuentra aún más. Al sur y cubriéndole las espaldas, la sierra a la que pertenece nuestro reto del día y al norte unas inmejorables vistas de toda la vallada por la que hicimos nuestra ascensión. Más al fondo se encuentra la Cordillera con el Cueto Arbás como primera muestra.


Tras un merecido descanso y el consumo de una botella de buen vino, continuamos ruta por la pista que cruza la braña, procedente de Salientes y con dirección a Palacios del Sil, a donde nosotros nos dirigimos. Por tal motivo, seguimos esta buena pista al menos hasta La Collada, punto de inflexión de los dos valles.


En este punto abandonamos la pista con dirección sur, siguiendo un sendero que asciende por la cresta hasta el cercano vértice del Cuerno del Sil, donde las vistas se abren hasta las lejanas Ubiñas. Por el oeste las nubes lo cubren casi todo, pero nos queda limpio y hasta soleado, nuestro Somiedo. Vemos desde el Cornón, cubierto por las nubes por momentos, hasta las Ubiñas, pasando por la extensa mole de Pena Chana y la picuda figura de Orniz. Más al sur por el este, la muralla del Catoute y Peña Roguera. Las vistas son muy bonitas e interesantes, pero el vendaval que nos azota es gélido y la estancia en la cumbre se hace penosa por el frío. Por eso, tras el descanso para cubrir las tarjetas y las fotos con caras heladas, iniciamos el descenso sacudidos por el viento. Verdaderamente mucho menor de lo que los sabios hombres del tiempo nos auguraron. Por cierto, que según bajábamos a La Collada nos llovió. Ni que decir tiene que tampoco en esto acertaron, afortunadamente, pues no llegamos ni a mojarnos. Unas diminutas gotas y el arco iris fue todo el agua que vimos.


De la Collada cogemos la pista que sale con dirección norte, dejando la que baja al sur hacia el embalse de Matalavilla, que vemos abajo. Nuestra pista continúa como digo al norte, a pasar por el Piornalón, muy fácil de reconocer por las antenas que tiene plantadas en su cima. Después de pasar las antenas la pista desciende por la ladera opuesta dando vista a Palacios del Sil, nuestro destino. El descenso es largo y plagado de revueltas, pero al principio se hace entretenido cuando atravesamos un bonito bosque de robles con sus hojas comenzando a amarillear por efecto del otoño. Aquí las setas que encontramos son amanita muscaria en una gran abundancia. Algunos boletus y otras setas de menor porte.


La braña de La Degollada es otro punto de interés. Con menos cabañas que las dos anteriores pero aún con más lijo que las de Zarameo. Buenas casas, más que cabañas, seguramente preparadas para su utilización en verano.

Abandonamos la braña para seguir bajando, ya un poco cansados de tanta pista y a demás extrañados porque la pista va paralela al pueblo dirigiéndose a su extremo oeste y por tanto dejando el pueblo atrás. Al fin desemboca en una carretera por la que retornamos sobre nuestros pasos para cruzar el Sil otra vez y alcanzar al fin la carretera procedente de Villablino, donde nos espera el autocar. Fueron unas seis horas de ruta muy bonita a pesar del frío y fácil de seguir, aunque un poco dura por los algo más de 1.000 metros de desnivel a superar para llegar al Cuerno del Sil.


Para el próximo sábado tenemos ruta por tierras de Langreo. Iniciaremos en Ciaño un recorrido denominado Vuelta a Langreo, con ascensión al Pico San Justo, máxima altitud del concejo. La ruta camina por:


Ciaño (220 m) - Pozo Samuño (250 m)- Pozo San Luis (250 m) - La Nueva (250 m) - El Corralón (500 m) - La Texuca (700 m) - Mayáu Miguel (859 m) - Alto de les Cruces (954 m) - Pico San Justo (1.017 m) - El Cau (672 m) - Monumento de la Teyera (641 m) - Los Portones - La Trapa (679 m) - Alto de Santo Emiliano (518 m) - Les Fayes (400 m)


El plazo de inscripción ya está abierto y el que se duerma se quedará sin plaza. Esta semana estuvimos a punto de llenar el autocar. La gripe y algún imponderable lo evitaron. Espero vuestras llamadas.

miércoles, noviembre 11, 2009

EL TEMPORAL DEL NORTE

Tanto lo anunciaron, que no tuvo más remedio que hacer su presencia. La alerta roja por vientos huracanados en el Cantábrico, con rachas de más de 100 kilómetros por hora fue lo que nos obligó a cambiar los planes sobre la marcha.


Bueno, en realidad, la lluvia, la nieve, la niebla y el viento, fueron los culpables de que no hiciésemos la ruta que teníamos programada al Visu la Grande.


Salimos de Trubia lloviendo y con el cielo muy encapotado, lo que unido a las previsiones meteorológicas de toda la semana, nos hacía prever un mal día para caminar. La llegada a La Felguerina no fue mejor y decidimos que el autocar nos fuese a buscar a Belerda, con la intención de hacer lo que pudiésemos.


Atravesamos el pueblo para salir por la parte alta, siguiendo la pista de la Collada Incóos. Un bonito camino cubierto por las marrones hojas caídas de los árboles debido al viento de estos días. Caminamos entre castaños y bordeando los prados en los que a pesar de las inclemencias del tiempo, los caballos pastan indolentes.


El paisaje es bonito a pesar de que las nubes cubren la parte alta sin darnos opción a ver las montañas que nos rodean. Según ascendemos por la pista, vamos descubriendo a lo lejos, algunas manchas de nieve en las laderas cercanas.


Llegando a las Colladinas el agua comienza a tornarse en nieve y el viento se muestra más fuerte y terco. Las Colladinas es una campera amplia, salpicada de cabañas, algunas en uso, como nos demostraba el penacho de humo que surgía de la chimenea.


Tras un alto en el camino, reanudamos la marcha con dos direcciones distintas. Mientras unos pocos decidían seguir por la pista camino de Belerda, el resto, en una muestra de arrojo y entrega, se proponían seguir subiendo para tratar e llegar hasta el Visu la Grande.


Abandonamos la pista y seguimos por un sendero bien marcado que sube por la ladera tapizada de brezos. La subida es dura y el viento y el agua, que ya se ha convertido en nieve, la hacen aún más penosa. Alcanzamos la majada la Gallera con un fuerte viento de costado que nos mete los copos de nieve por todas partes. Nos refugiamos al lado de una de las cabañas y decidimos abandonar. Tino, Luis y Jorge Andrés deciden seguir ladera arriba con la intención de hacer cumbre en el Pico Cuervo. Pronto se unirían a nosotros de nuevo. Las condiciones atmosféricas se hacen cada vez más penosas y la niebla lo cubre todo. No sabemos muy bien si es niebla o el efecto de la nieve empujada por el viento. El caso es que la visibilidad en lontananza es muy poca.


Desde la Gallera giramos al norte, izquierda según el rumbo que llevábamos, y en poco tiempo dimos con la pista que desde el Collado Incos, se dirige, sin pérdida, hasta Belerda.


El camino se hace entretenido a pesar del mal tiempo. Los abetos están preciosos con algunas manchas de nieve y en las distancias cortas podemos disfrutar de los colores de otoño con los que los árboles adornan sus precarios abrigos. El suelo es una alfombra de hojas secas y las praderas de un verde intenso, comienzan a cubrirse de blanco por los copos que aterrizan en ellas.


A pesar del mal tiempo, la cámara de fotos no para y al final, fueron unas ochenta las grabaciones de la naturaleza reinante, las que quedaron impresas en el artilugio electrónico.


Aquí y allá, las vacas salen a nuestro encuentro en una sinfonía de mugidos discordantes. Desconocemos los motivos, pero una vez en Soto de Caso, los parroquianos comentaron que era debido a que les habían quitado las crías para su venta, y ellas desinformadas, hacían volar sus lamentos con el fin de atraerlas hacia sí en vano.


La pista no es muy larga y enseguida nos encontramos en las callejuelas de Belerda, donde admiramos algunos buenos hórreos y paneras y la buena fábrica de algunos edificios. Seguimos por la carretera y en pocos minutos alcanzamos las primeras casas de Soto de Cangas y, como no, sin siquiera cruzar el puente sobre el Nalón, el bar. Donde ya nos esperaban el resto del grupo.


Un diminuto local de una antigüedad cercana a la de sus dueños, en el que lo mismo se sirve un vino que se venden unas alpargatas. Se trata de uno de esos ya casi perdidos bar-tienda que había en los pueblos y que hoy están prácticamente desaparecidos. La pareja que lo regenta se afana en poner vinos sobre el mostrador. No creo que pusieran nunca tantos en tan poco tiempo. Luego alguien pidió que el vino fuera caliente y vuelta a llenara vaso tras vaso. Creo que cuando marchamos de allí, lo primero que hicieron fue pedir una nueva remesa de vino blanco para reponer lo que habíamos consumido.


Para rematar la jornada volvimos a Abantro, al bar en el que habíamos hecho la parada para el desayuno, y donde nos esperaba un menú a base de sopa, garbanzos con bacalao, carne guisada, pescado y callos. Una buena pitanza para recuperar las energías y la temperatura del cuerpo.


Y así fue la ruta que teníamos prevista al Visu la Grande y que a causa del temporal, gracias al que pisamos las primeras nieves de este otoño, se convirtió en jornada gastronómica. Esperemos que para la próxima ruta por tierras de León tengamos mejor clima. Para esa ruta nos iremos a Cuevas del Sil, a unos 10 kilómetros de Villablino, para tratar de hoyar el Cuerno del Sil, un picacho de 1928 metros. La ruta que queremos hacer con el beneplácito del tiempo, es:


Cuevas del Sil (880 m) – Braña La Seite (1.200 m) – La Collada (1.778 m) – Cuerno del Sil (1.928 m) – La Collada (1.778 m) – El Piornalón (1.784 m) – Braña la degollada (1.215 m) – Palacios del Sil (876 m)


El plazo de inscripción ya está abierto y espero vuestras llamadas. También quiero recordar a los que tengan solicitada lotería y a quienes la quieran solicitar, que este próximo sábado se procederá al cobro de la misma. Así que ya lo sabéis: hay que llevar dinerito en cantidad suficiente. Lo dicho, espero vuestras llamadas.

miércoles, noviembre 04, 2009

LA IMPRESIONANTE GARGANTA DEL RÍO RUBÓ

El Puente La Vidre sobre el Río Cares, fue el inicio de una preciosa ruta por la impresionante garganta del Río Rubó, que cede sus aguas al Cares muy cerca del pueblo de Trescares, en la Peñamellera Alta.


Un aparcamiento cerca del puente nos sirve de lugar de preparación del inicio de la ruta que comienza atravesando el río Cares por el puente romano de La Vidre, para continuar por un camino enconchado de piedras, que debido a la humedad reinante, se encontraban resbaladizas. El camino en ascenso, alcanza un bosque de viejos castaños y avellanos por el que discurre sin casi visión exterior por lo tupido del ramaje.


Dejamos un primer sendero que sale a la izquierda y en descenso, hasta que llegamos a una zona en la que hay unas murias de piedra. Nuestro camino sigue de frente, pero debemos abandonarlo para continuar en descenso a la izquierda junto al muro de piedra. Pasamos al lado de una cabaña que dejamos a nuestra derecha y poco a poco se va aclarando algo el bosque. Tanto es así, que contemplamos las casas de Triscares y la carretera.


Seguimos camino acercándonos a la entalladura y viendo el río a nuestra izquierda algo más abajo. Una cadena fija a la pared de la roca, nos ayuda para superar un paso estrecho y en cuesta, bastante resbaladizo. Poco más adelante encontramos la fuente Recuento, formada por un registro del que se escapa el agua, situada en una zona herbosa que desciende del Vurdio Susuga, sobre el que caminaremos al regreso del Collado Trespandiu.


Cruzamos el río por el Pontigo Rubó y pasamos así a la orilla derecha dejando el río también a nuestra derecha, para comenzar una dura subida por un camino muy marcado y armado en varios puntos. El camino se desplaza en zigzag ganando altura por la ladera de los Canalizos. Luego continua casi horizontal por un tiempo, pasando sobre un derrumbe de piedras para llegar al poco a la zona de Cueva Negra, donde podemos comprobar el trabajo del río desde tiempos inmemorables. La piedra se encuentra horadada y grandes cuevas se forman en su interior.


Nos acercamos al lecho seco del río y lo cruzamos para seguir por la orilla izquierda, también con duras subidas por una zona bastante cubierta de hierba. Ganamos una vez más altura hasta llegar acerca de un par de grandes hayas que dejamos a nuestra izquierda y dando vista a una empinada y pétrea canal. A la altura del haya más alto, comenzamos a caminar casi en horizontal por encima de esta para salir a una playa herbosa en la que el sendero se pierde debido a la altura de la hierba y los helechos. Vamos ascendiendo por la ladera en penoso caminar debido a la inclinación y nos acercamos a los contrafuertes que tenemos enfrente un poco a la derecha.


Aquí se abre una ancha canal, Canal de Sobrevina, por la que ascendemos siguiendo los senderos de los animales y más arriba encontramos un buen camino que gira a la izquierda y que nos lleva a las cabañas de la majada de Sobrevina. Si seguimos subiendo de frente, sin girar a la izquierda, llegamos igualmente a la misma zona después de pasar junto a un abrevadero, pero desplazados ligeramente pero encontrándonos igual con la pista que se dirige al Collado Trespandiu.


Las vistas desde Sobrevina son espectaculares. La cicatriz de la garganta del Rubó aparece unos cuantos metros más debajo de nosotros y vemos como continúa en dirección al Collado Galabin y Peña Vigueras, pasando bajo el Cuetu Carraspión, donde estuvimos el año pasado.


Seguimos la pista con dirección oeste hacia el Collado Trespandiu, pero antes de llegar a él seguimos por el ramal que sale a la derecha y que asciende rodeando el Cueto Trespandiu que dejamos a la izquierda. Se abre un mirador desde el collado y vemos el Cuera y debajo Alles, capital de la Peñamellera Alta.


Nuestro camino continua por la pista un poco más, hasta enlazar con un sendero de hierba poco marcado, donde podemos ver una flecha naranja que nos indica que debemos seguir por el abandonando la pista de tierra.


El sendero va descendiendo poco a poco y haciéndose cada vez más marcado hasta que llegamos a un nuevo mirador colgado de un fuerte precipicio. Las vistas son preciosas con el Cuera como protagonista, junto con los pueblos que se recuestan en sus laderas. Más cercano, el Forcau del Cuerno y Cáraves a sus pies.


Cuando abandonamos este mirador no nos dimos cuenta de un sendero herboso, en una zona quemada, que en descenso salía a la derecha y continuamos por el camino que traíamos, mucho más marcado. Pronto nos dimos cuenta que nos habíamos pasado y dimos vuelta para bajar por este nuevo camino que nos transportó en poco tiempo, hasta un precioso bosque de encinas muy poblado y con buenos ejemplares. El camino se hace mucho más visible y enconchado en algunas zonas, evitando nuevos despistes.


Pasamos por el Jercao, un paso entre dos rocas y seguimos por el bosque de encinas hasta volver al castañal por el que pasamos por la mañana, justo en el punto de la bifurcación donde el cierre de piedras. Siguiendo por el camino que ya conocemos, alcanzamos al final el puente La Vidre, por el que retornamos a la carretera junto al aparcamiento donde nos espera el autocar. Pasaron casi seis horas desde que salimos, pero he de decir que hicimos una ruta muy cómoda con bastantes paradas y descansos.


Para el próximo sábado nos vamos al concejo de Caso para hacer una bonita ruta con salida y llegada a La Felguerina, para hacer el Picu Visu la Grande. La ruta que queremos hacer es:


La Felguerina (817 m) – Les Collaes (1.110 m) - La Gallera (1.225 m)- La Jistra (1.530 m)- Pico cuervo (1.581 m) – Pico Visu la Grande (1.709 m) – Collau les Garllupes (1.662 m) – Peña Gain (1.692 m) - Zampudia (1.623 m) – Becerrea de Atambos (1.712 m) - Atambos (1.625 m) – Peña Pelacera (1.709 m) - Pandu la Cerra (1.455 m) - Infiesta (830 m) - La Felguerina (817 m)


Quedan ya pocas plazas y si queremos ir con el autocar hasta la Felguerina este tiene que ser el de 29 plazas. Otro no entra. Así que el que quiera hacer esta ruta, que se de prisa en llamar. Por cierto, el que apunta ahora es PEÑA. Espero vuestras llamadas.

martes, octubre 27, 2009

TODO EL DIA MIRANDO AL TIATORDOS

Efectivamente, eso es lo que hicimos durante prácticamente toda la ruta del pasado sábado, desde de que llegamos a Collada Llomena. Y así nos lució el pelo, que no hicimos otra cosa que equivocarnos de camino.


Ya desde el inicio nos propusimos hacer las cosas mal. Salimos corriendo de la Collada Llomena, y mientras esperábamos a los retrasados, el grueso del pelotón, sin ánimo de faltar a nadie, puso pies en polvorosa y trotó, también sin faltar, por la cómoda pista de acercamiento al Pierzu.


Mientras, Jorge y yo, nos entreteníamos mirando y fotografiando al Tiatordos, que estaba precioso en las primeras horas de la mañana. Alguna ojeada a Picos, pero estos se encontraban algo oscuros y daban menos juego.


Cuando nos quisimos dar cuenta, habíamos dejado atrás la bifurcación a la derecha que teníamos que tomar. Dimos aviso a los más adelantados que debían estar ya en las inmediaciones del Pierzu y desanduvimos lo andado hasta el camino que teníamos que coger, que no es otro que el primero que sale a la derecha, justo donde se encuentra un depósito de agua y un indicador de la ruta del Pierzu.


Ya todos unidos y con menos ansias por correr, vistos los malos resultados, caminamos por la nueva pista casi en llano y viendo a nuestra derecha el pueblo de Viego, hasta el Collado de Ovia, donde encontramos primero una pista que sigue a la derecha y que baja a Viego y de frente y tras pasar una estrecha horcada, el que en descenso sigue a la Majada de Ovia. Aquí abandonamos la comodidad de la pista y comenzamos a subir por un poco marcado sendero a la derecha que nos aúpa por los empinados prados del pico Valeru.


Seguimos por el marcado sendero que circula casi en horizontal bajo las estribaciones del Valeru y del Calderón de la Arena, a cuya altura comienza a desdibujarse. Un sendero se acerca en un recodo a la peña y da la sensación de que sube por una empinada canal. Pero no la vimos muy factible y optamos por buscar un paso mejor.


El camino se encuentra unos metros más abajo y hacia él encaminamos nuestros pasos. Continúa con algunos sube y baja y por fin se adentra en una estrecha canal por la que zigzaguea hasta situarse en lo alto de la Collada Boquera. A la derecha vemos los agrestes peñascos que forman el Calderón de la Arena y frente a nosotros la imponente figura del Carria. Por medias la nada significativa cumbre cónica de la Silla de Cabestredo. Y claro, a nuestras espaldas la omnipresente Copa del Tiatordos que por lo que luego veremos en las fotos, nos acompañó durante todo el día.


Aquí se forman dos grupos: los que quieren subir al Carria y los que deciden descender directamente a Vega de Cien. Los primeros siguen por la cresta ascendiendo a la Silla de Cabestredo, mientras que los segundos continúan por la ladera norte de esta, casi uniéndose nuevamente al otro lado, en el Collado del Trecho.


Los del Carria seguimos las indicaciones del GPS de Ángel y caminamos por un sendero alto que nos acerca a la peña. Los otros van algo más bajos pero con la misma dirección. En un momento determinado hacemos un giro a la derecha encaminándonos a la cara sur del Carria, cosa que no me pareció muy buena idea. Comprobado después el GPS, pudimos constatar que no estaban metidos los tracks de la cumbre del Carria, con lo que dimos la vuelta para seguir con la misma altura, un sendero muy desdibujado que va paralelo a la larga cresta norte del Pico.


Este sendero cada vez se va complicando más y casi ni se distingue. Se encuentra cubierto por altas hierbas que junto con las pocas gotas de agua que cayeron hace un momento, lo convierte en un resbaladizo camino con importantes caidas. Decidimos descender al camino que llevan nuestros compañeros y la cosa se complica. Entre la verticalidad de la playa y lo resbaladizo de las hierbas, casi nos deslizamos directamente sobre nuestras posaderas. Poco a poco y con gran esfuerzo, vamos descendiendo hasta colocarnos en el buen camino, donde nos espera parte del resto del grupo.


Por un cerrado canalón ascendemos a la ladera norte del Carria ya metidos en el espeso bosque que se forma en el Valle de Oria. Desde este punto es desde donde se puede ascender al Carria sin más dificultad que la dura pendiente y los más de doscientos metros de desnivel que hay que salvar para coronar el pico. Pero nuestras fuerzas están ya muy mermadas por el esfuerzo realizado en el descenso de nuestra segunda equivocación del día y el tiempo perdido además, nos obligan a optar por abandonar la ascensión y decidimos descender con el resto del grupo.


Y no fue mala decisión. El descenso nos depararía un sobreesfuerzo que unido al que debíamos hacer para subir, nos llevaría a un alargamiento, en tiempo, muy importante de la ruta. Así, que descendimos por el bosque del Valle de Oria utilizando cuando podíamos, los senderos medio perdidos y campo a través el resto del tiempo.

De esta forma llegamos a un buen prado con cabaña, del que pasamos a otro un poco más abajo, este con dos cabañas. Después el sendero, ya más marcado, penetra en una zona de matorral muy tupido que nos obligó a caminar medio agachados y sufriendo los múltiples pinchazos de los hartos y los golpes de las ramas.


Por fin conseguimos salir a la pista de hormigón que ya llevábamos un tiempo viendo y que parecía que cada vez se alejaba más de nosotros. Pasamos junto a una casa y después de unas cuantas revueltas alcanzamos el puente sobre el Sella, alcanzando la carretera y el bar que se encuentra a mano izquierda, donde comimos tras dar por concluida la ruta del día.


El próximo sábado, último del mes de octubre, tenemos ruta por Cabrales. Nos vamos a las cercanías de Trescares, concretamente al Puente la Vidre, por el que atravesaremos el río Cares para ascender por la Garganta del Río Rubó. La ruta es:


Puente La Vidre (90 m) – Sobremolino – Fuente Recuenco – Pontigo Rubó – Cueva Negra –(345 m) – Los Cuajucos – Canal de Sobrevina – Cabaña de Sobrevina (680 m) – Collado Trespandiu (789 m) – Llueva (730 m) – Fuente Las Retuertas (515 m) – El Jorcao (376 m) – Monte Gorrinoso – Puente La Vidre (90 m)


Una bonita ruta, continuación de la que hicimos el año pasado y que titulamos Nacimiento del Río Rubó. Las inscripciones para esta ruta ya empezaron y si lo dejas para muy tarde igual te quedas sin plaza y claro está, sin poder disfrutar de la ruta y de la agradable compañía del Grupo de Montaña LAS XANAS. (Si nadie nos hace la propaganda, nos la tenemos que hacer nosotros mismos). Esta semana sigue apuntando Jorge, por lo que las llamadas se las podéis hacer al teléfono 680 35 84 04. Yo sigo rebajado de empleo y sueldo y hasta la próxima ruta no me haré cargo del grupo.


En otro orden de cosas, a los socios os pediré que no dejéis para muy tarde el envío del voto para el premio al componente del grupo más destacado de este año, así como la notificación de la participación o no, en la Cena de Hermandad. Espero vuestras noticias, tanto en el papel que se os entregó, como también por correo electrónico, pero no utilicéis para ello el correo del grupo. A la cena pueden asistir también los simpatizantes que lo deseen.


Y por último y esto para socios y simpatizantes, como todos los años el grupo de montaña jugará a la Lotería Nacional del próximo día 22 de Diciembre, Navidad, con lo que aquellas personas que estén interesadas en adquirir algún décimo, deben comunicarlo a los miembros de la Junta Directiva, por alguno de los medios habituales: teléfono, correo electrónico o de palabra al final de las rutas.


Y nada más por hoy. Quedo a la espera de vuestras noticias.


Mi correo es: jafpa51@gmail.com

martes, octubre 20, 2009

SE ACABARON LAS VACACIONES

Las vacaciones ya están finiquitadas y hay que volver al tajo. Por eso, aquí estoy, nuevamente, a daros la paliza con mis escritos. En esta ocasión no puedo poneros nada de la ruta de la Braña Piñueli, pues no la hice por encontarme ausente, pero espero poder narraros las peripecias del grupo el próximo sábado, por tierras de Ponga.

Si, nos vamos a Ponga para ascender, si la climatología lo permite, a La Silla de Cabestredo y al Carria. La ruta que tenemos prevista es:

Collada Llomena (993 m) - Collado Ovia (1.029 m) - Silla de Cabestredo (1.269 m) - Pico Carria (1.431 m) - Collado Robles (1.268 m) - Vega de Cien (299 m)

Las inscripciones están abiertas pero al teléfono de Jorge; 680 35 84 04. No os la perdáis. la ruta promete y es de las que dejan huella.

Nos vemos el sábado.

miércoles, septiembre 30, 2009

ESTOY DE VACACIONES, PERO...

Si, estoy de vacaciones pero tengo tiempo para poneros las rutas del próximo mes, que ya está en marcha.

Siento mucho no haberos puesto el relato de la ruta de Peña Soanciu, pero quedé un poco tocado con la belleza de la zona y la poca aceptación que tuvo la ruta. Por eso no me dio la gana de describirla. Quizá algún día lo haga.

Tampoco puse nada dela ruta del pasado sábado al Cazarnoso, pues no fuy por causas de fuerza mayor: las vacaciones.

Pero si que pienso ir ala de sábado que viene al Mocoso del páramo. Para ese día 3 de Octubre, tenemos la siguiente ruta:

La Peral (1.280 m) - Fanas del Fuexo (1.800 m) - El Mocoso (1.988 m) - Enfestiella (1.685 m) - La Pornacal (1.170 m) - Villar de Vildas (860 m)

Se trata de una ruta fácil y de poco desnive, apta para casi todo el mundo. Además. quien crea que es muy dura, siempre puede hacer alguna alternativa. No se cuantas plazas quedarán libres, pero ya sabeis, hay que llamar a Lito y a Jorge.

miércoles, septiembre 16, 2009

CAMINANDO ENTRE CASO Y PONGA

El pasado sábado hicimos una bonita ruta por los límites de los Parques de Redes y Ponga, en las inmediaciones del Tiatordos. Fue la primera de las dos que tenemos programadas, para circunvalar la gran masa pétrea del Tiatordos.


El autocar, conducido por nuestra amiga Puri, nos dejó en el pueblo casín de Pendones, punto de partida de muchas preciosas rutas montañeras. Atravesando el pueblo con dirección norte. Comenzamos a caminar siguiendo las marcas del sendero de Pequeño Recorrido PR-AS.65, que se dirige a la cumbre del Tiatordos. Dejamos un camino que sale por la izquierda y tras atravesar un puente, hacemos lo mismo con los que nos salen a izquierda y derecha, para continuar de frente, con la vista puesta ya en el coloso.


El camino circula entre árboles y sin demasiada pendiente. Dejamos una nueva bifurcación que por la izquierda se dirige a una cabaña y enseguida llegamos al cruce, bien señalizado, de la Foz de Palombar, donde abandonamos el camino para seguir por un sendero que sale a la izquierda.


Comenzamos aquí la parte más dura de todo el recorrido. Una estrecha foz con importante pendiente, que se abre paso entre matorrales, piedras y árboles. El sendero en muchos tramos es el cauce del Arroyo de Palombar, que en esta ocasión bajaba seco. Vamos ascendiendo como en escaleras ganando altura rápidamente. El camino es fácil de seguir y de vez en cuando las marcas del PR nos indican que vamos en buena dirección.


Alcanzamos una pequeña majada, el Pláganu, en la que no queda una sola cabaña en pie. Un solitario bebedero, aparentemente de nueva construcción, es lo único que denota la presencia de humanos en la zona.


Seguimos subiendo, ahora por el bosque de hayas y escobas, para salir a una zona despejada desde la que tenemos unas estupendas vistas de la montaña de San Isidro y de las más cercanas de La Quemada, La Senda, Campigüeños y Soanciu.


Caminamos ahora por terreno de las escobas hasta alcanzar las verdes praderas de la Majada de Tiatordos, limitadas por el norte por la caliza que forma la parte final de la montaña del mismo nombre.


Las vistas se abren y el cercano Maciedome aparece, unido por los Collaos de Pandellanza al Tiatordos. Tras él asoman las cumbres del Mampodre. Y ya a la derecha, las zonas de Tarna y San Isidro, de donde distinguimos con facilidad las cumbres de la Peña el Viento, El Cantu del Oso y el Torres. A nuestras espaldas el Tiatordos por cuya pared caliza vemos ascender algunos montañeros, entre los que se encuentra nuestro compañero Tino, ya a punto de hacer cumbre.


Tras un largo descanso, para algunos de hasta una hora, para recuperar fuerzas y reagruparnos, continuamos nuestra andadura atravesando al este toda la majada y pasando muy cerca de las derruidas cabañas que la formaban. Descendemos a una vallada y dejamos un marcado camino que sube a un collado muy cerca de las paredes del Tiatordos. Nosotros seguimos un sendero de ganado que entre brezos se dirige a una horcada por encima de los Collaos de Pandellanza. Cuando llegamos a la horcada se impone una reflexión, ya que las posibilidades son muchas y hay que pensar cual de los caminos tomamos.


Al final nos decidimos por descender por toda la pradera que tenemos enfrente, dirigiéndonos a las cabañas de la Majada de Brañadosu, visibles en las cercanías de una cornisa calcárea que se desprende de la Nariz de Malhome, muy cerca de la pétrea columna conocida como el Fusu la Muyer. De todos modos la parada estaba justificada. Las vistas se abren y aparece el Cordal del Collau Zorro y la inconfundible imagen del Cornión con su característica forma de locomotora, con la Peña Santa como máquina. Hasta las nubes parece que quieren recrear la figura, poniendo un penacho de humo a la locomotora.


Atravesamos la campera en la que se encuentran las pocas cabañas que quedan en pie, de la vistosa Majada de Brañadosu y nos dirigimos a la franja de caliza, atravesándola por una horcada a la que llega el sendero que sale de la majada. Desde este punto damos vista a San Juan de Beleño además de la imagen que ya nos acompaña desde hace rato, del Cornión.


El terreno se hace algo más incómodo de caminar hasta que enlazamos con un antiguo camino armado que se introduce en el bosque de hayas y delimitado por altas paredes calizas. Algunas formaciones también calizas nos causan asombro, como una especie de columna que vemos entre los árboles. El camino es ancho y cubierto de hojas secas, con lo que nos obliga a prestar más atención para evitar las ramas que entre ellas se esconden, ya que el descenso es algo pronunciado.


Cruzamos el bosque y al otro extremo nos espera una inclinada ladera que debemos atravesar casi en horizontal, siguiendo el sendero medio cubierto por la hierba y los helechos. Mirando atrás volvemos a ver el Fusu la Muyer. A nuestra derecha la inconfundible figura del Recuencu y algo más atrás el Collau Zorro, hacen compañía al Cornión y a las casas de San Juan de beleño.


Alcanzamos así la Collada Forada y con ello damos vista al circo formado por la copa del Tiatordos, cuya cumbre se cubre de nubes a nuestra llegada. Un rápido y resbaladizo descenso nos coloca en poco tiempo en el fondo del amplio circo, donde nos encontramos una pista que sigue bajando por la derecha de un arrollo. Nosotros cruzamos ese arroyo y tras atravesar la pradera que tenemos enfrente y una zona de maleza, alcanzamos un sendero que atraviesa una zona boscosa y que poco a poco y cada vez por mejor terreno, nos lleva a las primeras casas de Tanda.


Atravesamos el pueblo y por la carretera seguimos bajando hasta Mestas, lugar en el que nos espera el autocar por deseo expreso de algún componente del grupo. Cuando llegamos a Tanda, se cumplían las seis horas de recorrido, contando también las paradas, que fueron bastantes.


Para el día 19 tenemos la segunda parte de esta circunvalación del Tiatordos y el punto de partida será el mismo, Pendones. La ruta que queremos hacer es:


Pendones (782 m) – La Collaina (1.060 m) – Braña Maida (1.220 m) – Piedrafita (1.460 m) – Fitos de Piedrafita (1.550 m) – Picu Soanciu (1.726 m) – Collar Llagu’l Pino (1.541 m) – Vega Entregüe (1.435 m) – Majada Entregüe (1.435 m) – Camperas de Sonsierra (1.280 m) – Majada Fresnu (1.030 m) – Foz de la Escalada – Taranes (560 m)


Espero vuestras llamadas para reservar plaza para esta estupenda y vistosa ruta. El que se la pierda lo sentirá enormemente. No seas tú.

miércoles, septiembre 09, 2009

VIEJOS CAMINOS DE PASTORES.

Los caminos perduran, lo que ya no hay son los pastores. Era una ruta que no teníamos totalmente clara y había más dudas que luces. Pero todo fue mejor de lo esperado y conseguimos hacer la ruta propuesta sin más dificultades que las que las sucesivas pendientes nos ponían.

Partimos de Poncebos a toda prisa ya que teníamos el tiempo tasado para poder hacer la ruta y comer a nuestra llegada. El camino de Bulnes casi ni tiempo nos dio para contemplarlo y en poco más de una hora estábamos en El Castillo, barrio alto de Bulnes. De aquí parte el sendero que sube a la bonita majada de Amuesa. Más que camino es una dura cuesta que discurre por el centro de la canal del mismo nombre y bajo los paredones del Murallón de Amuesa.

Nada más llegas a Bulnes El Castillo, subiendo por el sendero que sale del Puente Colines, y ya en la primera casa del pueblo, continuamos por un camino señalizado dejando unas casas a la izquierda. Este camino nos lleva a la fuente del Torno donde nos abastecemos de agua ya que la fuente que hay llegando a Amuesa, en el mes de agosto acostumbra a estar seca.

Caminamos por los pastos de los Llanos del Torno con la vista puesta en la dura ascensión que nos espera. La Canal de Amuesa es una cuesta indómita que va a poner a prueba nuestras piernas. Abandonamos la parte verde y casi llana de los Tornos y comenzamos a ascender en un sinfín de vueltas, unas veces sobre piedra, otras sobre hierba y algunas sobre agua de la fuente que hay arriba. Poco a poco y duramente, vamos ganando altura y echando la vista atrás contemplamos la hermosura del paisaje, único aliciente de la dura subida. Aparece Pandebano y las cabañas que jalonan el camino de descenso a Bulnes. También Bulnes se une al paisaje. Primero El Castillo y más tarde La Villa. El sendero tan pronto circula por la derecha, pegado a las altas paredes del Murallón de Amuesa, como se desplaza a la izquierda. Alcanzamos la fuente, que en esta ocasión aún manaba un hilo de agua y poco más arriba llegamos al Collado Cima, dando vista a la derecha, a las cabañas de la majada de Amuesa. Tengo que decir, que toda esta subida se encuentra marcada con las típicas rayas blanca y amarilla del circuito de pequeño recorrido.

El descanso es obligado para recuperar fuerzas y para contemplar con deleite las estupendas vistas que este alto lugar nos proporciona.

Pero las prisas nos obligan a ponernos nuevamente en marcha y lo hacemos a la izquierda del collado, ascendiendo por el sendero que se dirige por las Cuestas del Trave con dirección al refugio de Cabrones. La pendiente es dura pero también corta, ya que es suficiente con alcanzar el primer collado que aparece a nuestra izquierda. Abajo a nuestra espalda queda la charca de Amuesa.

El collado es una pradera de la que parte un sendero que se dirige a las dos únicas cabañas que quedan en pie de la majada de Orandi. Pasamos junto a ellas para iniciar un obligado descenso, tras el cual debemos subir por una empinada cuesta cubierta de hierba, hasta ganar la horcada superior. Desde este punto, hay varias opciones factibles y por tanto, el grupo se dividió en tres. Unos querían descender a Camburero por la majada Acebuco y Los Collaos, con lo que descendieron a buscar un marcado camino que se dirige a esta desaparecida majada. Un segundo grupo también descendió para recorrer en parte el sendero de Acebuco, pero abandonándolo para seguir otro que circulaba un poco más alto. Al final y tras varios sube y baja, no tuvieron más remedio que recuperar altura para poder llegar a la Collada Ties. El resto cogimos un poco marcado sendero que mantenía la altura y que por zona herbosa se caminaba bien. Además coincidía casi al completo con las marcas que teníamos en el GPS.

Este sendero se perdía por momentos pero lo volvíamos a encontrar más adelante. Por el GPS sabíamos que estábamos algo altos, pero eso no es malo: a bajar siempre hay tiempo. Bien es verdad que en algún tramo no nos quedó más remedio que descender algo para poder salvar las repisas de caliza que se desprenden del Albo, pero fueron pequeños tramos recorridos sobre una roca de muy buen agarre y que no supusieron mayores dificultades. Desde nuestra posición seguíamos perfectamente con la vista, los derroteros que tomaban el resto del grupo más abajo.

El paisaje era fabuloso. Nosotros colgados en la ladera entre el Albo y el Monte Acebuco y allí abajo, a nuestra izquierda, la Canal de Amuesa, por la que veíamos transitar a algunos de los compañeros del grupo que optaron por hacer la ruta alternativa. Frente a nosotros, un poco a la izquierda, seguíamos viendo las verdes praderas de Pandebano salpicadas de cabañas, y la casi horizontal raya del camino de Collado Vallejo que se dirige a Vega Urriellu. También a la izquierda y al otro lado de la tajadura de la Canal de l Tejo, la inmensa mole de Peña Main contemplaba nuestros pasos.

Plegándonos a la ondulante superficie de la ladera por la que caminábamos y prácticamente en horizontal, muy cerca de los 1600 metros de altitud, fuimos haciendo el recorrido de acercamiento a la Collada Ties. Primero pudimos ver mucho más abajo, los restos de la majada de Acebuco y la medialuna de Los Collaos a donde se dirigía Manolo y los suyos. Algo más arriba, Mariano capitaneaba el segundo grupo y comenzaban a subir por un amplio canalón de hierbas y piedras. Nosotros, un poco más retrasados, no veíamos aún ese canalón pero pronto llegamos a él.

Por nuestra parte comenzamos a descender hasta volver a encontrar el sendero que algunos metros más atrás habíamos perdido. Ya sin nuevas pérdidas, alcanzamos el mencionado canalón dando vista a nuestros compañeros y también a la Collada Ties, una lengua de terreno verde por el que debíamos hace la última ascensión del día y un collado, también verde, entre dos vigías de roca. El de la derecha de mayores proporciones. Mucho más arriba, el Albo contemplaba nuestros pasos.

Tras el último esfuerzo ascendente, coronamos la collada y se nos encogió un poco el alma. Al otro lado más hierba y nada. Una impresionante caída libre hacia los restos de lo que fue la Majada de Cambuerero. Ni rastro de sendero. La alta hierba lo tapizaba todo. Solo la figura del Picu que contemplamos al acercarnos a la peña de la izquierda, nos hizo abandonar los malos presagios. Allí estaba, erguido y desafiante. La cámara de fotos comenzó a sonar y ese pequeño ruido me quitó de la mente el abismo que había visto unos minutos antes.

Entre tanto, nuestros serpas Mariano y Ángel, ya se aprestaban a buscar una salida factible de aquel colgado lugar. Y la había. Esa noticia nos tranquilizó un poco a todos y nos permitió reunirnos en lo alto de la collada para inmortalizar nuestra estancia allí, con la figura del Urriellu como inmejorable fondo.

Tras el descanso y una vez recuperada la confianza, iniciamos el descenso casi pegados a la roca de la izquierda, hasta un pequeño resalte unos pasos más abajo. Por la derecha abandonamos ese resalte para pasar bajo él y continuar el descenso agarrados a las altas hierbas, en muchos lugares acompañadas de pinchos y hasta de alguna que otra ortiga. Vamos descendiendo poco a poco por los lugares que nos parecen más codos pero siempre con tendencia a la izquierda. De ese modo alcanzamos una lomera u hombro, en la que da la sensación de que hay que seguir bajando por la derecha. Pero no es así. Debemos introducirnos en un angosto espacio que queda entre la pared rocosa de la izquierda y el herboso hombro. Una canal también herbosa, por la que acostumbra a circular el agua, es nuestro lugar de descenso.

Un descenso delicado por la humedad que lo hace sumamente resbaladizo. Pero la ayuda de las hierbas a las que nos agarramos con fuerza y el apoyo de las posaderas en el terreno, hacen que realicemos el descenso sin mayores dificultades. Pasado el canalizo y llegados a una zona de piedras sueltas, la inclinación disminuye y nos permite caminar de pies, pero sin bajar la guardia, pues las hierbas son traicioneras y en cualquier momento podemos tener un resbalón, de menores consecuencias que las que podíamos tener más arriba, pero aún indeseables.

Poco a poco vamos disminuyendo el espacio entre nosotros y la Majada de Camburero y echando la vista atrás comprobamos la fuerte inclinación de la canal que acabamos de descender. Al fin la Collada Ties fue vencida y aunque dicen que por ella pasaban las vacas, todos tenemos nuestras dudas salvo que las vacas de entonces fuesen mucho más alpinista que las de ahora. Sea como fuese y pasasen o no las vacas, nosotros conseguimos emular al Marques y al Cainejo en su caminar hacia Camburero, la noche antes de la gloriosa conquista del Urriellu. Precisa y tristemente hoy publica la prensa la dolorosa noticia de la muerte de un lenense, Francisco Pérez Corteguera, al precipitarse desde una altura de 500 metros, cuando casi coronaba el Urriellu por la vía Pidal Cainejo. Esta noticia del primer fallecido en la parte asturiana de Picos en este año, empaña la noticia de la finalización de la que parece ser la vía más difícil del mundo, Vía Orbayu, a cargo de los hermanos Pou. Valla desde estas letras nuestro más sentido pésame a los familiares de Francisco y a toda la familia montañera.

Una vez en la Majada de Camburero ya todo es coser y cantar, sin olvidarnos donde estamos y sin relajarnos, cosa que posiblemente le ocurrió al fallecido. La relajación en la montaña hay que practicarla cuando se llega al destino final. Mientras tanto hay que mantener la concentración para evitar males mayores. De todos modos y como digo, el resto del descenso por la Canal de Camburero, el Jou Bajo, La Garganta y Balcosín, realizada no hace muchas fechas, no supuso ya nada especial después del descenso de la Collada Ties. El consumo de adrenalina fue allí y el resto del descenso hasta Poncebos ya no tiene trascendencia. La ruta en total, nos ocupó unas ocho horas. A algunos algo menos.

Con esta ruta nos despedimos de Picos por este año, pero eso no quiere decir que se acabaron las rutas interesantes. Sin ir más lejos, para este próximo sábado día 12, tenemos una muy interesante ruta por las inmediaciones del Tiatordos. Con ella y con la que haremos el sábado siguiente, pretendemos efectuar la circunvalación del Tiatordos, cuya ascensión oficial dejamos para el próximo año. Con esto, la ruta que proponemos es al siguiente:

La Ponticiella (720 m) - Pendones (782 m) – Foz de la Palombar – El Pláganu – Majada Tiatordos (1.540 m) – Majada Brañadosu (1.200 m) – Collada Mostayera (1.320 m) – Collada Forada (1.195 m) – Tanda (550 m)

El plazo de inscripción ya está abierto y las plazas libres pueden desaparecer de un momento a otro. El que no está vivo, se las pierde y luego vienen las lamentaciones. Para evitarlo, llámame rápidamente y te aseguras una plaza para esta interesante ruta. Espero vuestras llamadas.

martes, septiembre 01, 2009

EL MALTRECHO CIRCO DE ANDARA

Andara es una de las zonas de Picos más deterioradas por la acción de la mano del hombre. Las explotaciones mineras en esta zona, han dejado rastros importantes que aún hoy son fácilmente reconocibles. De todos modos, la zona merece la pena de ser visitada por sus características especiales de erosión y por las magníficas vistas que nos proporcionan de toda la zona de la Liébana.


El pasado sábado nos dirigimos hacia allí para realizar la visita a La Junciana, último de los picos importantes que nos faltaba por conquistar de este circo.


El autocar nos dejó en el Jito de Escarandi, en la carretera que une Sotres con el pueblo cántabro de Tresviso y único nexo de unión motorizada que tiene este bonito lugar. Allí nos estaba esperando la niebla y un aire gélido que nos obligó a ponernos las prendas de abrigo que portábamos.


Pero eso duró poco. La pista que se dirige al refugio de montaña de Andara tiene la suficiente dureza como para hacernos sudar y además, antes de llegar al refugio ya pudimos contemplar la cónica figura del Mancondiu luchando primero con la niebla y al poco en todo su esplendor recortado sobre un precioso cielo azul.


Antes de llegar al refugio cogimos un sendero a la derecha tras una pequeña trepadilla para acceder a la parte superior del muro por el que discurre. Enseguida enlaza con una de las múltiples pistas que hay en la zona y que en poco tiempo nos lleva al Collado de Aldea, nudo de comunicación para emprender distintas rutas.


La nuestra continúa por la izquierda a buscar la Collada Tresmancondiu, punto de inicio de la ascensión a ese pico. Dejando el Mancondiu a la izquierda, continuamos en descenso hasta alcanzar la pista que por la izquierda proviene del refugio y que nosotros seguimos a la derecha. Al poco dejamos la bifurcación que continúa por la derecha para seguir en ascenso hasta la fuente de Escalera o de Odriozola, donde nos aprovisionamos de agua.


De este punto, salimos por la izquierda de la fuente a subir por un sendero poco marcado que atraviesa la pradera hasta la collada que se ve más arriba. Allí volvemos a la pista que ya no abandonaremos hasta llegar al Collado de San Carlos. Desde este espectacular mirador, contemplamos el camino realizado hasta el momento y el que aún nos resta, así como las primeras vistas de la Liébana, aún medio cubierta por los últimos retazos de niebla.


Desde aquí tenemos dos opciones. La primera es ascender por la cresta hasta culminar en el vértice geodésico del Pico San Carlos o Sagrado Corazón, por la imagen que hace años se instaló en la cumbre, o bien seguir el sendero que en horizontal parte de la collada y se dirige casi sin elevarse, hasta las laderas que descienden del Alto del Hoyo Oscuro. Desde esta hondonada ascendemos por la dura ladera de La Junciana, siguiendo un sendero que nos lleva a los contrafuertes que se desgajan de la cumbre y por los que accedemos fácilmente con una sencilla trepada por un canalizo, a lo alto de este mirador de la Liébana.


Las vistas merecen el esfuerzo realizado. El San Carlos nos muestra los derrumbes que miran a Potes y siguiendo la cresta que sube a nuestra cumbre, comprobamos las impresionantes caidas que tenemos hacia la Liébana. Si seguimos con la mirada hacia la derecha, la imponente pared e la Rasa de la Inagotable y la cresta que la une al Castillo del Grajal, de la que sobresalen altivos los lejanos Picos Albos y hasta la parte superior del Torrecerredo. A la Izquierda de la Rasa, La silla de Caballo Cimero da paso a la zona de la Morra de Lechugales en un sinfín de aristas pétreas. Al norte, el circo que forman las Vegas del Hoyo Oscuro y de Andara, cerradas por el omnipresente cono del Mancondiu.


Tras el descanso, el disfrute de las vistas y el consumo de una botella de buen vino y después de cubrir la tarjeta de cumbres y hacer la foto justificante de nuestra estancia en La Junciana, iniciamos el descenso hacia el Collado de La Rasa, por una pindia ladera terrosa. Acabada esta, un mundo de caliza se forma a nuestros pies. No hay un camino definido y hay que ir buscando los mejores y más cómodos pasos. La piedra tiene buen agarre y se pega a la suela de nuestras botas. Pero hay que estar muy atento para evitar resbalones que puedan dar con nuestras posaderas en el suelo. Posaderas que más de una vez habremos de colocar para facilitarnos los pasos de uno a otro nivel del descenso. Pero todo termina al alcanzar la parte verde por la que el caminar es más armonioso y menos precario.


Nos dirigimos a los derrumbes que bajan del Castillo del Grajal, donde encontramos nuevamente la pista minera por la que retornamos nuevamente al Collado de Aldea y desde aquí, por el mismo camino recorrido en el ascenso, bajamos hasta el Jito de Escarandi donde nos espera el autocar. En esta ruta empleamos un total de 6 horas, incluyendo las paradas.


Para el próximo sábado día 5 y primero del mes de setiembre, tenemos una bonita ruta por antiguos caminos de pastores y viejos montañeros. Pretendemos pasar desde Amuesa a la Majada de Camburero atravesando la Collada Ties, tal como hicieron el Cainejo y el Marques la tarde antes de su gran gesta: la conquista del Picu. Venían de hacer la Peña Santa como entrenamiento y prueba de la cuerda y las zapatillas con las que se iban a enfrentar al Urriellu. Atravesaron el Cares y ascendieron a Amuesa y posteriormente a la Collada Ties para dormir en Camburero. Al día siguiente abrirían la historia del Picu y del alpinismo en España.


Nuestra ruta será mucho menos exigente, pero no exenta de dureza y vistosidad. Trataremos de seguir el siguiente recorrido:


Poncebos (218 m) – Bulnes el Castillo (712 m) – Canalón de Amuesa – Majada de Amuesa (1.386 m) – Cuesta del Trave – Orandi (1.600 m) – El Bobiu – Collada Ties (1.457 m) – Majada Camburero (1.335 m) – Canal de Camburero – Jou Bajo (1.110 m) – La Garganta (1.100 m) – Canal de Balcosin – Voluga Castisierra (800 m) – Bulnes La Villa (647 m) – Poncebos (218 m)


Si nos quieres acompañar en esta nueva aventura, date prisa en reservar tu plaza, que no sabemos si podremos conseguir un autocar grande para esta ruta y ya hay bastante gente apuntada. No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy, so pena de que te quedes en tierra. Espero vuestras llamadas.