El pasado sábado hicimos una bonita ruta por los límites de los Parques de Redes y Ponga, en las inmediaciones del Tiatordos. Fue la primera de las dos que tenemos programadas, para circunvalar la gran masa pétrea del Tiatordos.
El autocar, conducido por nuestra amiga Puri, nos dejó en el pueblo casín de Pendones, punto de partida de muchas preciosas rutas montañeras. Atravesando el pueblo con dirección norte. Comenzamos a caminar siguiendo las marcas del sendero de Pequeño Recorrido PR-AS.65, que se dirige a la cumbre del Tiatordos. Dejamos un camino que sale por la izquierda y tras atravesar un puente, hacemos lo mismo con los que nos salen a izquierda y derecha, para continuar de frente, con la vista puesta ya en el coloso.
El camino circula entre árboles y sin demasiada pendiente. Dejamos una nueva bifurcación que por la izquierda se dirige a una cabaña y enseguida llegamos al cruce, bien señalizado, de la Foz de Palombar, donde abandonamos el camino para seguir por un sendero que sale a la izquierda.
Comenzamos aquí la parte más dura de todo el recorrido. Una estrecha foz con importante pendiente, que se abre paso entre matorrales, piedras y árboles. El sendero en muchos tramos es el cauce del Arroyo de Palombar, que en esta ocasión bajaba seco. Vamos ascendiendo como en escaleras ganando altura rápidamente. El camino es fácil de seguir y de vez en cuando las marcas del PR nos indican que vamos en buena dirección.
Alcanzamos una pequeña majada, el Pláganu, en la que no queda una sola cabaña en pie. Un solitario bebedero, aparentemente de nueva construcción, es lo único que denota la presencia de humanos en la zona.
Seguimos subiendo, ahora por el bosque de hayas y escobas, para salir a una zona despejada desde la que tenemos unas estupendas vistas de la montaña de San Isidro y de las más cercanas de La Quemada, La Senda, Campigüeños y Soanciu.
Caminamos ahora por terreno de las escobas hasta alcanzar las verdes praderas de la Majada de Tiatordos, limitadas por el norte por la caliza que forma la parte final de la montaña del mismo nombre.
Las vistas se abren y el cercano Maciedome aparece, unido por los Collaos de Pandellanza al Tiatordos. Tras él asoman las cumbres del Mampodre. Y ya a la derecha, las zonas de Tarna y San Isidro, de donde distinguimos con facilidad las cumbres de la Peña el Viento, El Cantu del Oso y el Torres. A nuestras espaldas el Tiatordos por cuya pared caliza vemos ascender algunos montañeros, entre los que se encuentra nuestro compañero Tino, ya a punto de hacer cumbre.
Tras un largo descanso, para algunos de hasta una hora, para recuperar fuerzas y reagruparnos, continuamos nuestra andadura atravesando al este toda la majada y pasando muy cerca de las derruidas cabañas que la formaban. Descendemos a una vallada y dejamos un marcado camino que sube a un collado muy cerca de las paredes del Tiatordos. Nosotros seguimos un sendero de ganado que entre brezos se dirige a una horcada por encima de los Collaos de Pandellanza. Cuando llegamos a la horcada se impone una reflexión, ya que las posibilidades son muchas y hay que pensar cual de los caminos tomamos.
Al final nos decidimos por descender por toda la pradera que tenemos enfrente, dirigiéndonos a las cabañas de la Majada de Brañadosu, visibles en las cercanías de una cornisa calcárea que se desprende de la Nariz de Malhome, muy cerca de la pétrea columna conocida como el Fusu la Muyer. De todos modos la parada estaba justificada. Las vistas se abren y aparece el Cordal del Collau Zorro y la inconfundible imagen del Cornión con su característica forma de locomotora, con la Peña Santa como máquina. Hasta las nubes parece que quieren recrear la figura, poniendo un penacho de humo a la locomotora.
Atravesamos la campera en la que se encuentran las pocas cabañas que quedan en pie, de la vistosa Majada de Brañadosu y nos dirigimos a la franja de caliza, atravesándola por una horcada a la que llega el sendero que sale de la majada. Desde este punto damos vista a San Juan de Beleño además de la imagen que ya nos acompaña desde hace rato, del Cornión.
El terreno se hace algo más incómodo de caminar hasta que enlazamos con un antiguo camino armado que se introduce en el bosque de hayas y delimitado por altas paredes calizas. Algunas formaciones también calizas nos causan asombro, como una especie de columna que vemos entre los árboles. El camino es ancho y cubierto de hojas secas, con lo que nos obliga a prestar más atención para evitar las ramas que entre ellas se esconden, ya que el descenso es algo pronunciado.
Cruzamos el bosque y al otro extremo nos espera una inclinada ladera que debemos atravesar casi en horizontal, siguiendo el sendero medio cubierto por la hierba y los helechos. Mirando atrás volvemos a ver el Fusu la Muyer. A nuestra derecha la inconfundible figura del Recuencu y algo más atrás el Collau Zorro, hacen compañía al Cornión y a las casas de San Juan de beleño.
Alcanzamos así la Collada Forada y con ello damos vista al circo formado por la copa del Tiatordos, cuya cumbre se cubre de nubes a nuestra llegada. Un rápido y resbaladizo descenso nos coloca en poco tiempo en el fondo del amplio circo, donde nos encontramos una pista que sigue bajando por la derecha de un arrollo. Nosotros cruzamos ese arroyo y tras atravesar la pradera que tenemos enfrente y una zona de maleza, alcanzamos un sendero que atraviesa una zona boscosa y que poco a poco y cada vez por mejor terreno, nos lleva a las primeras casas de Tanda.
Atravesamos el pueblo y por la carretera seguimos bajando hasta Mestas, lugar en el que nos espera el autocar por deseo expreso de algún componente del grupo. Cuando llegamos a Tanda, se cumplían las seis horas de recorrido, contando también las paradas, que fueron bastantes.
Para el día 19 tenemos la segunda parte de esta circunvalación del Tiatordos y el punto de partida será el mismo, Pendones. La ruta que queremos hacer es:
Pendones (782 m) – La Collaina (1.060 m) – Braña Maida (1.220 m) – Piedrafita (1.460 m) – Fitos de Piedrafita (1.550 m) – Picu Soanciu (1.726 m) – Collar Llagu’l Pino (1.541 m) – Vega Entregüe (1.435 m) – Majada Entregüe (1.435 m) – Camperas de Sonsierra (1.280 m) – Majada Fresnu (1.030 m) – Foz de la Escalada – Taranes (560 m)
Espero vuestras llamadas para reservar plaza para esta estupenda y vistosa ruta. El que se la pierda lo sentirá enormemente. No seas tú.
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EL TIATORDOS
El Tiatordos un murallón infranqueable si se admiran sus paredones desde algún lugar de Ponga; un soberbio torreón rocoso, elevado sobre una cenefa de cresterías y hoces intercaladas de franjas boscosas si se contempla dese la opuesta cuenca del Nalón; un abismo insondable si se admiran sus desplomes desde la cumbre. Infranqueable, insondable, soberbio o admirable, el Tiatordos es una de las cumbres más características y destacadas de nuestras montañas. Su presencia es una constante cuando se montañea por el oriente asturiano y una presencia dominante si por donde se montañea es por el Cornion, Precornion o Cordal del Collau Zorru, tan absolutamente dominante, que el Tiatordos acaba por enseñorearse del paisaje, centrando la atención del caminante en sus destacadas formas por encima de cualquier otra montaña del entorno. Con su inconfundible personalidad el Tiatordos es, indiscutiblemente la montaña reina del Cordal de Ponga y Caso y de todo el entorno.
Pero hay algo más: en un espacio un tanto indeterminado, y no muy bien delimitado por Pare la Copa, Recuencu de Tiatordos y Campadamala, reina un algo de misterio y de irrealidad, algo que induce a contemplar y a admirar, algo que impone respeto y que provocando un sentimiento casi reverencial hacia esta montaña, nos acerca a espacios cuya característica más llamativa es la de un cierto aire de sacralidad. El Tiatordos, así contemplado desde la vertiente pongueta, se convierte, a poco que se mire, en una montaña donde resulta más fácil adivinar la presencia del mito y donde lo sagrado tiene su morada.
Si bien puede decirse, con toda justicia, que la vertiente casina participa en la configuración de esta montaña, también se puede afirmar, sin alejarse demasiado de la realidad, que no solo la mayor parte de esta montaña cae aguas al ponga: el gran espectáculo del Tiatordos es pongueto casi íntegramente, porque el gran escenario en el que se desarrolla ese supremo espectáculo mira hacia Ponga: Las Ñarices de Malhome, el Recuencu y Pare La Copa, Campadamala, la Encia Tiatordos, Sierra Molinera y Monteagudo. Y así, el Tiatordos impone su apabullante presencia dominando por entero el paisaje de forma indiscutible, y en ocasiones (niebla en jirones, nieve, determinada incidencia de la luz) de forma un tanto amedrentadora.
Visto desde el aire o sobre un plano, el Tiatordos dibuja una imagen que recuerda un signo de interrogación (¿),en el que la parte izquierda y convexa de esta figura (orientación O) la forman inclinadas laderas pedregosas solo cubiertas de escaso arbolado en su base(el Monte Gamonal y Fayasola);la parte derecha y cóncava de esta figura (orientación E)se corta a pico desde la misma línea cumbrera, formando un gigantesco pétreo de considerables proporciones, en el que la parte más cóncava, absolutamente vertical (Pare de La Copa) es hoy por hoy inexpugnable, mientras que en la parte mas recta y elevada de ese signo de interrogación, ya es algo mas tendida, se abren dos vías de posible acceso hacia la cumbre: Campadamala hacia el sur y la Encia Tiatordos hacia el norte, esta ultima como continuación hacia lo alto de Canal Seca y Foz del Royeru. La base del signo de interrogación, de orientación sur, es una tendida panda pedregosa que desciende sobre el tapiz de Majada Tiatordos,Xirus y Majada Brañadosu y que forma el rocoso torreón que se contempla desde la veriente casina.El limite superior de la recta del signo de interrogación corresponde al Picu Soancio y el rasgo rectilíneo a la suave y alargada Collaina Soancio.Y por ultimo: el punto situado sobre el signo de interrogación corresponde al norte, y en él, bajo los desplomes de Sierra Molinera, encontramos el lomo de Monteagudo, bosque al este y bosque al oeste, separados por la loma del mismo nombre antes de que esta ,en su avance hacia el norte, se desplome violentamente a formar la pared sur de la Foz de La Escalada.
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