martes, diciembre 24, 2013

VOLVEMOS A LA PEÑA CUTIAY



21-12-2013
           
Volvió a hacer malo durante la semana. Pero en este  comienzo de invierno tuvimos suerte y el sol nos acompañó prácticamente todo el recorrido. Demasiado abrigo para tan buen sol. No queda más remedio que ir quitando ropa a medida que avanzamos por el desfiladero de las Xanas. Para nosotros paso muy conocido ya que nos ha dado nombre y lo llevamos con orgullo por toda la geografía nacional. Subimos, pues, por Les Xanes, volviendo a disfrutar de la incomparable belleza de esta tajadura que el humilde río Les Xanes talló con bravura en la roca. Las cuerdas de seguridad que puso el ayuntamiento de Pedroveya amagan rotura y vienen a ser más disuasorias que otra cosa.

Paso por el molino, del que milagrosamente queda intacta una de las muelas. La bocamina abierta y sin ninguna clase de protección. Subimos las interminables escaleras hasta la Rebollá, haciendo allí un alto para respirar. Qué preciosidad de pueblo. Como vamos idealizando los pueblos para que se parezcan más a cuentos asturianos que a aldeas vivas con su olor a cucho y su barro. Pero es lo que tiene el progreso. El caso es que nos gusta y ya está. Salimos por la pista del fondo camino de la amplia campera donde se inicia la subida. Pablo, hoy lanzado se convierte el sólo en equipo A, haciendo todas las cumbres que se ponen por el camino. Llegamos a la cabaña de la majada junto a la modesta cumbre. Seguimos con celebraciones navideñas regadas con un excelente Godello berciano que se deja querer con este frío cortante. Lito nos enseña la bajada que hizo un día por la Canal Seca viniendo de Tene, cuando hacían cabrioladas con Manolo y Jorge.

Continuamos hacia el mirador de la Encina. Algunos por la pista y otros a media ladera: Manolo y los suyos por la rimaya de piedras afiladas que forman un cresterío detrás de otro, hasta el final del serrote. Bajamos despacio al pico La Habana. Giramos en la cabaña y tras una breve subida alcanzamos el maravilloso mirador que no por conocido nos quita las ganas de admirar la belleza del entorno. Los que no lo conocían flipan, claro. Un buen rato, al sol que algunas aprovechan para echar una buena siesta.  Seguimos a Serandi. Esta vez nadie se despista  todos seguimos por el camino viejo que discurre por la Foz. Volvemos a decir lo mismo que hace un año: ¡qué poco aprovechada esté esta ruta por el ayuntamiento de Proaza! Mira que se vende sola. Bajamos por la Foz. Muy resbaladiza, que no le da nunca el sol y las piedras están muy lavadas. Comentamos con admiración y cierto temor, la charla que nos dio el director de BTT de los Valles del Oso, cuando nos puso aquel video de los que practicaban Enduro con la BTT tirándose por este camín pendiente y resbaloso, a toda velocidad.

Llegamos a la zona osera que hoy tiene otra inquilina nueva: la degañesa Molinera que ha echado a Furaco de su casa cueva. No exenta de polémica porque aquí nos gusta discutirlo todo. Ojalá salga adelante esta osa que una vez que probó las mieles de la civilización no supo adaptarse a su medio natural. Nos vamos a Proaza a comer. El hotel cambió de dueño pero nos siguen atendiendo muy bien. Comemos en una larga mesa en la que cabemos todos, una tradición de Las Xanas que no debemos perder. Nos visitan amigos en la sobremesa. Un rato muy agradable.

La semana que viene es la última salida del año. Después de 49 rutas realizadas por el grupo durante el 2013 nos merecemos estas salidas de corto recorrido y buena mesa. La ruta es una circular por Trubia, subiendo a Sograndio y al Pico Gortallu para bajar por Feleches y volver a Trubia. Ese día no hay autobús contratado por lo que hay que ponerse de acuerdo para venir en el autobús urbano o en la línea. Podéis informaros con Peña que ya está con nosotros.

Muchos ya nos hemos felicitado las fiestas. Pero volvemos a hacerlo desde la directiva del Grupo: Que sois magníficos y que sigáis así de sanos. Y más teniendo en cuenta que empezaremos el 2014 peregrinando a Covadonga, a ver si nos volvemos más santitos.   

Avisos: Atentos al calendario del año que viene. Ya lo puso Peña en gmail. Es potente y lleno de atractivos montañeros. Empezamos el 4 de enero de 2014 con la ruta Oviedo a Bendición, primera etapa del camino de las Peregrinaciones a Covadonga. Los que la hicieron hace ocho años quedaron maravillados de esta ruta del interior.

Ya empezamos a cobrar la cuota del año que empieza. La mantendremos en 36 euros. Algunos han empezado a abonar el dinero correspondiente a la licencia federativa. Ya sabéis que le han metido una subida notable con los precios siguientes:

MODALIDAD
NACIONAL
AUTONÓMICA
INFANTIL: 0-13
15
14
JUVENIL: 14-17
36
32
ADULTO
69
62
ADULTO CON BTT
75
68
MAYORES DE 75
57
50

FRESINES

BELÉN DE CUMBRE EN LA MOTA TRAVESERU



14-12-2013
           
Un día entrañable. Siempre poner el Belén tiene la virtud de devolvernos por un rato a la inocencia. Así que, agradecidos por el buen y soleado día vamos a Piñeres a desayunar. Luego volvemos a Cabañaquinta para subir la Collaona y empezar nuestra ruta prevista. Como las cosas se suelen torcer solas tuvimos un pequeño incidente de tráfico con un todoterreno que bajaba. No pasó nada grave pero el coche y el autocar necesitaron un pequeño planchado. Carretera estrecha y autocar grande, siempre han sido dos realidades poco compatibles. Total que estuvimos unos tres cuartos de hora parados haciendo de guardias de tráfico para permitir la circulación en uno y otro sentido.

Cuando ya arreglado el papeleo correspondiente pudimos continuar, subimos hasta La Colladona. Equipados como para una invernal partimos por el sendero que parte junto a la columna del tendido eléctrico. Faldeando pronto llegamos a la pista que sigue hasta la Collada Palmellín. La abandonamos ya cerca del final para subir por los riscos de la Mota Traveseru. Con una vista sensacional de las nevadas cumbres de la cordillera, del valle de Moreda y del Estorbín, junto a la vecina Peña Mea, dando cara también a los valles que circundan a Pola de Laviana, procedimos a desembalar el belén artesanal, primorosamente elaborado por Emilio, que está hecho todo un artista. Luego procedimos a instalar la cabañita en la que se alojan las pequeñas figuras de tal modo que queden al abrigo de la nieve. Después del forcejeo con las lajas de piedra y finalmente conseguida la instalación de este simpático belén que lleva impreso el escudo del G:M Las Xanas, cantamos un par de villancicos con más dedicación que buen afinamiento. Todo va bien y seguimos a Lito, huido de estos pequeños precipicios, buscando un lugar al sol junto a una cabaña, lo más cerca posible de la pista.
           
Por fin podemos celebrarlo y por arte de magia empiezan a salir de los zurrones mazapanes, turrones y botellas de El Gaitero, famosa en el mundo entero. Con enfriador propio y todo, que el agua de la fuente está bastante fría, brindamos con calor y arrobo en las mejillas deseando a todo el mundo felicidad a raudales, deseo que por otro lado no nos sale nada caro y nos hace quedar hasta bien. Luego todos en buena armonía, cargados de buena voluntad, que es lo que hay que tener abundante estas fechas, seguimos pista para abajo hasta Llevinco donde nos espera otro autocar de Jano, ya que el anterior no podía circular al atardecer con un faro un poco tuerto. Como el restaurante de Casa Menéndez está ocupado nos buscamos la vida encontrando un bar de Cabañaquinta donde nos dejan terminar de comer, o empezar con la merienda, y eso que muchos contábamos que en lo de seguir comiendo hoy ya estábamos despachados. Pero en fin se hizo un esfuerzo y acabamos con exquisitas viandas navideñas y suculentas partes del gocho celta, el que todavía tuvo estómago para ello.

Buen día, portal de belén muy bonito, buen humor en general, y otro magnífico día de monte, (cinco horas en total) que nos sentaron de maravilla. Todo sea por mantener la línea en estas entrañables fiestas. La próxima semana tenemos una clásica del grupo por terrenos de Quirós y Proaza: El desfiladero de las Xanas, para  subir a la Rebollá y de ahí al Pico Cutiay y bajar luego al bonito de verdad, mirador de la Encina con vistas al desfiladero del río que nos ha dado nombre y fama.  Y deseando, de parte de todos los que estuvimos este memorable día, MUY FELICES FIESTAS A TODOS LOS QUE NO PUDIERON ESTAR CON NOSOTROS, termino esta croniquilla un tanto pillado por el tiempo. Lo dicho, a pasarlo muy bien.

FRESINES

lunes, diciembre 09, 2013

INVERNAL EN PEÑA MAIN: ENTRE EL URRIELLU Y EL MAR




7-12-2013

Otro día imborrable para guardar como un auténtico tesoro en nuestra memoria. Afortunadamente las cámaras digitales dejan  testimonio gráfico de la inmensa calidad de los paisajes nevados que recorrimos en los Picos de Europa. Lo contamos por partes. Lo primero es que salimos de Oviedo a -2º C, potente helada y tímido sol que va poco a poco abriéndose paso entre las perezosas sombras de la noche. El autocar repleto de gente. El grupo, en su versión de lujo, y reforzado por Tomás y Elena, compañeros de tantos caminos, Tino, puntal del Ensidesa, José María y Paco Ballesteros del Vetusta, Cofiño del San Melchor, además de los familiares de Gracia, y nuestra ucraniana Vira. Y la presencia infantil de María, que va camino de convertirse en una gran montañera. De casta le vendrá la afición.

Total, que tras breve parada en Arriondas (desayuno de lujo), salimos directos a la lejana Curvona de Sotres. Avanzada la mañana el sol refulge en las cumbres heladas. El estado de la nieve es perfecto. Once de la mañana. Monte arriba, lanzados rápidamente por las invernales para subir los dos kilómetros de la pista a Pandébano. Comenzamos a subir por las cabañas de Canero. Sólo manchas de nieve. Esperamos a los últimos. Para poder entrar juntos por esta agresiva canal que en sólo media hora  obliga a superar unos 200 metros. La temperatura es excelente. Hace calor. El Cueto Boro y el Cueto Tejado brillan intensamente al sol de la mañana.  Acabamos de sortear el cantil labrado en lapiaces, gris de la roca sobre blanco de la nieve. Puede ser un día perfecto para hacer montaña. Justo lo que nos gusta hacer. Subimos por la fuerte ladera sudando lo nuestro. Los 20 centímetros de nieve obligan a pisar firmemente sobre la deslizante nieve. La corteza es dura, pero rompe fácilmente dando mucha seguridad a la pisada, excepto cuando pisas un hoyo y te hundes por encima de la rodilla.

Nueva agrupación. Decidir quién va a subir y quién se dará la vuelta sin más ganas de pelear contra el paisaje helado. El Urriellu bien plantado preside todo el valle de Camburero. Sólo con este espectáculo del Picu  bajo el ardiente sol invernal ya justificamos una jornada montañera. Seguimos la ruta. Una larga hilera siguiendo minuciosamente la huella precedente. Siluetas oscuras sobre la blancura más absoluta.

Por fin tenemos enfrente la silueta de la Cabeza la Mesa. Seguimos complacidos sorteando el arroyo. La nieve se acumula contra las laderas batidas por el viento.

Tiramos por el desnivel más suave. Dos horas y cuarto para llegar a la cumbre. Estamos allí en familia montañera. El vientecillo es fresco y conviene poner algo de abrigo. Más dos botellas de excelente morapio, acaban poniendo calor al cuerpo. Fotos  contra la silueta del monolito de la majada de Urriello y luego vuelta, otras fotos con el fondo del mar. Qué lujo. A y media arrancamos por la cara norte. Una bajada que es una incógnita con esta nieve. De momento hay una gran pala helada y metida en sombra casi perpetua. Rompiendo el hielo de la superficie la nieve sujeta bastante bien. Es muy divertido bajar por aquí. Un talón otro talón… Hasta el bosque por lo menos, allí ya veremos.

Nos estamos desviando del track previsto. Queremos encontrar cuanto antes las majadas del Vierru , que tiene una buena pista a Tielve. Brujuleamos por el bosque. Pelea nueva con el ramaje que es a la vez estorbo y ayuda. Entramos a una canal herbosa que limpia bajo la roca desciende vertical a un bosque mucho más espeso. A ratos perdemos hasta la huella de los que van delante. Algunos intentos de bajar en directo la helada ladera. La nieve está mucho más dura en la cara norte. Resultado: algún resbalón, frenado con talones y bastones. Luego ponerse de pié en la deslizante ladera es otra historia. Fuerza de voluntad, apretar los dientes, y a seguir. Nuevas serpentinas por el bosquejo. El Pico del Vierru majestuoso cierra el horizonte. Por encima de él, el sol ilumina intensamente el Arisco Sonllanu y su grupo. Siempre recordaremos aquella maldita bajada confundidos por una mala niebla y una buena senda. Algo más al Norte El Cuetón y el Lleroso imponen su gran silueta blanca.

Salimos a la majada del Vierru. Lo peor ya pasó. ¡Ojo que quedan planos de nieve que son puro hielo! Gracia resbala sobre uno. Afortunadamente poco inclinado, no deja coger mucha velocidad. Los dos rescatadores Miguel y Emilio que acuden en ayuda resbalan a continuación revolviéndose los tres como gatos para no viajar de espalda. No ha pasado nada. ¿Se querían ahorrar los esquís? Vaya, la anécdota del día. Por las cabañas y el abrevadero a la pista que desciende al cementerio. Sin dejar de mirar el suelo repleto de charcos helados. Van unas cinco horas y media. Salimos a la carretera. El autocar aparcado junto al cementerio. Ropa seca, quitarse las botas, hablar de lo realizado hoy… todos los ritos que cumplimos escrupulosamente. Hambre de lobo. A comer donde la quesería de Río Duje, nuestros amigos de esta parte del Central. ¿Cuántos cabrales venderían en hora y media?

Resumen para escépticos: nos gusta la montaña. En verano y en invierno. Si el día está soleado como hoy más todavía. Nos hemos saturado de belleza. Las paredes sombreadas de la Cabeza la Mesa intensamente azules, la rápida bajada por la fuerte pendiente del bosque, la alegría de la cumbre… han dejado huella indeleble en nuestros corazones. El monte nos ha transformado. Ya no seremos los mismos. Esta droga de la montaña nos tiene enganchadísimos.

El sábado tenemos el Belén de cumbres que pondremos en el pico Traveseru en la Colladona. Cada uno aportará lo que buenamente quiera llevar: dulce, salado, sidra, vino, buen humor, villancicos… Luego bajaremos a Casa Piñeres a comer, si todavía hay algo de hambre. Vamos a hacer una gloriosa despedida del intenso año montañero que hemos desarrollado. Y lo mejor de todo son los “xanos y xanas” y los amigos que tantas veces nos acompañan. Felices fiestas a todos.

FRESINES

martes, noviembre 26, 2013

ALTERNATIVA ANTE LA NEVADA: LA SENDA DE VALDEROSA



23-11-2013

Las primeras nevadas dejaron el Puerto de Tarna con cadenas y las laderas expuestas muy cargadas de nieve. No sabíamos si podríamos realizar la ruta prevista. El jueves Angel y yo decidimos, después de probar la ingente cantidad de nieve de la zona de Viadangos cambiar la ruta, haciendo una variante sugerida por Lito. Así que intentamos un camino totalmente nuevo para todos. Partimos de la carretera que va de Coballes a Caleao, y a la altura de la aldea de Bruspriz abandonamos el calor del autocar para empezar nuestra larga subida desde los 550 metros hasta los casi 1200 de altitud máxima.

Comenzamos a subir por la carretera. Hasta la aldea de Bruspriz, habitada y bien cuidada. Con paisanos con ganas de charla. La buena pista sigue en varias revueltas hasta encontrar el PR-244 “La senda de Valderosa”. La vista empieza a ser muy gratificante. Desde el picudo vértice lleno de antenas del Monte Piquero hasta el Alto de la Coronada, y toda la crestería de la Peña Blanca que recorrimos entera el sábado pasado. La senda está perfectamente señalada con postes en los kilómetros y monolitos de piedra en las encrucijadas. Este PR viene desde el embalse mismo de Tanes, en Coballes y termina muy lejos, en El Entrego.

Asciende muy despacio por lo que el camino es muy llevadero. Desembocamos en el área recreativa de la Collada La Trapa. Un pastor nos marca la parte más delicada del camino por lo que vamos sobre seguro. Entramos al bosque. Hayas centenarias por doquier, revestidas de un intenso musgo, caprichosas de formas, esculturas vivas. Pasamos un primer reguero. El segundo es una cascada que desemboca en una riega que baja muy encajonada al valle. El camino gira con la ladera y volvemos a subir hasta un grupo de cabañas en el Mayau Fresneu. Desde aquí se alcanzaría con facilidad el mirador construido sobre la presa de Tanes. Cae aguanieve. Nos refugiamos en la antojana de la cuadra.

Dejo de nevar. Nos queda la parte más dura de la subida. Abandonamos la pista que nos bajaría circularmente a Coballes. Salimos justo en dirección contraria para subir a La Gallera donde hay también cabañas, y por una senda de monte,  poco visible porque está bastante cubierta de nieve, caminamos monte arriba hasta superar el cercano collado Farriondas. Desde aquí subir a la Mezquita sería un juego de niños. Y detrás al Cuyargayos. No puede ser la neblina manda. No se ve mucho.

Abandonamos la senda señalada. Girando hacia el norte bajamos por la nevada ladera en descenso muy agradable, a la majada Feleches desde la que se puede oir ya el canto elegante del río Nozalín, impetuoso por lo fondero del valle. En varias revueltas vamos perdiendo la nieve y cambiándola por barro, el eterno compañero de nuestros otoños. Ya lanzados, entramos en la riega del Nozalín. El camino es a tramos una senda de agua, llovizna a ráfagas. Los pequeños y crecidos arroyos brotan por nuestra izquierda para perderse en el Nozalín. ¡Qué preciosidad de nombre!.

Podemos vislumbrar Ladines a lo lejos. Ya no falta mucho. Entramos en la Foz con su gran cascada y su profunda olla. El arroyo está lleno de vida. Casi no nos oímos por su fragor. Seguimos bajando, vuelve a orbayar. Ya no lo dejará en toda la tarde. Terminando la amplia curva final damos vista a Soto. El barrio de arriba está muy tranquilo. Pasamos el puente. El merendero está cerrado hasta mayo. El albergue también. Nos cambiamos en la bolera. Cuatro horas y media. Nos da tiempo a tomar unas cañas o un caldín caliente. No ha hecho mucho frío pero da gusto envolverse en ropa seca. Nos vamos a comer a Casa Linares. Está petadísimo de gente. Muchos cazadores. Pero nos hacemos un hueco y tenemos una merecida comida con unos riquísimos callos como plato principal. No salimos de esta casa últimamente. La ruta ha sido muy agradecida, la gente está contenta y felicitamos a Angel por este diseño tan bien trabajado.

El próximo sábado no habrá ruta porque tenemos la Cena de Hermandad. La mayoría de los que vamos a ir ya estamos apuntados pero todavía quedan algunos por dar señales de vida. A lo largo de esta semana hay que tenerlo ya todo claro. Ya sabéis que nombraremos al Socio o Socia del Año y le daremos un buen aplauso. Creo que habrá alguna sorpresa más para pasar una buena noche. Luego brindis y bailoteo para despedir a nuestro año montañero. Espero veros por allí.

FRESINES
           

LLEGAMOS A LA PEÑA BLANCA EN MEDIO DE LA PRIMERA NEVADA DE LA TEMPORADA



16-11-2013

Algo estamos aprendiendo: el ser constante tiene su premio. Cuando parecía que íbamos a soportar otro sábado imposible de lluvia y frío, a tenor de todo lo que cayó del cielo durante todo el viernes y la madrugada del día siguiente, todo cambió en cuestión de un par de horas. Incluso cuando nos acercamos a la vertical de Peña Mea, se ve de lejos nevadísima. Así que nos disponemos a una ruta nevada. Bien pertrechados de ropa de abrigo que, sin embargo, no hace mucha falta porque la temperatura aunque algo baja es muy buena para la segunda quincena de noviembre.

Bajamos en Covalles, exactamente junto al puente que cruza el río Caleao. El buen camino que va subiendo en varias revueltas está cubierto de hojas de castaño y roble. El otoño va avanzado desnudando los pocos árboles que todavía resisten. Muy bellos en su aparente muerte. Llegamos hasta la segunda de las cabañas. Abandonamos el sendero. Ahora la subida es pindia, pindia, a través del hayedo monte arriba. Empezamos a pisar escarcha en abundancia. Chasquea al pisarla. Remontamos toda la larga ladera hasta lo alto de la cresta cimera. Aquí ya es nieve. Cuatro dedos de espesor.

Seguimos esta cumbrera. Bajo arcos de ramas cubiertas de hielo. Un túnel de cristal como en un poema. Llueve bajo los árboles. Van descargando su peso bajo el primer sol del día. Los troncos chapeados de bolones de nieve. Hubo batalla campal en esta arboleda. Está todo cubierto. Las fotos de Pablo, de Miguel y de Javier Lavín son una declaración de intenciones: la belleza de la naturaleza, cuando muestra su rostro amable, es superior. Poesías en foto.

Al llegar a una gran peña el paso parece imposible. Una pequeña trepada para auparse y subimos a un corredor largo y estrecho, que bordea la peña. No tiene peligro porque la nieve caída es de calidad excelente. Salimos de este pasillo para seguir en la lomera cada vez más ancha. Intuimos la silueta de la Peña Blanca a la izquierda, borrosa en la neblina. Llegamos a la collada. La orientación hoy es fácil porque las huellas están marcadísimas en el bosque. Por cierto el track de Peña excelente, milimétrico. Luis reparte su bollo de “socorro” para dar vida a los hambrientos que somos muchos. ¡Qué rico este bollo, Don Luis!

Nuestros compañeros se han dado maña y están hace rato en el pico. Vamos despacio tras ellos. Hay que pasar un senderillo muy alto pero bien trazado que va sorteando toda la crestería. Pasamos por encima de dos precipicios que caen nevados sobre una angosta estrechura. En uno de ellos nos retiramos hace años al intentar atravesar una pala de nieve-hielo imposible. Pero hoy si que se puede. Avanzamos despacio pero seguido. Nuestros amigos de la cumbre ya están en la parte baja de la larga ladera. No nos extraña que se hayan marchado porque el cielo negro amenaza con una tormenta inmediata. Está descargando ya en la cordillera, y también hacia la costa.

Estamos muy poco tiempo en la cima. Lo justo para apreciar la silueta del Visu La Grande y el pico la Senda, y la Foz de Cueva Devoyu. Se ven varios pueblos: por supuesto Caso y La Felguerina. Salimos volando de la cumbre, bajamos volando la ladera, da gusto deslizarse en esta blanda nieve. En el pico unos 11º de temperatura.

Abajo en el bosque más de 17º. Atravesamos un bosquecillo bajo por el que culebrea un senderillo de ganado. Mal que bien salimos de él en dirección al Collado Bustiellu. Luego ya en una serie de revueltas vamos acertando con la bajada despreciando los evidentes caminos a La Felguerina. Breve alto en el caserío Pereu.

Y a bajar casi a la carrera por el buen camino de bosque que, embarrado y todo, nos saca a la carretera, unos doscientos metros antes de la Encruciyá. Junto a la Ermita, hay nada menos que dos bares para calmar nuestra sed. Tardamos en esta extraordinaria aventura cinco horas y media exactas los más tardones. Animados por los buenos paisajes que vimos, con el ramaje cubierto de hielo en la retina, nos vamos a comer a Casa Linares, nuestra segunda casa. Aunque parezca mentira el tiempo sigue aguantando.

Y así termina esta grandiosa jornada montañera, que esperábamos pasada por agua y resultó una de las mejores rutas de todo el año. El próximo día 23 tenemos una travesía que arrancando en el pueblo de Tarna y subiendo la Cerra de Altu Pasu llega a Ventaniella y termina en Sobrefoz. Terreno conocido. Promesa de buenos paisajes. Lo demás lo ponemos nosotros: la amistad, el buen hacer, la camaradería, y… los postres. 

Recordad que ya iniciamos la campaña de la lotería. También estamos apuntando para la Cena de Hermandad. Recordad también que esta semana tenemos organizadas las II Jornadas de Montaña del Grupo Las Xanas. Y es que nos atrevemos con todo. Por cierto se cambió el orden y el primer día intervendrá el piloto del grupo de Socorro del Principado, y los hermanos Madrera lo harán el segundo día metiéndonos por barrancones y cuevas. No nos lo vamos a perder. Para todos estos asuntos y para apuntarse a la próxima ruta podéis contar conmigo en el 692510114 o en el correo electrónico fresines@telecable.es

FRESINES

jueves, noviembre 14, 2013

CRÓNICA DE LA INMERSIÓN EN EL BOSQUE LA PUERCA



9-11-2013

Es la segunda vez que bajo por este bosque. Nevó en lo alto del puerto. Nos apresuramos a bajar. Mejor meternos al amparo de las viejas hayas, que crean su propia humedad y nos defienden del desapacible viento. Bajamos con alguna imprecisión sobre si coger la senda alta u otra más pegada al arroyo. Gana esta última que enfila por lo más profundo del bosque.

Algo se ensancha en nuestro corazón. En el bosque, con los rojos y los amarillos subidos, los ocres dominantes de los helechos, las últimas hojas que se resisten a morir. Todo se está preparando para la invernada que viene. Gocemos el veranillo de San Martín que nos regala días extraordinarios. El aire limpísimo, cargado de humedad, hundido por las nubes bajas que corren presurosas sobre nuestras cabezas. En el bosque el olor del suelo alfombrado de hoja caduca. En el bosque las mil formas en la que los árboles, agarrados a la tierra sobreviven sosteniendo a la misma tierra que los alimenta. En el bosque las cortezas de las enormes fayas son un mapa geográfico en sí mismo. No sabemos toda la vida que hay aquí. Los serbales rojos de fruto, desnudos de hoja ofrecen generosos su alimento a los animales del bosque. Al igual que los acebos, Cada detalle es un mundo, cada charca un mar de vida, cada mata de musgo un intrincado bosque en que la vida puja por brotar, contando que existe esa otra cruel y necesaria realidad de la muerte incesante. Para que todo brote, algo se tiene que pudrir, poco se tiene que mantener en suspensión, algo tiene que vivir.

Me fijo en las arquitecturas de las ramas. Son tan variadas que ninguna se parece a otra. Cada árbol es una entidad singular, un compendio de vida, una esperanza de continuidad. La incesante búsqueda de la luz retuerce la faya que compite por crecer a la sombra de aquella otra fayona tan imponente. ¿Y las raíces? ¿cómo se adapta el tronco en un terreno tan inclinado? Brotan ramas bajas, que se hunden profundamente en el suelo. ¿A qué llamo tronco y a cuál raíz? Lo que importa es la conexión con la tierra, de la que se alimenta y a la que vivifica. Esta es la lección que aprendo hoy del bosque. Fuera de la tierra, alejados de lo natural, saliendo del entorno del bosque, no somos prácticamente más que pequeños seres “agitados”. ¿Sobra el visitante? O ¿es el precio que hay que pagar para que el bosque resista a la tronzadora? Hay que volver al bosque para comprender la vida, para estudiar cada liquen parásito y humidificador de la faya. Las “barbas de capuchino” cuelgan incansables de multitud de ramajes. La luz del cielo se adapta a este entorno especial filtrándose entre hojas. Todo contribuye a que me sienta un ser superior, por la simple razón de haber podido disfrutar de un bosque antiguo, mantenido por la sabiduría de nuestros abuelos.

Un rodete de raíces arrumbado junto al camino. Tiene setas en su tronco. Una faya atravesada por el rayo y desguarnecida de tronco interior. En ella han brotado altas ramas que siguen vivas en aquella columna vaciada. En aquel otro el fuego hizo su labor pero el árbol sobrevivió. La vida está agarrada intensamente en cada rincón de este bosque La Puerca. Las setas brotan entre hojas, brotan en los troncos caídos, brotan en vaguadas descendentes, brotan entre el musgo. Las formas geométricas del musgo me impresionan, son dibujos de una enorme plasticidad. Las fayas crecen en comunidad compartiendo el mismo pié, dejan cuevas en su seno, ventanas útiles a las ardillas, oquedades-nido.

Salimos a un mayau abierto. Sigue siendo lugar de pasto veraniego. La presencia humana indudable en las cabañas más o menos arregladas. Los fresnos bien plantados frente a ellas dan un complemento de frescor y de alimento cuando la pación ya falla. Hay varias corras de piedra. Son muros de piedra circulares cerrados por arriba con lajas de piedra planas, que van formando una semiesfera sostenida por la gravedad. Sin asomo de cemento o clavos. Sabiduría muy antigua. Toda la tecnología conocida de la época. Están en estado de abandono. Cuando los paisanos las han querido arreglar, sólo para que no se caigan, la administración les ha impuesto un tributo por obras.  Total condena al ostracismo, en unos años todo por el suelo. Pero no es eso: aquí hablamos del hombre antiguo, sobreviviente en el entorno, moldeador del bosque, su principal mantenedor. La ladera opuesta al otro lado de la carretera está amenazada porque ha sido autorizada “la entresaca” de madera. Nos da miedo. Hemos visto la desgraciada realidad de estas explotaciones, el aceite de las maquinarias tirado, las latas por el suelo.

Abandono las corras de las Cadenas. Bajo hasta el regato que viene de los puertos. Hay que cruzarlo por donde se pueda. Las piedras de su lecho están lavadas en su incesante viaje al río principal. El agua es el alimento. Es muy simple y a la vez muy complejo: agua, suelo mineral, luz del sol. Bastan. Junto a mi están cogiendo boletus y lepiotas, algunas raras amanitas, algún coprinus.

Un paso estrecho del río entre dos grandes paredes cuarcíticas. Salimos del hayedo para entrar a un segundo bosque formado por el roble albar. Es totalmente distinto: altísimos y delgados troncos crecen verticales. Tremendo bosque digno del formador de altísimas bóvedas.  Las hiedras colonizan algunos troncos serpenteando sobre las columnas en arabescos romboidales. Es un bosque más apacible que el anterior, más hambriento de luz, de mayor proyección vertical. El sustrato de caliza de la parte alta del monte ahora está formado por conglomerados de pudinga cuarcitita. Distintos suelos distintos árboles, la presencia humana más cercana se nota en los avellanos (ablanos) que contornean el camino. Este da un amplio giro para caer sobre la Villa de Sub. Pueblo engalanado sobre las mejores y más conservadas tradiciones de lo rural, manteniendo su escuela, sus hórreos y corredores, y otras maravillas etnográficas que hacen las delicias del turista curioso. Final de recorrido con la bajada a Páramo por el camino antiguo. Todavía un pruno nos regala sus pacharanes en un último obsequio de los muchos que hemos recibido hoy al atravesar esta larga ladera.

El próximo sábado volvemos a la Peña Blanca, aquella que hicimos hace varios años y que no culminamos del todo por la cantidad de nieve que nos encontramos en la parte final. Salimos de Caboalles junto al pantano de Tanas, para salir a la Enruceyá cerca de Caleao.

Recordad tres cosas: encargar la lotería, La próxima Cena de Hermandad y las Jornadas de Montaña que organiza el Grupo los días 20, 21 y 22. Durante estos días nos veremos todos. Y tendremos mucho gusto en compartir un culín de buena sidra.

FRESINES