lunes, agosto 18, 2008

NOS VAMOS A HIERBAS ALTAS, ¿QUIERES VENIR?

El pasado sábado no pude ir a la ruta programada por Somiedo, así que en esta ocasión no puedo narrar lo acaecido. Si algún participante en ella quiere describir la ruta y algunas anécdotas de la misma, tiene la posibilidad de hacerlo cuando quiera. Bien directamente o bien enviándome esa descripción para que yo la publíque.

Pero aunque no fui a esa ruta si que pienso ir a la siguiente. No me perderé la ruta de Hierbas Altas. Hierbas Altas es un enclave, una collada, colgada sobre el Cares, en medio de un antiguo camino que los cainejos utilizaban para ir a Ario. Trataremos de realizar la ruta que Francisco Ballesteros describe en uno de sus libros sobre el Cares y sus Canales y cuyo relato transcribimos en la página "Nuestras Próximas Rutas" de este blog. Para ello tendremos que desplazarnos a Caín y a este bonito pueblo no pueden acceder autocares, por lo que no nos quedará más remedio que comenzar a caminar en Cordiñanes. La ruta propuesta es la siguiente:

Cordiñanes (860 m) - Mirador del Tombo (800 m) - Puente Barrejo (750 m) - Pontones (750 m) - Ermita de Corona (650 m) - Santijan (590 m) - Caín (460 m) - Las Boas (650 m) - Pandiella Vaqueriza (770 m) - Horcadina El Picachel (800 m) - Posadorio (815 m) - Tremospandos (1.078 m) - Monte de Hojas - Hierbas Altas (1.035 m) - La Bersolina (970 m) - Canal de La Teja - Callejo Torno (1.015 m) - Collado Torno (1.040 m) - Monte Plegamones - Cuarroble (915 m) - Puente Bolin (430 m) - Caín (460 m)

Una muy interesante ruta que no debe perderse quien esté interesado en conocer los intrincados pasos de la Canal Divina y poder contemplar y fotografiar sus espléndidas vistas, así que no te descuides y llama lo antes posible para reservar plaza, o te quedarás en tierra para hacer la Ruta del Oso.

martes, agosto 12, 2008

DOS DIAS EN PICOS, Y UNA NOCHE EN “EL NIDO DEL AGUILA”

La salida de dos días de este año, resultó todo un éxito tanto en lo deportivo como en lo climático. No recuerdo que en ninguna de las anteriores rutas con pernocta tuviésemos un tiempo tan estupendo como en esta. Nos habíamos planteado una ruta ambiciosa, dura y hasta un cierto punto difícil. Nuestra intención era ascender a La Palanca el domingo desde el refugio de Collado Jermoso y bajar luego al Hoyo Grande Bajero para descender a Caín por la majestuosa Canal de Dobresengos. Al final no fue así, pero creo que si no todos, la mayoría de los componentes de la expedición quedaron más que satisfechos con la ruta realizada. Pero pasemos a relatarla.

El día se presento despejado y con visos de que el sol iba a calentar. Después de un largo viaje por carretera, llegamos al Puerto de Pandetrave donde abandonamos la comodidad (¿) del autocar para colocarnos a la espalda las pesadas mochilas que nos habíamos preparado, y comenzar a patear por la terrosa pista que sale de lo alto del puerto a la derecha, con respecto a Santa Maria de Valdeón. La pista, surcada de vez en cuando por algunos todoterreno y algún que otro quad levantando el polvo, nos llevó hasta el Caben de Remoña u Horcada de Valcavao, donde se nos une por la derecha, la pista procedente de Fuente Dé.

Aún continúa un poco más allá la pista, hasta el Alto de Valdeón, del que sale por la izquierda un camino señalizado que baja a Posada de Valdeón. La pista se convierte en sendero en el Sedo de Remoña y comienza a ascender en busca del inicio de la Canal de Pedabejo, una pindia cicatriz que se abre entre el Tiro de Pedabejo por la derecha y la Torre de Salinas por la izquierda.

Remontamos la canal ascendiendo por sus múltiples tornos, para alcanzar el Alto de la Canal donde se abre la vista a las verdes praderas de las Vegas de Liordes. Nos tomamos un merecido descanso en esta magnífica terraza desde la que pudimos contemplar a nuestros pies la amplia vega con el chozo; enfrente la muralla de cumbres empezando por la Padierna a la derecha, siguiendo hacia la izquierda con el San Carlos, la Torre del Hoyo Oscuro, Madejuno, Tiro Llago, el laberinto del grupo del Llambrión, La Palanca, la Torre de Peñalba y bajo ella, camuflado de verde, el Refugio de Collado Jermoso. A nuestro lado tenemos por la derecha el Tiro de Pedabejo y a la izquierda, un poco más alejada, la Torre de Salinas.

Tras el descanso retomamos el camino y mientras una parte del grupo descendían a las inmediaciones del chozo de Liordes, el resto seguimos por un sendero marcado a nuestra izquierda, que entre praderas y roquedos nos fue llevando casi en llano, hasta el inicio del Sedo de la Padierna donde nos encontramos con el resto de la expedición.

El camino se empina para continuar en travesía sobre el cortado por cuyo fondo a nuestra izquierda, discurre el camino de la Canal de Asotín y a su lado, el casi seco Llagu Bajero. Las vistas de la Peña Santa coronando el Macizo Occidental, son estupendas. El camino comienza a descender dando paso a un terreno en el que se mezclan tramos de piedras con otros de tierra y hasta de hierba. Estamos en Las Colladinas, antesala del refugio, que son un rompepiernas con sus constantes subidas y bajadas. Cada vez que ascendíamos una collada nos hacíamos la ilusión de que al otro lado veríamos el refugio. Vana ilusión. Lo que había era un nuevo descenso seguido de otra subida para marcarnos una vez más el deseo. Me parecieron un ciento de colladas. Pero por fin avistamos el refugio, aunque aún faltaba un nuevo descenso y un alargado sendero para llegar a él.

La visión del enclave en el que se encuentra el Refugio Diego Mella, perteneciente a la federación leonesa, nos hizo recordar un nido de águila. Está situado en una inclinada ladera herbosa colgada sobre la pindia canal del Argayo Congosto y a los pies de la Torre de Peñalba, último bastión por el oeste, del circo formado por las altas cumbres del grupo del Llambrión. Visto desde la penúltima colladina, da la sensación de que el refugio se está deslizando para precipitarse por el canalón de Congosto.

Un nuevo descenso seguido de una corta subida para volver a descender siguiendo el sendero que pasa bajo los derrumbes del Hoyo del Llambrión y llegamos al destino deseado: el Refugio Diego Mella en el Collado Jermoso.

Entretanto tenemos a algunos componentes del grupo, que se habían adelantado al resto, intentando la conquista del Llambrión, meta que a la postre no consiguieron por una equivocación al abandonar las marcas amarillas que llevan a la cumbre más alta de León, dirigiéndose al Tiro Callejo desde donde no pudieron progresar hasta la ya cercana cumbre.

Tras la presentación al guarda del refugio, Pablo Sedano, la tarde transcurrió tranquila. Algunos ascendieron a la cercana Torre del Llaz y otra en las inmediaciones del refugio, mientras otros nos dedicábamos a hacer fotos del precioso entorno en el que nos encontrábamos.

Así entretenidos, nos dieron las ocho de la noche y con ello la hora de cenar: Lentejas estofadas y macarrones en ensalada con bonito en aceite y como postre, melocotón en almíbar.

A continuación y mientras que preparaban el café, subimos a la Torre Jermosa para contemplar la puesta del sol, aprovechando la bonanza del día. Mientras Peña Santa se volvía negra por efectos de la luz solar al esconderse tras de ella, junto a nosotros el Llambrión se ponía rojo por el mismo efecto. Entre bromas y fotos el tiempo pasa y regresamos al refugio para tomar el café y unos chupitos de los licores que varios componentes del grupo acarrearon durante toda la ruta para que todos pudiesen disfrutar. En algunos casos con más fervor que otros.

Llega la hora, muy tarde, de acostarse y quien pudo durmió mientras otros velaban con paseos del dormitorio a la calle y viceversa.

A las seis de la mañana la mitad del grupo estaba ya levantada. A las siete y media nos pusieron el desayuno: café con leche, pan, galletas, mantequilla y mermelada.

Después de algunas conversaciones mantenidas en la sobremesa después de la cena, llegamos a la conclusión de que no todos estaban dispuestos a subir a la Palanca y que tampoco había mucho interés en subir con la pesada mochila, por lo que se preparó un grupo que sin ascender a la Palanca, bajarían a Cordiñanes por la Canal de Asotín. Por otro lado se consultó para ver si había alguien con especial interés en subir a la Palanca y bajar por Dobresengos como teníamos previsto de inicio, lo que conllevaba el tener que subir la mochila. La otra opción era subir sin mochila y volver a las inmediaciones del refugio para descender también a Cordiñanes por la Asotín. Esta última propuesta tuvo una buena acogida por la mayoría y eso fue lo que iniciamos cuando eran las ocho de la mañana.

Tras pagar la estancia y despedirnos de Pablo y sus amables compañeros, emprendimos todos ruta por donde habíamos llegado la tarde anterior, rumbo a las Colladinas. Después de pasar el cruce de la Canal de Congosto y junto a una señal indicadora del camino del Llambrión, el grupo se dividió en dos y mientras unos continuaban rumbo a Liordes, el resto ascendimos un poco para dejar las mochilas al lado de una rocosa pared y por el marcado sendero, bien señalizado con marcas amarillas y jitos, comenzamos a subir ganando altura rápidamente. El camino en esta primera parte no tiene pérdida y es conjunto para el Llambrión y La Palanca.

Al alcanzar el Hoyo del Llambrión, los senderos se separan y mientras las marcas amarillas siguen a la derecha, los jitos continúan por la izquierda. Y este último es el camino que nosotros seguimos. A partir de este punto debemos estar atentos a los jitos que serán nuestra única indicación del buen camino. Hay posibilidades de ir por otros sitios, pero en el refugio nos recomendaron seguir bajo los paredones de las Torres de Peñalba y Diego Mella y evitando subir por el pedrero que es lo que parece más evidente. Sin embargo los jitos nos trasportan por la roca ascendiendo unas veces pequeñas canales y otras las pasamos de soslayo. Vamos ganando altura y poco a poco el camino se va haciendo menos complicado. La subida es una sucesión de terrazas hasta llegar a la última y anterior a la cumbre, en la que se forma un marcado sendero con dirección este, casi llano al principio y que gira al norte ya en un último esfuerzo para llegar a la cumbre de La Torre de la Palanca.

Al otro lado, salvando el inmenso abismo que forman los Hoyos Grande Cimero y Bajero, las emblemáticas cumbres de Los Urrieles nos contemplan. El Urriellu parece un fantasma aún sin iluminar y en tono oscuro al igual que Horcados Rojos, Peña Vieja y Tesorero. Sin embargo Torrecerredo y Cabrones ya reciben los primeros rayos de sol. Abajo, la Canal de Dobresengos asusta por su grandiosidad. La erosionada cresta de La Palanca lleva nuestra vista hacia el grupo de La Celada que cierra la canal por la izquierda. Todo un mundo inmenso de piedra nos rodea. Al sur, allí abajo, el pequeño punto verde del Refugio de Jermoso nos da la sensación de la altura a la que nos encontramos. Veinte minutos estuvimos en la cumbre. Tiempo suficiente para recuperar el resuello, hacer algunas fotos de recuerdo y preparar la tarjeta de cumbres. Luego iniciamos el descenso por el mismo camino por el que subimos.

Lo que primero fueron trepadas se convierten ahora en destrepes con mayor o menor dificultad. Punto principal es el evitar la caída de piedras. Después de subir y bajar esta cumbre podemos decir que no es difícil, pero si que hay que fijarse en el trazado del camino y no intentarla nunca con poca visibilidad. Cuando alcanzamos las mochilas habían pasado exactamente tres horas desde que las dejamos. Con lo que la ascensión la realizamos en 1 hora y 20 minutos. Otros 20 minutos en la cumbre y el resto, otra hora y 20 minutos, para el descenso.

Tras un descanso reanudamos la marcha por el camino de las Colladinas, subiendo y bajando lo que habíamos ya hecho el día anterior pero en distinta dirección. Pasamos nuevamente por el Sedo de la Padierna viendo nuestro camino posterior a la derecha, muchos metros más abajo. Alcanzamos las praderas de Liordes y girando a la derecha, iniciamos el descenso hacia la Canal de Asotín.

El sendero se mueve sin pérdida y señalizado con marcas amarillas, por pequeñas praderas y casi en llano al principio, hasta alcanzar la inmensa pedrera que forma la canal. Al fondo la Peña Santa y toda la masa caliza del Cornión, nos contempla.

Después de una primera parte con pequeños sube y baja, comenzamos a descender con más inclinación y nos metemos en la pedrera de la canal. Un sinfín de revueltas nos facilitan el cansado descenso, siempre con la vista puesta e las praderas de la Vega de Asotin, abajo y la Peña Santa arriba.

Alcanzada la ansiada vega donde poder dar un pequeño descanso a los maltrechos pies y recuperar un poco el resuello, continuamos descendiendo por un sendero muy señalizado, adentrándonos en un bosque de fayas que atravesamos de derecha a izquierda, saliendo a los inicios de un sedo, La Rienda de Asotín.

El inverosímil sendero recorre a media altura las verticales paredes de la Torre Cantodota y la Peña del Porracho. Abajo en el abismo, vemos la carretera que se dirige a Caín y el Río Cares. El sendero, muy estrecho, tiene las piedras muy desgastadas por el uso y es un continuo sube y baja. Hay que tener mucha precaución en los descensos a causa del estado de la piedra. Con agua no es nada recomendable su utilización. Tras un recodo, damos vista a las casas de Cordiñanes y después de un par de subidas y bajadas, iniciamos el descenso final que nos deja en el deseado destino de nuestra ruta de esta semana, donde nos aguardaba Puri, nuestra choferessa, con un barreño lleno de botellas de sidra y cerveza, bollos preñaos y empanada. Un detalle que nunca le podremos agradecer lo suficiente.

Se pasó la ansiada ruta de dos días y la experiencia fue buena para todos, tal como se podía ver en las caras una vez llegados a Cordiñanes. Y como agua pasada no mueve molino, ya estamos pensando en la próxima ruta. El día 16 nos vamos a tierras somedanas, a La Cueta. Desde allí realizaremos una fácil ruta pasando por los cercanos Picos Blancos para bajar a Muriastxongas y continuar hasta Valle del Lago. La ruta es:

La Cueta (1.442 m) – Bustusil (1.600 m) – Pico La Llama (1.925 m) – Picos Blancos (2.064 m) – Pico Cebolleo (1.985 m) – Collado La Pereidina (1.734 m) – Muriastxongas (1.600 m) – Sobrepeña (1.377 m) – Brañas de Fueja (1.290 m) – L’Auterio (1.280 m) – Valle de Lago (1.280 m)

Los que estén interesados en hacer esta bonita y cómoda ruta, ya pueden apuntarse en los teléfonos de costumbre. El de Peña estará disponible solo hasta el miércoles día 13 inclusive, luego tendréis que llamar a los otros teléfonos. No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.

martes, agosto 05, 2008

NOTICIAS DE ÚLTIMA HORA

A fecha de hoy, martes 5 de agosto a la 8 de la mañana, hay tres plazas libres para la ruta de dos días del próximo fin de semana, días 9 y 10, a la Torre de la Palanca, con pernocta en el refugio de Collado Jermoso.
Si alguien está interesado en hacer esta ruta, debe ponerse en contacto con PEÑA al teléfono 985 78 51 10, antes del próximo jueves día 7.
El jueves por la tarde comunicaré al refugio el número exacto de participantes a dicha ruta.

lunes, agosto 04, 2008

LA TORRE DE LUEJE COMO DISCULPA

El sábado nos pusimos de disculpa, para hacer la ruta, el subir a la Torre de Lueje, un bonito y factible promontorio en el serrucho, de serrar, que forman Los Argaos, en las inmediaciones de la Torre de Santa María. Sin embargo nuestras intenciones eran otras un poquito más insanas, por la dureza de la ruta, y pretendíamos descubrir una parte poco visitada del Cornión: el Resecu.

Así fue como comenzamos esta ruta montañera: El autocar nos dejó como casi siempre, en el Collado Les Valeres, al lado del Lago Enól. Transitamos por el conocido camino que se dirige al Refugio de Vegarredonda, caminando por la pista que atraviesa Vega de Enól y Vega La Cueva hasta Pan de Carmen, donde se divide en dos, para continuar por la derecha hacia el Mirador del Rey y por la izquierda en descenso, llegamos al repleto aparcamiento (¿) donde finaliza la pista. Aquí ésta se torna por un sendero denominado el Camino del Parque, que atraviesa el Río Pomperi por la Vega del Huerto, en un lugar denominado el Pozo del Alemán.

El camino pista comienza a ascender con algunas revueltas, para situarnos en la bonita majad de Vega la Piedra, haciendo honor a la enorme piedra seguramente desprendida de los Gurbiñales, que preside la majada. El camino continúa su ascensión entre praderas a los pies de la muralla de los Gurbiñales para acercarnos a la Vega Canraso, extensa pradería hoy repleta de ganado vacuno interpretando alguna canción de su ídolo del momento. Realmente la paz brillaba por su ausencia con el mugir de las vacas.

A todo esto no os estoy relatando las imágenes que la bonanza del día nos estaba ofreciendo. Al decir de Jorge, el Cornión estaba más guapo que nunca y las vistas que teníamos tardaríamos mucho en volver a disfrutarlas. Realmente la caliza de la Torre de Santa María y sus compañeras, tenía un color especial bañada por los matinales rayos solares. Así es que la ascensión al Refugio de Vegarredonda se me hizo eterna. Nunca había tardado tanto en hacerla, por las múltiples paradas a fotografiar una vez más, lo que tantas y tantas veces ya fotografié. Pero siempre se obtiene algo distinto.

Tras atravesar entre las cabañas de La Rondiella y el esfuerzo para alcanzar el Collado Gamonal, dimos vista al refugio, a cuyas inmediaciones llegamos tras un corto descenso. Aquí nos encontramos con una simpática y joven pareja de aficionados a la montaña, venidos desde Vitoria y a los que les propusimos acompañarnos en nuestra aventura, a lo que accedieron gustosos. No sé bien si al final se acordaron de nosotros por la paliza que les dimos caminando.

El camino continúa pasando junto al Refugio Viejo y poco más arriba por Cuerria Benita, para afrontar la dura cuesta que con la ayuda de varias revueltas, nos sitúa en Llampa Cimera, lugar en el que los caminos se bifurcan: por la derecha continúa a pasar bajo los desplomes del Porru Bolu y acceder, entre otros, al Requexón y a las praderas de Las Merinas, con acceso a la Horcada de Santa María y al Jou Las Pozas. Nosotros seguimos a la izquierda caminando bajo las paredes de La Altiquera y ascendiendo por el canchal a alcanzar el Collado La Fragua, encajonado entre la mencionada Altiquera por la izquierda y el Primer Argao por la derecha.

Un pequeño descanso para recuperar fuerzas y contemplar el paisaje que se abre hacia el Jou Sin Tierri y por el que deberemos pasar más tarde. Pero primero está la Torre de Lueje. Para su ascensión continuamos por el camino que se adentra hacia Las Barrastrosas y el Jou Santu y a la falda este de los Argaos. Pronto vemos sobre nuestras cabezas, a la derecha, la cresta de la Torre de Lueje y entre esta y el Primer Argao, la colladita a la que debemos subir. Algunos jitos marcan el inicio del poco marcado sendero de subida a esta collada, pero no es complicado alcanzarla casi por cualquier sitio. Ya en el collado, seguimos a la izquierda por la cresta en la que en algún momento tocamos la caliza con las manos, más para ayudarnos en la subida que por necesidad de hacerlo. Enseguida nos situamos en la cortada arista de la Torre de Lueje, coronada por dos buzones de cumbres.

Las vistas son espectaculares. Al sur la alargada y afilada cresta de los Argaos continúa hasta perderse entre las Cebolledas. Un poco a la izquierda la majestuosa mole de la Torre de Santa María con la compañía de la afilada Aguja de Enól. Más allá, las Torres de la Canal Parda y Los Traviesos, dan paso al alargado cordal que finaliza en el Jultayu, en tierras de Ario. Por el Oeste, más despejado, la cercanía del Porru Bolu y el Requexón. Un poco más allá, Los Tres Poyones y el Cotalva. Ya en el norte vemos muy abajo el refugio de Vegarredonda y el Lago Ercina. Toda la maraña de jous y canales por la que debemos bajar y que corresponden a las distintas rutas que por ese lado se pueden seguir: por Justillagar o por el Resecu.

Unas nubes que se desprenden del Cuera nos hace apurarnos para cubrir la tarjeta y hacer la foto de recuerdo antes de iniciar el descenso. Bajamos por el mismo sitio de subida sin problema alguno. Ya en el Collado la Fragua, descendemos a la derecha por un sendero que primero nos sitúa en la entrada de la amplia cueva de Los Romanos donde existió una fragua que da nombre al Collado. El sendero desciende al Jou Sin Tierri sin llegar al fondo. Lo bordea por la izquierda y comienza a ascender, llegando a un lugar en el que hay restos de antiguas construcciones de piedra y donde los jitos se bifurcan. Estamos en La Chabola. Por la izquierda un sendero se dirige a la vertiente oeste del Cantulimpou y por La Jorcadiella a Justillagar. Nosotros seguimos los jitos de la derecha por las inmediaciones del Porro Perullu.

Aquí comienza mi calvario. Por razones que no vienen a cuento, no había desayunado y comenzaba a sentirme débil, por lo que propuse a los que me acompañaban hacer una pequeña parada para comer algo y apagar al tiempo la sed. Así lo hicimos, pero el remedio fue peor que el problema y el estómago comenzó a darme la lata. A partir de este punto casi ni recuerdo por donde anduve. Iba como sonámbulo tropezando en las piedras, y había muchas. Las fuerzas me abandonaron y casi no podía ni caminar. Cada dos pasos debía parar y así lo que estaba haciendo era retrasar al resto del grupo.

Nuestro grupo es un conjunto de compañeros y amigos de verdad. Como algunos dicen, una verdadera familia. Cuando algún miembro lo pasa mal, todos se desviven por ayudarlo. Y así ocurrió. Me quitaron la mochila, la cámara.. todo lo que podía pesar. Me dieron agua con sales, pastillas de glucosa, más agua con otros productos, fruta... Al final tuve que pedirles que no me diesen nada más, que ya era suficiente. La verdad es que lo fue, pues al poco tiempo comencé a notar mejoría aunque aún por un buen trecho mantuve pendiente de mis pasos a mi ángel de la guarda particular del día, a quien agradezco al igual que al resto de mis compañeros y amigos, el magnífico comportamiento que tuvieron conmigo.

Aunque no sé muy bien por donde anduve, sé que seguimos por los abundantes jitos y marcas en la piedra, pasando por las llambrias de Llampa Mala hasta llegar al Canalón del Cojurtao, creo que algo más altos de lo que debíamos. Luego descendimos por este canalón que nos dio paso a otro, el de las Perdices, pasando junto a la cueva del mismo nombre, para llegar a las verdes praderas de los Joos del Resecu, donde contactamos con quien nos acompañaría el resto de la ruta: El Resecu.
Tengo que decir que el camino se sigue perfectamente casi sin pérdidas. En algunas camperas hay que fijarse un poco más pero al ser un valle cerrado, no tiene escapatoria y solo hay una dirección a seguir. Además el cauce seco del río es la más de las veces el propio camino. De todos modos no es una ruta que deba intentarse si no hay visibilidad. La niebla aquí puede hacer estragos, sobretodo en la zona de Llampa Mala y el Cojurtao.

Con una mirada atrás, aunque ya las nubes que habíamos visto sobre el Cuera nos hacían compañía, pudimos ver la cicatriz que forma el canalón del Resquilón o Canalón de les Llampes, por el que también es posible bajar desde las inmediaciones de Llampa Mala.

En una fuente bebedero de frías aguas, cerca del nacimiento del Resecu, nos refrescamos y aprovisionamos del líquido elemento, para continuar por el sendero, que a veces se pierde, y que sigue el seco recorrido del río, salvando algunos de sus saltos por las laderas de la izquierda. En Resecu Cima encontramos los restos de lo que fue la majada. Seguimos descendiendo o casi llaneando por un tiempo, siguiendo el sendero y el cauce del río hasta una pradera redonda que bordeamos por cualquiera de sus lados, para evitar la chamuerga que en ella se forma. Luego el sendero pasa a la margen derecha del río y comienza a ascender sobre el cauce de este. Unas pozas con escasa agua es lo que queda del río, en lo profundo del valle.

Aquí hubo una discrepancia de criterios y mientras unos continuaron descendiendo al cauce del río, otros pretendimos seguir los tracks que teníamos y seguimos subiendo hacia la Sierra del Toyu, buscando un camino que nos bajase a la Vega del Bricial, muy cerca de Las Reblagas. Pero las condiciones climáticas ya no eran buenas y la visibilidad había empeorado y con esto y la falta de un camino seguro para seguir, optamos por volver atrás y continuar como hicieron nuestros compañeros, por el cauce del río y cruzar a la margen izquierda de este, por un sendero que se introduce en el bosque y que nos llevó a realizar un empinado descenso por un resbaladizo sendero cubierto de hojas. Así alcanzamos la amplia Vega del Bricial, otrora el tercer lago de la zona y hoy seco y cubierto de verde hierba.

Aquí nos despedimos de nuestros improvisados compañeros de ruta, la pareja vasca, indicándoles el camino que debían seguir para llegar al lago Enól donde tenían el coche. Para ello les bastó con subir a la Majada del Bricial que veíamos al otro lado de la Vega y seguir por el camino marcado y señalizado a la izquierda y llegar así en poco tiempo a la Vega de Enól.

Nosotros lo hicimos por el camino contrario, derecha, subiendo la loma y alcanzando el sendero que por este lado se dirige a las cabañas de Las Reblagas a orillas del Lago Ercina. El camino, señalizado como PR, sigue por la izquierda del lago, entre este y la ladera del Pico del Bricial, hasta entroncar con la subida a Entrelagos, una loma alargada que separa al Enól del Ercina. Descendemos por la cara opuesta y enseguida alcanzamos el aparcamiento de Bufarrera, poniendo fin a una larga ruta de unas 9 horas, casi sin paradas.

Quiero desde esta página reiterar una vez mas mi agradecimiento a los amigos del Grupo de Montaña por su inestimable ayuda sin la que no podría haber concluido esta ruta. Sé que me van a poner de vuelta y media por la insistencia, pero que sepan que les estoy muy agradecido y que espero poder corresponderles algún día.

Para la próxima semana tenemos salida de dos días, con pernocta en el Refugio Diego Mella de Collado Jermoso. Subiremos a él desde Pandetrave, para al día siguiente ascender a la cumbre de la Torre de La Palanca y bajar luego por la Canal de Dobresengos a Caín. La ruta es:

Día 9 : Puerto de Pandetrave (1.558 m) – Horcada de Valcavao (1.778 m) – Caben de Remoña (1.771 m) – Sedo de Remoña – Alto de la Canal de Pedabejo (2.030 m) – Collado de la Padierna (1.971 m) – Las Colladinas – Refugio Diego Mella en Collado Jermoso (2.046 m) (Pernocta)

Día 10: Refugio Diego Mella (2.046 m) – Torre de La Palanca (2.614 m) – Collado de La Celada (2.470 m) – Hoyo Grande Bajero (2.070 m) – La Gargantada (1.903 m) – Canal de Dobresengos – Jascal de Dobresengos (1.820 m) – Canalón de San Ligiesto (1.255 m) – Hoyo de San Ligiesto – Majada de San Ligiesto (1.065 m) – Sedo Mabro (700 m) – Caín (450 m)

ara esta ruta ya comenzamos a reservar plazas a primeros de año y actualmente hay 26 plaza cubiertas, lo que quiere decir que tenemos una plaza libre. Si alguien está interesado en asistir a esta ruta, debe llamar lo antes posible a los teléfonos de contacto.

lunes, julio 28, 2008

POR LAS CANALES DE LAS UBIÑAS

La ruta de esta semana la realizamos por las entrañas del Macizo de Ubiña, con una modesta(¿) cumbre, el Pico Colines (2.211 m) y una profunda y caótica canal, el Canalón Bajero. Nos movimos por pedregales inhóspitos rodeados de cumbres de más de 2000 metros, para alcanzar las placenteras praderías de los Puertos de Agüeria.

Comenzamos a caminar a las 9 y 20 minutos de la mañana, en el pueblo leonés de Torrebarrio. A esas horas, por efecto del sol, las Ubiñas son un paredón negro que vemos al final del pueblo en dirección noreste. Una muralla aparentemente infranqueable ya vista desde lejos y que no da la sensación de poder ser traspuesta tampoco cuando te acercas a sus muros.

Digo que salimos de Torrebarrio por la terrosa pista señalizada como “Ruta por el Entorno de Ubiña”, que nada más salir del pueblo comienza a empinarse y lo continúa haciendo hasta poco más arriba de Llandanay, que enllana un poco y donde se produce la bifurcación de la ruta normal a Peña Ubiña, a través del Collado del Ronzón, continuación de la “Ruta por el Entorno de Ubiña”.

Seguimos subiendo con un poco menos de inclinación, pero solo por un corto espacio de tiempo, ya que enseguida vuelve a empinarse la pista para pasar por La Cueña, donde casi tocamos a la Peña Ubiña y desde donde pasamos ya a los Llanos del Fontán. Una verde campera de la que brota una buena fuente, la última en este lado de las Ubiñas.

Aún seguimos durante un tiempo la pista, hasta un punto en el que un sendero sale por la derecha a remontar con rumbo a una zona terrosa de color oscuro que tenemos enfrente. El sendero e ganado camina con clara dirección norte y con el Colines puesto en el punto de mira. Poco más arriba el sendero se pierde o confunde con otros caminos de vacas pero nosotros no abandonamos la orientación en ningún momento.

Salvamos un pliegue del terreno, precisamente aquel terroso que veíamos antes de abandonar la pista y continuamos subiendo en oblicuo bajo las paredes de los Fontanes. Pasamos por debajo de la canal de acceso al Prau y la pedrera que se forma entre este y los antes mencionados Fontanes. No es necesario subir mucho. Vasta con continuar la línea que nos trazamos cuando veíamos la pica del Colines.

Pasamos bajo unas llambrias de caliza que se desprenden del Prau y comenzamos a ver la canal que baja de la Muezca del Colines, collado que se forma entre este y el Prau. Si nos paramos un poco podemos ver bajo nosotros y un poco al sur y al final de la pista, el Chozo, una cabaña situada en una pradera cerca de un bloque de piedra. Luego más a la derecha de este, un amplio collado perpendicular a las paredes de los Fontanes y poco más arriba el final de la pedrera que desciende de la Muezca del Colines. Pues bien, ese es otro de los itinerarios válidos para subir al Colines desde el lado leonés. Pero nosotros preferimos iniciar antes la subida para no tener que penar luego en la canal, compuesta de piedra suelta y fina.

Ya con la collada del Colines a la vista, vamos buscando el mejor terreno para acercarnos siempre con las miras puestas en la collada, a la pedregosa canal, que cuando nosotros la cogemos, se convierte en un repecho de hierbas y piedras fácil de superar.

Al otro lado se abre un mundo distinto. A nuestra izquierda la vertical pared del Prau y las agrestes caídas de este a los Joyos del Colines. Luego al fondo, la silueta medio cubierta por la niebla de Peña Rueda y los verdes campos de los Puertos de Agüeria a sus pies.

Pero no acaba aquí nuestro cometido de hoy y continuamos subiendo a la izquierda por la buena caliza del Colines, superando la cresta que se eleva desde la collada hasta el pico y que en ningún momento presenta dificultad alguna, salvo la derivada de la ascensión. Así conseguimos conquistar esta cumbre en la que un jito de piedras marca su cúspide.

Son estupendas las vista que tenemos desde este gran mirador. Al sur, la inmensa llanura de la Babia y las tierras leonesas. Al oeste contemplamos todo Somiedo y el sinfín de cumbres que lo cubren, Orníz, los Bígaros, Ferreirua, Ventana,... Por el norte, Los huertos del Diablo, el Ranchón, la Cigacha, Peña Rueda, los Puertos de Agüeria y Peña Arpín. Y cerrando el círculo, por el este el Prau, impresionante y en primer término, los dos Fontanes, los Foyos, el Pie Ferreru y el Fariñentu.

Nos mantenemos un buen rato contemplando el paisaje y aprovechando la buena temperatura que tenemos en esta bonita cumbre. Pero el camino que aún nos queda es largo. Cubrimos las tarjetas y realizamos las fotos de rigor y emprendemos el descenso por la cresta que desciende al noreste, dejando a nuestra derecha el profundo hueco de los Joyos del Colines. El descenso es sencillo, facilitado algún sendero del ganado que haciendo eses disminuye la fuerte inclinación. En poco tiempo nos ponemos en las praderas de la Vega del Rebezu, una explanada rodeada de altas cumbres en la que la paz y el sosiego nos invade a pesar del buen grupo de vacas que pastan en ella. Antes de llegar a la vega, giramos un poco a la derecha para ir en dirección al collado que se forma a los pies de la Cigacha, la mole rocosa que tenemos de frente y que es la última del cordal de los Huertos del Diablo. En ese lugar hay unas rocas y en ellas una mancha de pintura roja nos marca el inicio de la bajada al Canalón Bajero.

Solo tenemos que seguir los jitos para no encontrarnos con ninguna dificultad. El camino comienza en descenso girando a la izquierda y comenzando a subir un pequeño tramo. No hay problema si se quiere evitar esa subida siguiendo de frente a bajar por una factible cortada desde la que vemos el sendero que baja del punto al que los jitos nos enviaban. El sendero atraviesa un estrechamiento y continúa descendiendo bajo los paredones que se desprenden de los Joyos del Colines.

El camino está muy bien señalizado y aunque no es recomendable hacerlo si hay niebla, fijándose bien, tampoco tendría ningún problema. Al llegar a una pequeña hondonada el camino se pone vertical y debemos acometer una fuerte subida y una larga travesía entre profundas simas que se abren a ambos lados. Un sinfín de flores y plantas cubren las pedreras por las que caminamos, cubriendo el ambiente de múltiples fragancias. Hay muchas plantas de hinojo que al paso de nuestros pies se parten desprendiendo sus típicos aromas anisados, tornando el acre olor de la piedra con su dulzor.

Después de la larga travesía bajo las altas paredes de Colines y Prau, alcanzamos la parte final del Joyo Longo, profunda hondonada que se forma entre el Prau y los Fontanes y que es el abismo que contemplamos desde arriba, cuando cruzamos entre estos dos colosos. Aquí a nuestra izquierda se forma El Canalón Bajeru, profundo corte entre la Cigacha y Peña Redonda. Entre medias, al fondo del canalón y muchos metros más abajo ya vemos las verdes camperas de Agüeria.

El descenso del canalón es sencillo. Algunos lo complican ligeramente descendiendo una parte directamente deslizándose por la pedrera. Pero la bajada normal, por camino, se encuentra pegada a la pared de Peña Redonda y baja haciendo un sinfín de zigzag que parece que no se terminan nunca. Aunque se sigue sin dificultad, hay que fijarse bien, pues en algunos sitios la maleza vegetal y en otros los deslizamientos de grandes piedras, cubren tramos del sendero produciendo la confusión. Algunos jitos nos ayudan a seguirlo cuando las huellas del mismo se hacen menos patentes.

A pesar de que no es dura la bajada, se agradece llegar a las camperas. Mirando atrás podremos contemplar lo mucho que acabamos de descender.

Frente a nosotros se forma una zona más o menos cárstica que debemos evitar, pues se camina muy mal por ella. Es preferible dar un pequeño rodeo a la derecha, siguiendo los caminos empleados por el ganado y que va un poco más alta que esa zona pedregosa. Nuestro destino son las praderas que se ven al otro lado. Es conveniente no perder el camino ya que si esto ocurre es fácil que nos metamos en dificultades, pues la zona está llena de piornales que nos pueden obligar a grandes rodeos, ya que atravesarlos es muchas veces imposible.

Nuestro destino son las orillas del río que atraviesa todo Agüeria de oeste a este y que va recogiendo los múltiples arroyos que se forman a ambos lados, para convertirse primero en el Río de Foix Grande, Río Lindes posteriormente; luego Río Quirós, para finalizar siendo el Río Trubia que más tarde lleva sus aguas al Nalón.

Una vez en el río, solo resta seguir su curso por la orilla izquierda, adentrándonos ya fuera de los límites de Agüeria en un cañón donde debemos cruzar a la orilla derecha si el río va crecido, para continuar por ella hasta un nuevo cruce poco antes de que este se introduzca en la profunda Foz Grande. Como hoy el caudal es escaso, continuamos por la izquierda del río, siguiendo un marcado sendero hasta las cercanías de un bosque donde el sendero cruza el río y ya continua atravesando el bosque por el margen derecho hasta el mencionado cruce.

Una vez cruzado el río por última vez, iniciamos una subida que con lo que ya llevamos caminado, nos parece la más dura del mundo. También comenzamos a encontrar los primeros pasos embarrados. La cuesta finaliza en una pradera donde hay un indicador que señaliza el camino de Manín a nuestra izquierda y el de Lindes, de frente. Continuamos por donde nos indica y comenzamos a meternos en un continuo barrizal, en el que debemos poner todos los sentidos si no queremos perecer atrapados. Unas veces por un lado y otras por otro, vamos pasando de barrizal en barrizal. El camino se nos hace eterno y casi sentimos alivio cuando llegamos al Carrilón, lugar en el que se unen las sendas de Agüeria y Peña Rueda pasando por Manín. Se trata de un canalón de tierra, fuertemente horadado por el agua y el paso del tiempo, que desciende vertiginoso en busca de las primeras casas de Lindes. Cuando el camino enllana, pasamos junto al abrevadero y poco después alcanzamos el pueblo semi-abandonado de Lindes. Pasaba de las cinco de la tarde, con lo que ya se cumplían más de 7 horas y media de caminata.

Para la próxima semana, primer sábado de agosto, tenemos ruta por el Cornión. Nos vamos a Los Lagos parea subir a la Torre de Lueje, con bajada posterior a los Lagos por el Resecu. La ruta es:

Collado les Valeres (1.107 m) – Vega de Enól (1.100 m) – Pan de Carmen (1.087 m) – Vega el Huerto (1.050 m) – Vega la Piedra (1.145 m) – La Rondiella (1.370 m) – Collado Gamonal (1.481 m) – Vegarredonda (1.410 m) – Llampa Cimera (1.850 m) – Collado La Fragua (1.880 m) – Torre de Lueje (2.025 m) – Collado La Fragua (1.880 m) – Jou Sin Tierri (1.769 m) – Llampa Mala (1.710 m) – Canalón del Conjurtau – Joos de Resecu (1.500 m) – Resecu Cima (1.400 m) – Resecu Baju (1.320 m) – Jou la Gocha – Las Reblagas (1.240 m) – Bufarrera (1.063 m)

Ya tengo la lista preparada. El que no quiera quedarse en casa y perderse una bonita ruta por el Cornión, que llame lo antes posible. Después del miércoles no se garantiza que queden plazas libres.

lunes, julio 21, 2008

LA DURA CANAL DE JIDIELLO

Afrontamos la ruta prevista para este sábado, sabiendo que sería dura y que deberíamos esforzarnos para lograr alcanzar el Collado Valdominguero. Pero esta canal es casi más dura psicológica, que físicamente. Se trata de una canal en la que en todo momento estás viendo su final, si miras para arriba, y su principio si lo haces para abajo. Con lo que la cabeza trabaja más que las piernas pensando que uno no se mueve del sitio, cuando mira para arriba, aunque al mirar para abajo vemos como cada vez estamos más altos.

Para iniciar la ruta, nos fuimos hasta las inmediaciones de Sotres. El autocar nos dejó en La Curvona, un par de kilómetros antes de llegar a Sotres, en una cerrada curva de la que sale la pista que conduce a Aliva.

Comenzamos a caminar temprano, las 8,45 de la mañana, por la polvorienta pista de tierra, que cada día se encuentra en peores condiciones, al menos para los vehículos que por ella transitan. Dejamos a nuestra derecha el ramal que se dirige a los Invernales del Texu, cuyas cabañas vemos más abajo, y al Collado de Pandébano.Seguimos relajados por la pista con muy buenas perspectivas climatológicas. Hasta Poncebos el cielo estaba completamente cubierto, pero desde allí comenzamos a ver manchas de cielo azul, hasta que todas las nubes desaparecieron. Pasamos por las Vegas de Fresnidiello, donde algunos escaladores preparaban sus fierros quizá para conquistar las agrestes paredes de nuestra derecha, que se desprenden de la Peña Fresnidiello.

Poco más allá, después de pasar la Redonda el Texu, cruzamos la Riega de Onzón que es el arrollo que desciende, cuando tiene agua, por la Canal de Jidiello. Damos una pequeña curva a la izquierda y nos encontramos con una piedra grande a nuestra izquierda, con un jito encima de ella. Aquí, cota de los 1000 metros, es donde comienza la ascensión de la Canal de Jidiello.

Seguimos un incipiente sendero marcado con jitos y vamos ascendiendo las lomeras herbosas, previas a la canal. Pronto nos encontramos en la orilla derecha de la seca riega y continuamos por el sendero ahora más marcado y con abundantes jitos.

Como la descripción que de la ruta teníamos nos indicaba que nuestros pasos se debían dirigir a la izquierda de la canal, en una zona de piedras ancha, cruzamos la riega para continuar por la margen izquierda cubierta de hierba, aunque por la derecha el camino continúa bien marcado.

Vamos superando la ladera acercándonos a la orilla cogiendo altura sobre la canal. Después de pasar una zona de piedras por la que se camina con dificultad, encontramos un sendero en la hierba que nos ayuda a vencer lo pindio de la lomera.

Mantenemos nuestra marcha por el borde de las armaduras de roca que se desprenden a la riega, muchos metros más debajo de nosotros. En una especie de hombro seguimos el senderillo que a veces se pierde y casi en llano, alcanzamos el centro de la riega. Estamos en la cota de los 1.500 metros.

Continuamos nuestra andadura ahora por el margen derecho de la canal, siguiendo los jitos que vamos viendo y que nos ascienden haciendo zigzag. El camino se hace más duro por momentos. En algunos puntos nos tenemos que ayudar de las manos para dar algunos pasos casi en vertical. Volvemos a cruzar la riega y ya por el margen izquierdo continuaremos hasta el final.

Nos acercamos a una pared rocosa a nuestra izquierda, en parte buscando la sombra, por la que discurre el senderillo. La canal hace un pequeño giro a la derecha y ante nosotros vemos su final entre dos paredes rocosas. Ese es nuestro destino y hacia el dirigimos nuestros, cada vez, más debilitados pasos. Nos introducimos en el pasillo y por la izquierda de la pedregosa riega trepamos una pared de unos 4 o 5 metros en la que hay buenos agarres, para después arrimados a la piedra continuar a salir a la herbosa collada del Valdominguero. También se puede hacer este tramo por el centro de la canal, pero se encontraba húmeda y resbaladiza.

El Collado Valdominguero se encuentra entre los picos Valdominguero a la izquierda, norte y la Pica del Jierro a la derecha, sur. Al frente este, tenemos unos cuantos metros más abajo, el Jou Lleroso que forma un valle de piedras, enmarcado a ambos lados por altos picachos: Pico Soriano, Cueto de los Senderos, Cueto de la Cueva y Cueto de la Mazarrosa por la izquierda y los Picos del Grajal de Arriba y de Abajo y el Castillo del Grajal, por la derecha. Enfrente vemos la inconfundible silueta de la Pica Mancondiu, ya sobre la zona del Casetón de Andara, formando las Canales de la Vacas y la Jazuca.

Nos tomamos un merecido descanso mientras algunos más osados ascendían al cercano Pico Valdominguero, de sencilla ascensión al decir de quienes la hicieron.

Después de las fotos de rigor, reemprendimos la marcha siguiendo los jitos que marcan el sendero que desciende al sureste y que poco a poco se va convirtiendo en pista. El camino circula bajo los contrafuertes de los Grajales para desembocar luego en una amplia pista armada, perteneciente a las explotaciones mineras que sufrieron estos lares. A nuestra izquierda vamos viendo los restos de esas explotaciones y lo que fue el Lago de Andar, hoy desaparecido. Las pistas se entremezclan pero nosotros debemos descender siempre y dejar las que van subiendo.

Entre tanto, alcanzamos el Collado Aldea, bajo las estribaciones del Mancondiu y la pista sigue descendiendo con rumbo al Casetón de Andara, que dejamos a la derecha cuando tomamos una pista que se bifurca de la principal a la izquierda. Por esta pista descendemos directamente a la que desde el Casetón se dirige al Jito Escarandi y que al no tener pérdida, no merece mayor atención.

Para el próximo día 26 tenemos ruta por las inmediaciones de la ahora injustamente denostada Ubiña. Los accidentes no son nunca culpa de la montaña, por eso creo que sobran los reportajes periodísticos exagerados. Todos los que nos gusta esta actividad sabemos de los peligros que corremos en cada momento y somos conscientes de ellos y los asumimos. Luego podríamos discutir si realizar estas actividades de una o de otra forma es más o menos peligroso, pero seguramente que no llegaríamos a un acuerdo pleno. La mayoría de los accidentes son fortuitos e inesperados ya que no se puede concebir que nadie busque el accidente premeditadamente. Si que se pueden dar consejos para evitar una gran mayoría de esos percances, pero es la cabeza de cada uno la que tiene que estar en todo momento pendiente de lo que hace y cuando las condiciones no son las idóneas, saber abandonar.

Como digo, nuestra próxima salida es al as Ubiñas y más concretamente al Pico Colines, último bastión de la muralla que se desprende de La Ubiña hacia el oeste. La ruta propuesta es:

Torrebarrio (1.243 m) – Gamonal (1.330 m) – Llandanay (1.400 m) – La Cueña (1.650 m) – Llanos del Fontán (1.700 m) – El Chozo (1.730 m) – Muesca Colines (2.146 m) – Pico Colines (2.211 m) – Vega el Robezu (1.940 m) – Canalón Bajero – Vega Retuerto (1.550 m) – Llano la Cabra (1.450 m) – Los Cuadros (1.430 m) – La Foz Grande – Prados Sastre (1.100 m) – El Carrilón (1.000 m) – Lindes (930 m)

Ya está abierto el plazo de inscripción para esta bonita ruta de montaña. Si el tiempo acompaña, podremos disfrutar de los encantos de la caliza y de las verdes praderas en ese marco incomparable que son los Puertos de Agüeria. Espero vuestras llamadas.

lunes, julio 14, 2008

OTRA VEZ LA NIEBLA (POR CULPAR A ALGO)

Los partes meteorológicos no presagiaban nada bueno, pero tras el madrugón, parecía que el tiempo mejoraba y hasta algunas rayadas de sol desentumecieron nuestros cuerpos.

Decidimos hacer algunos cambios a la ruta que teníamos proyectada, con inicio en los Invernales de Porciles. Abandonamos el autocar en el alto del Puerto de Pan de Ruedas con algunos jirones de niebla cubriendo las cumbres adyacentes, pero parecía que con tendencia a despejar.

Comenzamos a caminar por una pista que sale a la derecha de la carretera y que se dirige a Posada de Valdeón. Es al camino antiguo que une el puerto con la capital de la comarca. La pista desciende a cruzar por un puente sobre el Río Cares y algunos metros más allá. Junto a unos indicadores de dirección, sale por la derecha una pista señalizada con un aspa de prohibición del PR que se dirige a Valdeón, pero que nosotros tomamos para ir subiendo entre un magnífico bosque de fayas y verdes praderas, hasta el Chozo de Freñana. En este lugar nace el Río Cares. Así es que estas hermosas praderas se encuentran regadas por un sinfín de arroyos que toman todos la misma dirección después de descender desde todos los puntos cardinales.

Hacia el este se extiende las camperas escalonadamente, mientras que al sur las cierra una muralla de cumbres que apenas vemos a causa de la niebla. Hacia ellas dirigimos nuestros pasos con el fin de alcanzar la cresta y continuar por ella hasta el Gildar. Después de dos horas de caminata alcanzamos la cota de 1860 metros, dando vista a la zona de Vegacerneja y creo que viendo el pueblo de Cuénabres y el inicio del embalse de Riaño.

A nuestra izquierda, este, solo veíamos el serrote de la cresta más cercano, ya que la niebla tapaba el resto. Por él continuamos nuestro camino, unas veces por la cresta y otras buscando mejores pasos por la vertiente sur. Después de un buen rato de caminar, alcanzamos una cumbre que algunos creyeron que se trataba del Gildar pero que parece que era el Cebolleda, de 2054 metros (a mí el altímetro me marcaba 2020 m).

Tras un corto descanso, ya que la temperatura había descendido considerablemente y comenzaba a llover, continuamos camino descendiendo por una pindia ladera hasta una hoya situada bajo el Collado Cebolleda a 1950 metros, para nuevamente ascender a las cercanías de nuestro destino, el Gildar, que por un breve momento nos presentó su picuda figura. Pero era tarde y aún nos faltaba mucho para alcanzar la cumbre, por lo que optamos por buscar un descenso factible.

Tras caminar un rato por la cresta, encontramos un sendero que descendía al norte y que en poco tiempo nos puso sobre un tapizado suelo de praderas con marcado camino tendente al este, por el que alcanzamos un chozo del que salía una buena pista, cruzando verdes praderas regadas por varios arroyos que a la postre formarían el Río de Cable, lugar por el que teníamos prevista nuestra subida. Luego de una buena caminata bajo la intermitente lluvia, nuestra pista confluye en la principal, el Camino Viejo de Valdeón, para abandonarlo a los pocos metros, saliendo por otra que desciende a nuestra izquierda. Varios zigzag más allá por un tupido bosque de fayas, alcanzamos la carretera del Puerto de Pan de Ruedas a Valdeón, pero 6 kilómetros más abajo del puerto y muy cerca de Caldevilla.

Una ascensión frustrada que deberemos dejar para el próximo año, pero una buena pateada por una zona que merece la pena caminar, a ser posible, con buen tiempo.Para el próximo sábado tenemos un duro reto en todos los sentidos, ya que a la dureza de la Canal de Jidiello, debemos agregar el madrugón que nos pegamos, pues para esta ruta, tenemos la salida a las 5,30 de la mañana, de San Andrés. La ruta propuesta es:

La Curvona de Sotres (950 m) – Invernales del Texu (880 m) – Vega Fresnidiello (920 m) – La Redonda el Texu (950 m) – Inicio Canal de Jidiello (1.000 m) – Majada Jidiello (1.280 m) – Collado Valdominguero (2.142 m) – (Optativo) Pico Valdominguero (2.265 m) – Traviesas del Grajal de Arriba (2.050 m) – Traviesas del Grajal de Abajo (1.980 m) – El Redondal (1.765 m) – Pozo de Andara (1.765 m) – Collado de Aldea (1.807 m) – Casetón de Andara (1.725 m) – Jito de Escarandi (1.291 m)

Esperemos que el tiempo acompañe y podamos disfrutar de una buena ruta en Picos de Europa. No dejéis para mañana lo que podáis hacer hoy. Quedan pocas plazas para esta ruta. El que no se dé prisa, se quedará en tierra.

lunes, julio 07, 2008

ALGUNAS NOTICIAS IMPORTANTES

El pasado sábado no pude ir a la ruta que el grupo hizo por tierras de Cangas, entre el Puerto de Leitariegos y Genestoso, con ascensión al Pico Chao los Bueyes. Por tanto, no puedo tampoco explicaros como es la ruta, aunque según los informes que me pasaron fue una bonita ruta fácil de realizar y muy entretenida.

Para el próximo sábado día 12 tenemos ruta en la zona de Baldeón. Nos vamos al puerto de Panderruedas, más concretamente a los Invernales de Porciles, para ascender al Pico Gildar de 2.078 metros de altitud y buen mirador de los Picos de Europa. La ruta es:

Invernales de Porciles (1.200 m) – Arroyo del Cable (1.290 m) – Valle de Cable – Collado de Cable (1.913 m) – Pico Gildar (2.078 m) – Chozo de Freñana (1.777 m) – La Llampaza (1.350 m) – Invernales de Porciles (1.200 m)

La ruta tiene una longitud de 13 kilómetros, un desnivel de 800 metros de subida y un tiempo estimado de 5 horas para su realización. La salida del autocar se realizará a las 6 de la mañana de San Andrés, media hora antes de lo que pone en el calendario y ya está abierto el plazo de inscripción. Espero vuestras llamadas.

También os comunico que aún quedan un par de plazas para la ruta que realizaremos de dos días a la Torre la Palanca, con pernocta en el Refugio de Collado Jermoso. Quienes estén interesados en esta ruta pueden llamar a los teléfonos habituales.

lunes, junio 30, 2008

ENTRE RUTAS IMPOSIBLES

Una vez más, al igual que la semana pasada, no pudimos realizar la ruta que teníamos propuesta por las vegas de Aliseda, debido al socavón que días atrás se produjo en la carretera CO-4 entre Covadonga y Los Lagos. Su reparación obligó a cerrar la mencionada carretera para el tránsito de camiones y autocares.
Ante este inconveniente buscamos una alternativa próxima y nos acordamos de la ruta por las Foces del Burdio con ascenso al Pico Coronas, que ya intentamos dos veces y nos fue imposible realizarla completa por la nula visibilidad producida por la espesa niebla. Por eso el título de esta entrada. Van dos veces que intentamos la ruta del Gustuteru y dos veces que lo hicimos con la del Coronas y en ambos casos fueron imposibles.
Pero en esta ocasión creemos que la cosa va a salir bien. Aunque hay niebla a nuestra llegada a Inguanzo, las previsiones meteorológicas son halagüeñas y se prevé que el tiempo va a ser bueno. Como digo, salimos de Inguanzo con niebla, cruzando entre las casas y pasando cerca de la curiosa iglesia del pueblo, para seguir una buena pista de hormigón entre huertos y praderas de siega, con dirección sur. La pista rodea el montículo de Los Llanos del Pando por la izquierda en la dirección de la marcha, aunque hay la posibilidad de hacerlo también por la derecha, pasando junto al cementerio del pueblo. Es un poco más larga pero al final confluyen las dos en La Trapiella, donde una pista sale con dirección sur hacia las paredes calizas de la Sierra Dobros, que ya vemos completamente, ya que la niebla se disipó, dejándonos un precioso cielo azul lleno de sol.
Esta nueva pista va subiendo para dar una curva a la derecha y ya convirtiéndose en camino llano, dirigirse a una cabaña que tapa la maleza y unos metros antes de la portilla sale un sendero a la izquierda entre felechos, hoy de gran altura. Caminamos sin apenas ver donde ponemos los pies debido a la abundante maleza. El sendero va haciendo amplios zigzags que nos aúpan poco a poco con ligera orientación suroeste, buscando una entalladura que se aprecia junto a un mogote de caliza que se desprende del Cueto Llovedo.
El camino se estrecha y se pega a la pared rocosa para entrar en la foz. Atravesamos una playa herbosa que se desliza ladera abajo a nuestra derecha y entramos propiamente en la foz, por un estrecho sedo tallado en la piedra. A nuestra derecha, en lo profundo del estrecho valle, circula el Río Burdio, culpable de la existencia de esta foz. El primer tramo es cuesta arriba y no ofrece mayores dificultades. Eso sí, es imprescindible prestar la máxima atención pues el terreno está húmedo y los resbalones pueden ser peligrosos. Después de pasar un hombro, el camino comienza a descender y es aquí donde se encuentra la parte más problemática, siempre debido a la humedad y la piedra. Cerca de un recodo hay que bajar una piedra casi lisa que debido al agua y el posible barro que llevemos en nuestras botas, puede ser resbalosa. Pero tenemos la ayuda de la pared rocosa de nuestra izquierda a la que debemos arrimarnos y siempre como último recurso, nos queda la posibilidad de echar culo a tierra para pasar con mayor seguridad. El sendero sigue bajando un poco más para volver a tomar la inclinación contraria nuevamente ya por terreno menos comprometido y con el río mucho más cercano. El sedo se convierte en camino de ganado y va ascendiendo hacia el collado que vemos frente a nosotros, por encima de la Fuente de Hombre Muerto, nacimiento del Río Burdio.
Alcanzado el collado, por la derecha vemos una amplia canal en la que se encuentra la majada de Ternas con las cabañas alineadas en la falda del Pico Mozqueta, a orillas de una bonita vega en la que pasta el ganado vacuno y caballar. Por la izquierda y siempre en ascenso, seguimos un sendero del ganado que recordamos de la última vez que estuvimos aquí. El sendero recorre la zona sur del pico Coronas por el Recuesto la Espina camino del collado la Maneda donde confluye con el sendero que baja del Cuetón por la cercana majada de Dubriello a nuestra derecha. Enfrente tenemos un profundo valle que desciende vertiginoso hasta el Cares y la carretera de Arenas a Poncebos. Por la izquierda el sendero continúa dando vuelta al Coronas y pasando por la majada de Cananda, apostada en un hombro herboso que se desprende del Cueto Cananda.
Nosotros tomamos dirección norte pero hacia arriba a buscar la cercana cumbre del Pico Coronas, que alcanzamos en pocos minutos. Esta cumbre es un espléndido mirador de la zona norte del Cornión. Por el sur la inconfundible silueta del Llerosos nos sirve de guía para reconocer la zona del Cuetón, al que nuestro compañero Tino subió mientras nosotros lo hacíamos al Coronas. Por el este, el valle del Cares con el río y la carretera en lo más profundo y por encima los agudos picachos del Ariscu Sonllanu, Cabeza Llanedo, Peña Crimenda y Peña Redonda, dando paso al Monte Caouro. Más al sur se asoma tímidamente Peña Castil. Por el norte y de este a oeste vemos la Pica Peñamellera y la Sierra de Juan Robre; Arenas de Cabrales, El Cuera, Asiego, Puertas, Berodia, Pandiello y Ortiguero, amén de las sierras de Cuaña, Ordiales y Benzua.
Después de más de una hora de estancia en la cumbre contemplando el precioso paisaje y disfrutando de la bonanza del día, comenzamos el descenso por la cara norte del pico, por la Cuesta del Mediodía, a buscar el collado verde en el que se ubican las cabañas de Cananda. Allí seguimos hacia le oeste por el marcado camino que recorre la zona sur de la Sierra de Dobros, hasta una hoya que se forma cerca de la caliza, la Vega Sal de la Piedra y que rodeamos para entrar en ella por la izquierda. Allí se encuentra el Portillo Busnuevu por el que pasamos a la cara norte de Dobros y al imponente abismo que se abre sobre los campos de Inguanzo. Aquí un senderillo que toma dirección este nos introduce en un nuevo sedo en el que un cierre de red metálica nos separa del abismo que se forma con las caidas de la Sierra Dobros hacia el Valle el Texu. El camino armado que sirvió de acceso a la mina allí existente, se retuerce en cerradas curvas en un prodigioso y cómo descenso. Después de un sinfín de vueltas y revueltas nos introducimos nuevamente en los felechos para seguir sin casi verlo, un sendero que nos sitúa nuevamente en la pista por la que ascendimos por la mañana, justo al lado del cierre de la cabaña tapada por la maleza. De aquí nuevamente a la pista y a Inguanzo, donde pusimos fin a una interesante y cómoda ruta.
Para el próximo sábado día 5 de julio, tenemos ruta por Cangas de Narcea. Nos vamos a Leitariegos para caminar hasta Genestoso. La propuesta es:
Leitariegos (1.513 m) – Pico Picarín (1.803 m) – Laguna Viveiro (1.675 m) – Vaitserona (1.595 m) – Collado Recuélabre (1.667 m) – Chao Los Bueyes (1.925 m) – Collado Tres Lagunas (1.726 m) – Genestoso (1.150 m)
Ya sabéis, las llamadas para reservar plaza, antes del próximo jueves o podéis quedaros sin hacer la ruta. La hora de salida para esta ruta es a las 7 de la mañana de San Andrés.

lunes, junio 23, 2008

EL HUMILDE Y GRANDIOSO PORRON DE VIAÑO

Para el pasado sábado día 21, teníamos programada una excursión por el Cornión, con salida y regreso a los Lagos de Covadonga, visitando las Vegas de Aliseda y ascendiendo al Gustuteru. Pero un blandón en la carretera de Covadonga a Los Lagos, frustró nuestras pretensiones, ya que esta fue cerrada para realizar la reparación, con lo que hubimos de cambiar de ruta y nos decidimos por realizar la que estaba prevista para el día 28 por tierras de Ponga.

Por ello transportamos nuestras personas y enseres al pueblo leonés de La Uña, punto de partida de gran número de rutas por tierras ponguetas. El autocar nos dejó un kilómetro antes del pueblo, concretamente en el Puente Las Vegas o de Martín por el que cruzamos el río Valdosín y continuamos por una buena pista a la izquierda siguiendo contracorriente, el cauce del río. Caminamos entre praderas con un precioso color verde y plagadas de flores de todos los colores. Vamos siguiendo las indicaciones del PR LE-20 PUERTO DE VENTANIELLA, pues es este puerto el que utilizaremos de entrada para alcanzar el Cordal de Collau Zorro.

Cruzamos una primera portilla poco antes de la Peña Castiellu y otra más antigua después, para alcanzar las concurridas camperas de la majada de Valdosín, hoy con abundante ganado bovino y caballar. Nuestro señalizado sendero transcurre por la parte trasera de una buena cabaña, para cruzar el Arroyo de La Castellana y comenzar a ganar altura, alcanzando las praderas del Puerto de Ventaniella, por las que continuamos nuestro camino hasta el momento de iniciar el descenso.

El camino normal, continúa bajando por la pista que se dirige a la casa y ermita de Ventaniella hasta la majada de El Xerru, donde se sigue a la derecha para ascender por las praderas de Mediome hasta la collada del mismo nombre. Justo antes de comenzar a bajar, observamos un sendero bien marcado a la derecha, que en varios zigzags asciende por la ladera. Con el fin de evitar perder altura decidimos continuar por ese sendero, que nos sube a una campera de la que salimos por una colladita a la derecha. Siguiendo el sendero cruzamos una canal que desciende de una alta collada también a nuestra derecha y comenzamos a bordear a media altura la pindia ladera, hasta alcanzar una zona en la que tras un corto descenso, volvemos a luchar con una dura cuesta que nos aúpa a lo alto de una pradera desde la que ya divisamos, frente a nosotros, la Collada Miedome, entre El Poyero a la izquierda y Les Pandes a la derecha. Desde las alturas contemplamos las alargadas praderas de Miedome y el camino que debíamos haber seguido para alcanzar la collada. Pero hemos ganado bastante altura y aunque debemos perder un poco, para cruzar una cortada, cosa que también se puede hacer por arriba, pero sin sendero, el cambio nos ha salido bien.

Desde la collada vemos a una vertiente toda la zona de Miedome y a la otra el bonito Valle de Viaño con las derruidas cabañas al fondo y un poco más allá el Porrón de Viaño, nuestra cumbre del día, aunque no el punto más alto por el que pasamos que es en el que ahora nos encontramos. Por la derecha cierra el valle la alta cumbre del Pileñes y desprendiéndose de ella, vemos el pindio sendero que hay que vencer para su conquista por este lado.

Un rápido descenso y estamos entre las cabañas de Viaño. Unos cuantos montones de piedras en los que aún se denotan vestigios de que en otro tiempo fueron cabañas. Hoy nos sirven de referencia para realizar las fotos al Maciedome y al Tiatordos que nos miran desde lejos. Una vez atravesada la majada de Viaño iniciamos un nuevo ascenso a una horcada desde la que un poco más allá contemplamos las verdes praderas de la Collada La Bobia a los pies del Porrón de Viaño. Descendemos a ella y en pocos minutos alcanzamos la cumbre del Porrón siguiendo cualquiera de los senderos que se nos ofrecen y que con facilidad nos ponen en la cima de esta modesta cumbre. Modesta en lo que se refiere a la altura, pero grande en las estupendas vistas que nos ofrece. Es un mirador extraordinario de toda la zona. Al noreste los Picos de Europa con la inconfundible silueta del Cornion de la que destaca la Peña Santa. Aquí, muy cerca de nosotros el Pileñes y más al sur la puntiaguda figura de Les Pandes llama nuestra atención. Luego vemos un buen número de cumbres de San Isidro, entre las que distinguimos claramente la Peña el Viento y el Canto del Oso. Siguiendo en la misma dirección, el Maciedome, el Tiatordos y el Collau Zorro cierran el círculo volviendo nuevamente al Cornión. La cara norte del Porrón de Viaño es una profunda cortada que cae sobre el Valle de Carbonedu por el que discurre el Río Tornerín que vierte sus aguas al Ponga, cerca de La Venta. Por este valle se ven entre la espesura del bosque, algunos caminos que pueden servir de descenso a la pista de Ventaniella a Sobrefoz.

Nuestro descenso de momento es a la Collada La Bobia para continuar por buen camino hasta la contigua Collada Obrango a los pies de La Peña, cuya ascensión por este lado se antoja muy dificultosa. Como tras ella se encuentran los Puertos de Sus, nuestro próximo paso, no nos queda más remedio que bordearla por la izquierda, siguiendo un marcado sendero que al final asciende entre las rocas que se desprenden de la montaña, hasta desembocar en las verdes camperas de Sus, a los pies de la alargada cuerda del Collau Zorro. Dejando a este a nuestra izquierda, descendemos a buscar el Valle del Antiguo que se descuelga del Zorro ganando profundidad hasta la mancha boscosa de Peloño. Cruza el valle el Camino les Oveyes que nos permite el paso bajo los derrumbes del Pico Lluengo y por el que accedemos a la Collada Pumerín, previa a l a Collada Caldes a los pies del altivo Recuencu.

Desde Caldes nos hacemos una idea de lo que aún nos resta por recorrer. Descubrimos allá enfrente el Pierzu a y a su lado el Carria y en el fondo un poco a la izquierda ya vemos San Juan de Beleño. Sin llegar a la collada en la que campean a sus anchas un buen número de caballos, seguimos el sendero más alto por la derecha, al borde del arbolado, hasta confluir en las praderas de Les Llampes con la pista que nos llevará a Les Bedules.

Al final de la campera la pista se bifurca en dos. Por cualquiera de los lados llegaremos a Les Bedules. Por la derecha la pista en ascenso, se dirige a la Curva de Pierva para continuar por la Biforcadera hasta Les Bedules. Nosotros preferimos descender por la izquierda a pasar por Les Foyaques y Biforcu, para ascender al final una corta cuesta que nos sitúa en Les Bedules donde un buen número de coches se encuentran estacionados, aprovechando la bonanza de la pista que nosotros seguimos para llegar después de 7 horas y media a la carretera que una San Juan de Beleño con Viego y Puente Vidosa, en el lugar conocido como El Cabañón, donde nos esperaba el autocar, dando fin a una preciosa y dura ruta, al decir de todos los participantes.

Para el próximo sábado día 28 vamos a realizar, si no hay más imponderables, la ruta del Gustuteru por las Vegas de Aliseda, con salida y llegada en las orillas del Lago Ercina. La ruta discurrirá de la siguiente forma:

Bufarrera (1.063 m) – Entrelagos (1.158 m) - Campo La Tiese (1.106 m) – Las Reblagas (1.125 m) – Vega el Paré (1.304 m) – El Tolleyu (1.398 m) – Camperas de Jaces (1.550 m) – Jorcadillin de Cueva Oscuro (1.600 m) – Las Carreteras (1.650 m) – Cilluenga (1.700 m) – Jou Los Porros (1.777 m) – Vegas de Aliseda (1.800 m) – Collado Jermoso (1.775 m) – Pico Gustuteru (1.810 m) – Ojos de Manada Vieya (1.730 m) – Forcau Valle (1.619 m) – Veguina de Pedro Crespo (1.530 m) – Vega Robles (1.400 m) – Las Fuentes (1.426 m) – Sedo el Cabrital - El Llaguiellu (1.300 m) – Las Bobias (1.200 m) – Belbín (1.046 m) – Campo La Tiese (1.106 m) – Bufarrera (1.063 m)

Los que estén interesados en hacer esta ruta, que llamen lo antes posible, pues prevemos que puede haber muchos interesados y si tardamos en solicitar el autocar, nos podemos quedar muy cortos de plazas. Aunque siempre os lo digo, en esta ocasión creo que va a ser así. De momento tenemos asignado el bus de 27 plazas, pero es posible que sean pocas. Cuanto primero os apuntéis mejor.