lunes, agosto 04, 2008

LA TORRE DE LUEJE COMO DISCULPA

El sábado nos pusimos de disculpa, para hacer la ruta, el subir a la Torre de Lueje, un bonito y factible promontorio en el serrucho, de serrar, que forman Los Argaos, en las inmediaciones de la Torre de Santa María. Sin embargo nuestras intenciones eran otras un poquito más insanas, por la dureza de la ruta, y pretendíamos descubrir una parte poco visitada del Cornión: el Resecu.

Así fue como comenzamos esta ruta montañera: El autocar nos dejó como casi siempre, en el Collado Les Valeres, al lado del Lago Enól. Transitamos por el conocido camino que se dirige al Refugio de Vegarredonda, caminando por la pista que atraviesa Vega de Enól y Vega La Cueva hasta Pan de Carmen, donde se divide en dos, para continuar por la derecha hacia el Mirador del Rey y por la izquierda en descenso, llegamos al repleto aparcamiento (¿) donde finaliza la pista. Aquí ésta se torna por un sendero denominado el Camino del Parque, que atraviesa el Río Pomperi por la Vega del Huerto, en un lugar denominado el Pozo del Alemán.

El camino pista comienza a ascender con algunas revueltas, para situarnos en la bonita majad de Vega la Piedra, haciendo honor a la enorme piedra seguramente desprendida de los Gurbiñales, que preside la majada. El camino continúa su ascensión entre praderas a los pies de la muralla de los Gurbiñales para acercarnos a la Vega Canraso, extensa pradería hoy repleta de ganado vacuno interpretando alguna canción de su ídolo del momento. Realmente la paz brillaba por su ausencia con el mugir de las vacas.

A todo esto no os estoy relatando las imágenes que la bonanza del día nos estaba ofreciendo. Al decir de Jorge, el Cornión estaba más guapo que nunca y las vistas que teníamos tardaríamos mucho en volver a disfrutarlas. Realmente la caliza de la Torre de Santa María y sus compañeras, tenía un color especial bañada por los matinales rayos solares. Así es que la ascensión al Refugio de Vegarredonda se me hizo eterna. Nunca había tardado tanto en hacerla, por las múltiples paradas a fotografiar una vez más, lo que tantas y tantas veces ya fotografié. Pero siempre se obtiene algo distinto.

Tras atravesar entre las cabañas de La Rondiella y el esfuerzo para alcanzar el Collado Gamonal, dimos vista al refugio, a cuyas inmediaciones llegamos tras un corto descenso. Aquí nos encontramos con una simpática y joven pareja de aficionados a la montaña, venidos desde Vitoria y a los que les propusimos acompañarnos en nuestra aventura, a lo que accedieron gustosos. No sé bien si al final se acordaron de nosotros por la paliza que les dimos caminando.

El camino continúa pasando junto al Refugio Viejo y poco más arriba por Cuerria Benita, para afrontar la dura cuesta que con la ayuda de varias revueltas, nos sitúa en Llampa Cimera, lugar en el que los caminos se bifurcan: por la derecha continúa a pasar bajo los desplomes del Porru Bolu y acceder, entre otros, al Requexón y a las praderas de Las Merinas, con acceso a la Horcada de Santa María y al Jou Las Pozas. Nosotros seguimos a la izquierda caminando bajo las paredes de La Altiquera y ascendiendo por el canchal a alcanzar el Collado La Fragua, encajonado entre la mencionada Altiquera por la izquierda y el Primer Argao por la derecha.

Un pequeño descanso para recuperar fuerzas y contemplar el paisaje que se abre hacia el Jou Sin Tierri y por el que deberemos pasar más tarde. Pero primero está la Torre de Lueje. Para su ascensión continuamos por el camino que se adentra hacia Las Barrastrosas y el Jou Santu y a la falda este de los Argaos. Pronto vemos sobre nuestras cabezas, a la derecha, la cresta de la Torre de Lueje y entre esta y el Primer Argao, la colladita a la que debemos subir. Algunos jitos marcan el inicio del poco marcado sendero de subida a esta collada, pero no es complicado alcanzarla casi por cualquier sitio. Ya en el collado, seguimos a la izquierda por la cresta en la que en algún momento tocamos la caliza con las manos, más para ayudarnos en la subida que por necesidad de hacerlo. Enseguida nos situamos en la cortada arista de la Torre de Lueje, coronada por dos buzones de cumbres.

Las vistas son espectaculares. Al sur la alargada y afilada cresta de los Argaos continúa hasta perderse entre las Cebolledas. Un poco a la izquierda la majestuosa mole de la Torre de Santa María con la compañía de la afilada Aguja de Enól. Más allá, las Torres de la Canal Parda y Los Traviesos, dan paso al alargado cordal que finaliza en el Jultayu, en tierras de Ario. Por el Oeste, más despejado, la cercanía del Porru Bolu y el Requexón. Un poco más allá, Los Tres Poyones y el Cotalva. Ya en el norte vemos muy abajo el refugio de Vegarredonda y el Lago Ercina. Toda la maraña de jous y canales por la que debemos bajar y que corresponden a las distintas rutas que por ese lado se pueden seguir: por Justillagar o por el Resecu.

Unas nubes que se desprenden del Cuera nos hace apurarnos para cubrir la tarjeta y hacer la foto de recuerdo antes de iniciar el descenso. Bajamos por el mismo sitio de subida sin problema alguno. Ya en el Collado la Fragua, descendemos a la derecha por un sendero que primero nos sitúa en la entrada de la amplia cueva de Los Romanos donde existió una fragua que da nombre al Collado. El sendero desciende al Jou Sin Tierri sin llegar al fondo. Lo bordea por la izquierda y comienza a ascender, llegando a un lugar en el que hay restos de antiguas construcciones de piedra y donde los jitos se bifurcan. Estamos en La Chabola. Por la izquierda un sendero se dirige a la vertiente oeste del Cantulimpou y por La Jorcadiella a Justillagar. Nosotros seguimos los jitos de la derecha por las inmediaciones del Porro Perullu.

Aquí comienza mi calvario. Por razones que no vienen a cuento, no había desayunado y comenzaba a sentirme débil, por lo que propuse a los que me acompañaban hacer una pequeña parada para comer algo y apagar al tiempo la sed. Así lo hicimos, pero el remedio fue peor que el problema y el estómago comenzó a darme la lata. A partir de este punto casi ni recuerdo por donde anduve. Iba como sonámbulo tropezando en las piedras, y había muchas. Las fuerzas me abandonaron y casi no podía ni caminar. Cada dos pasos debía parar y así lo que estaba haciendo era retrasar al resto del grupo.

Nuestro grupo es un conjunto de compañeros y amigos de verdad. Como algunos dicen, una verdadera familia. Cuando algún miembro lo pasa mal, todos se desviven por ayudarlo. Y así ocurrió. Me quitaron la mochila, la cámara.. todo lo que podía pesar. Me dieron agua con sales, pastillas de glucosa, más agua con otros productos, fruta... Al final tuve que pedirles que no me diesen nada más, que ya era suficiente. La verdad es que lo fue, pues al poco tiempo comencé a notar mejoría aunque aún por un buen trecho mantuve pendiente de mis pasos a mi ángel de la guarda particular del día, a quien agradezco al igual que al resto de mis compañeros y amigos, el magnífico comportamiento que tuvieron conmigo.

Aunque no sé muy bien por donde anduve, sé que seguimos por los abundantes jitos y marcas en la piedra, pasando por las llambrias de Llampa Mala hasta llegar al Canalón del Cojurtao, creo que algo más altos de lo que debíamos. Luego descendimos por este canalón que nos dio paso a otro, el de las Perdices, pasando junto a la cueva del mismo nombre, para llegar a las verdes praderas de los Joos del Resecu, donde contactamos con quien nos acompañaría el resto de la ruta: El Resecu.
Tengo que decir que el camino se sigue perfectamente casi sin pérdidas. En algunas camperas hay que fijarse un poco más pero al ser un valle cerrado, no tiene escapatoria y solo hay una dirección a seguir. Además el cauce seco del río es la más de las veces el propio camino. De todos modos no es una ruta que deba intentarse si no hay visibilidad. La niebla aquí puede hacer estragos, sobretodo en la zona de Llampa Mala y el Cojurtao.

Con una mirada atrás, aunque ya las nubes que habíamos visto sobre el Cuera nos hacían compañía, pudimos ver la cicatriz que forma el canalón del Resquilón o Canalón de les Llampes, por el que también es posible bajar desde las inmediaciones de Llampa Mala.

En una fuente bebedero de frías aguas, cerca del nacimiento del Resecu, nos refrescamos y aprovisionamos del líquido elemento, para continuar por el sendero, que a veces se pierde, y que sigue el seco recorrido del río, salvando algunos de sus saltos por las laderas de la izquierda. En Resecu Cima encontramos los restos de lo que fue la majada. Seguimos descendiendo o casi llaneando por un tiempo, siguiendo el sendero y el cauce del río hasta una pradera redonda que bordeamos por cualquiera de sus lados, para evitar la chamuerga que en ella se forma. Luego el sendero pasa a la margen derecha del río y comienza a ascender sobre el cauce de este. Unas pozas con escasa agua es lo que queda del río, en lo profundo del valle.

Aquí hubo una discrepancia de criterios y mientras unos continuaron descendiendo al cauce del río, otros pretendimos seguir los tracks que teníamos y seguimos subiendo hacia la Sierra del Toyu, buscando un camino que nos bajase a la Vega del Bricial, muy cerca de Las Reblagas. Pero las condiciones climáticas ya no eran buenas y la visibilidad había empeorado y con esto y la falta de un camino seguro para seguir, optamos por volver atrás y continuar como hicieron nuestros compañeros, por el cauce del río y cruzar a la margen izquierda de este, por un sendero que se introduce en el bosque y que nos llevó a realizar un empinado descenso por un resbaladizo sendero cubierto de hojas. Así alcanzamos la amplia Vega del Bricial, otrora el tercer lago de la zona y hoy seco y cubierto de verde hierba.

Aquí nos despedimos de nuestros improvisados compañeros de ruta, la pareja vasca, indicándoles el camino que debían seguir para llegar al lago Enól donde tenían el coche. Para ello les bastó con subir a la Majada del Bricial que veíamos al otro lado de la Vega y seguir por el camino marcado y señalizado a la izquierda y llegar así en poco tiempo a la Vega de Enól.

Nosotros lo hicimos por el camino contrario, derecha, subiendo la loma y alcanzando el sendero que por este lado se dirige a las cabañas de Las Reblagas a orillas del Lago Ercina. El camino, señalizado como PR, sigue por la izquierda del lago, entre este y la ladera del Pico del Bricial, hasta entroncar con la subida a Entrelagos, una loma alargada que separa al Enól del Ercina. Descendemos por la cara opuesta y enseguida alcanzamos el aparcamiento de Bufarrera, poniendo fin a una larga ruta de unas 9 horas, casi sin paradas.

Quiero desde esta página reiterar una vez mas mi agradecimiento a los amigos del Grupo de Montaña por su inestimable ayuda sin la que no podría haber concluido esta ruta. Sé que me van a poner de vuelta y media por la insistencia, pero que sepan que les estoy muy agradecido y que espero poder corresponderles algún día.

Para la próxima semana tenemos salida de dos días, con pernocta en el Refugio Diego Mella de Collado Jermoso. Subiremos a él desde Pandetrave, para al día siguiente ascender a la cumbre de la Torre de La Palanca y bajar luego por la Canal de Dobresengos a Caín. La ruta es:

Día 9 : Puerto de Pandetrave (1.558 m) – Horcada de Valcavao (1.778 m) – Caben de Remoña (1.771 m) – Sedo de Remoña – Alto de la Canal de Pedabejo (2.030 m) – Collado de la Padierna (1.971 m) – Las Colladinas – Refugio Diego Mella en Collado Jermoso (2.046 m) (Pernocta)

Día 10: Refugio Diego Mella (2.046 m) – Torre de La Palanca (2.614 m) – Collado de La Celada (2.470 m) – Hoyo Grande Bajero (2.070 m) – La Gargantada (1.903 m) – Canal de Dobresengos – Jascal de Dobresengos (1.820 m) – Canalón de San Ligiesto (1.255 m) – Hoyo de San Ligiesto – Majada de San Ligiesto (1.065 m) – Sedo Mabro (700 m) – Caín (450 m)

ara esta ruta ya comenzamos a reservar plazas a primeros de año y actualmente hay 26 plaza cubiertas, lo que quiere decir que tenemos una plaza libre. Si alguien está interesado en asistir a esta ruta, debe llamar lo antes posible a los teléfonos de contacto.

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