La ruta de esta semana la realizamos por las entrañas del Macizo de Ubiña, con una modesta(¿) cumbre, el Pico Colines (2.211 m) y una profunda y caótica canal, el Canalón Bajero. Nos movimos por pedregales inhóspitos rodeados de cumbres de más de 2000 metros, para alcanzar las placenteras praderías de los Puertos de Agüeria.
Comenzamos a caminar a las 9 y 20 minutos de la mañana, en el pueblo leonés de Torrebarrio. A esas horas, por efecto del sol, las Ubiñas son un paredón negro que vemos al final del pueblo en dirección noreste. Una muralla aparentemente infranqueable ya vista desde lejos y que no da la sensación de poder ser traspuesta tampoco cuando te acercas a sus muros.
Digo que salimos de Torrebarrio por la terrosa pista señalizada como “Ruta por el Entorno de Ubiña”, que nada más salir del pueblo comienza a empinarse y lo continúa haciendo hasta poco más arriba de Llandanay, que enllana un poco y donde se produce la bifurcación de la ruta normal a Peña Ubiña, a través del Collado del Ronzón, continuación de la “Ruta por el Entorno de Ubiña”.
Seguimos subiendo con un poco menos de inclinación, pero solo por un corto espacio de tiempo, ya que enseguida vuelve a empinarse la pista para pasar por La Cueña, donde casi tocamos a la Peña Ubiña y desde donde pasamos ya a los Llanos del Fontán. Una verde campera de la que brota una buena fuente, la última en este lado de las Ubiñas.
Aún seguimos durante un tiempo la pista, hasta un punto en el que un sendero sale por la derecha a remontar con rumbo a una zona terrosa de color oscuro que tenemos enfrente. El sendero e ganado camina con clara dirección norte y con el Colines puesto en el punto de mira. Poco más arriba el sendero se pierde o confunde con otros caminos de vacas pero nosotros no abandonamos la orientación en ningún momento.
Salvamos un pliegue del terreno, precisamente aquel terroso que veíamos antes de abandonar la pista y continuamos subiendo en oblicuo bajo las paredes de los Fontanes. Pasamos por debajo de la canal de acceso al Prau y la pedrera que se forma entre este y los antes mencionados Fontanes. No es necesario subir mucho. Vasta con continuar la línea que nos trazamos cuando veíamos la pica del Colines.
Pasamos bajo unas llambrias de caliza que se desprenden del Prau y comenzamos a ver la canal que baja de la Muezca del Colines, collado que se forma entre este y el Prau. Si nos paramos un poco podemos ver bajo nosotros y un poco al sur y al final de la pista, el Chozo, una cabaña situada en una pradera cerca de un bloque de piedra. Luego más a la derecha de este, un amplio collado perpendicular a las paredes de los Fontanes y poco más arriba el final de la pedrera que desciende de la Muezca del Colines. Pues bien, ese es otro de los itinerarios válidos para subir al Colines desde el lado leonés. Pero nosotros preferimos iniciar antes la subida para no tener que penar luego en la canal, compuesta de piedra suelta y fina.
Ya con la collada del Colines a la vista, vamos buscando el mejor terreno para acercarnos siempre con las miras puestas en la collada, a la pedregosa canal, que cuando nosotros la cogemos, se convierte en un repecho de hierbas y piedras fácil de superar.
Al otro lado se abre un mundo distinto. A nuestra izquierda la vertical pared del Prau y las agrestes caídas de este a los Joyos del Colines. Luego al fondo, la silueta medio cubierta por la niebla de Peña Rueda y los verdes campos de los Puertos de Agüeria a sus pies.
Pero no acaba aquí nuestro cometido de hoy y continuamos subiendo a la izquierda por la buena caliza del Colines, superando la cresta que se eleva desde la collada hasta el pico y que en ningún momento presenta dificultad alguna, salvo la derivada de la ascensión. Así conseguimos conquistar esta cumbre en la que un jito de piedras marca su cúspide.
Son estupendas las vista que tenemos desde este gran mirador. Al sur, la inmensa llanura de la Babia y las tierras leonesas. Al oeste contemplamos todo Somiedo y el sinfín de cumbres que lo cubren, Orníz, los Bígaros, Ferreirua, Ventana,... Por el norte, Los huertos del Diablo, el Ranchón, la Cigacha, Peña Rueda, los Puertos de Agüeria y Peña Arpín. Y cerrando el círculo, por el este el Prau, impresionante y en primer término, los dos Fontanes, los Foyos, el Pie Ferreru y el Fariñentu.
Nos mantenemos un buen rato contemplando el paisaje y aprovechando la buena temperatura que tenemos en esta bonita cumbre. Pero el camino que aún nos queda es largo. Cubrimos las tarjetas y realizamos las fotos de rigor y emprendemos el descenso por la cresta que desciende al noreste, dejando a nuestra derecha el profundo hueco de los Joyos del Colines. El descenso es sencillo, facilitado algún sendero del ganado que haciendo eses disminuye la fuerte inclinación. En poco tiempo nos ponemos en las praderas de la Vega del Rebezu, una explanada rodeada de altas cumbres en la que la paz y el sosiego nos invade a pesar del buen grupo de vacas que pastan en ella. Antes de llegar a la vega, giramos un poco a la derecha para ir en dirección al collado que se forma a los pies de la Cigacha, la mole rocosa que tenemos de frente y que es la última del cordal de los Huertos del Diablo. En ese lugar hay unas rocas y en ellas una mancha de pintura roja nos marca el inicio de la bajada al Canalón Bajero.
Solo tenemos que seguir los jitos para no encontrarnos con ninguna dificultad. El camino comienza en descenso girando a la izquierda y comenzando a subir un pequeño tramo. No hay problema si se quiere evitar esa subida siguiendo de frente a bajar por una factible cortada desde la que vemos el sendero que baja del punto al que los jitos nos enviaban. El sendero atraviesa un estrechamiento y continúa descendiendo bajo los paredones que se desprenden de los Joyos del Colines.
El camino está muy bien señalizado y aunque no es recomendable hacerlo si hay niebla, fijándose bien, tampoco tendría ningún problema. Al llegar a una pequeña hondonada el camino se pone vertical y debemos acometer una fuerte subida y una larga travesía entre profundas simas que se abren a ambos lados. Un sinfín de flores y plantas cubren las pedreras por las que caminamos, cubriendo el ambiente de múltiples fragancias. Hay muchas plantas de hinojo que al paso de nuestros pies se parten desprendiendo sus típicos aromas anisados, tornando el acre olor de la piedra con su dulzor.
Después de la larga travesía bajo las altas paredes de Colines y Prau, alcanzamos la parte final del Joyo Longo, profunda hondonada que se forma entre el Prau y los Fontanes y que es el abismo que contemplamos desde arriba, cuando cruzamos entre estos dos colosos. Aquí a nuestra izquierda se forma El Canalón Bajeru, profundo corte entre la Cigacha y Peña Redonda. Entre medias, al fondo del canalón y muchos metros más abajo ya vemos las verdes camperas de Agüeria.
El descenso del canalón es sencillo. Algunos lo complican ligeramente descendiendo una parte directamente deslizándose por la pedrera. Pero la bajada normal, por camino, se encuentra pegada a la pared de Peña Redonda y baja haciendo un sinfín de zigzag que parece que no se terminan nunca. Aunque se sigue sin dificultad, hay que fijarse bien, pues en algunos sitios la maleza vegetal y en otros los deslizamientos de grandes piedras, cubren tramos del sendero produciendo la confusión. Algunos jitos nos ayudan a seguirlo cuando las huellas del mismo se hacen menos patentes.
A pesar de que no es dura la bajada, se agradece llegar a las camperas. Mirando atrás podremos contemplar lo mucho que acabamos de descender.
Frente a nosotros se forma una zona más o menos cárstica que debemos evitar, pues se camina muy mal por ella. Es preferible dar un pequeño rodeo a la derecha, siguiendo los caminos empleados por el ganado y que va un poco más alta que esa zona pedregosa. Nuestro destino son las praderas que se ven al otro lado. Es conveniente no perder el camino ya que si esto ocurre es fácil que nos metamos en dificultades, pues la zona está llena de piornales que nos pueden obligar a grandes rodeos, ya que atravesarlos es muchas veces imposible.
Nuestro destino son las orillas del río que atraviesa todo Agüeria de oeste a este y que va recogiendo los múltiples arroyos que se forman a ambos lados, para convertirse primero en el Río de Foix Grande, Río Lindes posteriormente; luego Río Quirós, para finalizar siendo el Río Trubia que más tarde lleva sus aguas al Nalón.
Una vez en el río, solo resta seguir su curso por la orilla izquierda, adentrándonos ya fuera de los límites de Agüeria en un cañón donde debemos cruzar a la orilla derecha si el río va crecido, para continuar por ella hasta un nuevo cruce poco antes de que este se introduzca en la profunda Foz Grande. Como hoy el caudal es escaso, continuamos por la izquierda del río, siguiendo un marcado sendero hasta las cercanías de un bosque donde el sendero cruza el río y ya continua atravesando el bosque por el margen derecho hasta el mencionado cruce.
Una vez cruzado el río por última vez, iniciamos una subida que con lo que ya llevamos caminado, nos parece la más dura del mundo. También comenzamos a encontrar los primeros pasos embarrados. La cuesta finaliza en una pradera donde hay un indicador que señaliza el camino de Manín a nuestra izquierda y el de Lindes, de frente. Continuamos por donde nos indica y comenzamos a meternos en un continuo barrizal, en el que debemos poner todos los sentidos si no queremos perecer atrapados. Unas veces por un lado y otras por otro, vamos pasando de barrizal en barrizal. El camino se nos hace eterno y casi sentimos alivio cuando llegamos al Carrilón, lugar en el que se unen las sendas de Agüeria y Peña Rueda pasando por Manín. Se trata de un canalón de tierra, fuertemente horadado por el agua y el paso del tiempo, que desciende vertiginoso en busca de las primeras casas de Lindes. Cuando el camino enllana, pasamos junto al abrevadero y poco después alcanzamos el pueblo semi-abandonado de Lindes. Pasaba de las cinco de la tarde, con lo que ya se cumplían más de 7 horas y media de caminata.
Para la próxima semana, primer sábado de agosto, tenemos ruta por el Cornión. Nos vamos a Los Lagos parea subir a la Torre de Lueje, con bajada posterior a los Lagos por el Resecu. La ruta es:
Collado les Valeres (1.107 m) – Vega de Enól (1.100 m) – Pan de Carmen (1.087 m) – Vega el Huerto (1.050 m) – Vega la Piedra (1.145 m) – La Rondiella (1.370 m) – Collado Gamonal (1.481 m) – Vegarredonda (1.410 m) – Llampa Cimera (1.850 m) – Collado La Fragua (1.880 m) – Torre de Lueje (2.025 m) – Collado La Fragua (1.880 m) – Jou Sin Tierri (1.769 m) – Llampa Mala (1.710 m) – Canalón del Conjurtau – Joos de Resecu (1.500 m) – Resecu Cima (1.400 m) – Resecu Baju (1.320 m) – Jou la Gocha – Las Reblagas (1.240 m) – Bufarrera (1.063 m)
Ya tengo la lista preparada. El que no quiera quedarse en casa y perderse una bonita ruta por el Cornión, que llame lo antes posible. Después del miércoles no se garantiza que queden plazas libres.
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