Afrontamos la ruta prevista para este sábado, sabiendo que sería dura y que deberíamos esforzarnos para lograr alcanzar el Collado Valdominguero. Pero esta canal es casi más dura psicológica, que físicamente. Se trata de una canal en la que en todo momento estás viendo su final, si miras para arriba, y su principio si lo haces para abajo. Con lo que la cabeza trabaja más que las piernas pensando que uno no se mueve del sitio, cuando mira para arriba, aunque al mirar para abajo vemos como cada vez estamos más altos.
Para iniciar la ruta, nos fuimos hasta las inmediaciones de Sotres. El autocar nos dejó en La Curvona, un par de kilómetros antes de llegar a Sotres, en una cerrada curva de la que sale la pista que conduce a Aliva.
Comenzamos a caminar temprano, las 8,45 de la mañana, por la polvorienta pista de tierra, que cada día se encuentra en peores condiciones, al menos para los vehículos que por ella transitan. Dejamos a nuestra derecha el ramal que se dirige a los Invernales del Texu, cuyas cabañas vemos más abajo, y al Collado de Pandébano.Seguimos relajados por la pista con muy buenas perspectivas climatológicas. Hasta Poncebos el cielo estaba completamente cubierto, pero desde allí comenzamos a ver manchas de cielo azul, hasta que todas las nubes desaparecieron. Pasamos por las Vegas de Fresnidiello, donde algunos escaladores preparaban sus fierros quizá para conquistar las agrestes paredes de nuestra derecha, que se desprenden de la Peña Fresnidiello.
Poco más allá, después de pasar la Redonda el Texu, cruzamos la Riega de Onzón que es el arrollo que desciende, cuando tiene agua, por la Canal de Jidiello. Damos una pequeña curva a la izquierda y nos encontramos con una piedra grande a nuestra izquierda, con un jito encima de ella. Aquí, cota de los 1000 metros, es donde comienza la ascensión de la Canal de Jidiello.
Seguimos un incipiente sendero marcado con jitos y vamos ascendiendo las lomeras herbosas, previas a la canal. Pronto nos encontramos en la orilla derecha de la seca riega y continuamos por el sendero ahora más marcado y con abundantes jitos.
Como la descripción que de la ruta teníamos nos indicaba que nuestros pasos se debían dirigir a la izquierda de la canal, en una zona de piedras ancha, cruzamos la riega para continuar por la margen izquierda cubierta de hierba, aunque por la derecha el camino continúa bien marcado.
Vamos superando la ladera acercándonos a la orilla cogiendo altura sobre la canal. Después de pasar una zona de piedras por la que se camina con dificultad, encontramos un sendero en la hierba que nos ayuda a vencer lo pindio de la lomera.
Mantenemos nuestra marcha por el borde de las armaduras de roca que se desprenden a la riega, muchos metros más debajo de nosotros. En una especie de hombro seguimos el senderillo que a veces se pierde y casi en llano, alcanzamos el centro de la riega. Estamos en la cota de los 1.500 metros.
Continuamos nuestra andadura ahora por el margen derecho de la canal, siguiendo los jitos que vamos viendo y que nos ascienden haciendo zigzag. El camino se hace más duro por momentos. En algunos puntos nos tenemos que ayudar de las manos para dar algunos pasos casi en vertical. Volvemos a cruzar la riega y ya por el margen izquierdo continuaremos hasta el final.
Nos acercamos a una pared rocosa a nuestra izquierda, en parte buscando la sombra, por la que discurre el senderillo. La canal hace un pequeño giro a la derecha y ante nosotros vemos su final entre dos paredes rocosas. Ese es nuestro destino y hacia el dirigimos nuestros, cada vez, más debilitados pasos. Nos introducimos en el pasillo y por la izquierda de la pedregosa riega trepamos una pared de unos 4 o 5 metros en la que hay buenos agarres, para después arrimados a la piedra continuar a salir a la herbosa collada del Valdominguero. También se puede hacer este tramo por el centro de la canal, pero se encontraba húmeda y resbaladiza.
El Collado Valdominguero se encuentra entre los picos Valdominguero a la izquierda, norte y la Pica del Jierro a la derecha, sur. Al frente este, tenemos unos cuantos metros más abajo, el Jou Lleroso que forma un valle de piedras, enmarcado a ambos lados por altos picachos: Pico Soriano, Cueto de los Senderos, Cueto de la Cueva y Cueto de la Mazarrosa por la izquierda y los Picos del Grajal de Arriba y de Abajo y el Castillo del Grajal, por la derecha. Enfrente vemos la inconfundible silueta de la Pica Mancondiu, ya sobre la zona del Casetón de Andara, formando las Canales de la Vacas y la Jazuca.
Nos tomamos un merecido descanso mientras algunos más osados ascendían al cercano Pico Valdominguero, de sencilla ascensión al decir de quienes la hicieron.
Después de las fotos de rigor, reemprendimos la marcha siguiendo los jitos que marcan el sendero que desciende al sureste y que poco a poco se va convirtiendo en pista. El camino circula bajo los contrafuertes de los Grajales para desembocar luego en una amplia pista armada, perteneciente a las explotaciones mineras que sufrieron estos lares. A nuestra izquierda vamos viendo los restos de esas explotaciones y lo que fue el Lago de Andar, hoy desaparecido. Las pistas se entremezclan pero nosotros debemos descender siempre y dejar las que van subiendo.
Entre tanto, alcanzamos el Collado Aldea, bajo las estribaciones del Mancondiu y la pista sigue descendiendo con rumbo al Casetón de Andara, que dejamos a la derecha cuando tomamos una pista que se bifurca de la principal a la izquierda. Por esta pista descendemos directamente a la que desde el Casetón se dirige al Jito Escarandi y que al no tener pérdida, no merece mayor atención.
Para el próximo día 26 tenemos ruta por las inmediaciones de la ahora injustamente denostada Ubiña. Los accidentes no son nunca culpa de la montaña, por eso creo que sobran los reportajes periodísticos exagerados. Todos los que nos gusta esta actividad sabemos de los peligros que corremos en cada momento y somos conscientes de ellos y los asumimos. Luego podríamos discutir si realizar estas actividades de una o de otra forma es más o menos peligroso, pero seguramente que no llegaríamos a un acuerdo pleno. La mayoría de los accidentes son fortuitos e inesperados ya que no se puede concebir que nadie busque el accidente premeditadamente. Si que se pueden dar consejos para evitar una gran mayoría de esos percances, pero es la cabeza de cada uno la que tiene que estar en todo momento pendiente de lo que hace y cuando las condiciones no son las idóneas, saber abandonar.
Como digo, nuestra próxima salida es al as Ubiñas y más concretamente al Pico Colines, último bastión de la muralla que se desprende de La Ubiña hacia el oeste. La ruta propuesta es:
Torrebarrio (1.243 m) – Gamonal (1.330 m) – Llandanay (1.400 m) – La Cueña (1.650 m) – Llanos del Fontán (1.700 m) – El Chozo (1.730 m) – Muesca Colines (2.146 m) – Pico Colines (2.211 m) – Vega el Robezu (1.940 m) – Canalón Bajero – Vega Retuerto (1.550 m) – Llano la Cabra (1.450 m) – Los Cuadros (1.430 m) – La Foz Grande – Prados Sastre (1.100 m) – El Carrilón (1.000 m) – Lindes (930 m)
Ya está abierto el plazo de inscripción para esta bonita ruta de montaña. Si el tiempo acompaña, podremos disfrutar de los encantos de la caliza y de las verdes praderas en ese marco incomparable que son los Puertos de Agüeria. Espero vuestras llamadas.
Para iniciar la ruta, nos fuimos hasta las inmediaciones de Sotres. El autocar nos dejó en La Curvona, un par de kilómetros antes de llegar a Sotres, en una cerrada curva de la que sale la pista que conduce a Aliva.
Comenzamos a caminar temprano, las 8,45 de la mañana, por la polvorienta pista de tierra, que cada día se encuentra en peores condiciones, al menos para los vehículos que por ella transitan. Dejamos a nuestra derecha el ramal que se dirige a los Invernales del Texu, cuyas cabañas vemos más abajo, y al Collado de Pandébano.Seguimos relajados por la pista con muy buenas perspectivas climatológicas. Hasta Poncebos el cielo estaba completamente cubierto, pero desde allí comenzamos a ver manchas de cielo azul, hasta que todas las nubes desaparecieron. Pasamos por las Vegas de Fresnidiello, donde algunos escaladores preparaban sus fierros quizá para conquistar las agrestes paredes de nuestra derecha, que se desprenden de la Peña Fresnidiello.
Poco más allá, después de pasar la Redonda el Texu, cruzamos la Riega de Onzón que es el arrollo que desciende, cuando tiene agua, por la Canal de Jidiello. Damos una pequeña curva a la izquierda y nos encontramos con una piedra grande a nuestra izquierda, con un jito encima de ella. Aquí, cota de los 1000 metros, es donde comienza la ascensión de la Canal de Jidiello.
Seguimos un incipiente sendero marcado con jitos y vamos ascendiendo las lomeras herbosas, previas a la canal. Pronto nos encontramos en la orilla derecha de la seca riega y continuamos por el sendero ahora más marcado y con abundantes jitos.
Como la descripción que de la ruta teníamos nos indicaba que nuestros pasos se debían dirigir a la izquierda de la canal, en una zona de piedras ancha, cruzamos la riega para continuar por la margen izquierda cubierta de hierba, aunque por la derecha el camino continúa bien marcado.
Vamos superando la ladera acercándonos a la orilla cogiendo altura sobre la canal. Después de pasar una zona de piedras por la que se camina con dificultad, encontramos un sendero en la hierba que nos ayuda a vencer lo pindio de la lomera.
Mantenemos nuestra marcha por el borde de las armaduras de roca que se desprenden a la riega, muchos metros más debajo de nosotros. En una especie de hombro seguimos el senderillo que a veces se pierde y casi en llano, alcanzamos el centro de la riega. Estamos en la cota de los 1.500 metros.
Continuamos nuestra andadura ahora por el margen derecho de la canal, siguiendo los jitos que vamos viendo y que nos ascienden haciendo zigzag. El camino se hace más duro por momentos. En algunos puntos nos tenemos que ayudar de las manos para dar algunos pasos casi en vertical. Volvemos a cruzar la riega y ya por el margen izquierdo continuaremos hasta el final.
Nos acercamos a una pared rocosa a nuestra izquierda, en parte buscando la sombra, por la que discurre el senderillo. La canal hace un pequeño giro a la derecha y ante nosotros vemos su final entre dos paredes rocosas. Ese es nuestro destino y hacia el dirigimos nuestros, cada vez, más debilitados pasos. Nos introducimos en el pasillo y por la izquierda de la pedregosa riega trepamos una pared de unos 4 o 5 metros en la que hay buenos agarres, para después arrimados a la piedra continuar a salir a la herbosa collada del Valdominguero. También se puede hacer este tramo por el centro de la canal, pero se encontraba húmeda y resbaladiza.
El Collado Valdominguero se encuentra entre los picos Valdominguero a la izquierda, norte y la Pica del Jierro a la derecha, sur. Al frente este, tenemos unos cuantos metros más abajo, el Jou Lleroso que forma un valle de piedras, enmarcado a ambos lados por altos picachos: Pico Soriano, Cueto de los Senderos, Cueto de la Cueva y Cueto de la Mazarrosa por la izquierda y los Picos del Grajal de Arriba y de Abajo y el Castillo del Grajal, por la derecha. Enfrente vemos la inconfundible silueta de la Pica Mancondiu, ya sobre la zona del Casetón de Andara, formando las Canales de la Vacas y la Jazuca.
Nos tomamos un merecido descanso mientras algunos más osados ascendían al cercano Pico Valdominguero, de sencilla ascensión al decir de quienes la hicieron.
Después de las fotos de rigor, reemprendimos la marcha siguiendo los jitos que marcan el sendero que desciende al sureste y que poco a poco se va convirtiendo en pista. El camino circula bajo los contrafuertes de los Grajales para desembocar luego en una amplia pista armada, perteneciente a las explotaciones mineras que sufrieron estos lares. A nuestra izquierda vamos viendo los restos de esas explotaciones y lo que fue el Lago de Andar, hoy desaparecido. Las pistas se entremezclan pero nosotros debemos descender siempre y dejar las que van subiendo.
Entre tanto, alcanzamos el Collado Aldea, bajo las estribaciones del Mancondiu y la pista sigue descendiendo con rumbo al Casetón de Andara, que dejamos a la derecha cuando tomamos una pista que se bifurca de la principal a la izquierda. Por esta pista descendemos directamente a la que desde el Casetón se dirige al Jito Escarandi y que al no tener pérdida, no merece mayor atención.
Para el próximo día 26 tenemos ruta por las inmediaciones de la ahora injustamente denostada Ubiña. Los accidentes no son nunca culpa de la montaña, por eso creo que sobran los reportajes periodísticos exagerados. Todos los que nos gusta esta actividad sabemos de los peligros que corremos en cada momento y somos conscientes de ellos y los asumimos. Luego podríamos discutir si realizar estas actividades de una o de otra forma es más o menos peligroso, pero seguramente que no llegaríamos a un acuerdo pleno. La mayoría de los accidentes son fortuitos e inesperados ya que no se puede concebir que nadie busque el accidente premeditadamente. Si que se pueden dar consejos para evitar una gran mayoría de esos percances, pero es la cabeza de cada uno la que tiene que estar en todo momento pendiente de lo que hace y cuando las condiciones no son las idóneas, saber abandonar.
Como digo, nuestra próxima salida es al as Ubiñas y más concretamente al Pico Colines, último bastión de la muralla que se desprende de La Ubiña hacia el oeste. La ruta propuesta es:
Torrebarrio (1.243 m) – Gamonal (1.330 m) – Llandanay (1.400 m) – La Cueña (1.650 m) – Llanos del Fontán (1.700 m) – El Chozo (1.730 m) – Muesca Colines (2.146 m) – Pico Colines (2.211 m) – Vega el Robezu (1.940 m) – Canalón Bajero – Vega Retuerto (1.550 m) – Llano la Cabra (1.450 m) – Los Cuadros (1.430 m) – La Foz Grande – Prados Sastre (1.100 m) – El Carrilón (1.000 m) – Lindes (930 m)
Ya está abierto el plazo de inscripción para esta bonita ruta de montaña. Si el tiempo acompaña, podremos disfrutar de los encantos de la caliza y de las verdes praderas en ese marco incomparable que son los Puertos de Agüeria. Espero vuestras llamadas.
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