miércoles, agosto 08, 2012

SUBIMOS AL TERCER POYÓN EN EL CORNIÓN

4 de agosto de 2012

Volvemos a las crónicas después de las actividades que hicimos con el Alpino por los Pirineos aragoneses. El GM Las Xanas intentó el ascenso a la Cruz en el Mampodre desde la collada Valverde. Actividad que no se pudo realizar por la niebla. La apuntaremos para el calendario del próximo año.

Volviendo a este primer sábado de agosto teníamos muchas ganas de volver a nuestros siempre añorados Picos de Europa. Y nada menos que subiendo a la torre de los Poyones, la tercera de la fila, una desconocida para la mayoría de nosotros.

Hacemos el conocido camino de Vegarredonda. Tres cuartos de hora al mal llamado Pozo del Alemán. Nos esperan 950 metros de subida. ¿nos permitirá el mal tiempo llegar? Nubes bajas en el horizonte. En hora y media estamos en el Refugio  Viejo. Hacemos provisión de agua. Afortunadamente no vamos a pasar calor. Buena parte del grupo tira hacia Ordiales. Doce montañeros por la Llampa Cimera. Hoy no está nuestro añorado Manolo marcándonos el paso, esa manera calma de subir que resulta ser contundente. Taboada le remplaza. La Llampa Cimera siempre pesa en las piernas. Cuando superamos el Porru Bolo las densas nubes se han difuminado. Algo más altos en la zona del Llano Las Pozas cortamos por la derecha hacia la base del Cuetu Llago. ¡Qué buena pinta tiene! Y es fácil de subir. Entramos al Llagu Cebolleu o al Llagu Seco. En este agosto está efectivamente seco. La belleza de la roca impresiona. Las manchas verdes entre la caliza blanca son una fenomenal adaptación de la vida en las condiciones más extremas. Pasamos al Jou del Requesón, bellísimo, pura desnudez de la piedra, mil formas caprichosas, manchas anaranjadas entre las coladas grises. Qué pequeños somos rodeados de torres.

Bordeamos el primer Poyón. Hay que dar un amplio giro a la derecha. Estamos en una de las zonas más desconocidas del Cornión. Aquí sólo habitan el rebeco y el buitre y esporádicos montañeros que se atreven por esta soledad. Es la una y diez y estamos a 1890. Encaramos la fuerte subida a la Horcada Vaquera. Vemos fósiles marino incrustados en las rocas del camino. Sobre las dos estamos en la base del Tercer Poyón. Dejamos las mochilas. Hace aire y está cubierto. Un día perfecto para escalar.

Entramos por una vira diagonal que al poco tiempo pide echar las manos para superar la primera cortada. Sin dificultad. Hay buenos agarres y pequeñas repisas para los pies. Un poco más arriba un canalizo con una amplia roca incrustada en medio. Hay que sortearlo por el tubo o saliéndose un poco más hacia la derecha. No hay mucho patio por lo que también se pasa sin problemas. Sigue un amplio corredor herboso en ascenso hasta una terraza pequeña. A partir de aquí algunos siguen una diagonal centrada entre dos grandes bloques, que tiene el inconveniente de una gran roca abombada que hay que superar. Los que vamos a la zaga descendemos un poco para encontrar por la izquierda un canalizo que asciende hasta la cumbre. Además hay jitos. Luego un giro a la derecha y entramos en la línea cumbrera. Una gran sensación. La subida ha sido una continua superación con sus dosis de adrenalina incluida. Entretenida y divertida.

La sensación en la cumbre es muy placentera. La cara oeste del Requesón domina todo. En foropicos hay varios relatos de ascensiones en trepada libre por los canalizos. Produce sudores pensarlo. Debajo nuestro está el Segundo Poyón, más modesto en altura pero sólo accesible con cuerdas y clavijas. Su primera ascensión fue la Blanco-Rodríguez en 1974,  mientras que la subida por la oeste del Tercer Poyón fue un año antes con pasos mucho más sencillos (III +) que los del Segundo.

Tenemos buena vista a los Sedos de Onzaina, a la Torre de la Canal Vaquera y al Cotalba. Hay gente en este último. A nuestra derecha Ordiales y el lago Enol. El panorama de cumbres delantero absolutamente rotundo: La Torre de Enol, el Torco, la Torre de En medio y por encima del Jou Lluengu Los Estribos, la Cabra, el Diente y la Garita Cimera y Bajera. Rodeando al Jou de las Pozas que recorrimos hace tres años y que nos maravilló por su belleza increíble.
Media hora de subida, diez minutos en la cumbre, veinte minutos de bajada. La temida bajada resulta ser bastante más fácil de lo que pensábamos. Decidimos bajar en directo por el Jou del Juñazu, superando varias cortadas para llegar a los Jous de Huerta, y rodeando unos peñascos finales salimos a los Campos de la Torga, donde encontramos el camino de Ordiales. La bajada está bien jitada para sortear los grandes desniveles. Llegamos a la zona de los lapiaces “esculpidos” en la zona del Horcau. Siempre nos admiran.

Bajamos al refugio. Quedamos con Marta para finales de mes cuando intentemos la circunvalación a la Peña Santa. Salimos del refugio con algo de agua. Escampa pronto. Sólo hay que desandar todo lo recorrido por la mañana. Así ya un poco hartos que son veintidós kilómetros, llegamos a Sohornín, a las seis y veinte. Ocho horas y media abundantes. Comemos en el bar. Muy contentos con la subida. El tiempo nos ha respetado y no hemos pasado calor que metidos en la caliza es terrible. Todo perfecto: cerramos una gran jornada montañera.

El sábado 11 nuestro destino es el Morronegro en Torrestío, una subida apta para todos en la zona de Babia con vuelta a Torrestío por la lomera de las cumbres. Otro buen entrenamiento para la integral del Cornión.

FRESINES

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