18
de agosto de 2012
Peña Ubiña de 2.417 metros, es la cúspide de la Cordillera
Cantábrica. Para los pastores leones la Peña. Sólo en Picos de Europa y el Alto
Carrión se supera esta altitud. Además, es una brava montaña caliza, con
afiladas aristas sostenidas por paredes de muchos metros, que le dan un sabor
especial. El enorme peñasco que forman la Peña Ubiña y su vecino Fontán
(exactamente la misma altitud) es el Macizo de Las Ubiñas en su conjunto.
Esta
montaña está además rodeada de hermanas menores bastante más bajas, pero
también con carácter, surgiendo bruscamente de una tierra suave de pastos
ondulados, formando el conjunto un entorno muy montañero y muy bello.
De
Torrebario al Collado Ronzón hay que salvar casi setecientos metros de altitud.
Dos kilómetros. La desviación de la pista esta señalada. Tardamos hora y media
en llegar al collado que separa las dos Ubiñas. Enseguida, ganando altura en
diagonal por la falda de Peña Ubiña, encontramos la senda, cruzamos la
alambrada y nos situamos en el lomo herboso.
Comenzamos la superación de esta ladera, ceñidos a la cuesta, haciendo los zig-zags necesarios para suavizar la durísima pendiente. El prado se fue tornando pedregoso hasta convertirse en un arroyo de piedrecillas movedizo e incómodo bajo un visible corte en una banda de roca. En cuanto pudimos, al alcanzar el primer embudo, procuramos buscar la roca de la derecha. Ganamos altura por esta ladera empinada, con cortas superaciones de algún escalón (I), La ladera está formada por placas de rocas muy fracturadas y llenas de repisas y apoyos. Así salimos al balcón natural que da vista a toda la Babia. Hemos subido unos 100 metros en unos veinticinco minutos. Es curioso: empiezas a mirar las montañas del entorno y todas van encogiendo a medida que tú tiras para arriba.
Al
acabar la roca, antes de lo que esperaba, nos encontramos a la vista del jito
de la cumbre Sur, al otro lado de unos
50 metros de rampa pedregosa que se supera ya sin destrepes. El altímetro marca
2.384 metros. Nos hemos aupado otros 300 metros y ahora ya se divisa, aún
lejana, la cumbre principal.
Sólo
nos quedaba atravesar el largo corredor de una cima a la otra, corredor con
algún paso aéreo y desde el que se aprecian los profundísimos barrancos y
canchales de la cara oeste primero y luego las interminables pedreras de la
este. Sobre la una estamos arriba todos, treinta y Claudia, que todavía no ha
cumplido los once. ¡¡Bravo montañera!! Los dos buzones, las dos placas en
recuerdo de accidentes, una sensación increíble estar aquí de nuevo, ¡cómo se
ensancha el corazón ante esta amplitud de horizontes!
Nos
acercamos al extremo Norte. Por aquí llega la vía que viene desde la cresta del
Prau Capón, y en la que hay que superar un auténtico muro con pasos PD inf. De
perfil se ve impresionante la subida a la Puerta del Arco. Parece mentira que
subiéramos por allí. ¿Y la bajada por el Canalón? Debajo del primer Castillín
un ligerísimo trazo pardo en el pedrero, muy inclinado, por el que descendimos
a la senda de Les Merines.
Sube
una pareja por la Canal de Las Fanas desde Terreos. Es mala subida, este sí, un
auténtico arroyo de piedras, un arroyo que fluye al menor descuido.
Aprovechamos que se va un grupo de unos diez o doce para centrarnos en lo que
hemos venido a hacer: Poner la placa en recuerdo de Jorge. Es a lo que nos
habíamos comprometido en navidad cuando nos comunicaron la triste noticia.
Fijamos la placa con buenos pernos y pronunciamos estas palabras dedicadas a él:
<
Hace
unas semanas leíamos en una publicación semanal que en algún paso en las
cordadas en el Everest podían llegar a formar filas de hasta trescientos “aficionados” (no sé si
montañeros) que han pagado por subir y que quieren ver cumplido su sueño. Vale.
Para esa gente los motivos son otros: poder adquisitivo, afán de ostentación,
una valoración material de la naturaleza y del hombre que la recorre.
Nada que ver con nosotros, nada que ver contigo, Jorge. De
ti oímos siempre otros valores. En nuestras largas conversaciones por esos
montes perdidos supimos que la montaña era para ti lo más opuesto a la
competencia, era una manera de buscar la verdad sobre nosotros mismos y el
sentimiento de lo pequeños que somos ante torres como esta Gran Ubiña . Todos
tus años de experiencia y práctica montañera implicaban, con toda seguridad,
una forma de educación, que en tu caso mamaste desde bien pequeño, en la que lo
que importa al final es conocerse a uno mismo, saber con que bagaje físico y
mental cuentas, cuáles son tus límites, el poder siempre contar con el grupo al
que perteneces, el poner a disposición del grupo tu potencial y tu experiencia.
Esto último, Jorge, lo hiciste en abundancia.
La frase que mejor expresa lo que hoy te queremos decir es
de Goethe: Subir montañas “para encontrarse uno mismo en el infinito”.
Jorge, este fue uno de los ideales de tu vida. Hoy te queremos renovar nuestra
admiración y nuestro agradecimiento por tantas cosas. Esta pequeña placa quiere
quedarse aquí, bien amarrada, para que cada vez que miremos de lejos la cima de
la Ubiñona, en este cruce de vientos y horizontes, recordemos tu mirada
contemplativa y muda, y esa sed de infinito que ,estamos seguros, viviste
intensamente.
Queremos
levantar nuestro vaso como sincero homenaje para brindar por ti, por nosotros y
por todos los montañeros que aman los bravos montes de la cordillera. Tu grupo
LAS XANAS, está aquí hoy recordándote. ¡POR JORGE!>>
Brindamos
con emoción contenida. La placa quedará para siempre. Adiós, amigo. Tenemos que
bajar. Desandamos todo el camino. La bajada es entretenida aunque no presenta
problemas. A la una estamos sentados a la sombra en Las Vallinas. Falta mucho
por bajar. Por Las Argaxadas vamos buscando los mejores pasos de bajada del
arroyo Ronzón hasta encontrar la pista del Valle de Corrales.
Nos
parece que bajar a Villagusán nos obliga a un rodeo y ahora aprieta el calor.
Así que vamos buscando la manera de atravesar faldeando el monte hasta llegar a
Torrebarrio. Una buena fuente se
agradece. Bajamos a comer a San Martín, nuestra sede tevergana. Día muy
completo y de una belleza extraordinaria.
La
próxima semana tenemos la circunvalación de la Peña Santa. Ya sabéis:
pernoctando en Vegarredonda alcanzaremos el sábado que viene el collado La
Fragua para subir a continuación al Collado del Jou Santu y bajar por La
Forcadona a Vegahuerta. Allí cogeremos la senda de los puertos de Cuba para
subir por El Boquete al Jou Santu y volver a Vegarredonda. Es una ruta larga y
exigente pero el nivel que está demostrando el grupo hace suponer que será una
magnífica excursión.
FRESINES

1 comentario:
Un relato precioso.
La placa y las cenizas de Jorge no pueden estar en mejor lugar, la bella Ubiña.
Me dio mucha pena no poder compartir con vosotros/as ese momento...
Besines para todos/as.
¡Hasta pronto!
María
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