miércoles, febrero 15, 2012

MAGNÍFICO DÍA EN LAS BRAÑAS DE TEVERGA

14 de enero de 2012

Ruta invernal, soleado día. Parece una contradicción pero algunos eneros asturianos son perfectos para caminar por las praderías heladas, para ver brillar el sol en el hielo de los regatos, para respirar naturaleza en un cielo limpio como pocos. Ya vendrá el invierno.

Pues eso, que amaneciendo pronto, abrigados para los dos grados de temperatura que marcaba el mercurio, empezamos la marcha en la aldea de Taja. Este lugar está enclavado en uno de los tres valles que del concejo de Teverga: Valdesantibanes por el que discurren las aguas de los arroyos de Taja, Riomayor y Estopo. Cierra este valle por el noroeste el Pico Redondo, nuestro objetivo para hoy.

Subimos todo el tiempo por pista, con ritmo marcado que está frío y hay que caminar fuerte para mantener el calor. En poco más de una hora estamos en la Vega de Cueiro. Hoy tiene amplias manchas blancas de escarcha. Llegamos hasta el panel informativo. No aparece en él nuestra meta. Surge alguna duda sobre el pico que hay enfrente y que resulta ser el Altu la Casa de 1445 m. Como nuestros compañeros vienen con más calma decidimos subir por el airoso canto. Otro grupo sigue hacia el sur por el Camín de la Mesa que viene del puerto San Lorenzo. Luego dan la vuelta y suben también al Picu La Casa con lo que medio grupo se ha marcado un extra a este gran mirador de Somiedo y las Ubiñas. Tiene buzón en forma de piolet, colocado por los Moscones de Grado. Luego bajamos rápido porque el grueso de la tropa ya está a media ladera del Pico La Berza. Es una ascensión cómoda. No deja de ser una gran pandona con la que comienza el Cordal de Porcabezas.

Allí en lo alto conviene abrigarse. La brisa que corre por las alturas es fría. Hacemos las fotos de ritual. Y salimos por el noroeste en descenso suave al valle que recoge aguas para el río Cubia que riega los altos prados de Marabio. Empieza la larga cuesta que hay que tomar con calma. Rodeamos por la derecha y en subida la Peña el Sumideru que nos tapaba el Redondo. Ahora la silueta del pico es evidente y la subida bastante fácil. Nos juntamos veintiocho personas en la cima. Desde el lejano Cornón hasta el cercano Caldoveiro en un sinfín de siluetas inabarcable. Vemos San Martín de Ondes colgado de la ladera, avanzando el profundo tajo del Pigüeña. Toda la sierra de La Manteca. ¿Os acordáis de dos excursiones que nos complicó la niebla el año pasado? El Pico Urro y el Picu L’Obiu. Con sol y claridad estamos hoy muchísimo más a gusto, y, desde luego, más secos. El horizonte tevergano está cerrado por el Oeste por la Peña Gradura y por la sierra de La Sobia, peñas que son un poco la historia misma de Las Xanas.

Bajamos con calma a las brañas de Vicenturu. Pronto encontramos el camino que nos llevará hasta Campiellu. Tenemos seiscientos metros que tirar para abajo. Es una extraordinaria senda de uña que bordeando El Cogollu va descendiendo lentamente en lazadas a la braña de Valmuerto. Un poco antes de llegar encontramos a un ojeador de la cacería. Hoy no cayó más que un jabalí, pues los lobos hacen su trabajo. La cadena de los depredadores es implacable. Son curiosos los mecanismos por los que la naturaleza se regula a sí misma. En la braña esperamos a dos tardones fotógrafos. Hablamos con Clemente de nuestro compañero y socio Jesús, y de su estado delicado de salud y de cómo lucha con tesón contra su enfermedad.

El resto de la bajada es un camino precioso, a veces metido en la ladera de la sombra, tapizado todo él de fueya caída. El sol brilla en la ladera contraria del valle, el pueblo de Riomayor refleja la cálida luz invernal. El camino entra por un bosque que en su día ardió. Quedan gruesas fayas que aguantaron el fuego como pudieron y que en la actualidad hacen cabornos o tueros huecos. Y sin embargo brotan escaños llenos de vida de su tronco vacío y quemado.

Dos revueltas más y alcanzamos Campiello. Nada más entrar hay una quinta con dos corredores, perfectamente restaurada. Detrás una preciosa casa de aldea. El pueblo está limpio. Huele a leña, las casas cuidadísimas. Hay mucho foráneo y buena plática en las caleyas. Son las cuatro y media. Vamos a San Martín a comer algo, que hay que hacer por la vida.

Para la próxima semana la ruta del programa es la siguiente: Les Cueves- Campa Llamarga- Les Haces- Pico La Collaina- Anzo y Rioseco.

Cuando estoy redactando estas líneas me avisan de que acaba de fallecer Jesús. Mi recuerdo más emocionado a mi compañero de mil aventuras. ¿Os acordáis de sus bromas y pullas constantes, el jaleo en el autocar que armaba un día sí y otro también? Como me acaban de decir por teléfono se nos ha ido un gran hombre, una buena persona y un entusiasta de la naturaleza. Cierro los ojos y veo los cabornos de la ruta del sábado: en el centro de lo quemado surge con fuerza nueva vida. Jesús, tu también has dado nueva vida, has sido generoso con todo, te has acordado de todos, has preguntado por todos. Tu grupo, Las Xanas, del que hablabas con orgullo, del que admirabas sus gotas de anarquía organizada, te recuerda hoy con un mudo homenaje a tu forma de ser tan picona, a tu alegría contagiosa, a la gran dignidad que mostraste en la larga enfermedad. Estoy seguro de que nos volveremos a ver por alguna de esas montañas del paraíso astur. Un gran abrazo Chus.

FRESINES

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